El teólogo suizo, ayer, en Palacio de La Magdalena. /
BRUNO ROMERO
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KÜNG, EL DISIDENTE |
| El suizo Hans
Küng, de 78 años, es el más famoso de los teólogos disidentes.
Fue compañero de Ratzinger en la Universidad de Turingia.
Ambos fueron los dos teólogos más jóvenes que participaron en
el Concilio Vaticano II de 1962 y lideraron la corriente
progresista de la Iglesia antes de que sus caminos
divergieran. Vetado por el Vaticano como profesor católico en
1979 por criticar la infalibilidad papal, Küng continuó desde
entonces su ataque a puntos como la doctrina sexual o la
jerarquía eclesiástica. |
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No hay más dios que Dios y Mahoma es su profeta. Con este simple
enunciado, una tribu árabe consiguió convertir su religión en la
segunda del planeta; no tardará en ser la primera. Por eso, es
razonable suponer, con Hans Küng, que «no habrá paz entre las
naciones sin paz entre las religiones» y que «no habrá paz entre
las religiones sin diálogo». El teólogo suizo fue el segundo
invitado de las Conversaciones de La Magdalena, ciclo en el que
presentó ayer su último trabajo 'El Islam. Historia, presente,
futuro' su trilogía sobre las grandes religiones monoteístas
abrahámicas. Antes de su charla, recordó ante los medios el papel
estadounidense en la historia de Europa, de modo que «Francia,
Alemania y Polonia hicieran la paz y hoy tengan unas relaciones
que no conocen enemigos». En este sentido, aseguró que «la nueva
Europa no necesita enemigos. Esa es la gran diferencia con la
Administración de Bush, que sí los necesita. Antes, el enemigo de
los EEUU era el comunismo, ahora parece que es el Islam», precisó.
De manera gráfica llamó la atención: «si fue posible la paz entre
Francia y Alemania, por qué no entre israelíes y palestinos». Küng
confesó, además, que le «alegró mucho que España retirara sus
tropas de Irak», porque la guerra se basaba «en mentiras».
Por otra parte, el teólogo, que fuera suspendido por Juan Pablo II,
se mostró convencido de que el cristianismo en España «necesita
iniciativas nuevas, porque la reevangelización preconizada por el
anterior papado fue prácticamente un fracaso».
-¿Llega su libro en un momento especialmente oportuno?
-Pues sí. Llevo muchos años trabajando en este proyecto, pero
ahora, tras los atentados del 11-S y del 11-M, es más necesario
que nunca.
-¿Por qué?
-Porque en el mundo de hoy la convivencia pacífica es imposible si
las religiones no dialogan, y no pueden dialogar si se basan en
prejuicios. Superarlos es complicado, no basta con conocer a un
musulmán o dos ni leer la prensa, hay que profundizar. Mi
propósito es preparar a la gente para este diálogo.
-¿Son las religiones las que tienen que dialogar? ¿No sería mejor
que dialogaran las civilizaciones, sin injerencia de las
creencias?
-Los profetas del ateísmo, como Feuerbach, Marx o Freud,
proclamaron el fin de la religión. Era una opinión ilusoria, una
falsa profecía. No es posible un mundo ateo, porque la religión
puede crear enemistad, odio y guerra, pero también entendimiento,
reconciliación y paz.
-¿Por ejemplo...?
-En muchos países la religión ha contribuido a que cambios
radicales se realicen sin sangre. En Sudáfrica se terminó con el
'apartheid', en Polonia y en la RDA hubo, no revoluciones de las
armas, sino 'revoluciones de las velas'. También en Iberoamérica
ha ayudado a la reconciliación.
-En otros lugares, los sentimientos religiosos han desatado
guerras.
-Muy cierto, y soy el primero que critica a las religiones cuando
lo merecen, aunque también hay que reconocer sus efectos
positivos. Sería estúpido criticar a la música porque algunos
ejércitos llevan bandas de trompetas para animar al combate.
-Sin necesidad de ser ateo, ¿no sería más conveniente, para estas
cuestiones, ser laico?
-Desde luego, pero dentro de un orden. El islam ha tenido
experiencias laicas, como Atatürk en Turquía, y en Europa no
queremos una sociedad clerical, con normas romanas en materia
ética. Pero en el otro extremo tenemos a Francia, donde la
separación religión-Estado impide la enseñanza de estas materias
en la escuela.
-¿Y eso es malo?
-Lo es, porque le quitas algo a la gente y no le das nada a
cambio. Todos estos jóvenes que han perdido la fe tradicional, ¿en
qué tienen fe? ¿En la República Francesa? ¿En Chirac? Sólo creen
en el fútbol. Entre clericalismo y laicismo a ultranza hay un
término medio, que es la tolerancia y el reconocimiento del otro.
-¿Cuál es la gran virtud del islam?
-Que no separan fe y vida pública. Además, tienen una fe muy
concentrada y sencilla, y para un cristiano es un desafío, porque
no es fácil explicar dogmas como el de la Trinidad a un musulmán.
-Ni siquiera es fácil explicársela a un cristiano...
-(Mira con ojos desorbitados y suelta una carcajada) ¿Eso lo ha
dicho usted, no yo!
-Después de comprender tanto el islam, ¿no ha sentido la tentación
de convertirse?
-Cuando uno está seguro de sus convicciones, el diálogo sólo las
refuerza, nunca las debilita. Estudiar a Jesús, sus palabras, sus
gestos, sus luchas, sus conflictos, su mensaje, me ha dado la
mejor razón para seguir siendo cristiano. Él me da la respuesta a
por qué es mejor amar que odiar.
El autor de la trilogía sobre las relaciones abrahámicas habló
sobre el papel de España en la confrontación entre el islam y
occidente. Así mismo, explicó que «la nueva Europa no necesita
enemigos» haciendo referencia a la imagen que se tiene y se
transmite de las religiones árabes en España. Küng meditó sobre la
necesidad de una «autocrítica» de las dos partes para conseguir un
proceso sin luchas. «En los países islámicos quieren la paz, no la
guerra», aunque apuntó que «hay más terrorismo ahora que antes».
¿Una posible solución? «Un diálogo entre culturas».
Entre la reflexión y el recuerdo de sus anteriores obras y como
experto en múltiples religiones, el teólogo abogó por la 'alianza
de civilizaciones' propuesta por el presidente del Gobierno, José
Luis Rodríguez Zapatero, como forma de solucionar los conflictos
religiosos e internacionales y evitar las guerras. «No habrá paz
entre civilizaciones sin diálogo». Y recalcó que es necesario
evitar la política fundada sobre «mentiras como fue la guerra de
Irak». Al igual que «un cambio» en la política de agresión de Bush.
A pesar de que sus diferencias con el cardenal Joseph Ratzinger
son bien conocidas, Hans Küng hace un balance bastante positivo de
su primer año como Papa.
-¿Cuáles son los hitos más positivos del reinado de Benedicto XVI?
-Estoy contento con su nueva relación con las ciencias naturales.
Estoy contento de que él afirme el diálogo entre las religiones. Y
estoy contento con que apoye el proyecto de una ética mundial
común para religiosos y laicos.
-¿Le perjudica ser un Papa menos mediático que su antecesor?
-A mí me gusta, me resulta muy simpático y muy modesto que salga
menos por televisión.
-También habrá sombras...
-Hay problemas que no han sido resueltos, y para mí el principal
es la falta de vocaciones, debido al celibato, porque la juventud
de hoy no lo acepta.
-Si usted fuera Papa, ¿de verdad se atrevería a suprimir el
celibato de un día para otro?
A Hans Küng la idea parece divertirle sobremanera: «¿Como no hay
peligro de que yo sea Papa, creo que no tengo que contestar esta
pregunta!».