
Arzobispo de Pamplona en Javier
«Los jóvenes son la esperanza y la continuidad de la Navarra de siempre»
RDSábado, 10 de marzo 2007
Miles de personas participaron hoy en la segunda y última Javierada del 2007, peregrinación a la cuna del patrono de Navarra, Francisco Javier, que se desarrolló bajo el lema «Anunciad que Dios es amor». Más de 20.000 peregrinos, según indicaron fuentes del arzobispado de Pamplona, tomaron parte en esta Javierada que resultó «masiva», con mayor afluencia que en la edición del año anterior (unas 18.000 personas), y que transcurrió de forma «brillante y sin incidencias».
El buen tiempo acompañó durante la jornada que concluyó con una celebración religiosa en la explanada del castillo de Javier oficiada por el arzobispo de Pamplona, Fernando Sebastián, quien en su homilía sostuvo que «no son los poderes de este mundo los que nos van a decir dónde está nuestra dignidad, es Dios la fuente de nuestros derechos, la fuente de nuestras aspiraciones, la norma de nuestra vida y no las leyes de los Parlamentos».
Agregó que con la ayuda de Dios se puede construir «una sociedad fundada no en el laicismo, el olvido de Dios o en una libertad desmesurada, salvaje, desconsiderada, falsa, sin consistencia, sino una vida edificada sobre la verdad y la justicia de Dios, sobre la sabiduría y la misericordia de Dios que nos construye como personas libres, responsables, serenas, misericordiosas y juiciosas».
Sebastián se dirigió especialmente a las familias, a las que instó a construir «un mundo verdadero, pacífico, humano y fraterno en la convivencia social, en el ejercicio de la profesión, en el ejercicio de las relaciones y obligaciones políticas fundadas en la verdad, la justicia, la solidaridad, el perdón y el arrepentimiento».
Asimismo tuvo palabras para los «los miles de jóvenes» allí reunidos, a quienes dijo que son «la esperanza y la continuidad de la Navarra de siempre con la fe de Jesucristo que ha dado fuerza e identidad a este pueblo a lo largo de los siglos».
Como acto previo a la celebración eucarística tuvo lugar la marcha del Vía Crucis, que partió de la localidad de Sangüesa a las 15,00 horas, hasta donde fueron llegando peregrinos a lo largo de toda la mañana procedentes de diferentes puntos de la Comunidad foral.
Así durante las horas previas las carreteras que conducen a Javier acogieron a miles de caminantes, al igual que sucedió el pasado fin de semana con la primera de las Javieradas. A ellos hay que sumar las numerosas personas que se trasladaron en autobuses (se contabilizaron 202) y en vehículos particulares (2.300).
Con el objeto de atender a los peregrinos diferentes organizaciones y entidades como Cruz Roja, la Policía Foral o la Guardia Civil pusieron en marcha un dispositivo especial que, según indicaron, no tuvo que atender incidencias de especial relevancia, al margen de las habituales asistencias a los participantes.
En concreto la Policía Foral y la Guardia Civil se encargaron de vigilar el tráfico en las zonas por las que transcurrió la peregrinación, una tarea a la que destinaron 65 agentes de la división de tráfico, repartidos en diferentes turnos, y 25 agentes de la brigada de prevención que realizaron labores de seguridad ciudadana en Javier.
El dispositivo de Cruz Roja lo integraron más de 150 voluntarios repartidos en nueve puestos de socorro distribuidos por la Ribera, Zona Media y Zona Norte de Navarra, en los que casi se duplicaron las asistencias del año pasado debido al aumento de peregrinos, con la atención de 725 personas, que precisaron en la mayoría de los casos masajes (245), lavados (156) y cura de ampollas (164).
Un total de doce ambulancias, dos vehículos todo-terreno y cinco de transporte adaptado formaron parte de este operativo que se puso en marcha ayer con la apertura del puesto de El Paso para la asistencia de los peregrinos de la Ribera.