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Santa Sede
La conversión es la respuesta más eficaz al mal; asegura el Papa
El Papa une con el satélite a los universitarios de Europa y Asia
Benedicto XVI pasará las vacaciones de verano en los Dolomitas
El Papa presenta un modelo de diálogo entre cultura china y pensamiento cristiano
El 2 de abril concluirá la fase diocesana del proceso de beatificación de Juan Pablo II
Análisis
La objeción de conciencia amenazada
Mundo
La aventura ecuménica en Estados Unidos
Perú prepara el 25 de marzo, Día del Niño por Nacer
Entrevistas
El sentido cristiano del progreso
«Angelus»
Benedicto XVI: La conversión, respuesta más eficaz ante el mal
Documentación
El Papa con el clero de Roma (V)
Santa Sede
La conversión es la respuesta más eficaz al mal; asegura el Papa
«Es mejor encender una cerilla que maldecir la oscuridad», dice al rezar el Ángelus
CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 11 marzo 2007 (ZENIT.org).- La conversión es la mejor manera de luchar y prevenir el mal, «aunque no siempre pueda evitar sus consecuencias», reconoció Benedicto XVI este domingo.
En plena Cuaresma, dedicó sus palabras a los peregrinos congregados en la plaza de San Pedro del Vaticano para rezar la oración mariana del Ángelus a «redescubrir la grandeza» e incluso «la belleza de la conversión».
Lo hizo basándose en el pasaje evangélico de la liturgia de ese día, en el que ante sucesos dramáticos de la época, Jesús recomienda conversión (Lucas, capítulo 13).
Como constató el obispo de Roma hablando desde la ventana de su estudio, Cristo no presenta la conversión «en términos moralistas, sino realistas, como única respuesta adecuada a sucesos que ponen en crisis las certezas humanas».
«Cristo invita a responder al mal ante todo con un serio examen de conciencia y con el compromiso de purificar la propia vida», subrayó.
«De hecho, las personas y las sociedades que viven sin ponerse en discusión tienen como único destino final la ruina», afirmó.
Sin embargo, reconoció, «la conversión, por el contrario, a pesar de que no preserva de los problemas y adversidades, permite afrontarlos de “manera” diferente».
«Ante todo ayuda a prevenir el mal, desactivando algunas de sus amenazas --aclara--. Y, en todo caso, permite vencer al mal con el bien, si bien no siempre a nivel de los hechos, que a veces son independientes de nuestra voluntad, ciertamente siempre a nivel espiritual».
«En definitiva --señaló el Papa--: la conversión vence al mal en su raíz, que es el pecado, aunque no siempre pueda evitar sus consecuencias».
Por este motivo, alentó a todos los cristianos a «redescubrir la grandeza, diría incluso la belleza de la conversión».
«Hacer penitencia y corregir la propia conducta no es simple moralismo, sino el camino más eficaz para mejorarnos tanto a nosotros mismos como a la sociedad», indicó.
Y concluyó presentando un conocido proverbio: «es mejor encender una cerilla que maldecir la oscuridad».
ZS07031102
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El Papa une con el satélite a los universitarios de Europa y Asia
Les invita a interpretar toda realidad a la luz del amor de Dios
CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 11 marzo 2007 (ZENIT.org).- Benedicto XVI unió este sábado por la tarde con satélite y con la propuesta de la «caridad intelectual» a los universitarios de once ciudades de Europa y Asia, en particular, de Pakistán, Filipinas, China y la India.
El Papa participó en el encuentro desde el Aula Pablo VI del Vaticano (con capacidad para 10 mil personas, si se incluye el atrio), que se quedó pequeña para acoger a todos los chicos y chicas congregados.
La vigilia de oración tenía por tema: «La caridad intelectual, camino para una nueva cooperación entre Europa y Asia».
«La caridad intelectual puede unir el camino existencial de jóvenes que, a pesar de que vivan a grandes distancias los unos de los otros, logran sentirse unidos por su búsqueda interior y por su testimonio», constató.
Dejando a un lado los papeles, reconoció: «¡Debería escribir un nuevo capítulo de mi encíclica, la “Deus caritas est”, sobre la caridad intelectual!».
Le veían y escuchaban a través de grandes pantallas jóvenes congregados, gracias a la señal lanzada por el Centro Televisivo Vaticano, en Bolonia (Italia), Calcuta junto a la tumba de la Madre Teresa (la India), Coimbra (Portugal), Cracovia (Polonia), Hong Kong (República Popular China), Manchester (Inglaterra), Manila (Filipinas), Praga (República Checa), Tirana (Albania), Turín (Italia), e Islamabad (Pakistán).
Interrumpido en numerosas ocasiones por los aplausos, el obispo de Roma saludó en los diferentes idiomas a los jóvenes.
Al final, les dejó este consejo: «Los estudiantes, y con mayor razón los profesores cristianos, interpretan toda realidad a la luz del misterio de amor de Dios, que en la Cruz tiene su más elevada y cumplida realización».
Por este motivo, les dijo: «queridos jóvenes, os vuelvo a confiar la Cruz de Cristo: acogedla, abrazadla, seguidla. ¡Es el árbol de la vida!».
Y simbólicamente entregó a los jóvenes le exhortaciones apostólicas «Ecclesia in Europa» y «Ecclesia in Asia» en las que Juan Pablo II recogió las conclusiones de los sínodos de obispos de esos dos continentes.
Tras el encuentro, los jóvenes presentes en el Aula Pablo VI, peregrinaron con la cruz hasta la Universidad LUMSA, cercana al Vaticano, cuando en Roma ya había caído la noche.
ZS07031105
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Benedicto XVI pasará las vacaciones de verano en los Dolomitas
Donde ya se había alojado Juan Pablo II
CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 11 marzo 2007 (ZENIT.org).- Benedicto XVI pasará este verano las vacaciones en la localidad de Lorenzago di Cadore, en la región del Véneto, en el nordeste de Italia, del 9 al 27 de julio, según informó este sábado la Oficina de Prensa de la Santa Sede.
Las campanas de todas las iglesias de la diócesis de Belluno-Feltre, donde se encuentra la localidad, repicaron a mediodía de este domingo para unirse al Papa que en Roma se disponía a rezar la oración mariana del Ángelus
Según el anuncio vaticano, el Papa se alojará en la casa sumergida en los Dolomitas, perteneciente a la diócesis de Treviso, donde ya se había alojado su predecesor, Juan Pablo II, en seis ocasiones, entre 1987 y 1998.
La casa, rodeada por un bosque, es utilizada para las vacaciones de verano de los seminaristas y para cursos de formación de jóvenes. En estos momentos está en renovación y se ha previsto dotarla de un piano.
En los primeros dos años de pontificado, en los veranos de 2005 y 2006, Benedicto XVI pasó sus vacaciones en Les Combes di Introd, en el Valle de Aosta, al noroeste del Italia, donde el Papa Karol Wojtyla también se había alojado en numerosas ocasiones.
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El Papa presenta un modelo de diálogo entre cultura china y pensamiento cristiano
El jesuita Matteo Ricci (1552-1610)
CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 11 marzo 2007 (ZENIT.org).- Benedicto XVI ha presentado al misionero Matteo Ricci S.I., quien introdujo en China en el siglo XVI los conocimientos científicos de Europa, como modelo de amistad e intercambio cultural entre los dos continentes.
La propuesta está recogida en un telegrama enviada en nombre del Papa por el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado, a un congreso internacional sobre este jesuita clausurado este martes.
La iniciativa ha sido promovida por la Universidad de Macerata y por la Academia China de las Ciencias Sociales.
Matteo Ricci, nacido en esa ciudad italiana, en 1552, falleció en Pekín en 1610, después de haber fundado algunas de las primeras comunidades católicas en el país.
Que su figura, desea el mensaje pontifica, «contribuya a profundizar en los lazos de amistad del pueblo chino con el pensamiento cristiano».
ZS07031106
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El 2 de abril concluirá la fase diocesana del proceso de beatificación de Juan Pablo II
Según anuncia el cardenal Camillo Ruini
CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 11 marzo 2007 (ZENIT.org).- El lunes 2 de abril, en el segundo aniversario de su fallecimiento, tendrá lugar la sesión de clausura de la investigación diocesana sobre la vida, virtudes y fama de santidad de Juan Pablo II.
La noticia fue anunciada este sábado con una carta, publicada en el semanario diocesano «RomaSette», por el cardenal Camillo Ruini, vicario del Papa para la diócesis de Roma.
El purpurado invita a todos los que quieran unirse a ese momento que, en ese Lunes Santo, tendrá lugar en la basílica de San Juan de Letrán, a mediodía.
La sesión de apertura se celebró en esa misma basílica, el 28 de junio de 2005, cuando todavía no habían pasado los tres meses del fallecimiento de Juan Pablo II.
El rápido inicio se debió a la dispensa de cinco años después de la muerte concedida por Benedicto XVI.
El cardenal Stanislaw Dziwisz, antiguo secretario de Juan Pablo II y arzobispo de Cracovia, en una entrevista concedida al diario italiano «Il Corriere della Sera», constató: «Ahora la palabra pasa a la Curia, a Roma».
Tras la clausura de la investigación diocesana, se pasará a la «fase romana», que comenzará con la elaboración de la «Positio», un dossier, que basándose en los documentos de la investigación diocesana, deberá comprobar lo mejor posible la heroicidad de vida y virtudes, así como la fama de santidad Siervo de Dios.
La «Positio» será preparada por un colaborador del postulador de la causa, monseñor Slawomir Oder, bajo la guía de un relator de la Congregación para las Causas de los Santos.
Esa Congregación vaticana recibirá también los documentos relativos a los milagros atribuidos a la intercesión de Karol Wojtyla. Según reveló monseñor Oder este sábado a «Radio Vaticano», la investigación se concentra sobre todo en el caso de una religiosa francesa curada inexplicablemente de Parkinson.
El cardenal Dziwisz, que durante 40 años fue asistente de Wojtyla, ha aclarado: «Jurídicamente la beatificación permite sólo un culto y una devoción de carácter local, es decir, en la diócesis de Cracovia. En esto, quizá, hay una contradicción, pues él ha superado todas las barreras, pertenece a todo el mundo».
«Ciertamente es posible “dar el salto” a la beatificación y comenzar inmediatamente con el proceso para hacerle santo --reconoce--. Pero esto depende del Santo Padre. Durante mucho tiempo, el proceso de beatificación no existía, sólo se daba la canonización. La beatificación es una regla jurídica. El Santo Padre puede decidir de otra manera».
«La canonización es muy diferente desde el punto de vista teológico: la declaración de la santidad es sólo una prerrogativa del Papa, en este sentido el Santo Padre no puede ser sustituido por nadie, pues esa declaración está ligada a su infalibilidad», concluye Dziwisz.
ZS07031103
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Análisis
La objeción de conciencia amenazada
La libertad religiosa en el campo de la sanidad se enfrenta a un duro futuro
ROMA, domingo, 11 marzo 2007 (ZENIT.org).- El derecho de los médicos, farmacéuticos y personal de los hospitales a no proporcionar tratamientos que violen sus principios morales cada vez está más bajo amenaza. La Pontificia Academia para la Vida ha analizado el trasfondo de esta problemática en un congreso titulado: «La Conciencia Cristiana en Apoyo al Derecho a la Vida», que ha tenido lugar los días 23 y 24 de febrero.
El obispo Elio Sgrecia, presidente de la Academia, describía como de «emergencia», la actual situación de formación en temas que tienen que ver con la vida humana.
En su comunicación, que se puede encontrar en la página web del Vaticano, monseñor Sgrecia explicaba que una sociedad democrática debería dejar el suficiente espacio para que una persona expresara su libertad y responsabilidad a la hora de vivir los valores sociales clave. Defender la vida humana es el primero de estos valores que están en el centro de cualquier sociedad, indicaba.
Monseñor Sgrecia añadía que hasta hace poco la objeción de conciencia en temas relacionados con la vida se militaba al aborto. En años más recientes, no obstante, el campo se ha expandido ampliamente, con temas como la eutanasia, las píldoras abortivas y el uso de embriones en la investigación.
De hecho, una encuesta reciente llevada a cabo en Estados Unidos ilustraba la importancia que muchos médicos dan al papel de la conciencia. Un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Chicago encontró que 1 de cada 7 doctores siente que no tiene la obligación ética de informar a los pacientes sobre tratamientos médicos a los que los médicos se oponen por razones éticas, informaba el 8 de febrero el Baltimore Sun.
El New England Journal of Medicine publicaba los resultados de la encuesta. Los tratamientos mencionados van desde el aborto a la eutanasia, pasando por la prescripción de anticonceptivos para adolescentes.
Integridad ética
El doctor David Stevens, presidente de la Asociación Médica Cristiana, comentaba la encuesta en una nota de prensa el 9 de febrero. Observaba que el estudio sugería que muchos doctores pueden sentirse presionados a violar su integridad ética al dirigir a sus pacientes a otros médicos que llevarán a cabo las prácticas moralmente reprensibles.
«Necesitamos leyes que protejan los derechos de conciencia de los médicos, y necesitamos educación para animar a los doctores a permanecer firmes en cuanto a los principios morales y éticos fundamentales», afirmaba Stevens.
El New York Times proporcionó pronto un ejemplo de las presiones a las que se enfrentan los médicos. En un editorial el 13 de febrero, el periódico admitía que los doctores tienen el derecho a no llevar a cabo prácticas moralmente reprensibles, pero negaba su derecho a no presentar tales prácticas como una opción válida para que las consideraran sus pacientes.
«Cualquier doctor que no pueda hablar a sus pacientes sobre los cuidados legalmente permitidos por entrar en conflicto con sus valores debería abandonar la práctica de la medicina», era la dura conclusión del editorial.
No sólo los médicos se enfrentan cada vez a más presiones, también las organizaciones católicas. El año pasado, el Tribunal de Apelación del estado de Nueva York dictaminó que las agencias de servicios sociales gestionadas por la Iglesia católica deben proporcionar la cobertura del seguro sanitario para anticonceptivos de sus empleados, informaba el 19 de octubre Associated Press. La sentencia afectaba a las asociaciones de caridad católicas y a otras nueve organizaciones.
Richard Barnes, hablando en nombre de las organizaciones católicas implicadas, sostenía que el conflicto no era sobre los anticonceptivos, sino sobre libertad religiosa. En comentarios citados por el New York Times el 20 de octubre, Barnes declaraba que temía que el juicio llevara a que el estado hiciera leyes incluso más agresivas contra la religión.
Farmacéuticos con problemas
Otra faceta de los conflictos de conciencia tiene que ver con los farmacéuticos. En los últimos años han tenido conflictos a la hora de proporcionar anticonceptivos y píldoras abortivas. En un juicio el año pasado, un juez federal respaldó la legitimidad del despido de Wal-Mart de un farmacéutico católico que se negó a cumplir las prescripciones de anticonceptivos, informaba el Minneapolis Star Tribune el 2 de junio. El juez John Shabaz dictó sentencia en contra de Neil Noesen, despedido de su trabajo en la tienda de Wal-Mart de Onalaska, Wisconsin.
El 23 de agosto, el periódico Washington Times informaba que en casi la mitad de los congresos estatales se han introducido leyes en las sesiones de este año para permitir a los farmacéuticos no cumplir las prescripciones para los así llamados anticonceptivos de emergencia, que en realidad son conocidos abortivos, o medicinas de control de natalidad por razones de objeciones religiosas o morales.
Según la información de la página web de la conferencia nacional de organismos legislativos estatales, cuatro estados de Estados Unidos – Arkansas, Georgia, Mississippi y Dakota del Sur – han aprobado leyes que permiten que un farmacéutico rechace dispensar anticonceptivos de emergencia. Además, Colorado, Florida, Maine y Tennessee tienen cláusulas de negaciones amplias que no mencionan específicamente a los farmacéuticos.
En contraste, Illinois ha aprobado una ley de emergencia obligando a los farmacéuticos a dar los anticonceptivos aprobados por la Administración de Alimentación y Medicamentos. En California, los farmacéuticos tienen el deber legal de dispensar las prescripciones, incluyendo los anticonceptivos, y sólo pueden rechazar el hacerlo si quienes les emplean aprueban su negativa y las mujeres pueden acceder conseguir su prescripción con tiempo en otro lugar. La información de la página web estaba actualizada para octubre del año pasado.
Crítica a los hospitales católicos
En Canadá, los hospitales católicos recibieron críticas el año pasado por el tema de las esterilizaciones. Según un reportaje del 27 de septiembre en el periódico National Post, el Hospital St. Elizabeth en Humboldt, Saskatchewan, decidió parar las operaciones de ligamientos de trompas.
Tras la decisión los pacientes presentaron sus quejas ante la Comisión de Derechos Humanos de Saskatchewan, y, según el artículo, quienes se oponen a la medida están considerando emprender acciones legales.
Desde el 2001, tras una queja por derechos humanos, el hospital llevó a cabo el ligamento de trompas en algunos casos. Pero el pasado junio la dirección del hospital decidió parar el procedimiento. Algunas de las operaciones estaban siendo hechas por razones meramente anticonceptivas, declaraba al National Post Shirley McNeil, directora ejecutiva del hospital.
El tema de las objeciones morales a algunos procedimientos médicos también ha afectado recientemente a las instituciones católicas de Australia. El Hospital John James Memorial, en la capital de la nación, Canberra, fue adquirido el año pasado por la Pequeña Compañía de María Sanadora.
Tras el cambio de propietarios, el hospital dejó de proporcionar servicios al Centro de Fertilidad de Canberra. En un artículo con fecha del 9 de enero, el periódico The Australian informaba de que despertaba preocupación el efecto de la creciente influencia que las instituciones católicas están teniendo en el servicio de salud.
El 12 de enero el periódico volvió sobre el tema, informando que el presidente de la Asociación Médica Australiana, Mukesh Haikerwal, quiere que los gobiernos estatales eviten dejar en manos de la Iglesia católica hospitales públicos mientras no consienta en proporcionar todos los servicios, incluyendo las fertilizaciones in Vitro, los abortos y las esterilizaciones.
El obispo auxiliar de Sydney, monseñor Anthony Fisher, vicario episcopal para Vida y Salud, hacía un comentario sobre el tema en un reportaje publicado el 21 de enero en el periódico archidiocesano de Sydney, Catholic Weekly.
El obispo indicaba: «El hecho es que la mayoría de los hospitales en Australia – incluyendo los hospitales de los estados, los hospitales públicos católicos y los hospitales privados – no ofrecen los servicios de fertilización in vitro. La gente no va a los hospitales católicos si buscan abortar o la esterilización o la fecundación in vitro».
Un reportaje en el periódico The Australian el 11 de enero sobre un código ético publicado por la organización Catholic Health Australia atrajo más discusión sobre el papel de las instituciones católicas. El código recomienda que los hospitales católicos no envíen a las mujeres que han sido violadas a centros de crisis donde se les dará la píldora del día después, conocida por su efecto abortivo.
En su discurso del 24 de febrero a los participantes en el congreso organizado por la Pontificia Academia para la Vida, Benedicto XVI declaraba que los cristianos están llamados a enfrentarse a los continuos ataques contra la vida humana.
El hecho de que hoy muchos tengan que luchar por el derecho a defender la vida humana es una prueba de cuánto ha cambiado la sociedad en un corto espacio de tiempo desde que se legalizó el aborto.
Por el padre John Flynn
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Mundo
La aventura ecuménica en Estados Unidos
Habla un experto en temas religiosos
WASHINGTON, domingo, 11 marzo 2007 (ZENIT.org).- El diálogo ecuménico e interreligioso no significa que los católicos deban comprometer su propio credo, observa el padre James Massa, director ejecutivo del Secretariado para Cuestiones Ecuménicas e Interreligiosas de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos.
El padre Massa ha comentado con Zenit los desafíos y los beneficios del diálogo ecuménico en Estados Unidos, subrayando los problemas en el diálogo con la Iglesia Episcopal, que ha participado recientemente en el encuentro de los prelados de la Comunión Anglicana en África.
El sacerdote recuerda que los últimos 40 años, desde el Concilio Vaticano II hasta hoy, han producido «una abundancia de declaraciones ecuménicas fruto de los diálogos bilaterales y multilaterales de la Iglesia católica con nuestras contrapartes de las Iglesias ortodoxas y las comunidades eclesiales de la Reforma».
Muchos católicos y los demás cristianos, denuncia, tienen poca conciencia del progreso realizado en esos diálogos, que han tratado de resolver disputas doctrinales y encontrar nuevos modos de expresar la fe común en Jesucristo.
«El ecumenismo debería ser algo más que la emisión de declaraciones; debe ser vivido a nivel local, en el que los católicos y los demás cristianos se reúnan para adorar y testimoniar el Evangelio», afirma.
Según el padre Massa, «los fieles católicos y sus pastores tienen amplias oportunidades para afrontar las tareas polivalentes del ecumenismo espiritual».
En particular, presenta tres «áreas clave: la oración, el estudio y el testimonio de la justicia».
En cuanto a la oración, «deberíamos tener en cuenta lo que Juan Pablo II afirmó en su magnífica encíclica de 1995 «Ut unum sint», en el nº 22: «Si los cristianos, a pesar de sus divisiones, saben cada vez más unirse en oración común en torno a Cristo, crecerá su conciencia de lo limitado que es lo que divide en comparación con lo que une».
«Si se encuentran cada vez más a menudo y más asiduamente ante Cristo en la oración, podrán sacar valentía para afrontar la dolorosa y humana realidad de las divisiones, y se reencontrarán juntos en aquella comunidad de la Iglesia que Cristo forma incesantemente en el Espíritu Santo, a pesar de todas las debilidades y los límites humanos», escribía el Papa Karol Wojtyla.
Luego viene el diálogo, añade el padre Massa, «que exige que todos los participantes estén bien documentados y plenamente comprometidos con los dogmas de su tradición religiosa».
«Si los participantes católicos están en conflicto con esta o aquella doctrina concreta de la Iglesia católica, entonces no son adecuados representantes de la tradición. El diálogo se convierte en una farsa», denuncia.
Por lo que se refiere a la justicia, el padre Massa subraya el deber de defender la dignidad de cada ser humano, «independientemente de la raza, etnia, convicciones religiosas o estilos de vida».
El padre Massa recuerda con disgusto que «estamos quizá todavía más lejanos de la Comunión Anglicana de lo que estábamos al inicio del camino hacia la reconciliación en 1966 con la famosa visita del arzobispo Michael Ramsey de Canterbury al Papa Pablo VI».
Prueba de esta diferencia, añade, es que «es no sólo triste, sino más bien desconcertante que los anglicanos hayan decidido moverse en la dirección de ordenar obispos abiertamente homosexuales».
«De todos modos, el diálogo continúa porque son nuestros hermanos y nuestras hermanas en Cristo. He oído la argumentación de que cuantas más cosas dividen tanto más motivo hay para el diálogo», comenta.
«Me gustaría mucho –confiesa-- que la Iglesia Episcopal de Estados Unidos y la Conferencia de Obispos Católicos estadounidenses afrontasen algunas de las cuestiones fundamentales de la teología moral que nos llevan a asumir posiciones tan divergentes sobre cuestiones relativas a la sexualidad humana y a la santidad de vida».
El padre Massa considera que «estar informados y comprometidos en la propia fe es esencial para la participación en la obra ecuménica» pero «la apologética no es lo mismo que el diálogo ecuménico».
«Si permanecemos firmes sobre el terreno de la ortodoxia católica, el diálogo ecuménico e interreligioso puede ser una aventura que vale la pena perseguir», concluye.
ZS07031109
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Perú prepara el 25 de marzo, Día del Niño por Nacer
Defender toda vida humana sin importar cómo fue concebida
LIMA, viernes, 9 marzo 2007 (ZENIT.org).- La Comisión de Familia y Defensa de la Vida de la Conferencia Episcopal Peruana, ha recordado la urgencia de defender al ser humano concebido sin importar las circunstancias en las que éste llega al preparar la celebración del 25 de marzo, Día del Niño por Nacer.
La Comisión ha difundido el mensaje titulado «Ama, celebra y defiende la vida» en el que reitera el llamamiento de la Iglesia a acoger «el grande y misterioso don de la vida que brilla en cada ser humano, especialmente en aquel que está en espera de nacer».
El 25 de marzo ha sido adoptado como Día del Niño por Nacer, en coincidencia con la Fiesta de la Anunciación del ángel a la Virgen María, por numerosos países de América Latina.
«El nuevo ser puede ser querido o no deseado, quizá no esperado; estar en el seno materno o en una lámina de laboratorio, quizá en un congelador; haber sido generado por amor o en la violencia, en el calor de un hogar o en la frialdad de una irresponsable inconciencia», reconoce el documento.
«Pero ninguna de estas circunstancias modifica la verdad científica, que se mantiene incólume y no cambia: estamos frente a un ser humano, tan valioso como uno ya nacido», añade el texto.
El documento denuncia que en Latinoamérica vive «la amenaza cada vez más agresiva e insistente de la despenalización y legalización del aborto, presentado bajo la mascara de ‘terapéutico’».
«Pero a pesar de la máscara con que se lo cubra, el aborto ‘terapéutico’ seguirá siendo el asesinato de un ser humano a manos de otro», añade el documento.
ZS07031107
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Entrevistas
El sentido cristiano del progreso
Entrevista con el padre Thomas D. Williams
ROMA, domingo, 11 marzo 2007 (ZENIT.org).- Un punto clave de la encíclica social del Papa Pablo VI «Populorum Progressio» subraya que la medida del progreso humano no se puede limitar sólo a lo material o tecnológico.
Lo afirma el padre Thomas D. Williams, legionario de Cristo, profesor de Doctrina Social Católica y decano de Teología de la Universidad «Regina Apostolorum» de Roma.
En esta entrevista con Zenit, el sacerdote estadounidense habla sobre el significado de la «Populorum Progressio» que cumplirá su 40 aniversario el mes próximo.
--¿Por qué fue tan importante la «Populorum Progressio»?
--Padre Williams: No sólo la «Populorum Progressio» fue la primera encíclica social promulgada después del Concilio Vaticano II, sino que fue también la primera de todos los tiempos en tratar de frente el tema del progreso humano y del desarrollo.
Pablo VI delineó también muchas de las intuiciones del Concilio para distinguir una idea auténticamente cristiana de progreso de la de otras ideologías.
--¿Qué ideologías?
--Padre Williams: La Ilustración tomó la idea de progreso como su leitmotiv, defendiendo un humanismo laicista que debería conducir a una era de razón, donde la religión sería reemplazada por la ciencia.
Junto a aportaciones positivas de la Ilustración, como una saludable separación entre Iglesia y Estado, el equilibrio de los poderes políticos y la promoción de las ciencias naturales, ésta tuvo también una dimensión marcadamente materialista y antirreligiosa. El hombre se convierte en su propio salvador, capaz de resolver sus propios problemas, y deja de tener necesidad de un Dios trascendente y personal.
Las ideologías del siglo XIX se construyeron sobre muchos aspectos de la Ilustración y llegaron a ver el progreso como un fenómeno necesario e inexorable, una expresión de evolucionismo darwinista. Este optimismo existencial consideraba que las cosas irían necesariamente mejor en la medida en que los seres humanos obtuvieran el dominio sobre el mundo natural a través de la aplicación de las ciencias naturales.
Añádase a la mezcla la filosofía del progreso dialéctico de Hegel, mediante el cual la sociedad progresa necesariamente a través del conflicto --tesis, antítesis y síntesis-- y tenemos la perfecta puesta a punto para los trágicos experimentos totalitarios del siglo XX, que deberían ofrecer una especie de paraíso terrenal sin Dios. Excluyendo a Dios, acababan también pisoteando a la persona humana.
--¿Cómo difiere la idea cristiana de progreso de estas ideologías?
--Padre Williams: En primer lugar, como Pablo VI enseñó en la «Populorum Progressio», la idea cristiana de progreso no es meramente material o tecnológica. Necesariamente abraza a toda la persona humana en sus dimensiones social, moral, cultural y espiritual.
Pablo VI escribió: «El desarrollo del que hablamos aquí no puede limitarse sólo al crecimiento económico. Para ser auténtico, debe ser completo; debe promover el desarrollo de cada hombre y de todo el hombre». Si una sociedad no avanza en el bien, en la justicia y en el amor, ésta no avanza verdaderamente.
En segundo lugar, los cristianos no ven el progreso humano como un fenómeno necesario. Sólo porque tengamos ahora iPods y hornos microondas no quiere decir que somos moralmente o culturalmente superiores a las generaciones anteriores. Avanzar en el tiempo no garantiza que avancemos en virtud. No todo cambio es una mejora, y la regresión es tan posible como el progreso.
En tercer lugar, dado que el progreso no es automático, todos nosotros debemos responsabilizarnos de la dirección que toma nuestra sociedad. Nosotros no somos simplemente barridos por los vientos del cambio; cada uno de nosotros influye en la dirección que toma nuestra cultura. Nuestras elecciones del bien o del mal tienen un efecto en toda la humanidad.
Como cristianos, creemos que cada uno de nosotros tiene una vocación específica y una misión que cumplir. En este contexto, progreso significa hacer nuestra parte para hacer llegar el Reino de Cristo a la sociedad humana.
Finalmente, el progreso de la ciudad terrena no agota la condición humana. Independientemente de que progrese la sociedad humana, nuestra existencia temporal llegará a su final. Estamos llamados a la vida eterna en Cristo. El verdadero progreso debe tener en cuenta la dimensión espiritual del hombre y la vocación trascendente como hijo de Dios destinado al cielo.
--¿Pero no se da el peligro de «sobreespiritualizar» el desarrollo y olvidar las necesidades materiales reales del hombre?
--Padre Williams: Afortunadamente Pablo VI no cayó en esta trampa. Aunque advirtió contra un materialismo reductivo que comprende el progreso y el desarrollo de un modo exclusivamente material, insistió de igual manera en la importancia del desarrollo económico, especialmente para los países pobres.
Subrayó la necesidad de un esfuerzo coordinado por parte de todos para sacar a los países y pueblos subdesarrollados de su pobreza como parte esencial de su desarrollo integral.
--¿Cómo se puede calibrar el progreso real de una determinada cultura o sociedad?
--Padre Williams: Una sociedad progresa cuando se hace más humana. Pablo VI habló a menudo de un nuevo humanismo cristiano, centrado en la dignidad de la persona humana.
El progreso real de una cultura puede medirse por su logro del bien común, es decir las condiciones de vida social que permiten a las personas, familias y grupos lograr su bien verdadero e integral. La prosperidad material es un elemento del verdadero progreso pero no es el único ni el más importante.
--Usted acaba de publicar el libro en inglés titulado «Progreso espiritual: Conviértete en el cristiano que deseas ser («Spiritual Progress: Becoming the Christian You Want to Be»). ¿Dónde encaja la idea de progreso espiritual en el cuadro del desarrollo humano?
--Padre Williams: El subdesarrollo espiritual es incluso más común que el subdesarrollo económico en el mundo actual. Muchos se dan cuenta de que mientras sus vidas material, intelectual y social han crecido continuamente con los años, sus vidas espirituales se han quedado donde estaban cuando eran niños.
El propósito de este libro no es ofrecer un tratado teórico sobre la vida espiritual sino un texto más práctico y manejable para el crecimiento en la relación personal de cada uno con Cristo.
Presenta el abecedario de la vida espiritual: dónde vamos y, quizá más importante, cómo llegar. Muchos conceptos tales como santidad, voluntad de Dios, fe y humildad parecen muy etéreos para la gente hoy, y este libro pretende aterrizar estos conceptos y hacerlos tangibles y alcanzables.
Durante años he buscado un libro que combinara el contenido espiritual sustancioso con el lenguaje asequible. Quería ofrecer buen material a la gente que está empezando a tomar más en serio su vida espiritual. Dado que no encontré lo que buscaba, decidí escribirlo. Espero que responda a lo esperado.
ZS07031108
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«Angelus»
Benedicto XVI: La conversión, respuesta más eficaz ante el mal
Intervención con motivo de la oración mariana del Ángelus
CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 11 marzo 2007 (ZENIT.org).- Publicamos la intervención que pronunció Benedicto XVI este domingo a mediodía al rezar la oración mariana del Ángelus junto a varios miles de peregrinos congregados en la plaza de San Pedro del Vaticano.
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Queridos hermanos y hermanas:
El pasaje del Evangelio de Lucas, que se proclama en este tercer domingo de Cuaresma, refiere el comentario de Jesús sobre dos sucesos de la época. El primero: la revuelta de algunos galileos, que había sido reprimida por Pilato con el derramamiento de sangre; el segundo: el derrumbamiento de una torre en Jerusalén, que había causado dieciocho víctimas. Dos acontecimientos trágicos muy diferentes entre sí: el uno causado por el hombre; el otro accidental: Según la mentalidad de aquella época, la gente tendía a pensar que la desgracia había recaído sobre las víctimas a causa de su grave culpa. Jesús, por el contrario, dice: «¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que todos los demás galileos, porque han padecido estas cosas?... O aquellos dieciocho sobre los que se desplomó la torre de Siloé matándolos, ¿pensáis que eran más culpables que los demás hombres que habitaban en Jerusalén?» (Lucas 13,2.4). En ambos casos, concluye diciendo: «No, os lo aseguro; y si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo» (13, 3.5).
Este es, por tanto, el punto al que Jesús quiere llevar a quienes le escuchaban: la necesidad de la conversión. No la presenta en términos moralistas, sino realistas, como única respuesta adecuada a sucesos que ponen en crisis las certezas humanas. Ante ciertas desgracias, advierte, no sirve de nada echar la culpa a las víctimas. Lo verdaderamente sabio consiste más bien en dejarse interpelar por la precariedad de la existencia y asumir una actitud de responsabilidad: hacer penitencia y mejorar nuestra vida.
Esta es la sabiduría, esta es la respuesta más eficaz al mal, a todos los niveles, interpersonal, social e internacional. Cristo invita a responder al mal ante todo con un serio examen de conciencia y con el compromiso de purificar la propia vida. De otro modo, pereceremos, dice, pereceremos de la misma manera. De hecho, las personas y las sociedades que viven sin ponerse en discusión tienen como único destino final la ruina. La conversión, por el contrario, a pesar de que no preserva de los problemas y adversidades, permite afrontarlos de «manera» diferente.
Ante todo ayuda a prevenir el mal, desactivando algunas de sus amenazas. Y, en todo caso, permite vencer al mal con el bien, si bien no siempre a nivel de los hechos, que a veces son independientes de nuestra voluntad, ciertamente siempre a nivel espiritual.
En definitiva: la conversión vence al mal en su raíz, que es el pecado, aunque no siempre pueda evitar sus consecuencias.
Pidamos a María santísima, que nos acompaña y apoya en el camino cuaresmal, que ayude a cada cristiano a redescubrir la grandeza, diría incluso la belleza de la conversión. Que nos ayude a comprender que hacer penitencia y corregir la propia conducta no es simple moralismo, sino el camino más eficaz para mejorarnos tanto a nosotros mismos como a la sociedad. Lo explica muy bien una acertada máxima: es mejor encender una cerilla que maldecir la oscuridad.
[Traducción del original italiano realizada por Zenit. Al final del Ángelus, el Papa saludó a los peregrinos en seis idiomas. En español dijo:]
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, de modo particular al grupo de jóvenes de la parroquia San Pablo, de Murcia. Pidamos a la Virgen María que acompañe con su intercesión nuestro esfuerzo de conversión, para que la participación en el misterio pascual de Cristo renueve espiritualmente nuestras vidas y produzca en nosotros abundantes frutos de santidad, amando a Dios y a los hermanos. ¡Feliz domingo!
[© Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]
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Documentación
El Papa con el clero de Roma (V)
CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 11 marzo 2007 (ZENIT.org).- En su encuentro con los sacerdotes de Roma, el 22 de febrero, Benedicto XVI mantuvo una sesión de preguntas y respuestas. Ofrecemos las respuestas del Papa a las últimas cinco preguntas. Las respuestas precedentes han sido publicadas por Zenit en las ediciones anteriores.
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5. El párroco de San Gelasio, parroquia encomendada a la Comunidad "Misión Iglesia mundo" señaló la importancia de desarrollar una unicidad entre la vida espiritual y la vida pastoral, que no es una técnica organizativa, pero que coincide con la vida misma de la Iglesia, y preguntó al Santo Padre cómo hacer pasar en el pueblo de Dios el concepto de la pastoral como verdadera vida de la Iglesia y cómo hacer para que la pastoral se nutra cada vez más de la eclesiología conciliar.
--Benedicto XVI: Me parece que son preguntas diversas. Una pregunta es cómo inspirar la parroquia en la eclesiología conciliar, hacer vivir a los fieles esta eclesiología; otra es cómo debemos actuar y hacer que en nosotros mismos el trabajo pastoral se convierta en espiritual. Comencemos por esta última pregunta. Una cierta tensión entre lo que debo absolutamente hacer y cuáles reservas espirituales debo tener existe siempre. Lo veo también en san Agustín, que se lamenta en sus predicaciones; ya lo he citado: me gustaría tanto vivir con la palabra de Dios, pero desde la mañana hasta la noche debo estar con vosotros. Sin embargo, san Agustín encuentra este equilibrio estando siempre a disposición, pero reservándose también momentos de oración, de meditación de la sagrada Palabra, porque, de lo contrario, no podría decir nada. En particular, quisiera subrayar aquí cuanto usted ha dicho acerca de que la pastoral no debería ser jamás una simple estrategia, un trabajo administrativo, sino que debería ser siempre un trabajo espiritual. Ciertamente, no puede faltar tampoco del todo lo otro, porque estamos en esta tierra y estos problemas existen: cómo administrar bien el dinero, etc.; también este es un aspecto que no se puede descuidar totalmente.
El acento se debe poner fundamentalmente en que el ser pastor es en sí mismo un acto espiritual. Usted ha hecho alusión justamente al evangelio de san Juan, capítulo 10, donde el Señor se define como buen Pastor. Y como primer momento definitivo, Jesús dice que el pastor precede, es decir, muestra el camino, hace antes lo que deben hacer los demás, emprende antes el camino, que es el camino para los demás. El pastor precede. Esto quiere decir que él mismo vive ante todo la palabra de Dios: es un hombre de oración, es hombre de perdón, es hombre que recibe y celebra los sacramentos como actos de oración y de encuentro con el Señor. Es un hombre de caridad, vivida y realizada. Y así todos los simples actos de coloquios, encuentros, todo lo que se debe hacer, se convierten en actos espirituales en comunión con Cristo. Su "pro omnibus" se convierte en nuestro "pro meis".
De esta forma es como precede, y me parece que en este preceder ya se ha dicho lo esencial. El capítulo 10 de san Juan refiere también que Jesús nos precede entregándose a sí mismo en la cruz. Y esto es también inevitable para el sacerdote. Este ofrecerse a sí mismo es una participación en la cruz de Cristo, y gracias a esto también nosotros podemos consolar de modo creíble a los que sufren, estar con los pobres, con los marginados, etc.
Por tanto, en este programa que usted ha desarrollado, la espiritualización del trabajo diario de la pastoral es fundamental. Es más fácil decirlo que hacerlo, pero debemos intentarlo; y para poder espiritualizar nuestro trabajo, debemos seguir de nuevo al Señor. Los evangelios nos dicen que de día trabajaba y por la noche estaba en el monte, con el Padre, y rezaba. Debo confesar aquí mi debilidad: por la noche no puedo rezar; por la noche quisiera dormir. Sin embargo, se requiere un poco de tiempo libre para el Señor: la celebración de la misa, la oración de la liturgia de las Horas y la meditación diaria, aunque sea breve, y luego la liturgia y el rosario. Este coloquio personal con la palabra de Dios es importante; y sólo así podemos tener las reservas para responder a las exigencias de la vida pastoral.
Segundo punto: usted ha subrayado justamente la eclesiología del Concilio. Me parece que esta eclesiología la debemos interiorizar aún mucho más, sea la de la “Lumen gentium”, sea la de la “Ad gentes”, que es también un documento eclesiológico, sea también la de los documentos menores, y la de la “Dei Verbum”. Interiorizando esta visión también podemos atraer a nuestro pueblo hacia ella, para que comprenda que la Iglesia no es simplemente una gran estructura, una de esas entidades supranacionales que existen. La Iglesia, aun siendo un cuerpo, es cuerpo de Cristo y, por tanto, un cuerpo espiritual, como dice san Pablo. Es una realidad espiritual. Esto me parece muy importante: que la gente pueda ver que la Iglesia no es una organización supranacional, que no es un cuerpo administrativo o de poder, que no es una agencia social —aunque haga un trabajo social y supranacional—, sino que es un cuerpo espiritual.
Me parece que al rezar con el pueblo, al escuchar juntos la palabra de Dios, al celebrar los sacramentos, al actuar con Cristo en la caridad, etc., pero sobre todo en las homilías debemos transmitir esta visión. En este sentido, creo que la homilía sigue siendo una ocasión maravillosa para estar cerca de la gente y comunicar la espiritualidad enseñada por el Concilio, y así creo que si la homilía ha crecido en la oración, en la escucha de la palabra de Dios, es comunicación del contenido de la palabra de Dios. El Concilio llega realmente a nuestra gente, no los fragmentos de prensa que han dado una imagen equivocada del Concilio, sino la verdadera realidad espiritual del Concilio. Y así, con el Concilio y con el espíritu del Concilio, interiorizando su visión, debemos aprender siempre de nuevo la palabra de Dios. Haciendo esto, podemos comunicarnos también con nuestra gente, y así hacer realmente un trabajo pastoral y espiritual.
6. El rector de la basílica de Santa Anastasia habló de la adoración eucarística perpetua y le pidió al Papa que explicara el valor de la reparación eucarística frente a los robos sacrílegos y a las sectas satánicas.
--Benedicto XVI: La adoración eucarística, ha penetrado realmente en nuestro corazón y penetra en el corazón del pueblo, por eso no hablamos en general de ello. Usted ha formulado esta pregunta específica sobre la reparación eucarística. Es un discurso que se ha hecho difícil. Recuerdo que cuando era joven, en la fiesta del Sagrado Corazón, se rezaba una hermosa oración de León XIII y también otra de Pío XI, en la que la reparación tenía un lugar particular, precisamente con referencia, ya en aquel tiempo, a los actos sacrílegos que debían repararse.
Me parece que es necesario profundizar, llegar al Señor mismo, que ha ofrecido la reparación por el pecado del mundo, y buscar los modos de reparar, es decir, de establecer un equilibrio entre el plus del mal y el plus del bien. Así, en la balanza del mundo, no debemos dejar este gran plus en negativo, sino que tenemos que dar un peso al menos equivalente al bien. Esta idea fundamental se apoya en todo lo que Cristo hizo. Por lo que puedo entender, este es el sentido del sacrificio eucarístico. Contra este gran peso del mal que existe en el mundo y que abate al mundo, el Señor pone otro peso más grande, el del amor infinito que entra en este mundo. Este es el punto importante: Dios es siempre el bien absoluto, pero este bien absoluto entra precisamente en el juego de la historia; Cristo se hace presente aquí y sufre a fondo el mal, creando así un contrapeso de valor absoluto. El plus del mal, que existe siempre si vemos sólo empíricamente las proporciones, es superado por el plus inmenso del bien, del sufrimiento del Hijo de Dios.
En este sentido existe la reparación, que es necesaria. Me parece que hoy resulta un poco difícil comprender estas cosas. Si vemos el peso del mal en el mundo, que aumenta continuamente, que parece prevalecer absolutamente en la historia —como dice san Agustín en una meditación—, se podría incluso desesperar. Pero vemos que hay un plus aún mayor en el hecho de que Dios mismo ha entrado en la historia, se ha hecho partícipe de la historia y ha sufrido a fondo. Este es el sentido de la reparación. Este plus del Señor es para nosotros una llamada a ponernos de su parte, a entrar en este gran plus del amor y a manifestarlo, incluso con nuestra debilidad. Sabemos que también nosotros necesitábamos este plus, porque también en nuestra vida existe el mal. Todos vivimos gracias al plus del Señor. Pero nos hace este don para que, como dice la carta a los Colosenses, podamos asociarnos a su abundancia y, así, hagamos crecer aún más esta abundancia, concretamente en nuestro momento histórico.
La teología debería hacer más para comprender aún mejor esta realidad de la reparación. A lo largo de la historia no han faltado ideas equivocadas. He leído en estos días los discursos teológicos de san Gregorio Nacianceno, que en cierto momento habla de este aspecto y se pregunta: ¿a quién ofreció el Señor su sangre? Dice: el Padre no quería la sangre del Hijo, el Padre no es cruel, no es necesario atribuir esto a la voluntad del Padre; pero la historia lo exigía, lo exigían la necesidad y los desequilibrios de la historia; se debía entrar en estos desequilibrios y recrear aquí el verdadero equilibrio. Esto es precisamente muy iluminador. Pero me parece que aún no poseemos suficientemente el lenguaje para comprender nosotros mismos este hecho y para hacerlo comprender después a los demás. No se debe ofrecer a un Dios cruel la sangre de Dios. Pero Dios mismo, con su amor, debe entrar en los sufrimientos de la historia para crear no sólo un equilibrio, sino un plus de amor que es más fuerte que la abundancia del mal que existe. El Señor nos invita a esto.
Se trata de una realidad típicamente católica. Lutero dice: no podemos añadir nada. Y esto es verdad. Y también dice: por tanto, nuestras obras no cuentan nada. Y esto no es verdad. Porque la generosidad del Señor se muestra precisamente en el hecho de que nos invita a entrar, y da valor también a nuestro estar con él. Debemos aprender mejor todo esto y sentir la grandeza, la generosidad del Señor y la grandeza de nuestra vocación. El Señor quiere asociarnos a este gran plus suyo. Si comenzamos a comprenderlo, estaremos contentos de que el Señor nos invite a esto. Será la gran alegría de experimentar que el amor del Señor nos toma en serio.
7. Un profesor de la facultad de misionología de la Pontificia Universidad Urbaniana, que trabaja pastoralmente en la basílica de San Bartolomé de la Isla Tiberina, lugar memorial de los nuevos mártires del siglo XX, hizo una reflexión sobre la ejemplaridad y la capacidad atractiva de las figuras de los mártires en relación sobre todo con los jóvenes: desvelan la belleza de la fe cristiana y testimonian ante el mundo que es posible responder al mal con el bien fundamentando la vida en la fuerza de la esperanza. A esta reflexión el Papa no quiso añadir nada.
--Benedicto XVI: Los aplausos que hemos oído demuestran que usted mismo ya nos ha dado amplias respuestas... Por tanto, a su pregunta simplemente podría responder: sí, es así como usted ha dicho. Y meditemos sus palabras.
8. Ante el problema del relativismo en la cultura contemporánea, un vicario parroquial pidió al Santo Padre una palabra iluminadora sobre la relación entre unidad de fe y pluralismo en teología.
--Benedicto XVI: ¡Es una gran pregunta! Cuando aún era miembro de la Comisión teológica internacional afrontamos durante un año este problema. Fui el relator y, por tanto, lo recuerdo bastante bien. Y, sin embargo, me reconozco incapaz de explicar con pocas palabras esta cuestión. Quisiera decir solamente que la teología ha sido siempre múltiple. Pensemos en los Padres, en el Medioevo, la escuela franciscana, la escuela dominicana, luego en la Baja Edad Media, etc. Como hemos dicho, la palabra de Dios es siempre más grande que nosotros; por eso no podemos agotar jamás el alcance de esta Palabra, y se necesitan enfoques diversos, diversos tipos de reflexión.
Quisiera simplemente decir: es importante que el teólogo, por una parte, en su responsabilidad y en su capacidad profesional, trate de encontrar pistas que respondan a las exigencias y a los desafíos de nuestro tiempo; y, por otra, que sea siempre consciente de que todo esto se basa en la fe de la Iglesia y, por tanto, debe volver siempre a la fe de la Iglesia. Pienso que si un teólogo está arraigado personal y profundamente en la fe y comprende que su trabajo es reflexión sobre la fe, logrará conciliar la unidad con la pluralidad.
9. La última intervención se centró en el arte sacro. La pregunta que se hizo al Papa fue si no se lo debe valorar más adecuadamente como medio de comunicación de la fe.
--Benedicto XVI: La respuesta podría ser muy simple: ¡sí! He llegado a vosotros con un poco de retraso, porque antes he visitado la capilla Paulina, en obras de restauración desde hace varios años. Me han dicho que durarán todavía dos años más. He podido ver un poco entre los andamios una parte de este arte maravilloso. Y vale la pena restaurarla bien, para que resplandezca de nuevo y sea una catequesis viva.
Con esto quería recordar que Italia es particularmente rica en arte, y el arte es un tesoro de catequesis inagotable, increíble. Para nosotros es también un deber conocerlo y comprenderlo bien. No como hacen algunas veces los historiadores del arte, que lo interpretan sólo formalmente, según la técnica artística. Más bien, debemos entrar en el contenido y hacer revivir el contenido que ha inspirado este gran arte. Me parece realmente un deber —también en la formación de los futuros sacerdotes— conocer estos tesoros y ser capaces de transformar en catequesis viva cuanto está presente en ellos y nos habla hoy a nosotros. Así, también la Iglesia podrá presentarse como un organismo no de opresión o de poder —como algunos quieren hacer ver—, sino de una fecundidad espiritual irrepetible en la historia, o al menos, me atrevería a decir, como no puede encontrarse fuera de la Iglesia católica. Este es también un signo de la vitalidad de la Iglesia, que, con todas sus debilidades y también con sus pecados, sigue siendo siempre una gran realidad espiritual, una inspiradora que nos ha dado toda esta riqueza.
Por tanto, es un deber para nosotros entrar en esta riqueza y ser capaces de convertirnos en intérpretes de este arte. Esto vale sea para el arte pictórico y escultórico, sea para la música sacra, que es un sector del arte que merece ser vivificado. El Evangelio vivido de diversos modos es aún hoy una fuerza inspiradora que nos da y nos dará arte. También hoy, sobre todo, hay esculturas bellísimas, que demuestran que la fecundidad de la fe y del Evangelio no se ha agotado; hoy hay también composiciones musicales... Me parece que se puede subrayar una situación, podemos decir, contradictoria del arte, una situación también un poco desesperada del arte. También hoy la Iglesia inspira, porque la fe y la palabra de Dios son inagotables. Y esto nos da ánimo a todos. Nos da la esperanza de que también el mundo futuro tendrá nuevas visiones de la fe y, al mismo tiempo, la certeza de que los dos mil años de arte cristiano que han transcurrido están siempre vivos y son siempre un "hoy" de la fe.
Gracias por vuestra paciencia y por vuestra atención. ¡Os deseo una buena Cuaresma!
[Traducción distribuida por la Santa Sede
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