
El Gobierno ZP acusa al PP de `romper las líneas rojas´ de la democracia
11.03.07 | 11:42. Archivado en Política
(PD).- El Gobierno ZP no cambiará su política antiterrorista ni la penitenciaria y tampoco dará marcha atrás con el asesino Iñaki De Juana, pese a la gigantesca manifestación que este sábado recorrió el centro de Madrid, en protesta por la claudicación ante el etarra.
El Ejecutivo relanzará en los próximos días una ofensiva explicativa para intentar "hacer comprender" a la ciudadanía que enviar a De Juana a casa y ceder a su chantaje, "era la mejor opción posible".El Gobierno Zapatero mantiene que cuenta con la legitimidad de las urnas para aplicar su política penitenciaria, como parte de la política antiterrorista. En esta línea, la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega afirmó este sábado, sin pestañear, que "el PP está rompiendo las líneas rojas que delimitan el campo de juego democrático en un afán desmedido por recuperar el poder".
LA FACTORÍA PEPIÑO BLANCO EN ACCIÓN
José Blanco y los expertos en encuestas del PSOE admiten que ceder ante De Juana ha sido impopular por el rechazo que provoca el personaje, pero confían en que "escampe", a medida que vaya calando entre la gente la idea de que ha sido un "mal menor.
En los próximos días, la "Factoría Pepiño Blanco" pondrá el énfasis -mensajes y manuales para periodistas afines- en Iraq y el 11-M, para tratar de "emborronar" lo que les está cayendo encima con el caso De Juana.
Blanco reprochó este domingo a Rajoy no haber dedicado en su discursos una palabra a la guerra de Iraq o al atentado del 11-M. El líder del PP participó en la mañana del domingo en el homenaje a las víctimas del 11-M, cuando se cumple el tercer aniversario de la matanza.
El número de manifestantes -337.000 personas, según los cálculos de El País, 342.000, según la delegación del Gobierno ZP, y 2.125.000, según la Comunidad de Madrid- fueron "la mitad de los que han muerto en la guerra de Irak", según Blanco.
ZAPATERO LLAMA A REBATO Y FELIPE E IBARRA SE PONEN FIRMES
El presidente Zapatero ha dado órdenes estrictas y ha transmitido que- a diferencia de lo ocurrido con el Estatuto de Cataluña- no se escuche ni la menor voz crítica dentro del partido. Eso explica actitudes y declaraciones como las de Felipe González, Rodríguez Ibarra y el propio José Bono, que han apoyado la cesión ante el chantaje etarra.
Lo ocurrido el sábado, preocupa y mucho en la sede socialista de Ferraz y en La Moncloa, porque se tema que tenga reflejo en las urnas el próximo 27 de mayo, cuando se celebren en buena parte de España elecciones municipales y autonómicas.
Las calles de Madrid acogieron ayer la mayor manifestación convocada por un solo partido desde la llegada de la democracia. Cientos de miles de personas -más de 2 millones según la Comunidad de Madrid y más de 300.000 según el propio Gobierno ZP- , con una marea de banderas españolas, tomaron el centro de la capital para protestar contra la excarcelación del etarra De Juana y contra la política antiterrorista de Zapatero.
La protesta finalizó con un único discurso, el de Mariano Rajoy. El parlamento del líder popular fue una pieza oratoria muy intensa y muy distinta de los discursos parlamentarios, en la que Rajoy resumió el sentido de la protesta y anunció sus propuestas para el día después.
EL DISCURSO Y LA ESTRATEGIA DE RAJOY
El presidente del PP comenzó planteando de forma correcta y precisa el motivo de la convocatoria:
«Nos ha traído aquí la torpeza de un Gobierno que se ha dejado coaccionar por un asesino y ha cedido»
«Hemos venido a decir no a todo lo que se oculta tras esta claudicación».
«Lo que se oculta, en opinión del PP, son compromisos previos, peajes que paga el Gobierno para poder negociar».
«ETA no nos dejará en paz, no renuncia a nada, quiere Navarra, quiere la independencia, nunca se conformará con menos».
«El Gobierno está cogido en una trampa en la que él mismo se ha metido y de la que no sabe salir. Por eso se asusta cuando un terrorista no come».Por duras que puedan parecer, estas palabras resumen el estado de la cuestión. El Gobierno, en efecto, se ha equivocado y ahora no se atreve a rectificar con la rotundidad que el desafío etarra requiere. Es posible, como dijo Rajoy, que sea porque le «asusta tener que reconocer su error». En todo caso, a la equivocación inicial ha sumado Zapatero un grave error formal.
El presidente dijo el viernes que la excarcelación de De Juana era irreversible, al margen de cuál fuera el resultado de la manifestación del PP.
LAS CONTRADICCIONES DE ZAPATERO Y SU TALANTE
Resulta incomprensible que un presidente que llegó al cargo prometiendo tener en cuenta la opinión de los españoles, no sólo no atienda el clamor de la calle, sino que ni siquiera tuviera la cortesía de primero escucharlo y aguardar al día después para dar a conocer su previsible respuesta.
Tras el éxito de la convocatoria y una vez que Zapatero ha aclarado ya que no piensa rectificar, cabe preguntarse cómo administrará el PP la situación. Rajoy dio una pista clara: «Es hora de que hablen los españoles».
Hay pocas dudas de que el líder del PP está encauzando la protesta hacia las urnas.
En lo que coincide con Zapatero, que el viernes dijo: «Es tiempo de manifestaciones, ya llegará el tiempo de las elecciones».
Es evidente que la sima abierta entre el PSOE y el PP sólo puede dirimirse en las urnas. Y también que la campaña de las próximas municipales y autonómicas pivotará sobre la política antiterrorista.