Zapatero, entre ETA y las urnas

12.03.07 | 20:17. Archivado en Política

 

Juan C. Osta (Periodista Digital).- Ha ocurrido lo peor. Zapatero y su política de apaciguamiento han puesto en las manos asesinas de ETA la posibilidad de decidir quién ganará las elecciones. ¿Imaginan lo que ocurriría con ZP si ETA perpetrara otro atentado como el de la T-4, unos días antes de las elecciones? ¿Hasta dónde está dispuesto a llegar el presidente socialista para que ese atentado no se produzca?

El espaldarazo que Mariano Rajoy ha recibido en las calles este sábado en Madrid no significa una victoria electoral en mayo, pero con lo ocurrido esta semana pasada por toda España el PP, de momento, se ha colocado en buena posición para cuando suene el pistoletazo de salida.

Es necesario que el único partido que ofrece una alternativa en España al actual Gobierno sepa aprovechar el desconcierto de la sociedad española. El PP ha dicho que mantendrá alto el listón de denuncia tanto en el Congreso como en todos los actos públicos. A su vez, debe permanecer muy atento a la ofensiva que se anuncia desde Ferraz para desacreditar el mensaje del partido de Rajoy. El disgusto en el PSOE es evidente y la maquinaria de Pepiño Blanco se ha puesto a trabajar duro.

¿Hasta dónde está dispuesto a llegar Zapatero para que ETA le "regale" la paz?

Batasuna se sentó en la mesa de negociación con dos puntos sustanciales: La legalización de Batasuna y "la territorialidad". Dado por hecho que estarán sentados en las Instituciones de alguna manera, según ha reconocido con regocijo el propio Arnaldo Otegui, sólo quedaría resolver el tema de Navarra.

ETA-Batasuna no se cansa de decir que sin Navarra no existe solución posible. ¿Debemos entender si ETA anuncia un cese definitivo de la violencia que los emisarios de Zapatero han negociado algún tipo de estatus especial para Navarra, que acabe con la anexión de la Comunidad Foral al País Vasco?

Fernando Puras, candidato puesto a dedo por Zapatero en Pamplona, asegura que si su partido, sumando los escaños de los nacionalistas de Nafarroa-Bai, pueden formar gobierno no pondrán en peligro la identidad de Navarra. No obstante, la ambigüedad en el discurso de diferentes miembros de la Ejecutiva socialista y la necesidad de pactar con nacionalistas vascos radicales para hacerse con la Diputación Foral ponen en entredicho la afirmación de Puras. ¿Por qué no, como hizo CIU -en otras circunstancias bien distintas, es verdad- no acude a registrar ante notario que no pactará nada con los nacionalistas que pueda poner en peligro el actual estatus jurídico de Navarra?

Con el mango de la sartén de la gobernabilidad de España en manos de ETA, Zapatero tiene muy complicado salir de la encrucijada en la que él mismo se ha metido. Navarra, como pieza central de todo "el conflicto vasco", va a ser la clave del futuro del "proceso" y, posiblemente, de la propia cabeza de Zapatero.

Todo este cúmulo de circunstancias, derivadas de los gravísimos errores en la política antiterrorista llevada a cabo por el Gobierno en estos últimos tres años, convierten las elecciones de mayo en unas primarias de las generales. Zapatero decidió meternos al nido de la serpiente creyendo poder hipnotizarla. Ahora sólo hay dos formas de salir de esto: la mala y la muy mala. Sólo falta saber cuál decidirá ETA.