Aznar: «Si se cede ante Al Qaeda, lo próximo será la ley islámica en España»

15.03.07 | 09:08. Archivado en Política

 

(PD/Agencias).- El ex presidente Aznar, a propósito de exigencia de Al Qaeda de que España retire las tropas de Afganistán, de que «si se cede, no debe sorprender que el próximo paso del chantaje de los terroristas sea la implantación de la ley islámica en una parte de nuestro territorio».

«Y luego pedirán la retirada nuestra de nuestro propio territorio», añadió Aznar durante la presentación del libro del Grupo de Estudios Estratégicos (GEES) «Qué piensan los neocon españoles».

José María Aznar no se considera un "neocon", en alusión a los intelectuales que han inspirado la revolución conservadora en EEUU, sino "más bien un liberal clásico", según sus propias palabras.

Este miércoles, sin embargo, no recurrió a ningún pensador liberal ni conservador para afrontar el problema del terrorismo, sino a la fórmula mucho más simple del ex presidente de EEUU Ronald Reagan, al que, junto a la ex premier británica Margaret Thatcher, presentó como modelo de liderazgo:

"Nosotros ganamos, ellos pierden".

Aznar catalogó el terrorismo como «el gran desafío brutal» de los «enemigos de la libertad» y recordó que «los terroristas se envalentonan ante la debilidad». «Los terroristas detectan la debilidad y golpean precisamente donde sus crímenes son más eficaces», dijo el ex presidente, quien subrayó que «la inteligencia, la razón y la palabra» son las «pocas armas» con las que se cuenta para defender los valores de la libertad y la democracia.

Aznar recordó que España ha padecido los «zarpazos» del terrorismo e insistió en que «la única manera de derrotarlo es la constancia, el uso de todas las armas del Estado de Derecho y la firmeza para no ceder nunca al chantaje»:

«Sabíamos que si cedíamos, perdía la democracia y la libertad. Y que la debilidad sólo consigue alimentar y hacer más fuertes a los criminales. El apacigüamiento no funciona con los terroristas».

Sobre el término «neoconservador» afirmó que, «para decepción de muchos», él no lo es:

"Entre mis muchos defectos está el de no haber sido nunca trostkista o maoísta, de lo que no me arrepiento".

Aznar no aludió a cuáles fueron sus orígenes ideológicos, pero sus resonancias podían vislumbrarse en algunos pasajes de su discurso, como cuando habló de la necesidad de "revivir Occidente" o de la crisis de Europa, que achacó a la "dictadura del relativismo", a la "falta de creencia en los valores básicos" y a la "debilidad del nervio moral".

Aznar arremetió contra quienes, durante la Guerra Fría, abogaban por la coexistencia pacífica, supuestamente indiferentes al sufrimiento de los pueblos sometidos a la dictadura comunista, para trasladar ese mismo esquema a la lucha antiterrorista.

"El terrorismo es un desafío existencial para las sociedades libres", proclamó, "en España lo sabemos muy bien, porque hemos padecido sus zarpazos durante mucho tiempo. Y aprendimos que la única manera de derrotarlo era la constancia, el uso de todas las armas del Estado de derecho y la firmeza para no ceder nunca al chantaje".

"Sabíamos que si cedíamos", agregó en alusión implícita al caso De Juana Chaos, "perdían la democracia, la libertad y España. Y que la debilidad sólo consigue alimentar y hacer más fuertes a los criminales. El apaciguamiento no funciona con los terroristas".

"Los radicales y los terroristas se envalentonan ante la debilidad", prosiguió, refiriéndose ya a Al Qaeda, que acaba de reiterar sus amenazas si España no retira sus tropas de Afganistán.

"No debe sorprendernos mucho que recibamos amenazas por apoyar a la frágil y naciente democracia afgana. Los terroristas detectan la debilidad y golpean precisamente donde más eficaces pueden ser sus crímenes para lograr sus objetivos. Ahora piden la retirada de Afganistán. Si cedemos, no deberá sorprendernos que el próximo paso del chantaje de los terroristas sea la implantación de la ley islámica en una parte de nuestro territorio [por Andalucía] y la ruptura del principio de igualdad de todos ante la ley".

La receta para acabar con el terrorismo, agregó Aznar, es la que él aplicó cuando presidía el Gobierno y utilizó Reagan durante la Guerra Fría: "Nosotros ganamos, ellos pierden". Tan simple como, a su juicio, eficaz.