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18 de mazro de 2007
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Santa Sede
El propio amor de Cristo pasa a nosotros en la comunión eucarística, recuerda el Papa
El Papa traza, ante reclusos menores de edad, el camino de la «verdadera libertad»
El secreto para ser felices cuando se sufre, según el Santo Padre

Análisis
Religión y educación, ¿una mezcla explosiva?

Mundo
La Iglesia en Portugal rechaza colaborar con la ley sobre el aborto
En México se quiere legalizar el asesinato, constata el cardenal Lozano Barragán
Guía de la Comunidad de San Egidio para personas sin hogar

Entrevistas
Presidente de Médicos Católicos: La objeción de conciencia, un «derecho-deber humano»

«Angelus»
Benedicto XVI: La fuente de la profunda alegría cristiana –la alegría del amor-, la Eucaristía

 




 


Santa Sede



El propio amor de Cristo pasa a nosotros en la comunión eucarística, recuerda el Papa
Con ocasión de la oración mariana del Ángelus

CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 18 marzo 2007 (ZENIT.org).- Para que podamos vivir el mandamiento del amor, Jesús elige quedarse entre los hombres en la Eucaristía y transmitirnos así su propio amor, constata Benedicto XVI.

A los pocos días de la publicación de su Exhortación apostólica postsinodal «Sacramentum Caritatis» («Sacramento del amor»), el Papa profundizó en la clave del amor del misterio Eucarístico ante decenas de miles de peregrinos que acudieron a rezar el Ángelus con él, en la plaza de San Pedro en el Vaticano.

«Sí, en la Eucaristía Cristo ha querido darnos su amor, que le impulsó a ofrecer en la cruz la vida por nosotros», recalcó Benedicto XVI.

De hecho, admitió el Santo Padre que sólo es posible vivir el mandamiento del amor que Jesús nos dejó -«Como yo os he amado, así amaos también vosotros los unos a los otros»- permaneciendo unidos a Él, «como sarmientos a la vid».

Por eso, Jesús «eligió quedarse Él mismo entre nosotros en la Eucaristía para que nosotros podamos permanecer en Él», expresó el Papa.

Y cuando «nos alimentamos con fe de su Cuerpo y de su Sangre, su amor pasa a nosotros -explicó- y nos hace capaces a nuestra vez de dar la vida por los hermanos» y «brota la alegría cristiana, la alegría del amor».

«La Eucaristía -sintetizó- alimenta en los creyentes de toda época esa alegría profunda, que hace un todo con el amor y con la paz, y que tiene origen en la comunión con Dios y con los hermanos».

Antes de concluir, Benedicto XVI invocó especialmente a San José, de quien el lunes se celebra la solemnidad litúrgica, «para que creyendo, celebrando y viviendo con fe el Misterio eucarístico, el Pueblo de Dios sea invadido del amor de Cristo y difunda sus frutos de alegría y paz a toda la humanidad».

Los numerosos fieles presentes acogieron con aplausos la mención a San José, en señal de felicitación al Santo Padre por la cercana celebración también del día de su santo. Entre sonrisas, el Papa Joseph Ratzinger agradeció el gesto.

En su intervención Benedicto XVI anunció igualmente su intención de volver más veces sobre el importante documento «Sacramentum Caritatis», «expresión de la fe de la Iglesia universal en el Misterio eucarístico» -dijo- y situado «en continuidad con el Concilio Vaticano II y el magisterio» de Pablo VI y Juan Pablo II.

Esta primera Exhortación apostólica postsinodal de Benedicto XVI, centrada en el tema «La Eucaristía, fuente y culmen de la vida y de la misión de la Iglesia», la ha elaborado recogiendo los frutos de la XI Asamblea General del Sínodo de los Obispos, celebrada en el Vaticano en octubre de 2005.

El texto, entre otros puntos, evidencia su vínculo con la Encíclica «Deus caritas est» («Dios es amor»), motivo por el cual el Papa –reconoció él mismo- eligió el título «Sacramentum Caritatis», retomando una bella definición de la Eucaristía de Santo Tomás de Aquino.
ZS07031804

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El Papa traza, ante reclusos menores de edad, el camino de la «verdadera libertad»
En su visita a la Institución Penitenciaria para Menores de Casal di Marmo (Roma)

ROMA, domingo, 18 marzo 2007 (ZENIT.org).- En una homilía de corazón a corazón, Benedicto XVI desveló este domingo a menores recluidos en un centro penitenciario de Roma el itinerario de la verdadera libertad.

Tal institución de menores, en Casal di Marmo, ha sido la meta elegida por el Papa Joseph Ratinzger para su primera visita a un centro de reclusión.

En la bella y pequeña capilla de la institución, el Santo Padre celebró la Santa Misa en la que participaron el medio centenar de jóvenes del centro, autoridades eclesiales y civiles –como el ministro de Justicia italiano, Clemente Mastella-, personal laboral, educadores, familiares y voluntarios.

El clima de fiesta no impidió el recogimiento durante la celebración eucarística, cuya homilía pronunció el Papa, la mayor parte del tiempo dejando de lado el texto escrito, siguiendo el Evangelio dominical que narra la parábola del hijo pródigo.

Desde el ambón –no desde la cátedra-, mirando constantemente a los chavales a los ojos y hablándoles de corazón a corazón, Benedicto XVI subrayó la importancia de la Misa,
«en la que se renueva el don del amor de Dios del que habla el Evangelio, amor que nos consuela y da paz, especialmente en los momentos difíciles de nuestra vida».

Y ello porque en la Eucaristía «es Cristo mismo quien se hace presente, está entre nosotros –añadió el Papa-, Él viene a iluminarnos con su enseñanza y a alimentarnos con Su Cuerpo y Su Sangre, viene a enseñarnos y a hacernos capaces de amar y de poder vivir».

«Tal vez diréis qué difícil es amar de verdad, vivir bien», expresó el Papa a los jóvenes.

Entonces les invitó a recorrer la parábola del hijo pródigo, el hijo que busca una vida libre de disciplinas y normas, de los mandamientos de Dios, que toma su patrimonio y se marcha a un país muy lejano, que significa también «interiormente una vida totalmente diferente», explicó el Santo Padre.

Y es que tal hijo no quiere estar en «la cárcel de esta disciplina de su casa», quiere hacer cuanto quiera, y al principio se siente feliz, pero luego, «poco a poco siente también el tedio», «y al final queda cada vez un vacío más inquietante», «pasa a ser una esclavitud», «termina por encontrar que el nivel de su vida está por debajo del nivel de los cerdos» que había de cuidar, lamentó el Papa.

Es entonces cuando el hijo empieza a reflexionar si éste es realmente el camino de la vida, «libertad interpretada como hacer cuanto yo quiera, vivir, tener la vida sólo para mí», añadió.

«¿Y no sería tal vez más vida vivir para los demás, contribuir a la construcción del mundo, a la comunidad humana?», interrogó el Papa haciéndose intérprete de la reflexión del hijo pródigo.

Éste es así como empieza un nuevo camino, «un camino interior –apuntó Benedicto XVI-, y empieza a ver que era más libre estando en casa», donde contribuía a su construcción y a la de la sociedad, en comunión con el Creador.

Pero esta maduración se convierte también en un camino exterior -prosiguió-, y regresa a su casa para recomenzar su vida, y su padre, que le había dado la libertad para que entendiera «qué es vivir y qué no es vivir», con todo su amor le abraza y le da una fiesta.

Con esa fiesta, como continuó el Papa espontáneamente en su homilía, empieza el hijo pródigo una nueva vida «y así comprende que precisamente el trabajo, la humildad, la disciplina de cada día, crea la verdadera fiesta y la verdadera libertad».

Este hijo, «purificado, ha entendido qué es vivir, y ciertamente también en el futuro su vida no será fácil; volverán las tentaciones, pero tiene una visión profunda de que una vida sin Dios no funciona -recalcó Benedicot XVI-. Falta lo esencial, falta la luz, falta el porqué. Falta el gran sentido del ser humano».

Igualmente comprende el hijo prodigo «que los mandamientos de Dios no son obstáculo para la libertad y para una vida bella, sino que son los indicadores del camino», subrayó.

«Y entiende que también el trabajo» y comprometerse por los demás amplía la vida « y precisamente este esfuerzo de comprometerse en el trabajo da profundidad a la vida porque hemos contribuido a que crezca este mundo, y sea más libre y más bello», dijo el Papa a los jóvenes.

Quién es Dios y quién es el hombre

Dos enseñanzas recordó además Benedicto XVI de la parábola del hijo prodigo. Por un lado ayuda a entender quién es Dios: «Él es el Padre misericordioso que en Jesús nos ha amado más allá de cualquier medida –indicó a los menores del centro de reclusión-; los errores que cometemos, aunque sean grandes, no hacen mella en la fidelidad de Su amor».

Y señaló en el sacramento de la confesión el medio para poder «siempre recomenzar de nuevo la vida», e invitó a redescubrirlo porque en él Dios «nos acoje, nos devuelve la dignidad de hijos suyos».

Igualmente la parábola ayuda a entender quién es el hombre como alguien que ha sido creado con los demás, no en aislamiento. «Y sólo viviendo para los demás, dándonos, hallamos la vida», desveló el Santo Padre.

En el hombre Dios ha impreso su imagen y le atrae al horizonte de su gracia, pero no omitió el Papa que el hombre es una criatura frágil, que está expuesta al mal, pero también es capaz del bien.

Asimismo el hombre es libre, pero Benedicto XVI insistió en la necesidad de entender bien qué es libertad y qué es apariencia de libertad, señalando en la verdadera libertad el «trampolín» para lanzarse en el mar infinito de la bondad divina.

La Santa Misa se caracterizó por la participación de los jóvenes internos; leyeron las intenciones de los fieles, llevaron al altar las ofrendas y recibieron de manos del Papa la comunión.

En su saludo de bienvenida, el capellán de la Institución Penitenciaria, el padre Gaetano Greco, agradeció al Papa su presencia, su trabajo a cuantos desarrollan su labor en el lugar y se dirigió especialmente a los chavales: «La gratitud es para los jóvenes que he encontrado aquí, porque han dado razón a mi sacerdocio».
ZS07031805

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El secreto para ser felices cuando se sufre, según el Santo Padre
Encuentro con los menores de la Institución Penitenciaria de Casal di Marmo (Roma)

ROMA, domingo, 18 marzo 2007 (ZENIT.org).- El secreto para ser siempre felices, incluso cuando se sufre, es que Dios ocupe siempre el primer lugar en nuestra vida, constata Benedicto XVI.

Escucharon atentamente estas palabras medio centenar de jóvenes reclusos de la Institución Penitenciaria para Menores Casal del Marmo, en Roma.

Al centro se dirigió en la mañana de este domingo el Santo Padre; allí celebró la Santa Misa con la participación de los jóvenes, con quienes mantuvo posteriormente un encuentro en el gimnasio del lugar.

Fue la segunda parte de una visita pastoral en la que se pudo ver al Papa visiblemente contento. En ese segundo momento, más distendido, le ofrecieron sus saludos las autoridades, responsables y voluntarios del centro penitenciario, así como un interno en nombre de los demás.

Agradeciendo todas estas muestras de afecto, Benedicto XVI se dirigió a los presentes, a quienes acompañaban también sus familiares, mencionando que aún se mantenía vivo en el centro el recuerdo del cardenal Casaroli, a quien allí simplemente se le llamaba, con familiaridad, el padre Agostino.

Secretario de Estado de Juan Pablo II, el purpurado italiano desempeñó durante los años ‘80 su ministerio pastoral entre los jóvenes de esa cárcel; éstos desconocían la elevada responsabilidad eclesiástica de quien les visitaba.

Benedicto XVI relató este domingo ante los jóvenes internos que el cardenal Casaroli le hablaba de esta experiencia suya, y de que siempre se sentía muy amigo y muy cerca de los chicos y chicas allí recluidos.

«Sabed que el Papa os quiere y os sigue con afecto», les aseguró por su parte Benedicto XVI.

Y constató que para ellos este domingo era de fiesta, por el acontecimiento de esta visita pastoral, también el día en que la liturgia misma comienza con la invitación a ser felices.

«Pero ¿cómo se puede ser feliz cuando se sufre? ¿Cuándo se está privado de la libertad? ¿Cuándo uno se siente abandonado?», se preguntó ante los menores reclusos.

«Dios nos ama» -recordó el Papa, aludiendo a cuanto se había celebrado en la Misa, pocos minutos antes-; «he aquí la fuente de la verdadera alegría».

«Aún teniendo cuanto se desea a veces se es infeliz; se podría en cambio estar privado de todo, hasta de la libertad o de la salud, y estar en paz y en gozo, si dentro del corazón está Dios», reveló Benedicto XVI.

«El secreto por lo tanto está aquí -añadió-: es necesario que Dios ocupe siempre el primer lugar en nuestra vida. Y el verdadero rostro de Dios lo ha revelado Jesús».

Antes de despedirse, el Papa aseguró de corazón a los jóvenes que permanecerán con él en sus oraciones.

Con fuertes aplausos, al inicio de este encuentro, fueron acogidas también las palabras de la directora de la institución penitenciaria, Maria Laura Grifoni, quien después de agradecer al Papa -en nombre del personal y de los jóvenes del centro- su presencia, reconoció espontáneamente que «algo extraordinario» había sucedido

«Desde que supimos que usted venía» ha sucedido algo «verdaderamente extraordinario porque la sonrisa ha entrado en la cárcel -expresó-. Todos reían, todos trabajaban. ¿Qué puedo hacer por el Papa?», preguntaban constantemente los jóvenes.

«Éste es el clima que tenemos alrededor» -confirmó-; «creo que ha nacido una esperanza por un futuro, difícil, pero tal vez mejor».

La directora del centro de menores pidió finalmente al Papa: «Recuerde en sus oraciones a estos trabajadores, a cuantos desarrollan su labor aquí dentro, que frecuentemente en los fracasos podrían desmotivarse».

Entre 17 y 23 años de edad tienen los chicos y chicas, medio centenar, recluidos actualmente en la Institución de Casal del Marmo. El 85% son extranjeros.

En nombre de todos ellos, un joven dirigió este saludo: «Querido Papa, nos ha dado mucho gusto tu visita a la cárcel. Nos quedamos de piedra cuando nos lo dijeron. No imaginábamos que una persona tan importante como tú podía venir a encontrarnos. Lamentamos haber cometido tantos errores (...)».

«Confiamos mucho en que cuando salgamos de aquí, lograremos dar un giro a nuestra vida -continuó-. Pensamos que tú eres un punto de referencia para escapar de todos nuestros pensamientos»; «nuestro mayor deseo es recibir tu bendición».

Inmediatamente Benedicto XVI se levantó y acudió a saludar al joven, y al final del encuentro hizo lo mismo con todos, uno por uno, intercambiando algunas palabras. Los internos le ofrecieron regalos de artesanía hechos por ellos mismos.
ZS07031806

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Análisis



Religión y educación, ¿una mezcla explosiva?
Los colegios católicos rechazan las acusaciones de crear divisiones

ROMA, domingo, 18 marzo 2007 (ZENIT.org).- El arzobispo Sean Brady ha defendido recientemente el papel positivo desempeñado por los colegios católicos en la sociedad. El arzobispo de Armagh, primado de Irlanda, habló con ocasión de la Semana de los Colegios Católicos, que tuvo lugar del 26 de febrero al 4 de marzo en Irlanda del Norte.

«Es hora de terminar con el argumento fácil de que los colegios de la Iglesia crean divisiones», afirmaba el primado de Irlanda, según un reportaje publicado por CatholicIreland.net el 3 de marzo.

El reportaje observaba que hay 550 colegios católicos en Irlanda del Norte que educan a más del 45% de todos los alumnos. El arzobispo comentaba que algunos están en contra de los colegios de inspiración religiosa, alegando que impiden la paz y la reconciliación. Como respuesta, monseñor Brady afirmaba que la educación católica se basa explícitamente en los valores del Evangelio y promueve la fe, la justicia y la paz.

«El compromiso por la tolerancia, la justicia y el bien común es el mismo corazón de la visión católica de la educación», insistía.

El arzobispo de Dublín, monseñor Diarmuid Martin, también defendió los colegios católicos. Habló sobre el tema en un discurso pronunciado en la Universidad de la Ciudad de Dublín el 22 de septiembre.

En su discurso, disponible en la página web de la archidiócesis, monseñor Martin observaba: «Existe un punto de vista que tiende a ver en la educación religiosa algo ideológico, causante de división, y doctrinario, no precisamente algo bueno quizás para los jóvenes y seguro que alienante para lo que debería ser un currículum escolar en una democracia moderna y pluralista».

El arzobispo de Dublín mantenía, sin embargo, que los colegios católicos comunican el mensaje de un Dios que ama. Una verdadera educación religiosa, continuaba, abrirá las mentes de los niños y les invitará también a amar a su prójimo. Además, la formación religiosa es un antídoto necesario contra una cultura que cae presa del consumismo y de la superficialidad, añadía el prelado.

Monseñor Martin también apuntaba que no hay evidencias de que una sociedad estrictamente neutral a nivel religioso y laicista dé como resultado mejores oportunidades de reforzar el diálogo entre religiones.

El debate inglés

Las presiones laicistas son más fuertes en la vecina Inglaterra, donde el año pasado se ha pedido tanto a los colegios católicos como a los anglicanos que dejen entrar a más estudiantes no cristianos. En respuesta a las presiones del gobierno, el jefe de la dirección de educación de la Iglesia anglicana, el obispo Kenneth Stevenson, escribió al secretario de educación, Alan Jonson, accediendo a reservar el 25% de las plazas para familias no cristianas, informaba la BBC el 3 de octubre.

Según el artículo, hay 4.646 colegios anglicanos en Inglaterra. Los colegios católicos suman 2.041.

Frente a los planes del gobierno de obligar a todos los colegios cristianos a reservar el 25% de las plazas para no cristianos, el Servicio de Educación Católica para Inglaterra y Gales (CES) publicó una declaración el 16 de octubre oponiéndose con decisión a la idea de introducir cuotas en los colegios que le obligarían a aceptar un cierto número de alumnos no religiosos.

La declaración explicaba que no debería ponerse en peligro el papel de los colegios mediante experimentos de ingeniería social. Los colegios católicos existen en primer lugar y sobre todo para educar a los niños en la fe católica, declaraba el CES. Además, también contribuyen a la sociedad desde hace mucho tiempo, a través de la promoción de valores como la humildad, la integridad, la compasión, la promoción de la paz y la justicia.

«En lo que ha sido conocido como el ‘debate de los colegios confesionales’, es erróneo sugerir que hay que tener cuidado con los colegios de inspiración religiosa, como si se pudiera poner en las puertas de los colegios de la Iglesia que son culpables de la falta de cohesión de la comunidad –nada más alejado de la verdad», mantenía el CES. «Los colegios de carácter religioso son parte de la solución para la sociedad, no parte del problema», añadía la declaración.

Martin Samuel, articulista de opinión del periódico Times, no aceptaba esta postura. El 17 de octubre escribía: «Enfada que se amplíen los colegios religiosos, que animan a la división». Además, advertía: «Estamos yendo hacia atrás, hasta la época de la fe ciega, la intolerancia y la superstición».

Stephen Beer, en el periódico Guardian, expresaba el 20 de octubre una opinión contraria. «El Estado necesita tratar a todas las personas religiosas, es más, a todas las personas, de forma igual al implicarse en perspectivas de fe», indicaba.

El arzobispo católico de Birmingham, Monseñor Vincent Nichols, escribía el 24 de octubre un artículo de opinión para el periódico Telegraph defendiendo los colegios cristianos.

Los colegios católicos ya tienen una proporción superior de alumnos de minorías étnicas que otros colegios, apuntaba. Además, como media, cerca del 30% de sus alumnos ya proceden de otras religiones o de ninguna.

Vacío espiritual

Monseñor Nichols también criticó la política de multiculturalismo del gobierno por ignorar los valores morales y las creencias de los grupos. «Esto nos ha dejado con un vacío espiritual en la esencia de la vida, ilustrada en la pobreza de educación religiosa en los colegios de Estado», observaba.

Al final el gobierno se vio forzado a abandonar sus planes de introducir una cuota formal para los colegios cristianos, informó el Telegraph el 27 de octubre.

Esta decisión, no obstante, no ha puesto punto final en las críticas a los colegios religiosos. El 24 de diciembre el Sunday Times informaba de que el antiguo ministro de educación, Sam Galbraith declaró que los colegios son la «causa que está en la raíz» del fanatismo sectario en Escocia y deberían suprimirse.

El periódico también publicó una declaración de Peter Kearney, director de la Oficina Católica de Medios de Escocia. La idea de que educar a los niños en colegios religiosos llevará a un conflicto en la sociedad es tan «profundamente intolerante» como «simplista», afirmaba.

Una semana más tarde, Lord David Steel, liberal demócrata, escribía un artículo de opinión para el Sunday Times sobre el mismo tema. También sostenía que tener colegios separados para católicos y protestantes en Escocia perpetúa las divisiones religiosas.

Reorganización en los Estados Unidos

Entretanto, en los Estados Unidos, la Semana de los Colegios Católicos se celebró del 28 de enero al 3 de febrero.

En una nota de prensa publicada el 20 de diciembre para preparar la semana, Karen Ristau, presidenta de la Asociación Nacional de Educación Católica (NCEA), hablaba sobre el buen trabajo llevado a cabo por los colegios católicos.

«Además de aprender a leer, a escribir y aritmética, los estudiantes también aprenden responsabilidad –y cómo llegar a ser personas de carácter e integridad», comentaba.

Según la información de la página web de la NCEA, hay cerca de 8.000 colegios católicos en los Estados Unidos. En el año académico 2004-05, hubo un total de 2.420.590 alumnos en colegios católicos. De éstos, 1.779.638 eran estudiantes de nivel elemental y medio, y 640.952 de secundaria.

No obstante, los colegios católicos se enfrentan a desafíos considerables, como observaba el Chicago Tribune en un reportaje el 27 de febrero sobre la situación local. El cardenal Francis George, arzobispo de Chicago, tuvo recientemente un encuentro con los responsables educativos.

Uno de los temas fue cómo actuar ante el descenso de la escolarización. En todo el estado, el número de alumnos en colegios católicos de Illinois ha descendido de 215.000 a 170.000 durante la última década.

Uno de los principales problemas es el aumento de los costes de la enseñanza. Esto está causado sobre todo por el hecho de que los colegios tienen menos sacerdotes y religiosos para cubrir los puestos de enseñanza. En el pasado los colegios pagaban a estos profesores mucho menos de lo que actualmente tienen que pagar a los profesores laicos.

El Chicago Tribune también informaba de que el cardenal George indicó que mientras la Iglesia valora la diversidad y acoge a estudiantes de diferentes religiones, no puede y no quiere separarse de sus enseñanzas fundamentales. «Si minimizamos la importancia de quiénes somos… traicionamos nuestra misión», afirmaba.

Los colegios católicos de Boston también se están reorganizando ante el descenso de alumnos, explicaba la archidiócesis en una nota de prensa el 29 de enero. La archidiócesis detallaba un plan para revitalizar los colegios católicos en la región de Brockton como parte de la Iniciativa 2010.

La Iniciativa 2010, lanzada en agosto de 2005, busca reforzar y revitalizar los colegios católicos. Algunos de ellos se consolidarán y habrá una nueva estructura de dirección. Entre las presiones económicas y la hostilidad a la enseñanza religiosa, los colegios católicos se enfrentan a una época de desafíos.

Por el padre John Flynn
ZS07031809

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Mundo



La Iglesia en Portugal rechaza colaborar con la ley sobre el aborto
Una «ley injusta», advierte el portavoz episcopal

FÁTIMA, domingo, 18 marzo 2007 (ZENIT.org).- La Iglesia católica de Portugal no colaborará en modo alguno con la nueva legislación sobre la interrupción voluntaria del embarazo que está en discusión, pues se trata de una «ley injusta».

«No nos interesa nada colaborar con una ley que es injusta» porque la interrupción del embarazo constituye «una falta de respeto a la dignidad de la vida humana», afirmó el padre Carlos Azevedo, portavoz de la Conferencia Episcopal Portuguesa (CEP).

El portavoz episcopal no quiso comentar las cuestiones concretas de la legislación, aunque elogió el trabajo de los diputados que intentaron imponer un plazo obligatorio para la reflexión de las madres.

El Consejo Permanente de la CEP, reunido en Fátima el pasado 13 de marzo, apeló a los movimientos pro-vida para que se «interesen sobre todo en lo que supone respeto a la cultura de la vida» bajo varios aspectos, y no se circunscriban sólo a la interrupción voluntaria del embarazo o aborto.

El pasado 8 de marzo el Parlamento luso aprobó la nueva ley que despenaliza en Portugal la interrupción voluntaria del embarazo o aborto por decisión de la mujer durante las diez primeras semanas de gestación.

En cuanto a las mujeres que opten por el aborto, la Iglesia católica lusa encara el asunto «con una mirada de misericordia y perdón», según el portavoz de la CEP.

Sin embargo, en el caso de los profesionales de la sanidad, la CEP estima que «la conciencia cristiana implica que no colaboren con ningún acto que sea atentatorio a la dignidad de un ser humano», agregó Azevedo.
ZS07031802

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En México se quiere legalizar el asesinato, constata el cardenal Lozano Barragán


VERACRUZ, domingo, 18 marzo 2007 (ZENIT.org-El Observador).- En el curso de la «Expo Salud Veracruz 2007» -que está teniendo lugar estos días en este puerto del Golfo de México-, el presidente del Consejo Pontificio para la Pastoral de la Salud, el cardenal Javier Lozano Barragán, ha alertado de que la interrupción del embarazo es un «asesinato».

Aprobando esta práctica se «mata a la gente», subrayó el colaborador de Benedicto XVI en la Santa Sede. Por ello, recomendó a México que «se comprometa más para vivir mejor, y no para morir», apunta la agencia «Fides» de la Congregación vaticana para la Evangelización de los Pueblos.

En su intervención «Más allá de la ética médica», el cardenal Lozano Barragán denunció que se están dando «pasos falsos» en México, España, Argentina e Italia a favor del aborto, de la eutanasia y del matrimonio entre personas del mismo sexo.

En rueda de prensa el purpurado señaló que todo lo que comporta el fin de una vida humana inocente «es un asesinato», y que la posición de la Iglesia Católica es que la vida existe ya el primer momento de la concepción.

No hay ningún elemento que demuestre que no hay vida desde el momento inicial del embarazo; no se trata de una creencia, sino «de cuestiones científicas y biológicas», recalcó.

En cuanto a la unión entre homosexuales, insistió en el hecho de que «ésta no es fuente de vida, por lo que no se puede equiparar una unión entre personas del mismo sexo a una familia». Y además confirmó que «la Iglesia no reconocerá nunca el matrimonio homosexual».

En años pasados, el Congreso del Distrito Federal despenalizó el aborto en caso de malformación, violencia y cuando estuviera en peligro la vida de la madre. Ahora, una nueva iniciativa amplía la posibilidad de interrumpir el embarazo hasta catorce semanas de gestación si la mujer toma tal decisión.

Además, el Congreso local aprobó el año pasado una ley sobre Convivencia que, entre otras cosas, reconoce la unión entre homosexuales.

Entretanto, la archidiócesis de Ciudad de México ha anunciado que el 25 de marzo tendrá lugar una peregrinación contra el aborto: participarán unas 30 organizaciones religiosas católicas en la marcha a la Basílica de Guadalupe, al final de la cual se celebrará una Misa que presidirá el cardenal Norberto Rivera Carrera.
ZS07031808

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Guía de la Comunidad de San Egidio para personas sin hogar
Una amplia oferta de servicios para sobrevivir en Barcelona

BARCELONA, domingo, 18 marzo 2007 (ZENIT.org).- La Comunidad de San Egidio en Barcelona, España, ha publicado una edición actualizada de su cuarta guía -«Dónde comer, dormir, asearse»- dirigida especialmente a personas sin hogar.

«Este libro –dice la introducción de la guía, escrita en catalán- es una brújula para tener en el bolsillo y orientarse en la ciudad. Contiene lugares donde encontrar ayuda y acogida. También los lugares de Barcelona donde se puede ayudar y ser acogedores».

El libro nace de la experiencia de la Comunidad de San Egidio con las personas sin hogar en diferentes ciudades europeas.

Desde 1990, la Comunidad de San Egidio en Roma publica cada año la guía para las personas sin hogar.

La guía está dedicada especialmente a dos personas en estas circunstancias: Rafael Díaz de 45 años y Antonio Varela de 60, quienes vivían en las calles de Barcelona y murieron de frío.

Además de apuntar dónde comer, dormir, asearse y curarse, la guía de 220 páginas cuenta con un amplio índice de otros lugares que estas personas pueden necesitar.

Este verdadero manual de supervivencia ofrece los datos de contacto de hospitales y dispensarios, centros de acogida y teléfonos de ayuda, centros parroquiales, asistencia social, empadronamiento, documentación, guarderías y escuelas maternas, servicios para las
víctimas de la prostitución, teléfonos de emergencia, trabajo y formación profesional, orientación y reinserción laboral, pensiones y prestaciones, servicios útiles para extranjeros, cursos de catalán y castellano, bibliotecas, transportes, mapa ferroviario, mapa de los
distritos, red de salud mental y red de atención a drogodependencias,

La guía de Barcelona se puede consultar «on line» en formato «pdf» en el enlace http://www.santegidio.org/news/attualita/2007/on_bcn_2007.pdf.
ZS07031807

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Entrevistas



Presidente de Médicos Católicos: La objeción de conciencia, un «derecho-deber humano»
El doctor Simón habla del papel de la conciencia en los debates biomédicos

ROMA, domingo, 18 marzo 2007 (ZENIT.org).- El presidente de la Federación Internacional de Asociaciones Médicas Católicas, Josep Maria Simón Castellví, explica a Zenit que «ante actos que repugnan a la persona» la objeción de conciencia se convierte en un «último recurso» y es un «derecho-deber humano».

Zenit aprovechó el paso por Roma del especialista para profundizar sobre esta cuestión, un tema que Benedicto XVI ha abordado en su audiencia a la Academia Pontificia para la Vida (PAV) después de su Congreso sobre «La conciencia cristiana en apoyo del derecho a la vida», celebrado el 23 y 24 de febrero en Roma.

--¿La objeción de conciencia en terreno médico es una forma de dar testimonio?

--Dr. Simón: La objeción de conciencia es un último recurso, un derecho-deber humano, para no verse involucrado en actos que repugnan profundamente a una persona.

Desde luego que también hay que trabajar para que nadie realice tales actos: si son malos para mí, también lo son para los demás.

El hecho de que muchas personas «objeten» significa que se violentan muchos derechos humanos, como el derecho a vivir.

--En el congreso de la PAV, ¿se han comentado casos concretos de objeción de conciencia o el debate se ha mantenido a nivel abstracto y general?

--Dr. Simón: En el congreso de la PAV –de la que no soy miembro, pero he sido invitado por ella y he podido saludar también al Santo Padre- se ha hablado en general y también s han ofrecido casos particulares.

Sorprende, por ejemplo, que en muy pocos países de la Europa llamada «democrática» se pueda formar un ginecólogo sin tener que practicar abortos.

--El Papa dijo a los miembros de la PAV que a veces el poder de los más fuertes parece paralizar a las personas de buena voluntad, y apeló a la formación de una conciencia «auténtica» y «recta». ¿Cómo acoge usted estas palabras?

--Dr. Simón: El poder suscita complicidades a la vez que pretende avasallar a los buenos para que se callen y le dejen actuar.

Muchas personas, especialmente jóvenes, se rebelan contra esta situación y no se conforman fácilmente con una sociedad que nos da un bienestar y, hasta cierto punto, nos anestesia con él y nos hace más difícil defender al débil.

La conciencia debe seguirse. Pero la conciencia se debe cuidar, porque ¡puede enfermar!; debe formarse, debe ser bien informada y debe afinarse a menudo como un instrumento de alta precisión. Nos jugamos mucho si ella no está en forma.

--Benedicto XVI percibe una «armonía» entre Magisterio y compromiso laical, especialmente en temas como el de la vida. ¿Considera usted que todavía hay conciencias dormidas, entre los cristianos, ante los desafíos técnicos y médicos?

--Dr. Simón: Mejorar el mundo es tarea propia de los laicos. No debemos pretender que lo haga todo la jerarquía de la Iglesia.

Somos los laicos quienes estamos en cada rincón y debemos barrer y encerar cada rincón del mundo.

Los laicos debemos orar, hacer sacrificios, seguir las grandes líneas de conducta trazadas por Dios a través del Magisterio; y trabajar, trabajar prácticamente sin descanso.
ZS07031801

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«Angelus»



Benedicto XVI: La fuente de la profunda alegría cristiana –la alegría del amor-, la Eucaristía
Intervención con ocasión de la oración mariana del Ángelus

CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 18 marzo 2007 (ZENIT.org).- Publicamos la intervención que pronunció Benedicto XVI, a mediodía de este domingo, antes rezar la oración mariana del Ángelus junto a miles de peregrinos congregados en la plaza de San Pedro del Vaticano.

 

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¡Queridos hermanos y hermanas!

Acabo de regresar de la Institución Penal para Menores de Casal del Marmo, en Roma, donde me he acercado de visita en este cuarto domingo de Cuaresma, llamado en latín Domingo «Laetare», esto es, «Alégrate», de la primera palabra de la antífona de entrada en la liturgia de la Misa. Hoy la liturgia nos invita a alegrarnos porque se acerca la Pascua, el día de la victoria de Cristo sobre el pecado y sobre la muerte. ¿Pero dónde se encuentra la fuente de la alegría cristiana más que en la Eucaristía, que Cristo nos dejó como Alimento espiritual, mientras somos peregrinos en esta tierra? La Eucaristía alimenta en los creyentes de toda época esa alegría profunda, que hace un todo con el amor y con la paz, y que tiene origen en la comunión con Dios y con los hermanos.

El martes pasado fue presentada la Exhortación apostólica postsinodal Sacramentum caritatis, que tiene como tema precisamente la Eucaristía, fuente y culmen de la vida y de la misión de la Iglesia. La he elaborado recogiendo los frutos de la XI Asamblea General del Sínodo de los Obispos, celebrada en el Vaticano en octubre de 2005. Cuento con volver sobre este importante texto, pero ahora deseo subrayar que éste es expresión de la fe de la Iglesia universal en el Misterio eucarístico, y se sitúa en continuidad con el Concilio Vaticano II y el magisterio de mis venerados predecesores Pablo VI y Juan Pablo II. En este Documento he querido, entre otros puntos, evidenciar su vínculo con la Encíclica Deus caritas est: he aquí por qué he elegido como título Sacramentum caritatis, retomando una bella definición de la Eucaristía de Santo Tomás de Aquino (Summa Th. III, q. 73, a. 3, ad 3), «Sacramento del amor». Sí, en la Eucaristía Cristo ha querido darnos su amor, que le impulsó a ofrecer en la cruz la vida por nosotros. En la última Cena, lavando los pies a sus discípulos, Jesús nos dejó el mandamiento del amor: «Como yo os he amado, así amaos también vosotros los unos a los otros» (Jn 13,34). Pero dado que esto es posible sólo permaneciendo unidos a Él, como sarmientos a la vid (Jn 15,1-8), eligió quedarse Él mismo entre nosotros en la Eucaristía para que nosotros podamos permanecer en Él. Cuando, por lo tanto, nos alimentamos con fe de su Cuerpo y de su Sangre, su amor pasa a nosotros y nos hace capaces a nuestra vez de dar la vida por los hermanos (1 Jn 3,16). De aquí brota la alegría cristiana, la alegría del amor.

«Mujer eucarística» por excelencia es María, obra maestra de la gracia divina: el amor de Dios la hizo inmaculada «en su presencia, en el amor» (cfr. Ef 1,4). Junto a Ella, custodiando al Redentor, Dios puso a San José, de quien mañana celebraremos la solemnidad litúrgica. Invoco especialmente a este gran Santo para que creyendo, celebrando y viviendo con fe el Misterio eucarístico, el Pueblo de Dios sea invadido del amor de Cristo y difunda sus frutos de alegría y paz a toda la humanidad.

[Al final del Ángelus, el Papa saludó a los peregrinos en diversos idiomas. En francés dijo:]

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua francesa, especialmente a los miembros de la Facultad de Ciencias de Lausanne. Al proponernos la parábola del hijo pródigo, la liturgia de este domingo nos invita a reconocer nuestros pecados y a levantarnos para acudir al Padre, quien nos acoge con ternura. Que podáis aprovechar el tiempo de Cuaresma para vivir, de manera más fuerte, la experiencia del amor de Dios en el sacramento del perdón. Con mi bendición apostólica.

[En inglés:]

Saludo cordialmente a todos los peregrinos de lengua inglesa congregados para el Ángelus de hoy. Prosiguiendo nuestro itinerario hacia la Pascua, se nos recuerda en el Evangelio de este domingo el amor ilimitado del Padre celestial. Que las riquezas de su infinita misericordia os llenen de paz y alegría en este tiempo cuaresmal. Invoco sobre vosotros y vuestras familias la abundante bendición de Dios.

[En alemán:]

Con alegría doy la bienvenida a todos los peregrinos y visitantes de lengua alemana, en particular a los peregrinos procedentes de la diócesis de Fulda. En el domingo «Laetare», cuarto domingo de Cuaresma, la liturgia nos invita a apresurarnos hacia la Pascua con más alegre dedicación. Podemos confiar en el hecho de que Dios, Padre misericordioso, nos espera con gozo, igual que al «hijo pródigo» en el Evangelio de hoy, para regalarnos su amor y la plenitud de la vida en Él. Que el Señor nos guíe en el camino de la conversión y del bien. Que el Espíritu divino os acompañe esta jornada y esta semana.

[En español:]

Saludo a los peregrinos de lengua española, especialmente a los de la Parroquia Virgen de la Paloma, de Madrid. En este tiempo de Cuaresma os invito de modo particular a abrir vuestros corazones al amor de Jesucristo presente en la Eucaristía. Por ello, como he dicho en la reciente Exhortación apostólica «Sacramentum caritatis», os aliento a participar gozosamente en la Misa dominical, fuente de la libertad auténtica de los hijos de Dios. ¡Feliz domingo!

[En polaco:]

Saludo cordialmente a todos los polacos: tanto a los presentes aquí, en Roma, como a los que están en Polonia, así como a cuantos se encuentran en diversas partes del mundo. Queridísimos: hoy deseo invitaros a leer mi Exhortación apostólica postsinodal «Sacramentum Caritatis» - «Sakrament miłości». Que esta lectura reavive en vosotros la fe y el amor hacia la Eucaristía. Acogiendo a Cristo en la Santa Comunión y adorándole en vuestras iglesias recibiréis la fortaleza espiritual para afrontar las dificultades de la vida y permanecer fieles a sus preceptos. ¡Que Cristo os fortaleza y os conduzca siempre!

[Traducción del original plurilingüe realizada por Zenit –
© Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]

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