Sociedad
Judas no era 'un judas'
En una curiosa operación avalada por la Iglesia, un biblista y el escritor Archer escriben un 'evangelio' que desmiente la traición a Jesús
 
Judas no era 'un judas'
El novelista británico Jeffrey Archer presentó ayer la obra 'The Gospel According to Judas', la cual está llamada a convertirse en un best seller. / REUTERS
La Iglesia se acaba de embarcar en una curiosa operación literaria sin precedentes: prestar a uno de sus mayores expertos bíblicos, el teólogo australiano Francis J. Moloney, para dar un marchamo de legitimidad y erudición oficial a una novela, que sigue la estela del 'Código Da Vinci' de Dan Brown, firmada por el autor de 'best sellers' británico Jeffrey Archer. Nada menos que 'El Evangelio de Judas', un relato de la vida de Jesús «a través de los ojos» del apóstol peor afamado. Lo más llamativo es que el libro le saca la cara y, con el respaldo de Moloney, rompe los tópicos más consagrados: Judas no habría traicionado a Jesús, no cobró 30 monedas por sus servicios y tampoco se suicidó. Algunos pasajes no son más que divagaciones fantasiosas plausibles, pero otros aplican conclusiones aceptadas por los teólogos. «Algunos episodios que pueden dejar perplejo son fruto de la ferviente imaginación de Archer, pero todos han sido examinados a la luz de documentos históricos; ninguno es imposible», explicó ayer Moloney.

El hijo de Judas

Las licencias parten del mismo autor, un supuesto hijo de Judas llamado Benjamín, que resume la historia de Jesús que le ha contado su padre antes de morir. El libro, puesto a la venta ayer en ocho lenguas y publicado en España por la editorial 'Umbriel', es una iniciativa individual de Moloney, pero él y otro sacerdote, Stephen Pisano, rector de la facultad de Sagrada Escritura del Pontificio Instituto Bíblico de Roma (PIB), lo presentaron ayer con Lord Archer, creyente declarado, en la capital italiana. La Iglesia, así, avala el experimento. De este modo, entra en la pelea y el mercado con las mismas armas que sus adversarios, pero asegurándose del control y la idoneidad del producto. Como hizo el Opus Dei al intentar aprovechar a su favor la publicidad del libro de Brown, el Vaticano ha pensado que, de alguna manera, la moda de estas lecturas le abren un campo de acción y que es mejor estar en él. La idea es que el lector, al final, acabe por tener interés en los evangelios de verdad y que termine por leerlos.

La justificación de Moloney a su presencia en el proyecto es exactamente ésa, y así lo explicó ayer tras subrayar que el libro «no traiciona la enseñanza de Jesucristo» ni tiene nada que ver con las novelas surgidas a rebufo del denominado 'evangelio de Judas', el manuscrito copto del siglo III hallado en 1997 y puesto de moda otra vez por un reportaje de National Geographic. «Quería llegar al gran público, no sólo al círculo restringido que lee mis trabajos. ¿Tenemos que permitir que el mensaje de Jesús sea trivializado, como en el libro de Brown, o ridiculizado, como en el de Richard Dawkins?», se preguntó.

Moloney se refiere en este último caso al libro 'El espejismo de Dios', una refutación de la religión publicada en 2006. En el mismo sentido explicó su presencia Pisano: «Estar aquí no implica que el PIB, el Vaticano o el Papa apoyen este libro de algún modo, sólo queremos abrir un foro para una discusión académica (...), nos preocupa la Biblia en sí, y si la discusión anima a la gente a leerla, atenta e inteligentemente, la presentación está justificada».

«Un foro de discusión»

El libro fue una idea de Archer que, interesado en la figura de Judas, quiso hacer algo serio con la ayuda de un experto. Acabó pidiendo consejo al cardenal Carlo María Martini, ex-arzobispo de Milán, antiguo rector del PIB y una de las figuras más respetadas de la Iglesia, que le remitió a Moloney. El sacerdote le citó en Roma a principios de 2006 y se vieron en el restaurante 'Los dos ladrones', todo un presagio. Moloney aceptó colaborar con dos condiciones: el relato no contendría nada que no pudiera haber sucedido realmente y él tendría la última palabra. Archer aceptó.

Este curioso acuerdo ha dado como fruto un híbrido de resultados imprevisibles. Está claro que a la Iglesia le interesa el aspecto didáctico: está escrito como los evangelios, tiene una extensión similar y se remite constantemente a ellos, con notas a los márgenes. Al final hay un glosario de conceptos que permite a Moloney ofrecer al lector pildoritas de datos teológicos e históricos.

Los autores aseguran que a varios prelados les ha gustado el libro. ¿Y el Papa, lo ha leído? «Tengo la fuerte sospecha de que sí», contestó Moloney. A Benedicto XVI le interesa mucho el tema. «Comprender la vida de Judas significa comprender aspectos del misterio de la relación entre el hombre y Dios».

Borges imaginó en un cuento que Judas era, en realidad y en secreto, el auténtico Salvador, porque tuvo el peor castigo al pasar a la historia como el mayor miserable. 'El Evangelio de Judas' no llega a tanto, pero sí le lava la cara después de 2000 años.