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Santa Sede
Del respeto de la vida depende la credibilidad del personal sanitario; explica el Papa
La pastoral de la salud, caricia de Dios para los enfermos, según el Papa
«El agua es un derecho inalienable», advierte Benedicto XVI
El Papa transmite a Putin su dolor por dos tragedias en Rusia
El Papa confesará a jóvenes
Monseñor Christophe Pierre, nuncio apostólico del Papa en México
Mundo
El cardenal de Honduras subraya la relación entre justicia y desarrollo
Inscripción para participantes e invitados a la Conferencia General del Episcopado Latinoamericano
Arrestados 22 misioneros cristianos en la India
Entrevistas
Rector mayor salesiano: «La vida consagrada tiene más razón de ser que antes»
«México ante Dios», una novela sin fundamento histórico
Espiritualidad
Predicador del Papa: Jesús devuelve matrimonio y familia a su belleza originaria
Documentación
Benedicto XVI: La pastoral de la salud, testimonio del amor de Dios por los enfermos
Santa Sede
Del respeto de la vida depende la credibilidad del personal sanitario; explica el Papa
CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 22 marzo 2007 (ZENIT.org).- De su respeto y amor por la vida depende la credibilidad de de médicos, enfermeros, y todas las personas dedicadas al mundo de la salud, constata Benedicto XVI.
«La estima y la confianza del personal sanitario son proporcionales a la certeza de que estos defensores por profesión de la vida no despreciarán jamás una existencia humana, aunque sea minusválida, y sabrán alentar siempre todo intento de curación», afirma.
El Papa llegó a esta conclusión este jueves al recibir en audiencia a los participantes en la sesión plenaria del Consejo Pontificio para la Pastoral de la Salud.
Según el pontífice, el compromiso por ofrecer tratamientos debe extenderse «a todos los seres humanos, con el objetivo de cubrir toda su existencia».
Recordó que «el concepto moderno de atención sanitaria es, de hecho, la promoción humana: va desde el cuidado del enfermo a los tratamientos preventivos, incluyendo la búsqueda del mayor desarrollo humano, favoreciendo un adecuado ambiente familiar y social».
«Esta perspectiva ética, basada en la dignidad de la persona y en sus derechos y deberes fundamentales ligados a ella, se confirma y potencia con el mandamiento del amor, centro del mensaje cristiano», afirmó.
ZS07032204
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La pastoral de la salud, caricia de Dios para los enfermos, según el Papa
Palabras a la sesión plenaria del Consejo Pontificio para la Pastoral de la Salud
CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 22 marzo 2007 (ZENIT.org).- Los agentes sanitarios cristianos deben convertirse en una caricia de Dios para sus hermanos enfermos, considera Benedicto XVI.
Así lo explicó este jueves al recibir en audiencia a los participantes en la sesión plenaria del Consejo Pontificio para la Pastoral de la Salud, organismo vaticano presidido por el cardenal mexicano Javier Lozano Barragán.
«Los agentes sanitarios cristianos saben bien que se da un lazo íntimo e indisoluble entre la calidad de su servicio profesional y la virtud de la caridad a la que Cristo les llama: con el buen cumplimiento de su trabajo llevan precisamente a las personas el testimonio del amor de Dios», explicó el Papa.
Por este motivo, el Santo Padre entregó simbólicamente a los participantes en la audiencia, sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos de los cinco continentes comprometidos en la asistencia a enfermos, su primera encíclica «Dios es amor» («Deus caritas est»).
Este documento programático del actual pontificado, reconoció el Santo Padre, «se aplica de manera particularmente significativa en la atención a los enfermos».
En particular, recordó que la segunda parte de la encíclica presenta «orientaciones pastorales sobre el servicio caritativo de la Iglesia como “comunidad de amor”».
«La salud del ser humano, de todo el ser humano, fue el signo que Cristo eligió para manifestar la cercanía de Dios, su amor misericordioso que cura el espíritu, el alma y el cuerpo», afirmó.
Por eso, dijo, todas las iniciativas de los cristianos en el mundo del dolor y la enfermedad deben tener un punto de referencia: «el seguimiento de Cristo, a quien los Evangelios nos presentan como “médico divino”».
«La pastoral de la salud es un ámbito evangélico por excelencia que recuerda la obra de Jesús, buen samaritano de la humanidad», indicó.
«Cuando pasaba por los pueblos de Palestina anunciando la buena nueva del Reino de Dios, acompañaba siempre la predicación con los signos que cumplía sobre los enfermos, curando a todos los que eran prisioneros de todo tipo de enfermedades y dolencias», recordó.
Por último, el Papa entregó también simbólicamente a los presentes su último documento, la exhortación apostólica postisnodal sobre la Eucaristía, «Sacramento de la caridad».
«La pastoral de la salud puede sacar continuamente fuerza precisamente de la Eucaristía para socorrer eficazmente al ser humano y promoverle, según la dignidad que le es propia», explicó.
«En los hospitales y en las clínicas, la capilla es el corazón palpitante en el que Jesús se ofrece intensamente al Padre celestial por la vida de la humanidad», aseguró.
«La Eucaristía, distribuida con dignidad y con espíritu de oración a los enfermos, es savia vital que les consuela e infunde en su espíritu luz interior para vivir con fe y con esperanza la condición de enfermedad y de sufrimiento», concluyó.
ZS07032203
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«El agua es un derecho inalienable», advierte Benedicto XVI
En el día mundial dedicado a este bien primario
CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 22 marzo 2007 (ZENIT.org).- «El agua es un derecho inalienable», afirma Benedicto XVI en un mensaje con motivo del Día Mundial del Agua.
Esta jornada, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1993, se celebró en este jueves en torno al tema: «Afrontando la escasez del agua».
Un mensaje enviado por el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado, en nombre del Papa, recuerda la «responsabilidad compartida» de gestionar «este recurso precioso» para «permitir que todos puedan tener acceso, en particular, quienes viven en condiciones de pobreza».
Se trata, afirma, de «un imperativo moral y político en un mundo que dispone de niveles de conocimiento y de tecnologías capaces de acabar con las situaciones de escasez de agua».
«Todos estamos llamados a modificar nuestra manera de vivir en un esfuerzo educativo capaz de restituir a este bien común de la humanidad el valor y el respeto que merece», afirma el mensaje pontificio.
Nos encontramos ante «un desafío socioeconómico, ambiental y ético que afecta no sólo a las instituciones, sino a toda la sociedad», concluye la misiva.
ZS07032205
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El Papa transmite a Putin su dolor por dos tragedias en Rusia
ROMA, jueves, 22 marzo 2007 (ZENIT.org).- Benedicto XVI ha transmitido en un mensaje su dolor por dos tragedias acaecidas en Rusia en las que han perdido la vida numerosas personas.
La Federación Rusa guardó este miércoles luto por la explosión de la mina de carbón en Ulyanovskaya, Siberia, en la que perdieron la vida 108 mineros, así como por el incendio de un hogar de retiro para ancianos en el que murieron 63 personas, en la localidad de Kamyshevatskaya en la costa del Mar Azov.
En un telegrama enviado a Vladimir Putin, presidente de la Federación Rusa, el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado, revela que el Papa está «profundamente entristecido» tras recibir ambas noticias dramáticas.
En el mensaje, «el Santo Padre expresa su cercanía espiritual a los ciudadanos afectados por estos tristes eventos, así como a toda la población de la Federación Rusa en estas horas de angustia».
«Mientras eleva al Señor de la vida fervorosas oraciones de sufragio por el eterno descanso de las almas de los difuntos, invoca el consuelo del cielo para quienes lloran la pérdida de sus seres queridos», añade el mensaje.
El Sumo Pontífice, tras desear la «pronta curación de los heridos involucrados en los accidentes, presenta su más sentido pésame a los familiares de las víctimas, invocando para todos los abundantes consuelos del cielo».
ZS07032202
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El Papa confesará a jóvenes
El 29 de marzo, en la Basílica de San Pedro del Vaticano
ROMA, jueves, 22 marzo 2007 (ZENIT.org).- El próximo 29 de marzo, como un sacerdote más, Benedicto XVI entrará en un confesionario para ofrecer el sacramento de la Reconciliación a jóvenes.
Este significativo gesto tendrá lugar durante una celebración penitencial con los chicos y chicas de la diócesis de Roma, que servirá de preparación para la Jornada Mundial de la Juventud, que en este año se celebrará a nivel diocesano con motivo del Domingo de Ramos (1 de abril).
Lo ha anunciado monseñor Mauro Parmeggiani, responsable de la pastoral juvenil del vicariato de la diócesis de Roma.
En una carta, el cardenal Camillo Ruini, vicario general del Papa para la diócesis de Roma, invita a todos los jóvenes de la ciudad eterna «a participar en este importante momento eclesial de oración con el Papa».
ZS07032201
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Monseñor Christophe Pierre, nuncio apostólico del Papa en México
CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 22 marzo 2007 (ZENIT.org).- Benedicto XVI ha nombrado nuncio apostólico en México al arzobispo francés Christophe Pierre, hasta ahora nuncio apostólico en Uganda, según informó este jueves la Oficina de Información de la Santa Sede.
Monseñor Pierre nació el 30 de enero de 1946, en Rennes, Francia. Fue ordenado sacerdote el 3 de abril de 1970 en Saint-Malo y consagrado arzobispo el 24 de septiembre de 1995, también en Saint-Malo.
Cursó sus estudios básicos en Madagascar, Francia y Marruecos. Su formación religiosa la efectuó en el Seminario Mayor Arquidiocesano de Rennes (1963-1969), en la Pontificia Universidad Lateranense (Roma) (1973-1977) y en la Pontificia Academia Eclesiástica (Roma) (1973-1977).
Está licenciado en Sagrada Teología en el Instituto Católico de Paris (1969-1971) y tiene un doctorado en Derecho Canónico (Roma).
Antes de entrar en el servicio diplomático de la Santa Sede, monseñor Pierre fue vicario parroquial en la Parroquia de San Pedro y San Pablo en Colombes, Diócesis de Nanterre (Francia), entre 1970 y 1973.
Ha ofrecido su servicio en las representaciones pontificias de Nueva Zelanda e Islas del Pacífico Sur (1977-1981), Mozambique (1981), Zimbabwe (1982-1986), Cuba (1986-1989), Brasil (1989-1991), Misión Permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas en Ginebra, Suiza (1991-1995).
Juan Pablo II le nombró nuncio apostólico en Haití (1995-1999). Fue ordenado obispo con dignidad de arzobispo el 24 de septiembre de 1995. El mismo Papa Karol Wojtyla le nombró nuncio apostólico en Uganda el 10 de mayo de 1999.
ZS07032206
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Mundo
El cardenal de Honduras subraya la relación entre justicia y desarrollo
Al recordar los cuarenta años de la encíclica «Populorum Progressio»
ROMA, jueves, 22 marzo 2007 (ZENIT.org).- En una entrevista concedida a la revista «30Giorni», el cardenal Oscar Andrés Rodríguez Maradiaga, arzobispo de Tegucigalpa, Honduras, recuerda los cuarenta años de la «profética» encíclica «Populorum Progressio» de Pablo VI en la que expuso la íntima relación entre justicia y desarrollo.
«Cuando salió la ‘Populorum Progressio’ era un joven estudiante de teología –recuerda el purpurado--. Lo primero que me impresionó es que el Papa quiso firmarla el 26 de marzo, que en 1967 correspondía a la ‘solemnidad de la resurrección de nuestro Señor Jesucristo’».
«Una fecha elegida no al azar, porque --con palabras de la encíclica--, fiel a la enseñanza y al ejemplo de su divino Fundador, que ofrecía el anuncio de la buena noticia a los pobres (Cf.. Lucas 7, 22) como signo de su misión, la Iglesia no ha dejado nunca de promover la elevación humana de los pueblos a los que llevaba la fe en Cristo», observa.
«La ‘Populorum Progressio’ fue para los sacerdotes y seminaristas de aquel tiempo un gran impulso a nuestro empeño social --explica--. Eran tiempos de gran fervor postconciliar. Eran tiempos de gran impulso de la pastoral social y en general de todo el compromiso social de la Iglesia».
El cardenal recuerda que en la época la encíclica fue acusada de ser «marxismo recalentado», de hecho, «casi todo el compromiso social de la Iglesia era etiquetado como marxismo».
«Estas acusaciones vinieron porque el documento del Papa Montini, de manera clara y valiente para el tiempo, por primera vez hablaba de la necesidad de la justicia social para un auténtico desarrollo. Y, cuando la Iglesia habla en favor de los pobres, siempre hay alguien que le reprocha querer hacer política y entrar en campos que no son suyos», afirma.
«Respecto a la acusación de ser marxista, era y sigue siendo ridícula», denuncia.
El hecho de que en la encíclica se afirmara que en determinadas situaciones el bien común exige «la expropiación de ciertas posesiones» es para el purpurado «un concepto retomado de la constitución conciliar ‘Gaudium et Spes’, por tanto nada revolucionario».
«Como no era para nada revolucionaria la advertencia ante el riesgo de que el beneficio fuera considerado el ‘motor esencial del progreso económico’ y de que la competencia fuera venerada como la ‘ley suprema de la economía’», añade.
La insurrección revolucionaria, recuerda el purpurado hondureño, según la encíclica, «sólo es lícita sólo ‘en el caso de una tiranía evidente y prolongada que atente gravemente a los derechos fundamentales de la persona y perjudique en modo peligroso al bien común del país’».
«De lo contrario --explicaba la encíclica-- esta insurrección revolucionaria ‘es fuente de injusticias, introduce nuevos desequilibrios y provoca nuevos daños. No se puede combatir un mal real al precio de un mal más grande’».
En cuanto a la actualidad de la «Populorum Progressio», el cardenal afirma que «hoy los tiempos han cambiado, no existe ya el enfrentamiento que existía entonces entre marxismo y capitalismo. Vivimos el clima de la llamada globalización de los mercados. Globalización que lleva sin embargo en sí una enorme componente de injusticia, con la marginación de quienes no logran entrar en este nuevo tipo de mercado».
«Se da una reducción del concepto de desarrollo a un nivel puramente económico. El aspecto social se descuida completamente. Se presta atención a las cifras de la macroeconomía pero no se consideran los hombres concretos», denuncia.
«En cambio, es el hombre, como explica con fuerza la ‘Populorum Progressio’, el sujeto principal del desarrollo. Por esto, la encíclica no ha perdido gran parte de su actualidad. Sus palabras sobre la justicia social, sobre lo que debe entenderse por desarrollo, sobre la paz, conservan todo su valor».
«Han pasado cuarenta años y es cada vez más verdad: si no hay desarrollo, si los pueblos no tienen la posibilidad de progresar en el bienestar también material, entonces la paz se convierte en un objetivo cada vez más inalcanzable».
En cuanto a la emigración, la encíclica recuerda el deber de acoger benignamente «a los trabajadores emigrantes que viven en condiciones a menudo inhumanas, obligados a exprimir el propio salario para aliviar un poco a las familias que quedaron en la miseria en el suelo natal».
En este sentido, el cardenal Rodríguez Maradiaga explica que «es una advertencia de extrema actualidad» y espera que «estas palabras sean escuchadas también por nuestros hermanos más ricos del Norte. No me refiero a la Iglesia estadounidense, que ha estado y está siempre muy cercana a ellos. Sino a los responsables políticos».
«El presidente Bush y el Congreso no deberían hacer leyes contra los inmigrantes. No les conviene. Estas leyes de hecho les hacen antipáticos a nuestros pueblos --observa--. Estados Unidos es una gran nación, pero debe hacer más para apoyar el desarrollo de América Latina. Si no, este vacío de iniciativa política se llena por otras potencias emergentes, como China, o discutidas, como Irán».
El cardenal se ha augurado por tanto que la próxima Conferencia de Aparecida recuerde adecuadamente la encíclica, «también porque hoy no existe el clima del 68 y por tanto no existe el peligro de aquellas manipulaciones que en la época fueron casi inevitables».
La encíclica, por lo demás, afirma también que «entre civilizaciones, como entre personas, un diálogo sincero es de hecho creador de fraternidad», otra «afirmación profética», según el purpurado, «que quizá comprendemos mejor hoy que hace cuarenta años».
«Un motivo más para recordar y difundir esta encíclica también entre quienes desventuradamente profetizan y a veces desean y provocan ‘choques de civilizaciones’ de los que la humanidad no siente absolutamente la necesidad», concluye.
ZS07032208
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Inscripción para participantes e invitados a la Conferencia General del Episcopado Latinoamericano
BOGOTÁ, jueves, 22 marzo 2007 (ZENIT.org).- El Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) informó que hasta el 20 de abril está abierta la inscripción para los participantes oficiales e invitados especiales a la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe que se desarrollará, del 13 al 31 de mayo, en el santuario mariano de Aparecida, Brasil.
La secretaría de la organización difundió un material con los requisitos «indispensables» para facilitar una correcta participación, ingreso y estadía en ese país durante la reunión continental, que abrirá el papa Benedicto XVI.
Lo organizadores recuerdan que es necesario llenar una «ficha de inscripción», que debe ser acompañado con dos fotografías, junto con el documento de «información oficial», ambos útiles para los participantes.
Informaciones útiles para los participantes
1) Visado: Algunos países necesitan visa para ingresar a Brasil. En este caso lo normal será solicitar una visa de turismo de 60 días. Puede ser que requieran una carta de invitación. Esta puede pedirse directamente al P. Martinho Lenz sj, Subsecretario de la CNBB, al siguiente correo: smf@cnbb.org.br o teléfono: (55-51) 2103 8300 o celular (55-61) 8155 1254.
2) Vacunación: Algunos países necesitan vacuna (fiebre amarilla) para ingresar al Brasil. Hay que tener en cuenta que la vacuna debe aplicarse 10 días antes de viajar para que tenga vigencia al momento de ser requerida.
3) Compra del pasaje: Cada uno deberá adquirir su propio pasaje. Conviene comprar el pasaje lo más pronto posible, pues hay grandes diferencias de precios en los pasajes de clase económica si se adquieren con tiempo.
4) Llegada y partida de Aparecida: A todos los participantes se les pide que lleguen a Aparecida durante el jueves 10 o el viernes 11 por la mañana, porque el Santo Padre llegará a Aparecida el día viernes 11 de mayo al atardecer, y por ese motivo es probable que se congestionen las vías de acceso y la circulación interna de la ciudad.
La V Conferencia se clausurará el 31 de mayo al mediodía. La partida se puede programar para el atardecer de ese día o para el 1º de junio.
Aeropuerto. Se atenderá sólo a los participantes que lleguen al aeropuerto de Guarulhos, São Paulo. Éstos deberán comunicar el día, vuelo y hora de llegada a más tardar hasta el 30 de abril a blancag@celam.org o natalial@celam.org . También pueden avisarlo por teléfono al CELAM hasta esa fecha: (57-1) 657 8330 - 612 1620.
Por cualquier inconveniente en el aeropuerto, podrán dirigirse a la Secretaría Externa de la V Conferencia en Aparecida, al teléfono (55-12) 3104 1400.
No habrá atención para aquellos que lleguen a los aeropuertos de Rio de Janeiro o de Congonhas en São Paulo. Quienes lleguen a esos aeropuertos deberán proseguir el viaje por su cuenta hasta Aparecida, y dirigirse inmediatamente a la Secretaría Externa de la V Conferencia, que estará junto al Santuario, para la inscripción.
Transporte hasta Aparecida. Personal debidamente identificado recibirá a los participantes en el aeropuerto de Guarulhos, los ayudará en los trámites, y tendrá a su cargo la organización del transporte hasta Aparecida (2 horas de viaje en bus).
5) Inscripción en Aparecida: Conforme al Reglamento de la V Conferencia, los participantes, antes de que la Asamblea inicie sus reuniones, presentarán en la Secretaría General de la misma, como requisito obligatorio, un documento que acredite su derecho a participar.
Los invitados especiales, que participarán sólo de los actos de la visita del Santo Padre, excepto de la inauguración de las sesiones de la V Conferencia el lunes 14 de mayo a las 16.00, deberán presentar la respectiva carta de invitación.
Al llegar a Aparecida, deben presentarse inmediatamente en la Secretaría Externa para su inscripción. Allí recibirán su credencial, información sobre el lugar de hospedaje, el material necesario para la Asamblea, indicaciones para el cambio de dinero (un dólar equivale hoy a 2,07 reales), y posibilidades para adquirir tarjetas telefónicas.
6) Credenciales: Todo participante de la V Conferencia y los invitados especiales deberán tener la credencial entregada en el momento de la inscripción, completar los datos de la ficha que encontrarán en la dirección www.celam.info y enviar 2 fotos.
La ficha y las fotos deberán entregarse en las secretarías de las respectivas Conferencias Episcopales. Una vez reunidas todas las fichas que correspondan al país, deberán enviarlas por correo especial y urgente a la Secretaria Externa de la V Conferencia en Aparecida antes del 30 de abril, a la siguiente dirección: Santuário Nacional de Nossa Senhora Aparecida - Secretaría Executiva Local da V Conferência, 2º andar - Torre Brasilia - Av. Dr. Júlio Prestes, s/n - Ponte Alta - 12570-000 - Aparecida - SP - Brasil. Teléfono: (55-12) 3104 1400. Fax: (55-12) 3104 1328. Correo electrónico: seccelam@santuarionacional.com .
7) Vestimenta: Para los actos con presencia del Santo Padre: Misa Inaugural, Vigilia de Oración y Sesión Inaugural, se pide que los obispos vistan el traje talar (filettata) y solideo.
Los obispos, participantes de la V Conferencia deberán traer consigo alba, cíngulo y solideo. En Aparecida se les entregarán mitras, donadas por los obispos de la Conferencia Episcopal de México, y casullas con estolas, también donadas.
Los sacerdotes y diáconos deberán traer consigo alba y cíngulo. Las estolas les serán entregadas en Aparecida.
8) Hospedaje y alimentación: Se efectuaron las correspondientes reservas en los hoteles de Aparecida para todos los participantes de la V Conferencia y personal auxiliar. Al momento de la inscripción se le informará sobre dichas reservas. Las habitaciones tendrán ventilación y frigobar.
Todas las comidas están previstas en los hoteles. La alimentación incluye desayuno, almuerzo, cena y té nocturno. Las dietas médicas deberán ser conversadas en los hoteles. El costo del hotel no incluye las llamadas telefónicas ni el lavado de ropa, ni los consumos del frigobar.
9) Salud: Todo participante deberá llegar premunido de un seguro de salud internacional. La V Conferencia dará asistencia de salud primaria de enfermería y de llamado médico.
10) Idiomas: En el aula de la V Conferencia se ofrecerá la traducción a tres idiomas: español, portugués e inglés. Para los trabajos de grupo cada uno indicará los idiomas que le sean más familiares.
11) Conexión a Internet: En el recinto de trabajo de la Asamblea habrá varias computadoras a disposición con conexión a Internet, y también habrá posibilidad de conexión inalámbrica. En el hall de los hoteles habrá servicio de acceso a Internet.
12) Visita a Parroquias: El domingo 20 de mayo, día de la Ascensión en Brasil, se podrá visitar a varias parroquias de los alrededores de Aparecida. Los que así lo deseen, podrán participar de la Santa Misa y luego serán invitados al almuerzo con la comunidad. Responsables de esas parroquias se encargarán de ir a buscarlos y luego llevarlos de regreso. A los que quieran realizar esas visitas, se les pedirá inscribirse oportunamente.
13) Varios: Clima. En Aparecida durante el mes de mayo (otoño) es agradable y moderado. Las temperaturas pueden variar entre 13° y 25°.
Corriente eléctrica. En Brasil se usa corriente de 110 volts y enchufes (como los americanos) con dos patitas planas y paralelas.
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Arrestados 22 misioneros cristianos en la India
Acusados de proselitismo y conversiones forzadas
HYDERABAD, jueves, 22 marzo 2007 (ZENIT.org).- Un total de 22 misioneros cristianos fueron arrestados en la India. La policía les acusa de proselitismo y conversiones forzadas. El distrito en el que han tenido lugar los hechos es una fortaleza del nacionalismo hindú mientras que el obispo local denuncia un fuerte clima anticristiano, informa AsiaNews.
La policía del estado meridional de Andrea Pradesh arrestó el pasado 20 de marzo a 22 misioneros cristianos, acusados de convertir a la población del distrito de Dharwad, según confirmó la policía local.
El arresto se habría producido por la denuncia de los habitantes de la aldea de Bada, que acusan a los misioneros de haber distribuido hojas a favor del cristianismo y contra los dioses del hinduismo, «hechos de papel y sin ningún poder». Según la denuncia, los cristianos habrían ofrecido dinero a quien se convirtiera.
La policía los arrestó y secuestró el material en su posesión. Los agentes declararon que los misioneros «son culpables de haber invitado a la aldea a convertirse para vivir una vida feliz».
Los 22 misioneros acabaron ante el juez, que los ha acusado según los artículos 298 (declaraciones que hieren los sentimientos religiosos), 448 (violación de domicilio) y 504 (ofensas intencionadas con el fin de destruir la paz). Tras escuchar las acusaciones, fueron liberados bajo fianza.
Los cristianos locales subrayan sin embargo que la zona es una fortaleza del Rashtriya Swayamsevak Sangh [formación paramilitar de fundamentalistas nacionalistas hindúes], y que la comunidad hindú local es muy fuerte.
El obispo de la diócesis de Karwar, monseñor Derek Fernandes, confirmó una serie de incidentes anticristianos. En noviembre de 2006, dice el prelado, «la puerta de la iglesia de Nuestra Señora del Perpeturo Socorro de Dharwad fue quemada durante la noche. Las autoridades no hicieron nada, y no sabemos si fue obra de fundamentalistas o de vándalos».
El 26 de febrero pasado, la Asociación Cristiana del distrito de Dharwad protestó contra la espiral de violencia que golpea a la minoría cristiana. Tras una marcha de protesta, los cristianos pidieron una intervención del Gobierno contra las «fuerzas fundamentalistas» que desde hace meses atacan a los cristianos.
ZS07032209
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Entrevistas
Rector mayor salesiano: «La vida consagrada tiene más razón de ser que antes»
Entre vista con don Pascual Chávez, presidente de la Unión de Superiores Generales
MADRID, jueves, 22 marzo 2007 (ZENIT.org).- El Rector Mayor de los Salesianos, Pascual Chávez Villanueva, quien es también presidente de la Unión de Superiores Generales (USG) está convencido de que «la vida consagrada tiene más razón que ser que antes».
En esta entrevista concedida a IVICON, el sacerdote mexicano considera que lo fundamental es que los religiosos y las religiosas sean expertos en hablar de Dios, «que hablen de Dios porque se han encontrado con Él».
--Don Pascual, se habla con mucha frecuencia hoy de renovación, o refundación, de la Vida Religiosa. ¿Es tan necesario, cómo la entendería usted?
--Pascual Chávez: Ha sido tan grande la presencia de la vida consagrada en el aspecto social, con un papel de suplencia, o sustitución del Estado, que ha corrido el riesgo de adulterar su misión en este mundo, que no es la de hacer cosas. Y hemos hecho mucho, y bien. O sea, a quien nos ve como personas, a quien ve nuestras comunidades, tendríamos que suscitarle interrogantes, quién es éste, quiénes son estos, por qué viven o actúan así… una presencia significativa no es tanto, o sólo, aquella que hace muchas cosas por el bien social. Es el tiempo de la refundación, no es que me guste mucho esta palabra, pero entiendo que es el tiempo de la refundación si se trata de volver a Cristo Jesús.
--Usted insiste mucho en que la vida consagrada tiene que subrayar el ser, más que el hacer. ¿Hay que dejar de hacer, para ser?
--Pascual Chávez: No; lo que hay que evitar es el dualismo entre el hacer y el ser. Si se está acentuando tanto la primacía del ser es porque un peligro innato a las congregaciones de vida activa, es el de caer de tal forma en el activismo que se pierde la razón de ser. Nosotros, en lo que hacemos, tendríamos que ser expresión de lo que somos. Pero si, en el fondo, no se llega a ver lo que somos, entonces se está en peligro. No es indiferente que en la última exhortación apostólica de Benedicto XVI, hablando de la vida consagrada, el Papa vuelva a hacer una referencia a esto. La contribución esencial que la Iglesia espera de la vida consagrada, escribe el Papa, es más en el orden del ser que en el hacer. Quiere decir que las congregaciones muy lanzadas a colaborar en la salvación del mundo en el campo de la salud, la marginación, la educación, han sido una expresión de la caridad operativa, pero se han visto con frecuencia cediendo al peligro de un activismo que no sólo esconde, sino que a veces niega su raíz más profunda.
--En estos momentos de situaciones difíciles para las congregaciones religiosas, ¿tiene futuro la Vida Consagrada en esta Europa?
--Pascual Chávez: La Vida Consagrada tiene más razón de ser que antes, porque estamos asistiendo a un escenario dominado por un fuerte materialismo que se expresa en la fe en el desarrollo científico y tecnológico, que parece trascenderse continuamente con nuevas innovaciones pero que no da trascendencia a la persona humana. Y esto va encerrando a la persona en una visión inmanentista, lo que significa no darle futuro, no darle esperanza. Estoy convencido de que hoy más que nunca se necesita la presencia de lo que es la vida religiosa, aunque puede ser que las formas institucionales puedan cambiar, pero la vida religiosa nunca dejará de existir porque es innata al cristianismo; personas, hombres y mujeres, que son una especie de reserva de humanidad, que se proponen, en base al seguimiento e imitación de Jesús, preservar a la humanidad de que caiga en abismos de degradación.
Por lo tanto la vida consagrada tiene futuro en Europa. No tendrá la relevancia social de número que tuvo en el pasado, pero seguirá siendo viva y será más significativa. Hoy su relevancia vendrá por su identidad. Junto con ello, creo en la vida religiosa como lo que fue en los inicios, una serie de modelos, también de vida de comunidad, que eran fermentos culturales capaces de transformar la cultura. Y esta cultura de hoy, tan secularizada, tan materialista, tan hedonista, tiene una gran necesidad de ser purificada y de tener modelos alternativos. Ser signos más claros de la presencia de Dios, porque Dios sigue amando a este mundo como lo ha amado siempre y tendrá que hacerse presente a través de sus creyentes.
--¿Qué elementos de renovación debería subrayar la vida religiosa para ser más atractiva especialmente ante los jóvenes?
--Pascual Chávez: Yo creo que hay tres elementos a los que son muy sensibles los jóvenes. El primero es a una fuerte experiencia religiosa. Es interesante que dentro de todo este materialismo en que se vive, haya tanta hambre de experiencias religiosas que tratan de satisfacer con sucedáneos religiosos. Esto habla de una dimensión religiosa que no está del todo satisfecha. Si la vida religiosa logra encarnar, facilitar y vehicular una experiencia religiosa así, podrá volver a encontrar, a tener un rostro atractivo y fascinante para los jóvenes.
El segundo es la experiencia de verdadera comunidad, o mejor dicho, de fraternidad. Pienso que con frecuencia ha prevalecido la vida en común sobre la vida fraterna. Y no es que sean antagonistas, pero puede haber vida en común sin fraternidad. ¿Por qué este elemento es importante? Porque hay una gran soledad en el mundo de los jóvenes. ¿Por qué se refugian en grupos o en bandas? Porque no encuentran en la casa el momento, o la posibilidad o con quien hablar en profundidad de nada. Este huir hacia delante, en una cultura de la diversión, hace ver que hay una gran soledad a la que hay que responder. Y se responde cuando las comunidades, como dice Hechos de los Apóstoles de las primeras comunidades, que ponían todo en común, lo que eran y tenían, y esto lograba crear un ambiente de hermandad que decían los demás ‘miran cómo se aman’, y las hacía atractivas y crecía el número de los adeptos. Este es el segundo elemento que hay que asegurar con mucha claridad.
Y el tercero es una decidida opción por los pobres. En una sociedad cada vez más rica, de más bienestar, es más dramática la situación de la gente que queda excluida, queda más marginada, que es un deshecho y hay que volver a estar presentes en los grandes campos de la vida social y cultural
--Se habla cada vez más de lo intercongregacional como elemento a potenciar. ¿Colaboran la USG y la Unión Internacional de Superioras Generales (UISG)? ¿Es esta es un alinea de renovación de la vida religiosa?
--Pascual Chávez: Son dos cosas diversas. Una es la mayor cercanía entre la USG y la UISG. La realidad es que cada vez estamos intentado colaborar más. Ya se trabaja de hecho junto con la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada. Tenemos tres reuniones al año de los consejos ejecutivos de USG y UISG, junto con la Congregación vaticana, y esto nos lleva a reunirnos previamente los consejos para ver de qué se va a hablar. Se tuvo toda la preparación, realización y seguimiento del congreso internacional de la Vida Consagrada de 2004, hemos tenido una asamblea en la que participaron un grupo representativo de la UISG… la idea es que no sólo sea una cercanía cordial, que ya existe, sino una cercanía de intenciones y de proyectos efectivos. Hoy se trabaja en proyectos de colaboración y mayor sinergia entre la USG y la UISG.
Diverso es, en cambio, lo que se refiere al trabajo intercongregacional dentro de la USG. Se está caminando decididamente hacia la intercongregacionalidad. En la forma de trabajar esto no significa que las congregaciones desaparezcan y se fundan en otras. Significa que hoy el mundo exige de nosotros una mayor unión efectiva, afectiva, con proyectos concretos, pero ya no de buena intención, de un proyecto que se abre y se invita a otros religiosos a colaborar, sino llegar a compromisos de institución. Y creo que en eso estamos y en eso hay que decir que la USG está caminando decididamente. ¿Cómo veo las cosas? bueno, es un proceso largo, pues no estábamos acostumbrados, porque estábamos acostumbrados a que cada congregación es autosuficiente, casi a vivir en la rivalidad, y hay que cambiar de mentalidad, para creer que hoy la unión no es una cuestión de estrategia. En el fondo es recuperar un elemento fundamental de la identidad consagrada, y que es que la misión de todas las congregaciones es la misma, es la misión de Cristo; no es “nuestra” misión, es la suya, y participamos e esta única misión de Cristo.
--Si pudiera decir algo personalmente a cada religioso, a cada religiosa de España, ¿qué les diría?
--Pascual Chávez: Yo les diría que tienen que estar contentos con la propia vocación. Lo estoy yo, si no lo estuviera no lo diría, y sé que de la propia identificación vocacional, de la propia convicción de que somos portadores de una contribución muy valiosa que aportar a esta España de hoy, es lo que nos puede llenar de una gran motivación. Sin convicciones no hay motivaciones; sin motivaciones no hay valores y sin valores no hay ningún proyecto entorno al cual organizar la vida. Hoy hay que volver a recuperar las motivaciones de fondo, que son fruto de convicciones de quiénes somos y qué estamos llamados a ofrecer. Y manifestarlo con una inmensa alegría. Yo digo siempre que no somos parásitos de la sociedad, que me siento muy orgulloso de tener algo que ofrecer a esta España y a esta Europa. Y hacerlo con un gran sentido de Iglesia. Nuestra acción no camina marginada de la Iglesia, está dentro de la Iglesia. Y este fortalecimiento de ser Iglesia es más importante hoy si queremos tener vocaciones.
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«México ante Dios», una novela sin fundamento histórico
Entrevista con el sacerdote e historiador Manuel Olimón Nolasco
MÉXICO, jueves, 22 marzo 2007 (ZENIT.org-El Observador).- Ante la enorme propaganda que ha acompañado al libro «México ante Dios», de Francisco Martín Moreno, el sacerdote e historiador Manuel Olimón Nolasco, acaba de presentar un texto que desmonta, paso a paso, los embrollos, las mentiras y las falsedades de la novela.
El libro del doctor Olimón Nolasco, maestro del departamento de Historia de la Universidad Iberoamericana, es una novela en la que el autor pretende «probar» que la Iglesia católica ha sido uno de los grandes males de México y que, durante el siglo XIX, le hizo un daño irreversible al país.
Por la importancia del tema y por la enorme campaña de publicidad que ha recibido el texto de Martín Moreno, ZENIT-El Observador ha querido entrevistar al doctor Olimón Nolasco, teniendo como punto de mira su desmentido, publicado con el sello editorial de la Conferencia del Episcopado Mexicano.
--¿Cuál es la pertinencia científica del libro «México ante Dios» de Francisco Martín Moreno?
--Padre Olimón: Su pertinencia científica es cercana a la nulidad, pues ni el método histórico ha sido usado para su confección ni la estética literaria que sería propia de una buena novela aparece. Los datos correctos que tiene han sido tomados de otras investigaciones, pero en algunos casos está cercano al plagio.
--¿Es verdad que «desenmascara» la «traición a México» de la Iglesia católica?
--Padre Olimón: Es evidente que con documentos inventados, como la carta del padre Miranda sobre el asesinato de liberales o las reuniones imposibles para conspirar entre el obispo Vázquez de Puebla y el canónigo Monteagudo para «entregar México» a Estados Unidos (imposible de principio porque uno de ellos había muerto), puede uno «probar» lo que se quiera.
La realidad es que el desenfoque de una historia compleja es tan grande que no toma en cuenta, por ejemplo, la pluralidad que los mexicanos vivieron desde los primeros tiempos después de la independencia. Hablar de «traiciones» en este contexto es algo fuera de lugar.
--¿Confunde Martín Moreno ficción con realidad; novela con alegato jurídico; investigación con fantasía?
--Padre Olimón: El problema del «género literario» del libro de Martín Moreno es que no puede calificarse adecuadamente como novela histórica ni como historia novelada, pues en ambos casos se requeriría un grado mucho mayor que el que posee el autor, tanto de conocimientos históricos como de «vena» literaria.
Sin embargo, el escritor ha pretendido, en un buen número de entrevistas habladas y escritas, no sólo decir que está escribiendo historia --por ejemplo en Monterrey se publicaron palabras suyas en las que decía que su libro era «98% historia», sino hacer creer que ha encontrado «en veinte años de investigación», documentos que «habían sido ocultados dolosamente» y exponer «lo que en realidad hizo el clero mexicano del siglo XIX».
--¿Ve usted un ataque orquestado a la Iglesia en México?
--Padre Olimón: En los últimos años se ha extendido una corriente literaria que quiere basarse en «documentos ocultos» de la Iglesia o en hallazgos arqueológicos: así, por ejemplo, se ha encontrado (en la literatura, desde luego) revelaciones acerca de la vida marital de Jesús con María Magdalena, el «Evangelio de Judas», «El Código Da Vinci», «datos» de que Jesús no caminó sobre las aguas sino que el río Jordán se congeló, la tumba de Jesús y su familia, etcétera. Si eso se ha hecho con los años primordiales del cristianismo, ¿por qué no montarse en esa corriente y encontrar ocultismo en acciones de la Iglesia en México del siglo XIX?
--Pero, ¿hay una verdadera investigación de Francisco Martín Moreno para este libro suyo?
--Padre Olimón: Dice Don Francisco que ha trabajado veinte años investigando. ¿Por qué a la hora de citar fuentes de historiadores contemporáneos no citó a ninguno de los que han realizado y publicado investigaciones en los últimos veinte años sino a autores más antiguos como García Cantú y Fuentes Díaz, que escribieron más desde el punto de vista histórico con una carga muy elevada de politización?
--Ante la propaganda que ha recibido el libro, ¿recomienda usted leerlo a los católicos? ¿Vamos a aprender algo de México en el siglo XIX?
--Padre Olimón: La propaganda que se ha hecho del libro ha respondido, desde luego, a una voluntad de mercado y no de extensión del conocimiento. Detrás de esa excesiva publicidad, digna de mejores causas, se encuentra una irresponsabilidad ética de alta envergadura.
En nuestro país, si algo hace falta, es la búsqueda de unidad, una búsqueda que, desde luego, no tiene que llegar a la uniformidad sino respetar las legítimas diferencias. Propagar la división, ahondar heridas que pertenecen al pasado y que además se encuentran mal planteadas, asumir el odio y la ira como instrumentos de redacción de textos, es lo contrario de lo que necesitamos a fin de purificar nuestra memoria y aceptar el pasado como parte de nuestra historia como pueblo, con sus luces y sus sombras, de la manera como, por ejemplo, aceptamos nuestra historia personal o familiar y purificamos nuestra memoria.
No creo que sea ejercicio positivo leer un libro que, en realidad, a la manera de los «alimentos chatarra» no aprovecha para la salud ni aporta datos fundamentales o por lo menos gozo estético. Más bien, si de recomendar se trata, creo que hay lecturas saludables de historiadores serios sobre la época en cuestión y...desde luego, mi libro.
--¿Nos puede usted ejemplificar algunos errores que descubrió en la lectura de Martín Moreno?
--Padre Olimón: Sería muy largo enumerar los errores, pues ocupan casi todas las páginas. Los principales, más que errores, son faltas de ética: acusaciones basadas en falsedades, generalizaciones cuando se habla, por ejemplo, del «clero» como una entidad personalizada y monstruosa, parcialización de biografías complicadas y largas, como el caso de Monseñor Labastida y repetición de falsedades que ya se le habían hecho saber a propósito de otro de sus libros, «México mutilado».
El enfoque general es muy parecido al de la «historia oficial» que tuvo vigencia hasta hace una o dos décadas y que se organizaba a base de «blanco y negro», «héroes y villanos», «patriotas y traidores».
Este tipo de enfoque histórico, además de desorientador resulta inútil para una educación para la paz y la convivencia, tan necesaria en nuestro país y en el mundo entero.
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Espiritualidad
Predicador del Papa: Jesús devuelve matrimonio y familia a su belleza originaria
Comentario del padre Raniero Cantalamessa, ofmcap., a la liturgia del próximo domingo
ROMA, jueves, 22 marzo 2007 (ZENIT.org).- Publicamos el comentario del padre Raniero Cantalamessa, ofmcap. - predicador de la Casa Pontificia- a la liturgia del próximo domingo, V de Cuaresma.
* * *
Jesús, la mujer y la familia
V Domingo de Cuaresma
Isaías 43, 16-21; Filipenses 3, 8-14; Juan 8, 1-11
El Evangelio del V domingo de Cuaresma es el episodio de la mujer sorprendida en adulterio a la que Jesús salva de la lapidación. Jesús no pretende con ello decir que el adulterio no es pecado o que es cosa de poco. Existe una condena explícita de ello, si bien delicadísima, en las palabras dirigidas al final a la mujer: «No peques más». Jesús no busca por lo tanto aprobar la acción de la mujer; intenta más bien condenar la actitud de quien siempre está dispuesto a descubrir y denunciar el pecado ajeno. Lo vimos la vez pasada, analizando la actitud de Jesús hacia los pecadores en general.
Pero ahora, como de costumbre, partiendo de este episodio, ampliemos nuestro horizontes examinando la actitud de Jesús hacia el matrimonio y la familia en todo el Evangelio. Entre las muchas tesis extrañas apuntadas sobre Jesús en años recientes, también está la de un Jesús que habría repudiado la familia natural y todos los vínculos parentales en nombre de la pertenencia a una comunidad distinta, en la que Dios es el padre y los discípulos son todos hermanos y hermanas, y habría propuesto a los suyos una vida errante, como hacían en aquel tiempo, fuera de Israel, los filósofos cínicos.
Efectivamente hay en los evangelios palabras de Cristo sobre los vínculos familiares que a primera vista suscitan desconcierto. Jesús dice: «Si alguno viene donde mí y no odia a su padre, a su madre, a su mujer, a sus hijos, a sus hermanos, a sus hermanas y hasta su propia vida, no puede ser discípulo mío» (Lc 14, 26). Palabras duras, ciertamente, pero el evangelista Mateo se apresura a explicar el sentido de la palabra «odiar» en este caso: «El que ama a su padre o a su madre... a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí» (Mt 10, 37). Jesús no pide por lo tanto odiar a los padres o a los hijos, sino no amarles hasta el punto de renunciar, por ellos, a seguirle.
Otro episodio que suscita desconcierto. Un día Jesús dijo a uno: « "Sígueme". Aquél respondió: "Déjame ir primero a enterrar a mi padre". Jesús le respondió: "Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el Reino de Dios"» (Lc 9, 59 s.). ¡Oh, cielos! Ciertos críticos aquí se desatan. ¡Ésta es una petición escandalosa, una desobediencia a Dios, quien ordena atender a los padres; una clara violación de los deberes filiales!
El escándalo de estos críticos constituye para nosotros una prueba preciosa. Ciertas palabras de Cristo no se explican mientras se le considere un simple hombre, por más que sea excepcional. Sólo Dios puede pedir que se le ame más que al padre y que, para seguirle, se renuncie hasta a acudir a su sepultura. Por lo demás, desde una perspectiva de fe como la de Cristo, ¿qué aprovechaba más al padre del difunto: que su hijo estuviera en casa en aquel momento para sepultar su cuerpo o que siguiera al enviado de ese Dios a quien su alma debía ahora presentarse?
Pero tal vez la explicación en este caso es más sencilla aún. Se sabe que la expresión «Déjame ir primero a enterrar a mi padre» se usaba a veces (como se hace también hoy) para decir: «déjame ir a atender a mi padre mientras esté vivo; cuando muera, lo sepultaré y después te seguiré». Jesús pediría por lo tanto sólo no posponer por tiempo indeterminado la respuesta a su llamada. Muchos de nosotros, religiosos, sacerdotes y religiosas, hemos tenido que hacer la misma elección y a menudo los padres han sido los más felices por esta obediencia nuestra.
El desconcierto ante estas peticiones de Jesús nace en gran parte de no tener en cuenta la diferencia entre lo que Él pedía a todos indistintamente y lo que pedía sólo a algunos llamados a compartir su vida enteramente dedicada al reino, como sucede hoy en la Iglesia.
Hay otros dichos de Jesús que se podrían examinar. Alguno hasta podría acusar a Jesús de ser el responsable de la proverbial dificultad entre suegra y nuera para ponerse de acuerdo, porque dijo: «He venido a enfrentar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra» (Mt 10, 35). Pero no es Él quien separará; será la actitud diferente que cada uno adoptará en la familia respecto a Él lo que determinará esta división. Un hecho que se verifica dolorosamente también hoy en muchas familias.
Todas las dudas sobre la actitud de Jesús hacia la familia y el matrimonio caen si tenemos en cuenta todo el Evangelio, y no sólo los pasajes que convienen. Jesús es más riguroso que nadie acerca de la indisolubilidad del matrimonio, subraya con fuerza el mandamiento de honrar al padre y a la madre, hasta condenar la práctica de sustraerse, con pretextos religiosos, al deber de asistirles ( Mc 7, 11-13). Cuántos milagros realiza Jesús precisamente para salir al encuentro del dolor de padres (Jairo, el padre del epiléptico), de madres (la cananea, o la viuda de Naím), o de parientes (las hermanas de Lázaro), por lo tanto, para honrar los vínculos de parentesco. Él incluso en más de una ocasión comparte el dolor de parientes hasta llorar con ellos.
En un momento como el actual, en que todo parece conspirar para debilitar los vínculos y los valores de la familia, ¡ya sólo faltaría que pusiéramos contra ella también a Jesús y el Evangelio! Pero ésta es una de las muchas extrañezas sobre Cristo que debemos conocer para no dejarnos impresionar cuando oigamos hablar de nuevos descubrimientos sobre los evangelios. Jesús ha venido a devolver al matrimonio a su belleza originaria (Mt 19, 4-9), para reforzarlo, no para debilitarlo.
[Traducción del original italiano realizada por Zenit]
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Documentación
Benedicto XVI: La pastoral de la salud, testimonio del amor de Dios por los enfermos
Palabras a la sesión plenaria del Consejo Pontificio para la Pastoral de la Salud
CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 22 marzo 2007 (ZENIT.org).- Publicamos el discurso que dirigió Benedicto XVI este jueves al recibir en audiencia a los participantes en la sesión plenaria del Consejo Pontificio para la Pastoral de la Salud.
* * *
Señor cardenal,
venerados hermanos en el episcopado y en el sacerdocio,
queridos hermanos y hermanas:
Con alegría os doy la bienvenida con motivo de la sesión plenaria del Consejo Pontificio para la Pastoral de la Salud. Dirijo mi cordial saludo a cada uno de vosotros, que venís de diferentes partes del mundo, como válidas expresiones del compromiso de las Iglesias particulares, de los institutos de vida consagrada y de las numerosas obras de la comunidad cristiana en el campo sanitario. Doy las gracias al cardenal Javier Lozano Barragán, presidente del dicasterio, por las corteses palabras con las que se ha hecho intérprete de los sentimientos comunes, ilustrándome los objetivos que por el momento son objeto de vuestro trabajo. Saludo con reconocimiento al secretario, al subsecretario, a los oficiales y consultores presentes, y a los demás colaboradores.
Vuestra reunión no se propone profundizar en un tema específico, sino más bien verificar el estado de aplicación del programa que habéis establecido precedentemente y determinar consecuentemente los objetivos futuros.
Por ello, mi encuentro con vosotros en una circunstancia como ésta me da la alegría de hacer que cada uno de vosotros sienta la concreta cercanía del sucesor de Pedro, y a través suyo, de todo el colegio episcopal en vuestro servicio eclesial. La pastoral de la salud es un ámbito evangélico por excelencia que recuerda la obra de Jesús, buen samaritano de la humanidad. Cuando pasaba por los pueblos de Palestina anunciando la buena nueva del Reino de Dios, acompañaba siempre la predicación con los signos que cumplía sobre los enfermos, curando a todos los que eran prisioneros de todo tipo de enfermedades y dolencias
La salud del ser humano, de todo el ser humano, fue el signo que Cristo eligió para manifestar la cercanía de Dios, su amor misericordioso que cura el espíritu, el alma y el cuerpo. Queridos amigos, que éste siempre sea el punto de referencia fundamental de todas vuestras iniciativas: el seguimiento de Cristo, a quien los Evangelios nos presentan como «médico divino».
Esta es la perspectiva bíblica que da valor al principio ético natural del deber de la atención al enfermo, en virtud del cual toda existencia humana debe ser defendida según las particulares dificultades en que se encuentra y según nuestras posibilidades concretas de ayuda. Socorrer al ser humano es un deber tanto en respuesta a un derecho fundamental de la persona como porque el tratamiento de los individuos redunda en beneficio de la colectividad.
La ciencia médica progresa cuando acepta replantearse siempre tanto el diagnóstico como los métodos de tratamiento, presuponiendo que los datos anteriores y los presuntos límites puedan superarse.
De hecho, la estima y la confianza del personal sanitario son proporcionales a la certeza de que estos defensores por profesión de la vida no despreciarán jamás una existencia humana, aunque sea minusválida, y sabrán alentar siempre todo intento de curación.
El compromiso por ofrecer tratamientos debe extenderse, por tanto, a todos los seres humanos, con el objetivo de cubrir toda su existencia. El concepto moderno de atención sanitaria es, de hecho, la promoción humana: va desde el cuidado del enfermo a los tratamientos preventivos, incluyendo la búsqueda del mayor desarrollo humano, favoreciendo un adecuado ambiente familiar y social.
Esta perspectiva ética, basada en la dignidad de la persona y en sus derechos y deberes fundamentales ligados a ella, se confirma y potencia con el mandamiento del amor, centro del mensaje cristiano.
Los agentes sanitarios cristianos, por tanto, saben bien que se da un lazo íntimo e indisoluble entre la calidad de su servicio profesional y la virtud de la caridad a la que Cristo les llama: con el buen cumplimiento de su trabajo llevan precisamente a las personas el testimonio del amor de Dios. La caridad, como tarea de la Iglesia, objeto de reflexión en mi encíclica «Deus caritas est», se aplica de manera particularmente significativa en la atención a los enfermos.
Lo testimonia la historia de la Iglesia, con innumerables testimonios de hombres y mujeres que, de forma tanto individual como asociada, han actuado en este campo. Por este motivo, entre los santos que han ejercido de manera ejemplar la caridad, pude mencionar en la encíclica figuras emblemáticas como las de Juan de Dios, Camilo de Lelis y Cottolengo, que sirvieron a Cristo pobre y que sufre en las personas de los enfermos.
Queridos hermanos, permitidme por tanto volver a entregaros idealmente hoy las reflexiones que propuse en la encíclica con las relativas orientaciones pastorales sobre el servicio caritativo de la Iglesia como «comunidad de amor».
Y a la encíclica puedo añadir ahora la exhortación apostólica postisnodal recién publicada, que habla de manera amplia y articulada sobre la Eucaristía como «Sacramento de la caridad». La pastoral de la salud puede sacar continuamente fuerza precisamente de la Eucaristía para socorrer eficazmente al ser humano y promoverle, según la dignidad que le es propia.
En los hospitales y en las clínicas, la capilla es el corazón palpitante en el que Jesús se ofrece intensamente al Padre celestial por la vida de la humanidad. La Eucaristía, distribuida con dignidad y con espíritu de oración a los enfermos, es savia vital que les consuela e infunde en su espíritu luz interior para vivir con fe y con esperanza la condición de enfermedad y de sufrimiento.
Os encomiendo, por tanto, también este reciente documento: hacedlo vuestro, aplicadlo al campo de la pastoral de la salud, sacando indicaciones espirituales y pastorales apropiadas.
Mientras os deseo todo bien para vuestros trabajos de estos días, los acompaño con un particular recuerdo en la oración, invocando la maternal protección de María santísima, «Salus infirmorum», y con la bendición apostólica, que imparto de corazón a los que estáis aquí presentes, a cuantos colaboran con vosotros en vuestras respectivas sedes y a todos vuestros seres queridos.
[Traducción del original italiano realizada por Zenit
© Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]
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