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El mundo visto desde Roma
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Servicio diario -
25 de mazro de 2007


Santa Sede
Benedicto XVI presenta a los mártires como «esperanza para el mundo»
El Papa invita a los jóvenes a recibir el perdón de Dios en la Confesión
Al negar los valores universales, Europa apostata de sí misma, constata el Papa
Lo que necesita Europa son valores, constata el padre Lombardi
Dolor del Papa por las víctimas de una explosión en Mozambique

Análisis
Los cristianos en la vida pública

Mundo
Abierto el proceso de beatificación de una de las primeras Focolares
Colombia: Iglesia alerta sobre presencia de nuevos grupos armados

Entrevistas
Hermana del sacerdote asesinado e Turquía: «Es más fuerte el perdón que la rabia»

«Angelus»
Benedicto XVI: Gracias al «sí» de Cristo y de María, Dios pudo asumir un rostro de hombre

Documentación
Benedicto XVI: Valores y perspectivas para la Europa de mañana

 




 


Santa Sede



Benedicto XVI presenta a los mártires como «esperanza para el mundo»
Tras celebrarse la Jornada de Oración y de Ayuno por los Misioneros Mártires.

CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 25 marzo 2007 (ZENIT.org).- Benedicto XVI presentó este domingo a los mártires contemporáneos como esperanza para el mundo, pues demuestran que el amor de Cristo es más fuerte que la violencia y el odio.

La reflexión del Papa, propuesta al rezar la oración mariana del Ángelus junto a varios miles de peregrinos congregados en la plaza de San Pedro, recordó que este 24 de marzo se celebró la Jornada de Oración y de Ayuno por los Misioneros Mártires.

Esta Jornada recuerda el aniversario del asesinato de monseñor Óscar Romero, arzobispo de San Salvador, hace 27 años, mientras celebraba la Eucaristía.

Con este motivo, la Iglesia recuerda a los «obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos, asesinados en el cumplimiento de su misión de evangelización y de promoción humana» en el último año.

«Ellos, los misioneros mártires», afirmó el Papa hablando desde la ventana de su estudio, «son esperanza para el mundo, pues testimonian que el amor de Cristo es más fuerte que la violencia y el odio».

«No han buscado el martirio, pero han estado dispuestos a dar la vida para ser fieles al Evangelio. El martirio cristiano sólo se justifica como supremo acto de amor a Dios y a los hermanos», consideró.

En el año 2006, 24 misioneros (17 sacerdotes, 1 religioso, 3 religiosas, 3 laicos) perdieron la vida de manera violenta en todo el planeta.

En su meditación, el Papa también recordó que en este lunes se celebrará la solemnidad de la Anunciación de la Virgen María, dado que en este año el 25 de marzo era domingo de Cuaresma.

«Cuando la Virgen pronunció su «sí» al anuncio del ángel, Jesús fue concebido y con Él comenzó la nueva era de la historia, que después sería sancionada en la Pascua como «nueva y eterna Alianza»», recordó al explicar.

Se trata, afirmó, de una fiesta «cristológica, pues celebra un misterio central de Cristo: su Encarnación».
ZS07032506

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El Papa invita a los jóvenes a recibir el perdón de Dios en la Confesión
En vísperas de la Jornada Mundial de la Juventud 2007

CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 25 marzo 2007 (ZENIT.org).- En vísperas de la Jornada Mundial de las Juventud 2007, que este año se celebrará en las diferentes diócesis del mundo el Domingo de Ramos, Benedicto XVI ha invitado a los jóvenes a acercarse a pedir el perdón de Dios en el sacramento de la Confesión.

Hizo esta sugerencia este domingo, al despedirse de los miles de peregrinos reunidos en la plaza de San Pedro este domingo para rezar con él la oración mariana del Ángelus.

En este año, la Jornada Mundial de la Juventud, de carácter diocesano, prepara la del año 2008, que se celebrará en Sydney, y lleva por tema: «Como yo os he amado, así amaos también vosotros los unos a los otros» (Juan 13, 34).

El Papa invitó a los jóvenes de la diócesis de Roma «a una liturgia penitencial», que él mismo presidirá en la tarde del jueves, 29 de marzo, en la Basílica de San Pedro.

«Quienes lo deseen, tendrán la posibilidad de acercarse al sacramento de la Confesión, auténtico encuentro con el amor de Dios, del que todo ser humano tiene necesidad para vivir en la alegría y en la paz», les dijo.

Según ha revelado monseñor Mauro Parmeggiani, responsable de la Pastoral Juvenil de la diócesis de Roma, el Papa en esa celebración administrara el sacramento de la Reconciliación a seis jóvenes.
ZS07032507

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Al negar los valores universales, Europa apostata de sí misma, constata el Papa
Discurso al celebrarse los 50 años de los Tratados que dieron origen a la actual Unión Europea

CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 25 marzo 2007 (ZENIT.org).- Al celebrarse los cincuenta años de los Tratados de Roma que dieron vida a lo que hoy es la Unión Europea, Benedicto XVI ha denunciado que si niega la existencia de valores universales, Europa apostata de sí misma antes aún que de Dios.

El pontífice lanzó su advertencia al recibir este sábado en audiencia los participantes en el Congreso convocado con motivo de ese aniversario por la Comisión de los Episcopados de la Comunidad Europea (COMECE) en la ciudad eterna.

«¿No es motivo de sorpresa el que la Europa de hoy, mientras quiere presentarse como una comunidad de valores, conteste cada vez más el hecho de que haya valores universales y absolutos?», preguntó el Papa.

«Esta singular forma de “apostasía” de sí misma, antes aún que de Dios, ¿no le lleva quizás a dudar de su misma identidad?», siguió preguntando.

Para el Papa Europa es «una identidad histórica, cultural y moral, antes que geográfica, económica o política; una identidad constituida por un conjunto de valores universales, que el cristianismo ha contribuido a forjar, desempeñando de este modo un papel no sólo histórico, sino de fundamento».

«Estos valores, que constituyen el alma del continente, tienen que permanecer en la Europa del tercer milenio como “fermento” de civilización», constató.

«Si desfallecieran --siguió preguntándose--, ¿cómo podría el «viejo» continente seguir desempeñando la función de «levadura» para todo el mundo?».

«Si, con motivo del quincuagésimo aniversario de los Tratados de Roma, los gobiernos de la Unión desean “acercarse” a sus ciudadanos, ¿cómo podrían excluir un elemento esencial de la identidad europea, como es el cristianismo, en el que una amplia mayoría de ellos sigue identificándose?», insistió.

Por el contrario, el Santo Padre constató la expansión en Europa de un pragmatismo, que «justifica sistemáticamente el compromiso sobre los valores humanos esenciales, como si se tratara de la inevitable aceptación de un presunto mal menor».

«Este pragmatismo, presentado como equilibrado y realista, en el fondo no lo es, pues niega esa dimensión de valores e ideales, que es inherente a la naturaleza humana», subrayó.

«Cuando en este pragmatismo se introducen tendencias laicistas o relativistas, se acaba por negar a los cristianos el derecho mismo a intervenir como cristianos en el debate público».

A esta pérdida de valores e ideales el obispo de Roma achacó la crisis demográfica que en estos momentos experimentan los países europeos, «que podría llevarla al fin de su historia».

«Casi parecería como si continente europeo estuviera perdiendo de hecho la confianza en el propio porvenir», lamentó.

Concluyó con un mensaje de optimismo para los cristianos comprometidos en la construcción de la Europa del futuro.

«¡Nos tenéis que cansaros ni desalentaros! Sabéis que tenéis la tarea de contribuir en la construcción, con la ayuda de Dios, de una nueva Europa, realista pero no cínica, rica de ideales y libre de ilusiones ingenuas, inspirada en la perenne y vivificante verdad del Evangelio».
ZS07032504

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Lo que necesita Europa son valores, constata el padre Lombardi
El portavoz vaticano opina sobre los desafíos de la integración europea

CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 25 marzo 2007 (ZENIT.org).- Para poder superar los desafíos del proceso de integración lo que hoy necesita Europa son valores, constata el padre Federico Lombardi S.I., director del Centro Televisivo Vaticano.

Lo expresa en el último numero de «Octava Dies», informativo semanal producido por el Centro Televisivo del Vaticano, transmitido por canales de televisión de todo el mundo en varios idiomas.

«Hace cincuenta años el Tratado de Roma instituía la Comunidad Económica Europea de los seis Estados fundadores, sentando las bases de lo que ahora es la Unión Europea ampliada a la mayor parte del continente», constata el padre Lombardi, quien es también director de la Oficina de información de la Santa Sede.

«La experiencia dramática de los totalitarismos y de las guerras había suscitado en la mente y en los corazones de hombres de amplias miras, en particular de tres políticos católicos, Schumann, Adenauer, De Gasperi, el gran proyecto de la construcción de una comunidad de pueblos reconciliados, con una paz estable, en el respeto de los derechos humanos y en libertad», añade.

«Hoy el camino de Europa parece lento e incierto --constata--. Pero ante nosotros tenemos los nuevos grandes problemas del mundo: la globalización, las migraciones, los cambios climáticos, la escasez de recursos vitales, la pobreza, la marginación social, las pandemia, los conflictos locales y el terrorismo internacional…».

«No son problemas que estén al alcance de un Estado, por más potente que sea. Por tanto, la construcción europea debe seguir siendo modelo y cristalizador de relaciones de solidaridad entre los pueblos», subraya el padre Lombardi en su editorial televisivo.

«Como ha subrayado el informe del Comité de sabios nombrado pos los obispos europeos –recuerda el portavoz vaticano--, la Unión Europea ha crecido en virtud de valores fundamentales. Además de los ya recordados, entre estos valores, se encuentra la democracia, la tolerancia, el respeto de la diversidad y la subsidiariedad».

«Son valores arraigados en la tradición cristiana y constantemente promovidos por la enseñanza social de la Iglesia», indica el editorial.

«Si bien hay que luchar con valentía contra las corrientes políticas y culturales negativas, la dirección del compromiso cristiano es obligada: seguir construyendo una Europa de los valores, buscando con generosidad el bien común, más allá de los intereses limitados particulares o de los nacionalismos que vuelven a resurgir», considera.

«Es un servicio necesario para toda la familia de los pueblos», concluye.
ZS07032503

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Dolor del Papa por las víctimas de una explosión en Mozambique


CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 25 marzo 2007 (ZENIT.org).- Benedicto XVI ha manifestado públicamente su dolor al recibir la noticia de la explosión ocurrida este jueves en un arsenal militar cercano a la capital, Maputo, que ha quitado la vida a unas cien personas y unos 400 heridos.

En un telegrama enviado monseñor Francisco Chimoio, arzobispo de Maputo, el Papa transmite su más sentido pésame a las autoridades y a todas las personas afectadas por la tragedia, la más grave de la historia reciente del país.

La misiva, enviada por el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado, asegura las oraciones de Benedicto XVI «por los fallecidos, que confía a la misericordia del Señor, por los heridos, por sus familiares y por los habitantes de esta región, para que encuentren a su alrededor la necesaria asistencia y apoyo en este momento de prueba».
ZS07032501

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Análisis



Los cristianos en la vida pública
Una decisión consciente

ROMA, domingo, 25 marzo 2007 (ZENIT.org).- Los católicos implicados en la política deberían seguir su propia conciencia, pero al hacerlo necesitan estar bien informados, considera el secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Tarcisio Bertone, en un discurso el 6 de marzo.

El cardenal Bertone expuso los criterios fundamentales del compromiso católico en la vida púlica con ocasión del lanzamiento del libro del senador italiano Luigi Bobba, titulado «El lugar de los católicos» («Il posto dei cattolici»).

En sus comentarios, publicados en la edición italiana del 8 de marzo de L’Osservatore Romano, el cardenal observaba que es necesario que la conciencia de un político católico respete aquellos valores que no son negociables, a saber, aquellos que corresponden a la verdad objetiva. Sólo de esta forma la actividad pública se llevará a cabo de forma que respete a la persona humana y los derechos humanos fundamentales, afirmaba el secretario de estado.

El cardenal Bertone mencionaba alguna de las áreas importantes que requieren atención, como la salvaguarda de la vida desde la concepción hasta la muerte natural, la promoción de la familia y la defensa de la institución del matrimonio como unión entre un hombre y una mujer.

Implicarse en una política que daña valores como estos no es bueno para nadie, sostenía. Además, insistía el cardenal, sería erróneo justificar el actuar contra estos valores basando tal decisión en nombre de respetar la conciencia de cada uno. Es precisamente para evitar tales decisiones erróneas que la Iglesia hace escuchar su voz en los debates públicos sobre temas importantes.

Esta participación de la Iglesia en la arena pública no debería verse como una interferencia indebida, sino más bien como un intento de ayudar a formar las conciencias. En esta actividad, continuaba el cardenal Bertone, la Iglesia no limita su mensaje a los católicos, sino que se dirige a todas las personas de buena voluntad, en la esperanza de ayudarles a vencer la tentación de tomar decisiones basadas meramente en lo que es más pragmático y según el propio interés.

Ignorar los principios
El discurso del cardenal Bertone ha tenido lugar en un momento en el que obispo de varios países están hablando sobre temas políticos. En Escocia, monseñor Joseph Devine criticó duramente al Partido Laborista por ignorar los principios cristianos, informaba el periódico Scotsman el 12 de marzo.

El obispo de Motherwell también advertía que el Partido Laborista podría dejar de contar con el apoyo tradicional de los católicos. Tras sus comentarios, indicaba el Scotsman, estaba la consternación del obispo por la legislación antifamilia promovida por el Partido Laborista tanto en el parlamento local escocés como en el parlamento del Reino Unido.

«El estado parece haber desarrollado una nueva clase de moralidad desprovista de cualquier principio o trasfondo cristiano», declaraba Mons. Devine.

Los principios cristianos también estaban en la mente del obispo de Parramatta, Australia, monseñor Kevin Manning. El obispo presentó una carta pastoral sobre la responsabilidad civil, publicada en marzo por la publicación diocesana Catholic Outlook.

La carta ha salido justo antes de las elecciones del 24 de marzo en el estado de Nueva Gales del Sur. Las elecciones nacionales tendrán lugar a finales de este año.

Monseñor Manning citaba documentos del Vaticano II para animar a los católicos «a llevar la presencia de Jesús a todas las esferas de la actividad humana». Podemos influir en la sociedad haciendo opciones morales informadas a la hora de votar, observaba.

El obispo de la diócesis de los suburbios de la zona occidental de Sydney también explicaba que esto no es un intento de imponer la doctrina católica a nadie. Creemos, indicaba, «que la doctrina católica actúa por el bien de todos, por una sociedad estable, y por la promoción de la dignidad humana, los derechos humanos y la libertad».

La carta pastoral presenta una serie de principios morales a tener en cuenta cuando se decide votar: proteger la vida en todas sus etapas; promover la familia basada en el matrimonio entre un hombre y una mujer; proteger los derechos de los padres a educar a sus hijos; servir al pobre y al vulnerable; proteger la solidaridad global; y ejercer la protección sobre la creación a través del cuidado del medioambiente.

«Queda claro que la tarea entre manos es defender y promover los aspectos más fundamentales de la dignidad humana por el bien de todos», concluía monseñor Manning.

Buenos ciudadanos
En Nigeria, los obispos animaban al gobierno a asegurar que las elecciones de abril serán libres y justas, según un reportaje publicado en el Catholic Information Service for Africa el 6 de marzo.

La declaración se hizo en un comunicado con fecha del 3 marzo, hecho público al término del encuentro semanal en Abuja sobre el tema: «Buen Gobierno, Democracia y Responsabilidad Cristiana».

«Estas elecciones o aumentarán o disminuirán el respeto que la comunidad internacional tiene por Nigeria», afirmaban los obispos en el comunicado. La declaración también pedía a los políticos que refrenaran el lenguaje intempestivo e incivil, y advertía a los nigerianos que votaran según sus conciencias en las próximas elecciones.

El presidente nigeriano, Olusegun Obasanjo, se retirará en abril tras 8 años en el poder. A la vez que votan su nuevo presidente, los nigerianos también votarán los gobernadores de los estados y los miembros del parlamento.

La religión y la política siguen atrayendo la atención en Estados Unidos. En enero, el arzobispo de Denver, monseñr Charles Chaput, criticó duramente al gobernador católico de Colorado, Bill Ritter, por su petición de restaurar los requisitos para los programas de planificación familiar que reciben fondos del estado.

Días antes de su toma de posesión del cargo el 9 de enero, Ritter anunció su intención de levantar las restricciones que evitaban que el gobierno estatal diera dinero a clínicas abortivas, informaba el 16 de enero el Denver Post. Estas restricciones habían sido impuestas por su predecesor Bill Owens, también católico. Como resultado de la decisión de Owens, Planned Parenthood perdió casi 400.000 dólares de financiación estatal.

El arzobispo Chapul calificó esta propuesta como una «política gravemente errónea» en un artículo publicado el 17 de enero en el Denver Catholic Register. Criticaba las actuaciones de Ritter que se presentó como un candidato pro vida. «A largo plazo, todos nosotros – obreros de la construcción, comerciantes, clero, atletas y funcionarios públicos – seremos juzgados por lo que hacemos, no por lo que decimos».

Elegir sabiamente

El obispo de Baker, Oregon, monseñor Robert Vasa, también ha dado algunos consejos para los católicos en la vida pública. En un artículo publicado el 1 de marzo en el Catholic Sentinel, reflexionaba sobre lo que alguien a quien describía como «una conocida persona pública católica» había dicho sobre el aborto. Esta persona comentaba que era una cuestión de ejercitar la libre elección, los puedes elegir o rechazar, pero no podemos a decir a otro lo que tiene que hacer.

Monseñor Vasa apuntaba, sin embargo, que algunas opciones son justas, y otras injustas. «Una opción injusta sería elegir acaba con la vida de otro ser humano», afirmaba. Yendo más allá, sería una opción claramente contraria a la enseñanza de la Iglesia. «Lo que creemos debe conformar lo que hacemos», concluía.

La exhortación apostólica postsinodal «Sacramentum Caritatis» recientemente publicada por el Papa, también toca la cuestión de la conciencia de los católicos que actúan en política. Bajo el concepto «coherencia eucarística», Benedicto XVI explicaba que «el culto agradable a Dios nunca es un acto meramente privado, sin consecuencias en nuestras relaciones sociales: al contrario, exige el testimonio público de la propia fe» (No.83).

Esto vale para todos, continuaba el Papa, pero tiene una importancia particular para quienes están en posición de tomar decisiones sobre valores fundamentales que tienen que ver con la vida humana, la familia, el matrimonio y la educación. «Estos valores no son negociables», afirmaba el Pontífice.

«Así pues, los políticos y los legisladores católicos, conscientes de su grave responsabilidad social, deben sentirse particularmente interpelados por su conciencia, rectamente formada, para presentar y apoyar leyes inspiradas en los valores fundados en la naturaleza humana», continuaba el documento. El Papa también recordaba a los obispos que «han de llamar constantemente la atención sobre estos valores. Ello es parte de su responsabilidad para con la grey que se les ha confiado».

Advertencia valiosa en un momento en el que debates sobre temas morales están cada vez más presentes.

Por el padre John Flynn
ZS07032508

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Mundo



Abierto el proceso de beatificación de una de las primeras Focolares
Gineta Calliari estuvo con Chiara Lubich en los inicios del Movimiento

SAO PAULO, domingo, 25 marzo 2007 (ZENIT.org).- Se abrió el 8 de marzo en la catedral de Osasco, Sao Paulo, Brasil, el proceso de beatificación de Ginetta Calliari, que formó parte de los primeros miembros del Movimiento de los Focolares.

Calliari, recuerda el servicio informativo de los Focolares, compartió con Chiara Lubich la aventura de los inicios del Movimiento en Trento, y está entre los pioneros de los Focolares en Brasil, donde pasó más de 40 años.

Estaban presentes en la apertura del proceso de beatificación más dos mil personas, entre ellas nueve obispos, personalidades de varias Iglesias, de movimientos eclesiales y de otras religiones.

«Una de las cosas que me han impresionado en el testimonio de Ginetta es que entre lo que decía y lo que era no había fracturas. Palabra y vida tenían en ella un único espesor, sin vacíos. Me ha impresionado su relación con Jesús crucificado y abandonado. Lo amaba como al Esposo de su alma, era el centro de su vida», recordó en su homilía monseñor João Braz de Aviz, arzobispo de Brasilia.

«Ginetta llevaba a las personas no sólo al encuentro con Jesús sino también al compromiso de vivir la vocación cristiana en la sociedad, en una vía de santidad que suscitaba transformación, abriendo nuevas perspectivas», añadió el obispo de Osasco, monseñor Ercilio Turco.

El sueño de Ginetta Calliari, recuerda el servicio informativo de los Focolares, era «hacer que el mayor número de personas se encontrara con Aquél que había cambiado su vida».

Cerca de Sao Paulo surge la ciudadela de los Focolares que lleva el nombre de Ginetta, «animada por la ley evangélica del amor mutuo, con casas, escuelas, un polo de empresas de producción inspiradas en el proyecto de la Economía de Comunión».

«Veo --había dicho Ginetta-- que cuantos vienen aquí, y son muchos los que vienen a visitarnos, quedan impresionados y dicen: “Así debería ser el mundo. Si esta vida pudiera derramarse, caerían todas las barreras, las divisiones, los conflictos. Aquí está la felicidad. Creíamos que no existía. La hemos encontrado en el momento en el que habíamos perdido la esperanza”».

Ginetta Calliari se había dedicado también al desarrollo del Movimiento Político para la Unidad (MppU) --nacido en Italia también por iniciativa de Chiara Lubich-- para contribuir a renovar, con el espíritu de fraternidad y unidad, el mundo político brasileño.

Nació en Trento el 15 de octubre de 1918, en una familia de profunda fe. En la primavera de 1944, se encontró por primera vez con Chiara Lubich, confiándole su fuerte búsqueda de Dios. Murió en Sao Paulo el 8 de marzo de 2001.

El Movimiento de los Focolares, fundado en 1943, está actualmente extendido en 182 países. Está integrado por varios millones de personas entre miembros y simpatizantes de toda edad y condición, raza, cultura, vocación y credo.

En casi 50 años, el Movimiento de los Focolares se ha desarrollado en todo Brasil, implicando a cerca de 300.000 personas.
ZS07032502

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Colombia: Iglesia alerta sobre presencia de nuevos grupos armados
Las «Aguilas Negras» siembran el miedo en el norte de Santander

SANTANDER, domingo, 25 marzo 2007 (ZENIT.org).- La Iglesia en la región ha denunciado una amenaza latente en contra de los pobladores de zonas rurales de los municipios de El Tarra y Tibú, en el Catatumbo, norte de Santander, por la presencia masiva de integrantes del grupo armado ilegal «Águilas Negras».

En esta misma región operó hasta hace dos años el grupo paramilitar las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), al mando de Salvatore Mancuso.

El sacerdote Víctor Hugo Peña, miembro de Pastoral Social de la Diócesis de Tibú, explicó que los campesinos han expresado temor ante la presencia de nuevos grupos armados ilegales que ya ejecutaron los primeros asesinatos selectivos.

«Todo el mundo, las comunidades, las juntas de acción comunal se acercan y nos dicen que tiene miedo por la presencia de las Águilas Negras», aseguró el padre Peña quien agrega que en la zona, en donde en el pasado ocurrieron varias masacres, se está generando un clima de desesparanza.

Pero además, la Iglesia denunció que en el Catatumbo no se ve una respuesta ante el desplazamiento.

«Aún hay comunidades que pese a la desmovilización de las AUC no han podido retornar a sus lugares de origen por falta de garantías y además el Instituto Colombiano de Desarrollo Rural ha incumplido las promesas sobre entrega de parcelas para que los desarraigados se reubiquen», aseguró el padre Víctor Hugo Peña.
ZS07032520

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Entrevistas



Hermana del sacerdote asesinado e Turquía: «Es más fuerte el perdón que la rabia»
Entrevista con Maddalena Santoro

ROMA, domingo, 25 marzo 2007 (ZENIT.org).- «No he sentido nunca rabia: ha sido más fuerte el dolor, y del dolor ha nacido el perdón». Son palabras de Maddalena Santoro, hermana del padre Andrea Santoro (1945-2006), el sacerdote asesinado el 5 de febrero de 2006 en Turquía, mientras rezaba en la iglesia, con una Biblia en la mano en turco.

En el contexto de la Jornada de Oración y de Ayuno por los Misioneros Mártires, 24 de marzo, que recuerda el aniversario del asesinato de monseñor Óscar Romero, arzobispo de San Salvador, Maddalena confía a Zenit que según ella el proceso de canonización de su hermano «irá adelante».

La hermana de este sacerdote mártir ha creado junto a otras personas una asociación para promover el diálogo intercultural e interreligioso, siguiendo el ejemplo de su hermano, la Asociación Padre Andrea Santoro.

--Un año sin su hermano, ¿es más fuerte el perdón que el dolor y la rabia de la pérdida?

--Santoro: Nunca he experimentado rabia porque ha sido más fuerte el dolor, que no ha dejado espacio a la rabia. Ha dejado en cambio espacio al perdón en cuanto creyente: para continuar la bondad y la obra del padre Andrea a favor del diálogo. Si se odia y se tiene rabia, se cierra uno al diálogo.

No es muy automático el paso al perdón, pero es una desembocadura del dolor. Del dolor puede nacer odio, amargura, deseo de venganza. El dolor es un terreno del que pueden nacer muchas cosas. Una de ellas es también el perdón y la voluntad de continuar el comportamiento del padre Andrea en la búsqueda del diálogo.

--¿Se ven ya los frutos del martirio del padre Andrea?

--Santoro: Mire, yo no sé si hablar de frutos o de consecuencias. Desde el 5 de febrero de 2006, día en que fue asesinado, han sucedido cosas inesperadas, aparte del mismo homicidio, inesperado. Es decir, la lectura de este homicidio ha sido verdaderamente la del martirio, ha surgido esta lectura por sí misma, en primer lugar por las condiciones en las que sucedió, un hombre de oración, con la Biblia en turco en la mano, con la iglesia abierta... esto nos hace pensar que quien lo quiso matar, quiso matarle justo a él, un hombre de oración y de fe.

Y luego las consecuencias han sido las de una resonancia tan grande que ha sido inesperada. El eco ha seguido y la petición de testimonios sobre el padre Andrea, este es para mí el fruto, quizá el milagro, no sé cómo llamarlo.

La gente se interesa por su vida en Turquía, su estancia allí, y por tanto esta apertura del corazón por parte de un cristiano, un sacerdote, a otras personas de otras religiones, lugar y cultura. Esto me parece verdaderamente un milagro, porque ha sido una resonancia que suscitado este interés en todos, personas religiosas, personas no creyentes. Incluso a nivel político me parece que se ha dado un despertar.

Pero mi preocupación es ésta: a un cierto nivel social y político las cosas puede que no se cimienten. Mientras que a nivel de pueblo, la gente se conmueve y siente una conversión, siente que puede emprender un camino como ha sido testimoniado por el padre Andrea, a otros niveles no sé si se bloqueará este proceso. Hace falta una gran voluntad para obrar un cambio, hace falta, tanto en Oriente como en Occidente, respeto por la fe, por la religión, apertura...

--¿Cuál era, cuál es, el legado espiritual de don Andrea Santoro?

--Santoro: Espiritualmente, ha dejado un profundo sentido de interioridad respecto a la Palabra de Dios.

Otro elemento muy importante a nivel espiritual es la comprensión que el padre Andrea tuvo de la Eucaristía, este «Cristo cordero inmolado» como él decía, Cristo que se ha dado por nosotros.

Redescubriéndolo, sabemos que Cristo quiere estar presente hoy a través de la Eucaristía, a través de nuestra mente, nuestro andar, nuestro amar, nuestro estar en los lugares, en los ambientes... Cristo está presente en la Eucaristía realmente y esta Eucaristía nos transforma en él para que siga estando presente en medio de la gente. Él vivía así esta visión de la Eucaristía.

Lo dejó escrito en sus cartas. Cuando en 1980 se fue a Oriente Medio, una de las primeras meditaciones en Betania fue justo sobre la Eucaristía: ser Eucaristía nosotros con Cristo y Cristo presente a través de nosotros.

--¿Piensa que hay posibilidades de que la Iglesia reconozca a su hermano como santo?

--Santoro: Desde mi punto de vista personal de hermana, como dice mi madre: «A mí no me importa que lo hagan santo desde el punto de vista formal, yo le echo de menos a él: sé que está junto al Señor y que lo amó mucho y esto me consuela».

Desde un punto de vista de la Iglesia institucional, creo que sí porque el cardenal Camillo Ruini, (obispo vicario del Papa para la diócesis de Roma, ndr) se ha expresado de manera clara: conocía bien al padre Andrea. Creo que irá adelante, así me parece.
ZS07032509

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«Angelus»



Benedicto XVI: Gracias al «sí» de Cristo y de María, Dios pudo asumir un rostro de hombre
Intervención con motivo del Ángelus

CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 25 marzo 2007 (ZENIT.org).- Publicamos las palabras que pronunció Benedicto XVI este domingo al rezar la oración mariana del Ángelus junto a varios miles de peregrinos congregados en la plaza de San Pedro del Vaticano.


 

* * *



Queridos hermanos y hermanas:

El 25 de marzo se celebra la solemnidad de la Anunciación de la Virgen María. Este año, coincide con un domingo de Cuaresma y por este motivo se celebrará mañana. De todos modos, quisiera detenerme a reflexionar sobre este estupendo misterio de la fe, que contemplamos cada día al rezar el Angelus.

La Anunciación, narrada al inicio del Evangelio de san Lucas, es un acontecimiento humilde, escondido --nadie lo vio, sólo lo presenció María--, pero al mismo tiempo decisivo para la historia de la humanidad. Cuando la Virgen pronunció su «sí» al anuncio del ángel, Jesús fue concebido y con Él comenzó la nueva era de la historia, que después sería sancionada en la Pascua como «nueva y eterna Alianza».

En realidad, el «sí» de María es el reflejo perfecto del «sí» de Cristo, cuando entró en el mundo, como escribe la Carta a los Hebreos interpretando el Salmo 39: «¡He aquí que vengo - pues de mí está escrito en el rollo del libro - a hacer, oh Dios, tu voluntad!» (10, 7). La obediencia del Hijo se refleja en la obediencia de la Madre y de este modo, gracias al encuentro de estos dos «síes», Dios ha podido asumir un rostro de hombre. Por este motivo la Anunciación es también una fiesta cristológica, pues celebra un misterio central de Cristo: su Encarnación.

«He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra». La respuesta de María al ángel continúa en la Iglesia, llamada a hacer presente a Cristo en la historia, ofreciendo su propia disponibilidad para que Dios siga visitando a la humanidad con su misericordia.

El «sí» de Jesús y de María se renueva de este modo en el «sí» de los santos, especialmente de los mártires, que son asesinados a causa del Evangelio. Lo subrayo recordando que ayer, 24 de marzo, aniversario del asesinato de monseñor Óscar Romero, arzobispo de San Salvador, se celebró la Jornada de Oración y de Ayuno por los Misioneros Mártires: obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos, asesinados en el cumplimiento de su misión de evangelización y de promoción humana. Ellos, los misioneros mártires, como dice el tema de este año, son «esperanza para el mundo», pues testimonian que el amor de Cristo es más fuerte que la violencia y el odio. No han buscado el martirio, pero han estado dispuestos a dar la vida para ser fieles al Evangelio. El martirio cristiano sólo se justifica como supremo acto de amor a Dios y a los hermanos.

En este período de Cuaresma contemplamos más frecuentemente a la Virgen que en el Calvario sella el «sí» pronunciado en Nazaret. Unida a Jesús, testigo del amor del Padre, María vivió el martirio del alma. Invoquemos con confianza su intercesión para que la Iglesia, fiel a su misión, dé al mundo entero testimonio valiente del amor de Dios.

[Al final del Ángelus, el Papa saludó a los peregrinos en varios idiomas. En italiano, comenzó diciendo:]

El próximo domingo celebraremos la solemne y sugerente liturgia del Domingo de Ramos, con la que comienza la Semana Santa. En esta circunstancia se celebrará la XXII Jornada Mundial de la Juventud, que este año tiene por tema el mandamiento de Jesús: «Como yo os he amado, así amaos también vosotros los unos a los otros» (Juan 13, 34). Para prepararnos a esta cita y a la celebración de la Pascua, invito a los jóvenes de la diócesis de Roma a una liturgia penitencial, que presidiré en la tarde del jueves, 29 de marzo, en la Basílica de San Pedro. Quienes lo deseen, tendrán la posibilidad de acercarse al sacramento de la Confesión, auténtico encuentro con el amor de Dios, del que todo ser humano tiene necesidad para vivir en la alegría y en la paz.

[En español, dijo:]

Saludo con afecto a los peregrinos de lengua española. Queridos hermanos: mañana celebraremos la fiesta de la Encarnación del Hijo de Dios. Próximos ya a la Pascua, acudamos con fe a la Virgen María para que abra nuestros corazones a la contemplación del amor con el que Cristo se entregó por todos nosotros, y nos ayude a dar siempre testimonio del valor inmenso de la vida humana. ¡Feliz domingo!

[Traducción del original italiano realizada por Zenit
© Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]

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Documentación



Benedicto XVI: Valores y perspectivas para la Europa de mañana
Discurso en los 50 años de los Tratados de Roma

CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 25 marzo 2007 (ZENIT.org).- Publicamos el discurso que dirigió Benedicto XVI este sábado a los participantes en e Congreso «Los 50 años de los Tratados de Roma – Valores y perspectivas para la Europa de mañana», organizado por la Comisión de los Episcopados de la Comunidad Europea (COMECE).

 

* * *




Señores cardenales,
venerados hermanos en el episcopado,
parlamentarios,
señoras y señores:

Con particular alegría os doy la bienvenida en esta audiencia, que se celebra en la víspera del quincuagésimo aniversario de la firma de los Tratados de Roma, acaecida el 25 de marzo de 1957. Se cumplía entonces una etapa importante para Europa, que salía extenuada de la segunda guerra mundial, y deseaba construir un futuro de paz y de mayor bienestar económico y social, sin disolver o negar las diferentes identidades nacionales.

Saludo a monseñor Adrianus Herman van Luyn, obispo de Rotterdam, presidente de la Comisión de los Episcopados de la Comunidad Europea (COMECE), y le doy las gracias por las gentiles palabras que me ha dirigido. Saludo a los demás obispos, a las distintas personalidades y a cuantos participan en este congreso, organizado en estos días por la COMECE para reflexionar sobre Europa.

Desde el mes de marzo de hace cincuenta años, este continente ha recorrido un largo camino, que ha llevado a la reconciliación de los dos «pulmones», oriente y occidente, unidos por una historia común, pero arbitrariamente divididos por una cortina de injusticia. La integración económica ha alentado la política y ha favorecido la búsqueda, que todavía tiene lugar con fatiga, de una estructura institucional adecuada para una Unión Europea que ya cuenta con 27 países y aspira a convertirse en un actor global en el mundo.

En estos años se ha experimentado cada vez más la exigencia de establecer un sano equilibrio entre dimensión económica y social, a través de políticas capaces de producir riqueza y de incrementar la competitividad, sin descuidar las legítimas aspiraciones de los pobres y de los marginados. Desde el punto de vista demográfico, hay que constatar por desgracia que Europa parece que ha emprendido un camino que podría llevarla al fin de su historia. Además de poner en peligro su crecimiento económico, puede causar también enormes dificultades a la cohesión social y, sobre todo, favorecer un peligroso individualismo, que no tiene en cuenta las consecuencias para el futuro.

Casi parecería como si continente europeo estuviera perdiendo de hecho la confianza en el propio porvenir. Por lo que se refiere, por ejemplo, al respeto del ambiente o al acceso ordenado a los recursos y a las inversiones energéticas, la solidaridad encuentra dificultades, no sólo en el ámbito internacional sino también en el propiamente nacional. El mismo proceso de unificación europeo no es compartido por todos, a causa de la difundida impresión de que los diferentes «capítulos» del proyecto europeo han sido «escritos» sin tener en debida cuenta las expectativas de los ciudadanos.

De todo esto se deduce claramente que no se puede pensar en edificar una auténtica «casa común», descuidando la identidad propia de los pueblos de nuestro continente. Se trata, de hecho, de una identidad histórica, cultural y moral, antes que geográfica, económica o política; una identidad constituida por un conjunto de valores universales, que el cristianismo ha contribuido a forjar, desempeñando de este modo un papel no sólo histórico, sino de fundamento para Europa.

Estos valores, que constituyen el alma del continente, tienen que permanecer en la Europa del tercer milenio como «fermento» de civilización. Si desfallecieran, ¿cómo podría el «viejo» continente seguir desempeñando la función de «levadura» para todo el mundo? Si, con motivo del quincuagésimo aniversario de los Tratados de Roma, los gobiernos de la Unión desean «acercarse» a sus ciudadanos, ¿cómo podrían excluir un elemento esencial de la identidad europea, como es el cristianismo, en el que una amplia mayoría de ellos sigue identificándose? ¿No es motivo de sorpresa el que la Europa de hoy, mientras quiere presentarse como una comunidad de valores, conteste cada vez más el hecho de que haya valores universales y absolutos? Esta singular forma de «apostasía» de sí misma, antes aún que de Dios, ¿no le lleva quizás a dudar de su misma identidad? De este modo, se va difundiendo la convicción de que la «ponderación de los bienes» es el único camino para el discernimiento moral y que el bien común es sinónimo de compromiso. En realidad, si el compromiso puede constituir un legítimo balance de intereses particulares diferentes, se transforma en un mal común cuando implica acuerdos dañinos para la naturaleza del ser humano.

Una comunidad que se construye sin respetar la auténtica dignidad del ser humano, olvidando que cada persona está creada a imagen de Dios, acaba por no traer nada bueno. Por este motivo, cada vez es más indispensable que Europa evite esa actitud pragmática, hoy ampliamente difundida, que justifica sistemáticamente el compromiso sobre los valores humanos esenciales, como si se tratara de la inevitable aceptación de un presunto mal menor. Este pragmatismo, presentado como equilibrado y realista, en el fondo no lo es, pues niega esa dimensión de valores e ideales, que es inherente a la naturaleza humana.

Cuando en este pragmatismo se introducen tendencias laicistas o relativistas, se acaba por negar a los cristianos el derecho mismo a intervenir como cristianos en el debate público o, al menos, se descalifica su contribución con la acusación de que buscan defender injustificados privilegios. En el momento histórico actual y ante los muchos desafíos, la Unión Europea, si quiere garantizar adecuadamente el estado de derecho y promover eficazmente lo valores humanos, tiene que reconocer con claridad la existencia cierta de una naturaleza humana estable y permanente, fuente de derechos comunes para todos los individuos, incluidos los de aquellos que los niegan. En este contexto, hay que salvaguardar el derecho a la objeción de conciencia, cada vez que los derechos humanos fundamentales sean violados.

Queridos amigos, sé lo difícil que es para los cristianos promover valientemente esta verdad sobre el hombre. ¡Nos tenéis que cansaros ni desalentaros! Sabéis que tenéis la tarea de contribuir en la construcción, con la ayuda de Dios, de una nueva Europa, realista pero no cínica, rica de ideales y libre de ilusiones ingenuas, inspirada en la perenne y vivificante verdad del Evangelio. Por este motivo, participad de manera activa en el debate público a nivel europeo, conscientes de que hoy por hoy forma parte del debate nacional, y complementad este compromiso con una acción cultural eficaz. ¡No tenéis que rendiros ante la lógica de la búsqueda del poder por el poder! Que os sirva de estimulo y apoyo constante la advertencia de Cristo: si la sal pierde su sabor sólo sirve para ser tirada y pisoteada (Cf. Mateo 5, 13). Que el Señor haga fecundos todos vuestros esfuerzos y os ayude a reconocer y valorar los elementos positivos presentes en la civilización actual, denunciando con valentía todo lo que atenta contra la dignidad del ser humano.

Estoy seguro de que Dios no dejará de bendecir el esfuerzo generoso de quienes, con espíritu de servicio, trabajan por construir una casa común europea, en la que toda contribución cultural, social y política esté orientada al bien común. A vosotros, que ya estáis comprometidos de diferentes maneras en esta importante empresa humana y evangélica, os expreso mi apoyo y dirijo mi más sentido aliento. Os aseguro sobre todo un recuerdo en la oración e, invocando la maternal protección de María, Madre del Verbo encarnado, os imparto de corazón a vosotros y a vuestras familias y comunidades mi afectuosa bendición.

[Traducción del original italiano realizada por Zenit
© Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]

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