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Santa Sede
El Papa alienta a Comunión y Liberación a «testimoniar la belleza de ser cristianos»
Numerosos milagros atribuidos a Juan Pablo II facilitan su proceso de beatificación
Celebraciones del Papa en la Semana Santa
Reconocimiento pontificio para la Unión Mundial de Organizaciones de Mujeres Católicas
Monseñor Elio Sgreccia: «El genoma es patrimonio de cada uno»
El Centro Televisivo Vaticano presenta por primera vez un catálogo en DVD
El Vaticano apuesta por la televisión en alta definición
Mundo
El cardenal Cañizares, arzobispo de Toledo, evangeliza con tertulias televisivas
Positiva respuesta juvenil al llamamiento anti-violencia del arzobispo de Nápoles
Itinerario australiano de la Cruz de la Jornada Mundial de la Juventud
Siempre fiel a la comunión con la Iglesia universal: muere el obispo chino de Shohchow
Entrevistas
Los retos de la Conferencia del Episcopado Latinoamericano, según su secretario general (I)
Documentación
Discurso de Benedicto XVI a la Fraternidad de Comunión y Liberación
Santa Sede
El Papa alienta a Comunión y Liberación a «testimoniar la belleza de ser cristianos»
Al encontrarse con 80 mil participantes en una peregrinación promovida por este movimiento
CIUDAD DEL VATICANO, martes, 27 marzo 2007 (ZENIT.org).- Benedicto XVI ha invitado a al movimiento eclesial Comunión y Liberación a «testimoniar la belleza de ser cristianos», siguiendo los pasos de su fundador y gran amigo de Joseph Ratzinger, monseñor Luigi Giussani.
Dejó esta consigna a sus miembros este sábado al recibir a más de 80 mil participantes en una peregrinación promovida por esa Fraternidad con motivo del vigésimo quinto aniversario de su reconocimiento pontificio.
El encuentro se celebró en la plaza de San Pedro del Vaticano en un ambiente de fiesta que reflejaba la larga amistad que une a este Papa con Comunión y Liberación, desde la época en que era profesor universitario en Alemania.
El primer pensamiento del pontífice, en su discurso, se dirigió a monseñor Giussani, cuyo funeral él mismo presidió, siendo prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, en nombre de Juan Pablo II el 24 de febrero de hace dos años en la catedral de Milán.
Según el obispo de Roma, a través de monseñor Giussani el Espíritu Santo ha suscitado un movimiento «para testimoniar la belleza de ser cristianos en una época en la que se difundía la opinión de que el cristianismo era algo cansado y opresor».
«Don Giussani se empeñó entonces en volver a despertar entre los jóvenes el amor por Cristo, “Camino, Verdad y Vida”, repitiendo que sólo Él es el camino hacia la realización de los deseos más profundos del corazón del hombre y que Cristo no nos salva a despecho de nuestra humanidad, sino a través de ella».
«Desde el inicio quedó tocado, es más herido, por el deseo de belleza, pero no de una belleza cualquiera. Buscaba la Belleza misma, la Belleza infinita que encontró en Cristo», constató.
«El acontecimiento que cambió la vida del fundador ha “herido” también la de muchísimos de sus hijos espirituales, y ha dado lugar a las múltiples experiencias religiosas y eclesiales que conforman la historia de vuestra grande y articulada familia espiritual», aclaró.
De este modo, dijo, Comunión y Liberación ofrece «una posibilidad de vivir de manera profunda y actualizada la fe cristiana, por una parte con total fidelidad y comunión con el sucesor de Pedro y con los pastores que aseguran el gobierno de la Iglesia; y por otra, con una espontaneidad y una libertad que permiten nuevas y proféticas realizaciones apostólicas y misioneras».
En su intervención, el Papa recordó también con emoción los encuentros que había mantenido monseñor Giussani con Juan Pablo II, en particular la audiencia en que dejó a ese movimiento esta consigna: «Id por todo el mundo a llevar la verdad, la belleza y la paz, que se encuentran en Cristo Redentor».
«Don Giussani hizo de aquellas palabras el programa de todo el movimiento y para Comunión y Liberación fue el inicio de una estación misionera que os ha llevado a ochenta países», recordó Benedicto XVI.
«Hoy os invito a seguir por este camino, con una fe profunda, personalizada y firmemente arraigada en el Cuerpo vivo de Cristo, la Iglesia, que hace contemporáneo a Jesús entre nosotros», concluyó.
Comunión y Liberación es un movimiento eclesial cuya finalidad es la educación cristiana madura de sus propios seguidores y la colaboración con la misión de la Iglesia en todos los ámbitos de la sociedad contemporánea.
Nació en Italia en 1954 cuando monseñor Giussani dio vida, a partir del liceo clásico «Berchet» de Milán, a una iniciativa de presencia cristiana llamada «Juventud Estudiantil». Las siglas actuales, Comunión y Liberación (CL), aparecen por primera vez en 1969. Sintetizan el convencimiento de que el acontecimiento cristiano, vivido en la comunión, es el fundamento de la auténtica liberación del hombre.
Un instrumento fundamental de formación de los seguidores del movimiento es la catequesis semanal denominada «Escuela de comunidad».
ZS07032710
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Numerosos milagros atribuidos a Juan Pablo II facilitan su proceso de beatificación
Revela el postulador de la causa de beatificación
CIUDAD DEL VATICANO, martes, 27 marzo 2007 (ZENIT.org).- El postulador de Juan Pablo II, monseñor Slawomir Oder, se siente afortunado pues su problema consiste en escoger un milagro entre los muchos reportados para continuar con la causa de beatificación de Juan Pablo II.
La investigación diocesana para el proceso de beatificación y de canonización de Juan Pablo II concluirá el 2 de abril en la Basílica de San Juan de Letrán. Luego comenzará la fase romana en la Congregación vaticana para las Causas de los Santos.
Entre los milagros atribuidos a la intercesión de Juan Pablo II, monseñor Oder reveló este martes en una rueda de prensa numerosas curaciones de tumores, que no ha tenido en cuenta para la beatificación, dado el tiempo que exigen estas enfermedades para verificar que no haya recaídas.
Por el momento, uno de los casos es el de una religiosa francesa que habría sido curada de la enfermedad de Parkinson por intercesión del Papa Karol Wojtyla. El nombre de la religiosa, reveló monseñor Oder, «por el momento no será revelado: el Domingo de Ramos, 1 de abril, el obispo de la diócesis en la que se desarrolló el proceso por el presunto milagro dirigirá una carta a la diócesis en la que explicara lo que ha sucedido».
Otras de las curaciones que señaló el postulador es el de parejas que han concebido y dado a luz a niños, después de no haber podido hacerlo desde hace tiempo.
«Una de las primeras que me señalaron fue el caso de una pareja polaca que el día de la clausura del proceso diocesano en Cracovia me presentó una niña nacida después de años de sufrimientos y tratamientos».
Otro caso es un «embarazo difícil, con pérdida del líquido amniótico. Después de algunos meses de oración para pedir ayuda a Juan Pablo II, volvieron las aguas y la madre pudo dar a luz de manera natural un niño sano».
Durante el proceso diocesano se han escuchado unos 130 testimonios.
ZS07032705
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Celebraciones del Papa en la Semana Santa
CIUDAD DEL VATICANO, martes, 27 marzo 2007 (ZENIT.org).- Presentamos el calendario de las celebraciones que presidirá Benedicto XVI durante la Semana Santa 2007, publicado este martes por la Oficina de Información de la Santa Sede.
* * *
1 de abril de 2007
Domingo de Ramos y de la Pasión del Señor
XXII Jornada Mundial de la Juventud sobre el tema: «Como yo os he amado, así amaos también vosotros los unos a los otros» (Juan 13, 34).
Plaza de San Pedro, 9.30
El Santo Padre bendecirá los ramos y los olivos y al final de la procesión celebrará la santa misa de la Pasión del Señor.
5 de abril de 2007
Jueves Santo
Santa Misa del Crisma
Basílica Vaticana, 9.30
Triduo Pascual
Santa Misa en la Cena del Señor
El Santo Padre presidirá la concelebración de la santa misa y hará el lavatorio de los pies a doce hombres. Durante el rito, se invitará a los presentes a cumplir un gesto de caridad a favor del dispensario médico de Baidoa, en Somalia. La suma recogida será entregada al Santo Padre en el momento de la presentación de las ofrendas.
6 de abril de 2007
Viernes Santo
Celebración de la Pasión del Señor
Basílica Vaticana, 17.00 horas
El Santo Padre presidirá la Liturgia de la Palabra, la adoración de la Cruz y el rito de la Comunión.
Vía Crucis
Coliseo, 21.15 horas
El Padre presidirá este acto de piedad, y al final dirigirá su palabra a los fieles e impartirá la bendición apostólica.
7-8 de abril de 2007
Domingo de Pascua en la Resurrección del Señor
Vigilia Pascual
Basílica Vaticana, 22.00 horas
El Santo Padre bendecirá el fuego nuevo en el atrio de la Basílica de San Pedro; después de la entrada procesional en la Basílica con el cirio pascual y el canto del Exsultet, presidirá la Liturgia de la Palabra, y la Liturgia Eucarística, que será concelebrada por los señores cardenales.
Santa Misa del día
Atrio de la Basílica Vaticana, en la plaza de San Pedro, 10,30 horas
El Santo Padre celebrará la santa misa en el atrio de la Basílica vaticana en la plaza de San Pedro del Vaticano. Desde el balcón central de la Basílica impartirá después la Bendición «urbi et orbi».
ZS07032703
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Reconocimiento pontificio para la Unión Mundial de Organizaciones de Mujeres Católicas
Aprobada como asociación pública internacional de fieles
CIUDAD DEL VATICANO, martes, 27 marzo 2007 (ZENIT.org).- La Unión Mundial de Organizaciones de Mujeres Católicas (UMOFC) ha recibido el estatuto de asociación pública internacional de fieles, bajo el nuevo código de derecho canónico.
El Consejo Pontificio para los Laicos hizo el reconocimiento. El miércoles, el arzobispo Stanislaw Rylko, presidente del dicasterio vaticano, celebró el reconocimiento con líderes de la organización.
Fundada en 1910, la UMOFC promueve la presencia, participación y corresponsabilidad de las mujeres católicas en la Iglesia y la sociedad, en orden a facilitarles el cumplimiento de su misión de evangelización y trabajo por el desarrollo humano.
Entre sus miembros se cuentan casi cien organizaciones, activas en 66 países, y representa a millones de mujeres católicas.
La presidenta general, Karen Hurley, dijo: «Este estatuto honra los incansables esfuerzos de millones de mujeres fieles católicas activas en nuestra unión a nivel parroquial, diocesano, nacional e internacional».
Para saber más: http://www.wucwo.org/
ZS07032709
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Monseñor Elio Sgreccia: «El genoma es patrimonio de cada uno»
Conferencia del presidente de la Academia Pontificia para la Vida
CIUDAD DEL VATICANO, martes, 27 marzo 2007 (ZENIT.org).- La persona humana es un «sujeto» y no un «objeto». Es una de las ideas que lanzó el obispo Elio Sgreccia, presidente de la Pontificia Academia para la Vida, el 20 de marzo durante una conferencia en la Embajada de Croacia ante la Santa Sede.
«Se necesita una bioética que advierta sobre el significado» de los diversos intentos de la biotecnología que busca hacer de la persona humana «un objeto y no un sujeto», con la intención de «reconstruir diversas especies humanas», sostuvo el presidente de la Academia Pontificia para la Vida.
Ante la pretensión ideológica que se encuentra en el fundamento del eugenismo, que busca eliminar los seres humanos con alguna malformación durante el periodo prenatal, monseñor Sgreccia negó que «todo el conjunto de genes que conforman genoma humano sea el fundamento de su dignidad».
Como creación de Dios «el espíritu desde el mismo momento de la concepción es el fundamento de la dignidad de la persona humana es quien anima y estructura el cuerpo, es su fuente energética y de información», reafirmó el presidente de la Academia durante el acto organizado en la embajada croata.
«El genoma humano es una porción importante en la estructura de la corporeidad», pero «exige un factor de inteligencia presente en la forma de vida». A ella le faltan otros elementos». Y señaló el equívoco de «la concepción biologista que afirma que el alma se identifica con el sistema nervioso».
Recordó además algunas carencias de documentos de la UNESCO, al declarar el «genoma humano patrimonio de la humanidad, como si se tratase de un monumento de piedra», pues «el genoma es patrimonio de cada uno».
Monseñor Sgreccia también criticó el «no haber definido la titularidad de derechos respecto al genoma, pues cuando se habla de falta de discriminación, no se dice si vale también para el embrión o sólo para la persona adulta».
Durante su exposición monseñor Sgreccia explicó que las ideologías del eugenismo «parten de la afirmación de la libertad del hombre para no sentirse dependiente de nadie, no sentirse creado». Esto lo convertirá en objeto manipulable, ante lo cual se debe aclarar que «la libre aceptación de ser creado no es sólo un acto de fe, sino también un acto racional».
El camino para llegar a la creación de una ética para la biología consistirá en «dialogar y comunicar» continuamente con quienes toman parte en estos procesos. En este sentido, monseñor Sgreccia citó al filósofo alemán Jürgen Habermas, agnóstico, quien sostiene que si alguno modifica el genoma de otro, se abriría paso al dominio de unos sobre los otros.
ZS07032708
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El Centro Televisivo Vaticano presenta por primera vez un catálogo en DVD
Desde este martes en las librerías y en Internet
CIUDAD DEL VATICANO, martes, 27 marzo 2007 (ZENIT.org).- Desde este martes es posible encontrar en Internet y en algunas librerías el catálogo completo de los reportajes en DVD producidos por el Centro Televisivo Vaticano en versión multilingüe.
La colección fue presentada a la prensa por el director del Centro Televisivo, el padre Federico Lombardi, S.I., y por el responsable administrativo, Roberto Romolo.
Los reportajes en formato DVD se publican con motivo del segundo aniversario de la muerte de Juan Pablo II y la elección de Benedicto XVI. El catálogo circula ya en Estados Unidos, España, Polonia e Italia.
Entre las producciones más recientes del catálogo, destaca «Las llaves del Reino. De Juan Pablo II a Benedicto XVI», en español, inglés, alemán, italiano, polaco y próximamente en francés y portugués.
El DVD contienen imágenes inéditas que los cámaras del CTV grabaron en lugares y situaciones a los que no tuvieron acceso el resto de los miles de agentes televisivos venidos a Roma para cubrir esos históricos acontecimientos.
Otro DVD, «Juan Pablo II, el Papa que ha hecho la historia», recoge en ocho horas de video la vida y todo el pontificado de Karol Wojtyla. Se trata de cinco discos, en cuatro idiomas (español, inglés, italiano y polaco) y representa el documento audiovisual más completo sobre los 27 años de ese pontificado.
Los discos están disponibles en sitios como http://www.hdhcommunications.com, http://www.ebay.it o http://www.amazon.com.
ZS07032707
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El Vaticano apuesta por la televisión en alta definición
Fase experimental a partir del 15 de abril
CIUDAD DEL VATICANO, martes, 27 marzo 2007 (ZENIT.org).- El Centro Televisivo Vaticano se lanzará a la televisión en alta definición, según ha explicado su director, el padre Federico Lombardi S.I., en una rueda de prensa esta mañana en la sede de «Radio Vaticano».
La primera misa en directo desde el Centro Televisivo Vaticano en alta definición será transmitida a partir del 15 de abril con ocasión de los 80 años de Benedicto XVI, presidida por el mismo Papa.
El padre Lombardi explicó que el uso de este nuevo estándar televisivo quiere «ofrecer la máxima calidad de las imágenes» y es «una necesidad de calidad a la que el Centro Televisivo Vaticano tiene que responder».
Durante la presentación de esta nueva modalidad de alta definición se informó que también se empezarán a «archivar los materiales en alta definición para poderlos ofrecer a televisiones que ya transmiten en esta modalidad en alta calidad, especialmente de Corea, Japón, Estados Unidos, Alemania y también Italia», ilustró el portavoz vaticano.
Francesco Robatto, de la HDH Communications, la empresa que tiene la exclusiva para distribuir el material del Centro Televisivo Vaticano, añadió que la decisión del Vaticano de lanzarse a la alta calidad es «buena y oportuna», en un momento en el que «la televisión sufre la ofensiva de Internet y el paso a la alta calidad es necesario».
Roberto Romolo, responsable administrativo del Centro Televisivo Vaticano, reveló che «paulatinamente las imágenes de las actividad del Papa y de los acontecimientos más importantes serán realizados por el Centro Televisivo Vaticano en alta definición».
En la presentación, se recordó que técnicamente la «High Definition Televisión» (HDTV) será el estándar que dentro de pocos años substituirá las actuales transmisiones televisivas.
El Centro Televisivo Vaticano, nacido en 1983, para grabar la actividad del Papa, es el punto de referencia actual de las agencias y canales de televisión para acceder a las imágenes del Santo Padre. Cuenta con un archivo de 7.000 horas de imágenes, en particular sobre Juan Pablo II y Benedicto XVI.
ZS07032706
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Mundo
El cardenal Cañizares, arzobispo de Toledo, evangeliza con tertulias televisivas
TOLEDO, martes, 27 marzo 2007 (ZENIT.org).- El cardenal Antonio Cañizares Llovera, arzobispo de Toledo y primado de España, está ofreciendo una serie de tertulias televisivas a través del canal Televisión Popular con el ánimo de presentar el Evangelio como fuerza capaz de renovar la vida de cada persona y de la sociedad.
En cada uno de estos encuentros ante las cámaras le han acompañado en el estudio contertulios expertos en los diferentes temas que el purpurado está afrontando.
Hasta el momento se han emitido los seis primeros programas en los que el cardenal Cañizares ha reflexionado sobre algunas de las cuestiones más candentes que afectan a los hombres y mujeres contemporáneos.
Al afrontar la cuestión de la existencia de Dios, por ejemplo, constató que no tener a Dios es la mayor de las pobrezas: la visión de una vida en la que parece que Dios sobra, reconoció, es la causa de la crisis y de la quiebra de la sociedad.
«Nadie tema creer a Dios, abrirse a Dios ya que esta es la verdadera revolución y futuro del hombre», alentó el cardenal con tono cordial.
Al analizar el tema de la libertad, el purpurado, conocido en su carrera teológica por su cercanía con el cardenal Joseph Ratzinger, aclaró que es «la expresión misma de la verdad del hombre», haciendo alusión a la frase de Cristo que dice «la verdad os hará libres».
Esta frase, alertó, ha sido cambiada por el espíritu de la modernidad trocándola en «la libertad os hará verdaderos» para imponer un «relativismo feroz».
Ese relativismo puede llevar a cometer actos como el terrorismo y el aborto olvidando que «la libertad no es nunca para eliminar al otro». Ante esta situación, hizo un vibrante llamamiento a poner la mirada en Jesucristo y dar testimonio de la verdad.
Otra de las tertulias tocó el futuro de Europa y lo hizo remontándose al origen del «viejo continente», que nace del encuentro del «logos» helénico y el «Logos» cristiano.
Este «Logos», esa razón que es Cristo, advirtió, se quiere hoy cambiar por la razón técnica o científica.
Al perder Europa sus raíces, pierde su identidad, señaló. Se ha olvidado la consigna de Jesús, «dad al César lo que es del César y a Dios lo que es Dios», puesto que hoy se da todo a los diferentes césares y nada a Dios.
La revolución cultural que se inició en la década de los sesenta sigue manifestándose hoy con las legislaciones abortistas, divorcistas, la ideología del pansexualismo. Estas corrientes han tenido un enorme impacto en la teología con la secularización y la muerte de Dios.
El resultado, señaló, es una visión laicista que busca cambiar la cultura cristiana de Occidente.
Por el contrario, Cañizares presentó el vínculo que une a Dios con el hombre: el ser es creado por Dios de manera única e irrepetible y este hecho lo hace interlocutor de Dios, lo que implica la necesidad de responder a su llamado.
El hecho de ser criatura de Dios no humilla al hombre, sino que lo engrandece en todos los aspectos porque «cuanto más afirmamos a Dios, más afirmamos al hombre».
La conclusión de esta primera serie de tertulias concluyó invitando a los cristianos a no tener miedo a hablar de la verdad del hombre: «la vinculación con Dios es el futuro del hombre porque es el origen y el destino del hombre».
ZS07032711
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Positiva respuesta juvenil al llamamiento anti-violencia del arzobispo de Nápoles
Superior a las expectativas, aplaude el cardenal Crescenzio Sepe
CIUDAD DEL VATICANO/NÁPOLES, martes, 27 marzo 2007 (ZENIT.org).- Respuesta superior a las expectativas: el cardenal arzobispo de Nápoles (Italia) confirma que, siguiendo su llamamiento por Cuaresma, los jóvenes están abandonando las armas y dan signos se sensibilización ante los valores de la vida y de la juventud.
Consciente del exasperado clima de violencia de la región y de que la juventud local se ve sometida a presiones y manipulaciones que arruinan su vida, el cardenal Crescenzio Sepe inició la Cuaresma con una «Carta a los jóvenes» compartiendo como un padre con ellos que «sólo el lenguaje del amor puede echar por tierra toda sordidez e indiferencia».
El lunes Benedicto XVI recibió al cardenal Sepe, quien posteriormente comentó en «Radio Vaticana» cómo había enfocado este tiempo litúrgico para su diócesis: «He buscado encarnarme un poco en la situación que estamos viviendo en este particular momento a fin de dar a la Cuaresma una característica fuertemente bíblica, pastoral y también con algún reflejo en lo social», intentado «redespertar las conciencias».
Deponer las armas: ésta es la petición que hizo el arzobispo de Nápoles a los jóvenes de su diócesis en Cuaresma.
«¡Abrid vuestras manos! –les dijo-. Dejad caer los cuchillos que derraman solo sangre, muerte y luto», «que reclaman venganza, que responden al odio con el odio», «que cortan los lazos de amistad, hieren las relaciones, provocan el derramamiento de lágrimas y golpean en el corazón de vuestra dignidad de jóvenes».
«"Desenfundad" vuestra valentía» y «llevad a las iglesias las armas, añadió-, todas las armas que reniegan de la vida; deponed ante el altar de Cristo los cuchillos, las hojas que matan la esperanza y enfangan vuestra juventud y vuestra dignidad de hombres».
Y estos cuchillos «se transformarán en signos de vida» -anunció-, pues se destruirán y se convertirán en herramientas para cultivar la tierra.
Ha obtenido «respuesta muy concreta»: «diría que incluso superiora a las previsiones», confirmó el lunes en la emisora pontifica.
«Por ejemplo, en la catedral, han entregado numerosos cuchillos» -informó-; «alguno me ha llegado también reservadamente a mí, en una bolsa», enviado por un joven que decía: «He querido enviarle directamente a usted el cuchillo que usaba para defenderme».
«Diría que la respuesta ha sido fuerte. Creo que esta sensibilización de los jóvenes sobre los valores auténticos de la vida y de la juventud es tal vez el mejor resultado que se podía esperar», subraya el cardenal Sepe.
Para el purpurado, la desocupación juvenil es el mayor desafío del momento: por parte eclesial «se están creando (algunas ya existen, otras se están estableciendo) micro cooperativas para reunir a los jóvenes -explica-, para que no estén en las calles, y enseñarles un oficio», de forma que el día de mañana puedan introducirse en el mundo laboral explica.
En su ciudad y en la provincia existe, en este momento, «una sensibilidad muy fuerte por un rescate, un rescate civil, un rescate también cultural y económico, sobre todo además si está fundado en motivaciones religiosas que procuramos brindar continuamente, en diversos encuentros, especialmente con los jóvenes», y la respuesta es muy positiva, dice el arzobispo de Nápoles.
«Pero es necesario que estos jóvenes en general, así como el resto de la población, reciba ayuda para darse motivaciones a fin de poder reaccionar», si bien en cualquier caso existe esta gran voluntad y compromiso «y también una respuesta muy positiva -insiste- a estas inyecciones de confianza, de esperanza, que procuramos dar un poco todos».
Después de cinco años al frente de la Congregación vaticana para la Evangelización de los Pueblos, el cardenal Sepe inició su mandato pastoral en Nápoles el pasado julio con el deseo de ser «obispo de la esperanza».
Besó entonces el suelo de Scampia, barrio degradado y tristemente célebre por las venganzas de varios clanes de la camorra [la mafia napolitana] y las numerosa víctimas que ello ha ocasionado.
Hace pocos meses denunció que se respiraba en Nápoles un clima «fruto de una especie de cultura de la violencia», lamentando la existencia de «baby-gang», bandas de chavales que «no saben dónde ir, cómo pasar el tiempo, carecen de una formación familiar adecuada» y «la calle se transforma en la escuela de toda delincuencia».
ZS07032704
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Itinerario australiano de la Cruz de la Jornada Mundial de la Juventud
400 paradas en 12 meses
SYDNEY, martes, 27 marzo 2007 (ZENIT.org).- La Cruz de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) y el Icono de Nuestra Señora peregrinarán durante 12 meses en Australia para llevar paz, unidad y esperanza, y ayudar a la preparación de esta gran cita eclesial que acogerá Sydney en 2008.
La reunión de jóvenes de todo el mundo en torno al Papa marcará la primera visita de éste a Australia.
Símbolos internacionales de la JMJ, la Cruz y el Icono llegarán al país anfitrión con un año de antelación y emprenderán, el 1 de julio próximo en Sydney, un itinerario que incluye unas 400 comunidades. Todas las diócesis católicas recibirán esta visita.
Por todo el mundo peregrinan la Cruz y el Icono llevando un mensaje de esperanza, paz y unidad.
En febrero fueron recibidas en la zona desmilitarizada que separa el Norte del Sur de Corea; allí numerosos jóvenes oraron por la paz y la reconciliación.
Casi cuatro metros de longitud tiene la Cruz, a la que acompaña la imagen de la Virgen y su Hijo Jesús. El continente Africano ha sido el escenario de su recientemente itinerario.
En este momento –explica la organización de la JMJ'08-, realizan su peregrinación por veintidós naciones del Sudeste asiático y de Oceanía. El recorrido culminará en Nueva Zelanda el próximo junio. En Australia, entre los puntos destacados de sus paradas está el Parlamento.
«Entregada a la juventud del mundo, de manos del Papa Juan Pablo II, en 1984, la Cruz ha realizado su camino por todo el mundo, más allá del telón de acero, en la zona cero de Nueva York y en el memorial del genocidio ruandés», apuntó el obispo coordinador de la JMJ'08, monseñor Anthony Fisher O.P., en la presentación del itinerario australiano la pasada semana.
Juan Pablo II hizo entrega, en 2003, del Icono de Nuestra Señora como símbolo también de fe, para que acompañara a la Cruz.
Coordinador de esta peregrinación en Australia será el padre Chris Ryan MGL, quien dirigirá un equipo de siete jóvenes australianos encargados de llevar la Cruz y del Icono por todo el país.
«Parroquias, grupos juveniles, diócesis y toda la juventud australiana tendrán la oportunidad de experimentar este viaje», afirmó el padre Ryan.
Como en sus viajes previos, la Cruz y el Icono de la JMJ visitarán algunos de los lugares más bellos del país, también históricos, e igualmente los agitados.
«Además de anunciar la JMJ en Sydney, la visita de la Cruz es un evento que en sí mismo lleva paz y reconciliación en su mensaje a las comunidades», reconoció el padre Ryan.
Los jóvenes podrán llevar la Cruz ellos mismos, orar a su lado y brindarle su testimonio de fe y amor. También se dará la bienvenida a cuantos jóvenes no católicos deseen presenciar esta peregrinación.
El año de recorrido australiano tiene su punto de llegada en Sydney, donde dará la señal de salida de la JMJ a la que se calculan que, del 15 al 20 de julio de 2008, acudirá medio millón de jóvenes peregrinos.
«Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo, que descenderá sobre vosotros, y seréis mis testigos» (Hechos 1,8) es el lema elegido para esta convocatoria de fe y fiesta.
Más información e inscripciones en la web plurilingüe de la JMJ'08: www.wyd2008.org
ZS07032702
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Siempre fiel a la comunión con la Iglesia universal: muere el obispo chino de Shohchow
Monseñor Bonaventura Luo Jun
SHOHCHOW, martes, 27 marzo 2007 (ZENIT.org).- Obispo chino sólido en la fe, fiel a la comunión eclesial y gran evangelizador, monseñor Bonaventura Luo Jun ha fallecido a la edad de 90 años.
Al frente de la diócesis de Shohchow (Shuoxian/Shuozhou) –norte de la provincia china de Shanxi-, el prelado sufrió complicaciones cardíacas y renales tras la operación a la que se tuvo que someter por la fractura de una pierna, a causa de una caída. Murió el pasado 15 de marzo, confirmó el lunes la agencia «Fides» de la Congregación vaticana para la Evangelización de los Pueblos.
Había nacido en 1917 en un barrio de la ciudad de Shuozhou. Ingresó en el seminario menor a los 18 años; tras completar los estudios de Filosofía y Teología, fue ordenado sacerdote en 1944.
Sirvió como párroco en su diócesis; después fue trasferido la archidiócesis de Lanzhou (provincia de Gansu). Volvió a su lugar natal de 1949 a 1954 y tuvo que trabajar como campesino.
En 1954 reanudó los estudios en Fenyang y trabajó en un hospital; sus conocimientos médicos le permitieron abrir en 1986 una clínica oftalmológica.
«La clínica es de gran ayuda también para la evangelización -decía-, porque además de curar la vista, abre los ojos del espíritu a los católicos y a los no católicos».
El 8 de julio de 1990 recibió la consagración episcopal. Permaneció al frente de la diócesis hasta su muerte.
La que fue su circunscripción eclesiástica, Shohchow (Shuoxian/ Shuozhou), se encuentra en una zona de difícil acceso y muy pobre; su extensión es de 17 mil kilómetros cuadrados.
Los católicos allí son diez mil, en su mayoría campesinos; les atienden doce sacerdotes -dos son ancianos, el resto jóvenes-, además de una decena de religiosas de la Congregación diocesana de Dominicas de San José.
La comunidad católica diocesana está fuertemente comprometida con la población local en obras sociales, como la clínica oftalmológica que abrió el entonces padre Luo, aún en plena actividad.
Quienes conocieron al prelado fallecido le recuerdan por su solidez en la fe, por su grandeza episcopal y por su constante fidelidad a la comunión con la Iglesia universal.
El obispo Bonaventura Luo Jun respondía a las dificultades aplicándose a sí mismo y a su clero la bienaventuranza proclamada por Jesús en el sermón de la montaña, afirmando: «Obispos y sacerdotes están todos dispuestos a sufrir en la convicción de que son bienaventurados los que padecen a causa de la justicia».
Sacerdotes y numerosos fieles de la provincia –a quienes se sumaron los obispos de Yuci y de Fenyang- participaron en los funerales por eterno descanso; presidió la celebración eucarística, el 21 de marzo, el arzobispo de Taiyuan, monseñor Si lvestro Li Jiantang.
ZS07032701
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Entrevistas
Los retos de la Conferencia del Episcopado Latinoamericano, según su secretario general (I)
Entrevista con monseñor Andrés Stanovnik, OFMCap.
BOGOTÁ, martes, 27 marzo 2007 (ZENIT.org).- La Quinta Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, que será inaugurada por Benedicto XVI en Aparecida (Brasil) el 13 de mayo, quiere ser una respuesta a la sed de Dios, explica su secretario general.
Y lo hará, aclara monseñor Andrés Stanovnik, OFMCap., obispo de Reconquista (Argentina), en esta entrevista concedida a Zenit, ayudando a los cristianos del continente de la esperanza a convertirse en «discípulos y misioneros de Jesucristo».
Monseñor Stanovnik es además secretario general del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM). Su nombramiento como secretario general de la cumbre del episcopado fue anunciado por el Papa el 12 de diciembre pasado.
La segunda parte de esta entrevista será publicada por Zenit el próximo miércoles.
--Empecemos por el tema de la Quinta Conferencia, «discípulos y misioneros de Jesucristo». ¿No es un tema algo abstracto?
--Monseñor Stanovnik: Es un tema muy concreto, porque se refiere al sujeto, es decir, a cada uno en particular y a todos juntos: discípulos misioneros y nuestros pueblos. Se trata de la persona concreta, que está llamada a construir su identidad en la experiencia del encuentro con la persona viva de Jesús. Y, por otra parte, están nuestros pueblos, hacia los cuales está orientada la misión de los discípulos misioneros para que tengan vida en Cristo. El Sínodo de América destacó esa experiencia fundamental del cristiano: el encuentro con Jesucristo vivo. Y de ese encuentro surge la misión.
La dinámica de las relaciones entre las personas responde a aspectos profundos de la naturaleza humana. Jesucristo, al asumirla y redimirla, le otorgó belleza y trascendencia. El auténtico encuentro humano lleva siempre a la apertura y a la misión. Por eso, el discípulo que se encuentra con Jesucristo se transforma en discípulo misionero. No puede existir un auténtico discípulo que no sea misionero, como tampoco puede madurar el ser humano sino se abre a los demás. El creyente experimenta que su condición humana se transforma y enriquece por el encuentro con Jesucristo vivo. El tema de Aparecida es una invitación a vivir la experiencia de ese encuentro y abrirse a la misión.
El Santo Padre Benedicto XVI nos ha entregado el tema de la Quinta Conferencia. La primera parte del tema dice: «Discípulos y misioneros de Jesucristo». Es un fuerte llamado a las Iglesias que peregrinan por América Latina y el Caribe a encontrarse más intensamente con Jesucristo. La Iglesia, esposa de Cristo, está llamada, a través del acontecimiento de la Quinta Conferencia, a encontrarse más con Él. En ese sentido, el encuentro de Aparecida es un nuevo impulso del Espíritu Santo a la Iglesia, para se encuentre más con su Señor y, transformada por Él, sea más misionera. La Iglesia no puede ser misionera si no es discípula, si no renueva constantemente la actitud de ponerse como discípula ante su Señor y Maestro. Para que los discípulos y discípulas sean verdaderos misioneros, deben volver siempre a los pies del Maestro, para estar con él, aprender de él, y entrar en profunda amistad y comunión de vida con él.
La misión se destaca en la frase siguiente del tema de Aparecida: «para que nuestros pueblos en él tengan vida». Esta frase expresa la finalidad de la Iglesia: ella existe para la misión. Por eso, todo discípulo y discípula en la Iglesia está llamado a ser misionero. De allí también que el motivo que reúne a los obispos en la Quinta Conferencia, es la evangelización del continente en tiempo actual.
Podemos recordar también que la Quinta Conferencia está en continuidad temática con las cuatro Conferencias anteriores. La anterior, que se celebró en Santo Domingo [1992, ndr.], colocó un acento fuerte en la persona de Jesucristo vivo y se preguntó cómo comunicarlo a las diversas culturas de nuestros pueblos. En ese sentido, la próxima Conferencia se pregunta sobre la identidad y misión del sujeto que se encuentra con Jesucristo, colocando el énfasis en la misión: «para que tengan vida en Cristo». Este sujeto, discípulo y misionero, que cultiva su identidad y misión en amistad y comunión con Jesucristo, celebra y madura su vocación en la comunidad eclesial, comunidad de discípulos y discípulas, cuya acción está orientada hacia la misión para la vida de nuestros pueblos.
--En una sociedad que a menudo se caracteriza por el culto del objeto, de lo material, donde la solidaridad muchas veces no es un valor y la antropología cristiana es rechazada en los debates como algo que debe circunscribirse al ámbito religioso, hablar de identidad del cristiano se convierte en todo un reto para esta Quinta Conferencia. ¿Qué opina?
--Monseñor Stanovnik: Este tiempo de profundos cambios, muchos lo llaman cambio de época, que nos envuelve y afecta a todos, exige estar atento a las identidades. Es un fuerte reto a la identidad, vocación y misión de la Iglesia y de cada católico. Hoy necesitamos responder, con nuevos lenguajes y sin perder la memoria, qué entendemos por ser humano y por comunidad humana. Hay quienes sostienen que la persona debe liberarse de su memoria cultural y religiosa, para inventarse a sí mismo de sus propias fantasías. A lo sumo, la expresión religiosa podría tolerarse en el ámbito de lo privado y subjetivo, sin ninguna incidencia en las estructuras de la sociedad. Ese modo de pensar es muy antiguo y seductor, al que la mente y el corazón del hombre fácilmente sucumbe. Para ello, baste recordar aquellas geniales primeras páginas del Génesis que narran el drama del hombre cuando quiere construir su vida sin Dios: se curva sobre sí mismo y desencadena consecuencias desastrosas para sí y para los demás. Esto afecta gravemente la identidad del varón y de la mujer, y deshace el fundamento de la familia. Los afecta seriamente porque se proponen hacer una cosa distinta de la que Dios ha pensado para ellos. Esta desobediencia se llama pecado, que consiste en la pretensión de hacerse a sí mismo a su propio gusto y medida. Esta desobediencia adquiere hoy formas culturales muy agresivas.
Entonces, ¿cuál es la respuesta que debe dar el cristiano en los tiempos que corren? ¿Desde dónde construye su vida? ¿Con qué criterios la construye? La Iglesia nos invita a renovar la relación personal con Jesucristo, vivo en su Palabra, en la Eucaristía, en la Iglesia, en los hermanos y hermanas. Que lo hagamos como discípulos misioneros de Jesucristo, que nos hizo amigos y amigas suyos, en quien nos descubrimos comunidad, pueblo de Dios, Cuerpo suyo, y con quien caminamos en esperanza hacia la plenitud del Amor al final de los tiempos.
La historia humana, vivida en amistad con Jesús, no se inventa a cada paso, sino que se recibe como memoria viva, no como un «recuerdo del pasado» para repetirlo mecánicamente, sino como una invitación a construirla en amistad fiel con Jesucristo y con su Iglesia, impulsados por la maravillosa creatividad que obra el Espíritu Santo. Entonces, repensar nuestra vocación y misión con el tema que nos regaló el Santo Padre, «Discípulos y misioneros de Jesucristo, para que nuestros pueblos en Él tengan vida» es una invitación a estar más con Él, que es nuestro Camino, nuestra Verdad y nuestra Vida. Porque con Él aprendemos quiénes somos y cuál es nuestra misión. El acontecimiento de Aparecida es un nuevo impulso que da el Espíritu a la Iglesia, para que se convierta más a su Señor, se alegre redescubriéndose amada por Él, y se comprometa a reflejarlo con más transparencia en sus gestos y en sus palabras.
--El discípulo nace del encuentro personal con Jesucristo. ¿Cómo promover el encuentro verdadero con Cristo y ofrecer instrumentos para formar discípulos?
--Monseñor Stanovnik: Es una de las grandes preguntas que quiere responder la Conferencia de Aparecida. Hoy necesitamos encontrar respuestas nuevas a situaciones nuevas. La Quinta Conferencia responde a una necesidad actual de escuchar lo que el Espíritu dice hoy a la Iglesia. Ella siente necesidad de escuchar a su Señor con disposición de discípula, de hacerse cada vez más discípula suya, y aprender a caminar con Él en la experiencia de la misión. La Quinta Conferencia refleja la necesidad que sentimos los pastores de reunirnos para escuchar juntos, en actitud de discípulos, al Señor y Maestro, quien nos ha hecho sus hermanos y amigos, para que con él encontremos las respuestas pastorales adecuadas al tiempo presente.
Todos necesitamos que este encuentro con Jesús transforme nuestra mente, cambie nuestros sentimientos para hacernos más parecidos a Él y enviarnos a la misión. Los católicos tenemos un mensaje bellísimo en la persona de Jesucristo, Camino, Verdad y Vida, como respuesta a los grandes retos del momento que nos toca vivir. El asunto es cómo lo vivimos, cómo lo comunicamos, y hasta dónde llega la radicalidad, coherencia y transparencia de nuestro testimonio.
Todos necesitamos de conversión, obispos, sacerdotes, diáconos, seminaristas, religiosas y religiosos, laicas y laicos; dejar que el Espíritu Santo nos reconcilie con Dios, y nos convierta en verdaderos discípulos y discípulas del Señor Jesucristo. En particular, quisiera destacar la importancia que tiene hoy el testimonio y compromiso de los cristianos laicos en la tarea de hacer que este mundo sea más conforme al querer de Dios. Para ellos, el mundo más inmediato es la familia, el trabajo, el barrio, la educación, las estructuras sociales y económicas, la política, el arte, la cultura, los medios de comunicación, etc. Éste es el campo propio del compromiso laical.
Tenemos la idea de que el laico comprometido es aquel que desempeña con dedicación y eficiencia algún ministerio en la comunidad. Este compromiso es muy importante y muy valioso en la Iglesia, pero no es el primero. El primero es trabajar para que el Reino de Dios crezca en medio de las realidades de la vida, de las actividades cotidianas y de las estructuras de la convivencia humana. Los laicos y laicas están llamados vivamente, junto con todos los miembros del Pueblo de Dios, a ser discípulos y discípulas de Jesucristo, para que nuestros pueblos en él tengan vida, comprometiéndose decididamente en todas las instancias sociales, políticas y culturales, y aportar allí la riqueza y belleza de los valores cristianos: el valor de toda vida humana, en particular el cuidado, la promoción y la defensa de la vida humana desde su concepción hasta su muerte natural, igualmente de la vida amenazada por pobrezas de diverso género, la dignidad de las personas, el valor de la familia, el compromiso solidario y la amistad social, el diálogo respetuoso con los que piensan diferente, y el cuidado del medio ambiente. El espacio de lo público es el campo propio de los cristianos y cristianas laicos.
--El Papa ha demostrado preocupación ante la pérdida del sentido de Dios en la vida concreta de las personas, que, por un lado, demostraría una supuesta libertad, pero por otro lado revela desorientación y pérdida del sentido de la vida. La Iglesia quiere promover el encuentro personal y verdadero con Jesucristo, pero cada vez se percibe con más claridad esa pérdida de sentido de Dios en la vida concreta. ¿Cómo pretende la Quinta Conferencia afrontar esta contradicción?
--Monseñor Stanovnik: Es una situación muy compleja. En América Latina hay dos fenómenos que se dan simultáneamente. Uno es ése: la pérdida del sentido de Dios, provocada, entre otros factores, por una concepción deformada de la libertad, que considera la religión como un obstáculo para la libertad y el progreso de las ciencias, como un elemento que somete y oscurece la razón, no permitiéndole desplegar toda su autonomía y potencialidad. El ser humano, una vez liberado la religión, alcanzará la madurez para decidir sobre su vida sin tener que rendir cuenta a nadie. Este modo de pensar se difunde ampliamente a través de poderosos medios de comunicación, y son bandera de lucha para grupos culturales muy organizados, que se caracterizan por un pensamiento relativista y por una concepción materialista de la vida.
Se da también el fenómeno contrario. Hay un aumento de sed de Dios en la gente. Pero con frecuencia esa sed se manifiesta de un modo muy difuso. Esta necesidad de Dios, que es natural e innata al ser humano, suele valorarse por el impacto emocional que produce. Se percibe una tendencia a vivir la religiosidad en el ámbito de lo privado, sin mayor incidencia en la vida social. Se concibe la religión como una práctica privada que debe permanecer al margen de todo espacio público. Las políticas que promueven este modo de pensar empobrecen la vida de las personas y poco a poco despojan de valores esenciales a la comunidad nacional. Un pueblo que pierde su visión trascendente de la vida, compromete seriamente su destino como nación.
Todo encuentro entre seres humanos, que de verdad sea auténtico y profundo, y al mismo tiempo abierto generosamente a los intereses de la comunidad y al bien común, genera cultura y valores, que luego conforman las estructuras de convivencia social. De manera semejante, un verdadero encuentro con Jesucristo siempre abre a la comunidad y a la misión. Por eso, la autenticidad de la experiencia de fe se mide por dos cosas: la inserción en la comunidad eclesial y por el compromiso en la misión. La Quinta Conferencia es un reto muy importante para todos: laicos y laicas, religiosas y religiosos, sacerdotes y obispos, a vivir con mayor autenticidad como discípulos de Jesucristo, personal y comunitariamente, abiertos al soplo del Espíritu que impulsa a la misión, conforme a la vocación de cada uno.
--En este fenómeno de sed de Dios percibido hoy día, promover espacios de contacto con el sagrado pasa a ser algo fundamental. En este sentido, ¿destacarán los obispos la importancia del esmero y cuidado en la liturgia, especialmente la centralidad de la eucaristía?
--Monseñor Stanovnik: Podríamos caracterizar la sed de Dios en dos dimensiones: una vertical y otra horizontal. Ambas se complementan y tienen que ser cultivadas con el mismo esmero. La relación vertical expresa la relación con Dios, fundamento de la relación horizontal, que expresa la relación con los demás. La primera carta de San Juan es clarísima al respecto: quien no ama a su hermano a quien ve, no puede amar a Dios a quien no ve.
Mediante la liturgia, la comunidad expresa su relación con Dios, en esa dimensión por así decir, vertical. El espacio sagrado es un elemento fundamental para que la comunidad pueda expresar en un lugar y en un tiempo determinado su relación con Dios. En ese sentido, tanto el lugar como el tiempo son sagrados, tienen un significado trascendente, como lo tiene también la comunidad que se reúne para celebrar, por eso la llamamos Iglesia, Pueblo de Dios, Cuerpo de Cristo. El momento más bello y culminante, donde el lugar, el tiempo y la comunidad manifiestan el máximo de intensidad de lo sagrado, es la Santa Misa. De ella vivimos los creyentes, allí encontramos la fuente, reconocemos el centro y celebramos la cumbre de nuestra vida cristiana.
La acción litúrgica por excelencia es la Santa Misa. Es una acción que realizamos con Cristo y en el Espíritu Santo, para dirigirnos al Padre. No es algo que nosotros «fabricamos», una acción, por así decir, sólo de la comunidad que se reúne y «hace algo especial», una acción ritual, para comunicarse con Dios. La Eucaristía es memorial, y la hemos recibido del Señor, «hagan esto en memoria mía». La expresión más bella y concentrada para comprender la esencia y el sentido de lo que «estamos haciendo» cuando celebramos la Misa, la encontramos en las palabras «Por él, con él y en él…». En la celebración eucarística, el discípulo misionero de Jesucristo se encuentra en comunidad y por él, con él y en él, en la unidad del Espíritu Santo, da gracias al Padre. Es una acción realizada en comunión y no puede estar librada a la iniciativa individual.
Toda expresión comunitaria que va madurando adquiere un carácter institucional. El punto de equilibrio, que mantiene viva la expresión comunitaria, está en lograr una adecuada armonía entre la norma y la espontaneidad, entre fidelidad y creatividad. Por eso, en la liturgia no se puede hacer lo que uno quiere, o lo que le parece más original y llamativo. Por cierto que la liturgia debe ser una celebración viva y creativa, pero al mismo tiempo fiel a las normas, a fin de poder reconocer en ella el misterio que estamos celebrando, y estar así en comunión con la Iglesia.
La liturgia, como toda acción que realiza el ser humano, tiende a deteriorarse y necesita con frecuencia una profunda renovación. Renovar no es inventar otra cosa, sino recrear el significado profundo que se ha ido desdibujando, a veces, por la rutina y otras veces por negligencia. Por eso, cuando decimos que nuestras celebraciones necesitan renovarse y ser más vivas, estamos expresando la profunda necesidad de conversión que todos necesitamos. Eso significa «promover espacios de contacto con el sagrado», para utilizar la frase de su pregunta. Se trata mucho más que de una mera estrategia pastoral para renovar nuestras celebraciones.
Para cualquier proyecto de evangelización, la liturgia es un punto clave, junto con la catequesis y la caridad. Tres pilares sobre los que se construye el misterio de la Iglesia. La liturgia, porque celebra la presencia viva y real de Cristo en la Iglesia. La catequesis, porque la Iglesia que celebra esa presencia, está llamada a seguir formando a sus miembros en la amistad y comunión con Cristo. Y la caridad, porque la realidad maravillosa de esa comunión, se convierte en misión para extender del Reino de Dios.
[La segunda parte de esta entrevista se publicará en el servicio de este miércoles]
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Documentación
Discurso de Benedicto XVI a la Fraternidad de Comunión y Liberación
Pronunciado el 24 de marzo
CIUDAD DEL VATICANO, martes, 27 marzo 2007 (ZENIT.org).- Publicamos la intervención de Benedicto XVI al reunirse con más de 80 mil participantes en la peregrinación promovida por la Fraternidad de Comunión y Liberación con motivo del vigésimo quinto aniversario de su reconocimiento pontificio.
* * *
Queridos hermanos y hermanas:
Para mí es motivo de gran alegría daros la bienvenida hoy, en esta plaza de San Pedro, con motivo del vigésimo quinto aniversario del reconocimiento pontificio de la Fraternidad de Comunión y Liberación. A cada uno de vosotros dirijo mi cordial saludo, en particular, a los prelados, a los sacerdotes, y a los responsables presentes. De manera especial, saludo a don Julián Carrón, presidente de vuestra Fraternidad, y le doy las gracias por las bellas y profundas palabras que me ha dirigido en nombre de todos vosotros.
Mi primer pensamiento se dirige a vuestro fundador, monseñor Luigi Giussani, con quien me unen tantos recuerdos y que se había convertido en un verdadero amigo. El último encuentro, como ha mencionado monseñor Carrón, tuvo lugar en la catedral de Milán, en febrero de hace dos años, cuando el querido Juan Pablo II me envió a presidir sus funerales. El Espíritu Santo ha suscitado en la Iglesia a través de él, un movimiento, el vuestro, para testimoniar la belleza de ser cristianos en una época en la que se difundía la opinión de que el cristianismo era algo cansado y opresor. Don Giussani se empeñó entonces en volver a despertar entre los jóvenes el amor por Cristo, «Camino, Verdad y Vida», repitiendo que sólo Él es el camino hacia la realización de los deseos más profundos del corazón del hombre y que Cristo no nos salva a despecho de nuestra humanidad, sino a través de ella. Como recordé en la homilía con motivo de su funeral, este valiente sacerdote, criado en una casa pobre de pan, pero rica de música, como le gustaba decir, desde el inicio quedó tocado, es más herido, por el deseo de belleza, pero no de una belleza cualquiera. Buscaba la Belleza misma, la Belleza infinita que encontró en Cristo.
¿Cómo no recordar, además, los numerosos encuentros y contactos de don Giussani con mi venerado predecesor, Juan Pablo II? En una fecha para vosotros querida, el Papa quiso confirmar una vez más que la original intuición pedagógica de Comunión y Liberación consiste en volver a proponer, de manera fascinante y en sintonía con la cultura contemporánea, el acontecimiento cristiano, percibido como fuente de nuevos valores y capaz de dar sentido a toda la existencia.
El acontecimiento que cambió la vida del fundador ha «herido» también la de muchísimos de sus hijos espirituales, y ha dado lugar a las múltiples experiencias religiosas y eclesiales que conforman la historia de vuestra grande y articulada familia espiritual. Comunión y Liberación es una experiencia comunitaria de la fe, que no nació en la Iglesia de una voluntad organizativa de la Jerarquía, sino de un encuentro renovado con Cristo y, podemos decir así, de un impulso que se deriva en última instancia del Espíritu Santo. Hoy sigue ofreciendo una posibilidad de vivir de manera profunda y actualizada la fe cristiana, por una parte con total fidelidad y comunión con el sucesor de Pedro y con los pastores que aseguran el gobierno de la Iglesia; por otra, con una espontaneidad y una libertad que permiten nuevas y proféticas realizaciones apostólicas y misioneras.
Queridos amigos, vuestro movimiento se integra de este modo en el gran florecimiento de asociaciones, movimientos y nuevas realidades eclesiales suscitados providencialmente por el Espíritu Santo en la Iglesia tras el Concilio Vaticano. Todo don del Espíritu se encuentra necesariamente en su origen al servicio de la edificación del Cuerpo de Cristo, ofreciendo un testimonio de la inmensa caridad de Dios para la vida de todo hombre. La realidad de los movimientos eclesiales, por tanto, es signo de la fecundad del Espíritu del Señor para que se manifieste en el mundo la victoria de Cristo resucitado y se cumpla el mandato misionero confiado a toda la Iglesia.
En el mensaje al Congreso mundial de los movimientos eclesiales, el 27 de mayo de 1998, el siervo de Dios Juan Pablo II repitió que en la Iglesia no se da un contraste o una contraposición entre la dimensión institucional y la dimensión carismática, de la que los movimientos son una expresión significativa, pus ambas son co-esenciales para la constitución divina del Pueblo de Dios. En la Iglesia, las instituciones esenciales también son carismáticas y por otra parte los carismas tienen que institucionalizarse de una manera o de otra para tener coherencia y continuidad. De este modo, ambas dimensiones originadas por el mismo Espíritu Santo para el mismo Cuerpo de Cristo contribuyen a hacer presente el misterio y la obra salvífica de Cristo en el mundo. Esto explica la atención con la que el Papa y los pastores contemplan la riqueza de dones carismáticos en la época contemporánea. En este sentido, durante un reciente encuentro con el clero y los párrocos de Roma, recodando la invitación que san Pablo dirige en la Primera Carta a los Tesalonicenses a no apagar los carismas, dije que si el Señor nos da nuevos dones tenemos que estar agradecidos, aunque en ocasiones sean incómodos. Al mismo tiempo, dado que la Iglesia es una, si los movimientos son realmente dones del Espíritu Santo, tienen que integrarse naturalmente en la comunidad eclesial y servirla de manera que, en el diálogo paciente con los pastores, puedan constituir elementos edificantes para la Iglesia de hoy y de mañana.
Queridos hermanos y hermanas, el fallecido Juan Pablo II, en otra circunstancia para vosotros muy significativa os confío esta consigna: «Id por todo el mundo a llevar la verdad, la belleza y la paz, que se encuentran en Cristo Redentor». Don Giussani hizo de aquellas palabras el programa de todo el movimiento y para Comunión y Liberación fue el inicio de una estación misionera que os ha llevado a ochenta países. Hoy os invito a seguir por este camino, con una fe profunda, personalizada y firmemente arraigada en el Cuerpo vivo de Cristo, la Iglesia, que hace contemporáneo a Jesús entre nosotros.
Concluimos nuestro encuentro dirigiendo el pensamiento a la Virgen con el rezo del Ángelus. Don Giussiani tenía una gran devoción por ella, alimentada por la invocación «Veni Sancte Spiritus, veni per Mariam» y por el rezo del himno a la Virgen de Dante Alighieri, que habéis repetido esta mañana. Que la Virgen Santa os acompañe y os ayude a pronunciar generosamente vuestro «sí» a la voluntad de Dios en toda circunstancia. Podéis contar, queridos amigos, con mi constante recuerdo en la oración, mientras con afecto os bendigo a los que estáis aquí presentes y a toda vuestra familia espiritual.
[Traducción del original italiano realizada por Zenit
© Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]
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