el jesuita Heinrich Pfeiffer, "enamorado" de la capilla sixtina

"Santuario teología del cuerpo humano"

PD/EFE
Martes, 6 de noviembre 2007

 

La Capilla Sixtina no es sólo la obra cumbre de Miguel Angel sino también una escuela de teología, en la que los temas representados por él y por los pintores umbro toscanos del siglo XV no fueron fruto de sus imaginaciones, sino que fueron asesorados por los teólogos pontificios.

Asó lo cree el jesuita Heinrich Pfeiffer, que lo ha plasmado en el libro 'La Capilla Sixtina. Iconografía de una obra maestra', editado por la Librería Editora Vaticana y Jaca Book, de cuya edición en español se ha encargado la editorial Lunwerg de Madrid y Barcelona.

El libro acaba de salir a las librerías italianas y ha sido presentado en los Museos Vaticanos por el presidente del Governatorato de la Ciudad del Vaticano, el arzobispo Giovanni Lajolo, que ha dicho que no se trata sólo de un texto con fotos maravillosas, sino de una contribución a la evangelización.

En el libro, Pfeiffer desvela la íntima relación entre la pintura de esa capilla pontificia y la teología y cuenta que todo comenzó en la década de los años 50 cuando, visitándola, notó que uno de los frescos de Miguel Angel, el de 'Noé escarnecido', mantenía una estrecha relación con el fresco de la Crucifixión de Cossimo Rosselli (uno de los pintores que decoraron las paredes laterales).

Buscó en la literatura teológica patrística y medieval las claves para analizar los frescos y llegó a la conclusión de que los temas representados no podían haber sido inventados por los artistas, sino que éstos tuvieron que ser asesorados por los teólogos pontificios de los diferentes papados.

Entre los frescos del tiempo de Sixto IV (los de las paredes laterales, los primeros que se pintaron) y los de Miguel Angel hay tanta unidad y armonía 'que obligatoriamente ha de admitirse que el ciclo pictórico en la capilla en su conjunto responde a un programa iconográfico preciso', aseguró el jesuita alemán.

Pfeiffer, de 68 años y profesor de Historia del Arte Cristiano en la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma, pretende que el libro sirva para mirar la Sixtina con 'otros ojos'.

'En esta capilla todo encierra un significado propio, la música de los colores se revela como un bel canto, una gran obra que narra de forma dramática los temas de la historia bíblica y contemporánea, o sea renacentista, concluyéndose con la grandiosa visión del final de los tiempos', señaló el jesuita.

El libro consta de 352 páginas, con 185 ilustraciones a todo color, realizadas tras la restauración de la Sixtina a finales del siglo XX.

Está dividido en cinco partes. La primera dedicada a 'Las escenas del Antiguo y Nuevo Testamento en la época de Sixto V', la segunda a 'Los frescos de Miguel Angel Buonarroti pintados en la época de Julio II', la tercera a 'Las Sibilas y los Profetas', la cuarta a 'Los Nueve Recuadros de la Bóveda y los Tondos con los Jóvenes Desnudos' y la quinta a 'El Juicio Universal de Miguel Angel'.

El libro se vende en Italia a 130 euros y en España a 59,50 euros.

Este volumen es el primer libro del proyecto editorial 'Monumenta Vaticano Selecta', con el que el Vaticano y la editorial Jaca Book pretenden sacar a la luz las obras maestras que se encuentran en la Santa Sede.

El próximo está dedicado a Rafael, se publicará en 2008, es de Nicole Dacos y se titulará 'Logia de Rafael: la antigüedad, la Biblia, el taller y la fortuna'.

Calificada por Juan Pablo II como 'santuario de la teología del cuerpo humano', la Capilla Sixtina mide 40,23 metros de largo por 13,41 metros de ancho.

Su decoración se hizo en los pontificados de Sixto IV (1471-1484), Julio II (1503-1513), Clemente VII (1523-1534) y Pío V (1566-1572).

Del primero son los doce frescos pintados en las paredes laterales por Pietro Perugino, Sandro Botticelli, Domenico Ghirlandaio y Cosimo Rosselli. Con ellos colaboraron Luca Signorelli, Bartolomeio della Gatta y Biaggio D'Antonio Tucci.

Julio II encargó a Miguel Angel nuevos frescos. El artista creó para la bóveda la historia de la Creación, la vida de Noé, las sibilas y otros episodios bíblicos y para la pared frontal el insuperable 'Juicio Final', con sus desnudos que desde el primer momento levantaron polémica.

Siguiendo las consignas del Concilio de Trento, Pío IV encargó a Daniele da Volterra que cubriera con velos esos personajes.

Después de varios siglos, a finales del XX la capilla fue restaurada, con lo que se recuperaron los vivos colores originales, y a los personajes que fue posible se les quitaron los velos con los que fueron cubiertas sus zonas más íntimas cuando la Iglesia pasó de la explosión del Renacimiento a épocas más oscuras.

La Capilla Sixtina es el lugar donde se celebran los cónclaves para elegir Papa.