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SANTA SEDE
La Santa Sede no da marcha atrás en el diálogo con el pueblo judío
El Papa añade a su viaje en Estados Unidos dos encuentros con representantes judíos
Occidente debe redescubrir a sus ancianos, «solos» y «aparcados»
El Papa agradece la ayuda económica a obras de evangelización y caridad
MUNDO
No hay rincón exento de experiencias de racismo, alerta observador vaticano en la ONU
Francia: Entre 150 y 200 musulmanes se convierten al catolicismo al año
Dos nuevas congregaciones religiosas carmelitas
Reunión de obispos con el presidente de Bolivia, Evo Morales
El cardenal Terrazas urgió al diálogo ante la crisis de Bolivia
Un congreso estudiará la posible presencia de san Pablo en España
ENTREVISTAS
Ayuda a la Iglesia Necesitada ante los nuevos sufrimientos de la Iglesia (I)
ESPIRITUALIDAD
Predicador del Papa: «La Biblia no está escrita para hacer ciencia, sino para dar salvación»
DOCUMENTACIÓN
Declaración vaticana sobre la oración por los judíos del Viernes Santo
Santa Sede
La Santa Sede no da marcha atrás en el diálogo con el pueblo judío
Aclara un comunicado vaticano sobre la oración del Viernes Santo
CIUDAD DEL VATICANO, viernes, 4 abril 2008 (ZENIT.org).- La Santa Sede ha aclarado con un comunicado que el texto de la oración por los judíos del Viernes Santo, redactado para las comunidades que celebran la liturgia según el misal precedente al Concilio Vaticano II, no supone un paso atrás en las relaciones con el pueblo de Israel.
La Secretaría de Estado ha salido al paso con esta declaración de las interpretaciones de algunos representantes judíos que veían en el texto de esta plegaria una renuncia al diálogo emprendido con la declaración Nostra aetate, aprobada por ese Concilio y emitida por el Papa Pablo VI en 1965.
La oración sugerida para las comunidades ligadas a la liturgia tradicional reza para que los judíos «reconozcan a Jesucristo, Salvador de todos los hombres» y para que «entrando la plenitud de los pueblos en tu Iglesia, todo Israel sea salvado».
Sin embargo, la oración ordinaria de la Iglesia sigue utilizando la fórmula del misal adoptado en 1969, que entró en vigor en 1970, bajo el papado de Pablo VI: «Recemos por los judíos a quienes Dios habló en primer lugar: para que progresen en el amor de su Nombre y en la fidelidad a su alianza».
En la declaración, a Santa Sede asegura que la nueva formulación «no ha pretendido de ningún modo manifestar un cambio en la actitud de la Iglesia católica hacia los judíos, sobre todo a partir de la doctrina del Concilio Vaticano II».
Para Benedicto XVI, añade, la declaración Nostra aetate supone «un hito en el camino hacia la reconciliación de los cristianos con el pueblo judío».
«La continuidad en la actitud de la declaración Nostra aetate se demuestra, por otra parte, con el hecho de que el Oremus por los judíos contenido en el Misal Romano de 1970 sigue en pleno vigor, y es la forma ordinaria de la oración de los católicos», subraya.
«El documento conciliar, en el contexto de otras afirmaciones sobre las Sagradas Escrituras (Dei Verbum 14) y sobre la Iglesia (Lumen gentium 16), expone los principios fundamentales que han sostenido y sostienen también hoy las relaciones fraternales de estima, de diálogo, de amor, de solidaridad y de colaboración entre católicos y judíos».
«Escrutando el misterio de la Iglesia, Nostra aetate recuerda precisamente el vínculo totalmente particular con que el Pueblo del Nuevo Testamento está espiritualmente ligado con la estirpe de Abraham y rechaza cualquier actitud de desprecio y de discriminación hacia los judíos, repudiando con firmeza toda forma de antisemitismo».
La nota concluye asegurando que «la Santa Sede desea que las precisiones contenidas en este comunicado contribuyan a aclarar los malentendidos y reafirma su firme deseo de que avancen aún más los progresos alcanzados en la comprensión y estima recíproca entre judíos y cristianos durante estos años».
En su próximo viaje a los Estados Unidos, Benedicto XVI visitará la sinagoga de Nueva York y en Washington se reunirá con una delegación de la comunidad local, con motivo de la Pascua judía, según ha revelado este viernes el padre Federico Lombardi S.I., director de la Oficina de Información de la Santa Sede.
El portavoz vaticano ha confirmado la noticia publicada por la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, según la cual, al programa oficial del viaje se le han añadido dos citas con representantes judíos: el primero, en Washington, al final del encuentro interreligioso del 17 de abril; el segundo, el día después, en Nueva York, en la Park East Synagogue, cercana a la sede de la nunciatura apostólica, donde se albergará el pontífice.
Por Jesús Colina
El Papa añade a su viaje en Estados Unidos dos encuentros con representantes judíos
Con motivo de la Pascua judía
CIUDAD DEL VATICANO, viernes, 4 abril 2008 (ZENIT.org).- El padre Federico Lombardi S.I., director de la Oficina de Información de la Santa Sede, ha confirmado que la visita de Benedicto XVI a los Estados Unidos, del 15 al 20 de abril, incluirá dos adicionales encuentros con representantes de la comunidad judía.
El portavoz vaticano ha confirmado informaciones publicadas por la Conferencia de Obispos católicos de ese país. Los detalles de las dos visitas son un motivo de aprecio y convivencia con motivo de la Pascua judía, que comienza el 19 de abril.
El 17 de abril, el Papa se encontrará con doscientos líderes de varias religiones en el Centro Cultural Juan Pablo II de Washington. En el encuentro estarán representantes de las comunidades judía, musulmana, budista, jainita, e hindú.
Al concluir el acto, el Papa se reunirá con representantes religiosos de la comunidad judía para «felicitarles por la inminente fiesta de la Pascua», ha explicado monseñor David Malloy, coordinador de la visita y secretario general de la Conferencia episcopal.
Al día siguiente, el Papa viajará a Nueva York. En la tarde, en su camino hacia un encuentro de oración con líderes cristianos, visitará durante unos 20 minutos la Sinagoga de Park East, que se encuentra junto a la residencia del observador permanente de la Santa Sede ante las Naciones unidas, donde el Santo Padre residirá.
«Con su visita personal e informal, que no forma parte del programa oficial, Su Santidad desea expresar sus mejores deseos a la comunidad local, que se prepara para la Pascua», ha explicado monseñor Malloy.
Este viernes la Secretaría de la Santa Sede ha publicado una aclaración en la que confirma el compromiso del Papa por avanzar en el diálogo con el pueblo judío emprendido por el Concilio Vaticano II, en 1965, desmintiendo interpretaciones suscitadas por la oración del Viernes Santo por los judíos propuesta a comunidades que siguen el misal precedente a aquella cumbre de los obispos católicos del mundo.
Occidente debe redescubrir a sus ancianos, «solos» y «aparcados»
Alerta el sustituto de la Secretaría de Estado del Vaticano, monseñor Filoni
CIUDAD DEL VATICANO, viernes, 4 abril 2008 (ZENIT.org).- La «cultura de la eficiencia» que rige en las sociedades occidentales aparca a los ancianos, considerándoles un «problema», cuando en realidad son un «recurso» imprescindible para toda la comunidad, advierte el sustituto de la Secretaría de Estado de la Santa Sede para Asuntos Generales.
Con su intervención, el arzobispo Fernando Filoni abrió el jueves, en el Vaticano, la XVIII Asamblea Plenaria que el Pontificio Consejo para la Familia dedica a «Los abuelos: su testimonio y presencia en la familia».
Un tema de extrema actualidad -apuntó el prelado, centrándose en «El papel de los ancianos en la Iglesia y en la sociedad»--, porque la vida humana tiende a prolongarse, mientras que la sociedad, persiguiendo «el éxito y el beneficio», margina a los mayores considerándoles «una carga».
Actualmente, sobre todo en las grades ciudades, «donde los ritmos diarios son acelerados, frecuentemente es la cultura de la eficiencia la que domina, por lo que los ancianos al final se encuentran solos», «aparcados en la familia» o incluso en situación de «completo abandono», lamentó.
Con un llamamiento a las sociedades occidentales, monseñor Filoni advirtió de que «aquello que aparentemente parece un "problema" -precisamente la situación de no pocos ancianos- hay que transformarlo en cambio en "recurso positivo" para toda la sociedad».
Y es que los ancianos son «custodios de una "memoria colectiva"» que puede ayudar a contemplar con esperanza el presente y el futuro; son «intérpretes privilegiados de ideales y de valores comunes que rigen la convivencia civil»; son «capaces de comprender la complejidad de la vida desde los acontecimientos que han tenido afrontar» y enseñan a «evitar los errores del pasado», sintetizó el «ministro de Exteriores» del Vaticano.
Para esta etapa «hay que prepararse» --señaló--, pues «al anciano miran con admiración y confianza los jóvenes cuando en él reconocen un modelo a imitar y una persona prudente a la que consultar las cuestiones importantes de la vida»
Ello implica necesariamente promover una «educación en el respeto del anciano y una valoración de sus potencialidades», recordó.
«La vejez es un tiempo favorable -subrayó el prelado italiano-- en el que las personas enriquecidas y maduras por la experiencia vivida pueden dar una contribución específica a la vida y a la misión de la Iglesia y de la sociedad».
Por ello hay que procurar a los ancianos «el debido respeto y la necesaria confianza que les permita expresarse --recalcó--, sintiéndose acogidos y amados».
Por Marta Lago
El Papa agradece la ayuda económica a obras de evangelización y caridad
Al recibir a los representatives of the Papal Foundation
CIUDAD DEL VATICANO, viernes, 4 abril 2008 (ZENIT.org).- Benedicto XVI ha agradecido la ayuda económica destinada obras de evangelización al recibir a los 150 representantes de la Papal Foundation, institución estadounidense, en su peregrinación anual a Roma.
En la audiencia se le entregó al Papa un donativo de más de 7,5 millones de dólares. De esta cantidad, 6,8 millones se destinarán para financiar 105 proyectos de caridad, y 700.000 becas de estudio para sacerdotes, religiosas, religiosos y laicos que estudian en Roma en las universidades pontificias.
El obispo de Roma agradeció a la Fundación «la generosa aportación que ofrece mediante proyectos de asistencia y bolsas de estudio que me ayudan a la hora de cumplir mi ministerio apostólico con la Iglesia universal».
«La fuente del servicio de amor de la Iglesia, cuando se esfuerza por aliviar los sufrimientos de los pobres y los enfermos, se halla en su fe inquebrantable en que el Señor ha vencido definitivamente la muerte y el pecado; y en que sirviendo a sus hermanos y hermanas, sirve al mismo Cristo hasta que regrese nuevamente glorificado», aseguró.
En la audiencia los peregrinos estaban acompañados por el cardenal Anthony J. Bevilacqua, arzobispo emérito de Philadelphia, y por el cardenal Theodore E. McCarrick, arzobispo emérito de Washington, que juntos componen la presidencia de la fundación.
En la audiencia, el Papa recibió un ejemplar de la Biblia de San Juan, la primera Biblia encargada por un monasterio benedictino desde la invención de la imprenta hace más de 500 años.
El autor, el artista británico, Donald Jackson, otrora escribano de la reina Isabel II de Inglaterra, presentó su obra al Santo Padre, después de un trabajo de diez años, en el que junto a un grupo de calígrafos ha iluminado cada página en pergamino, utilizado plumas de ganso, tintas antiguas y metales preciosos para ilustrar la copia del manuscrito original.
Al ver las páginas, el Santo Padre afirmó: es «una obra para la eternidad». Serán necesarios otros 22 meses para completar los últimos dos volúmenes de los siete que integran esa Biblia.
Mundo
No hay rincón exento de experiencias de racismo, alerta observador vaticano en la ONU
El arzobispo Tomasi en la 7ª sesión del Consejo de Derechos Humanos
GINEBRA, viernes, 4 abril 2008 (ZENIT.org).- A pesar de la repulsa común de racismo, xenofobia y otras formas de intolerancia, «ningún rincón del mundo está exento de experiencias de discriminación racial», alerta el observador permanente de la Santa Sede ante la Oficina de Naciones Unidas e Instituciones Especializadas en Ginebra.
Tal flagelo, según monseñor Silvano Tomasi, hace oportuna y necesaria una implicación permanente del Consejo de Derechos Humanos, que ha celebrado su VII sesión ordinaria de 3 al 28 de marzo.
Este viernes la Sala de Prensa de la Santa Sede ha publicado intervenciones --del 18 y 19 de marzo-- en las que el prelado subraya ante el Consejo la necesidad de considerar los derechos humanos fundándolos en la persona humana y en su inherente dignidad.
«Centrarse en la persona, en cualquier caso, no es una justificación para el individualismo», porque «ninguna persona llega a ser tal si no es en relación con otros, un proceso que empieza en la familia natural», recalca.
De este contexto relacional se desprende que derechos y deberes son inseparables; a cada derecho le corresponde un deber, y de su interacción y de la promoción del bien común las comunidades se forman y salvaguardan, explica monseñor Tomasi.
Para ello, siguiendo al prelado, hay que afrontar la tarea de proporcionar un entorno donde la persona pueda desarrollarse sin discriminaciones.
«No hay rincón del mundo exento de experiencias de discriminación racial, aunque es convicción común que el racismo, la xenofobia y formas relacionadas de intolerancia están condenadas por el derecho consuetudinario que todo Estado y sujeto está obligado a respetar», alerta monseñor Tomasi.
En el actual ámbito de globalización y de pluralización social, el camino a recorrer «no consiste en un diálogo abstracto de civilizaciones --expresa--, en una insistente defensa del "comunitarismo" o en una concepción del individuo desgajado de las relaciones humanas».
El Estado tampoco «puede basarse exclusivamente en la idea de la identidad nacional», sino que «la legislación internacional en derechos humanos reconoce claramente que la principal función del Estado es servir a la persona humana, su vida en comunidad y la promoción del bien común», recuerda.
Ni «asimilación radical» ni «separación» ni tolerancia por sí sola; «interacción», «integración» y reconocimiento de la diferencia e igualdad del otro --apunta-- es lo que posibilita un genuino diálogo y la resolución de problemas prácticos de convivencia.
Monseñor Tomasi insiste en la necesidad de entornos donde toda persona disfrute de todos los derechos humanos, en cuya defensa y promoción recomienda centrarse.
Ello permitirá afrontar situaciones de intolerancia también religiosa, que demandan, por su complejidad, una actitud de colaboración utilizando los necesarios mecanismos internacionales. «Una aproximación común -prosigue el prelado- puede ser la de prestar especial atención a las víctimas de discriminaciones raciales y/o religiosas, cuyos derechos humanos básicos se niegan continuamente hasta el punto de la privación violenta de la vida».
«En algunos países -advierte ante el Comité de la ONU- es difícil para los cristianos profesar públicamente su fe».
La educación, así como la ratificación y uso de los instrumentos internacionales disponibles son medios necesarios para combatir la intolerancia.
Pero es prioritario, de acuerdo con monseñor Tomasi, un cambio de actitud que sustituya en el corazón -en purificación constante-- el miedo o el espíritu de dominación por la solidaridad y la apertura a los demás.
«Éste es un papel fundamental de las religiones, que tienen la responsabilidad de ofrecer una enseñanza que haga hincapié en la dignidad de todo ser humano y la unidad de la familia humana», concluye.
Por Marta Lago
Francia: Entre 150 y 200 musulmanes se convierten al catolicismo al año
Entre ellos, numerosos hijos de parejas mixtas
PARIS, viernes, 4 abril 2008 (ZENIT.org).- Entre 150 y 200 musulmanes se convierten cada año al catolicismo en Francia, según revela el diario francés «Le Monde», en un informe publicado el 2 de abril. Entre ellos se encuentran numerosos niños hijos de parejas mixtas.
Aunque se ha mantenido discreta respecto al tema en los últimos años, la Iglesia católica afirma que de aquí en adelante considerará la «libertad religiosa y la reciprocidad esenciales».
«¿No hace falta llegar a decirse las cosas, sin andar con secretos?», se pregunta en «Le Monde» monseñor Michel Dubost, obispo de Evry, empeñado en el diálogo con el Islam. Una decena de musulmanes son bautizados cada año en su diócesis. Este año, un bautismo ha debido ser celebrado de manera «no pública».
El diario francés relata el itinerario de varios de los nuevos bautizados católicos de origen musulmán. La mayor parte afrontan la incomprensión de su entorno, que les reprocha haber «renegado de su cultura». Algunos han ocultado incluso su conversión a miembros de su familia.
En este contexto, la conversión difundida en los medios del periodista musulmán Magdi Cristiano Allam, el 22 de marzo en el Vaticano, ha regocijado a los convertidos en Francia. «Bendigo al Papa, que ha puesto el dedo allí donde duele», comenta en «Le Monde» Mohammed Christophe Bilek, fundador de Notre-Dame-de-Kabylie, en Créteil. «Cada uno debe poder ser bautizado, esto deriva de los derechos humanos».
A pesar de su número creciente, las conversiones de musulmanes al cristianismo, todas las confesiones incluidas, no sobrepasan las de aquellas personas que se hacen musulmanas.
En agosto de 2006, el diario francés «La Croix» revelaba que el fenómeno de las conversiones al Islam alcanzaría las 3.600 personas al año en Francia, sobre todo en los suburbios.
Dos nuevas congregaciones religiosas carmelitas
Nacidas en México y la India
ROMA, viernes, 4 abril 2008 (ZENIT.org).- Durante el año 2007 el Definitorio General de la Orden Carmelita ha procedido a la agregación de dos Congregaciones de inspiración carmelitana, informa la Curia Carmelita.
La primera se denomina «Aliadas Carmelitas Descalzas de la Santísima Trinidad». Tiene la sede en Aguascalientes, México. Su existencia comenzó el 16 de julio de 1986 y fueron reconocidas como instituto religioso de derecho diocesano el 4 de mayo del 2001.Su carisma especial es la atención a la infancia necesitada y huérfana con problemas de salud, la atención a ancianos desamparados con enfermedades contagiosas, atención a los pobres en general comunicándoles calor humano.
Pretenden ser mensajeras del amor trinitario con la adoración eucarística, ocupándose de sacerdotes ancianos y enfermos. El Instituto cuenta también con colegios, centros de evangelización. Está compuesto de 307 miembros con 23 casas en México e Italia.
La segunda se denomina «The Missionary Sisters of St. Therese of Infant Jesus». Su casa general está en Umayanallur, diócesis de Quilon, estado de Kerala, la India.Comenzó el Instituto el 22 de julio de 1953, consiguiendo la aprobación diocesana el 22 de enero de 1959.
Cultivan una especial devoción a Santa Teresita, a la Virgen del Carmen y a San José. Su carisma es encarnar la presencia de Cristo en el pueblo, sobre todo entre pobres y cuantos no tienen fe, comunicándoles el anuncio del Evangelio a través del testimonio de la propia vida. Cuentan con 144 religiosas profesas en 21 casas.
Reunión de obispos con el presidente de Bolivia, Evo Morales
LA PAZ, viernes, 4 abril 2008 (ZENIT.org).- El pasado 2 de abril el presidente de Bolivia Evo Morales Ayma, se reunió con varios obispos con el objetivo de evaluar y ratificar por parte del Gobierno central el deseo de dialogar y de resolver los problemas y diferencias con los sectores opositores de manera pacífica.
Por parte de la Iglesia estuvieron presentes, informa la página web de la Conferencia Episcopal (CEB), el cardenal Julio Terrazas, arzobispo de Santa Cruz y presidente de la CEB, monseñor Edmundo Abastoflor, arzobispo de La Paz, y vicepresidente de la CEB, monseñor Jesús Juárez, obispo de El Alto y secretario general de la CEB, además de varios obispos de las diferentes jurisdicciones eclesiales en Bolivia.
En palabras de Iván Canelas, portavoz de la Presidencia, la reunión con los pastores de la Iglesia Católica sirvió para expresar el deseo de diálogo que tiene el Gobierno y la confianza firme en la Iglesia, por su prestigio moral y credibilidad, para que pueda concretar espacios de diálogo para la búsqueda de soluciones.
«La Iglesia va seguir trabajando en la búsqueda del diálogo, no sólo ahora sino como lo hizo también en el pasado y nosotros creemos que la Iglesia es la institución más prestigiosa en el país y que nos puede ayudar en este proceso de diálogo y solución a los problemas», concluyó portavoz de la Presidencia.El servicio informativo eclesial de la Conferencia Episcopal Boliviana ha dado la noticia con este título: «Gobierno busca apoyo en la Iglesia católica».
El cardenal Terrazas urgió al diálogo ante la crisis de Bolivia
En el mensaje inaugural de la LXXXVI Asamblea de obispos
COCHABAMBA, viernes, 4 abril 2008 (ZENIT.org).- El 3 de abril se inauguró la LXXXVI Asamblea de obispos de Bolivia, en la casa «Clemente Maurer» de Cochabamba, que prolongará sus trabajos hasta el día 8 de abril. El cardenal Terrazas, presidente, hizo un llamamiento a la paz y al diálogo en su mensaje inaugural ante la crisis que sufre el país.
En el acto inaugural, tuvo lugar la lectura del mensaje del cardenal Julio Terrazas, arzobispo de Santa Cruz y Presidente de la Conferencia Episcopal Boliviana, titulado «La paz esté con ustedes» y un saludo del padre Marco Gancci, encargado de negocios de la Nunciatura Apostólica en Bolivia«Hoy más que nunca --empezó diciendo el cardenal Terrazas en su mensaje--, en la situación de tensión y crispación que vive nuestro país, resuena esperanzador el saludo del Señor Resucitado a sus apóstoles: "La paz esté con ustedes". La paz que el Señor nos da "no es cómo la da el mundo", es la que brota de sus manos y corazón traspasados en la cruz y transfigurados por la Resurrección. La paz es el don más preciado que el Señor confía a los apóstoles, paz que es nueva relación de nosotros como hijos con Dios Padre, y como tales somos todos hermanos en Cristo».
El cardenal se congratuló por la «la alegre noticia» de que Benedicto XVI ha nombrado a monseñor Luciano Suriani nuevo nuncio en Bolivia y anunció que será ordenado obispo el próximo 26 de abril en la catedral de Chieti, Italia.
«A él, le ofrecemos nuestra oración para que su ministerio pastoral sea fecundo y a imagen del Buen Pastor lleve adelante su misión con entrega y generosidad. Le esperamos con los brazos abiertos», dijo el cardenal.
Recordó también «las palabras cercanas y certeras» de Benedicto XVI con motivo de la presentación de las cartas credenciales del embajador de Bolivia ante la Santa Sede.
En este sentido, comentó que «el cuadro que el Papa Benedicto XVI hace de la situación del país, demuestra conocimiento profundo de nuestra realidad y sentir solidario de Pastor».
Subrayó también que el próximo mes de mayo se recordarán los 20 años de la visita pastoral de Juan Pablo II a Bolivia. «Lo recibimos y aclamamos como ‘sembrador de justicia y esperanza», recordó el cardenal.
El purpurado boliviano se refirió a continuación a la situación de crisis que vive el país: «Con humildad, constatamos que aún estamos lejos de haber cumplido con estas exhortaciones [las de Juan Pablo II en su visita]. De haberlas hecho vida, no estaríamos sufriendo por la situación de crisis como lo señalamos en nuestras recientes ‘Orientaciones pastorales sobre el proyecto de CPE'».Insistió el cardenal en la urgencia del diálogo: «La convulsión social y política en la que estamos inmersos ha movido a las partes en conflicto a solicitar nuestros buenos oficios para ‘facilitar' el diálogo. Lo estamos haciendo con sencillez, tesón y sincera vocación de servicio a nuestra patria, escuchando a los actores implicados».
Este ánimo de ser servidores de todos, aseguró el cardenal «lo hemos reafirmado anoche en el encuentro con el señor Presidente de la República. Sin embargo, estoy persuadido de que es imposible facilitar el diálogo, mientras vemos campear aún la desconfianza recíproca, las presiones y la violencia».
«El diálogo que espera el país -subrayó--, debe ser claro y constructivo. No se avanza si se sacralizan posiciones hechas y si no se renuncia a seguridades que se esgrimen, olvidando el bien de todos. La paz y la justicia tienen que ser el fruto del encuentro entre hermanos, ‘que se reconocen como tales y como tales se aman'».
Explicó también que, en estos días de oración, reflexión y trabajo, esta Asamblea tiene el cometido de elaborar el Enfoque y Directrices Pastorales para orientar y dinamizar el quehacer evangelizador de las comunidades desde la perspectiva del documento de Aparecida, «a fin de que cada bautizado sea auténtico discípulo-misionero desde el encuentro personal con el Señor».
Destacó, como momento de particular fraternidad eclesial, el encuentro que como pastores de la Iglesia mantendrán con la directiva de la Conferencia Boliviana de la Vida Consagrada y con los responsables religiosos de las regiones del país.
Otro acontecimiento, dijo, «que nos llena de gozo en este tiempo Pascual», será el encuentro de oración con los pastores y animadores de las Iglesias cristianas.Así mismo serán motivo de celebración los cincuenta años de la Caritas Boliviana, a través de la cual la Iglesia en este país «ha venido dando respuestas concretas, con acciones constantes en favor de los más pobres, abandonados de la sociedad y víctimas de catástrofes naturales».
El cardenal dijo también esperar «con ansia la visita ad limina apostolorum que realizaremos en el mes de noviembre y que nos brindará la oportunidad de encontrarnos con el Pastor universal, el Papa Benedicto XVI. Ese momento marcará nuestra vida personal y será también la ocasión para presentarle el caminar de nuestras Iglesias locales y de nuestro país, con sus logros y dificultades».
Y concluyó retomando «el mensaje de paz que nos trae el Señor Resucitado, paz para nosotros como pastores, paz para nuestras Iglesias particulares, paz para nuestras regiones y paz para toda Bolivia, especialmente para los que tienen la responsabilidad de velar por la paz en el país. Que Bolivia se anime a ser constructora de paz, llena de esperanza, de amor y de libertad. Que María Reina de la paz, sea guía segura en estos días de reflexión y decisiones para bien del pueblo de Dios».Por Nieves San Martín
Un congreso estudiará la posible presencia de san Pablo en España
Así como la comunidad cristiana más antigua de la Península Ibérica en Tarragona
TARRAGONA, viernes, 4 abril 2008 (ZENIT.org).- Con motivo del año jubilar de los santos Frutuoso, Augurio y Eulogio y en vísperas del Año Paulino, la archidiócesis de Tarragona, España, organiza el congreso internacional «Pablo, Fructuoso y el cristianismo primitivo en Tarragona».
El Papa Benedicto XVI ha concedido a la archidiócesis de Tarragona la celebración de un año jubilar, dedicado a la memoria de los santos mártires Fructuoso, obispo, Augurio y Eulogio, diáconos, con ocasión de los 1750 años del martirio que sufrieron en el anfiteatro de Tarragona el 21 de enero del año 259 d. C.
El congreso internacional, dedicado al cristianismo en esa región catalana entre los siglos I y VIII, ocupará un lugar preeminente en el conjunto de congresos y estudios sobre el apóstol Pablo. El congreso tendrá lugar en la ciudad de Tarragona los días 19, 20 y 21 de junio de 2008, informan los organizadores en una nota enviada a Zenit.
La rica historia de la Tarraco romana y de los inicios del cristianismo, testimoniados por la Passio de los mártires Fructuoso, Augurio y Eulogio, centrará la atención de muchos investigadores venidos de muy diversos puntos del mundo.
El año jubilar de san Fructuoso de Tarragona comenzó el 21 de enero de 2008 y se clausurará el 21 de enero de 2009.
En el marco de los actos y celebraciones del año jubilar, monseñor Jaume Pujol i Balcells, arzobispo de Tarragona, ha encargado la organización del congreso al Instituto Superior de Ciencias Religiosas «Sant Fructuós» (INSAF), institución académica universitaria de la archidiócesis de Tarragona. El congreso cuenta con la colaboración de la Facultad de Teología de Cataluña (FTC), con sede en Barcelona, y de la Universidad Rovira i Virgili (URV) de Tarragona.
La historia de la Iglesia de Tarragona es larga y fecunda. El primer testimonio escrito de la comunidad cristiana de Tarraco son las actas del martirio de san Fructuoso, obispo, y de sus dos diáconos Augurio y Eulogio, el 21 de enero del año 259 d. C., bajo la persecución decretada por los emperadores Valeriano y Galieno.
Las actas de su martirio se consideran auténticas y son las más antiguas de la Península Ibérica y constituyen el primer documento escrito sobre el cristianismo hispánico.
La Passio de Fructuoso pone de manifiesto la existencia de una Iglesia organizada jerárquicamente --el episcopado de Fructuoso, el diaconato de Augurio y Eulogio y el lectorado de Augustal-- y sólidamente arraigada en la Tarraco romana.
Cincuenta y cinco años después del martirio del obispo Fructuoso, en el año 314, un obispo de Tarraco participaba en el Concilio de Arles, mediante sus dos delegados Probacio y Castorio. La necrópolis de Tarragona conserva una inscripción fúnebre que data del año 325, y el grandioso mausoleo funerario de Centcelles, de la segunda mitad del siglo IV, contiene un mosaico en cúpula de clara iconografía bíblica.
En el año 384, el arzobispo Himerio consulta al papa Dámaso algunas dudas sobre diversos asuntos de disciplina eclesiástica. Muerto este, le contesta su sucesor, el papa Siricio, el 11 de febrero del año 385. Se trata de la primera decretal que un Papa dirige a un obispo de la Iglesia latina. Aparece, por tanto, la estructura provincial de la Tarraconense e, incluso, la primacía a nivel peninsular.
Los datos históricos y los cálculos realizados a partir de las fuentes epigráficas ponen de manifiesto que la comunidad cristiana de Tarraco en el siglo IV era una de las más numerosas de la Península Ibérica. La situación estratégica de Tarragona --paso obligado entre la Península y Roma-- hace pensar que la introducción del cristianismo en Tarraco sería anterior al primer dato histórico que conocemos de esta comunidad cristiana a través de la Passio de Fructuoso.
La Iglesia de Tarragona afirma la venerable tradición de la predicación del apóstol Pablo en esta ciudad, y la considera un hecho histórico altamente probable. Una pequeña capilla del siglo XIII, hoy situada en el interior del Seminario Pontificio y construida sobre una roca, en la acrópolis de la ciudad, evoca la estancia de Pablo en Tarraco y las primeras palabras evangélicas que se pronunciaron en ella.
Posteriormente, a principios del siglo VIII, el arzobispo de Tarragona, san Próspero, después de salvar las reliquias de san Fructuoso coincidiendo con la invasión islámica, huyó a Italia, donde fue obispo de Reggio Emilia. Allí fue venerado a su muerte como santo; el oficio litúrgico dedicado a él explica que fue uno de los sucesores de san Pablo. Este es el documento más antiguo (siglos VIII-IX), producido en Italia, donde aparecen juntos san Pablo y Tarragona y, en un segundo plano, las reliquias de san Fructuoso.
El congreso pretende abrir nuevos caminos en la investigación histórica y científica sobre esta cuestión apasionante: el viaje apostólico de Pablo a Hispania --anunciado por el propio Pablo en Romanos 15--, los inicios del cristianismo en Tarraco y, con san Fructuoso, el posterior desarrollo de la comunidad cristiana más antigua de la Península Ibérica
Así mismo, el Año de San Pablo anunciado por el papa Benedicto XVI con ocasión del bimilenario del nacimiento del Apóstol de las naciones (28 de junio de 2008-29 de junio de 2009) contribuirá a nuevas investigaciones sobre la vida de Pablo, su actividad evangelizadora y sus escritos.
Para más información: http://congres.pau-fructuos.arquebisbattarragona.cat
Entrevistas
Ayuda a la Iglesia Necesitada ante los nuevos sufrimientos de la Iglesia (I)
Entrevista con Pierre-Marie Morel, secretario general
ROMA, jueves, 3 abril 2008 (ZENIT.org).- «Introducir el Evangelio en el corazón de su vida profesional» es uno de los desafíos más acuciantes del cristiano de hoy, afirma el nuevo secretario general de Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN), Pierre-Marie Morel.
El nuevo secretario asumió sus funciones en la sede internacional del organismo, cerca de Francfort, en Alemania, en enero pasado. Anteriormente había desempeñado altas funciones en importantes compañías internacionales. Ahora se le acaba de ofrecer la oportunidad de poner su experiencia al servicio de la Iglesia.
Regocijándose de poder realizar la unidad entre su fe y su vida profesional, Pierre-Marie Morel no pierde de vista el peso de su nueva tarea y se ha tomado un tiempo para escuchar: «Escuchar para definir prioridades de acción; escuchar para comprender las apuestas de nuestro tiempo y adaptar AIN en la fidelidad creadora al padre Werenfried, fundador de la organización», precisa en esta entrevista concedida a Zenit.
--Usted ha estudiado Ciencias Económicas y ha desempeñado altas funciones en importantes compañías internacionales. ¿Qué siente ahora en este puesto?
--M. Morel: Hay que seguir siendo realista y moderado. A los 60 años, estoy al fin de mi carrera y es completamente normal haber ocupado puestos diversos y variados. Lo que es interesante en cambio es ver cómo el Señor nos prepara.
Las diferentes actividades eclesiales y pastorales que hemos ejercido en la Iglesia mi mujer, Anne, y yo, y especialmente desde más de 25 años en el seno de la comunidad del Emmanuel, nos han hecho crecer en un espíritu de servicio y de apertura.
Encontrarme en este puesto me llena de gozo porque me lleva a realizar la unidad entre mi fe y mi vida profesional. El peso de la tarea sin embargo me invita a encontrar fielmente al Señor en la oración y la adoración del Santo Sacramento.
En cuanto al puesto de secretario general, es un cargo que debe reunir competencias variadas como las nuevas tecnologías, las finanzas, la gestión de personas. La particularidad de un puesto de este tipo es que requiere también un gran amor a la Iglesia y un abandono al Espíritu Santo. Más allá de nuestras competencias profesionales que son indispensables, nuestro principal trabajo es amar ¡y esto no es siempre fácil!
--¿Su experiencia internacional en el campo de la gestión de empresas multinacionales puede constituir un plus u otra manera de concebir la ayuda en favor de estas Iglesias perseguidas, víctimas de discriminaciones o demasiado pobres para cumplir su misión pastoral?
--M. Morel: Mis funciones en IBM o EADS han sido bastante variadas y mis doce años de expatriación me han ayudado a aprehender los fenómenos de la globalización en las diferentes culturas. AIN es una obra eclesial, por tanto tiene una vocación universal. Si al principio estaba sobre todo orientada hacia la Iglesia perseguida tras el telón de acero, hoy, la realidad es muy distinta, y las demandas de ayuda vienen de obispos de todos los continentes.
El discernimiento de los proyectos pastorales pasa por el filtro de las diócesis locales que preparan expedientes de petición de ayuda. A continuación, un equipo de expertos realiza un nuevo discernimiento en función de las prioridades de la Santa Sede y también de las posibilidades financieras de la obra. El secretario general y el presidente aprueban la distribución de los presupuestos concedidos a las diferentes partes del mundo así como los proyectos más importantes.
En la solidaridad a nivel de proyectos pastorales hay un doble movimiento. Los informes narrativos que acompañan el cierre de un proyecto, con sus testimonios, revitalizan a nuestras propias comunidades cristianas a menudo tibias. Así la generosidad y la oración de los benefactores queda enriquecida por el don de la alegría y del testimonio.
Mire, ante todo el sufrimiento de la Iglesia sólo se pude dar al Señor la gracia de la esperanza gozosa y de la humildad.
--La ayuda de AIN responde a las necesidades de las Iglesias locales que más sufren o las más desprovistas en 130 países del mundo. ¿Cómo se presenta a tendencia de las necesidades en el mundo? ¿Aumentan las demandas incluso en la Iglesia de países en los que en el pasado todo iba bien por así decir? Y en su opinión, ¿por qué se da esta situación?
--M. Morel: Para empezar, el telón de acero ha caído y la situación del mundo y de la Iglesia sigue evolucionando de manera contrastada.
Allí donde la Iglesia es perseguida, su sufrimiento es grande, pero uno de los frutos de este sufrimiento es que gana a menudo en fuerza, en tamaño y en santidad.
Paradójicamente, donde la secularización occidental hace aparentemente todo posible, la Iglesia tiende a debilitarse y el sufrimiento cambia de naturaleza. ¿Es porque el nivel de vida y el culto al dinero alejan de los valores fundamentales? ¿Es porque la revolución cultural occidental, como dice Marguerite Peeters, es uno de los mecanismos de ingeniería social más eficaces de la globalización de la apostasía?
La ideología de género no ha acabado probablemente de hacer estragos en nuestro mundo occidental, pero puede también tocar a países hasta ahora preservados en África o en América Latina. Entonces debemos formarnos para no caer en las trampas de la deconstrucción antropológica programada por esta ideología.
Una evaluación reciente habla de mil millones de niños muertos antes de nacer en el mundo desde que las leyes lo autorizan. La familia es ridiculizada, la maternidad y la paternidad responsable son desacreditadas, la sociedad en su conjunto se ha vuelto frágil por la liberalización de las costumbres, y las leyes que aseguran ahora la promoción de lo que eran no hace tanto tiempo todavía en nuestro código civil incitaciones a la corrupción.
Entonces sí, las necesidades de la Iglesia van a evolucionar y, además de las demandas urgentes que nos llegan del mundo entero, es de esperar que aumenten las demandas del mundo occidental para una nueva evangelización.
Por Isabelle Cousturié, traducido del francés por Nieves San Martín
Espiritualidad
Predicador del Papa: «La Biblia no está escrita para hacer ciencia, sino para dar salvación»
Comentario del padre Cantalamessa a la liturgia del próximo domingo
ROMA, viernes, 4 abril 2008 (ZENIT.org).- Publicamos el comentario del padre Raniero Cantalamessa, OFM Cap. --predicador de la Casa Pontificia-- a la Liturgia de la Palabra del próximo domingo, III de Pascua
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III Domingo de Pascua
Hechos 2, 14a.22-28; 1 Pedro 1, 17-21; Lucas 24, 13-35
Les explicó las Escrituras
«¿Acaso no ardía nuestro corazón mientras hablaba con nosotros, en el camino, cuando nos explicaba las Escrituras?». Deseamos reflexionar precisamente sobre este punto del Evangelio relativo a los discípulos de Emaús: las Escrituras. Hay dos modos de acercarse a la Biblia. El primero es considerarla un libro antiguo, lleno de sabiduría religiosa, de valores morales y también de poesía. Desde este punto de vista es absolutamente el libro más importante para comprender nuestra cultura occidental y la religión judeo-cristiana. Es también el libro más impreso y más leído de toda la humanidad.
Pero existe otro modo, mucho más comprometido, de aproximarse a la Biblia; es el de creer que contiene la Palabra viva de Dios para nosotros. Que es un libro «inspirado», esto es, escrito, sí, por autores humanos, con todos sus límites, pero con la intervención directa de Dios. Un libro humanísimo y, a la vez, divino, que habla al hombre de todos los tiempos, les revela el sentido de la vida y de la muerte.
Sobre todo les revela el amor de Dios. Si todas las Biblias del mundo, decía san Agustín, por algún cataclisma, fueran destruidas y quedara una sola copia, y de ésta ya no fuera legible más que una página, y de tal página sólo una línea, si esta línea es la de la primera Carta de Juan donde está escrito: «Dios es amor», toda la Biblia se habría salvado, porque se resume en esto. Ello explica por qué tantas personas se encaminan a la Biblia sin cultura, sin grandes estudios, con sencillez, con fe en que es el Espíritu Santo quien habla en ella, y ahí encuentran respuestas a sus problemas, luz, aliento, en una palabra: vida.
Las dos formas de acercarse a la Biblia -la erudita y la de fe-- no se excluyen; es más, deben mantenerse unidas. Es necesario estudiar la Biblia, los modos en que se hay que interpretarla (o tener en cuenta los resultados de quienes así la estudian), para no caer en el fundamentalismo. El fundamentalismo consiste en tomar un versículo de la Biblia literalmente y aplicarlo tal cual a las situaciones de hoy, sin considerar la diferencia de cultura, de tiempo, los distintos géneros literarios de la Biblia. Se cree, por ejemplo, que el mundo tiene poco más de cuatro mil años de edad porque son los años que se desprenden de la Biblia, si bien sabemos que, si hablamos de años, el mundo tiene varios miles de millones, sólo que la Biblia no está escrita para hacer ciencia, sino para dar salvación. Dios, en la Biblia, se ha adaptado a hablar en el modo que los hombres del tiempo pudieran entender; no ha escrito sólo para los hombres de la era tecnológica.
Por otro lado, sin embargo, reducir la Biblia a un mero objeto de estudio y de erudición, permaneciendo neutrales ante su mensaje, significaría matarla. Sería como si un novio que ha recibido una carta de amor de su novia se pusiera a examinarla con el diccionario, desde el punto de vista de la gramática y de la sintaxis, y se detuviera en estos aspectos, sin percibir el amor que contiene. Leer la Biblia sin fe es como abrir un libro en plena noche: no se ve nada, o al menos no lo esencial. Leer la Escritura con fe significa leerla con referencia a Cristo, captando, en cada página, aquello que tiene que ver con Él. Igual que Él hizo con los discípulos de Emaús.
Jesús se ha quedado entre nosotros de dos maneras: en la Eucaristía y en su Palabra. En ambas está Él presente: en la Eucaristía en forma de alimento, en la Palabra en forma de luz y de verdad. La Palabra tiene una gran ventaja sobre la Eucaristía. A la comunión no se pueden acercar más que los que ya creen y están en estado de gracia; a la Palabra de Dios, en cambio, se pueden acercar todos, creyentes y no creyentes, casados y divorciados. Es más, para llegar a ser creyentes, el medio más normal es precisamente el de escuchar la Palabra de Dios.
[Traducción del original italiano por Marta Lago]
Documentación
Declaración vaticana sobre la oración por los judíos del Viernes Santo
Emitida por la Secretaría de Estado
CIUDAD DEL VATICANO, viernes, 4 abril 2008 (ZENIT.org).- Publicamos el comunicado que ha emitido este viernes la Oficina de Información de la Santa Sede sobre la publicación de la nueva oración del Viernes Santo por el pueblo judío válida para la edición del Misal Romano de 1962, es decir, el anterior a la reforma litúrgica del Concilio Vaticano II.
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Después de la publicación del nuevo Oremus et pro Iudaeis para la edición del Misal Romano de 1962, algunos sectores del mundo judío han manifestado su disgusto por considerar que ese texto no estaría en armonía con las declaraciones y las afirmaciones oficiales de la Santa Sede relativas al pueblo judío y a su fe, que han caracterizado el progreso en las relaciones de amistad entre los Judíos y la Iglesia católica en estos cuarenta años.
La Santa Sede asegura que la nueva formulación del Oremus, con la que se han modificado algunas expresiones del Misal de 1962, no ha pretendido de ningún modo manifestar un cambio en la actitud de la Iglesia católica hacia los judíos, sobre todo a partir de la doctrina del Concilio Vaticano II, en particular en la declaración Nostra aetate, que según las palabras pronunciadas por Benedicto XVI en la audiencia a los rabinos jefes de Israel, el 15 de septiembre de 2005, supuso «un hito en el camino hacia la reconciliación de los cristianos con el pueblo judío». La continuidad en la actitud de la declaración Nostra aetate se demuestra, por otra parte, con el hecho de que el Oremus por los judíos contenido en el Misal Romano de 1970 sigue en pleno vigor, y es la forma ordinaria de la oración de los católicos.
El documento conciliar, en el contexto de otras afirmaciones sobre las Sagradas Escrituras (Dei Verbum 14) y sobre la Iglesia (Lumen gentium 16), expone los principios fundamentales que han sostenido y sostienen también hoy las relaciones fraternales de estima, de diálogo, de amor, de solidaridad y de colaboración entre católicos y judíos. Escrutando el misterio de la Iglesia, Nostra aetate recuerda precisamente el vínculo totalmente particular con que el Pueblo del Nuevo Testamento está espiritualmente ligado con la estirpe de Abraham y rechaza cualquier actitud de desprecio y de discriminación hacia los judíos, repudiando con firmeza toda forma de antisemitismo.
La Santa Sede desea que las precisiones contenidas en este comunicado contribuyan a aclarar los malentendidos y reafirma su firme deseo de que avancen aún más los progresos alcanzados en la comprensión y estima recíproca entre judíos y cristianos durante estos años.
[Traducción del original italiano realizada por Jesús Colina]
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