(Zenit) Desde hace unos meses, un grupo de jóvenes de entre 15 y 20
años recorre las noches de los sábados las calles de Barcelona,
España, atendiendo a los indigentes, dándoles de comer, ayudándoles
a introducirse en la vida laboral y llevándoles la buena noticia del
Evangelio. Son los Jóvenes de San José.
Se trata de un grupo de jóvenes nacidos del seno de la Unión
Seglar de San Antonio María Claret, fundada por el padre José María
Alba Cereceda, SJ --explica a Zenit Marcos Vera Pérez, organizador
de Jóvenes de San José--, «atendiendo a la enseñanza evangélica
de ayudar al prójimo en sus necesidades, pero ayudarle con visión
sobrenatural, con aquella visión que nos enseña San Mateo en el
capítulo 25 de su evangelio ‘tuve hambre y me disteis de comer',
sabiendo que lo que hacemos a cualquiera de estos pequeños a Él se
lo hacemos».
Esta obra apostólica se propone tres objetivos, informa Vera. En
primer lugar, «saciar el hambre de los pobres que viven en las
calles de Barcelona, por lo menos una vez a la semana». Los
jóvenes salen los sábados por la noche de 21:00 a 02:00 de la
mañana. En segundo lugar, «ayudar a estos indigentes a
introducirse en el mundo laboral, a buscarles un empleo digno, que
les permite desarrollar una vida lo más normal posible». Y, en
tercer lugar, «predicar el Evangelio a estas gentes que viven
alejadas de todo el mundo. Hablarles de Dios, decirles que Él los
ama y que no se olvida de ellos».
«Nos mostramos así como instrumentos inútiles del amor
siempre misericordioso de Dios --explica Marcos Vera--, para
conseguir eso, pues la boca habla de lo que hay en el corazón,
procuramos llevar una vida de piedad y oración». Los Jóvenes de
San José es un pequeño grupo de treinta jóvenes todos ellos entre 15
y 20 años de edad «que se pasan las noches, que todos utilizan
para ir de fiesta y pasarlo bien, de los sábados en hacer esta obra
que tanto necesita nuestra ciudad», añade Marcos.
Según fuentes oficiales la cifra de sin-techo que hay en
Barcelona ronda las 800 personas. Con estas salidas los Jóvenes de
San José están logrando dar de cenar a unas cien personas
aproximadamente. «Nosotros procuramos llevar a las calles de
Barcelona la devoción a la Virgen Santa María por eso les ofrecemos
el escapulario a todas aquellas personas con las que nos cruzamos en
nuestra ruta, parece increíble el gran número de personas que acepta
este obsequio», comenta Marcos.
Nuestro padre fundador el padre José María Alba «siempre nos
animaba a hacer ‘más, más y más por Cristo, por María y por España',
por eso en uno de sus últimos escritos nos decía que debíamos ser
‘comunidades de amor'».
El padre Alba, fue fundador de la pía unión Sociedad Misionera de
Cristo Rey, que dirige un colegio en el pequeño pueblo de Sentmenat,
varias iglesias de la diócesis de Cuenca, y tiene una pequeña misión
en Chosica (Perú), que aspira a formar jóvenes coherentes con el
evangelio.
Pero la obra del padre Alba, fallecido en 2001, no acaba aquí,
explica Marcos Vera, «cientos de familias se han tomado la
santidad como un deber primario gracias a su predicación, son muchos
los jóvenes e incluso los niños que asisten a los turnos de
adoración nocturna que él fundó, que son más de catorce».
Marcos relata que dos mendigos les pidieron un saco de dormir y
no tenían medios para procurárselos. Les animaron a que lo pidieran
a la Virgen. Poco antes de volver a salir, un sacerdote les entregó
un saco de dormir que le había entregado una feligresa y, por la
noche, ya en la calle, una mujer se les acercó ofreciéndoles otro.
«A partir de esa noche estos dos buenos hombres -concluye
Marcos--, que aman, porque rezan a la Virgen María tienen sus sacos
de dormir. Y ahora, gracias a estos pobres instrumentos que somos
nosotros, los Jóvenes de San José podemos decir que hay dos personas
más en Barcelona , que saben, porque lo han vivido, porque lo han
experimentado que ninguno de los que acuden a la Reina del Cielo y
de la Tierra implorando su asistencia y reclamando su socorro, haya
sido abandonado de ella».