(La Gaceta/ReL) Anteayer se clausuró en Madrid el seminario La
religión: dimensión ausente de la diplomacia y de la política en
Oriente Medio, organizado por la Fundación Promoción Social de la
Cultura. Monseñor
Fouad Twal, arzobispo coadjutor
del Patriarcado Latino de Jerusalén, fue el principal representante
de los cristianos que viven en países musulmanes. Asegura que el
destino de éstos es la cruz y que deben renunciar a la libertad
religiosa en pro de la colaboración con los musulmanes.
¿Avanzan o retroceden los musulmanes en la tolerancia?
No podemos hablar del islam, hay mil islames, el islam no es
monolítico, cambia de país a país, de cultura a cultura; hay uno más
abierto, otro más radical, otro más culto... Es mejor hablar del
islam de cada país, de cada dirigente, de cada presidente.
Pero qué duda cabe de que en Irak cada vez hay menos
cristianos...
En Irak la situación es dramática, matan a los cristianos,
ahí la opción es radical para los cristianos: o salen para salvar la
vida, en Jordania tenemos un millón de iraquíes, o aceptan las
consecuencias de ser cristiano, que es morir. Después de Irak
tenemos el Líbano, que está mal, y Palestina. En Oriente Medio,
Jordania es el país más estable, donde nos sentimos en casa, donde
podemos trabajar y vivir sin miedo.
¿Deberían los líderes islámicos condenar la violencia?
¿Qué líderes?
Los de Irak, Irán, Egipto, los wahabíes que predican en
Occidente...
Sí, sí. Si hablamos de Jordania, estamos felices. Respecto a
los demás, los que aman y quieren la violencia, debemos hablar con
ellos para que dejen ese camino largo, dramático y violento que no
conduce a ninguna solución, ni para ellos ni para nosotros. El
terrorismo y el fanatismo es malo para todos, musulmanes y
cristianos. Es una peste para todas las sociedades.
¿No hay hipocresía al presentar como equivalentes el
terrorismo y las caricaturas de Mahoma?
A mí no me gustan las caricaturas, ni las reacciones que son
estúpidas. Que se hable de libertad de expresión para no respetar a
los demás no nos gusta. Dejen el asunto en paz. Hay otros problemas
que podemos afrontar en lugar de criticar: pobreza, hambre,
injusticia.
¿Le parece demasiado radical Magdi Allam al exigir
libertad religiosa al islam?
La gente no está preparada para aceptar la libertad de
conciencia. Es un problema de cultura. Llegará un día en que
aceptarán que cada uno es libre. Como el cristiano es libre de
cambiar, cada persona es libre. Pero yo no estoy de acuerdo en que
Allam fuera bautizado por el Santo Padre.
¿Resulta demasiado llamativo?
Sí, no hay que provocar a tanta gente que no está preparada,
que no tiene la cultura necesaria para aceptar la libertad.
Hay quien lo compara con la actitud ante el nazismo. ¿Es
mejor callar por miedo a la reacción?
Hay que ver la situación en su momento, no es justo ni lógico
juzgar ahora lo que pasó hace 60 o 70 años.
¿Ustedes se sienten amenazados?
No por ser cristianos. Hay violencia por la ausencia de un
gobierno palestino estable: no hay gobierno, no hay policía, sino
facciones, bandidos que se aprovechan de la situación. Las víctimas
son musulmanes y cristianos. Otros sufren más que nosotros. En
Oriente Medio debemos amar más y hablar menos.
¿Hay algún país musulmán democrático?
Debemos aceptar que, por razones culturales, en todo el mundo
árabe y musulmán no se permite la conversión del islam al
cristianismo. No es problema de democracia, la democracia de
Occidente no es todavía la nuestra. Necesitamos tiempo y educación.
Llegará un momento en que sea más fácil la conversión. No debemos
adelantar los tiempos. El hecho de que no haya reciprocidad en ese
sentido es un motivo más para hablar, dialogar y colaborar. Uno no
puede ser buen cristiano sin la cruz. La cruz es nuestra compañera
de camino. Es impensable amar Tierra Santa sin la cruz. Si Nuestro
Señor antes de nosotros llevó su cruz, caminó, cayó, se levantó
hasta el final, hasta el Gólgota, hasta la muerte y después de eso
vino la resurrección; nosotros debemos aceptar tener nuestra cruz,
nuestras dificultades, con la seguridad de que un día vamos a tener
en la paz y en la justicia nuestra propia resurrección.
¿Qué temas son más urgentes que la tolerancia?
Lo que más falta nos hace es la paz. Lo más importante es un
plan político para decir cuándo va a terminar la ocupación, cuándo
vamos a tener un Estado palestino con seguridad.
¿Y quién es el obstáculo?
Que hasta ahora ha faltado voluntad política. El obstáculo es
el miedo. Nos hacen falta dirigentes con coraje, con fuerza, con
decisión, que estén dispuestos a hacer gestos fuertes aunque paguen
el precio.
Israel ha hecho gestos, como retirar asentamientos...
Ése es el tipo de gestos que hace falta. Pero no hay
dirigentes fuertes que piensen en todos. Ahora todos hablan de paz
pero ninguno tiene fuerza para tomar decisiones y crear un nuevo
Estado. Hasta ahora Israel ha vencido todas las guerras y vencerá
todas las del futuro. Pero hasta ahora nunca ha logrado la paz y la
seguridad.
¿Qué otros gestos faltan?
Que cada uno tenga su casa, su Estado; que todos cambien el
discurso, el lenguaje, acepten al otro y no tengan miedo. Todavía no
hay confianza recíproca, hay demasiado miedo. Nosotros rezamos para
que el Señor nos dé su paz, esa paz que el mundo no puede dar.
¿Dos estados o uno solo?
Después de tantos años de guerra, de muertos, con tantos
cementerios, no podrían ser integrados fácilmente en un solo Estado.
¿Y los palestinos que tienen ciudadanía israelí?
Tienen su ciudadanía garantizada y son un millón y medio. En
la zona del muro hay otro millón y medio, y en Gaza otros tantos.
Israel ganará más haciendo la paz que dominando. Pero la cosa se
complica porque, aunque los palestinos acepten algunas reglas, los
musulmanes de fuera pueden atacar a Israel. De modo que ya no es un
problema exclusivamente palestino-israelí, y el mundo musulmán pasa
de los mil millones de personas.
Precisamente un sacerdote cristiano ha sido hoy asesinado en
pleno centro de Bagdad, según dijeron a Efe fuentes policiales
iraquíes. El padre Yusef Adel fue alcanzado por los disparos de unos
desconocidos encapuchados que se dieron a la fuga.
El sacerdote era el párroco de la Iglesia de Mar Butros (San
Pedro) en el barrio de Kerrada, en pleno centro de Bagdad, uno de
los donde tradicionalmente se ha concentrado la población cristiana
iraquí. El párroco se encontraba de pie en la puerta de su vivienda,
cuando un grupo de desconocidos le disparó sin mediar palabra al
filo del mediodía.