China pasa olimpicamente de la libertad religiosa

Permalink 05.04.08 @ 11:57:51. Archivado en Religión, Sociedad

La libertad religiosa es un derecho fundamental en una sociedad democrática. De manera que los futuros juegos Olímpicos en Pekín, en un país como China donde se restringe el uso de esa libertad, está siendo motivo de profundas críticas. Era de esperar ante un magno acontecimiento internacional que China, todavía república comunista, flexibilizase sus políticas sociales. La libertad religiosa que se comenzó a tener en cuenta hace unos años, es una simple fachada donde la iglesia católica patriótica es controlada por el partido, ordenando incluso a obispos sin consentimiento del Vaticano.

Según informa liberta religiosa en la web, las delegaciones de muchos países están preparando a sus atletas para que no emitan ninguna declaración en materia de violación de derechos humanos. Tampoco se permitirán en las entrevistas manifestar una opinión política sobre el país anfitrión.

Sería bueno recordar al mundo occidental que cualquier evento de estas características debe realizarse en países con unas condiciones de libertad y democracia que no supongan una vergüenza para ninguna de las delegaciones participantes. Lo deseable es que el Comité Olímpico internacional hubiese valorado algún tipo de contrapartida en materia de derechos humanos para llevar a cabo este encuentro deportivo.

Al menos el Parlamento Europeo, por respeto a sus principios constitucionales, debiera manifestar su repulsa e incluso plantear la no asistencia a este acontecimiento como protesta por la situación de deterioro de las libertades civiles en el gigante asiático.

China se ha convertido en un mercado en expansión, y este parece ser el motivo fundamental del intercambio entre el resto de países. Mientras sus condiciones de política interna siguen alarmando a los defensores de los derechos humanos de todo el mundo. El problema con el Tibet o Taiwán, toma ahora relevancia ante la proximidad de llevar los juegos Olímpicos a un país capaz de seguir encarcelando a sus ciudadanos por motivos religiosos.

Si los principios fundamentales de la libertad y la democracia se saltan por motivos claramente económicos: China es la cuarta economía del mundo. Y se colabora con naciones que se muestran reacias a firmar acuerdos internacionales en materia de derechos civiles. Será una realidad que esta civilización globalizada sólo se pliega a los deseos del dios Mamón. Y como creyentes nosotros sabemos que sólo debemos adorar a un Dios. “Que hace salir el sol sobre justos e injustos”, Jesús nos advierte: “Mirad, guardaos de toda codicia, que, aunque uno ande sobrado, la vida no depende de los bienes”.

De manera que por muy goloso que sea el potencial económico del gigante asiático, lo ético no es plegarse a los designios de la economía sino poner ésta al servicio del hombre, como queda reflejado en los documentos de la Doctrina Social de la Iglesia.

La ausencia de las raíces cristianas en la Constitución Europea pese a los innumerables esfuerzos realizados para que se considerase este hecho histórico como eje principal en la formación de la Unión Europea. Parece demostrar que los principios éticos van siendo diluidos por intereses geoestratégicos que no tienen en cuenta los valores fundamentales del ser humano. En ese sentido sólo podemos manifestar nuestra repulsa frente a una sociedad sin referentes morales claros, que todo lo somete al arbitrio de la rentabilidad.