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El mundo visto desde Roma

Servicio diario - 08 de abril de 2008


 

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SANTA SEDE
Benedicto XVI va a Estados Unidos para dar esperanza a los católicos
Benedicto XVI hablará en la ONU sobre el fundamento de los derechos humanos
Aliento del Papa al compromiso catequético de los Focolares

MUNDO
Entronizada la Divina Misericordia en comunidades de Tayikistán
Desafíos de Patagonia y sur de Chile: migraciones, pueblos originarios, medio ambiente y paz
Los obispos argentinos pedirán en una misa por la paz en el país
Curando las heridas del divorcio y del aborto
El Papa recordará a los católicos estadounidenses la universalidad de la Iglesia

ENTREVISTAS
Juan Pablo II: pontífice, filósofo y místico
Josep Mirò i Ardévol: «Es prioritario reabrir en España el debate sobre el aborto»

DOCUMENTACIÓN
Video-mensaje de Benedicto XVI a los estadounidenses
Benedicto XVI y el «evangelio de la misericordia» ante aborto y divorcio
Orientaciones de los obispos de Uruguay para los próximos cinco años
La Iglesia condena las «narcolimosnas»


 


Santa Sede


Benedicto XVI va a Estados Unidos para dar esperanza a los católicos

Tras los años difíciles que ha vivido la Iglesia en el país

 

CIUDAD DEL VATICANO, martes, 8 abril 2008 (ZENIT.org).- Benedicto XVI va a los Estados Unidos del 15 al 20 de abril para dar esperanza al país y en particular a sus católicos, según él mismo ha anunciado en un video mensaje publicado este martes.

« Junto a vuestros obispos he elegido como tema de mi viaje tres sencillas, pero esenciales palabras: "Cristo, nuestra esperanza"», revela el pontífice que visitará las ciudades de Washington y Nueva York.

La visita tiene lugar después de que la Iglesia en el país haya atravesado años difíciles, en particular a causa de los escándalos atribuidos a abusos de sacerdotes.

«Siguiendo las huellas de mis venerados predecesores, Pablo VI y Juan Pablo II, por primera vez iré como Papa a los Estados Unidos de América para proclamar esta gran verdad: Jesucristo es la esperanza para los hombres y las mujeres de toda lengua, raza, cultura, y condición social».

«Sí, Cristo es el rostro de Dios presente entre nosotros. Gracias a Él nuestra vida alcanza su plenitud y juntos, como individuos y pueblos, podemos formar una familia unida por el amor fraterno, según el eterno designio de Dios Padre», afirma el Papa.

«Llevaré el mensaje de la experiencia cristiana también a la gran asamblea de la Naciones Unidas, a los representantes de los pueblos del mundo», anuncia.

«En efecto, el mundo tiene más que nunca necesidad de la esperanza: esperanza de paz, de justicia, de libertad, pero no podrá realizar esta esperanza sin obedecer a la ley de Dios, que Cristo llevó a su cumplimiento con el mandamiento del amor mutuo», aclara.

«Haz a los otros lo que quieres que ellos te hagan a ti, no les hagas lo que no quieras que ellos te hagan a ti. Esta "regla de oro" se encuentra en la Biblia pero es válida para todos, incluso para los no creyentes», considera.

«Es la ley escrita en el corazón humano, y en ella podemos reencontrarnos todos, de modo que el encuentro de las diferencias sea positivo y constructivo para toda la comunidad humana».
 

De los casi 300 millones de habitantes de los Estados Unidos, los católicos constituyen 67,5 millones.

Pasajes del video mensaje pueden escucharse en www.h2onews.org


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Benedicto XVI hablará en la ONU sobre el fundamento de los derechos humanos

En el sexagésimo aniversario de la Declaración Universal, revela el portavoz vaticano

 

CIUDAD DEL VATICANO, martes, 8 abril 2008 (ZENIT.org).- En su visita a la sede de las Naciones Unidas en Nueva York se espera que Benedicto XVI hable sobre el fundamento de los derechos del hombre, ha revelado el portavoz de la Santa Sede.

El padre Federico Lombardi S.I., director de la Oficina de Información de la Santa Sede, ofreció detalles sobre la visita que el Papa realizará al «palacio de cristal» por invitación tanto del antiguo como del actual secretario general, Kofi Annan y Ban Ki-moon respectivamente.

La visita del Papa a la sede de la ONU, que tendrá lugar en la mañana del viernes, 18 de abril, con unas tres horas de duración, celebrará el sexagésimo aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Según explicó en un briefing a los periodistas el portavoz vaticano, «se puede esperar que el discurso esté centrado en el tema de los derechos del hombre, de su fundamento, y de su unidad, de su carácter indivisible. Son temas muy sentidos por Benedicto XVI».

Nada más llegar a la sede de la ONU, procedente de Washington, el Papa tras la acogida en la entrada del edificio, se dirigirá al piso 38 para mantener un encuentro privado con el secretario general, el coreano Ban Ki-moon.

Luego descenderá a la sala de la asamblea general para pronunciar su esperado discurso, que será escuchado por unas tres mil personas, representantes de los 192 estados miembros, informó el padre Lombardi.

A continuación el Papa saludará a los representantes de las delegaciones, y mantendrá encuentros privados con el presidente de la asamblea, con el presidente del Consejo de Seguridad, y con 60 funcionarios de las Naciones Unidas.

Mientras tanto, las tres mil personas que escucharon las palabras del Papa dejarán la sala para que puedan entrar en ese mismo lugar unos tres mil trabajadores de la ONU.

Acto seguido, el Papa dirigirá en la sala de la asamblea general un discurso a estos empleados de la organización internacional.

Al final, el Papa visitará la «Sala de Meditación» («Meditation Room»), en la que también se habían recogido en silencio los Papas que ya habían visitado este edificio, Pablo VI y Juan Pablo II.

La Santa Sede no es miembro con derecho a voto de las Naciones Unidas, sino que tiene el estatuto de observador permanente.

Este estatuto le da el derecho a participar en los debates de la asamblea general; el derecho a responder; el derecho a hacer circular sus comunicaciones como documentos oficiales de la Asamblea, y el derecho a copatrocinar borradores de resoluciones o decisiones que hagan referencia a la Santa Sede.

En Nueva York, el Papa se alojará en la residencia del observador permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas, el arzobispo italiano Celestino Migliore.

Por Jesús Colina


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Aliento del Papa al compromiso catequético de los Focolares

CIUDAD DEL VATICANO/CASTELGANDOLFO, martes, 8 abril 2008 (ZENIT.org).- El Papa anima la labor de los miembros del Movimiento de los Focolares comprometidos como catequistas en parroquias de los cinco continentes.

En sus saludos al término del rezo del «Regina Caeli», Benedicto XVI se dirigió a los numerosos fieles del movimiento eclesial presentes en la Plaza de San Pedro, en el Vaticano, expresando su deseo de «todo bien por el servicio que presentan a la difusión y a la acogida de la Palabra de Dios».

Éste es el núcleo del Congreso Internacional para Catequistas que, del 3 al 6 de abril, promovió el Movimiento Parroquial, una rama de los Focolares.

Ochocientos catequistas vinculados al Movimiento de los Focolares, laicos y sacerdotes, de los cinco continentes, acudieron a la convocatoria orientada a «un decisivo salto de calidad de la renovación de la catequesis».

Es la meta que señalan diversos documentos eclesiales -explica el movimiento en un comunicado--: «ante todo, la exhortación post-sinodal "Catechesi Tradendea" en la que, hace ya casi treinta años, el Papa Juan Pablo II evidenciaba la urgencia de pasar de una catequesis "sobre Jesús", donde prevalecen los contenidos doctrinales, a una catequesis que conduzca al encuentro vivo con Él, a través de un itinerario de maduración en la fe, a lo largo de todas las etapas de la vida» .

En sintonía con este objetivo y con el próximo Sínodo de los obispos sobre la Palabra, la cita internacional ha tenido como eje el tema «"Y la Palabra se hizo carne"- Por una catequesis viva».

Éste aspecto -la Palabra vivida- se ha sumado, en el congreso, a la aportación que el carisma de la unidad -propio de los Focolares-- puede ofrecer a la catequesis «para que sea fuente de vida evangélica».

De las intervenciones en el Congreso se desprende la perspectiva de una catequesis que conduzca de la preparación a los sacramentos --por lo tanto dirigida sobre todo a niños y jóvenes- a un itinerario permanente de maduración en la fe que abraza toda la vida.

Una catequesis que camina «de la transmisión prioritaria de contenidos doctrinales a la comunicación de experiencias de fe vivida -explica el comunicado--; de una catequesis individual a una catequesis comunitaria; de una catequesis de "conservación" a una catequesis abierta a la dimensión evangelizadora y misionera».

Pablo VI animó, en una audiencia de 1966, a llevar el espíritu de la unidad en las diócesis y en las parroquias. En respuesta, Chiara Lubich -fundadora de los Focolares--, impulsó el nacimiento del Movimiento Parroquial.

Actualmente las parroquias que animan sacerdotes y laicos de este Movimiento parroquial son 4.250 en 430 diócesis de los cinco continentes. Unos 14.300 miembros de los Focolares trabajan al servicio de las parroquias como catequistas, ministros de la Eucaristía, en los consejos o comisiones, en «Caritas», en cursos para novios y para familias y otras iniciativas.

Con esta labor se difunde un estilo de comunión que configura las relaciones entre sacerdotes, movimientos y grupos, así como realidades religiosas y culturales del lugar.

Más información en: www.focolare.org

Por Marta Lago


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Mundo


Entronizada la Divina Misericordia en comunidades de Tayikistán

«Es la predicación más concreta de que el amor vence al odio»

 

DUCHAMBÉ, martes, 8 abril 2008 (ZENIT.org).- El segundo domingo de la pascua, día en que se celebra la fiesta de la Divina Misericordia, fueron entronizadas dos imágenes de la Divina Misericordia en la Misión sui iuris de Tayikistán.

El superior de la Misión, el padre Carlos Ávila VE, afirmó que «es la predicación más concreta de que el amor vence al odio».

En la solemne ceremonia participaron, además del superior de la Misión, dos sacerdotes también pertenecientes al Instituto del Verbo Encarnado, Ezequiel Ayala VE, párroco de San José, y Pedro López VE, párroco de San Roque.

Asimismo participaron las religiosas de los Institutos «Servidoras del Señor y de la Virgen de Matara», y «de la Caridad», más conocidas como las hermanas de la Madre Teresa y, por supuesto, los fieles de ambas parroquias.

«De ahora en adelante --explica a Zenit el superior de la Misión, el padre Carlos Ávila--, la pequeña comunidad de fieles católicos de Tayikistán podrán acercarse a Jesús Misericordioso, con más confianza y entusiasmo».

«En efecto --añade el padre Ávila--, esta devoción que Nuestro Señor nos ha hecho llegar por medio de Santa Faustina, nos invita a que tengamos plena confianza en la Misericordia de Dios, y que seamos siempre misericordiosos con el prójimo a través de nuestras palabras, acciones y oraciones, puesto que, "la fe sin obras, por fuerte que sea, es inútil" (Diario, 742). Una afirmación de nuestro Señor, que es de suma importancia para la misión ad gentes, en estas tierras del Asia Central, donde las raíces del cristianismo se remontan a los primeros siglos».

Como preparación y para celebrar apropiadamente esta festividad --explica el superior de la Misión--, «hemos comenzado con el rezo de la Coronilla y la Novena a la Divina Misericordia; también se ha repartido material, donde se explica, la esencia de la devoción a la Divina Misericordia».

El padre Carlos Ávila considera que «es una enorme gracia, para cada uno de nosotros, sobre todo el poder participar en la propagación de la devoción a la Divina Misericordia entre los hombres del mundo actual, donde podemos percibir no sólo una pérdida del sentido del pecado, sino también una gran falta de fe y esperanza, en la Misericordia de Dios hacia los hombres, en especial con los más pecadores».

«La devoción a la Divina Misericordia --concluye--, es la predicación más concreta, real y efectiva, de que la gracia es más fuerte que el pecado, y de que el amor vence al odio».

 

Por Nieves San Martín

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Desafíos de Patagonia y sur de Chile: migraciones, pueblos originarios, medio ambiente y paz

Afrontados por los obispos

VALDIVIA, martes, 8 abril 2008 (ZENIT.org).- Migraciones, Pueblos originarios, Patagonia reserva de vida del planeta y el 30 aniversario del Tratado de Paz y Amistad entre Chile y Argentina, son los cuatro principales temas que abordan los obispos de la Patagonia y Sur de Chile, en un comunicado que sintetiza los principales desafíos pastorales que emanan del Encuentro realizado en Valdivia, los días 1 al 4 de abril.

En el tema de migraciones, informa la página web de la Conferencia Episcopal Chilena,  los obispos destacan la necesidad de «fortalecer las Comisiones de Pastoral Migratoria, en los lugares donde las hay, y crearlas donde no existen», realizando puentes de comunión. Asimismo, la necesidad de motivar y formar al personal consagrado y laico en este tema, y acrecentar la acogida en cada diócesis para favorecer la promoción humana integral de los migrantes «lo que implica tutelar su dignidad y sus derechos, el ejercicio de la solidaridad y de la subsidiariedad», precisan los pastores.

Al referirse a los pueblos originarios y en comunión con lo expresado en Aparecida, los prelados enfatizan su compromiso en el acompañamiento a los pueblos indígenas y originarios, teniendo «como objetivos importantes la valoración, la integración, el respeto y la participación de los pueblos», donde la figura de Ceferino Namuncurá se levanta como un don y desafío para la evangelización.

En relación al tema medioambiental, centrado en la Patagonia reserva de vida del planeta, los obispos explicitan su preocupación por la existencia de proyectos «que buscan instalarse en nuestras tierras y que podrían dañar gravemente el equilibrio ecológico y la paz social». Hacen un llamamiento a evitar toda explotación indiscriminada de la naturaleza, sobre todo del agua y a elaborar una política sustentable en función del bien común y que se enmarca en la ética medioambiental. Asimismo, instan a una mayor participación social, a acrecentar la solidaridad con los más pobres e indefensos, a valorar la justicia y la paz y a promover la cultura de la vida.

Finalmente, en el marco del 30 aniversario del Tratado de Paz y Amistad entre Chile y Argentina, a celebrarse el próximo 29 de noviembre de 2009, los prelados proponen tres iniciativas. «Reactivar la promesa hecha por los Episcopados de levantar un monumento a la Virgen de la Paz en el límite de Monte Aymond, que proclame... la victoria de la paz, fomentar y favorecer iniciativas y encuentros binacionales que trabajen y eduquen a favor de la cultura de la paz», solicitando a ambas Conferencias, chilena y argentina, el tratamiento de este tema.


El Comunicado concluye dando gracias a Dios «por vivir y servir en esta tierra tan fecunda en historia» y poniendo en las manos de la Santísima Virgen María, todo lo suscitado en el Encuentro.


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Los obispos argentinos pedirán en una misa por la paz en el país

Inaugurada la 95 Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal

BUENOS AIRES, martes, 8 abril 2008 (ZENIT.org).- Ayer 7 de abril comenzó la 95 Asamblea Plenaria del Episcopado argentino, en la Casa de Ejercicios El Cenáculo-La Montonera, en la localidad bonaerense de Pilar. La Asamblea está presidida por el presidente de la Conferencia Episcopal, cardenal Jorge Mario Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires y primado de Argentina. Mañana los obispos celebrarán en el Santuario de Luján una eucaristía pidiendo por la patria y la superación del actual clima de confrontación.

Un centenar de obispos asisten a esta primera reunión plenaria del año, en la que elaborarán las líneas de la pastoral de la Iglesia y tratarán temas de la realidad del país.    


La Asamblea se extenderá hasta el próximo sábado día 13 de abril, cuando se prevé la emisión de un documento final.


La primera jornada se inició con un intercambio de reflexiones sobre la problemática del país, que continuó con una misa presidida por el cardenal Jorge Bergoglio.

 
Durante la homilía, el cardenal señaló que «el Espíritu nos empuja a buscar más allá de los logros y satisfacciones inmanentes; nos llama al encuentro con Jesucristo» a «quien Dios, el Padre, marcó con su sello».

 
Sostuvo además que el Espíritu «nos conduce a vivir no para nosotros mismos sino para el Señor, a pertenecer al Señor», y consideró que «las propuestas mundanas o inmanentes --en cambio- nos colman a medias y nos dejan a mitad de camino en el seguimiento de Jesucristo».


«Las tentaciones contra la libertad y el gozo del encuentro con el Señor --siguió Bergoglio- serán siempre las mismas: ese reduccionismo de todo al ámbito de nuestro mundo humano, ese querer domesticar al Señor con alternativas clausuradas en el límite de lo que Jesús llama el alimento perecedero».


La asamblea debatió entre otros puntos, aspectos referidos a la movilidad humana: migraciones, refugiados y problemática del turismo.

En esta Asamblea se tratará también el Documento de Aparecida y la animación para la misión.

La Comisión Episcopal de Catequesis presentará Lineamientos y orientaciones para la renovación de la Catequesis de Iniciación Cristiana.


Así mismo tendrá lugar una presentación del Canal 21 del Arzobispado de Buenos Aires.

 
La discusión se abrió a partir de un informe que presentó monseñor Rubén Frassia, obispo de Avellaneda-Lanús y presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral de Migraciones y Turismo.

La Asamblea ha decidido celebrar una eucaristía por la patria este miércoles en la Basílica de Luján, ante la preocupación eclesial porque se instale un clima de confrontación entre los argentinos tras el conflicto del campo.


«Rezarán la oración por la patria, y pedirán por la amistad social en el país, por un diálogo genuino y por el fortalecimiento de las instituciones democráticas», confirmó el portavoz episcopal, presbítero Jorge Oesterheld.


La idea de celebrar una misa el miércoles a las 19 en el santuario mariano de Luján se acordó tras el intercambio pastoral que abrió las deliberaciones de la Asamblea.

Otras fuentes eclesiásticas adelantaron a las agencias NA-DyN que el plenario puede decidir difundir ese día, en el santuario de la Virgen patrona de Argentina, una declaración instando a la pacificación de los argentinos.


Además, la Iglesia Católica expresó su preocupación por el proyecto oficial para despenalizar el consumo de droga y reiteró su advertencia respecto a que «la droga es sinónimo de muerte, mucho más en estos tiempos en que hemos pasado de ser un país de tránsito a uno de alto consumo». La inquietud surgió también durante la reunión de delegados diocesanos que integran la Comisión Episcopal de Pastoral Social, en la que se trabajó sobre la instrumentación de un plan de acción frente al drama de las adicciones a las drogas.


«La preocupación de la Iglesia se hace más relevante frente a una acción oficial que, sin consulta a la sociedad, parece orientarse hacia la despenalización de la tenencia de droga para el consumo», indicaron los delegados.


El organismo episcopal se refirió a que «los últimos acontecimientos que manifiestan hechos de violencia en el ámbito juvenil, fueron vinculados, por muchos de los presentes, a la difusión del paco [residuo de la cocaína, ndr] y de las drogas» y remarcaron, además, su seria preocupación por «la falta de una acción más efectiva, de la Justicia argentina, en la persecución de los narcotraficantes».

Por Nieves San Martín


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Curando las heridas del divorcio y del aborto

Un Congreso considera el papel de la Iglesia en la curación

ROMA, martes, 8 abril 2008 (ZENIT.org).- El dolor y el sufrimiento causados por el aborto y el divorcio impiden a muchas personas vivir una vida de fe plena, constató una conferencia internacional celebrada en Roma sobre la situación de los hijos de divorciados, así como de padres de niños abortados.

El congreso, celebrado entre el 3 y el 4 de abril, titulado «Bálsamo en las heridas: una respuesta a las repercusiones del aborto y el divorcio», fue organizado por el Instituto Pontificio Juan Pablo II para los Estudios sobre el Matrimonio y la Familia, así como por los Caballeros de Colón.

Victoria Thorn, fundadora del Proyecto Raquel, dijo que «la ruptura causada por el aborto impide a millones de personas entrar plenamente en su itinerario de fe, experimentar plenamente la vida divina en su interior».

«La herida del aborto --explicó Thorn-- es a la vez espiritual y humana y debe ser resuelta en ambos campos para ser curada».

La mujer que ha tenido un aborto «cree que ha cometido el pecado imperdonable. Este es el núcleo de la herida espiritual. Es una madre que sabe que es responsable de la muerte de su hijo; un niño que ella nunca permitió nacer, ver y criar. Este es el núcleo de la herida humana».

La madre Mary Agnes Donovan, de las Hermanas de la Vida en Nueva York, dijo que «la dificultad en todo aborto consiste en que provoca una destrucción profunda e inevitable. Si la persona alguna vez tuvo una chispa de fe, o convicción religiosa, o educación moral, queda hundida por la culpabilidad --una culpabilidad que puede entrar muy dentro del inconsciente por las fuerzas que actúan--, y que es un cáncer en el alma».

Sobre el tema de la fe y los hijos de divorciados, Elizabeth Marquardt, vicepresidenta del Centro para el Matrimonio y Familias del Instituto de Valores Americanos en Nueva York, presentó un estudio en el que se revela que «los niños criados en el divorcio dicen que no existe el "buen" divorcio. Incluso los amistosos o "buenos" divorcios exigen a los hijos crecer entre dos mundos, obligados a encontrar sentido en las a menudo dramáticamente diferentes creencias, valores y modos de vida de sus padres».

El divorcio obliga a los hijos a dar sentido a los dos mundos de sus padres. El resultado es que el divorcio supone un permanente conflicto interior en la vida de los hijos. «El conflicto interior pesa sobre los hijos, haciéndoles crecer demasiado pronto».

Los hijos de divorciados, añadió Marquardt, «se sienten en sí mismos como divididos, desgarrados entre los mundos de sus padres. Se sienten mucho más solos. Se convierten en cautelosos y a menudo reservados. No saben a quién pertenecen. Sienten que tienen que resolver las grandes cuestiones de la vida por ellos mismos. Luchan con una enorme pérdida que impacta su vida espiritual. Y hacen todo esto en aislamiento y silencio, porque nadie habla del trabajo que se les ha impuesto: dar sentido solos a los dos mundos diferentes de sus padres».

Como resultado de sus dos mundos, «los hijos de divorciados tienen muchas menos probabilidades de tener una implicación consistente en una confesión religiosa mientras crecen», por eso, según las estadísticas, «son mucho menos religiosos que los hijos de familias unidas», explicó Marquardt.

Marquardt también revela en su investigación que muchos hijos de divorciados tienen gran dificultad para comprender que Dios es padre, debido a la lejanía de las relaciones paternas. Ahora bien, quienes tienen fe, dijo Marquardt, su relación con Dios llena un vacío. «Se vuelven a Dios en busca de amor y guía, ante la ausencia de un padre o una madre, o para evitar una vida solitaria».

«Está claro --concluyó Marquardt-- que independientemente de que lleguen a ser más o menos religiosos, los itinerarios espirituales de los hijos de divorciados reflejan consistentemente historias de pérdida, dolor y soledad».

Marquardt dijo que las Iglesias pueden prestar una enorme ayuda a los hijos y familias afectados por el divorcio, por ello se trata de un tema que no hay que evitar. «Es plenamente posible ser compasivos con los hijos de divorciados y subrayar la importancia del matrimonio y al mismo tiempo afirmar y apoyar a los progenitores solos y divorciados».

Por su parte Thorn subrayó que «el pecado del aborto se ha extendido tanto, es tan abrumador hoy, que es un imperativo el que la Iglesia no sólo mantenga su postura profética de protección de las vidas humanas no nacidas, sino también que ayude a curar a los millones de personas que han quedado involucradas en el mal del aborto, voluntariamente u obligadas, conscientes o ignorantes de la realidad, extendiendo a ellos el perdón y la curación de Dios».

«Las mujeres que experimentan la curación a través de la misericordia y el amor de Dios no realizan más abortos. Los hombres que se recuperan del aborto trabajan con diligencia para acabar con los abortos así como las mujeres. En efecto --concluyó Thorn-- estas personas se convierten en piedras angulares de la cultura de la vida».

Por Carrie Gress, traducido del inglés por Nieves San Martín


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El Papa recordará a los católicos estadounidenses la universalidad de la Iglesia

El arzobispo Wuerl declara que desafiará a los fieles a vivir el Evangelio

 

ROMA, martes, 8 abril 2008 (ZENIT.org).- El arzobispo de Washington considera que la inminente visita de Benedicto XVI a Estados Unidos recordará a los católicos de su país que forman parte de la Iglesia universal.

«Esperamos con impaciencia la visita del Santo Padre --explica el arzobispo Donald Wuerl a Zenit en una entrevista-- porque confirmará nuestra fe y pienso que nos desafiará a vivir el Evangelio tan plenamente como deberíamos; de manera estamos impacientes esperando el momento en el que Pedro venga y esté con nosotros».

El arzobispo añade que los fieles de Estados Unidos también «esperan con impaciencia la explicación sobre el gran vínculo en el que participan gracias a él, por la tradición apostólica, pues somos parte de la Iglesia». Con el Papa, aclara, estarán unidos a todos los fieles del mundo.

 

La visita del Papa, del 15 al 20 de abril, permitirá a Benedicto XVI dirigirse a diferentes audiencias. Hablará al presidente George Bush cuando visite la Casa Blanca el 16 de abril, y luego el mismo día participará en un servicio de oración y un encuentro con los 350 obispos del país.

Al día siguiente, el Papa celebrará la misa en el nuevo estadio Nationals Park en Washington, se encontrará con los directivos de más de 200 universidades católicas en la Universidad Católica de América, y luego se reunirá con líderes interreligiosos en el Centro Cultural Juan Pablo II.

Del viernes 17 al domingo 20, en Nueva York, el Santo Padre pronunciará un discurso en las Naciones Unidas, asistirá a un servicio de oración con líderes cristianos de varias denominaciones, celebrará la Eucaristía con sacerdotes, diáconos y religiosos en la catedral de San Patricio, se reunirá con jóvenes en el Seminario de San José en Yonkers, visitará Ground Zero y presidirá la Misa final en el Yankee Stadium.

Aunque el mensaje que Benedicto XVI dirigirá al pueblo estadounidense no ha sido divulgado, el arzobispo especula: «Sospecho que cuando esté en el Nationals Park, hablará sobre todas las cosas en las que necesitamos ser animados a vivir. Creo que hablará sobre la importancia de nuestra fe».

«Espero que diga algo sobre las familias, la vida familiar. Creo que dirá algo sobre el valor de la dignidad de la vida; nos desafiará y nos conducirá al Evangelio».

Mientras que los reportajes de los medios subrayan las divisiones y tensiones de la Iglesia en Estados Unidos, el arzobispo Wuerl se muestra en desacuerdo. Afirma que tiene la «sensación de que la Iglesia empieza a renovarse. Hay siempre problemas, porque somos un país muy secular y muy, muy, material, pero al mismo tiempo estoy viendo en muchos, muchos, jóvenes un sentido de recuperación del aprecio del Evangelio y del aprecio de la voz de la Iglesia, la enseñanza de la Iglesia».

«De manera que pienso que podría ser un momento de gran gracia»

El calendario del Papa durante su viaje a Estados Unidos incluye cuatro etapas dedicadas a promover el diálogo interreligioso. Tras la reunión con líderes interreligiosos  en Washington, y con líderes ecuménicos en Nueva York, Benedicto XVI se encontrará con representantes judíos para presentarles su felicitación por la fiesta de la Pascua Judía, que empieza para el pueblo judío el 19 de abril.

El arzobispo Wuerl explicó que el diálogo interreligioso es una prioridad no sólo para Benedicto XVI sino para todos. «Pienso que es importante que seamos capaces de construir buenas relaciones con todas las religiones a nuestro alrededor, esto se hace con el diálogo y con la conversación».

«Hay sensación de comprensión mutua y de ahí viene el respeto mutuo. Y este es el modo correcto de construir un mundo mejor».

Respecto a los logros del Papa Juan Pablo II en al área del diálogo interreligioso, afirma: «Pienso que el Papa Juan Pablo II demostró una gran apertura al diálogo; dedicó mucho tiempo al diálogo con religiones de todo el mundo, de manera que creo que dejó un buen ejemplo».

Traducido del inglés por Nieves San Martín


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Entrevistas


Juan Pablo II: pontífice, filósofo y místico

Entrevista a Rodrigo Guerra, especialista en el pensamiento del Papa Wojtyla

QUERÉTARO, martes, 8 abril 2008 (ZENIT.org-El Observador).- En momentos en que los mensajes del Papa Benedicto XVI sobre las relaciones entre la fe y la razón son debatidos en foros académicos y medios de comunicación se ha celebrado el tercer aniversario de la muerte de Juan Pablo II: pontífice, filósofo y místico.

Zenit-El Observador ha entrevistado, por este motivo, a Rodrigo Guerra, doctor por la Academia Internacional de Filosofía en el Principado de Liechtenstein, consultor del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), miembro de la Academia Pontificia por la Vida, profesor de la Universidad Católica de Querétaro y director del Centro de Investigación Social Avanzada (México).

Casado, padre de tres hijos, Guerra López es autor de 13 libros y uno de los especialistas más reconocidos internacionalmente en el pensamiento del recordado Papa Karol Wojtyla.

 

--Han pasado tres años tras la muerte de Juan Pablo II. ¿Es vigente su pensamiento o ha quedado rebasado por los nuevos escenarios sociales y políticos que afrontamos en el mundo entero?

--Rodrigo Guerra. Los escenarios que marcan el mundo a comienzos del tercer milenio ciertamente se encuentran cambiando a un ritmo acelerado. En los últimos meses se han suscitado eventos que seguramente eran difíciles de prever aún por parte de los analistas geopolíticos más agudos hace tres años. Sin embargo, el Magisterio del Papa Juan Pablo II logró ofrecer una interpretación transpolítica del mundo contemporáneo basada primariamente en el Evangelio y en la dimensión antropológica que este posee de manera intrínseca. Así, su enseñanza presenta las claves de lectura fundamentales para poder interpretar la crisis del nuevo mundo global y ofrece importantes pistas para la construcción de esfuerzos auténticamente alternativos que permitan la renovación religiosa y cultural de nuestras sociedades y de sus instituciones.

--¿Qué significa más exactamente que el Papa Juan Pablo II ofreció una «interpretación transpolítica» del mundo contemporáneo?

 

--Rodrigo Guerra. El término proviene de Renzo de Felice y luego fue enriquecido con la reflexión de Augusto del Noce. Yo lo utilizo para indicar que el Magisterio del Papa Juan Pablo II es una ayuda eficaz para descubrir que no basta intentar descifrar la dinámica del mundo desde la lógica del poder, del puro análisis «estratégico» o «político», sino que la realidad exige ser interpretada desde aquello que le da su sentido último y radical. Sólo cuando el destino definitivo del mundo y de la vida es tomado como criterio hermenéutico al momento de juzgar y al momento de actuar, el significado esencial de los acontecimientos que tejen la historia emerge y no se eclipsa. Esto puede constatarse, por ejemplo, en el Capítulo III de la Encíclica Centesimus annus, intitulado «1989» o en el Capítulo V de la Sollicitudo rei socialis, denominado: «Lectura teológica de los problemas modernos». Ambos textos son actualmente una brújula que no puede dejar de mirarse para adquirir orientación a inicios del tercer milenio.

--El Papa Benedicto XVI ha destacado el 2 de abril de 2008 que Juan Pablo II poseía «una excepcional sensibilidad espiritual y mística». ¿Este perfil no coloca la figura del Papa Wojtyla al margen de las preocupaciones de la cultura contemporánea y de las necesidades concretas del hombre actual?

--Rodrigo Guerra: Cuando las palabras «espiritual» y «mística» significan aquello que no posee carne, aquello que no es concreto, fácilmente conducen a una comprensión puramente formal del cristianismo, es decir, conducen a alguna modalidad de gnosticismo. Precisamente uno de los mensajes centrales de la encíclica programática de Juan Pablo II, Redemptor hominis, consiste en que la gracia acontece en la historia de manera encarnada, haciendo de todo lo humano un «método», es decir, manifestando que el cristianismo es fundamentalmente acontecimiento gratuito antes que proyecto de la voluntad. Así las cosas, el Papa Benedicto XVI ha dicho entonces algo realmente importante: la vida de Juan Pablo II no es el resultado de un programa de superación humana. Al contrario, su continua convocatoria a no tener miedo «no se basaba en las fuerzas humanas, ni en los éxitos logrados, sino únicamente en la Palabra de Dios, en la Cruz y en la Resurrección de Cristo». Esto es precisamente un místico. Y esto es lo que permitió que Juan Pablo II no eludiera nada de aquello que fuese auténticamente humano tanto en su vida individual como en el amplio universo de necesidades de la sociedad actual.

--Juan Pablo II escribió la Encíclica «Fe y razón». Benedicto XVI parece continuar con especial interés el legado de este documento. ¿Qué debemos de hacer para asimilar con mayor fuerza las propuestas centrales de la Iglesia en este tema?

--Rodrigo Guerra. En octubre de 2008 se celebrarán los 10 años de la publicación de la Encíclica «Fe y razón». Este aniversario será una magnífica ocasión para apreciar uno de los legados más trascendentes de Juan Pablo II y uno de los aspectos más emblemáticos del Pontificado de Benedicto XVI. En ambos Papas existe un aprecio extraordinario por la razón. Pero la «razón» de la que hablan es ante todo capacidad para asentir y maravillarse ante una Presencia personal racional y razonable que cumple y excede las exigencias más profundas de la condición humana. Por ello, tal vez la más importante acción que podemos emprender en este sentido es permitir que nuestra propia inteligencia sea provocada y educada para apreciar toda la verdad, incluido ese momento de la verdad que es principalmente revelación y gratuidad total. La verdad como «Aletheia», como «de-velación», se realiza principalmente en la «re-velación» de lo absolutamente amoroso, personal, excepcional e inesperado, es decir, en la manifestación histórica de «Lógos» de Dios, Cristo, Dios y Hombre verdadero.

--¿Qué significado posee para la cultura actual Juan Pablo II como hombre que simultáneamente es Papa, pastor, filósofo y místico?

--Rodrigo Guerra. El Papa Juan Pablo II fue un hombre de nuestro tiempo y para nuestro tiempo. Desde su labor como filósofo supo acoger las preocupaciones del mundo moderno dándoles una respuesta no-ilustrada. Acogiendo lo mejor de la fenomenología, del tomismo y del personalismo logró una síntesis original que nutre actualmente el Magisterio eclesial y numerosos proyectos sociales y culturales en el mundo entero. Como Pastor convocó a una «nueva evangelización» que no se presenta disociada de la promoción humana y del desarrollo de una cultura cristiana. En cuanto «místico» supo descubrir por propia experiencia la importancia de la primacía de la gracia y apreció con especial interés a figuras como San Juan de la Cruz, Santa Teresita, Sor Faustina Kowalska y Edith Stein. Como Pastor Supremo de la Iglesia repropuso con vigor el Concilio Vaticano II, alentó a numerosos movimientos eclesiales, reanimó a la vida consagrada, desactivó algunas de las propuestas más riesgosas de disolución neopelagiana del cristianismo en compromiso político y proyecto revolucionario y ayudó a profundizar el significado de la dimensión eclesial y simultáneamente secular de la vocación laical. Para la cultura actual, la presencia de Juan Pablo II, ha sido un desafío que invita a revisar los viejos clichés racionalistas y las fallidas rupturas postmodernas. Su persona, su palabra y su ministerio permiten intuir que la santidad no es sólo un tema para la vida intraeclesial sino un motivo también para la reformulación de las certezas que la vida humana requiere en momentos de tedio, desconcierto o confusión.

Por Jaime Septién


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Josep Mirò i Ardévol: «Es prioritario reabrir en España el debate sobre el aborto»

Entrevista con el presidente de E-Cristians

 

BARCELONA, martes, 8 abril 2008 (ZENIT.org).- E-Cristians, la plataforma cristiana de acción cívica de Cataluña, interpuso en julio de 2007 una querella criminal contra el doctor Carlos Morín, propietario de la clínica Ginemedex de Barcelona, por comisión de abortos ilegales. La querella fue admitida a trámite y en noviembre del mismo año, un registro policial permitió hallar máquinas trituradoras de fetos, expedientes ilegales y otros indicios de delito. Actualmente, el proceso sigue su curso en lo que podría ser el juicio más importante sobre el aborto que se haya producido en España hasta la fecha.

En la primera parte de la entrevista concedida a Zenit, el presidente de E-Cristians, el político católico Josep Miró, pedía ayuda económica para seguir afrontando los costes del juicio: «la vía jurídica funciona, pero tiene unos costes que hay que afrontar. Y por eso pedimos colaboración a todas las personas que quieran luchar contra el aborto de una manera eficaz».

--Volviendo al caso del doctor Morín, la clínica Ginemedex, ¿era una excepción en el sistema español?

--Josep Miró i Ardèvol: No, y por ello intentamos abrir nuevos frentes. Creemos que es una práctica extendida. Curiosamente, lo que parece escandalizar no es la ilegalidad en sí, sino el hecho de que extraigan el feto de 19 semanas vivo y lo dejen morir. ¡Pero es que esto lo pueden hacer legalmente acogiéndose a los supuestos despenalizados! Nos puede escandalizar porque es un aborto, no porque sea ilegal. Por tanto, hay que contar estas cosas, pero hay que explicar que esto también pasa con los abortos legales.

Y en los abortos ilegales, está claro que Morín no es la excepción. Probablemente haya sido una persona que ha llevado la lógica del aborto hasta las últimas consecuencias, pero yo creo que hay muchas clínicas que hacen la trampa fundamental, que es falsear los informes psiquiátricos, y este es el punto fundamental: si existe o no existe la enfermedad por parte de la madre.

Si los datos son ciertos, resultaría que España es el único país del mundo donde habría una plaga de enfermedades mentales en las embarazadas, una especie de epidemia. Esto no se lo cree nadie.

--Lo que más ha escandalizado a la opinión pública es conocer cómo se hace el aborto «por dentro». ¿Cree usted que la gente conoce de verdad la realidad del aborto?

--Josep Miró i Ardèvol: No, en absoluto. Se ha conseguido que el aborto sea una especie de «abstracto»  que soluciona problemas: se entra por una puerta, no se ve lo que pasa dentro, y se sale por otra habiendo solucionado un problema. Y esto es falso, y además se cuenta el cuento de «la pobre mujer, la pobre mujer». ¡La pobre mujer que ha de abortar, no la que no puede abortar! Porque el caso Morín pone de relieve varias cosas: una, que estas mujeres corren un riesgo grave, porque estas clínicas no están en condiciones de hacer frente a diversas situaciones; segunda, que la atención que reciben estas mujeres es deficiente desde el punto de vista médico; tercera, que a veces se olvida: el aborto es un acto contra la naturaleza de la mujer.

Cuando una mujer está embarazada, todo su cuerpo se dirige a proteger al ser que lleva dentro, mientras el aborto es forzar esta situación para que haga todo lo contrario. Cuando llega el parto, el cuerpo de la madre está preparado para sacar este nuevo ser y darle una vida autónoma. Esto explica la brutalidad de los abortos cuando, por ejemplo, si no se puede aspirar y deshacer el feto porque no es suficientemente pequeño, lo que se hace es una dilatación química y mecánica de la matriz, durante un periodo entre cuatro y ocho horas, porque el cuerpo se resiste.

La descripción de este hecho, por sí sola, es una brutalidad. Como es una brutalidad matar al feto con una inyección, como lo es sacarlo vivo y dejar que se muera o aplastarle el cráneo, o como es una brutalidad no advertir del riesgo de hemorragias masivas por la propia naturaleza de la mujer embarazada... En definitiva, que todo esto se haya omitido y se siga omitiendo, y que encima se presente como una ventaja a favor de la mujer, cuando es ella la que corre con todos los riesgos, y que le puede dejar una marca para el futuro.  Esto por no hablar de los problemas del postaborto.

Por tanto hay que hacer un esfuerzo, en nombre de la verdad y de la defensa de la mujer, para que se explique en qué consiste realmente el aborto, cuáles son sus consecuencias y sus riesgos y cómo se opera, porque esto va a dar a las personas un juicio sobre lo que deben hacer o no y a lo que se exponen. No se pueden hacer las cosas como se están haciendo ahora, porque esto es simple y llanamente engañar.

--¿Cree usted que la cuestión del aborto debería volver al debate público?

--Josep Miró i Ardèvol: Es una necesidad imperiosa, y de hecho la iniciativa italiana de la moratoria sobre el aborto ha tenido eco en España. Ha de volver por varias razones: primera, porque lo que se está haciendo es una barbaridad, porque en nombre de una determinada ideología de género que supuestamente defiende a la mujer se la está dejando en realidad sola frente al problema, porque los que están interesados en que aborte van a presionarla, pero es ella sola quien paga las consecuencias.

Además es un desastre desde el punto de vista demográfico. En el centro que dirijo, el Centro de Estudios del Capital Social de la Universidad Abat Oliva, estamos terminando y vamos a difundir muy pronto, sobre el impacto económico a través del efecto demográfico del aborto sobre el desarrollo económico español (la capacidad de generar renta) y sobre la Seguridad Social. Y las cifras impresionan: el aborto, que la representa en España la quinta parte de los nacimientos, hace un daño tremendo en cuanto al crecimiento de renta y de estabilidad de la Seguridad Social.

Es absurdo que un país que tiene grandes problemas con el futuro de las pensiones y que se sitúa en una perspectiva crítica en los próximos años, no se plantee el agujero que está produciendo el aborto. Cada aborto representa una pérdida de capital humano, traducida en términos monetarios, de cerca de 400.000 euros, que sería lo que esta persona aportaría a la renta española  a lo largo de su vida activa. Si pensamos que se han producido más de un millón de abortos y que la cifra sigue aumentando, el impacto económico es enorme.

Por tanto, hay razones desde todos los puntos de vista, no sólo desde la defensa de la vida humana y de su dignidad, sino incluso desde el punto de vista meramente material. El aborto es malo desde todos los puntos de vista.

--¿Por qué cree que los dos grandes partidos no se plantean reabrir el debate en ningún sentido, dado que el actual Gobierno tampoco ha parecido hasta ahora muy dispuesto a aprobar una ley más permisiva?

--Josep Miró i Ardèvol: Ni los partidos grandes ni los medianos. Yo diría que por dos razones distintas. Por parte de la izquierda (si es que este término tiene significación actualmente, más bien la post-izquierda) el aborto es uno de sus símbolos. En el momento en que la izquierda renuncia a la transformación económica y social en busca de una mayor justicia utiliza otros elementos para diferenciarse, ya que en política económica apenas hay diferencia entre unos y otros. Y convierte en símbolos y «fetiches» de progreso cosas tan absurdas como el preservativo, el aborto y cuestiones de esta índole.  Es decir, convierte al aborto no en un tema médico, social, económico o psicológico, sino en un tema ideológico, esa «abstracción» de la que hablábamos antes.

Por parte del centro-derecha, la motivación es otra. Como le sucede al Partido Popular y a otras formaciones más pequeñas como Convergència i Unió, lo que sucede es que no tienen una cultura política claramente alternativa a la izquierda. Esto es en el caso español, en otros países no sucede así. Por lo tanto, prefieren no hablar de estos temas, porque no tienen un discurso alternativo a la izquierda. Por esto, cuando gobernó el Pp todo siguió igual y el aborto continuó creciendo.

Yo creo que es una debilidad del centro-derecha español, no creo que tenga que ver con la Transición, que yo viví y en la que participé. De hecho, la actual legislación sobre el aborto, producto de aquellos años, en realidad es muy restrictiva, pero si se incumple cabe todo.

Más información: www.e-cristians.org

Por Inmaculada Álvarez 


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Documentación


Video-mensaje de Benedicto XVI a los estadounidenses

Con motivo de su viaje apostólico, del 15 al 20 de abril

 

CIUDAD DEL VATICANO, martes, 8 abril 2008 (ZENIT.org).- Publicamos el video-mensaje que Benedicto XVI ha dirigido este martes a los ciudadanos estadounidenses con motivo de su próximo viaje apostólico a este país del 15 al 20 de abril.

* * *

[En inglés:]

Queridos hermanos y hermanas de los Estados Unidos de América:

¡La gracia y la paz de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo estén con todos vosotros!  En unos pocos días, comenzaré mi visita apostólica a vuestro amado país. Antes de partir deseo enviaros un cordial saludo y una invitación a la plegaria. Como sabéis, sólo podré visitar dos ciudades: Washington y Nueva York. Ahora bien, la intención de mi viaje es abrazar espiritualmente a todos los católicos que viven en los Estados Unidos. Al mismo tiempo, deseo profundamente que mi presencia entre vosotros sea vista como una expresión de fraternidad hacia cada una de las comunidades eclesiales, y como signo de amistad hacia todos los miembros de otras tradiciones religiosas y hacia todos los hombres y mujeres de buena voluntad. El Señor resucitado ha encomendado a los apóstoles y a la iglesia su Evangelio de amor y de paz para que sea transmitido a todos los pueblos.

En este momento quisiera añadir unas palabras de agradecimiento, porque soy consciente de que muchas personas han estado trabajando con esfuerzo y durante mucho tiempo, tanto en el ámbito eclesial como en el civil, para preparar mi viaje. Doy las gracias a todos los que han rezado por el éxito de la visita, dado que la oración es lo más importante. Queridos amigos, os estoy profundamente agradecido, porque estoy convencido - así nos lo enseña la Fe- que sin la fuerza de la oración, sin la íntima unión con el Señor, bien poco valen nuestras humanas iniciativas. Es Dios quien nos salva, salva al mundo y a la historia. Es el pastor de su pueblo. Y yo vengo, enviado por Jesucristo, a llevar su palabra de vida.

Junto a vuestros obispos he elegido como tema de mi viaje tres sencillas, pero esenciales palabras: «Cristo, nuestra esperanza». Siguiendo las huellas de mis venerados predecesores, Pablo VI y Juan Pablo II, por primera vez iré como Papa a los Estados Unidos de América, para proclamar esta gran verdad: Jesucristo es la esperanza para los hombres y las mujeres de toda lengua, raza, cultura, y condición social. Sí, Cristo es el rostro de Dios presente entre nosotros. Gracias a Él nuestra vida alcanza su plenitud y juntos, como individuos y pueblos, podemos formar una familia unida por el amor fraterno, según el eterno designio de Dios Padre.

¡Sé bien hasta qué punto está arraigado en vuestro país este mensaje del Evangelio! Vengo a compartirlo con vosotros en una serie de celebraciones y en encuentros. Llevaré el mensaje de la experiencia cristiana también a la gran asamblea de la Naciones Unidas, a los representantes de los pueblos del mundo. En efecto, el mundo tiene más que nunca necesidad de la esperanza: esperanza de paz, de justicia, de libertad, pero no podrá realizar esta esperanza sin obedecer a la ley de Dios, que Cristo llevó a su cumplimiento con el mandamiento del amor mutuo. Haz a los otros lo que quieres que ellos te hagan a ti, no les hagas lo que no quieras que ellos te hagan a ti. Esta «regla de oro» se encuentra en la Biblia pero es válida para todos, incluso para los no creyentes. Es la ley escrita en el corazón humano, y en ella podemos reencontrarnos todos, de modo que el encuentro de las diferencias sea positivo y constructivo para toda la comunidad humana.

[En español:]

Dirijo un cordial saludo a los católicos de lengua española y les manifiesto mi cercanía espiritual, en particular a los jóvenes, a los enfermos, a los ancianos y a los que pasan por dificultades o se sienten más necesitados. Les expreso mi vivo deseo de poder estar pronto con Ustedes en esa querida Nación. Mientras tanto, les aliento a orar intensamente por los frutos pastorales de mi inminente viaje apostólico y a mantener en alto la llama de la esperanza en Cristo Resucitado.

[En inglés:]

Queridos hermanos y hermanas, queridos amigos que vivís en los Estados Unidos. ¡Tengo un gran deseo de estar con vosotros! Quiero deciros que, aunque mi itinerario sea breve, con unos pocos compromisos, mi corazón estará junto a todos, especialmente junto a los enfermos, a los débiles y a los que están solos. Os doy de nuevo las gracias por vuestro apoyo espiritual en mi misión. A cada uno hago llegar mi afecto, mientras invoco para vosotros la materna protección de bienaventurada Virgen María.

[En español:]

Que la Virgen María les acompañe y proteja. Que Dios les bendiga.

[En ingles:]

Que Dios os bendiga.

[Traducción del original inglés por Jesús Colina.
© Copyright 2008 - Libreria Editrice Vaticana]


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Benedicto XVI y el «evangelio de la misericordia» ante aborto y divorcio

Intervención ante el congreso «"Bálsamo en las heridas". Una respuesta a las llagas del aborto y del divorcio»

 

CIUDAD DEL VATICANO, martes, 8 abril 2008 (ZENIT.org).- Publicamos el discurso que Benedicto XVI dirigió el sábado a los participantes del Congreso Internacional (Roma, 4-5 abril) sobre el tema «"Bálsamo en las heridas". Una respuesta a las llagas del aborto y del divorcio», --convocatoria promovida por el Pontificio Instituto Juan Pablo II de Estudios sobre el Matrimonio y la Familia, de la Pontificia Universidad Lateranense, en colaboración con los Caballeros de Colón (Knights of Columbus)--, a quienes recibió en el Palacio Apostólico del Vaticano.

* * *

Señores cardenales,

venerados hermanos en el episcopado y en el sacerdocio,

queridos hermanos y hermanas:

Con gran alegría celebro este encuentro con vosotros con ocasión del Congreso Internacional «"Bálsamo en las heridas". Una respuesta a las llagas del aborto y del divorcio», promovido por el Pontificio Instituto Juan Pablo II de Estudios sobre el Matrimonio y la Familia, en colaboración con los Caballeros de Colón. Me complazco con vosotros por la temática que es objeto de vuestras reflexiones en estos días, más actual que nunca y compleja, y en particular por la referencia a la parábola del buen samaritano (Lc 10, 25-37), que habéis elegido como clave para acercaros a las heridas del aborto y del divorcio, las cuales implican mucho sufrimiento en la vida de las personas, de las familias y de la sociedad. Sí; en verdad los hombres y las mujeres de nuestros días se encuentran a veces despojados y heridos, al margen de los caminos que recorremos, con frecuencia sin nadie que atienda su grito de ayuda y se acerque a su pena para aliviarla y sanarla. En el debate, a menudo puramente ideológico, se crea respecto a ellos una especie de conjura de silencio. Sólo en la actitud del amor misericordioso es posible aproximarse para llevar ayuda y permitir a las víctimas que se levanten y reanuden el camino de la existencia.

En un contexto cultural marcado por un creciente individualismo, por el hedonismo y, con demasiada frecuencia, también por la falta de solidaridad y de adecuado respaldo social, la libertad humana, ante las dificultades de la vida, se ve conducida en su fragilidad a decisiones contrarias a la indisolubilidad del pacto conyugal o al respeto debido a la vida humana recién concebida y aún custodiada en el seno materno. Divorcio y aborto son opciones de naturaleza ciertamente distinta, a veces maduradas en circunstancias difíciles y dramáticas, que comportan a menudo traumas y son fuente de profundos sufrimientos para quien las toma. Golpean también a víctimas inocentes: el niño recién concebido y no nacido, los hijos envueltos en la ruptura de los vínculos familiares. En todos dejan heridas que marcan indeleblemente la vida. El juicio ético de la Iglesia respecto al divorcio y al aborto provocado es claro y de todos conocido: se trata de culpas graves que, en medida diversa y con la salvedad de la valoración de las responsabilidades subjetivas, dañan la dignidad de la persona humana, implican una profunda injusticia en las relaciones humanas y sociales y ofenden a Dios mismo, garante del pacto conyugal y autor de la vida. Y sin embargo la Iglesia, a ejemplo de su Divino Maestro, ve siempre a las personas concretas, sobre todo a las más débiles e inocentes, que son víctimas de las injusticias y de los pecados, y también a los demás hombres y mujeres que, habiendo realizados tales actos se han manchado de culpas y llevas sus heridas interiores, buscando la paz y la posibilidad de una recuperación.

A estas personas tiene la Iglesia el deber primario de acercarse con amor y delicadeza, con premura y atención materna, para anunciar la proximidad misericordiosa de Dios en Jesucristo. Es Él, de hecho, como enseñan los Padres, el verdadero Buen Samaritano, que se ha hecho nuestro prójimo, que vierte el bálsamo y el vino en nuestras heridas y que nos lleva a la posada, la Iglesia, en donde nos hace curar, confiándonos a sus ministros y pagando en persona anticipadamente por nuestra sanación. Sí: el evangelio del amor y de la vida es también siempre evangelio de la misericordia, que se dirige al hombre concreto y pecador que somos para levantarle de cualquier caída, para restablecerle de cualquier herida. Mi amado predecesor, el Siervo de Dios Juan Pablo II, de cuya muerte acabamos de recordar el tercer aniversario, al inaugurar el santuario de la Divina Misericordia en Cracovia, dijo: «No existe para el hombre otra fuente de esperanza fuera de la misericordia de Dios» (17 de agosto de 2002). A partir de esta misericordia la Iglesia cultiva una indómita confianza en el hombre y en su capacidad de recuperarse. Ella sabe que, con la ayuda de la gracia, la libertad humana es capaz del don de sí definitivo y fiel, que hace posible el matrimonio de un hombre y una mujer como pacto indisoluble, que la libertad humana también en las circunstancias más difíciles es capaz de gestos extraordinarios de sacrificio y de solidaridad para acoger la vida de un nuevo ser humano. Así se puede ver que los «noes» que la Iglesia pronuncia en sus indicaciones morales y sobre los cuales a veces se detiene de manera unilateral la atención de la opinión pública, son en realidad grandes «síes» a la dignidad de la persona humana, a su vida y a su capacidad de amar. Son la expresión de la confianza constante en que, a pesar de su debilidad, los seres humanos son capaces de corresponder a la altísima vocación para la que han sido creados: la de amar.

En aquella misma ocasión, Juan Pablo II proseguía: «Es necesario transmitir al mundo este fuego de la misericordia. En la misericordia de Dios el mundo encontrará la paz». Se inserta aquí la gran tarea de los discípulos del Señor Jesús, que se encuentran compañeros de camino de tantos hermanos, hombres y mujeres de buena voluntad. Su programa, el programa del buen samaritano, es «un corazón que ve. Este corazón ve dónde se necesita amor y actúa en consecuencia» (Enc. Deus caritas est, 31). En estos días de reflexión y de diálogo os habéis inclinado sobre las víctimas afectadas por las heridas del divorcio y del aborto. Ante todo habéis constatado los sufrimientos, a veces traumáticos, que golpean a los llamados «hijos del divorcio», marcando su vida hasta hacer su camino mucho más difícil. De hecho es inevitable que cuando se rompe el pacto conyugal lo sufran sobre todo los hijos, que son el signo vivo de su indisolubilidad. La atención solidaria y pastoral tendrá, por lo tanto, que orientarse a que los hijos no sean víctimas inocentes de los conflictos entre los padres que se divorcian, que se asegure en lo posible la continuidad del vínculo con sus progenitores y también esa relación con los propios orígenes familiares y sociales, indispensable para un equilibrado crecimiento psicológico y humano.

Habéis dirigido igualmente vuestra atención al drama del aborto provocado, que deja profundas señales, a veces imborrables, en la mujer que se lo procura y en las personas que la rodean, y que produce consecuencias devastadoras en la familia y en la sociedad, también por la mentalidad materialista que favorece, de desprecio a la vida. ¡Cuántas complicidades egoístas están frecuentemente en la raíz de una sufrida decisión que muchas mujeres han tenido que afrontar solas y de la que llevan en el alma una herida aún sin cerrar! Aunque lo que se ha cometido es una grave injusticia y no es en sí remediable, hago mía la exhortación que se dirige en la Encíclica Evangelium vitae a las mujeres que han recurrido al aborto: «No os dejéis vencer por el desánimo y no abandonéis la esperanza. Antes bien, comprended lo ocurrido e interpretadlo en su verdad. Si aún no lo habéis hecho, abrios con humildad y confianza al arrepentimiento: el Padre de toda misericordia os espera para ofreceros su perdón y su paz en el sacramento de la Reconciliación. Podéis confiar con esperanza a vuestro hijo a este mismo Padre y a su misericordia» (n. 99).

Expreso profundo aprecio por todas las iniciativas sociales y pastorales que se dirigen a la reconciliación y a la atención de las personas heridas por el drama del aborto y del divorcio. Constituyen, junto a muchas otras formas de compromiso, elementos esenciales para la construcción de esa civilización del amor que más que nunca necesita hoy la humanidad.

Implorando del Señor Dios misericordioso que os asimile cada vez más a Jesús, Buen Samaritano, a fin de que su Espíritu os enseñe a mirar con ojos nuevos la realidad de los hermanos que sufren, os ayude a pensar con criterios nuevos y os impulse a actuar con vigor generoso en la perspectiva de una auténtica civilización del amor y de la vida, a todos imparto una especial Bendición Apostólica.

[Traducción del original italiano por Marta Lago.


© Copyright 2008 - Libreria Editrice Vaticana]


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Orientaciones de los obispos de Uruguay para los próximos cinco años

Anuncio del lanzamiento de la Misión Continental

 

MONTEVIDEO, martes, 8 abril 2008 (ZENIT.org).- Publicamos el comunicado de prensa emitido al final de la asamblea plenaria ordinaria de la Conferencia Episcopal de Uruguay, emitido este 8 de abril, en el que, entre otras cosas, se anuncia la promulgación de las orientaciones pastorales para los próximos cinco años y el lanzamiento de la Misión Continental

COMUNICADO DE PRENSA

  

ASAMBLEA PLENARIA ORDINARIA

Culminó en Florida la Asamblea Plenaria Ordinaria de la CEU con la participación de todos los Obispos.

Promulgación de las Orientaciones Pastorales para los próximos cinco años

Mons. Francisco Barbosa, Coordinador Nacional de la Pastoral, presentó el texto de las Orientaciones Pastorales 2008-2013. Las mismas fueron elaboradas con la participación de todas las comunidades y aprobadas por la CEU en la Asamblea de noviembre 2007. Se afirma: "En un Uruguay amenazado por la creciente fragmentación, la desvalorización de la vida y la insolidaridad, queremos ser una Iglesia ‘escuela y constructora de comunión'. Por eso en sintonía con toda la Iglesia de América Latina y el Caribe, nos declaramos en misión permanente."

Se decide tomar como momentos fuertes de esta prioridad:

--La presentación oficial de las Orientaciones Pastorales en las celebraciones diocesanas de la Solemnidad de Pentecostés con fuerte sentido misionero.

--El lanzamiento oficial de la Misión Continental al culminar el 3er. Congreso Americano de Misiones el 17 de agosto en Quito.

--La celebración de la Fiesta de la Virgen de los Treinta y Tres, acentuando la dimensión misionera.

--A lo largo del Año Paulino que celebrará la Iglesia en todo el mundo, subrayar el carácter de discípulo misionero del Apóstol San Pablo.

Particularidad del perfil religioso de los uruguayos

Para ubicar el contexto de la misión, el Sociólogo César Aguiar realizó una ponencia sobre el tema "Religión, Sociedad y Cultura en el Uruguay del siglo XXI". A partir de elementos históricos y de una perspectiva sociológica presentó datos e interpretaciones de diversos aspectos de la dimensión religiosa de los uruguayos. De allí surge la necesidad de dar a conocer a Jesucristo vivo a la mayoría de los creyentes en Dios que lo desconoce y de formar a tantos bautizados carentes de vivencia y práctica religiosa.

Sínodo en Roma sobre la Palabra de Dios

La renovación de la vida de la Iglesia se cimienta en la Palabra de Dios. En particular las Orientaciones plantean inspirar el encuentro con Jesús vivo recordando el diálogo con los discípulos que volvían a sus casas en Emaús.

Se elaboró el aporte de la Iglesia en Uruguay al Sínodo que tendrá lugar en Roma en septiembre sobre "La Palabra en la vida y misión de la Iglesia". El delegado de la CEU Mons. Orlando Romero será acompañado por el Pbro. Daniel Kerber como experto.

Los Obispos señalan el aumento notable de la lectura de la Biblia en las comunidades con la importancia que esto tiene como base para la puesta en práctica de la Misión.

La fe de los jóvenes

Jornada Mundial de la Juventud en Australia

Mons. Heriberto Bodeant, Presidente de la Comisión Nacional de Pastoral Juvenil, informó sobre la delegación que participará en la Jornada en Sydney, Australia. Contarán con el apoyo muy organizado y entusiasta de la colectividad uruguaya en esa ciudad, que prepara diversas actividades para recibirlos.

 Jornada Nacional en Tacuarembó

Informa también respecto de la Jornada Nacional que este año cumple el 30º Aniversario de la celebración anual de este evento que reúne a miles de jóvenes creyentes. Se iniciará el sábado 6 de septiembre en el balneario Iporá de Tacuarembó. Con el lema "Con Jesús, Misión y Vida en abundancia" se propone que los jóvenes vivan esos días una experiencia de misión barrial.

Orientaciones para la Pastoral Educativa y de Educadores

Los integrantes del Departamento de Educación Católica proponen nuevas orientaciones en el contexto de la preparación de una nueva ley de educación, de reformas de los planes oficiales y de proyectos de ley respectivos a la educación sexual. En la perspectiva de la misión se propone atender a las familias, los niños y los educadores católicos en todos los sistemas educativos.

Promoción Social y Emergencias

Mons. Julio Bonino, Presidente del Departamento de Pastoral Social - Caritas, y el Pbro. Daniel Bazzano, Secretario Ejecutivo del mismo, exponen un nuevo esquema de coordinación del trabajo de promoción social y la respuesta a catástrofes naturales y otras emergencias que realiza el Departamento conjuntamente con Caritas. Subrayan el valor del vínculo con esta red mundial de organizaciones de la Iglesia, precursora de ONGs de carácter social que actúa en nuestro país desde hace más de cuarenta años.
  

Proyectos de Ley

Los Obispos consideraron oportuno reiterar y difundir las declaraciones y documentos anteriores sobre temas relativos a la defensa de la vida y de la familia, y la necesaria y sana educación para el ejercicio de la sexualidad humana inspirados en una antropología cristiana. Asimismo proponen proseguir en la profundización y difusión popular de estas propuestas para orientar a los fieles en temas que afectan profundamente la vida personal, familiar y social.

Una visita de familia

En septiembre, como cada cinco años, los Obispos realizarán una visita conjunta al Papa Benedicto XVI para compartir con él y los organismos de la Santa Sede la vida de las diez diócesis. Se definieron los temas centrales del encuentro y los voceros ante las distintas Congregaciones y Comisiones en Roma.

Nuevo Vicepresidente de la CEU

Se agradeció en una celebración el prolongado servicio que ha prestado Mons. Raúl Scarrone a la diócesis de Florida y a la CEU. La Asamblea eligió a Mons. Rodolfo Wirz, Obispo de Maldonado, como nuevo Vicepresidente de la CEU. También confió la Presidencia de la Comisión del Diaconado Permanente a Mons. Arturo Fajardo, Obispo de San José.

25 Años de Obispo

La Asamblea culminó con la celebración de los 25 años de haber sido consagrado como Obispo de Tacuarembó que cumplió Mons. Daniel Gil, hoy Obispo Emérito de Salto.

  


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La Iglesia condena las «narcolimosnas»

Aclaración de la Conferencia del Episcopado Mexicano

 

MÉXICO, martes, 8 abril 2008 (ZENIT.org-El Observador).- Mediante un comunicado, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) ha salido al paso de las especulaciones que la prensa mexicana está haciendo sobre declaración de su presidente, el obispo de Texcoco, monseñor Carlos Aguiar Retes, en una rueda de prensa celebrada el 4 de abril.

En dicha rueda de prensa, los periodistas le preguntaron a monseñor Aguiar Retes sobre el controvertido tema de las llamadas «narcolimosnas», a lo cual el obispo de Texcoco, en pleno apego a la doctrina de la Iglesia, respondió que solamente Dios puede juzgar y perdonar a quienes cometen el ilícito del narcotráfico.

Al mismo tiempo, constató que, en muchos lugares del país, algunos narcotraficantes deciden cambiar de vida y buscan orientación a la misma Iglesia, En ocasiones, tras la conversión colaboran en la construcción de templos para la comunidad.

Las declaraciones de monseñor Aguiar Retes fueron tomadas como un espaldarazo a las limosnas dadas por los narcotraficantes y se ha empezado a hablar en diversos medios de comunicación de las «narcobondades».  Estas prácticas son condenadas por la Iglesia, según se explica en este documento emitido por la CEM.

TODOS SOMOS PERDONADOS
SOLAMENTE DIOS NOS PUEDE JUZGAR

"...Jesús regresó al templo... y los maestros de la ley y los fariseos se presentaron con una mujer que había sido sorprendida en adulterio. La pusieron en medio de todos y preguntaron a Jesús: -Maestro, esta mujer ha sido sorprendida cometiendo adulterio. En la ley de Moisés se manda que tales mujeres deben morir apedreadas ¿Tú que dices? La pregunta iba con mala intención pues querían encontrar un motivo para acusarlo. Jesús se agachó y se puso a escribir con el dedo en la tierra. Como ellos insistían en preguntarle, Jesús se levantó y les dijo: Aquel de ustedes que no tenga pecado, que le tire la primera piedra. Al oír esto se fueron uno tras otro... Jesús se levantó y le preguntó a la mujer: ¿Dónde están? ¿Ninguno de ellos se ha atrevido a condenarte? Ella contestó: ninguno, Señor. Entonces Jesús añadió. Tampoco yo te condeno. Puedes irte, pero no vuelvas a pecar (Cf. Jn 8,1-11).

Con este texto bíblico queremos iniciar esta reflexión donde Jesús prohíbe emitir juicios condenatorios sobre los demás. En días pasados hemos leído y escuchado en los medios que la Iglesia reconoce la bondad de los narcos. Todo ello, viene a cuento por el llamado a la conversión que en la Cuaresma 2008 hiciera la CEM a todos los católicos y en especial a los narcotraficantes.

En la rueda de prensa del 4 de abril con motivo de la presentación del comunicado final de la Asamblea Ordinaria del episcopado, una periodista preguntó a Mons. Carlos Aguiar si todavía creían que los narcos podrían convertirse. Mons. Aguiar respondió afirmativamente y puso el ejemplo de que algunos se han acercado a la Iglesia para pedir apoyo con la intención de un cambio en su vida, pero la legislación actual no favorece tal cambio; y cuando habla de los que se han acercado, se refiere a aquellos que han estado inmiscuidos en tareas menores, y no tanto a los grandes capos de la droga. Muchos por amenazas y presiones prefieren seguir como están; sin embargo, otros, aún arriesgando su propia vida han aceptado el llamado a la conversión, a la metanoia. De ahí que Mons. Aguiar pusiera el ejemplo de Colombia como posible camino a seguir con todas sus implicaciones legales que conlleva. Esto lo dijo porque conoce la situación colombiana y por haber sido Secretario General del CELAM durante 4 años en ese país.

Mons. Aguiar también comentó que muchos narcotraficantes son bien recibidos en sus lugares de origen, en la mayoría de los casos de zonas pobres, porque han llevado servicios a dichas poblaciones, incluso construyen sus capillas al santo patrono del lugar o al santo de su mayor devoción. Por eso, los pobladores los ven como bienhechores bondadosos que ayudan a mejorar su situación. Lo que nunca dijo Mons. Aguiar, y ahí está la versión estenográfica de que la Iglesia Católica hubiera recibido donativos de los narcotraficantes, es más, condenó cualquier donativo que pudiera venir de ellos, expresó que la Iglesia no recibe limosnas por escucharlos ni se puede justificar una acción mala con otra buena. Pero de estas afirmaciones no se puede desprender que la Iglesia avale la conducta y actuación de los narcotraficantes; al contrario, la condena y lo seguirá haciendo porque es un atentado contra la vida y contra el bien de México.

Por eso nos extraña que militantes de algunos partidos políticos, de organismos sociales y de la misma clase intelectual, que sin conocer el contexto de las declaraciones hechas por Mons. Aguiar, hagan comentarios sobre un tema tan delicado como es el llamado a un cambio de vida.

La actitud de la Iglesia siempre ha sido y será la de hacer un exhorto a todos aquellos que se han alejado del camino del bien, que han caído en pecado o cometido faltas o infracciones a las leyes que todos los ciudadanos debemos observar y cumplir en especial a aquellos que se han incorporado al consumo de drogas y a la red del narcotráfico para que cambien de conducta. Algunas voces que se erigen como jueces, dicen que no al perdón para estas personas. Sin embargo, la Iglesia cuando habla de perdón siempre exige la enmienda. Jesús cuando llega a casa de Zaqueo dice que "la salvación ha llegado a esta casa" y Zaqueo poniéndose de pie exclama: "Señor, la mitad de mis bienes se la doy a los pobres, y si engañé a alguno le devolveré cuatro veces más" (Lc 19,8). Eso se llama conversión y cambio de vida.

No debería preocuparnos ni menos escandalizarnos la idea de que la Iglesia busque y promueva el arrepentimiento y el perdón, la concordia, la paz, la estabilidad y la superación de conflictos. En nuestro país hay necesidades urgentes de justicia y reconciliación, así como acabar con la impunidad y la simulación.

La Iglesia siempre ha buscado caminos de concordia y armonía entre los mexicanos y lo seguirá haciendo mientras se lo permitan. Hoy más que nunca necesitamos sumar esfuerzos y no comprar pleitos o protagonismos que en nada nos favorecen. México, como el mundo entero vive un cambio de época, a esto debemos aunar la transición política y social por la que estamos pasando, de ahí que siempre haremos una exhortación para que nuestro México no se quede anclado en un pasado arcaico y mire al futuro buscando que las desigualdades sociales y la pobreza desaparezcan, así como respetar todos los derechos de los ciudadanos.

+ José Leopoldo González González
Obispo Auxiliar de Guadalajara
Secretario General de la CEM

Pbro. Lic. Manuel Corral Martín
Secretario Ejecutivo de Relaciones Públicas
e Iglesia-Estado de la CEM


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