Rouco anima a los padres a objetar ante Educación para la Ciudadanía
PD/AgenciasMiércoles, 9 de abril 2008

El presidente de la Conferencia Episcopal Española y cardenal-arzobispo de la Diócesis de Madrid, Antonio María Rouco Varela, animó ayer a los padres riojanos a objetar contra Educación para la Ciudadanía por tratarse de una asignatura que «condiciona su derecho a elegir la formación religiosa y moral de sus hijos». Durante el turno de preguntas posterior a la conferencia que pronunció en Logroño, Rouco Varela aseguró: «Cuantos más padres lo hagan, más fácil será conseguir frutos, aunque es cierto que deben tener voluntad de sacrificio» (en referencia a supuestas represalias que los colegios podrían tomar contra los padres objetores). «Los obispos apoyaremos a los padres que den este paso porque la objeción debería ser un derecho en todos los centros educativos», continuó.
Aclaró que la materia «tal y como está programada condiciona y limita el derecho de los padres a la formación religiosa y moral de los hijos». Rouco Varela hizo estas declaraciones tras pronunciar la conferencia titulada 'Iglesia y Estado. La perspectiva del Concilio Vaticano' en el salón de actos de la Fundación Cultural Recreativa Cantabria. El acto, organizado por el Foro por el Humanismo Cristiano, contó con la presencia de unas trescientas personas.
Preguntado por las relaciones entre la Iglesia y el Estado español, explicó que las bases jurídicas son buenas y, en este momento, nadie las ha cuestionado. En consecuencia, dijo, «podemos avanzar en la resolución de los problemas más concretos que tenemos por delante».
En su opinión, la relación entre ambos debe ser siempre «pactada, dialogada, desarrollada dentro del marco del derecho internacional, teniendo como base el respeto al derecho a la libertad religiosa». En esta línea, Rouco explicó durante su intervención que la base de estas relaciones parte del derecho a la libertad religiosa «como derecho individual y social, que va más allá de lo meramente doctrinal y tiene que ver con la moral personal y social».
Concilio Vaticano II
El cardenal explicó que, sobre la base del derecho a la libertad religiosa, el Concilio Vaticano II establece los criterios «para conocer y resolver bien desde el punto de vista filosófico y teológico las relaciones entre la Iglesia y el Estado». En concreto, plantea como fundamento la siguiente directriz: «las comunidades política y religiosa son realidades autónomas, pero ambas tienen el deber de configurarse en función de un bien que afecta a la persona bajo perspectivas diferentes».
En este sentido, dijo, «pensar que la Iglesia a la hora de relacionarse con la realidad civil sólo tiene competencia en el templo no estaría de acuerdo con el Concilio Vaticano II y tampoco con la doctrina del derecho a la libertad religiosa». Rouco Varela apuntó, de acuerdo a las conclusiones conciliares, que la Iglesia «demanda libertad para ejercer su misión privada y públicamente» y también «para poder intervenir desde una perspectiva moral cuando estén en juego los derechos fundamentales de la personas».
Con estos criterios, dijo, «se podrían resolver bien los problemas concretos que pueda haber en las relaciones entre Iglesia y Estado en todos los países de Europa y también en España». En esta línea, apuntó que estas relaciones «han implicado dificultades o, al menos, una cierta vibración histórica en todas las épocas y en todos los países».«La opinión de los católicos y de la Iglesia tiene que notarse en los grandes temas y no debe ser interpretada como una injerencia», zanjó el presidente de la Conferencia Episcopal ante la pregunta de un asistente a la charla que reclamó a la Iglesia una posición de mayor firmeza ante la «invasión del Estado», según afirmó, en asuntos como el aborto o el matrimonio homosexual. «La cooperación entre el poder público y la Iglesia ha sido constante en bastantes campos, como la enseñanza de la Religión, aunque no tanto en otros como el matrimonio, la familia o el derecho a la vida».
En este sentido, Rouco Varela reiteró sus mensajes contra el aborto o contra la eutanasia. «El poder cree que puede decidir qué es un hombre y desde cuándo lo es. Pero la Iglesia dice que el hombre es inviolable desde que nace un embrión. Eso es un ser humano. Si se hace una excepción, se abre el camino de las excepciones, que no tiene final», insistió.El obispo de la Diócesis de La Calzada y Calahorra-Logroño, Juan José Omella, presentó la charla y recordó algunos aspectos biográficos de Antonio María Rouco Varela. La anécdota de la velada ocurrió cuando el presidente de la Conferencia Episcopal, antes de comenzar la conferencia, afirmó que no conocía bien Logroño. «Sí Santo Domingo, porque el Camino de Santiago pasa por allí. Por Logroño creo que no pasa», dejó caer. Inmediatamente fue Rouco Varela corregido por el público, al que pidió perdón con humildad.