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SANTA SEDE
El Papa en la Zona Cero, uno de sus momentos más esperados en Estados Unidos
Oración del Viernes Santo: El diálogo judeocristiano necesita sensibilidad
MUNDO
Hay 400 millones de niños esclavos en el mundo
Líderes religiosos y civiles internacionales invitan a no relacionar religión con violencia
Dolor en México por el fallecimiento del cardenal Corripio Ahumada
Documental sobre la vida de san Expedito
Zimbabue: Caritas pide los resultados de las elecciones presidenciales
El cardenal Ruini, doctor «honoris causa» en comunicación social
FLASH
Bush concede una entrevista al canal católico de televisión EWTN
ENTREVISTAS
«La cultura europea necesita una nueva esperanza»
INFORME ESPECIAL
Orientaciones para votar: Hay «principios no negociables»
DOCUMENTACIÓN
Discurso de Benedicto XVI a los salesianos
Santa Sede
El Papa en la Zona Cero, uno de sus momentos más esperados en Estados Unidos
Revelaciones del portavoz vaticano
CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 10 abril 2008 (ZENIT.org).- Los momentos de oración en silencio que Benedicto XVI vivirá en la Zona Cero, la base desde la que se elevaban las Torres Gemelas, será uno de «los momentos más emocionantes y esperados» de su visita a los Estados Unidos, constata el portavoz Vaticano.
En un encuentro con los periodistas, el padre Federico Lombardi, director de la Oficina de Información e la Santa Sede, reveló que televisiones de otros continentes han mostrado su interés por unirse a ese momento de recuerdo de las víctimas de los atentados del 11 de septiembre.
Por este motivo, explicó en un briefing, se ha buscado que la visita del Papa tenga lugar en la mañana de ese domingo, «pues así se podrá también seguir desde Europa por el interés que suscita».
«No pronunciará ningún discurso --reveló--. Es un evento de oración, recogimiento, y de respeto por el drama, la tragedia que sucedió en este lugar».
«El Papa no multiplica palabras, va y reza», aclaró.
El obispo de Roma descenderá hasta la base rocosa, de la Zona Cero, acompañado por el cardenal Edward Egan, arzobispo de Nueva York. Encenderá una vela, y asperjará con agua bendita el lugar.
Luego saludará al alcalde de la ciudad, y a otras dos autoridades locales, así como a 24 personas que representan a cinco categorías afectadas por los atentados: supervivientes, familiares de las víctimas, representantes de la policía, de los bomberos y de la protección civil, que también tuvieron su víctimas en el trabajo de asistencia prestado», dijo el padre Lombardi.
«Será un evento simple e intenso, se prevé que dure una media hora y tendrá obviamente un inmenso significado de carácter espiritual y simbólico», aclaró el portavoz.
La visita al lugar indica la «solidaridad del Papa a todos los que fallecieron, a sus familiares y a todos los que desean el final de la violencia y la búsqueda de la paz», afirmó el arzobispo Pietro Sambi, nuncio apostólico en los Estados Unidos, cuando anunció la visita pontificia a los Estados Unidos.
Poco después el Papa celebrará la misa junto a más de 60.000 personas en el Yankee Stadium. El día anterior habrá celebrado el tercer aniversario de inicio de su pontificado. El 16 de abril, festejará su cumpleaños también en tierras estadounidenses.
Oración del Viernes Santo: El diálogo judeocristiano necesita sensibilidad
Para respetar las creencias del otro, aclara el cardenal Walter Kasper
CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 10 abril 2008 (ZENIT.org).- La nueva formulación de la oración del Viernes Santo por los judíos, redactada para las comunidades que siguen el Misal Romano precedente al Concilio Vaticano II, es oportuna, pues ha ofrecido «importantes mejorías al texto original»; ahora bien, toca cuestiones muy sensibles para el pueblo judío y es necesaria una gran sensibilidad, reconoce el cardenal Walter Kasper.
El presidente de la Comisión Pontificia para las Relaciones Religiosas con el Judaísmo ha publicado este jueves en el diario vaticano «L'Osservatore Romano» un artículo, en el que responde con afecto a las reacciones, en muchas ocasiones críticas, de exponentes judíos ante la publicación de la oración.
Se trata de reacciones, afirma, sobre todo de carácter «emocional». «Ahora bien, no hay que descartarlas precipitadamente por considerar que estén causadas por la hipersensibilidad. Incluso entre amigos judíos que desde décadas están involucrados en un intenso diálogo con cristianos, la memoria colectiva de catequesis y conversiones forzadas sigue estando viva».
«Muchos judíos consideran la misión hacia los judíos como una amenaza para su existencia; en ocasiones, se habla incluso de una Shoá con otros medios. Es necesario, por tanto, tener una gran sensibilidad en la relación judeocristiana», afirma.
Según el purpurado, «la oración del Viernes Santo por los judíos tiene una larga historia. La nueva fórmula de la oración para la forma extraordinaria del Rito Romano (misal de 1962) redactada por el Papa Benedicto XVI ha sido oportuna, pues algunas formulaciones eran consideradas ofensivas por parte judía e hirientes por parte de varios católicos».
La nueva formulación, que sólo utilizarán las comunidades ligadas a la celebración eucarística según el Misal de 1962, «habla de Jesús como el Cristo y la salvación de todos los hombres, por tanto, también de los judíos», aclara el cardenal.
«Muchos han interpretado esta afirmación como nueva y no amigable en relación con los judíos. Pero se fundamenta en el conjunto del Nuevo Testamento (Cf. 1 Timoteo, 2, 4) e indica la diferencia fundamental, conocida por todos, que subsiste entre cristianos y judíos».
«En el pasado, la fe en Cristo, que diferencia a los cristianos de los judíos, se transformó con frecuencia en un "lenguaje de desprecio" (Jules Isaac), con todas las graves consecuencias que de esto se derivan. Si hoy nos comprometemos por un respeto recíproco, éste sólo puede fundamentarse en el hecho de que reconocemos recíprocamente nuestra diversidad», considera.
«Por este motivo, no nos esperamos que los judíos concuerden en el contenido cristológico de la oración del Viernes Santo, sino que respeten el que nosotros recemos como cristianos, según nuestra fe, así como también nosotros respetamos su manera de rezar. En esta perspectiva, ambas partes deben aprender», señala.
«La incomprensión ante la reformulación de la oración del Viernes Santo --según el purpurado alemán-- es una señal de cuán grande es todavía la tarea en el diálogo judeocristiano. Las reacciones irritadas que han surgido deberían, por tanto, ser una ocasión para aclarar y profundizar los fundamentos y los objetivos del diálogo judeocristiano».
«Si de esta manera pudiera encaminarse una profundización en el diálogo, la tensión surgida traería al final un resultado positivo. Siempre hay que ser conscientes de que el diálogo entre judíos y cristianos seguirá siendo, por su naturaleza, difícil y frágil y que exige, en gran medida, sensibilidad por ambas partes», concluye.
Por Jesús Colina
Mundo
Hay 400 millones de niños esclavos en el mundo
Piden que se declare el 16 de abril Día Mundial contra la Esclavitud Infantil
MADRID, jueves, 10 abril 2008 (ZENIT.org).- El Movimiento Cultural Cristiano y otras organizaciones de inspiración cristiana han hecho público un comunicado para pedir que se declare Día Mundial contra la Esclavitud Infantil la fecha del 16 de abril. Ese día se celebrarán actos en todo el mundo.
«En pleno siglo XXI --afirma un comunicado del Movimiento Cultural Cristiano, enviado a Zenit-- asistimos a una de las situaciones más vergonzosas de nuestro tiempo: la esclavitud infantil. Guerras, prostitución, explotación laboral, hambre, malos tratos.... es el panorama de más de 400 millones de niños en el mundo cada día».
Los niños, según el comunicado, representan más del 10% del potencial de mano de obra estimado en más de tres mil millones de personas. Los niños esclavos aportan, según las estimaciones más bajas, unos 13.000 millones de euros anuales al PIB mundial.
«Afirmamos --denuncia el comunicado--, que la esclavitud infantil es el mayor problema laboral y, por tanto, sindical en el mundo».
La esclavitud infantil, según estas organizaciones, «se ha convertido en un instrumento de la guerra comercial internacional. Los niños y adolescentes forman el grupo laboral más vulnerable y desprotegido. Poderosas empresas multinacionales conocidas en todo el mundo --con producciones que van desde los automóviles y ropa de gran consumo hasta refrescos y zapatillas deportivas- utilizan a niños y niñas, mediante subcontrataciones en los países empobrecidos, para abaratar una mercancía que se vende en otros lugares y que esos menores nunca podrán disfrutar».
Estas organizaciones abogan por la abolición total de la esclavitud infantil y la lucha «contra el paro y la precariedad laboral impuesta a los adultos, contra los salarios de hambre, los contratos temporales y el acceso a los servicios sociales básicos». «No pueden olvidar -añaden- que sus propios datos confirman que más de 1.500 millones de trabajadores viven en el paro y la precariedad, con ingresos que no superan los dos dólares diarios por familia».
El hecho de que se haya elegido esta fecha se debe a que el 16 de abril de 1995 moría asesinado Iqbal Masih. Las mafias textiles de Pakistán le asesinaron porque las denunció internacionalmente.
Iqbal era un niño pakistaní de 12 años, cristiano en un país de mayoría musulmana. Trabajó como niño esclavo desde los 4 años para las mafias textiles de su país. Junto con otros niños, consiguió la libertad, y comenzó una lucha asociada para la liberación de los millones de niños esclavos que hay en el mundo.
Esto le llevó al reconocimiento internacional, hablando ante parlamentos y universidades de Norteamérica y Europa, denunciando la responsabilidad que los habitantes del Norte del planeta tenemos en la miseria de la infancia del Sur.
No se lo perdonaron, y a su regreso, la mafia textil le asesinó el Domingo de Resurrección de 1995. Su muerte puso de manifiesto ante el mundo esa realidad dramática de más de 400 millones de niños que viven bajo las más diversas formas de esclavitud.
Por Nieves San Martín
Líderes religiosos y civiles internacionales invitan a no relacionar religión con violencia
Firman la «Declaración de Montserrat»
MONTSERRAT, jueves, 10 abril 2008 (ZENIT.org).- El mediodía de este jueves se celebró en el Monasterio de Montserrat un acto con personalidades internacionales procedentes de diferentes tradiciones religiosas y de la sociedad civil para afirmar que «las religiones no deberían ser nunca más origen de confrontación, y sí de conciliación».
Los firmantes de la llamada «Declaración de Montserrat» han reclamado la implicación de la sociedad civil, que debe exigir a las autoridades que emprendan acciones, así como la de gobiernos y las organizaciones internacionales, y la de los líderes políticos y religiosos, para que refuercen su papel como «actores de la paz y la comprensión mutua».
Entre los firmantes se encuentran Mohammad Jatami, presidente de la Fundación para el Diálogo entre Civilizaciones y ex presidente de la República de Irán; Aram I, Catholicos de Cilicia de la Iglesia Armenia Ortodoxa y presidente del Consejo de Iglesias de Oriente Medio; el rabino francés René-Samuel Sirat; Federico Mayor Zaragoza, presidente de la Fundación Cultura de Paz y ex director general de la UNESCO; William F. Vendley, secretario general de la Conferencia Mundial de Religiones para la Paz.
En la declaración se lee que «la información engañosa sobre el origen de los conflictos reclama un análisis inequívoco sobre la relación entre los sentimientos religiosos y la violencia, para avanzar hacia la construcción de paz mediante la prevención y la resolución pacífica».
«Si no analizamos y damos a conocer de un modo esmerado esta relación, algunos medios de comunicación y muchas personas de cualquier parte del mundo continuarán pensando y percibiendo que la religión es, a menudo, la que alimenta la violencia».
Ya en 1994, en Barcelona, tuvo lugar una reunión entre los representantes de diferentes creencias y organizaciones religiosas en la cual los participantes llegaron a la conclusión unánime de que las religiones, basadas en valores compartidos como la fraternidad, la solidaridad humana y el amor, «no deberán ser nunca jamás origen de confrontación sino de conciliación».
Ahora, los signatarios de esta Declaración afirman que «los conflictos dramáticos e inacabables de Oriente Próximo, como también los acontecimientos trágicos que han tenido lugar recientemente en otros lugares del mundo, requieren soluciones desde la toma de conciencia, del compromiso y de la implicación de la sociedad civil, que debe exigir a las autoridades que emprendan acciones y adopten medidas políticas».
Así, piden «superar las ideas falsas, los estereotipos, el lenguaje tendencioso y los conceptos que difunden los medios de comunicación y a menudo reproducen los líderes irresponsables. Debemos rebatir las actitudes que propagan la idea de un vínculo entre religión y violencia, extremismo e incluso terrorismo».
«Por lo tanto, reunidos en la edificante montaña y abadía de Montserrat, y dentro del marco del 60º aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, reconfirmamos nuestra adhesión plena a los principios ratificados en la Declaración, como también en otros documentos y acuerdos internacionales, que garantizan el derecho y el pleno respeto a la libertad de religión y otras creencias, y promueven el diálogo y la interacción con personas de otras afinidades e identidades, sean creyentes o no.»
«Destacamos la importancia que tienen hoy las identidades, las cuales, dejando aparte los extremismos, constituyen la base más poderosa para crear un modelo efectivo de coexistencia internacional».
Por Miriam Díez i Bosch
Dolor en México por el fallecimiento del cardenal Corripio Ahumada
Era arzobispo emérito de la sede primada
MÉXICO, jueves, 10 abril 2008 (ZENIT.org-El Observador).- Con profundo dolor la Iglesia católica en México ha anunciado que el cardenal emérito, Ernesto Corripio Ahumada, quien fuera primado de México, falleció en la madrugada de este jueves a los 89 años de edad.
El cardenal Corripio Ahumada --muy querido por Juan Pablo II-- falleció en su casa de La Noria, Xochimilco, en la Ciudad de México, según lo ha confirmado la arquidiócesis primada de México.
«Como sucede con todos los grandes hombres, su ausencia deja un vacío imposible de llenar, pero entre nosotros permanecerán sus enseñanzas y su ejemplo de fe y vida cristiana; su firmeza y valor ante situaciones adversas; sus palabras de aliento frente a los desafíos; su sabiduría ante la incertidumbre que todos experimentamos cuando se tiene que elegir», ha dicho en un comunicado su sucesor en la Arquidiócesis primada de México, el cardenal Norberto Rivera Carrera.
En una emocionada semblanza de monseñor Corripio Ahumada, el cardenal Rivera Carrera señaló que «el cardenal Corripio Ahumada, mi querido antecesor, recibió con inmenso amor por vez primera en México a Su Santidad Juan Pablo II, fue un decidido misionero y desde su ferviente amor mariano, convocó a la Misión Guadalupana y exitosamente introdujo la causa de beatificación de San Juan Diego, destacando también con ello la sencillez y el valor de nuestras culturas indígenas, pues era especialmente sensible ante la injusticia social que atestiguó personalmente cuando fue Arzobispo de Oaxaca, donde fue un férreo y valiente defensor de nuestros hermanos indígenas».
Más adelante, monseñor Rivera Carrera subrayó que «mi venerable antecesor, el cardenal Corripio Ahumada, fue un hombre de convicciones y decisiones oportunas y firmes. Con el lema episcopal:"'Mi vivir es Cristo", no dudó en seguir el llamado del Señor y desde niño supo tomar opciones importantes. Tendríamos que empezar por recordarlo desde que era acólito en los tiempos más difíciles en la persecución religiosa en México; a los 11 años de edad ya había ingresado al Seminario Palafoxiano en Puebla y a los 16 años ya estudiaba en Roma donde años mas tarde recibió la ordenación sacerdotal con la inalterable convicción de servir a Dios para siempre».
Hace unos días se agravó su salud y había registrado una trombosis en el brazo izquierdo que, aunada a otras enfermedades que padecía --como la diabetes-- fue la causa de su paso a la Casa del Padre, perdiendo así, en menos de un mes la Iglesia mexicana a dos cardenales eméritos, pues en la Semana de Pascua había fallecido el cardenal emérito de Monterrey, monseñor Adolfo Suárez Rivera.
El arzobispo emérito de México nació el 29 de junio de 1919, en Tampico, Tamaulipas. Fue ordenado sacerdote el 15 de octubre de 1942, en Roma y durante 17 años estuvo al frente de la arquidiócesis de México, desde 1977 hasta 1994.
El portavoz de la arquidiócesis de México, el padre Hugo Valdemar, confirmó que el funeral del cardenal Corripio Ahumada se realizará en la catedral metropolitana, presidiendo la ceremonia el cardenal Rivera Carrera, por lo que el cuerpo del prelado será preparado para ser expuesto en su féretro para que quienes lo conocieron se despidan de él.
Con su muerte, el colegio cardenalicio cuenta con 196 purpurados, de ellos 119 cardenales electores en caso de cónclave (no han cumplido 80 años).
Por Jaime Septién
Documental sobre la vida de san Expedito
BUENOS AIRES, jueves, 10 abril 2008 (ZENIT.org).- La Productora San José ha editado un DVD documental sobre la vida de San Expedito, mártir, «patrono de las causas urgentes».
Dada la popularidad y devoción que ha crecido enormemente en los últimos años, explica en una nota enviada a Zenit, la Productora San José «ha querido reflejar en este documento audiovisual un resumen de la vida y obra del Santo».
Así mismo brinda una catequesis sobre el martirio, testimonios impactantes, la palabra autorizada del padre Fabricio Maranzana, vicario parroquial del Santuario Nuestra Señora de Balvanera, centro más importante de Argentina en el que se lo venera, imágenes de la devoción popular, relatos de milagros, junto a otros testimonios de sacerdotes y diáconos.
La Productora pretende con esta obra «dar a conocer este importante instrumento catequético, evangelizador, de quién hoy se ha transformado en uno de los santos más venerados en todo el mundo occidental por la necesidad de una urgente conversión».
San Expedito, quien vivió en el siglo IV, era comandante de una legión romana y como tal defendió al Imperio ante las invasiones de los bárbaros. Al convertirse al cristianismo fue martirizado (posiblemente por orden del emperador Diocleciano) en Melitene, Armenia (hoy Malatya, Turquía).
Para mayor información escribir a productorasanjose@gmail.com y visitar la página web www.productorasanjose.com.ar
Zimbabue: Caritas pide los resultados de las elecciones presidenciales
Critica el «injustificable» retraso en su difusión
CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 10 abril 2008 (ZENITorg).- Según Caritas Internationalis, no existen razones válidas para retrasar ulteriormente la difusión de los resultados de las elecciones presidenciales en Zimbabue.
El país africano acudió a las urnas para elegir el propio jefe de Estado el 29 de marzo pasado, pero el resultado de los comicios no ha sido todavía dado a conocer.
La tarea de publicar los resultados, revela un comunicado de Caritas Internationalis, corresponde a la Comisión Electoral de Zimbabue (ZEC), un cuerpo constitucional encargado de conducir las elecciones y los referéndum «en modo eficiente, libre, justo, transparente y conforme a la ley».
El mandato incluye asegurar que los resultados de las elecciones sean dados a conocer a las partes y a la nación lo antes posible, explica Caritas, comentando que el periodo de espera previsible ya ha transcurrido.
En la consulta electoral se han confrontado Robert Mugabe, el presidente saliente, en el poder desde hace más de 27 años, Morgan Tsvangirai y Simba Makoni. Si un candidato no obtiene más del 50% de los votos totales, es necesario recurrir a una segunda vuelta.
La secretaria general de Caritas Internationalis, Lesley Anne Knight, afirmó que «no difundir los resultados electorales sin alguna razón fundamental es injustificable. Esto está simplemente haciendo nacer sospechas sobre el hecho de que la Comisión Electoral de Zimbabue sea manipulada para producir resultados contrarios al veredicto del pueblo».
«La voz del pueblo de Zimbabue debe ser sostenida y no alterada por los intereses partidarios --añadió--. El retraso es una vía que conduce a la tensión política y a la inestabilidad».
En su interés por la paz y la justicia en el país africano, Caritas subraya su propio apoyo a la Iglesia católica y al pueblo de Zimbabue en el pedir a la Comisión que difunda rápidamente los resultados.
Todas las partes del país, sostiene Knight, «deben permanecer empeñadas en el diálogo y en la solución pacífica de la crisis política», condenando los actos de violencia o intimidación y asegurando a sus seguidores llevar adelante el proceso democrático.
Alouis Munyaradzi Chaumba, de la Comisión Católica para la Justicia y la Paz en Zimbabue, afirmó que la autonomía y la profesionalidad de la Comisión Electoral «han quedado seriamente erosionadas y profundamente comprometidas».
«En el caso de una repetición de las elecciones presidenciales, los habitantes de Zimbabue y la comunidad internacional tendrán serias dudas sobre la justicia y la imparcialidad de la ZEC en la conducción de las consultas».
Más de cuatro millones de habitantes están afrontando una grave emergencia alimentaria. Caritas está proporcionando alimentos a más de cien mil personas y ayuda a 16.500 familias dando apoyo agrícola y a nivel de riego con vistas a la próxima cosecha
La Iglesia católica en Zimbabue ha criticado al Gobierno presidido por Mugabe por el colapso social y económico del país, por la violación de la libertad y de los derechos fundamentales y por haber fracasado en combatir la extendida corrupción.
Caritas Internationalis es una confederación de 162 organizaciones católicas de ayuda, desarrollo y servicio social presente en más de 200 países y territorios.
Traducido del inglés por Nieves San Martín
El cardenal Ruini, doctor «honoris causa» en comunicación social
«Hay que saber captar los movimientos profundos que atraviesan la sociedad y la cultura»
ROMA, jueves, 10 abril 2008 (ZENIT.org).- En la tarde de este miércoles, en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz, el cardenal Camillo Ruini, obispo vicario del Papa para la diócesis de Roma, recibió el doctorado «honoris causa» en comunicación social institucional, junto al profesor Alfonso Nieto.
El acto fue presidido por el gran canciller de la Universidad y prelado del Opus Dei, el obispo Javier Echevarría.
Entre las motivaciones que han llevado a la reciente Facultad de Comunicación Social Institucional de la Santa Cruz a conferir este doctorado al cardenal Ruini, explica un comunicado del centro académico, está «la intuición del proyecto cultural orientado en sentido cristiano», que el entonces presidente de la Conferencia Episcopal Italiana presentó en 1994 en Montecasino.
En la base de este proyecto está, como afirmó el mismo cardenal, «una acepción amplia y antropológica de la misma cultura: así entendida, esta se extiende desde las convicciones más profundas respecto al significado y al destino de nuestra vida y de toda la realidad hasta los comportamientos más menudos y concretos».
«La cultura --explicaba el purpurado-- es entonces el terreno fundamental de crecimiento, en lugar de alienación o desviación de la persona, y también el espacio privilegiado para la encarnación del Evangelio en la vida y en la historia y para su confrontación con otras y diversas concepciones, elecciones o comportamientos».
En su lección magistral, el cardenal Ruini afirmó con frecuencia el ámbito de la comunicación social está dominado por «orientaciones no favorables a la Iglesia».
En este contexto, el purpurado explicó que, en los últimos veinte años, la Iglesia ha tratado de responder a los desafíos que presentaba la comunicación.
En este sentido, recordó la creación o la potenciación de los medios de comunicación católicos en Italia: desde el diario «Avvenire» a los semanales diocesanos, para los que se creó la agencia SIR, hasta la emisora televisiva Sat2000 y el circuito radiofónico Inblu.
Así mismo subrayó que «la comunicación social es cada vez más importante para la evangelización y la comunicación de la fe, pero no basta por sí sola y no es ni siquiera la vía más eficaz, que sigue siendo la de los contactos y relaciones directas, personales y en la comunidad creyente».
Al mismo tiempo, hay que «estar preparados para captar los movimientos profundos que atraviesan la sociedad y la cultura, para introducir en ellos nuestro mensaje, capitalizando y dirigiendo al bien las energías que derivan de ellos».
El purpurado añadió que «no sólo las palabras, sino toda la actitud del comunicador debe tratar de vehicular, junto a la verdad del mensaje, y de la naturaleza misma de la Iglesia, también y con no menor empeño el amor que Dios ha manifestado por el hombre en Jesucristo».
Los agentes cristianos de la comunicación social, añadió, deben buscar la «propia santificación a través del trabajo», como enseñó bien san Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei.
El profesor Norberto González Gaitano, ordinario de Opinión Pública y autor de la laudatio al cardenal Ruini, reconoció en el purpurado «una extraordinaria sensibilidad comunicativa que expresa un verdadero respeto por la opinión pública. Tal sensibilidad comunicativa nace de la comprensión de la relación que liga la cultura y la comunicación».
Esta actitud dialógica «le ha valido el reconocimiento como interlocutor que quien, sin tener la fe católica, comparte las razones de un ethos social no negociable fundado en la dignidad de la persona humana».
En el curso de la misma ceremonia fue conferido también el doctorado ‘honoris causa' al profesor Alfonso Nieto, primer docente universitario de Comunicación en España (1976), durante doce años rector de la Universidad de Navarra, por haber sido un «pionero en el reconocimiento de los estudios de comunicación a nivel universitario en Europa».
Traducido del italiano por Nieves San Martín
Flash
Bush concede una entrevista al canal católico de televisión EWTN
Afrontará las relaciones con la Iglesia y el conflicto en Irak
IRONDALE, jueves, 10 abril 2008 (ZENIT.org).- El presidente de los Estados Unidos, George Bush, ha concedido una entrevista al canal católico mundial de televisión, EWTN, con motivo de la visita de Benedicto XVI a su país, del 15 al 20 de abril, en la que hablará sobre las relaciones con la Iglesia y el conflicto en Irak, entre otros temas.
La entrevista, concedida al periodista Raymond Arroyo, será transmitida este viernes, 11 de abril, a las 20,00 horas de Washington, en el programa «The World Over», según ha anunciado en un comunicado el canal.
Más información en http://www.ewtn.com
Entrevistas
«La cultura europea necesita una nueva esperanza»
Según el rector de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz, Mariano Fazio
ROMA, jueves, 10 abril 2008 (ZENIT.org).- La cultura europea necesita una nueva esperanza, que sólo podrá evitar la desilusión y la frustración en la medida en que se abra a la verdad sobre el hombre. Lo sugiere Mariano Fazio (Buenos Aires, 1960), profesor ordinario de Historia de las Doctrinas Políticas en la Facultad de Comunicación Social de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz de Roma.
En esta entrevista, explica el papel de los intelectuales cristianos en el período de entreguerras y afirma que «Maritain y muchos otros, en particular Etienne Gilson y Christopher Dawson, hacen propuestas que van en la línea de una "sana laicidad", preconizada por el Vaticano II, Juan Pablo II y Benedicto XVI».
Lo sostiene en el libro «Cristianos en la encrucijada», publicado por Rialp (www.rialp.com).
El rector, autor también de «Historia de las ideas contemporáneas», propone «no avergonzarnos de lo que nos tiene que enorgullecer sanamente, y a hacer valer, con los métodos democráticos, sin violencia y siempre con amor, misericordia y una sonrisa en los labios, la visión cristiana de la vida y de la sociedad».
--¿La exclusión de Dios es la causa de la crisis de la cultura europea?
--Fazio: Me parece que la crisis de la cultura occidental se hace conciente durante y después de la Primera Guerra Mundial, cuando las visiones cerradas a la trascendencia mostraron su poder destructivo.
Eran los portaestandartes de las falsas esperanzas de las que habla Benedicto XVI en su última encíclica. Las promesas incumplidas de paraísos en esta tierra --utopías nacionalistas, positivistas, marxistas-- abrió espacio a la desesperanza, al relativismo y al escepticismo en la capacidad de la razón de encontrar la verdad.
La cultura europea necesita una nueva esperanza, que sólo podrá evitar la desilusión y la frustración en la medida en que se abra a la verdad sobre el hombre, que encuentra en Dios su fundamento.
--¿Es pensable hoy día una «nueva cristiandad» tal y como la proponía Maritain y algunos autores del período de entreguerras?
--Fazio: En mi libro presento distintas propuestas que algunos intelectuales de la primera mitad del siglo XX han barajado para recristianizar la sociedad.
Una de ellas es la de Maritain. Considero que toda cultura es susceptible de ser llevada a su plenitud gracias al fermento del Evangelio. Por lo tanto, también en el caso de la cultura europea secularizada.
La Modernidad ha llevado adelante un proceso muy positivo de toma de conciencia de la autonomía relativa de las cosas temporales, que presenta una plataforma adecuada para dar un tono cristiano a la sociedad, sin correr el riesgo del clericalismo, que tanto daño hizo a la vivencia cristiana en los siglos anteriores.
Cuando hablo de clericalismo me refiero a la confusión entre los órdenes natural y sobrenatural, entre lo político y lo espiritual, el no haber sacado las consecuencias de la frase «Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios».
Maritain y muchos otros, en particular Etienne Gilson y Christopher Dawson, hacen propuestas que van en la línea de una «sana laicidad», preconizada por el Vaticano II, Juan Pablo II y Benedicto XVI.
--¿Qué se ganaría con una sociedad cristiana a la manera del intelectual Eliot?
--Fazio: Lo que más me gustaría destacar de la propuesta de Eliot es la íntima unión que hay entre una sociedad inspirada cristianamente y una sociedad que respeta el orden natural.
Eliot incluso habla de los daños ecológicos que han producido las ideologías cerradas a la trascendencia.
La inspiración cristiana de la sociedad traería como consecuencia el respeto a los dos derechos humanos fundamentales, el derecho a la vida y a la libertad religiosa, una propuesta educativa más pluralista que la que difunden los principales estados europeos, y un fortalecimiento de la familia como célula vital de la sociedad.
--El carácter público de la fe y la coherencia entre fe y vida son dos ejes que se deberían recuperar, según su análisis. ¿Cuáles son los obstáculos?
--Fazio: Todos los autores que he estudiado subrayan la necesidad de ser coherentes entre lo que se cree y lo que se predica.
El ejemplo de vidas cristianas coherentes y alegremente vividas es el medio más eficaz para dar un poco de oxígeno a esta cultura que a veces asfixia por su cerrazón a la trascendencia.
El principal obstáculo me parece que son los respetos humanos, la falta de audacia para proclamar con nuestras vidas los valores y la belleza de la dignidad de la persona humana por miedo a ir contracorriente, para no ser "políticamente incorrectos".
Los cristianos tenemos un tesoro en nuestras manos: conocemos el sentido último de la existencia, que en definitiva es el amor de Dios por el hombre, manifestado en la Encarnación.
Vamos a no avergonzarnos de lo que nos tiene que enorgullecer sanamente, y a hacer valer, con los métodos democráticos, sin violencia y siempre con amor, misericordia y una sonrisa en los labios, la visión cristiana de la vida y de la sociedad.
Por Miriam Díez i Bosch
Informe Especial
Orientaciones para votar: Hay «principios no negociables»
Del Observatorio Internacional Cardenal Van Thuân sobre Doctrina Social de la Iglesia
ROMA, jueves, 10 abril 2008 (ZENIT.org).- Cuando un católico va a votar debe tener en cuenta que hay «principios no negociables», afirma el director del Observatorio Internacional Cardenal Van Thuân sobre Doctrina Social de la Iglesia, Stefano Fontana, en un comunicado enviado a Zenit.
Entre estos principios no negociables se encuentran la vida, familia, libertad de educación y libertad religiosa.
El Observatorio colabora con conferencias episcopales y organismos eclesiales para promover la Doctrina Social, compartiendo los objetivos y orientaciones del Consejo Pontificio para la Justicia y la Paz.
Fontana se pregunta si los católicos empeñados en política, como candidatos o como electores, no están dispuestos a hacer componendas ante estos «principios no negociables»
Según Fontana, estos principios «expresan valores de razón y de fe fundamentales para construir una sociedad respetuosa de la dignidad de la persona humana» por lo que «no pueden ser objeto de negociación».
Pero en cada periodo electoral estos principios son cuestionados, pues según algunos «la política es el arte de lo posible».
¿Cómo responder a esto?, se pregunta Fontana. Y responde que hay algunas cuestiones que «no dejan espacio a la componenda». «El derecho a la vida, a ser concebido y no producido, a nacer en una familia, son derechos no disponibles y no se comprende en estos casos en qué puede consistir la componenda».
Luego se pregunta qué significan los «valores de los otros». «Los ‘valores' que no respetan los principios fundamentales de la ley moral natural no son valores», afirma.
Respecto a la afirmación de que si en política todos afirmaran valores absolutos nadie estaría dispuesto a la negociación y se daría un enfrentamiento, Fontana responde que «no es verdad que haciendo referencia a valores absolutos se dé necesariamente un enfrentamiento».
En primer lugar porque muchas cuestiones no son absolutas. Y en segundo, «porque atenerse a los valores absolutos no significa querer imponerlos a la fuerza».
Por el contrario, «precisamente el valor absoluto de la dignidad de la persona garantiza un diálogo pacífico y respetuoso».
De hecho, considera que es exactamente al revés: «El enfrentamiento nace de la renuncia a los valores absolutos por lo que todo se hace posible, incluso la violencia».
Muchos distinguen entre comportamiento personal y comportamiento público, en el que se debe encontrar una componenda. A esto Fontana responde que «la distinción entre convicciones personales y su expresión pública» no vale para todo. «Cuando se trata de acciones que hieren profundamente la dignidad de la persona humana no se puede distinguir entre convicción personal y actuar político», porque las verdades fundamentales de la persona no dependen de uno.
A la pregunta de si quien desempeña un papel institucional debe renunciar a la propia conciencia, Fontana responde que «los papeles institucionales desempeñados no pueden ser una excusa para acallar nuestra conciencia».
Se pregunta si no por qué Juan Pablo II habría propuesto a Tomás Moro como patrono de los políticos. «La objeción de conciencia tiene (y tendrá cada vez más) un gran significado político y, en ciertos casos, la objeción de conciencia exige incluso la dimisión del cargo».
Si la objeción de conciencia comportara un éxodo de la política, hay quien afirma que los católicos dejarían el campo a los demás y no tendrían la oportunidad de hacer el bien o reducir los daños.
A esta afirmación Fontana responde que «no es lícito hacer el bien a través del mal y las acciones absolutamente malas no se deben realizar nunca».
Hay quien afirma que hacer pasar las propias convicciones religiosas dentro de las leyes y las instituciones significa ser integristas.
Fontana responde que «los principios no son negociables», «son preceptos de la ley moral natural, preceptos de la razón, ulteriormente reforzados, si se quiere por la fe. No es por tanto integrismo luchar pacíficamente por su salvaguardia».
Según Fontana, si fuera verdad la tesis de la imposibilidad de aplicar en política los «principios no negociables», entonces «tendrían lugar dos consecuencias absurdas para el católico».
La primera sería que «el Magisterio se equivocaría o sería consciente de dar sólo indicaciones ideales abstractas, dejando luego a la conciencia individual de los laicos la tarea de la componenda».
Pero, añade, que esto no es posible porque el Magisterio no ha mantenido nunca que se pueda hacer lo que es intrínsecamente equivocado.
La segunda es que el papel de los laicos en política se vería disminuido. «Serían cristianos destinados por vocación a la componenda, mientras que los laicos ‘deben ordenar a Dios las cosas temporales'. Tal visión debilitada del laicado contrastaría con la teología católica del laicado».
En conclusión, afirma Fontana, «corresponde a los laicos empeñados en política trabajar para permitir la aplicación política de los principios no negociables, liberándose del destino a la componenda».
Si no existieran «principios no negociables», añade, «no es posible el bien común porque nada impediría la discriminación del hombre sobre el hombre».
«El bien común no es el menor mal común. Quien pretende imponer una democracia de la componenda a la baja, sosteniendo que todo valor absoluto sería de por sí violento, aplica el mismo terrorismo integrista que querría combatir», subraya Fontana.
Por ello, indica, «urgen nuevos laicos y nuevos católicos, capaces de dialogar no para limitarse sino para enriquecer, no para adaptarse a lo existente sino para proponer metas ambiciosas, para encontrarse sobre la vida, la familia, la libertad de educación, la libertad religiosa y por una vida plenamente humana».
Por Nieves San Martín
Documentación
Discurso de Benedicto XVI a los salesianos
Con motivo de su capítulo general
CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 10 abril 2008 (ZENIT.org).- Publicamos el discurso que dirigió Benedicto XVI el 31 de marzo a los participantes en el XXVI capítulo general de la Sociedad de San Francisco de Sales.
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Eminencia;
queridos miembros del capítulo general de la congregación salesiana:Me alegra encontrarme hoy con vosotros mientras llegan a su fase conclusiva vuestros trabajos capitulares. Agradezco ante todo al rector mayor, don Pascual Chávez Villanueva, los sentimientos que ha manifestado en nombre de todos, confirmando la voluntad de la congregación de actuar siempre con la Iglesia y por la Iglesia, en plena sintonía con el Sucesor de Pedro. Le agradezco, asimismo, el servicio generoso que ha prestado en el sexenio pasado y le expreso mis mejores deseos para el encargo que le acaban de renovar. Saludo también a los miembros del nuevo consejo general, que ayudarán al rector mayor en su tarea de animación y de gobierno de toda vuestra congregación.
En el mensaje que dirigí al rector mayor, y a través de él a vosotros, los capitulares, al comenzar vuestros trabajos manifesté algunas expectativas que la Iglesia pone en vosotros, los salesianos, e hice algunas consideraciones para el camino de vuestra congregación. Hoy deseo retomar y profundizar algunas de esas indicaciones, también a la luz del trabajo que estáis desarrollando.
Vuestro XXVI capítulo general se celebra en un período de grandes cambios sociales, económicos y políticos; de marcados problemas éticos, culturales y ambientales; y de conflictos aún por resolver entre etnias y naciones. Por otra parte, en nuestro tiempo hay comunicaciones más intensas entre los pueblos, nuevas posibilidades de conocimiento y de diálogo, una confrontación más viva sobre los valores espirituales que dan sentido a la existencia. En particular, las exigencias que los jóvenes nos presentan, especialmente sus interrogantes sobre los problemas de fondo, ponen de manifiesto los intensos deseos de vida plena, de amor auténtico y de libertad constructiva que albergan.
Son situaciones que interpelan profundamente a la Iglesia y su capacidad de anunciar hoy el evangelio de Cristo con toda su carga de esperanza. Por eso, deseo vivamente que toda la congregación salesiana, también gracias a los resultados de vuestro capítulo general, viva con renovado impulso y fervor la misión para la que el Espíritu Santo, por la intervención maternal de María Auxiliadora, la suscitó en la Iglesia. Hoy quiero animaros a vosotros, y a todos los salesianos, a seguir por el camino de esta misión, con plena fidelidad a vuestro carisma originario, en el contexto del ya inminente bicentenario del nacimiento de don Bosco.
Con el tema "Da mihi animas, cetera tolle", vuestro capítulo general se propuso reavivar el celo apostólico en cada salesiano y en toda la congregación. Eso ayudará a definir mejor el perfil del salesiano, de modo que sea cada vez más consciente de su identidad de persona consagrada "para la gloria de Dios" y esté cada vez más inflamado de celo pastoral "por la salvación de las almas".
Don Bosco quiso que la continuidad de su carisma en la Iglesia estuviera asegurada por la opción de la vida consagrada. También hoy el movimiento salesiano sólo puede crecer en fidelidad carismática si en su interior sigue siendo un núcleo fuerte y vital de personas consagradas. Por eso, con el fin de fortalecer la identidad de toda la congregación, vuestro primer compromiso consiste en reforzar la vocación de cada salesiano a vivir en plenitud la fidelidad a su llamada a la vida consagrada.
Toda la congregación debe tender a ser continuamente "memoria viviente del modo de existir y de actuar de Jesús como Verbo encarnado ante el Padre y ante los hermanos" (Vita consecrata, 22). Cristo debe ocupar el centro de vuestra vida. Es preciso dejarse aferrar por él y recomenzar siempre desde él. Todo lo demás ha de considerarse "pérdida ante la sublimidad del conocimiento de Cristo Jesús" y todo ha de tenerse "por basura para ganar a Cristo" (Flp 3, 8).
De aquí brota el amor ardiente al Señor Jesús, la aspiración a configurarse con él asumiendo sus sentimientos y su forma de vida, su abandono confiado al Padre, su entrega a la misión evangelizadora, que deben caracterizar a todo salesiano. Debe sentirse elegido para seguir a Cristo obediente, pobre y casto, según las enseñanzas y el ejemplo de don Bosco.
El proceso de secularización, que avanza en la cultura contemporánea, lamentablemente afecta también a las comunidades de vida consagrada. Por eso, es preciso velar sobre formas y estilos de vida que corren el peligro de debilitar el testimonio evangélico, haciendo ineficaz la acción pastoral y frágil la respuesta vocacional. En consecuencia, os pido que ayudéis a vuestros hermanos a conservar y a reavivar la fidelidad a la llamada. La oración que Jesús dirigió al Padre antes de su pasión para que cuidara en su nombre a todos los discípulos que le había dado y para que ninguno de ellos se perdiera (cf. Jn 17, 11-12), vale de modo particular para las vocaciones de especial consagración.
Por eso, "la vida espiritual debe ocupar el primer lugar en el programa" de vuestra congregación (Vita consecrata, 93). La palabra de Dios y la liturgia han de ser las fuentes de la espiritualidad salesiana. En particular, la lectio divina, practicada diariamente por todo salesiano, y la Eucaristía, celebrada cada día en la comunidad, deben ser su alimento y su apoyo. De aquí nacerá la auténtica espiritualidad de la entrega apostólica y de la comunión eclesial. La fidelidad al Evangelio vivido sine glossa y a vuestra Regla de vida, en particular un estilo de vida austero y la pobreza evangélica practicada de modo coherente, el amor fiel a la Iglesia y la entrega generosa de vosotros mismos a los jóvenes, especialmente a los más necesitados y desvalidos, serán una garantía del florecimiento de vuestra congregación.
Don Bosco es un ejemplo brillante de una vida impregnada de celo apostólico, vivida al servicio de la Iglesia dentro de la congregación y la familia salesianas. Siguiendo las huellas de san José Cafasso, vuestro fundador aprendió a asumir el lema "da mihi animas, cetera tolle" como síntesis de un modelo de acción pastoral inspirado en la figura y en la espiritualidad de san Francisco de Sales. Ese modelo se sitúa en el horizonte de la primacía absoluta del amor de Dios, un amor que llega a forjar personalidades ardientes, deseosas de contribuir a la misión de Cristo para encender toda la tierra con el fuego de su amor (cf. Lc 12, 49).
Juntamente con el amor a Dios, la otra característica del modelo salesiano es la conciencia del valor inestimable de las "almas". Esta percepción genera, por contraste, una agudo sentido del pecado y de sus devastadoras consecuencias en el tiempo y en la eternidad. El apóstol está llamado a colaborar en la acción redentora del Salvador, para que no se pierda nadie. Por consiguiente, "salvar las almas", precisamente según las palabras de san Pedro, fue la única razón de ser de don Bosco. El beato Miguel Rua, su primer sucesor, sintetizó así toda la vida de vuestro amado padre y fundador: "No dio ningún paso, no pronunció ninguna palabra, no emprendió ninguna empresa que no estuviera orientada a la salvación de la juventud. (...) Realmente, sólo le interesaban las almas". Así se refirió el beato Miguel Rua acerca de don Bosco.
También hoy es urgente alimentar este celo en el corazón de cada salesiano. Así no tendrá miedo de actuar con audacia incluso en los ámbitos más difíciles de la acción evangelizadora en favor de los jóvenes, especialmente de los más pobres material y espiritualmente. Tendrá la paciencia y la valentía de proponer a los jóvenes vivir la misma totalidad de entrega en la vida consagrada. Tendrá el corazón abierto a descubrir las nuevas necesidades de los jóvenes y a escuchar su invocación de ayuda, dejando eventualmente a otros los campos ya consolidados de intervención pastoral.
Por eso, el salesiano afrontará las exigencias totalizadoras de la misión con una vida sencilla, pobre y austera, compartiendo las mismas condiciones de los más pobres, y tendrá la alegría de dar más a quienes en la vida han recibido menos. Así el celo apostólico resultará contagioso e implicará también a otros. Por tanto, el salesiano se hace promotor del sentido apostólico, ayudando ante todo a los jóvenes a conocer y amar al Señor Jesús, a dejarse fascinar por él, a cultivar el compromiso evangelizador, a querer hacer el bien a sus coetáneos, a ser apóstoles de otros jóvenes, como santo Domingo Savio, la beata Laura Vicuña y el beato Ceferino Namuncurá, y los cinco jóvenes beatos mártires del oratorio de Poznan. Queridos salesianos, comprometeos en la formación de laicos con corazón apostólico, invitando a todos a caminar en la santidad de vida que hace madurar discípulos valientes y apóstoles auténticos.
En el mensaje que dirigí al rector mayor al inicio de vuestro capítulo general entregué idealmente a todos los salesianos la carta que envié recientemente a los fieles de Roma sobre la preocupación de lo que he llamado una gran emergencia educativa. "Educar nunca ha sido fácil, y hoy parece cada vez más difícil; por eso, muchos padres de familia y profesores se sienten tentados de renunciar a la tarea que les corresponde, y ya ni siquiera logran comprender cuál es de verdad la misión que se les ha confiado. En efecto, demasiadas incertidumbres y dudas reinan en nuestra sociedad y en nuestra cultura; los medios de comunicación social transmiten demasiadas imágenes distorsionadas. Así, resulta difícil proponer a las nuevas generaciones algo válido y cierto, reglas de conducta y objetivos por los cuales valga la pena gastar la propia vida" (Discurso en la entrega a la diócesis de Roma de la carta sobre la tarea urgente de la educación, 23 de febrero de 2008: L'Osservatore Romano, edición en lengua española, 29 de febrero de 2008, p. 6).
En realidad, el aspecto más grave de la emergencia educativa es el sentido de desaliento que invade a muchos educadores, especialmente padres de familia y profesores, ante las dificultades que plantea hoy su tarea. En efecto, en la citada carta escribí: «Sólo una esperanza fiable puede ser el alma de la educación, como de toda la vida. Hoy nuestra esperanza se ve asechada desde muchas partes, y también nosotros, como los antiguos paganos, corremos el riesgo de convertirnos en hombres "sin esperanza y sin Dios en este mundo", como escribió el apóstol san Pablo a los cristianos de Éfeso (Ef 2, 12). Precisamente de aquí nace la dificultad tal vez más profunda para una verdadera obra educativa, pues en la raíz de la crisis de la educación hay una crisis de confianza en la vida» (L'Osservatore Romano, edición en lengua española, 15 de febrero de 2008, p. 9) que, en el fondo, no es más que desconfianza en Dios, que nos ha llamado a la vida.
En la educación de los jóvenes es sumamente importante que la familia sea un sujeto activo. Con frecuencia encuentra dificultades para afrontar los desafíos de la educación; muchas veces es incapaz de dar su aportación específica, o está ausente. La predilección y el compromiso en favor de los jóvenes, que son característica del carisma de don Bosco, deben traducirse en un compromiso igual para la implicación y la formación de las familias.
Por consiguiente, vuestra pastoral juvenil debe abrirse decididamente a la pastoral familiar. Cuidar las familias no es restar fuerzas al trabajo en favor de los jóvenes; al contrario, es hacerlo más duradero y eficaz. Por eso, os animo a profundizar las formas de este compromiso, por el que ya estáis encaminados. Eso redundará en beneficio de la educación y la evangelización de los jóvenes.
Ante estas múltiples tareas es necesario que vuestra congregación asegure, especialmente a sus miembros, una sólida formación. La Iglesia necesita con urgencia personas de fe sólida y profunda, de preparación cultural actualizada, de genuina sensibilidad humana y de fuerte sentido pastoral. Necesita personas consagradas que dediquen su vida a estar en estas fronteras. Sólo así será posible evangelizar de forma eficaz, anunciar al Dios de Jesucristo y así la alegría de la vida.
Por consiguiente, a este compromiso formativo debe dedicarse vuestra congregación como una prioridad. Debe seguir formando con gran esmero a sus miembros sin contentarse con la mediocridad, superando las dificultades de la fragilidad vocacional, favoreciendo un sólido acompañamiento espiritual y garantizando en la formación permanente la cualificación educativa y pastoral.
Concluyo dando gracias a Dios por la presencia de vuestro carisma al servicio de la Iglesia. Os animo a realizar las metas que vuestro capítulo general proponga a toda la congregación. Os aseguro mi oración por la puesta en práctica de lo que el Espíritu os sugiera para el bien de los jóvenes, de las familias y de todos los laicos implicados en el espíritu y en la misión de don Bosco. Con estos sentimientos os imparto ahora a todos vosotros, como prenda de abundantes dones celestiales, la bendición apostólica.
[Traducción distribuida por la Santa Sede
© Copyright 2008 - Libreria Editrice Vaticana]
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