(VERITAS) El “derecho al aborto”, la eutanasia o la esterilización
de mujeres en países pobres que presentan la ONU y otros organismos
internacionales fueron calificados por el filósofo y sacerdote de la
Diócesis de Bruselas,
Michel Schooyans, como “
terrorismo
suave con rostro humano porque fuerzan la voluntad, imponen
decisiones a las naciones que no llegan a ser discutidas”. Las
declaraciones tuvieron lugar el miércoles pasado durante una
intervención en la Universidad Católica de Valencia.
Según informó
el servicio de prensa de la Universidad Católica de Valencia, donde
el catedrático emérito de Filosofía y Sociología de la Universidad
de Lovaina impartió un ciclo formativo el miércoles y jueves
pasados, 9 y 10 de abril, el arzobispo de Valencia, cardenal
Agustín García-Gasco, acompañó a Schooyans en la primera
conferencia.
El teólogo afirmó que “estas instituciones internacionales
tienen cada vez más poder para definir lo que es justo e injusto e
imponer nuevas definiciones a los estados particulares, incluso con
chantaje” y criticó una “nueva concepción de los derechos
humanos”, según la cual “ya no se trata de reconocer la
igual dignidad de todos los seres humanos” sino de “determinar
cuál es la categoría de seres humanos que pueden ser admitidos a la
vida y cuáles las categorías de seres humanos que pueden ser
eliminados”.
Según el sacerdote belga, esta nueva concepción está basada en el
positivismo de Hans Kelsen, que defiende el Derecho
como un fenómeno autónomo de consideraciones morales o ideológicas.
Schooyans señaló que en su país, Bélgica, “está
legalizada la eutanasia” y allí existe un “debate que
todavía no ha llegado a España en el que se crea una mentalidad en
las personas mayores y ancianas de ser un peso inútil que supone un
coste para la sociedad y sus familias”. En este sentido, añadió
que, en la actualidad, los pacientes están “cada vez más
amenazados” puesto que los gobiernos reducen presupuestos
sanitarios y “la oferta de cuidados médicos” para crear esa
“mentalidad” de que los “viejos precisan desaparecer”.
También destacó la conveniencia de “rematernizar a la mujer,
porque es la que hace prevalecer relaciones de ternura sobre las de
violencia”. Hay que reactivar en el corazón de la mujer esta
disposición a ser el rostro de Dios en la sociedad”, dijo, así como
“repaternizar al hombre y reactivar su llama paterna del hombre”,
dado que “es habitual presentar al hombre solo como un trabajador,
un productor económico”.
En otra ponencia, Schooyans defendió la familia y señaló: “Cuando
veo los ataques dirigidos contra la familia a través de los
denominados nuevos modelos de familia o los nuevos derechos es
cuando veo que se puede tener miedo al futuro”, puesto que “cuando
se destruye la familia se destruye el lugar donde nace la
solidaridad humana”, añadió.
Schooyans subrayó que “la crisis de la familia de hoy es el
resultado de una crisis en la razón humana, a causa de un uso
deficitario de la razón basado en la influencia de la tendencia
pecaminosa que hay en cada uno de nosotros” y se refirió a santo
Tomás de Aquino para señalar que “el uso correcto de la razón es el
fundamento de la solidaridad humana, puesto que somos capaces de
diálogo, conciliación, confraternización y se realizan intentos de
edificar el bien común”.