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SANTA SEDE
Misa en el Vaticano: La sangre del arzobispo muerto en Irak es semilla
El patriarca de Bagdad pide seguridad, 30 días después del asesinato del arzobispo
El Papa rinde tribuyo al amor a Dios y a la Iglesia del cardenal Corripio Ahumada
Seminario en el Vaticano para promover un desarme general
MUNDO
Cientos de miles de norteamericanos quieren ver al Papa
Entregados en Madrid los Premios «Duc in Altum»
Miniserie en televisión e Internet de un exorcista de la diócesis de Roma
Un concurso muestra los frutos de la educación católica en los Estados Unidos
La Conferencia Episcopal rechaza los intentos de legalizar el aborto en Brasil
Tres obispos brasileños amenazados de muerte
FLASH
Portal dedicado a la nulidad matrimonial
ESPIRITUALIDAD
Predicador del Papa: «El amor evangélico es el gran ausente de las sectas»
DOCUMENTACIÓN
Benedicto XVI: «Los abuelos: su testimonio y su presencia en la familia»
Santa Sede
Misa en el Vaticano: La sangre del arzobispo muerto en Irak es semilla
Explica el cardenal Leonardo Sandri
CIUDAD DEL VATICANO, viernes, 11 abril 2008 (ZENIT.org).- La sangre del arzobispo secuestrado en Irak es una semilla con la que Dios recogerá frutos en Irak, ha dicho el cardenal argentino Leonardo Sandri, en una misa celebrada en el Vaticano, 30 días después de su muerte.
El cuerpo sin vida de monseñor Paulos Faraj Rahho, arzobispo de Mosul de los Caldeos, fue encontrado el 13 de marzo, mientras la Iglesia universal seguía sin aliento sus noticias, tras haber sido secuestrado el 29 de febrero, al final de la celebración del Vía Crucis.
El prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales presidió la celebración eucarística en la mañana de este viernes en la Basílica de San Pedro con la participación de numerosos miembros de la Curia Romana y de embajadores acreditados ante la Santa Sede.
Al trazar el perfil espiritual del prelado fallecido, en la homilía, constató que, «como obispo, recibió de Cristo el mandato especial de enseñar la Palabra».
«En el servicio de la Palabra, y en esa elevada enseñanza que se convirtió su muerte cruenta, Cristo mismo, junto al obispo Rahho ha sembrado con el cansancio y el llanto. ¡Estamos llenos de esperanza por la cosecha que prepara el Señor!».
«No sabemos nada sobre las horas en que estuvo prisionero o sobre su agonía. ¡Están recogidas en el cáliz de Cristo!», aseguró. «Pero podemos pensar que estuvieron caracterizadas por la santidad del dolor y de la esperanza».
«¿Con qué resonancia interior habrá pronunciado en aquellos momentos las palabras del Crucificado: "En tus manos, Padre, encomiendo mi espíritu"?», se preguntó el purpurado.
«Monseñor Rahho comulgó en el Cuerpo y en la Sangre del Señor. Celebró en persona de Cristo el misterio de su inmolación pascual. Quedó asociado por el Señor Jesús a la única y perfecta oblación al Padre. Por ello "vivirá eternamente", y con él los hermanos nuestros que recordamos en esta misa».
Se refería a los tres jóvenes que acompañaban al obispo al salir del Vía Crucis, y que fueron asesinados en la operación del secuestro, así como al padre Ragheed Aziz Ganni, sacerdote caldeo asesinado el 3 de junio de 2007 en Mosul, junto a tres subdiáconos.
«La tribulación que hoy experimentan tantos discípulos del Señor está destinada ciertamente a traer frutos evangélicos para la Iglesia caldea, para todos los católicos y para los hermanos en Cristo iraquíes», aseguró Sandri.
«Frutos de reconciliación dentro de la comunidad eclesial y de reconciliación en Irak», concluyó.
La celebración eucarística fue concelebrada por los cardenales Bernard Francis Law, Jean-Louis Tauran y por el patriarca Ignace Moussa I Daoud, así como por arzobispos, obispos y sacerdotes de varias partes del mundo y colaboradores de Benedicto XVI.
Entre los embajadores presentes se encontraban los representantes diplomáticos ante el Vaticano de Irak, Estados Unidos, Egipto, el Líbano, Chipre y Turquía.
Al final de la misa se leyó un mensaje del patriarca de Babilonia de los Caldeos, Su Beatitud Emmanuel III Delly, en el que implora paz y seguridad para su país (Cf. Zenit, 11 de abril de 2008).
Por Jesús Colina
El patriarca de Bagdad pide seguridad, 30 días después del asesinato del arzobispo
Mensaje a una misa celebrada en el Vaticano con este motivo
CIUDAD DEL VATICANO, viernes, 11 abril 2008 (ZENIT.org).- Paz y seguridad: esta es la imploración del patriarca de Babilonia de los Caldeos, Su Beatitud Emmanuel III Delly, en un mensaje que ha enviado con motivo de una misa celebrada en el Vaticano al cumplirse los treinta días de la muerte de monseñor Paulos Faraj Rahho, arzobispo de Mosul de los Caldeos.
El mensaje está enviado al cardenal argentino Leonardo Sandri, prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales, que ha presidido la misa de sufragio por el arzobispo caldeo, este viernes en la mañana, en el altar de la Cátedra de la Basílica de San Pedro.
Monseñor Paulos Faraj Rahho fue secuestrado el 29 de febrero, tras la celebración del Vía Crucis, y su cadáver fue hallado el 13 de marzo.
El mensaje patriarca dice: «Desde la lejana Tierra de Abraham, padre de los creyentes, alzo hoy mi humilde voz, junto a la de los fieles caldeos, que viven en este país desafortunado y que sufre desde hace tantos años, y me uno espiritualmente al cardenal Sandri».
El patriarca también recuerda a los tres jóvenes que murieron en el secuestro del arzobispo a quienes ha citado con el nombre familiar con el que eran conocidos entre su comunidad: Samir, Rami y Firas.
El mensaje fue leído en la Basílica vaticana al final de la misa por el padre Philip Najim, procurador en Roma del patriarcado caldeo y visitador apostólico para los fieles caldeos en Europa.
El mensaje del patriarca concluye con esta oración: «Que el Señor nos conceda la paz y la seguridad, aleje de nosotros todo mal y toda persecución, y done a los iraquíes la gracia para soportar todo con fe y perseverancia».
Y añade: «A Benedicto XVI se dirige nuestra devoción y gratitud de hijos, y le garantía de nuestro amor».
El Papa rinde tribuyo al amor a Dios y a la Iglesia del cardenal Corripio Ahumada
Fallecido este jueves a los 88 años
CIUDAD DEL VATICANO, viernes, 11 abril 2008 (ZENIT.org).- Benedicto XVI ha rendido tributo al «gran amor a Dios y a la Iglesia» del cardenal Ernesto Corripio Ahumada, arzobispo emérito de la archidiócesis primada de México, fallecido este jueves a los 88 años (Cf. Zenit, 10 de abril de 2008).
En un telegrama enviado al cardenal Norberto Rivera Carrera, su sucesor en esa sede arzobispal, el Papa confiesa que se siente «profundamente entristecido» al recibir la noticia de la muerte «del querido cardenal», «después de una larga enfermedad vivida con gran serenidad».
El Santo Padre expresa su «más sentido pésame» «a los familiares del difunto y a todo ese querido pueblo mexicano».
«Me uno a todos para encomendar a la misericordia del Padre celestial a este celoso pastor que con tanta caridad ha servido a su pueblo», añade.
Recorriendo etapas de su vida, el Papa destaca «su generoso e intenso ministerio episcopal en Tampico, y luego como arzobispo de Antequera, Puebla de los Ángeles y México, siendo también durante algunos años presidente de la Conferencia Episcopal de ese país».
Su existencia, concluye, «testimonia su gran amor a Dios y a la Iglesia, así como su gran dedicación a la causa del Evangelio».
Seminario en el Vaticano para promover un desarme general
Organizado por el Consejo Pontificio para la Justicia y la Paz
CIUDAD DEL VATICANO, viernes, 11 abril 2008 (ZENIT.org).- «Desarme, desarrollo y paz: perspectivas de un desarme general» es el tema de un Seminario Internacional de estudio, promovido en el Vaticano por el Consejo Pontificio para la Justicia y la Paz, los días 11 y 12 de abril.
Los trabajos del seminario serán inaugurados y clausurados por el presidente del Consejo Pontificio, cardenal Renato Raffaele Martino.
El hilo conductor del Seminario, con la participación de estudiosos a nivel internacional, según indica un comunicado enviado a Zenit por el Consejo Pontificio es el siguiente: «Ética y política, economía y derecho, organizaciones internacionales, sujetos no gubernamentales y religiones, en sinergia para la realización de un "desarme general", no sólo de los armamentos sino también y antes todavía del corazón del hombre».
Como indica su título, el Seminario se inspira en el concepto de «desarme integral», propuesto en especial por Juan XXIII en la encíclica Pacem in Terris: «Todos deben, sin embargo, convencerse que ni el cese en la carrera de armamentos, ni la reducción de las armas, ni, lo que es fundamental, el desarme general son posibles si este desarme no es absolutamente completo y llega hasta las mismas conciencias; es decir, si no se esfuerzan todos por colaborar cordial y sinceramente en eliminar de los corazones el temor y la angustiosa perspectiva de la guerra» (número 61).
Sobre tales bases, la primera sesión del Seminario, en la mañana de este 11 de abril, se dedicó a una reflexión ética y espiritual sobre el desarme y sobre las condiciones para una geopolítica del desarrollo y de la paz, con ponencias --entre otros-- del padre Sergio Bastianel S.I., profesor de la Pontificia Universidad Gregoriana, y del profesor Guy Feuer de la Sorbona de París.
En la segunda sesión, por la tarde, se debatieron algunas cuestiones concretas económicas y jurídicas, como el comercio internacional de armas, la superposición entre economía civil y militar, y la relación entre desarme y derechos humanos. Hablaron Fabrizio Battistelli del Instituto Internacional de Investigación «Archivio Disarmo», Davina Miller de la Universidad de Bradford, y Raymond Ranjeva del Tribunal Internacional de Justicia.
Este sábado, 12 de abril, por la mañana, en la tercera sesión, que cerrará los trabajos del Seminario, se subrayará el papel de los diversos sujetos llamados a cooperar para un «desarme integral», es decir, sujetos gubernamentales y no gubernamentales, las organizaciones internacionales y las religiones, con ponencias de Jorge Urbina de las Naciones Unidas, Cornelio Sommaruga del Centro Internacional Desmine Humanitario y del cardenal O'Brien, arzobispo de Saint Andrews y Edimburgo.
Por Nieves San Martín
Mundo
Cientos de miles de norteamericanos quieren ver al Papa
WASHINGTON, viernes, 11 abril 2008 (ZENIT.org-Aica).- «Hay una cosa, sólo una, más difícil en Washington, que conseguir una entrevista con el Presidente de los Estados Unidos, y esto es: obtener una entrada para ingresar al estadio de los ‘Nationals', para la misa multitudinaria con el Papa Benedicto XVI», explica Enrique Soros, un argentino del Movimiento de Schoenstatt desde la capital estadounidense.
Si bien las instalaciones tienen capacidad para albergar a una multitud de 46.000 personas, la arquidiócesis de Washington recibió solicitudes para 200.000 participantes.
Sin embargo, estos números no reflejan los cientos de miles de interesados que pidieron «tickets» a amigos o a sus propias parroquias y diócesis, obteniendo como respuesta una negativa a su requerimiento. Excepcionalmente se oye, con santa envidia, o no tan santa en muchos casos, que alguien obtuvo «tickets» para la mencionada Misa.
Así comentó Ivelisse Avilés: «Salvi y yo ganamos la lotería (en las parroquias se sortean los ‘tickets' para el ingreso al estadio). ¡Qué bendición! ¡Veremos al Papa! Lo sentimos como un regalo especial de la Madre Tres Veces Admirable. ¡Para nosotros, un milagro y un sueño que se hace realidad!»
En esta ciudad hay una excepcional expectativa por la llegada del Papa, y dado que la mayoría de los interesados no podrá acceder al estadio, todos buscan vías alternativas para saludar al Santo Padre en persona, siquiera desde lejos, y recibir su bendición. Hay una conciencia muy real que es Jesús quien estará presente aquí, en la persona de su representante en la Tierra.
El Papa llegará a Washington el martes 15 de abril. Para circunstancias especiales, como la llegada a la Nunciatura el mismo 15, la arquidiócesis invitó sólo a pocos representantes de algunas parroquias, para darle desde el jardín del frente una cálida bienvenida. Se preparan canciones especiales con ritmo y calidez, para orar y alentarse en las horas de espera, y para recibir al Santo Padre con entusiasmo.Si bien se dispusieron excepcionales medidas de seguridad para proteger al Papa y a los peregrinos, habrá oportunidades para saludar a Benedicto XVI en su paso por algunas calles de la ciudad, dado que con ese objetivo viajará a veces en el Papamóvil. Será un importante contrapunto, en una ciudad donde lo espontáneo y la multitud en las calles, tendrán que convivir con los miembros de las agencias de seguridad en cada esquina, a cada paso, como el perro con el gato. El Papa aceptó el desafío de acercarse a las multitudes, a pesar de las recomendaciones en sentido contrario.
Tanto las parroquias como los Movimientos están poniendo desde hace meses sus recursos a disposición de las necesidades más diversas. Se espera la llegada de participantes de distintos Movimientos desde distantes puntos del país y del exterior, de entre ellos: del Camino Neocatecumenal, que traerá 5.000 miembros; los Focolares, Schoenstatt y Encuentro Matrimonial, entre otros.
Dichos grupos, nucleados en la Asociación de Movimientos Eclesiales y Nuevas Comunidades, de la arquidiócesis de Washington, se sienten llamados especialmente a contribuir con nueva vida, profunda, entusiasta, por un nuevo orden social, solidario, justo y comprometido con los valores cristianos. Dichos Movimientos participarán en forma activa de todas las expresiones populares de fe y de afecto al enviado de Dios que tendrán lugar la próxima semana en Washington, entre el martes 15 y el jueves 17 de abril.
Pancartas, imágenes, cantos, camisetas, banderas, obleas, recuerdos, gorras, todo vale para hacer de tres cortos días, una experiencia vital de fe, un encuentro personal con Jesús, que promete ser universal, fraternal e intenso.
Entregados en Madrid los Premios «Duc in Altum»
A quien promueve la voz del Papa y la evangelización
MADRID, viernes, 11 abril 2008 (ZENIT.org).- Este jueves se han entregado por tercera vez los Premios «Duc in Altum», otorgados por la revista «Mensaje del Papa» del Grupo Intereconomía. El acto ha sido presidido por el cardenal- arzobispo de Madrid, monseñor Antonio María Rouco Varela.
Junto al Centro Jurídico Tomás Moro, este año han sido premiados el Foro Español de la Familia y la Delegación de Juventud del Arzobispado de Madrid (DELEJU) por su Misión Joven.
El premio tiene como fin «distinguir a quienes por su trabajo, actividad o testimonio, hayan colaborado en la labor ministerial del Santo Padre, en la defensa de la familia y de la vida, en la nueva evangelización, en el fomento y cuidado de las vocaciones, o demás actividades de la vida de la Iglesia».
La publicación «Mensaje del Papa» se distribuye a través de la revista «Alba». «Mensaje del Papa» existe desde hace 19 años y está impulsada por el sacerdote Alberto García Ruíz, que también es capellán del aeropuerto de Madrid.
Don Alberto García ha afirmado que el premio quiere recordar «no sólo a unos pocos católicos sino a la presencia en nuestra sociedad, a través de ellos, de la Iglesia en su conjunto».
En esta edición 2008 han sido los lectores de la revista semanal «Alba» y de «Mensaje del Papa» los que han votado los ganadores.
El premio está patrocinado por Celvitae, un banco familiar de células adultas y consiste en una réplica de una estatua llamada «Camino de santidad», un bronce del escultor Juan de Ávalos que figura a Juan Pablo II viajero junto a la Virgen y que está situada en la entrada del edificio del Grupo Intereconomía.
El premio ha sido concedido en otras ocasiones a personalidades como Kiko Argüello, fundador del Camino Neocatecumenal, a la Madre Angélica y su canal televisivo EWTN y a la Ayuda a la Iglesia Necesitada.
Uno de los galardonados, el presidente del Centro de Estudios Tomás Moro, Javier Mª Pérez- Roldán y Suanzes, ha contado a Zenit que «somos un centro pequeño y no nos esperábamos para nada este premio, que anteriormente ha sido entregado a auténticas locomotoras de la evangelización».
Para Pérez-Roldán y Suanzes es importante tener presente, como Tomás Moro --en quien se inspira el centro--, que «es más importante la ley de Dios que someterse a leyes injustas», y afirma que «es necesario respetar la ley natural antes que leyes moralmente inaceptables».
Esta asociación premiada tiene como fines la defensa de la dignidad de la persona, de la familia y de los derechos humanos, y en especial la protección del derecho a la vida. Entre varias actividades trabajan para concienciar a la sociedad sobre las consecuencias de la asignatura «Educación para la Ciudadanía» y también están implicados en causas contra clínicas abortistas en España.
Por Miriam Díez i Bosch
Miniserie en televisión e Internet de un exorcista de la diócesis de Roma
Muestra cómo se hace un exorcismo y como no tener miedo del demonio
CIUDAD DEL VATICANO, viernes, 11 abril 2008 (ZENIT.org).- ¿Cómo se hace un exorcismo? ¿Cómo es posible no tener miedo del demonio? Uno de los exorcistas de la diócesis de Roma está respondiendo a estas preguntas en una miniserie para la televisión e Internet.
El diablo, ¿existe? Éste ha sido el primer interrogante al que ha respondido el padre Gabriele Amorth, exorcista de la diócesis del Papa desde hace casi 21 años, sacerdote de la Congregación de San Pablo.
«Respondo con las palabras de Juan Pablo II a quien una vez le planteé esta pregunta --recuerda--: "Santidad me encuentro con muchos obispos que no creen en el demonio". Y Juan Pablo II respondió: "Quien no cree en el demonio, no cree en el Evangelio"».
«El diablo es un ángel, y por tanto, un espíritu puro creado bueno por Dios y que se pervirtió porque se rebeló contra Dios. Por tanto, conserva todas las características del espíritu puro como son, inteligencia muy grande, inmensamente mayor a la nuestra», explica.«La forma como nosotros solemos representarlo con alas, en forma de murciélago, con las pezuñas, los cuernos, es una forma que a él le gusta mucho porque lo ridiculiza y favorece que no se crea en su existencia», afirma.
Ahora bien, el sacerdote muestra también que con Jesús es posible vencer al diablo: «el exorcista actúa en el nombre de Jesús con la fuerza que le viene de Jesús».
El padre Amorth explica cómo hace un exorcismo: «Voy a una iglesia del centro de Roma, una parroquia que durante el día está cerrada. Hay misa por la mañana y luego la cierran y allí hago los exorcismos fuertes. Tengo siempre siete, diez personas que me ayudan, tengo una pequeña cama. A veces tenemos que atar a las personas o simplemente las sujetamos».
El sacerdote aclara que no es lo mismo un problema psíquico que un mal maléfico. «Normalmente cuando una persona siente esos males y problemas lo primero que hace es ir al médico y al psiquiatra», reconoce.
«Lo más difícil es distinguir el mal maléfico del mal psiquiátrico. Van al psiquiatra y se someten durante años a tratamientos pero no consiguen ningún resultado. Entonces comienzan a pensar que su mal no es un mal natural. Y acuden al mago de quien reciben un daño mayor».
«Este es el recorrido normal que siguen estas personas. En este momento es posible que una persona con más práctica en estos asuntos le sugiera que vaya al exorcista».
Entre las sorpresas que depara a los oyentes, el padre Amorth les revela el nombre de la criatura que más aversión provoca al diablo, María.
«En cierta ocasión un amigo mío exorcista preguntó al demonio qué era lo que más le hería de la Virgen, porque le tenía tanta manía. Respondió "porque es la mas pura de todas las criaturas y yo soy el más inmundo, es la más obediente de todas las criaturas y yo soy el más rebelde, es aquella que nunca ha cometido ni el más mínimo pecado y por ello me vence siempre"».
De hecho, el padre Amorth, cuya especialidad en teología es la mariología, aclara que María también sufrió tentaciones del demonio. «¿Cuándo?», se pregunta. «Desde el nacimiento hasta la muerte. Pero siempre venció», responde.
La miniserie semanal, transmitida en ocho idiomas, se encuentra en su tercer capítulo y continuará en las próximas semanas. Está siendo emitida por canales católicos de televisión y puede verse en Internet en el portal http://www.h2onews.org/_page_search.php?testo=amorth
Un concurso muestra los frutos de la educación católica en los Estados Unidos
Premiado por un ensayo gana la oportunidad de conocer al Papa
WASHINGTON, viernes, 11 abril 2008 (ZENIT.org).- Los efectos de una educación católica inevitablemente afloran en sus estudiantes, constata un estudiante de biología galardonado por la Universidad Católica de América. El premio le permitirá conocer a Benedicto XVI.Peter Osgood, estudiante de Biología, fue elegido el 10 de abril como ganador de un concurso de escritura de ensayo sobre el tema «Cómo la educación católica ha cambiado mi vida».
Su premio será un saludo personal al Santo Padre, cuando el pontífice visite el campus la próxima semana para realizar un discurso sobre la educación católica a los más de 400 presidentes de universidades y líderes de la educación diocesana de todo el país.
El padre David O'Connell, presidente de la universidad, escogió el trabajo de Osgood entre más de 125 ensayos, presentados por estudiantes universitarios católicos participantes en el concurso.
En su ensayo, Osgood escribió acerca de su asistencia a una pequeña escuela primaria católica en su ciudad natal de Penn Yan, Nueva York, una escuela dijo que su padre a menudo llamaba «el secreto mejor guardado de nuestra región».
«Recuerdo que cada día escolar empezaba con la oración», escribe. «Allí recordábamos a los que estaban en necesidad, dábamos gracias por los muchos dones y pedíamos ayuda en todos nuestros desafíos. Esto realmente marcó la pauta para nuestro aprendizaje en todo el resto del día».
«Nuestras aulas se centraron en la construcción de personas cualificadas que se pudieran impulsar a sí mismas --y a otras- para lograr grandes cosas. También se enseñaba la forma de cuidar y apoyar a los amigos, en el verdadero espíritu del Evangelio. Aunque mis padres estaban muy satisfechos con la rigurosa y exhaustiva educación que estaba recibiendo, sé que estaban más orgullosos de la persona que se estaba fomando».
Aunque Osgood fue a escuelas públicas en la secundaria, anhelaba que la fe fuera de nuevo parte importante de su formación como estudiante universitario y se inscribió en un curso de pregrado en la Universidad Católica.
«Lo que encontré --escribe-- fue una innegable pasión por aprender y una comunidad de fe que encarna un verdadero espíritu de ministerio, que está dispuesta a acoger a las personas independientemente de la etapa en que estén y caminar con ellos en su itinerario individual».
Una excelente educación católica, dice, «no puede seguir siendo el 'secreto mejor guardado', sino que será inevitable que se muestre en las palabras y los hechos de cada uno de sus estudiantes».
El subcampeón del concurso de ensayo es Christopher Seibt, un estudiante de Filosofía de Syracuse, Nueva York, quien también asistirá al discurso de Benedicto XVI sobre educación católica en la Universidad Católica. Ambos estudiantes asistirán a la recepción privada para los invitados al discurso del Papa.
Tres estudiantes obtuvieron una mención honorífica por sus ensayos: Joanna Berry, de Teología de Joliet, Illinois; Marcel Antonio Brown, estudiante de Doctorado en inglés, de Arlington, Virginia; y Craig Mariconti, de Psicología de Warwick, Nueva York.Los tres estudiantes ganaron entradas para sentarse en un puesto preferencial en la Misa que el Papa celebrará el 17 de Abril en Nationals Park en Washington.
El anuncio de los ganadores del concurso coincide con el 121 aniversario de la fundación de la Universidad Católica.
Traducido del inglés por Nieves San Martín
La Conferencia Episcopal rechaza los intentos de legalizar el aborto en Brasil
Los obispos en Asamblea divulgan una nota en defensa de la vida
INDAIATUBA, viernes, 11 abril 2008 (ZENIT.org).- Los obispos de Brasil hicieron pública el 10 de abril una nota en la que invitan a los fieles a «unirse e nosotros en la defensa de la vida, rechazando los intentos de legalización del aborto en nuestro país».Reunidos en Asamblea General en Itaici, Sao Paulo, los prelados reafirman que «la vida humana es sagrada» y que «el derecho a la vida fundamenta los demás derechos».
«Desde la fecundación hasta su declive natural, la vida es fruto de la acción creadora de Dios, "Señor y amigo de la vida" (Sb 11,26), y permanece siempre en relación con Él, su único fin. Cabe al ser humano la responsabilidad de acoger y hacer fructificar este inestimable don divino».
La nota de la Conferencia Episcopal de Brasil (CNBB) destaca que «la vida humana no puede ser instrumentalizada, violada o destruida» sino que debe «ser defendida siempre antes que amenazada o fragilizada».
Según los obispos, el aborto «es moralmente inadmisible» y hace «muchas víctimas»: «el niño suprimido, la madre aislada en sus sentimientos de culpa y psicológicamente enferma, el padre que aprobó o no se opuso y demás familiares».
Sobre la cuestión de la investigación con células madre embrionarias en Brasil, donde una acción de inconstitucionalidad aguarda el veredicto del Tribunal Supremo, el episcopado recuerda que ya «en la célula inicial está todo lo que la naturaleza predispone para el desarrollo de la nueva vida».
«El embrión humano debe ser respetado y tratado como un ser humano desde su fecundación y, por ello, desde ese mismo momento, le debe ser reconocido el derecho inviolable de cada ser humano a la vida», afirma la nota.
Según la CNBB, «el uso de embriones humanos y su destrucción para la investigación científica, así como su crioconservación, violan el más fundamental de todos los derechos, el derecho a la vida».
Los obispos piden también a los fieles la realización de «gestos concretos en favor de la vida». Así indican: la creación de centros de acogida de la madre gestante, la práctica de la adopción, la donación de sangre y de órganos para transplantes, la constitución de Comisiones Diocesanas de Bioética, entre otras iniciativas.
Traducido del portugués por Nieves San Martín
Tres obispos brasileños amenazados de muerte
Los prelados Erwin Krautler, José Luiz Azcona Hermoso y Flávio Giovenale
INDAIATUBA, viernes, 11 abril 2008 (ZENIT.org).- El Episcopado brasileño el 10 de abril su solidaridad con los obispos amenazados de muerte en su trabajo pastoral en el país.Han recibido amenazas de muerte tanto por teléfono como por carta y hasta personalmente, los obispos Erwin Krautler, de la Prelatura de Xingu; José Luiz Azcona Hermoso, de la Prelatura de Marajó; y Flávio Giovenale, de la Diócesis de Abaetetuba. Todos ellos en el estado de Pará, norte de Brasil.
«Cualquier agresión contra ellos nos atañe a todos nosotros, sus hermanos en el ministerio episcopal, y al pueblo a quien sirven con impávido celo y valiente profecía», afirma en una nota la Conferencia Episcopal de Brasil (CNBB).
«En Cristo, somos uno solo con ellos y con las personas que ellos defienden: los pueblos indígenas; las mujeres, niños y adolescentes que el tráfico de seres humanos instrumentaliza, que la explotación sexual vende y las drogas matan».
«Apoyamos también su empeño en la defensa del medio ambiente que la ganancia devasta con nefastas consecuencias para la vida humana», destaca el texto.
De acuerdo con el episcopado, «sus luchas son, por tanto, nuestras luchas, sus sufrimientos son nuestros sufrimientos».
La CNBB expresa la misma solidaridad a los demás «obispos, sacerdotes, personas consagradas, laicos que trabajan por los mismos ideales de vida y de justicia en todo Brasil donde los derechos humanos son constantemente degradados y por ello también sufren amenazas».
«Exigimos de las autoridades competentes investigaciones serias y protección para los amenazados. Su vida es valiosa para el pueblo que defienden y para nosotros que somos solidarios con ellos. Basta de violencia», concluye la nota.
Traducido del portugués por Nieves San Martín
Flash
Portal dedicado a la nulidad matrimonial
Ofrece información y responde a consultas
MADRID, viernes, 11 abril 2008 (ZENIT.org).- Para todos aquellos que necesiten información y orientación sobre la nulidad matrimonial existe un portal católico con personas especialistas creado a propósito con este fin.
La web católica www.matrimonionulo.com ofrece información y consulta sobre las causas y el proceso de nulidad matrimonial.
Forman parte de este servicio diferentes especialistas en derecho civil y matrimonial canónico. La dirección y coordinación está a cargo de Rafael Felipe Freije, doctor en Teología (2000) y licenciado en Derecho Canónico (2005).
«Con frecuencia --dice el portal en su presentación-- se oye hablar de la ‘nulidad del matrimonio' como un privilegio para ricos o poderosos. También de procesos carísimos y de famosos. La verdad es que la gran mayoría de personas que acuden a los tribunales eclesiásticos son gente normal, que pertenecen a todas las clases sociales».
La actividad judicial de la Iglesia, informa esta página, «se inserta en la pastoral matrimonial como una contribución benéfica cuando se desarrolla con pericia, verdadero espíritu pastoral y al servicio de la verdad objetiva, a la luz del Evangelio y del Magisterio de la Iglesia».Esta página, indican los responsables de la misma «es una ayuda para aquellos que desean someter al juicio de la Iglesia la posible invalidez del sacramento del matrimonio que un día celebraron ante la comunidad cristiana. Nuestra intención es la de contribuir a la paz y a la tranquilidad de sus conciencias. Frente al fracaso, ayuda y orientación».
Por Nieves San Martín
Espiritualidad
Predicador del Papa: «El amor evangélico es el gran ausente de las sectas»
Comentario del padre Cantalamessa a la liturgia del próximo domingo
ROMA, viernes, 11 abril 2008 (ZENIT.org).- Publicamos el comentario del padre Raniero Cantalamessa, OFM Cap. --predicador de la Casa Pontificia-- a la Liturgia de la Palabra del próximo domingo, IV de Pascua
* * *
IV Domingo de Pascua
Hechos 2,14a.36-41; 1 Pedro 2, 20b-25; Juan 10, 1-10
Yo soy el Buen Pastor
Este es el domingo del Buen Pastor, pero por una vez no es en Él en quien vamos a concentrar la atención, sino más bien en su antagonista. ¿Quién es el personaje definido «ladrón» y «extraño»? Jesús piensa, en primer lugar, en los falsos profetas y en los pseudomesías de su tiempo que se hacían pasar por enviados de Dios y liberadores del pueblo, mientras que en realidad no hacían más que mandar a la gente a morir por ellos. Hoy estos «extraños» que no entran por la puerta, sino que se introducen en el redil a hurtadillas, que «roban» las ovejas y las «matan», son visionarios fanáticos o astutos aprovechados que especulan con la buena fe y la ingenuidad de la gente. Me refiero a fundadores o jefes de sectas religiosas que pululan por el mundo.
Cuando hablamos de sectas, sin embargo, debemos prestar atención para no poner todo en el mismo plano. Los evangélicos y los pentecostales protestantes, por ejemplo, aparte de grupos aislados, no son sectas. La Iglesia católica desde hace años mantiene con ellos un diálogo ecuménico a nivel oficial, cosa que jamás haría con las sectas.
Las verdaderas sectas se reconocen por algunas características. Ante todo, en cuanto al contenido de su credo, no comparten puntos esenciales de la fe cristiana, como la divinidad de Cristo y la Trinidad; o bien mezclan con doctrinas cristianas elementos ajenos incompatibles con ellas, como la reencarnación. En cuanto a los métodos, son literalmente «ladrones de ovejas», en el sentido de que intentan por todos los medios arrancar a fieles de su Iglesia de origen para hacer de ellos adeptos de su secta. Habitualmente son agresivos y polémicos. Más que proponer contenidos propios, pasan el tiempo acusando, polemizando contra la Iglesia, la Virgen y en general todo lo que es católico. Estamos, con ello, en las antípodas del Evangelio de Jesús que es amor, dulzura, respeto por la libertad de los demás. El amor evangélico es el gran ausente de las sectas.
Jesús nos ha dado un criterio seguro de reconocimiento: «Guardaos de los falsos profetas --dijo--, que vienen con vosotros con disfraces de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis» (Mt 7,15). Y los frutos más comunes del paso de las sectas son familias rotas, fanatismo, expectativas apocalípticas del fin del mundo, regularmente desmentido por los hechos.
Hay otro tipo de sectas religiosas, nacidas fuera del mundo cristiano, en general importadas de oriente. A diferencia de las primeras, no son agresivas; más bien se presentan «con disfraz de cordero», predicando el amor por todos, por la naturaleza, la búsqueda del yo profundo. Son formaciones a menudo sincretistas, o sea, que agrupan elementos de diversas procedencias religiosas, como es el caso del New Age.
El inmenso perjuicio espiritual para quien se deja convencer por estos nuevos mesías es que pierde a Jesucristo y con Él esa «vida en abundancia» que ha venido a traer. Algunas de estas sectas son peligrosas también en el plano de la salud mental y del orden público. Los recurrentes sucesos de plagio y de suicidios colectivos nos advierten hasta dónde puede llevar el fanatismo de algún jefe sectario.
Cuando se habla de sectas, sin embargo, debemos recitar también un «mea culpa». Con frecuencia las personas acaban en alguna secta por la necesidad de sentir el calor y el apoyo humano de una comunidad que no encontraron en su parroquia.
[Traducción del original italiano por Marta Lago]
Documentación
Benedicto XVI: «Los abuelos: su testimonio y su presencia en la familia»
Discurso a la asamblea plenaria del Consejo Pontificio para la Familia
CIUDAD DEL VATICANO, viernes, 11 abril 2008 (ZENIT.org).- Publicamos el discurso que dirigió Benedicto XVI a la asamblea plenaria del Consejo Pontificio para la Familia, el 5 de abril, congregada sobre el tema: «Los abuelos: su testimonio y su presencia en la familia».
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Señores cardenales;
venerados hermanos en el episcopado y en el sacerdocio;
queridos hermanos y hermanas:Me alegra encontrarme con vosotros al final de la XVIII asamblea plenaria del Consejo pontificio para la familia, que ha tenido por tema: «Los abuelos: su testimonio y su presencia en la familia». Os doy las gracias por haber aceptado mi propuesta de Valencia, donde dije: «Ojalá que, bajo ningún concepto, sean excluidos del círculo familiar. Son un tesoro que no podemos arrebatarles a las nuevas generaciones, sobre todo cuando dan testimonio de fe» (Encuentro festivo y testimonial, 8 de julio de 2006: L'Osservatore Romano, edición en lengua española, 14 de julio de 2006, p. 11). Saludo en particular al cardenal Ricardo Vidal, arzobispo de Cebú, miembro del comité de presidencia, que se ha hecho intérprete de los sentimientos de todos vosotros, y dirijo un afectuoso saludo al querido cardenal Alfonso López Trujillo, que desde hace dieciocho años guía con celo y competencia el dicasterio. Sentimos su ausencia en medio de nosotros. Le deseamos una pronta curación y oramos por él.
El tema que habéis afrontado es muy familiar a todos. ¿Quién no recuerda a sus abuelos? ¿Quién puede olvidar su presencia y su testimonio en el hogar? ¡Cuántos de nosotros llevan su nombre como signo de continuidad y de gratitud! Es costumbre en las familias, después de su muerte, recordar su aniversario con una misa de sufragio por ellos y, si es posible, con una visita al cementerio. Estos y otros gestos de amor y de fe son manifestación de nuestra gratitud hacia ellos. Por nosotros se entregaron, se sacrificaron y, en ciertos casos, incluso se inmolaron.
La Iglesia ha prestado siempre una atención particular a los abuelos, reconociendo que constituyen una gran riqueza desde el punto de vista humano y social, así como desde el punto de vista religioso y espiritual. Mis venerados predecesores Pablo VI y Juan Pablo II -de este último acabamos de celebrar el tercer aniversario de su muerte- intervinieron muchas veces, subrayando el aprecio que la comunidad eclesial tiene por los ancianos, por su dedicación y por su espiritualidad. En particular, Juan Pablo II, durante el jubileo del año 2000, convocó en septiembre, en la plaza de San Pedro, al mundo de la «tercera edad», y en esa circunstancia dijo: «A pesar de las limitaciones que me han sobrevenido con la edad, conservo el gusto por la vida. Doy gracias al Señor por ello. Es hermoso poderse gastar hasta el final por la causa del reino de Dios». Son palabras contenidas en la carta que aproximadamente un año antes, en octubre de 1999, había dirigido a los ancianos, y que conserva intacta su actualidad humana, social y cultural (Carta a los ancianos, n. 17: L'Osservatore Romano, edición en lengua española, 29 de octubre de 1999, p. 7).
Vuestra asamblea plenaria ha afrontado el tema de la presencia de los abuelos en la familia, en la Iglesia y en la sociedad, con una mirada que abarca el pasado, el presente y el futuro. Analicemos brevemente estos tres momentos. En el pasado, los abuelos desempeñaban un papel importante en la vida y en el crecimiento de la familia. Incluso en edad avanzada, seguían estando presentes entre sus hijos, con sus nietos y, a veces, entre sus bisnietos, dando un testimonio vivo de solicitud, sacrificio y entrega diaria sin reservas. Eran testigos de una historia personal y comunitaria que seguía viviendo en sus recuerdos y en su sabiduría.
Hoy, la evolución económica y social ha producido profundos cambios en la vida de las familias. Los ancianos, entre los cuales figuran muchos abuelos, se han encontrado en una especie de «zona de aparcamiento»: algunos se sienten como una carga en la familia y prefieren vivir solos o en residencias para ancianos, con todas las consecuencias que se derivan de estas opciones.
Además, por desgracia, en muchas partes parece avanzar la «cultura de la muerte», que amenaza también la etapa de la tercera edad. Con creciente insistencia se llega incluso a proponer la eutanasia como solución para resolver ciertas situaciones difíciles. La ancianidad, con sus problemas relacionados también con los nuevos contextos familiares y sociales a causa del desarrollo moderno, ha de valorarse con atención, siempre a la luz de la verdad sobre el hombre, sobre la familia y sobre la comunidad. Es preciso reaccionar siempre con fuerza contra lo que deshumaniza a la sociedad. Estos problemas interpelan fuertemente a las comunidades parroquiales y diocesanas, las cuales se están esforzando por salir al paso de las exigencias modernas con respecto a los ancianos.
Hay asociaciones y movimientos eclesiales que han abrazado esta causa importante y urgente. Es necesario unirse para derrotar juntos toda marginación, porque la mentalidad individualista no sólo los atropella a ellos -los abuelos, las abuelas, los ancianos-, sino a todos. Si, como en muchas partes se suele decir a menudo, los abuelos constituyen un valioso recurso, es preciso hacer opciones coherentes que permitan valorar lo mejor posible ese recurso.
Ojalá que los abuelos vuelvan a ser una presencia viva en la familia, en la Iglesia y en la sociedad. Por lo que respecta a la familia, los abuelos deben seguir siendo testigos de unidad, de valores basados en la fidelidad a un único amor que suscita la fe y la alegría de vivir. Los así llamados «nuevos modelos de familia» y el relativismo generalizado han debilitado estos valores fundamentales del núcleo familiar. Como con razón habéis observado durante vuestros trabajos, los males de nuestra sociedad requieren remedios urgentes. Ante la crisis de la familia, ¿no se podría recomenzar precisamente de la presencia y del testimonio de los abuelos, que tienen una solidez mayor en valores y en proyectos?
En efecto, no se puede proyectar el futuro sin hacer referencia a un pasado rico en experiencias significativas y en puntos de referencia espiritual y moral. Pensando en los abuelos, en su testimonio de amor y de fidelidad a la vida, vienen a la memoria las figuras bíblicas de Abraham y Sara, de Isabel y Zacarías, de Joaquín y Ana, así como de los ancianos Simeón y Ana, o también Nicodemo: todos ellos nos recuerdan que a cualquier edad el Señor pide a cada uno la aportación de sus talentos.
Dirijamos ahora la mirada hacia el VI Encuentro mundial de las familias, que se celebrará en México en enero de 2009. Saludo y doy las gracias al cardenal Norberto Rivera Carrera, arzobispo de México, aquí presente, por todo lo que ya ha realizado durante estos meses de preparación juntamente con sus colaboradores. Todas las familias cristianas del mundo miran a esta nación «siempre fiel» a la Iglesia, que abrirá sus puertas a todas las familias del mundo. Invito a las comunidades eclesiales, especialmente a los grupos familiares, a los movimientos y a las asociaciones de familias, a prepararse espiritualmente para este acontecimiento de gracia.
Venerados y queridos hermanos, os agradezco una vez más vuestra visita y el trabajo realizado durante estos días; os aseguro mi recuerdo en la oración, y de corazón os imparto a vosotros y a vuestros seres queridos la bendición apostólica.
[Traducción distribuida por la Santa Sede
© Copyright 2008 - Libreria Editrice Vaticana]
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