15/04/2008

Una de esas casualidades que no son casualidades me ocurrió el pasado domingo 13 de abril mientras visitaba la Basílica de la Inmaculada Concepción en Washington D.C.
Acababa de comprar el libro “Descubra la Fe de una Nación” y me disponía a almorzar en la cafetería del primer subsuelo cuando sentado allí, a escasamente un metro de distancia veo al autor, Newt Gingrich, uno de mis héroes “reaganitas". Ipso facto me acerqué a él e, interrrumpiendo su lectura, le pedí que firmara mi libro; lo cual hizo sorpendentemente escribiendo la dedicatoria en buen castellano.
Luego de entregarme mi ejemplar firmado me mostró que estaba tratando de mejorar su castellano por medio de leer paralelamente hoja por hoja las ediciones inglesa y española de su recién publicada obra. Lo alenté a proseguir en el estudio de la noble lengua cervantina. Este breve episodio muestra una de las características por las cuales los Estados Unidos de América han llegado a ser lo que son. Gingrich es un héroe del movimiento conservador, el autor del “Contrato con América” que puso al Congreso a cargo de la economía americana cuando Bill y Hillary fallaban miserablemente en tratar de hacerla arrancar. Eso no le impidió a Bill Clinton recibir los laureles del éxito cosechado por el Contrato con América pero eso es otra historia que algún día les contaré cuando me den mi blog en Libertad Digital… (estoy bromeando, por supuesto)
Quiero comentarles la introducción a este libro porque tiene mucho que ver con lo que Religión en Libertad es y trata de lograr. El libro es muy acesible y debe ser leído. Es más, pido que todos mis lectores lo compren, lo lean y reflexionen sobre lo que en él está escrito. Este libro es muy breve y puede ser leído fácilmente en una tarde de lluvia. Comienza así:
No hay ataque a la cultura de esta nación más destructivo e históricamente deshonroso que el implacable esfuerzo desarrollado por la izquierda secular por destituir a Dios del ámbito público de Estados Unidos. La decisión del 2002 dictaminada por el Noveno Circuito de la Corte de Apelaciones citando que la frase “bajo Dios” [under God] es inconstitucional, representa un ataque fundamental a nuestra identidad estadounidense. Una corte que modifica unilateralmente el Juramento de Lealtad a la Bandera [Pledge of Allegiance to the Flag] adoptado por el Congreso en 1954, con la firma del presidente Eisenhower y apoyado por el noventa y uno por ciento del pueblo estadounidense, está claramente actuando fuera de la realidad de un país que comprende que los derechos inalienables provienen de Dios.