Benedicto XVI ha aterrizado en la base militar de
Andrews (cerca de Washington) para su gira de seis días por EEUU.
Como estaba previsto, lo han recibido George W. Bush, su esposa
Laura y su hija
Jenna.
Es la
primera vez que un presidente estadounidense acudía a recibir a un
jefe de Estado tras su aterrizaje. Cuando preguntaron a Bush sobre
esa cuestión en la entrevista que concedió al canal católico de
televisión EWTN, el presidente respondió: "Lo hago porque el Papa es
una figura realmente importante por muchas razones. Una, habla a
millones. Dos, no viene como político; viene como un hombre de fe.
Y, tres, que yo suscribo su noción de que hay cosas correctas y
erradas en la vida, que el relativismo moral tiene el peligro de
minar la capacidad de tener más esperanza y sociedades libres".
El Papa fue recibido en el interior mismo del avión por el nuncio
apostólico en Washington, Pietro Sambi, y la jefa
de protocolo del Departamento de Estado, Nancy Brinker.
Autoridades eclesiásticas, políticos estadounidenses y militares
aguardaban a la comitiva papal a los pies de la escalerilla del 'Shepperd
One', como ha bautizado la prensa norteamericana al avión papal.
Algo más lejos, los fieles recibían al Papa notablemente
emocionados, gritando y agitando banderillas estadounidenses y
vaticanas.
El Papa y su comitiva subieron a varias limusinas para
desplazarse hacia la Nunciatura, donde el Obispo de Roma se alojará
durante su estancia en Washington.