15.04.08
¿Será la educación,....será la ciudadanía....? (II)
Como prometí ayer les ofrezco algunos párrafos del libro de Cifuentes. A ver qué les parece esto.“…La autonomía moral que defiende el laicismo exige una educación, una formación de la conciencia en el respeto a los valores comunes que todos compartimos en la comunidad política…el laicismo siempre haya sido muy sensible a la educación de las conciencias de los niños y niñas…La dialéctica entre la autonomía moral del individuo y las normas y valores morales universales tiene que ser pensada desde la pertenencia de cada individuo a una determinada sociedad, a unos valores compartidos, pero eso no significa que la tradición moral en la que una persona haya nacido sea algo inmutable y definitivo.” p. 82.
“…La autonomía moral que proclama la filosofía moral moderna es lo mismo que la emancipación defendida por la ética laica; esa autonomía moral y esa emancipación son un proceso difícil y largo que comienza con la primera etapa infantil y que termina con la madurez moral de las personas. Ese proceso de desarrollo moral se basa no solamente en el desarrollo de la argumentación moral, sino que también exige la educación de los sentimientos de amor y respeto y de la actitud de tolerancia positiva hacia los «diferentes».” p. 83.
“… La laicidad y el laicismo aceptan el pluralismo moral y religioso del mundo actual y por eso plantean la autonomía moral de los individuos y la universalidad de los derechos humanos como rasgos específicos de la nueva ética laica que hoy necesita la sociedad. …la ética laica defiende las opciones morales de las personas siempre que no atenten contra los derechos humanos. …la laicidad acoge positivamente nuevas formas de convivencia entre homosexuales y lesbianas y apuesta por la ampliación de las libertades individuales dentro del respeto a la Constitución y a la Declaración de los Derechos Humanos que no discriminan a nadie en razón de su sexualidad.” p. 84.
Aquí va una de ONGs: “El cambio de la fraternidad a la solidaridad en los tiempos actuales se debe probablemente a que encaja mejor con la actual sociedad multicultural y globalizada la idea más secularizada, más laica de que los seres humanos for¬mamos una totalidad, un gran pueblo, una gran comuni¬dad humana en la que todos somos interdependientes, todos somos de un modo u otro solidarios. La idea de la familia humana y su aplicación a la fraternidad tiene origen religioso…. La solidaridad es la nueva forma, el nue¬vo rostro de la caridad y de la fraternidad en un mundo intercomunicado y global en el que nadie es ajeno total¬mente a nadie, a ningún otro ser humano y ni siquiera a ningún ser vivo del ecosistema.” p. 88.
“…El laicismo acepta plenamente el pluralismo moral y religioso de una sociedad, pero no acepta la extralimitación del poder clerical ni su intromisión indebida en la acción de los gobiernos democráticos de los países…La pluralidad de opciones morales y religiosas que se manifiesta en las actuales sociedades revela que nadie, ninguna religión y ninguna moral puede presentarse ante los demás como la verdadera y la única ni puede pretender imponer a las demás sus pautas de conducta a través de leyes.” p. 94.
“…El conflicto entre el laicismo y los monoteísmos religiosos o con ciertos nacionalismos excluyentes es que éstos parten de una concepción de la verdad, del bien y de la justicia totalmente unívoca y dogmática y se creen en posesión del verdadero orden moral y social; mientras que el laicismo …no se apoya en una concepción sustantiva del bien … sino en los valores, derechos y libertades explicitados en los derechos humanos”. p. 95.
“…Pero esa enseñanza no podía de ningún modo estar confiada a los ministros de cada confesión religiosa. Porque la enseñanza confesional de las religiones no debe tener cabida en la escuela, sino en el hogar y en el templo.” p. 95.
Se pregunta el autor…: “…¿es el Estado, en general, y el Estado laico, en particular, quien tiene la obligación de educar polí¬tica y moralmente a los ciudadanos? ¿En qué consiste esa educación ética y cívica? ¿No es un derecho preferente de los individuos y de las familias, como dicen muchos católi¬cos, ese tipo de educación moral?” p. 97.
“…Esa educación en los valores comunes que entre todos los ciudadanos nos hemos ido construyendo y que se han plasmado en los derechos humanos y en los valores superiores del ordenamiento jurídico español (libertad, igualdad, justicia y pluralismo político) es la que el Estado laico debe promover. Ese tipo de educación en lo común y en lo universal tiene que basarse en la racionalidad y en la libertad, en la defensa de la igualdad y de la justicia.” p. 101.
“…Y sin embargo, muchos católicos siguen cuestionando el derecho de un Estado laico a promover la educación en los princi¬pios y valores de la democracia; siguen negando al Estado la capacidad de ser imparcial y racional en la elaboración de un curriculum de educación ético-cívica asumible por todos los ciudadanos.” p. 102.
“…Por eso el conocimiento de la Constitución es esencial para cualquier habitante de este país, porque en ella se reflejan todos esos derechos y debe¬res jurídicos que nos dan la carta de ciudadanía de un modo efectivo y práctico en la sociedad. Precisamente por eso los millones de extranjeros que ya residen habitualmente en España deben también conocer y aceptar esos principios y valores propios de nuestro ordenamiento jurídico. De ahí la urgencia de que la escuela, el sistema educativo en su con¬junto promueva la educación ética y cívica.” p. 105.Este párrafo que viene ahora es glorioso…: “…No puede dejarse al albur de las familias y de los padres la enseñanza de esos principios y de esos valores porque la ciudadanía solamente se puede ejercer adecuada¬mente si se conocen esos principios y valores de la convi¬vencia democrática que todos compartimos por encima y más allá de las diferencias ideológicas basadas en nuestras particulares convicciones morales y religiosas.” p. 103.
Un breve párrafo que el autor le dedica a modo de respuesta a la obra, Existencia en libertad, de Teófilo González Vila. Son tantas las veces que sale citado, que ciertamente creo que hay algo personal entre ellos, o sencillamente D. Teófilo representa todo lo que el señor Cifuentes desprecia, en cualquier caso, en la página 98 le dedica estas lindezas:
“Los argumentos de los pensadores católicos que ahora utilizan de modo entusiasta la bandera de la libertad acusando a los sectores defensores del laicismo y de la escuela pública de «estatismo» y de «totalitarismo» son, cuanto menos, carentes de objetividad histórica, cínicos e hipócritas. No tiene ninguna base objetiva acusar al actual gobierno de estatismo totalitario en nombre de la sagrada libertad de los padres y de las familias a educar a sus hijos en valores morales católicos”. p. 98.Y vuelve a por D. Teófilo: “…Llamar «clérigos laicos» a los que defendemos el laicismo es pervertir astutamente el lenguaje y presentar el laicismo ante la opinión pública como la nueva religión civil del Estado laico, del Estado increyente y opresor de la libertad religiosa, cuando en realidad es todo lo contrario. Solamente el Estado laico puede y debe garantizar una educación cívica en libertad y en igualdad para todos, porque se basa en la libertad de conciencia y no solamente en la liber¬tad religiosa.” p.103.
Y esto se ha acabado, de momento, prometo desmenuzar algunos párrafos más, si la directora del blog me lo permite, y por favor no se olviden del polvorón.
Edmundo Jesús Núñez
Profesor de Instituto (Zaragoza)