
ZENIT
El mundo visto desde Roma
Servicio diario - 04 de enero de 2009
SANTA SEDE
El Papa a israelíes y palestinos: La guerra no es la solución
Benedicto XVI pide rezar por las familias en el mes de enero
El Papa presenta modelos de familias cristianas
Benedicto XVI plantea la emergencia educativa al Encuentro de las Familias
ANGELUS
Benedicto XVI: La novedad inaudita del cristianismo
Santa Sede
El Papa a israelíes y palestinos: La guerra no es la solución
En el segundo día de ofensiva terrestre del ejército israelí en territorio palestino
CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 4 de enero de 2009 (ZENIT.org).- Benedicto XVI ha vuelto a asegurar, tanto a israelíes como a palestinos, que la guerra no es ni será la solución para el conflicto en Oriente Medio.
Así lo afirmó después de rezar el Ángelus, en este domingo que se convirtió en el segundo día de ofensiva terrestre del ejército israelí en territorio palestino.
En su alocución, el Papa se unió a los patriarcas y jefes de las Iglesias cristianas de Jerusalén quienes invitaron en ese domingo a los fieles a rezar por el final del conflicto en la franja de Gaza e implorar justicia y paz para su tierra.
"Me uno a ellos y os pido también a vosotros que hagáis lo mismo --dijo el Papa a los miles de peregrinos congregados en la plaza de San Pedro--, recordando, como ellos dicen, 'a las víctimas, los heridos a quienes tienen el corazón roto, a quien vive en la angustia y en el temor, para que Dios les bendiga con el consuelo, la paciencia y la paz que proceden de Él'".
Según el obispo de Roma, "las dramáticas noticias que nos llegan de Gaza muestran cómo el rechazo del diálogo lleva a situaciones que pesan de manera inenarrable sobre las poblaciones, que una vez más vuelven a ser víctimas del odio y de la guerra".
"La guerra y el odio no son la solución de los problemas --subrayó--. Lo confirma también la historia reciente. Recemos, por tanto, para que el Niño del pesebre inspire en las autoridades y los responsables de ambos frentes, israelí y palestino, una acción inmediata para acabar con la trágica situación actual".
Benedicto XVI pide rezar por las familias en el mes de enero
En el que se celebrará el VI Encuentro Mundial en México
CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 4 de enero de 2009 (ZENIT.org).- Benedicto XVI ha pedido rezar por las familias en particular durante este mes de enero, en el que se celebra el VI Encuentro Mundial de las Familias en la Ciudad de México.
Lo propone en las intenciones del Apostolado de la Oración, iniciativa que siguen unos 50 millones de personas de los cinco continentes, para este mes que comienza.
El Papa presenta dos intenciones de oración, una general y otra misionera.
La intención general del mes de enero dice así: "Para que la familia sea, cada vez más, un lugar de formación en la caridad, de crecimiento personal y de transmisión de la fe".
Miles de familias se reunirán en la capital mexicana del 13 al 18 de enero, en un evento al que Benedicto XVI se unirá gracias a las nuevas tecnologías de la comunicación, y en el que le representará personalmente el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado.
Los Encuentros Mundiales de las Familias fueron creados por Juan Pablo II, quien convocó el primero en Roma, en el año 1994, con motivo del Año Internacional de la Familia convocado por las Naciones Unidas.
Los siguientes encuentros se han celebrado en Río de Janeiro (1997), Roma (2000, año del gran Jubileo), Manila (2003) y Valencia (2006).
La intención misionera del mes de enero propuesta por el Papa es la siguiente: "Para que, conscientes de la necesidad de una nueva Evangelización en esta época de profundas transformaciones, las diversas confesiones cristianas se empeñen en anunciar la Buena Nueva y en caminar hacia la plena unidad de todos los cristianos, para ofrecer así un testimonio más creíble del Evangelio".
El Papa presenta modelos de familias cristianas
En una carta con motivo del VI Encuentro Mundial de las Familias
CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 4 de enero de 2009 (ZENIT.org).- Benedicto XVI ha presentado ejemplos de familias cristianas, tanto de los primeros siglos de la iglesia como del siglo XX, en una carta dirigida en preparación del VI Encuentro Mundial de las Familias.
La misiva, escrita en latín, está dirigida al cardenal cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado, quien representará personalmente al Papa, durante esas celebraciones que tendrán lugar en la Ciudad de México del 13 al 18 de enero.
Al ofrecer modelos de familias, entre los antiguos cristianos de Oriente, presenta a Basilio y Emilia, quienes vivieron entre el siglo III y IV, pues de sus nueve hijos cuatro son santos (san Basilio, san Gregorio Niseno, san Pedro de Sebaste, y santa Macrina).
Entre los cristianos de Occidente cita al senador Gordiano, ejemplo de político íntegro, y a su esposa Silvia, padres del Papa Gregorio Magno, quien vivió en el siglo VI.
Luego presenta modelos de familias más recientes, como el caso de la mártir española María Teresa Ferragud Roig, que fue arrestada a los 83 años de edad junto con sus cuatro hijas religiosas contemplativas.
El 25 de octubre de 1936, fiesta de Cristo Rey, la beata pidió acompañar a sus hijas al martirio y ser ejecutada en último lugar para poder así alentarlas a morir por la fe. Su muerte impresionó tanto a sus verdugos que exclamaron: "Ésta es una verdadera santa".
A continuación propone el modelo de vida de los cónyuges italianos Luigi (1880-1951) y María (1884-1965) Beltrame Quattrochi, la primera pareja elevada conjuntamente a los altares. Él era abogado del Estado; ella era profesora y escritora de temas de educación.
Luego el Papa presenta a la pareja recientemente beatificada, los franceses Louis Martin (1823-1894) Marie Zélie Guérin (1831-1877), padres de santa Teresita del Niño Jesús, patrona de las Misiones, a quien el Papa define "flor del Carmelo".
Benedicto XVI plantea la emergencia educativa al Encuentro de las Familias
Que se celebrará en México del 13 al 18 de enero
CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 4 de enero de 2009 (ZENIT.org).- Benedicto XVI propone al VI Encuentro Mundial de las Familias, que se celebrará en la Ciudad de México del 13 al 18 de enero, afrontar la emergencia educativa que caracteriza a las sociedades contemporáneas.
Su propuesta queda expuesta en la carta que ha enviado en latín al cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado, legado pontificio para este encuentro convocado por el mismo pontífice.
En su misiva, el Santo Padre asegura que "la familia está llamada a desempeñar su deber educativo en la Iglesia, participando así en la vida y en la misión eclesial".
Citando la carta Carta a las Familias que escribió Juan Pablo II, añade: "La Iglesia desea educar sobre todo por medio de la familia, habilitada para ello por el sacramento, con la correlativa ‘gracia de estado' y el específico ‘carisma' de la comunidad familiar".
"Los padres son los primeros y principales educadores de sus propios hijos, y en este campo tienen incluso una competencia fundamental: son educadores por ser padres", explicaba el Papa Karol Wojtyla en el pasaje citado por Benedicto XVI.
Junto a la carta, publicada este sábado, se ha hecho público el nombre de los miembros de la delegación pontificia que acompañará al cardenal Bertone.
Está compuesta por el sacerdote Rogelio Alcántara Mendoza, director espiritual del Seminario Hispano de Santa María de Guadalupe, y por el sacerdote Martín Muñoz López, capellán del Coro de la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe.
Angelus
Benedicto XVI: La novedad inaudita del cristianismo
"La Palabra se hizo carne"
CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 4 de enero de 2009 (ZENIT.org).- Publicamos la intervención de Benedicto XVI al rezar el Ángelus al mediodía de este domingo junto a los miles de peregrinos congregados en la plaza de San Pedro del Vaticano.
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Queridos hermanos y hermanas:
La liturgia nos propone volver a meditar en el mismo Evangelio proclamado en el día de Navidad, es decir, el Prólogo de san Juan. Después del trajín de los días pasados para comprar los regalos, la Iglesia nos invita a contemplar de nuevo el misterio de la Navidad de Cristo para comprender mejor su profundo significado y su importancia para nuestra vida. Se trata de un texto admirable que ofrece una síntesis vertiginosa de toda la fe cristiana. Comienza por lo alto: "En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios" (Juan 1,1); aquí está la novedad inaudita y humanamente inconcebible: "Y la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros" (Juan 1,14a). ¡No es una imagen retórica, sino una experiencia vivida! La refiere Juan, testigo ocular: "hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad" (Juan 1,14b). No es la palabra erudita de un rabino o de un doctor de la ley, sino el testimonio apasionado de un humilde pescador que, atraído cuando era joven por Jesús de Nazaret, en los tres años de vida común con Él y con los demás apóstoles, experimentó el amor --hasta el punto de definirse a sí mismo "el discípulo al que Jesús amaba"--, le vio morir en la cruz y aparecerse resucitado, y recibió junto a los demás su Espíritu. De toda esta experiencia, meditada en su corazón, Juan sacó una certeza íntima: Jesús es la Sabiduría de Dios encarnada, es su Palabra eterna, que se hizo hombre mortal.
Para un verdadero israelita, que conoce las Sagradas Escrituras, esto no es una contradicción; por el contrario, es el cumplimiento de toda la Antigua Alianza: en Jesucristo llega a su plenitud el misterio de un Dios que habla a los hombres como a amigos, que se revela a Moisés en la Ley, a los sabios y a los profetas. Al conocer a Jesús, estando con Él, escuchando su predicación y viendo los signos que realizaba, los discípulos reconocieron que en Él se cumplían todas las Escrituras. Como afirmará después un autor cristiano: "Toda la divina Escritura constituye un solo libro y este libro es Cristo, habla de Cristo y encuentra en Cristo su cumplimiento" (Hugo de San Víctor, De arca Noe, 2, 8). Cada hombre y cada mujer necesita encontrar un sentido profundo para su propia existencia. Y para ello no bastan los libros, ni siquiera las Sagradas Escrituras. El Niño de Belén nos revela y nos comunica el verdadero "rostro" del Dios bueno y fiel, que nos ama y que no nos abandona ni siquiera en la muerte. "A Dios nadie le ha visto jamás: el Hijo único, que está en el seno del Padre, él lo ha contado" (Juan 1,18).
La primera que abrió el corazón y contempló "al Verbo que se hizo carne" fue María, la Madre de Jesús. Una humilde muchacha de Galilea se convirtió de este modo en la "sede de la Sabiduría". Al igual que el apóstol Juan, cada uno de nosotros es invitado a "acogerla en su casa" (Juan 19,27), para conocer profundamente a Jesús y experimentar el amor fiel e inagotable. Este es mi deseo para cada uno de vosotros, queridos hermanos y hermanas, al inicio de este año nuevo.
[Después del Ángelus, el Papa añadió:]
Hoy, en todas las iglesias de Tierra Santa, los patriarcas y jefes de las Iglesias cristianas de Jerusalén invitan a los fieles a rezar por el final del conflicto en la franja de Gaza e implorar justicia y paz para su tierra. Me uno a ellos y os pido también a vosotros que hagáis lo mismo, recordando, como ellos dicen, "a las víctimas, los heridos a quienes tienen el corazón roto, a quien vive en la angustia y en el temor, para que Dios les bendiga con el consuelo, la paciencia y la paz que proceden de Él".
Las dramáticas noticias que nos llegan de Gaza muestran cómo el rechazo del diálogo lleva a situaciones que pesan de manera inenarrable sobre las poblaciones, que una vez más vuelven a ser víctimas del odio y de la guerra.
La guerra y el odio no son la solución de los problemas. Lo confirma también la historia reciente. Recemos, por tanto, para que "el Niño del pesebre... inspire en las autoridades y los responsables de ambos frentes, israelí y palestino, una acción inmediata para acabar con la trágica situación actual".
Con alegría saludo a los participantes en el Congreso internacional sobre "El sistema preventivo de Don Bosco y derechos humanos", organizado por los salesianos. Se trata de un tema muy importante, pues también en el campo de los derechos del hombre es decisivo el aspecto educativo. Les deseo, por tanto, un fecundo trabajo y les aseguro mi oración. Doy la bienvenida, además, con alegría, a los numerosos seminaristas que han venido de diferentes países para participar en un encuentro de formación del Movimiento de los Focolares. Queridos jóvenes: bendigo de corazón vuestro camino. Que la Virgen vele siempre por vosotros.
[A continuación, el Papa saludó a los peregrinos en varios idiomas. En español, dijo:]
Saludo con afecto a los peregrinos de lengua española. Queridos hermanos: como un eco de la fiesta de Navidad contemplamos hoy de nuevo a Jesucristo, el Verbo de Dios que se ha hecho carne y vino a habitar entre nosotros. Pidamos a la Virgen María que interceda por nosotros, para que acogiendo con fe la Palabra de Dios en nuestro corazón lleguemos a vivir plenamente como verdaderos hijos de Dios ¡Feliz domingo!
[Traducción del original italiano realizada por Jesús Colina
© Copyright 2009 - Libreria Editrice Vaticana]
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