04.01.09

Mt 2: 1-121 Cuando nació Jesús, en Belén de Judea, bajo el reinado de Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén 2 y preguntaron:
“¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos su estrella en Oriente y hemos venido a adorarlo".
3 Al enterarse, el rey Herodes quedó desconcertado y con él toda Jerusalén.
4 Entonces reunió a todos los sumos sacerdotes y a los escribas del pueblo, para preguntarles en qué lugar debía nacer el Mesías.
5 “En Belén de Judea, le respondieron, porque así está escrito por el Profeta:
6 Y tú, Belén, tierra de Judá,
ciertamente no eres la menor
entre las principales ciudades de Judá,
porque de ti surgirá un jefe
que será el Pastor de mi pueblo, Israel".
7 Herodes mandó llamar secretamente a los magos y después de averiguar con precisión la fecha en que había aparecido la estrella, 8 los envió a Belén, diciéndoles: “Vayan e infórmense cuidadosamente acerca del niño, y cuando lo hayan encontrado, avísenme para que yo también vaya a rendirle homenaje".
9 Después de oír al rey, ellos partieron. La estrella que habían visto en Oriente los precedía, hasta que se detuvo en el lugar donde estaba el niño.
10 Cuando vieron la estrella se llenaron de alegría, 11 y al entrar en la casa, encontraron al niño con María, su madre, y postrándose, le rindieron homenaje. Luego, abriendo sus cofres, le ofrecieron dones: oro, incienso y mirra.
12 Y como recibieron en sueños la advertencia de no regresar al palacio de Herodes, volvieron a su tierra por otro camino.
COMENTARIO
Dones del corazón
1.-Aquellos Reyes o, mejor, observadores de estrellas, que acudieron a Belén guiados por una estrella, estaban llenos, aún sin saberlo, de una gran fe.
2.-Sin saber, exactamente, lo que tenían que hacen, sí que sintieron la necesidad de buscar a Alguien del que no conocían más que el hecho mismo de que iba a nacer. Tuvieron perseverancia en la fe porque, al fin y al cabo, creían sin haber visto.
3.-Mientras tanto, otros, ignorantes de lo que iba, o había, sucedido, se preocupaban por su reino terreno, por su mundanidad: Herodes tenía intención de conocer a quien había nacido del que se decían algunas cosas que, seguramente, ponían en peligro (eso debía pensar él) su poder.
4.-Las intenciones de Herodes, como sabemos por lo que hizo después, no eran demasiado buenas. Quería que desapareciese quien le iba a hacer la “competencia” en el reinado pues de Él decían que iba a ser Rey.
Sin embargo, Herodes no sabía que su Reino no era de este mundo y no quedó, como luego pasó con Pilatos, tranquilo cuando aquello le dijera el Hijo de Dios: si no peligraba su poder no tenía que preocuparse por aquel hombre que le traían malherido.
5.-Pero, para eso último dicho arriba aún tenían que pasar muchos años. Ahora mismo, los magos llegados de oriente tenían que llevar a cabo una labor muy importante: entregar unos regalos que eran más que simples presentes.
6.-Cuando llegaron a la gruta donde estaba la Sagrada Familia, José, Jesús y María, debieron pensar que aquel era un extraño lugar para que allí naciera un Rey. Sin embargo, continuaron con lo que habían venido a hacer.
7.-Al entregarle el oro estaban confirmando su poder de Rey. Era Rey pero un Rey nacido pobre, en un pesebre pobre, desamparado por los hombres que no quisieron, o no pudieron, proporcionar un lugar mejor para María, a punto de dar a luz, como dijo José allá por donde pasaba.
8.-Al entregarle el incienso confirmaron su labor puramente sacerdotal en cuanto entregado a Dios desde el mismo momento de la Encarnación, cuando Gabriel, el enviado de Dios, la llamó llena de gracia.
9.-Al entregarle la mirra no desdeñaron el dolor ni el sufrimiento en su vida. Algo de mirra recibió María con la profecía, otro día, del anciano Simeón cuando le dijo aquello de la espada que le atravesaría el corazón.
10.-A nosotros, también se nos pide que sepamos aceptar lo que nos corresponde de aquellos dones: el oro de nuestro poder sobre nuestra vida, sometida a la voluntad de Dios; el incienso de nuestra adoración por Dios; la mirra de las tribulaciones por las que pasamos.
Al fin y al cabo, se trata de dones del Creador para nosotros, semejanza suya.
ORACIÓN
Padre Dios; ayúdanos a saber hacer presentes los dones que aquellos magos le entregaron a Jesús en el lecho de nacimiento y sentirlos como propios y como tarea principal cumplir con la verdad que encierran.
Gracias, Señor, por poder transmitir esto
El texto bíblico ha sido tomado del Servicio de Biblia de www.catholic.net