06.01.09
Nueva Era, Iglesia y Dios
Serie: Nueva Era
En varias ocasiones he tratado, en el tema de la Nueva Era, el caso particular de la Revista Fusión. Este medio de expresión es, esencialmente, tergiversador de la realidad y, sobre todo, ataca con saña, entre otras religiones, a la que lo es católica.
Pero hace poco han rizado el rizo del esperpento y de la manifestación de una clara idiocia intelectual.
En una editorial del pasado 28 de noviembre abundaban en un tema que les es muy querido: el zaherimiento de la religión y la presentación de lo que, para ellos, es el “verdadero dios”.
Sobre la Iglesia vienen a decir una de sus lindezas: conviene “renegar de un sistema corrupto, falso y despreciable” para, apuntillar la falsedad diciendo que “Es mas, la actitud de los que se están apartando de la iglesia y de su falso dios, encierra la confirmación de que existe otra realidad, otra fuerza interior, que no resiste más la falsedad, la hipocresía y la gran impostura de la jerarquía eclesiástica y de su montaje”.
Pero, no vayan a creer que se queda ahí la cosa.
“No podemos escapar a nuestra verdadera identidad, a nuestra condición de hijos de un Dios, pero sí podemos reencontrarnos con esa realidad y darle la espalda a todo lo demás que nos inculcaron por la fuerza, por las amenazas, por el miedo e, incluso, por las torturas y asesinatos”.
La historia de la humanidad es la de una especie que siempre fue sometida, torturada y obligada a aceptar unos “mandamientos", unas creencias, que iban y van en contra de su naturaleza y de sus auténticas convicciones”
Según la Nueva Era (y no sólo la Revista Fusión) la fe se nos inculca haciendo uso de amenazas (¿?) o mediante el miedo (¿? ¿?) e, incluso, a través de la muerte violenta (¿? ¿? ¿?)
Y, claro, no pueden aceptar, como propio de la religión, la existencia de la Ley de Dios, de unos “mandamientos” de los que abjuran con descaro y desvergüenza.
Por eso dicen “No más amenazas de infiernos, de condenas eternas, de pecados originales, de castigos divinos, de hogueras purificadoras”
Pero algo de lo que expresan es, sencillamente, de juzgado de guardia: “A la humanidad se le ha robado su libertad en nombre de falsos dioses y por medio de egoístas e insaciables delincuentes ansiosos de poder, enfermos mentales que se autoproclaman representantes de Dios”.
Está claro que, sin mencionar a nadie, sólo se puede referir a sacerdotes, obispos, etc. Pero, sobre todo, se refiere al Santo Padre, al que también se le denomina Vicario de Cristo; o sea, el que hace las veces de Cristo, el que lo representa.
O sea, los sacerdotes (en sus diversos grados de ejercicio de su vocación) hasta llegar al mismo Santo Padre son:
-egoístas
-insaciables delincuentes
-ansiosos de poder
-enfermos mentalesY todo esto lo dicen con el más absoluto desparpajo y sin la más mínima expresión de pensamiento sino, simplemente, llevados por el odio y, seguro, el instinto de venganza de quien se cree atrapado en un mundo que cree no ser el suyo.
¿Y cómo soluciona tal situación la Nueva Era?
No les interesa apostatar porque, entonces, nadie se acercaría al dios que pretenden crear. Así, creen que “Por tanto, no se trata de “matar a Dios", como algunos titulares resaltan, hecho que, al fin y al cabo, es imposible. Se trata de descubrir al verdadero Dios”
Y sería un dios hecho a semejanza del hombre y no, como es, al revés.
Vamos, intelectualmente, una simpleza.