Osoro: «Quiero ser de todos y para todos»

Por RD
Jueves, 8 de enero 2009

 

El arzobispo electo de Valencia, monseñor Carlos Osoro, ha hecho pública hoy una carta a la archidiócesis de Valencia, para la que ha sido nombrado titular por el papa Benedicto XVI, en la que asegura que acoge su designación "como una bendición de Dios, de las muchas que a través de mi vida me ha regalado".

Igualmente, se dirige a los diocesanos de Valencia para indicarles que "sé que mi vida no es para mí, sino para vosotros. Recibidla con las pobrezas que tiene, pero con la seguridad de que voy a gastar la vida por anunciar a Jesucristo con vosotros. Quiero ser de todos y para todos" .

Monseñor Osoro agradece al comienzo de su carta al cardenal García-Gasco su "afecto y paternidad desde siempre" y precisa que "son muchos años los que hace que nos conocemos". "Todo ello me hace sentirme muy a gusto ya en Valencia", precisa el prelado que también agradece a los obispos auxiliares de Valencia, Esteban Escudero, Enrique Benavent y Salvador Giménez, "vuestra acogida y por vuestra ayuda".

A continuación se dirige en su carta a todos los diocesanos y asegura que "al hacerse público mi nombramiento como Arzobispo de Valencia, quiero dar gracias a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo por la tarea que me concede de ser vuestro padre y pastor, siguiendo en esa tierra las huellas de mis antecesores entre los cuales se encuentran grandes santos". Igualmente, agradece al papa Benedicto XVI "que ha tenido a bien nombrarme para esa Archidócesis de Valencia" y manifiesta que "acojo como una bendición de Dios, de las muchas que a través de mi vida me ha regalado, este nombramiento y ya desde ahora me pongo a vuestra disposición".

Después de señalar que "sé que mi vida no es para mí, sino para vosotros. Recibidla con las pobrezas que tiene, pero con la seguridad de que voy a gastar la vida por anunciar a Jesucristo con vosotros", el prelado proclama que "quiero ser de todos y para todos", en referencia a su lema episcopal "por Cristo, con Él y en Él", que "quiere ser una llamada permanente a realizar esta tarea apasionante de padre y pastor en este tercer milenio que acabamos de comenzar".

En su carta, monseñor Carlos Osoro ensalza "la serie de santos y mártires que jalonan la historia de esa querida Iglesia particular" y subraya que todos ellos "dan fe de cómo se ha consolidado entre vosotros el testimonio de Cristo".

En otro pasaje de su carta se dirige con "un saludo muy especial" a todos los sacerdotes diocesanos a los que recuerda que "sois los más estrechos colaboradores del ministerio del Obispo", y también a todos los sacerdotes enfermos y a los ancianos, "que habéis gastado la vida en el anuncio de Jesucristo y amando a la Iglesia", y a los que agradece "vuestra entrega y vuestro testimonio". A todo el presbiterio diocesano invita a rezar para que "esté a vuestro lado y me comporte con vosotros como padre y hermano, que os quiere, os acoge, os conforta, os sugiere, os exhorta. Os pido vuestra colaboración. Siento vuestra cercanía y conoceros será mi primera tarea".

El arzobispo electo de Valencia se dirige igualmente a los diáconos permanentes y a sus familias, a los que da las gracias y los califica como "auténticos dones de Dios para anunciar el Evangelio, para instruir a las comunidades cristianas y promover el servicio de la caridad en la familia de Dios" .

Especialmente se refiere el prelado en su carta a los seminaristas, a los que asegura que "mi vida no se explica sin el Seminario", después de haber permanecido 20 años como rector del seminario en la diócesis de Santander, para cuya construcción visitó el de Valencia, e insiste en que "vosotros los seminaristas habéis sido y seréis una preocupación de importancia capital en mi vida y ministerio". "Conoceros y quereros es algo de lo cual el Obispo no puede prescindir y quisiera seguir realizándolo como hasta ahora", confiesa en su carta.

Además, el arzobispo electo de Valencia saluda "con respeto y veneración" a la vida consagrada "en sus diversas formas de expresarse en la Iglesia" y les indica "sabed que pertenecéis estable y firmemente a la vida y a la santidad de la Iglesia, enriquecéis con vuestra presencia mi ministerio y la comunión eclesial". También a los religiosos y religiosas de vida contemplativa se dirige el nuevo arzobispo para expresarles que "sois un tesoro en la Iglesia" y que "os encomiendo que oréis para que mi ministerio sea fecundo en obras y palabras, por los sacerdotes y por las vocaciones al ministerio sacerdotal y a la vida consagrada".

Al dirigirse a todos los fieles laicos llama a "anunciar el Evangelio: en la cultura, en la familia, en el trabajo, en los medios de comunicación social, en el deporte, en el tiempo libre, en la animación del orden social, en la vida pública", y hace una mención expresa a los inmigrantes.

"En esta tierra hay muchos inmigrantes, nadie es extranjero en el Pueblo de Dios, todos somos hijos de Dios y por ello hermanos entre nosotros", subraya el prelado que les dirige estas palabras: "¡Cómo deseo haceros sentir con todos los que son de esta tierra, que sois de la misma familia de los hijos de Dios y que por ello no sois extraños!"

En el caso de los laicos, el arzobispo electo envía "un saludo muy particular y especial a los jóvenes que como centinelas de la mañana, esperan la aurora de un mundo nuevo" y les recuerda que "toda mi vida prácticamente ha estado dedicada a vosotros, quiero contar con vosotros y con vuestra ayuda en el anuncio del Evangelio".

Concluye el purpurado enviando un saludo "con especial afecto" a las autoridades de la Comunidad Valenciana en sus diversos ámbitos y a "todos los grupos políticos que buscáis el bien de la sociedad".

Al término de su carta, el arzobispo electo de Valencia llama a los fieles de su nueva diócesis a elevar oraciones al Señor para que "sepa vivir entre vosotros los rasgos propios del Buen Pastor: caridad hasta el extremo, conocimiento de las personas que se me encarga, solicitud por todos, misericordia para con los más pobres, estar siempre disponible, cercano y en búsqueda de todos los hombres con la bondad del Buen Pastor".

Monseñor Carlos Osoro se despide de los fieles diocesanos en su carta asegurando que "desde ahora me pongo en manos de la Mare de Deu dels Desamparats, y a Ella confío mi vida y mi ministerio con vosotros".