El Padre Ángel hace un retrato humano del recién nombrado arzobispo de Valencia

«Don Carlos en un verdadero ejemplo de entrega a Dios y a los demás»

Por Padre Angel
RD
Jueves, 8 de enero 2009

 

A Don Carlos son ya muchos los años que he tenido la suerte de conocerle y de poderle tratar muy de cerca. Su vida es un verdadero ejemplo de entrega a Dios y a los demás. Su vida de profunda oración y de intensa actividad apostólica, son una muestra palpable de ello.

Siempre se ha presentado como un hombre de fe, porque él, en virtud de su misión, siempre lo ha trasmitido con sus palabras, gestiones y acciones. El puede predicar el Evangelio de forma convincente ya que él mismo ha asimilado profundamente su mensaje y siempre lo ha puesto en práctica. El da testimonio de la fe con su forma de actuar y con toda su vida. De Don Carlos se puede decir que es un Hombre de Fe, un Hombre de lo Sagrado, un Testigo del Invisible, un Portavoz de Dios revelado en Jesucristo.

El es un hombre de Dios, un hombre de oración, al que se ve rezar, al que se oye rezar. El siempre ha alimentado en si mismo una vida espiritual de calidad, inspirada en el don del propio sacerdocio ministerial. Su oración, su forma de compartir, sus esfuerzos en la vida, están inspirados por su actividad apostólica que se alimenta de toda una vida, vivida con Dios.

Jesús nos digo«Ven y sígueme», sé mi testigo, da todo tu amor a Dios y a tus hermanos, y estarás al servicio del Pueblo de Dios. Esto es lo que siempre a hecho Don Carlos.

Han sido muchas las ocasiones en las que he podido ver con mis propios ojos como trataba a los niños y a los ancianos, sobre todo a los más desfavorecidos, a los que más sufren, a los que están enfermos. No sólo aquí en España, sino en muchos de los viajes que le ha realizado a varios países, como fue hace unos pocos meses, cuando estuvo jugando con nuestros niños en un Centro de Día y, acariciando y besando a nuestros ancianos en una Residencia en Perú.

Hace tan sólo nos días, pude verle de rodillas, ante uno de nuestros niños Josué (un niño salvadoreño gravemente enfermo) con el que hizo, en un papel, un dibujo con una felicitación navideña.

También he sido testigo de sus llanto y sufrimiento ante las tragedias de tantas y tantas personas, que siempre han encontrado él un refugio a sus penas. Nunca se ha quedado impasible... siempre ha actuado.

Yo he visto, como ha acogido en su casa, al Arzobispo de Mosul, cuando fue evacuado de Iraq por la Asociación Mensajeros de la Paz, al encontrarse gravemente enfermo y quien, después, por desgracia, al regresar a su país fue secuestrado y posteriormente asesinado. También ha acogido en su casa a un Imán de Iraq, mostrándole todo su apoyo y cariño. El es una muestra más, del respeto, cariño y admiración, que siempre debe existir entre las distintas confesiones religiosas.

Acabo de ser conocedor de su nombramiento como Obispo de Valencia. Sé que allí donde él vaya, seguirá dando ejemplo con su propia vida.

Don Carlos, queremos que siempre le acompañe el cariño, respeto y admiración de todos los niños y ancianos de Mensajeros de la Paz, esté donde esté.