08.01.09
¿José Miguel Arráiz contra la Biblia?
Recientemente un forista protestante participante de un foro en el que suelo participar (Catholic.net) me notificó de la existencia de un artículo realizado por un apologeta amigo de él realizado para contestar mi post “Deuterocanónicos, razones basadas en su contenido por las que los protestantes lo rechazan” titulado “José Miguel Arráiz contra la Biblia". En un primer momento no consideré necesasrio prestarle atención. Los argumentos bastante flojos acompañados de un estilo grosero y despectivo implicaban que dedicar tiempo a contestarlo fuera una enorme pérdida de tiempo, sin embargo aprovechando que todavía cuento con algunos días de vacaciones me he animado a publicar algunos comentarios clarificando así mi publicación inicial.Aclaración #1: El artículo no pretende descalificar la Escritura como palabra de Dios.
Comienzo con esta aclaración porque la primera acusación que se encuentra en dichas objeciones consisten en acusarme de descalificar la Escritura.
Y es que a la objeción de que los deuterocanónicos no eran inspirados por presentar inconsistencias históricas, yo contesté que aunque las hubieran, eso no es razón válida para descalificarlos como inspirados ni canónicos.
El argumento en cuestión es:
“La falta de respeto a la palabra de Dios es un síntoma de los grupos religiosos que no basan su fe en las Escrituras, es una pena que una persona que se diga “Cristiana” como José Miguel Arráiz, utilice argumentos de los escépticos o ateos, en contra de las Escrituras, para poner a las Escrituras al nivel de los libros apócrifos y por lo tanto probar la “autenticidad” de sus apócrifos.”
Aquí comienzan las objeciones a sostenerse en dos falacias: Falacia de origen y Falacia de muñeco de paja.
Una falacia de origen es aquella que ataca un argumento por su origen y no al argumento mismo. Es lo que ocurre aquí, cuando aunque no sea el caso como demostraré más adelante, se intenta descalificar el argumento atribuyendo su origen en los ateos o en los excépticos. Pero aunque fuera así ¿Que hacer si viene algún ateo con un argumento similar? ¿Decirle que es falso porque él es ateo? ¿O tratar de refutar el argumento en sí venga de donde venga?
En una falacia de muñeco de paja se deforma la posición del contrario para atacarla con ventaja, que es precisamente lo que aquí ocurre cuando se me acusa de descalificar la Biblia.
Para clarificar mi posición, la cual según tengo entendido es la posición de la Iglesia Católica, los católicos creemos que la Biblia es infalible en cuanto a doctrina se refiere, pero no pretendemos elevar esa infalibilidad a otras áreas ya sean científicas o históricas como suelen hacerlo principalmente los fundamentalistas. (A medida que avance en el desarrollo del post profundizaré sobre esto).
Las objeciones continúan de la siguiente manera:
“Esta respuesta es triste porque al ver que los libros apócrifos tienes errores garrafales, y que no los puede defender, se va y le tira pedradas a la palabra de Dios, rebajándola al nivel de esos libros mediocres, hay que recordar que esos libros jamás fueron aceptados por unanimidad nunca por los cristianos, y jamás citados como Escritura por los escritores del NT.”
Aquí comete el error de suponer que lo que ha ocurrido es que yo estoy conciente de que los deuterocanónicos (a quien llama apócrifos) tienen errores garrafales a la vez que no los puedo defender. Realmente lo que ha ocurrido es que en un primer momento lo consideré irrelevante analizar si las objeciones a la exactitud historica de los deuterocanónicos son ciertas, simplemente porque de eso no depende su canonicidad. (Por lo que detenerme a intentar defender un punto irrelevante no tenía sentido).
Aclaración #2: Sobre la narración de la muerte de Saul.
Una de las maneras para ejemplificar a un protestante que la exactitud histórica de un libro no es limitante para su canonicidad consiste en mostrarle como muchos de los libros que ellos si consideran inspirados también las mismas características por las cuales ellos objetan hay que desechar los deuterocanónicos. Es por eso que coloqué varios ejemplos, uno de ellos la narración de la muerte de Saul en base a dos tradiciones distintas (ver artículo inicial), a esto se objeta:
“Por ejemplo este pseudo-cristiano dice de algunas dificultades y aparentes contradicciones bíblicas: “Que en los libros de Samuel se recojan dos tradiciones diferentes de la muerte de Saul:”
Sin embargo aquí no existe contradicción como añora JMA para justificar a sus apócrifos, al respecto Haley-Escuain dicen:
“El segundo relato fue dado por un amalecita, y no es confirmado por el historiador sagrado. Es indudable que el amalecita mintió para conseguir provecho personal, intento que le costo muy caro” Diccionario de dificultades y aparentes contradicciones bíblicas, Haley-Escuain, pag. 438.”Aquí todo el argumento se cita una libro protestante cuyo argumento sostiene el la suposición de que “es indudable que el amalecita mintió para obtener provecho personal”, pero no se dice porque la razón de que eso sea “indudable” (afirmación gratuita). Lo cierto es que aunque alguien pueda “suponer” eso para negar que en la Biblia un mismo hecho pueda ser recopilado bajo tradiciones distintas (lo cual es para un fundamentalista un error histórico, pero para un católico simplemente que el hagriografo no vió problema en asentar ambas traducciones), eso no pasa de ser precisamente eso, una suposición.
Adicionalmente hay que decir que dicha suposición no parece ser coherente con ambos relatos, porque si se lee cuidadosamente en I Samuel 31 son los hombres de Israel que estaban del lado frontero del valle y del otro lado del Jordan quienes vieron que las tropas de Israel se dieron a la fuga y que Saul y sus hijos habían muerto (vv.7), mientras en la segunda tradición la noticia es traida por el amalecita (Y no hay razón para asumir que David ya estaba al tanto).
Los eruditos comentaristas de la Biblia de Jerusalén (no precisamente ateos, a los cuales endosa la parte protestante el origen de estos argumentos) comentan respecto a esto que el capítulo 1 del libro segundo de Samuel tiene “Otra tradición sobre la muerte de Saúl. El relato, que es continuación inmediata de 1 S 30, también se compone de elementos diversos: según una forma de tradición, un hombre del ejército viene a anunciar la muerte de Saúl y de Jonatán; David y su pueblo hacen duelo, vv. 1-4 y 11-12. Según la otra forma de tradición , un joven amalecita se gloría de haber matado a Saúl y trae las insignias reales, esperando una recompensa es ejecutado por orden de David. vv. 5-10 y 13-10″
Aclaración #3: Sobre la narración de la muerte de Judas.
Otro de los ejemplos que tomé fue la narración de la muerte de Judas también bajo dos tradiciones distintas (La primera tradición recopila que Judas devolvió las monedas, la segunda que con ellas compró un campo, la primera que se ahorcó, la segunda que se cayó de cabeza y se derramaron sus entrañas). A esto responde:
“Sin embargo este apologista ¿De quien?, no ve que aquí no hay contradicción, por ejemplo Haley-Escuain dicen:
“Ninguna de ambas explicaciones excluye la otra. Mateo no niega que Judas, después de colgarse, cayera y reventara; Pedro no afirma que Judas no se colgara antes de caer. Es probable que las circunstancias ocurrieran de este modo: Judas se colgó de un árbol sobre un precipicio que cae sobre el valle de Hinom, y al romperse la cuerda, o la rama del árbol, se precipito al fondo, y quedo reventado tal como se describe en Hechos.”Nuevamente aquí se contenta con la explicación que intenta dar el diccionario bíblico protestante Haley-Escuain cual si por estar explicado allí de esa forma la explicación resultara convincente o tuviera sentido.
La suposición consiste en afirmar que Mateo olvidó o no consideró necesario reseñar que Judas luego de colgarse se cayó desparramando sus entrañas, y en que Lucas olvidó o no consideró necesario reseñar que Judas primero se colgó antes de caerse.
Aunque esta explicación luce a todas luces forzada, hay que agregar que tampoco concuerda con ambos relatos, porque en el de Mateo se narra como conjunto de hechos consecutivos que Judas TIRA las monedas en el santuario para luego retirarse y ahorcarse, sin embargo Lucas no solo no menciona que Judas haya tirado las monedas sino que agrega que fue él mismo quien con esas monedas compró el campo de sangre y allí cayó de cabeza.
Compárese:
Entonces Judas, el que le entregó, viendo que había sido condenado, fue acosado por el remordimiento, y devolvió las treinta monedas de plata a los sumos sacerdotes y a los ancianos, diciendo: «Pequé entregando sangre inocente.» Ellos dijeron: «A nosotros, ¿qué? Tú verás.» El tiró las monedas en el Santuario; después se retiró y fue y se ahorcó.” Mateo 27,3-5
«Hermanos, era preciso que se cumpliera la Escritura en la que el Espíritu Santo, por boca de David, había hablado ya acerca de Judas, el que fue guía de los que prendieron a Jesús. Porque él era uno de los nuestros y obtuvo un puesto en este ministerio. Este, pues, compró un campo con el precio de su iniquidad, y cayendo de cabeza, se reventó por medio y se derramaron todas sus entrañas. – Hechos 1,16-18Ahora, si en el relato Mateo Judas tira las monedas y va a ahorcarse, ¿Como es posible que comprara ese campo con el precio de su iniquidad (las monedas que tiró)? ¿Es que acaso otro de los hechos que omite Mateo es que vuelve a tomar las monedas para comprar el campo?, pues tampoco porque el relato de Mateo es explícito al decir que son los escribas quienes compran el campo y para enterrar a los muertos (ver Mateo 27,6-8), y no Judas como narra el relato de los Hechos.
En mi opinión es evidente que la explicación que ha intentado dar el diccionario bíblico protestante, si bien intenta forzar el texto para hacerlos parecer una misma tradición, es muy poco convincente.
Hay eruditos sin embargo que no pretenden tapar el sol con un dedo. Los comentaristas de la Biblia de Jerusalén (nuevamente recalco que no son ningunos ateos – por lo cual aquí también erra la parte detractora al atribuir el origen de estos argumentos) comentan: respecto al versículo 19 del capítulo 1 de los Hechos:
“Esta versión de la muerte de Judas difiere de la de Mt 27,3-10. Judas no muere ahorcándose como Ajitófel, 2 S 17 23, sino cayendo de cabeza como los impíos de Sb 4 10, y derramándosele las entrañas, como algunso criminales de las leyendas folklóricas. La sangre del campo ya no es la de Jesús, sino la de Judas. Por entre estas divergencias de tradiciones populares se adivina el hecho real de una muerte súbita e ignominiosa del traidor, mejor o peor relacionada con un lugar de mala fama y conocido en Jerusalén, la Haqueldamá”. Comentarios de la Biblia de Jerusalén a Hechos 1,19
Vuelvo a enfatizar que estos solo fueron ejemplos puntuales donde evidentemente se recopilaron tradiciones diferentes, pero hay muchos ejemplos en los que no profundicé simplemente porque esto es algo que solamente los fundamentalistas suelen cuestionar.
Aprovecho de dejar un simple ejercicio a la parte protestante autora de estas objeciones: Vaya al libro de los Hechos de los apóstoles y busque el relato de Pablo cuando se le apareció Jesús de camino a Damasco. En el capítulo 9 versículo 7 se dice que los hombres que iban con Pablo se detuvieron mudos, ya que “oían la voz pero no veían a nadie”, sin embargo el mismo relato se repite en 22,9 pero se dice que “los que estaban vieron la luz, pero no oyeron la voz del que me hablaba”. La pregunta sería: ¿escucharon o no escucharon los acompañantes de Pablo la voz de Jesús? ¿Hay o no hay aquí una pequeña e insignificante contradicción en el relato?. De ser así, para un católico eso no significaría ningún problema porque no afecta la infalibilidad dogmática y doctrinal de las Escrituras, pero para la parte protestante de utilizar el mismo criterio que utilizan aquí para desechar los deuterocanónicos, tendrían que sacar el libro de los Hechos de sus Biblias.
En resumen, nosotros no pretendemos como hacen los fundamentalistas dar a la Biblia exactitud científica o histórica, más no por eso negamos el caracter infalible de la Escritura en lo que a doctrina se refiere, y creemos que es la Palabra inspirada de Dios.
Aclaración #4: Sobre la autoría del pentateuco
Aunque no pertenece al artículo referente a los deuterocanónicos, en la segunda parte de las objeciones se cuestiona también unos comentarios que realicé en un foro en rechazo a la opinión de un fundamentalista que afirmaba que Moisés escribió todo el pentateuco.
Un extracto de estas objeciones:
“Es interesante que el apologeta de Roma, José Miguel Arraiz, rechace la paternidad del pentateuco diciendo que es algo tonto pensar eso, aun cuando la misma Biblia nos afirma que fue Moisés quien escribió gran parte del pentateuco y que sin la vida y enseñanza de el estos libros no hubieran llegado a existir.
La misma Biblia pone a Moisés como escritor del pentateuco:
Y Jehová dijo a Moisés: Escribe esto para memoria en un libro, y di a Josué que raeré del todo la memoria de Amalec de debajo del cielo. Éxodo 17:14
Y Moisés escribió todas las palabras de Jehová, y levantándose de mañana edificó un altar al pie del monte, y doce columnas, según las doce tribus de Israel. Éxodo 24:4
….
Y Jehová dijo a Moisés: Escribe tú estas palabras; porque conforme a estas palabras he hecho pacto contigo y con Israel. Éxodo 34:27
Estas son las jornadas de los hijos de Israel, que salieron de la tierra de Egipto por sus ejércitos, bajo el mando de Moisés y Aarón. Moisés escribió sus salidas conforme a sus jornadas por mandato de Jehová. Estas, pues, son sus jornadas con arreglo a sus salidas. Numeros 33:1-2.(Aquí seguían textos similores donde Dios manda a Moisés a escribir).
Clarifico mi posición:
Creo que Moisés es el autor substancial del pentateuco, más no necesariamente el autor material.
Esto quiere decir que:
1) No necesariamente escribió todo el pentateuco, sino que bien pudo servirse de escribas que recopilaron e incluso lo complementaron.
2) Esto no implica negar de alguna forma que Moisés pudo haber escrito parte de él, pero tampoco que lo escrito por Moisés pudo posteriormente haber sido revisado y recibido complementos que combinados entre si formaron el pentateuco que hoy poseemos.
Ahora bien, como argumentos en contra la parte protestante presenta textos bíblicos donde Dios manda a Moisés a escribir, pero esto no niega ninguno de los puntos que acabo de sostener. La Escritura no niega que Moisés haya podido servirse de escribas, y tampoco que su trabajo haya sido posteriormente revisado y complementado por los escribas.
Sorprendentemente la parte protestante vuelve a decepcionar al volver a echar mano de una evidente falacia de muñeco de paja escribiendo:
“Resulta difícil imaginar que persona alguna pueda adherirse a la teoría documental (de que Moisés no escribió una sola palabra de la ley) sin atribuirle mala fe o error a Cristo y los apóstoles. Marcos 12:26 afirma que Dios hablo al Moisés histórico las palabras que figuran en Éxodo 3:6” Reseña critica de una introducción al Antiguo Testamento, Gleason L. Archer, pag, 121.”
Aquí la falacia comienza a ser evidente principalmente porque yo nisiquiera he hecho referencia a la teoría documental, por lo que no se entiende el porqué esta cita a menos que sea para insinuar que yo me he decantado por dicha teoría y peor aún que considero que Moisés no escribió ninguna palabra de la Ley (Exagerar mi posición deformandola para atacarla con ventaja).
También deforma la teoría documental ya que esta tiene distintas variaciones. Es cierto que la teoría documental admite una concepción evolucionista de las ideas religiosas, pero no rechaza que los cuatro documentos de los cuales está compuesto el Pentateuco posteriores a Moisés impliquen que nada de estos documentos provengan de la mano de Moisés preservado a través de copias de los escribas posiblemente combinado con tradición oral.
Ahora bien, ente los ejemplos que coloqué para ilustrar que Moisés no pudo haber sido autor de todo el pentateuco estuvo el mencionar que es precisamente el pentateuco el que narra la muerte de Moisés (absurdo que lo haya escrito todo y escribir su propia muerte desde la tumba), a lo que no le queda más remedio que reconocer:
“En cuanto a la muerte de Moisés es aceptable creer que esto fue una nota necrológica sobre el autor de este libro, después de todo, el Pentateuco tiene toda la vida de Moisés, y que esta parte no sea de Moisés no nos fuerza a atribuir el resto del libro a otra persona que no sea Moisés.”
Aquí tiene que ceder y reconocer que Moisés no pudo ser el autor de todo el pentateuco (por lo menos respecto a ese acontecimiento), pero si ya aquí hubo quien complementó el relato es evidente que no es consistente asumir que esto no ocurre en otras partes del mismo pentateuco. Esto podríamos expresarlo con la expresión “Si aquí si, ¿porqué allá no?” (en pocas palabras, no hay base para considerar esto una excepción).
Hay otros elementos adicionales a parte del simple sentido común a considerar que fortalecen la idea de que esa no es la excepción a la regla ni mucho menos. Un ejemplo lo tenemos en el hecho de que ya en el mismo Génesis vemos referencias a los futuros reyes de Israel muy posteriores a la vida de Moisés:
“Y los reyes que reinaron en la tierra de Edom, antes que reinase rey sobre los hijos de Israel, fueron estos:” Génesis 36,31
Ese texto a todas luces está escrito por alguien desde un momento histórico donde ya han habido reyes en Israel, cosa que no ocurrió durante la vida de Moisés. Lo mismo puede verse en otros textos como Génesis 49,10.
Nota: A este objeción se ha objetado que lo que sucedía es que a los israelitas se les había prometido un rey, por lo cual se podría suponer que el hagiografo asienta que eso ocurrió antes de un hecho que el por fe conoce sucederá, pero es a todas luces forzado y poco convincente. La redacción del texto da a entender dicho acontecimiento como un hecho consumado más que prometido, (y no es coherente establecer como referencia cronológica un hecho que no ha acontecido y que por más prometido que esté no tiene fecha revelada de consumación).
Es también curioso ver comentarios de Moisés en tercera persona que no parecen ser hechos por él mismo:
“ Y el SEÑOR dio gracia al pueblo en los ojos de los egipcios. También Moisés [era] gran varón en la tierra de Egipto, delante de los siervos del Faraón, y delante del pueblo.” Exodo 11,3
Otro argumento para tener en cuenta:
“ Así comieron los hijos de Israel maná cuarenta años, hasta que entraron en la tierra habitada; maná comieron hasta que llegaron al término de la tierra de Canaán.” Exodo 16,35
Nuevamente aquí el texto identifica a alguien que habla desde un momento cronológico posterior a la entreda a Canán (no es coherente asumir que Moisés escribiera esto siendo que nunca entró a Canaán). Suena también muy forzado suponer que Moisés sabiendo que tarde o temprano los israelitas entrarían a Canaán, utilizara este acontecimiento como referencia cronológica.
Hay más argumentos similares, pero con estos bastarán. Adicionalmente a esto, tal como comenta la introducción al pentateuco por parte de la Biblia de Jerusalén:
“El estudio moderno de estos libros han evidenciado diferencias de estilo, repeticiones y desorden en las narraciones, que impiden ver en el Pentateuco una obra que haya salido integra de la mano de un solo autor”
Es un hecho inclusive que actualmente la mayoría de los eruditos apoyan la teoría documental clásica aunque esta ha sido discutida con frecuencia y hay quienes todavía la rechazan, así como quienes la aceptan con modificaciones algunas veces importantes. Pero para concluir, todo podría resumirse en lo que clarifiqué en un comienzo, y es que atribuyo la autoría substancial del pentateuco de Moisés, más no la material. Si alguien es feliz creyendo que Moisés con su propio puño se “fajó” a escribir todo el pentateuco, no tengo problema con eso.