09.01.09

Científicos con Premio Nóbel que creen en la existencia de Dios


En vista de la campaña publicitaria ateísta que se está extendiendo a España, conviene reflexionar sobre cómo Herodes dijo a los Reyes Magos en el Evangelio del domingo de Epifanía:“Id y averiguad cuidadosamente qué hay del niño” (Mt. 2, 8), sin tener intención de reconocer la Verdad. Los mismos datos estaban a la disposición de esos astrónomos y de Herodes, pero mientras ésos encontraban a Dios, Herodes se cegaba de la Verdad por su orgullo y sus malas intenciones. ¿Qué dice la ciencia humana sobre la existencia de Dios? ¿Qué nos dicen los “magos” de hoy, los que han ganado el Premio Nóbel por sus logros científicos, por ejemplo?

————————————————————————————————————

Antes de que oigamos ese testimonio, recordemos que las Sagradas Escrituras animan el estudio científico. De hecho, los conocimientos naturales están incluidos en la descripción de la sabiduría que Dios concedió al rey Salomón:

Completa la cita con las siguientes palabras:
A) de los animales, B) de los elementos, C) del mundo, D) de las plantas, E) de los tiempos

Él me dio un conocimiento exacto de todo lo que existe, para comprender la estructura 1)_____ y la actividad 2)_____ ; el comienzo, el fin y el medio 3)_______,
la alternancia de los solsticios y el cambio de las estaciones, los ciclos del año y las posiciones de los astros; la naturaleza 4)_______ y los instintos de las fieras,
el poder de los espíritus y los pensamientos de los hombres; las variedades 5)
______ y las propiedades de las raíces. Conocí todo lo que está oculto o manifiesto, porque me instruyó la Sabiduría, la artífice de todas las cosas.” (Sb 7, 17-21) [Solución aquí]


Jesús advierte a los que persiguen el conocimiento científico a costa del conocimiento divino: “Vosotros sabéis discernir el aspecto de la tierra y del cielo; ¿cómo entonces no sabéis discernir el tiempo presente?”(Lc 12, 56) Una respuesta es la que da el Papa Juan Pablo II: “Si el hombre con su inteligencia no llega a reconocer a Dios como creador de todo, no se debe tanto a la falta de un medio adecuado, cuanto sobre todo al impedimento puesto por su voluntad libre y su pecado.” (Fides et ratio 2, 19) ¿No nos recuerda eso a Herodes?

El don del Espíritu Santo de la “Ciencia”, como explica el Papa Juan Pablo II: “ayuda a valorar rectamente las cosas en su dependencia esencial del Creador […], viendo las cosas como manifestaciones verdaderas y reales, aunque limitadas, de la verdad, de la belleza, del amor infinito que es Dios[…]” (Catequesis sobre el Credo, 23.4.89).

Éstas son citas de ganadores del Premio Nóbel:

1921, Física - Albert Einstein (1879-1955): “La ciencia sin religión es renga; la religión sin ciencia es ciega”. “Es posible que todo pueda ser descrito científicamente, pero no tendría sentido, es como si describieran a una sinfonía de Beethoven como una variación en las presiones de onda. ¿Cómo describirían la sensación de un beso o el te quiero de un niño?.” “Hay dos maneras de vivir una vida: La primera es pensar que nada es un milagro. La segunda es pensar que todo es un milagro. De lo que estoy seguro es que Dios existe.
1927, Física – Arthur Compton (1892-1962): “Para mí, la fe comienza con la comprensión de que una inteligencia suprema dió el ser al universo y creó al hombre. No me cuesta tener esa fe, porque el orden e inteligencia del cosmos dan testimonio de la más sublime declaración jamás hecha: ‘En el principio creó Dios’…”
1969, Química - Derek Barton (1918 – 1998): “No hay incompatibilidad alguna entre la ciencia y la religión… La ciencia demuestra la existencia de Dios”.
1981, Física - Arthur L. Schawlow (1921 - ): “Al encontrarse uno frente a frente con las maravillas de la vida y del Universo, inevitablemente se pregunta por qué las únicas respuestas posibles son de orden religioso… Tanto en el Universo como en mi propia vida tengo necesidad de Dios.

[Pueden encontrar más ejemplos de la fuente de esas citas, www.corazones.org, en este enlace.]


¿Y quén es el santo patrono de los científicos?
Es S. Alberto Magno (1200-1280), “Doctor Universal” de la Iglesia por sus amplios conocimientos. Se dice que cuando intentaba huir de jóven del colegio, se le apareció la Virgen María, que le preguntó por qué no le pedía ayuda en sus estudios a ella, “Trono de la Sabiduría”. Le prometió una memoria prodigiosa si le tenía fe y confianza y que sabría que ella se lo dió porque olvidaría todo cuando fuera a morir. Efectivamente, dos años antes de su muerte, mientras daba clase, perdió su memoria.

Pidamos al Señor como S. Alberto Magno: “Señor Jesús, pedimos tu ayuda para no dejarnos seducir de las vanas palabras tentadoras sobre la nobleza de la familia, sobre el prestigio de la Orden, sobre lo que la ciencia tiene de atractivo“. Que todo conocimiento nos lleve a Dios.


Pregunta del día [Puede dejar su respuesta en los comentarios]:
¿Qué relación ve entre la ciencia moderna y la búsqueda de Dios?

Mañana: Bta. Laura Vicuña –“al ver la estrella se alegraron” (Mt. 2, 10)