10.01.09
¿Están los jóvenes católicos orgullosos de su fe?
“Los tiempos actuales que nos han tocado vivir se caracterizan por el olvido de Dios y la vergüenza de ser cristiano. Nos quieren hacer creer que vivir el Evangelio ya no se lleva y que los jóvenes españoles han dejado de ser cristianos. Con esta iniciativa queremos mostrar a la sociedad española que los jóvenes católicos no somos minoría (como pretenden hacer creer algunos) y que no tenemos ningún miedo de decir que pertenecemos a la Iglesia Católica.”
Esa cita es del Grupo JST (“Jóvenes de Santa Teresa”, de una parroquia en Toledo), que intenta demostrar en afirmativo el título de este artículo. Hace poco empezaron a promover la iniciativa “Orgullosos de ser católicos” para “fomentar entre los jóvenes españoles el orgullo y la alegría de ser cristiano dando testimonio público de la fe”. Recogen firmas (sin límite de edad) en www.grupojst.com con el único compromiso “de dar testimonio, hablar de Jesucristo con tus familiares, amigos y compañeros, rezar y amar”. Entregarán todos los nombre al Papa Benedicto XVI a finales de este mayo, 2009.
Su blog (donde se puede ver las “firmas” recogidas) incluye este vídeo que muestra con humor lo difícil que puede ser admitir en público “Yo soy católico”:El entusiasmo del Grupo JST recuerda cómo los Reyes Magos, en el Evangelio del domingo de Epifanía: “al ver la estrella se alegraron” (Mt. 2, 10). Esa alegría les llenó al final de su búsqueda del Señor, o podríamos decir también al principio de su nueva vida tras encontrar al Señor. Esa es la alegría que llenó a jóvenes como el Bto. Bartolomé Blanco Márquez (1914-1936), declarado el año pasado como patrono de la Pastoral Juvenil de la Diócesis de Córdoba.
Fue uno de los mártires españoles más jóvenes que murió durante la Guerra Civil española, que a los 18 años fue elegido secretario Juventud Masculina de Acción Católica. Poco antes de morir fusilado por su fe, escribió a su novia: “Miro la muerte de cara y en verdad te digo que ni me asusta ni la temo […] al condenarme por defender siempre los altos ideales de Religión, Patria y Familia, me abren de par en par las puertas de los cielos […] que mi recuerdo te sirva siempre para tener presente que existe otra vida mejor, y que el conseguirla debe ser la máxima aspiración.”
Más sobre la vida del beato y la carta completa en este vídeo:
La primera chilena canonizada, Sta. Teresa de los Andes (1900-1920) disfrutaba como otros jóvenes de los deportes, como la natación, y también de montar a caballo, pero también contagiaba su alegría de ser católica y escribió a su hermana Rebeca sobre su vocación carmelita en 1916: “Créeme, Rebeca, que a los catorce y quince años uno comprende su vocación. Se siente una voz y una luz que le muestra la ruta de su vida. Ese faro alumbró para mí a los catorce años. Cambié de rumbo y me propuse el camino que debía seguir[…]”. En la misma carta escribió sobre el Señor: “¡Oh, le amo tanto! Quisiera inflamarte en ese amor. ¡Qué dicha la mía si pudiera darte a Él! ¡Oh, nunca tengo necesidad de nada, porque en Jesús encuentro todo lo que busco! Él jamás me abandona. Jamás disminuye su amor. Es tan puro. Es tan bello. Es la Bondad misma.” Más escritos de la santa en este enlace.
Otra jóven que nació en Chile, la Bta. Laura Vicuña(1891-1904), dijo a su amiga poco antes de morir en Argentina por la conversión de su madre: “¡Que contenta se siente el alma a la hora de la muerte, cuando se ama a Jesucristo y a María Santísima!” Tenía sólo 13 años. Pidámosle al Señor poder llevar Su Luz a los demás con alegría como hicieron esos jóvenes hispanos que no se avergonzaron de ser católicos.
Pregunta del día [Puede dejar su respuesta en los comentarios]: ¿Admira algo que hicieron los santos de la Iglesia cuando eran jóvenes?
Mañana: Proclamando la Palabra – “En aquel tiempo, proclamaba Juan” (Mc. 1, 7)