ZENIT

El mundo visto desde Roma

Servicio diario - 11 de enero de 2009



SANTA SEDE
Benedicto XVI agradece la obra evangelizadora del Camino Neocatecumenal
Benedicto XVI asegura su “viva participación” en el Encuentro Mundial de las Familias
Benedicto XVI: el bautismo es el puente que Dios ha construido para acercarse al hombre
El Papa explica la importancia del bautismo de los niños
El Congreso de las Familias afrontará la crisis financiera y el divorcio
Indulgencia plenaria las familias que se unan en la oración con México
México mostrará al mundo la belleza de la familia, dice el portavoz vaticano

MUNDO
Las tribus bangwa celebran el final del luto por Chiara Lubich

ANÁLISIS
Informar o desinformar sobre la religión

ENTREVISTAS
Luces y sombras de la familia en Latinoamérica

ANGELUS
“El Bautismo, un gran regalo y una gran responsabilidad”, afirma el Papa

DOCUMENTACIÓN
Discurso del Papa a miembros del Camino Neocatecumenal
Benedicto XVI: “El Bautismo es el camino que nos hace accesible a Dios”
Decreto de concesión de indulgencia plenaria con motivo del Encuentro de las Familias

 



ANUNCIOS
DVD: "Juan Pablo II, el Papa que hizo la historia" - Estuche de cinco DVDs

 


Santa Sede


Benedicto XVI agradece la obra evangelizadora del Camino Neocatecumenal

Alienta su integración en la pastoral parroquial y diocesana

 

CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 11 de enero de 2009 (ZENIT.org).- Benedicto XVI dio gracias a Dios en la tarde de este sábado por la obra evangelizadora que ha suscitado a través del Camino Neocatecumenal, en un encuentro festivo con motivo de los cuarenta años del inicio de esta realidad eclesial en la diócesis de Roma.

Al mismo tiempo, en las palabras que dirigió a unos 25.000 miembros del Camino, en la Basílica de San Pedro del Vaticano, les alentó a ser dóciles a las directivas de los obispos para vivir en plenitud su vocación eclesial.

En la celebración, animada por los cantos que caracterizan a los encuentros del Camino, participaban Kiko Argüello, que ha compuesto algunos de ellos, Carmen Hernández y el padre Mario Pezzi, iniciadores de este itinerario de catecumenado para redescubrir el Bautismo.

"¿Cómo no bendecir al Señor por los frutos espirituales que, a través del método de evangelización que aplicáis, se han podido recoger en estos años?", se preguntó el Papa.

"¡Cuántas frescas energías apostólicas se han suscitado tanto entre los sacerdotes como entre los laicos! ¡A cuántos hombres y mujeres, y a cuantas familias que se habían alejado de la comunidad eclesial o que habían abandonado la práctica de la vida cristiana, a través del anuncio del kerygma y del itinerario de redescubrimiento del Bautismo se les ha ayudado a volver a encontrar la alegría de la fe y el entusiasmo del testimonio evangélico!", afirmó.

El obispo de Roma reconoció que la reciente aprobación de los Estatutos del Camino por parte del Consejo Pontificio para los Laicos "ha sellado la estima y la benevolencia con que la Santa Sede sigue la obra que el Señor ha suscitado a través de sus iniciadores".

El pontífice reconoció que la obra evangelizadora del Camino encontrará su plena realización con "dócil adhesión a las directivas de los pastores", los obispos, "y de comunión con todos los demás componentes del Pueblo de Dios".

"Esta unidad, don del Espíritu Santo e incesante búsqueda de los creyentes, hace de cada comunidad una articulación viva y bien integrada en el Cuerpo místico de Cristo", aseguró.

"La integración orgánica del Camino en la pastoral diocesana y su unidad con las demás realidades eclesiales beneficiarán a todo el pueblo cristiano y harán más fecundo el esfuerzo de la diócesis a favor de un anuncio renovado del Evangelio en nuestra ciudad", indicó.

Por último, el Papa dio gracias a Dios por otro de los grandes frutos suscitados por el Camino Neocatecumenal: "el gran número de sacerdotes y de personas consagradas que el Señor ha suscitado en vuestras comunidades".

En el encuentro tomó la palabra Kiko Argüello para presentar las realidades presentes: las más de 200 familias que partirán por todo el mundo a anunciar el Evangelio (uniéndose a las 500 que ya han partido en años anteriores); los 700 itinerantes que han abierto en el mundo la experiencia del Camino; las nuevas 15 "missio ad gentes", a las que se añaden siete que ha han comenzado esta experiencia.

La "missio ad gentes" está constituida por un grupo de tres o cuatro familias con numerosos hijos y un presbítero. Irán a vivir en ciudades descristianizadas de Alemania y de otros países, por ejemplo, entre aborígenes australianos.

Kiko Argüello presentó al Papa, por último, a algunas comunidades que han terminado el itinerario y que irán a parroquias de las afueras de Roma que experimentan situaciones sociales difíciles. Entre ellas, las primeras comunidades de la parroquia de los Mártires Canadienses de Roma, la primera de esta diócesis donde comenzó el Camino.

Las "comunitates in missio" es otra de las novedades en los últimos años: comunidades enteras que han terminado el Camino Neocatecumenal se ponen a disposición para trasladarse a otras parroquias de la diócesis que lo requieran. La experiencia comenzó en París, en la parroquia de la "Bonne Nouvelle".

El Papa bendijo a estos nuevos "misioneros" a quienes hizo entrega, a algunos personalmente, de una cruz plateada, signo de la misión que se les ha encomendado. El encuentro concluyó con un Te Deum de acción de gracias.

El Camino está presente en 120 países de 5 continentes, formando 20.000 comunidades en más de 5.500 parroquias.

Por Jesús Colina


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Benedicto XVI asegura su “viva participación” en el Encuentro Mundial de las Familias

Confía a la Virgen María la buena marcha del evento

CIUDAD DEL VATICANO, domingo 11 de enero de 2009 (ZENIT.org).- Benedicto XVI confió este domingo a María, reina de la Familia, el VI Encuentro Mundial de las Familias, que tendrá lugar en Ciudad de México del 13 al 18 de enero próximos.

Asomándose hoy a mediodía a la ventana de su estudio en el Palacio Apostólico Vaticano para el rezo del Ángelus con los fieles y los peregrinos congregados en la Plaza de San Pedro, el Papa aseguró que aunque no se encuentre allí físicamente, seguirá “con viva participación el extraordinario acontecimiento”.

El encuentro, explicó, “se desarrollará en tres momentos: en primer lugar, el Congreso Teológico-Pastoral, en el que se profundizará en el tema, también mediante el intercambio de experiencias significativas; después, el momento de belleza y de testimonio, que hará emerger la belleza de encontrarse entre las familias de todas partes del mundo, unidas por la misma fe y el mismo compromiso; y finalmente, la solemne Celebración Eucarística., como acción de gracias al Señor por los dones del matrimonio, de la familia y de la vida”.

Aunque estará representado por el Secretario de Estado Vaticano, cardenal Tarsicio Bertone, el Papa afirmó que estará presente “ acompañándolo con la oración e interviniendo en videoconferencia”.

Invitó a los presentes a “implorar sobre este importante encuentro mundial de las familias la importancia de las gracias divinas”, y confió a la Virgen su “maternal intercesión”.

El Papa se detuvo a considerar la relación del tema elegido para el encuentro, “La familia, formadora de los valores humanos y cristianos”, con la responsabilidad adquirida por los padres al bautizar a sus hijos, de educarlos en la fe.

El bautismo, afirmó el Papa, es un “gran regalo” y una “gran alegría”, pero también una “gran responsabilidad”.

“Los padres, de hecho, junto con los padrinos, deben educar a sus hijos según el Evangelio”, recordó.



 


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Benedicto XVI: el bautismo es el puente que Dios ha construido para acercarse al hombre

Reflexión sobre la Solemnidad del Bautismo del Señor

CIUDAD DEL VATICANO, domingo 11 de enero de 2008 (ZENIT.org).- El sacramento del bautismo es el camino, el puente que Dios ha establecido para encontrarse con el hombre. Así lo afirmó hoy el Papa Benedicto XVI durante la homilía con motivo de la Solemnidad del Bautismo del Señor, celebrada esta mañana en la Capilla Sixtina, y durante la cual bautizó a 13 niños.

Con esta fiesta, con la que concluye el tiempo litúrgico de la Navidad, “el Señor no se cansa de repetirnos: 'Sí, estoy aquí. Os conozco. Os amo. Hay un camino que viene de mí a vosotros. Y hay un camino que desde vosotros sube hasta mí'”, explicó el Papa.

El pontífice explicó que con esta fiesta, “Jesús nos introduce, podríamos decir, en la cotidianeidad de una relación personal con Él. De hecho, mediante la inmersión en las aguas del Jordán, Jesús se ha unido a nosotros”.

“El Bautismo es por así decirlo el puente que Él ha construido entre sí y nosotros, el camino por el que se nos hace accesible; es el arco iris divino sobre nuestra vida, la promesa del gran sí a Dios, la puerta de la esperanza y, al mismo tiempo, el signo que nos indica el camino a recorrer de forma activa y alegre para encontrarlo y sentirnos amados por él”, añadió.

El Papa explica el gesto de Jesús, que “confundido entre la gente, se presenta para ser bautizado”, tiene una importante consecuencia para el hombre en su relación con Dios.

“Desde cuando el Hijo unigénito del Padre se hizo bautizar, el cielo se ha abierto realmente y sigue abriéndose, y podemos confiar cada nueva vida que nace en las manos de Aquel que es más poderoso que los poderes oscuros del mal”, explicó.

Este acontecimiento marca un nuevo comienzo para toda la humanidad, afirmó el Papa, “que se cumplirá plenamente con la muerte en cruz y resurrección” de Jesús.

Hasta entonces, el bautismo era signo de penitencia, algo “muy distinto” del sacramento, por el cual “no nos sumergimos sencillamente en las aguas del Jordán para proclamar nuestro empeño de conversión, sino que se infunde en nosotros la sangre redentora de cristo que nos purifica y nos salva”.

Después, durante el rezo del Ángelus, el Papa volvió sobre el argumento, explicando que este acto “fue el primer acto de su vida pública, narrado en los cuatro Evangelios”.

Al explicar el pasaje evangélico, el Papa afirmó que “con estas palabras: 'Tu eres mi hijo amado' se revela qué es la vida eterna: es la relación filial con Dios, tal y como Jesús la vivió y nos la ha revelado y entregado”.

“Es el Hijo amado del Padre, en el que Él se ha complacido, el que nos devuelve la dignidad y la alegría de llamarnos y ser realmente 'hijos' de Dios”, concluyó

[Por Inma Álvarez]



 


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El Papa explica la importancia del bautismo de los niños

“No son propiedad privada de los padres, estos deben ayudarle a ser hijo de Dios”

CIUDAD DEL VATICANO, domingo 11 de enero de 2009 (ZENIT.org).- El Papa explicó la importancia del bautismo de los niños, al bautizar hoy a 13 bebés en la Capilla Sixtina, como es tradición en la Solemnidad del Bautismo del Señor, y afirmó que con él “restituimos a Dios lo que ha venido de Él”.

“El niño no es propiedad de los padres, sino que ha sido confiado por el Creador a su responsabilidad, libremente y de una forma siempre nueva, para que éstos le ayuden a ser un libre hijo de Dios”, explicó el Papa.

Sobre estos niños, afirmó, “se posa hoy el 'complacimiento' de Dios”.

“Desde cuando el Hijo unigénito del Padre se hizo bautizar, el cielo se ha abierto realmente y sigue abriéndose, y podemos confiar cada nueva vida que nace en las manos de Aquel que es más poderoso que los poderes oscuros del mal”, recalcó el Papa.

En primer lugar, Benedicto XVI señaló la importancia de que Dios se haya hecho un niño pequeño, que es precisamente el centro de la celebración del tiempo litúrgico de Navidad que se cierra con la Solemnidad del Bautismo del Señor.

“El Creador ha asumido en Jesús las dimensiones de un niño, de un ser humano como nosotros, para poderse hacer ver y tocar. Al mismo tiempo, abajándose hasta la impotencia inerme del amor, Él nos muestra qué es la verdadera grandeza, es más, qué quiere decir ser Dios”, afirmó.

Agradeciendo la oportunidad de poder bautizar en esta ocasión, el Papa hizo notar sobre todo la importancia del papel de los padres y de los padrinos para hacerles comprender un día el sacramento que han recibido.

“Sólo si los padres maduran esta conciencia conseguirán encontrar el justo equilibrio entre la pretensión de poder disponer de los propios hijos como si fueran una propiedad privada, plasmándolos en base a las propias ideas y deseos, y la postura libertaria que se expresa en dejarlos crecer en autonomía plena, satisfaciendo cada uno de sus deseos y aspiraciones”, explicó.

Por otro lado, bautizar a los niños pequeños, explicó el Papa, no es “hacerles violencia”, sino “darles la riqueza de la vida divina en la que se enraiza la verdadera libertad que es propia de los hijos de Dios”.

Esta libertad, añadió, “deberá ser educada y formada con el madurar de los años, para que los haga capaces de elecciones personales responsables”.

Respecto a la educación en la fe del pequeño, el Papa explicó que “si con este sacramento, el bautizando se convierte en hijo adoptivo de Dios, objeto de su amor infinito que lo tutela y defiende de las fuerzas oscuras del maligno, es necesario enseñarle a reconocer a Dios como su Padre y a saberse relacionar con Dios con actitud de hijo”.

Además, el bautismo, recalcó, introduce a los niños en “una nueva familia, más grande y estable, más abierta y numerosa que la vuestra: me refiero a la familia de los creyentes, a la Iglesia, una familia que tiene a Dios por Padre y en la que todos se reconocen hermanos en Jesucristo”.

Confiando estos niños “a la bondad de Dios, que es potencia de luz y de amor”, éstos “aún en las dificultades de la vida, no se sentirán nunca abandonados, si permanecen unidos a Él”.

“Preocupaos por tanto de educarlos en la fe, de enseñarles a rezar y a crecer como hacía Jesús y con su ayuda, en sabiduría, edad y gracia ante Dios y ante los hombres”, concluyó.

Después, durante su alocución durante el rezo del Ángelus, el Papa volvió a señalar la importancia de este sacramento, por el cual el hombre “recibe la vida eterna”.

“¡Qué grande es el don del Bautismo! Si nos diéramos cuenta plenamente, nuestra vida se convertiría en un 'gracias' continuo”, exclamó.

Para los padres cristianos, es una “gran alegría” y una “gran responsabilidad”, tras “ver surgir de su amor a esta nueva criatura, llevarla a la fuente bautismal y verla renacer del seno de la Iglesia, para una vida que nunca tendrá fin”.

“Esta es la estupenda realidad: la persona humana, mediante el Bautismo, se inserta en la relación única y singular de Jesús con el Padre, de forma que las palabras que resonaron en el cielo sobre el Hijo Unigénito se hacen verdaderas para cada hombre y toda mujer que renacen del agua y del Espíritu Santo: Tu eres mi Hijo, el amado”, añadió.

[Por Inma Álvarez]


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El Congreso de las Familias afrontará la crisis financiera y el divorcio

Algunas novedades de este congreso convocado por el papa Benedicto XVI

 

CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 11 de enero de 2009 (ZENIT.org).- Un evento de "prioridad pastoral, análogo a la Jornada Mundial de la juventud": así calificó el padre Gianfranco Grieco, jefe de la oficina del Pontificio Consejo para la Familia, el VI Encuentro Mundial de las Familias que se realizará en ciudad de México del 14 al 18 de enero próximos.

Durante un encuentro con la prensa en la Oficina de Prensa de la Santa Sede celebrado este viernes, el sacerdote recordó que esta cumbre eclesial fue querida e instituida por el papa Juan Pablo II así como las Jornadas Mundiales de la Juventud y reconoció que, aunque muchos se mostraron escépticos ante ambos eventos, a lo largo de los años han dado innumerables frutos de conversión y apostolado.

El cardenal Enio Antonelli, presidente del Pontificio Consejo para la Familia aseguró que temas como la crisis financiera, y las familias que se encuentran en dificultad económica, serán tratados en este congreso: "las asociaciones son interlocutoras de la política porque todas las intervenciones tienen un impacto sobre la vida de la familia".

Familias irregulares

Aunque algunos temas como el divorcio o los hijos nacidos fuera del matrimonio no forman parte directa del programa del Congreso, serán tocados durante el transcurso del evento debido a que "todos los temas están unidos entre sí", según dijo el cardenal Antonelli.

El purpurado aseguró que estos nuevos desafíos para la familia serán analizados en una "óptica de la educación".

Y aclaró que la "la Iglesia tiene una actitud de cercanía y comprensión hacia las parejas irregulares, los divorciados", aconsejándoles a éstas que "la labor misericordiosa de Dios para que ayude a entender lo mejor de su voluntad".

Aunque los divorciados vueltos a casar no pueden recibir la Eucaristía, que representa la plena comunión con la Iglesia, recordó que ésta "no lo excluye del todo". Por eso a quienes se encuentran en una situación irregular, les aseguró que "pueden participar de la misa y de todas las actividades de la Iglesia".

También se analizarán algunos temas como la libertad educativa, la conciliación de los tiempos de trabajo con los de la familia y se hará un "reconocimiento al trabajo doméstico" de las madres de familia, según dijo el cardenal Antonelli.


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Indulgencia plenaria las familias que se unan en la oración con México

Así como a los participantes en el Encuentro Mundial del 13 al 18 de enero

 

CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 11 de enero de 2009 (ZENIT.org).- Benedicto XVI ha establecido que puedan alcanzar la indulgencia plenaria los participantes en el VI Encuentro Mundial de las Familias, así como las familias que, al no poder estar presentes, se unan al acontecimiento en oración.

Así lo explica un decreto de emitido por la Penitenciaría Apostólica, hecho público por la Santa Sede el 10 de enero, en preparación de ese acontecimiento que acogerá en la Ciudad de México del 13 al 18 de enero a más de un millón de personas.

El documento, firmado por el cardenal James Francis Stafford, penitenciario mayor, y por el obispo Gianfranco Girotti, o.f.m. Conv., anuncia que "el Santo Padre concede a los fieles la indulgencia plenaria, que debe alcanzarse con las condiciones acostumbradas (confesión sacramental, comunión eucarística y oración según las intenciones del mismo sumo pontífice), excluido cualquier apego al pecado, en los días en los que participarán devotamente al IV Encuentro Mundial de las Familias".

Por otra parte, sigue diciendo, "los fieles que, verdaderamente arrepentidos, no puedan participar en este evento, alcanzarán la indulgencia plenaria, con las mismas condiciones, si, unidos en espíritu y pensamiento a los fieles presentes en la Ciudad de México, recitan en familia el Padrenuestro, el Credo, y otras oraciones para invocar de la Divina Misericordia las finalidades antes indicadas, en particular, en los momentos en los que las palabras y mensajes del pontífice sean transmitidos por la televisión y la radio".

El documento subraya la importancia decisiva que este Encuentro tiene para la Iglesia, pues de la familia depende la educación espiritual y moral de las futuras generaciones.

El documento vaticano espera que la cita de México "infunda en las familias cristianas la fuerza para transmitir santamente a las futuras generaciones los rectos principios de conciencia que deben ser cultivados con la ayuda de la gracia de Dios".

El Código de derecho canónico (c. 992) y el Catecismo de la Iglesia católica (n. 1.471) explican que "la indulgencia es la remisión ante Dios de la pena temporal por los pecados, ya perdonados, en cuanto a la culpa, que un fiel dispuesto y cumpliendo determinadas condiciones consigue por mediación de la Iglesia, la cual, como administradora de la redención, distribuye y aplica con autoridad el tesoro de las satisfacciones de Cristo y de los santos".

Creado por Juan Pablo II, el Encuentro Mundial de las Familias es una gran convocatoria que cada tres años hace el Papa para celebrar el don divino de la familia.


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México mostrará al mundo la belleza de la familia, dice el portavoz vaticano

En el Encuentro Mundial de las Familias

 

ROMA, domingo, 11 de enero de 2009 (ZENIT.org).- El VI Encuentro Mundial de las Familias, convocado por Benedicto XVI del 13 al 18 de enero, en la Ciudad de México, servirá para mostrar al mundo "la belleza de la familia", explica el portavoz de la Santa Sede.


El padre Federico Lombardi S.I., director de la Oficina de Información de la Santa Sede, ha dedicado el editorial de "Octava Dies", semanario del Centro Televisivo Vaticano, del que también es director, a ese evento que congregará a más de un millón de personas en torno al tema "La Familia formadora en los valores humanos y cristianos". 

 "Todos saben que la familia vive dificultades en nuestro tiempo, que una mentalidad difusa socava su estabilidad negando el valor de un compromiso duradero, y no reconociendo a la unión fecunda entre un hombre y una mujer, el carácter privilegiado de célula fundamental de la sociedad humana. Todos saben, también, que la Iglesia católica impulsa con firmeza la tutela de la familia y no escatima intervenciones en su favor, aún a costa de parecer insistente e incluso impopular", aclara el portavoz vaticano. 

El padre Lombardi subraya al mismo tiempo el mensaje de esperanza y de alegría que se proponen brindar al mundo las familias cristianas que se van a reunir en México.

"Quizá no todos han comprendido que con este compromiso la Iglesia no impulsa una batalla de retaguardia, ni persigue intereses para sí misma. Lo que sencillamente busca es el bien de los hombres y de las mujeres de hoy y de mañana", constata.

"Quiere salvar para ellos el lugar fundamental del amor y de la alegría de vivir. En la mayoría de los casos los niños que no tienen a sus padres unidos no son felices, o al menos tienen más dificultades. Muchas personas solas o divididas no son felices".

"Mientras que una familia unida por el amor, no sólo es un lugar de alegría para sus miembros, sino que también es capaz de acogida --sigue constatando el sacerdote--. Es lugar de amor y manantial de alegría para los menos afortunados. Lugar de transmisión de la vida y de la forma de vivirla bien".

"Las familias cristianas de todo el mundo se encuentran en México no para lanzar anatemas, sino para dar a todos un mensaje de esperanza y de alegría. Es bello quererse mucho en familia. Y también es posible. El que vive este gran don lo quiere testimoniar para invitar a todos a proseguir y a creer en el amor", concluye el portavoz vaticano.


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Mundo


Las tribus bangwa celebran el final del luto por Chiara Lubich

Jornadas en Camerún dedicadas a la fundadora de los Focolares

ROMA, domingo, 11 de enero de 2009 (ZENIT.org).- "Seguir viviendo la herencia dejada por Chiara" es el espíritu que anima las celebraciones organizadas por el pueblo bangwa de Lebialem, en Camerún, en las que están participando  diez mil personas de distintas tribus, así como autoridades civiles y religiosas de esta región africana.


Asisten la presidenta de los Focolares Maria Voce, el copresidente Giancarlo Faletti y los responsables del Movimiento de los Focolares en África que está presente en casi todos los países del continente. 


Según una tradición ancestral, los pueblos del distrito de Lebialem, celebran el "cry die", (el final del luto) de la fundadora de los Focolares, fallecida el 14 de marzo pasado. Es "el momento en el que es solemnemente incluida entre los antepasados y, por tanto, digna de ser recordada e invocada. Su ideal de solidaridad, espiritualidad, compartir, amor, no puede morir", dice la invitación oficial.  


"El evento se inscribe en un 2009 que se proyecta como año de África: justicia y paz en el continente estarán en el centro del esperado viaje de Benedicto XVI, en marzo próximo a la capital Yaundé, donde presentará a los obispos del continente el documento preparatorio del Sínodo para África, previsto para octubre próximo", explican los Focolores en un comunicado.


Los eventos programados revelan la riqueza de valores y de energías de los pueblos africanos, en su mayoría desconocidos en otros continentes.


"Dan visibilidad a un pueblo que vive una convivencia armoniosa entre cristianos y adeptos a las religiones tradicionales, entre negros y blancos, donde se han curado las heridas de la esclavitud y de la ocupación colonial; se mostrará un original modo de solidaridad y desarrollo; se sacarán a la luz los múltiples efectos, tanto en el campo espiritual como en el social de la nueva evangelización, promovida en primera persona por los líderes de este pueblo --que es en "un 80% seguidor de religiones tradicionales africanas- y los Focolares", dice el comunicado.


Se anuncia una nueva etapa de la historia que han protagonizado tribus del interior de la selva camerunesa, Chiara Lubich y el Movimiento de los Focolares. Una historia iniciada en Fontem en 1966, como respuesta al grito de abandono del pueblo bangwa, amenazado de extinción por las enfermedades.  


Desde 1969, se han implicado jóvenes de muchos países, movilizados en una comunión de bienes mundial por la fundadora Lubich, movida por la urgencia de "deber hacer justicia" para contribuir "a colmar la deuda que el mundo occidental tiene hacia aquél continente".  


En Fontem, surge ahora una ciudad con más de seiscientas casas, escuelas, actividades laborales, hospital e iglesia. Desde aquí, la espiritualidad evangélica de la unidad se irradia a todos los países del continente. 
El 9 de enero se inauguró la Fundación Chiara Lubich, para dar continuidad a sus ideales: Los fondos se destinan a ayudas en el campo educativo, sanitario e iniciativas encaminadas a prevenir las lacras del hambre, conflictos étnicos y otros males. 

Las celebraciones culminaron el 10 de enero, en una gran reunión popular. En su último viaje a Fontem, en 2000, Chiara Lubich recibió el título de "Mafua Ndem" (reina enviada por Dios), en señal de gratitud por la espiritualidad de unidad y sus frutos de reconciliación y profunda conciencia moral en esta población, más que por las muchas obras realizadas en Fontem por el Movimiento y el pueblo bangwa .

En la cultura de las religiones tradicionales africanas, el espíritu de Chiara sigue viviendo en quien le sucede: la nueva presidenta Maria Voce. Con una solemne ceremonia, con danzas, cantos y discursos, la nueva presidenta será reconocida como Mafua Ndem II. 

En recuerdo de Chiara, los bangwa han erigido una estatura en bronce en la plaza del hospital. Se descubrió, tras la celebración eucarística en la Iglesia de Santa Clara de Asís, presidida por el obispo Francis Teke Lysinge, de la diócesis de Manfe. 


Antes, se celebró el encuentro con las Religiones Tradicionales Africanas, en Fontem del 3 al 7 de enero, sobre "La Naturaleza, lugar de encuentro con Dios" en la visión cristiana y en las religiones locales, con intercambio de testimonios, reflexiones espirituales y culturales, y una intervención grabada en vídeo de la fundadora de los Focolares. 


Traducido del italiano por Nieves San Martín    


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Análisis


Informar o desinformar sobre la religión

Puntos negros y cobertura tendenciosa de los medios

 

ROMA, domingo, 11 de enero de 2009 (ZENIT.org).- La exactitud y la objetividad son características que suelen faltar en la cobertura que dan los medios de las iglesias y de la religión en general. Un ejemplo ha sido el último artículo de Newsweek sobre el matrimonio del mismo sexo.

La revista publicaba un reportaje de portada de Lisa Miller en su número del 15 de diciembre en el que se afirmaba que no podemos tomar la Biblia como una fuente fiable sobre cómo debería ser el matrimonio. Miller también afirmaba que ni la Biblia ni Jesús definían explícitamente el matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer.

El artículo de Miller recibió muchas críticas por sus citas selectivas de pasajes bíblicos y por ignorar simplemente mucho de lo que las Escrituras dicen sobre el matrimonio. El mismo Newsweek reconocía que sus opiniones atrajeron miles de mensajes de correo electrónico con críticas.

La ignorancia exhibida en el artículo de Newsweek no es ni mucho menos un caso aislado. El 15 de diciembre, el defensor del lector del periódico Guardian tuvo que admitir que habían confundido la Inmaculada Concepción de María con el nacimiento virginal de Jesús en un artículo publicado nada menos que en el día de la  la Inmaculada Concepción.

El editor también admitía que, como precisaba un sacerdote que les escribió, este es un error frecuente. De hecho, el Guardian ha tenido que publicar rectificaciones sobre este tema en siete ocasiones durante los últimos diez años.

Otro error llamativo fue cometido el 7 de julio, esta vez por FoxNews, cuando informaba que Webster Cook, estudiante en la Universidad Central de Florida, sacó a escondidas de una Misa una hostia consagrada. El periodista indicó erróneamente que los católicos creen que la hostia "simboliza el cuerpo de Cristo".

Los comentaristas apuntaron rápidamente que la Iglesia católica no cree que la Eucaristía sea un mero símbolo, sino que es el verdadero Cuerpo de Cristo. FoxNews corrigió el texto, pero incluso así la siguiente versión, aunque reconoce que los católicos creen que sea el Cuerpo de Cristo, afirma que esto ocurre cuando la hostia es "bendecida", en lugar del término correcto, "consagrada".

Analfabetismo religioso

Intentar comprender por qué los medios se equivocan con tanta frecuencia con la religión es el objetivo de una serie de ensayos recientemente publicados: "Blind Spot: When Journalists Don't Get Religion" (Ángulo Ciego: Cuando los periodistas no lo logran con la religión) (Oxford University Press).

Editado por Paul Marshall, Lela Gilbert y Roberta Green Ahmanson, el prólogo de libro comienza observando que muchos periodistas son simplemente analfabetos cuando se trata de saber lo que contiene la Biblia. Desgraciadamente, comentaba el prólogo, un periodista con tendencias laicistas simplemente se perderá muchos de los más importantes acontecimientos y tendencias de nuestro tiempo.

En su aportación, Allen D. Hertzke, profesor de ciencias políticas en la Universidad de Oklahoma, acusaba a la mayor parte de la prensa de perderse uno de los mayores desarrollos de la política exterior de los últimos tiempos.

Hertzke explicaba que un nuevo movimiento de derechos humanos surgió a mediados de los años noventa para defender la libertad religiosa y los derechos humanos. El Congreso de Estados Unidos aprobó una importante legislación, que incluía la Ley de Libertad Religiosa Internacional de 1998.

Llevó a cabo un profundo estudio de la cobertura de los medios durante los años en que se aprobaron las principales leyes y concluyó que el papel de la alianza de grupos religiosos que fue la principal fuerza del proceso fue con frecuencia mal entendida.

El profesor observaba, por ejemplo, que el New York Times en ocasiones parecía luchar para dar sentido a los procesos legislativos, y solía simplemente caracterizar el impulso legislativo como una causa de la "Derecha Cristiana", ignorando así el papel jugado por toda una diversidad de grupos que van desde los judíos a los budistas tibetanos.

Asimismo, añadía Hertzke, la campaña contra el tráfico de mujeres y niños para su explotación sexual es otra área donde los grupos religiosos han jugado un papel pionero, pasado por alto con demasiada frecuencia por los medios.

Informando sobre el Papa

La escritora y periodista católica Amy Welborn dedicaba un capítulo del libro a la cobertura que dan los medios al papado. Reflexionaba sobre la cobertura de la muerte del Papa Juan Pablo II, la elección de Benedicto XVI, y los primeros años del pontificado de este último.

Muchas veces, comentaba Welborn, la cobertura de los medios se ha visto estropeada por dos defectos, primero, la falta de conocimiento del tema; segundo, confiar en una plantilla de información que enmarca los acontecimientos en el lenguaje de categorías políticas contemporáneas.

Un perfil de Juan Pablo II publicado tras su muerte por el Boston Globe describía su magisterio como "autoritario" y "disciplinario". Muchos de los periodistas, observaba Welborn, presentaban a Juan Pablo II como "conservador", e ignoraban, por ejemplo, sus aportaciones pioneras en áreas como la teología del cuerpo.

En cuanto a la elección de Benedicto XVI, Welborn observaba que con demasiada frecuencia los medios caracterizaron al nuevo Papa como intransigente y disciplinario. Solamente con el tiempo los medios laicos lograron presentar una imagen más completa.

Welborn reconocía que informar sobre la Iglesia católica es todo un desafío, dada la profundidad y complejidad histórica del tema en cuestión. E indicaba que profundizar su conocimiento de la Iglesia sería un paso adelante para los periodistas que cubren el catolicismo. Esto no significa perder objetividad, sino informar sobre los acontecimientos en su contexto apropiado.

También sería dar otro paso adelante el resistirse a la tentación de presentar cada información relacionada con el Vaticano como una batalla entre "conservadores" y "liberales".

Ignorancia

Terry Mattingly, reportero y director del Washington Journalism Center en el Council for Christian Colleges, escribía sobre el tema de llevar la religión a las salas de redacción.

También comentaba la asombrosa ignorancia de algunos de los reporteros que cubren religión. Mattingly observaba que no podría imaginar que errores básicos como los cometidos en informaciones sobre temas religiosos se pudieran permitir en otras áreas, como la política.

Entre los ejemplos dados por Mattingly estaban informaciones que podrían incluso no describir perfectamente los nombres de las iglesias o las denominaciones, etiquetando a los diversos grupos cristianos como "fundamentalistas", y malinterpretando completamente la terminología religiosa.

Este no es un problema religioso, sostenía Mattingly, sino periodístico, debido a que las mesas de redacción carecen de oído cuando se trata de religión - escuchando las palabras pero sin comprender la música.

Mattingly citaba un caso de los editores del Washington Post en 1994, cuando pusieron un anuncio para un reportero de religión. El "candidato ideal", se decía, "no es necesariamente religioso ni experto en religión".

Es cierto, reconocía, que un reportero que cubra religión no debería escogerse basándose en sus creencias religiosas, pero para ser un buen reportero profesional necesitas conocer el tema que vas a cubrir.

Recomendaba algunas cosas que pueden hacerse para mejorar la cobertura de la religión. Las sugerencias de Mattingly iban desde que los editores asegurasen que los reporteros reciben una mejor preparación a la necesidad de más diversidad en términos de procedencia y creencias de quienes trabajan en las mesas de redacción.

"Los medios deben evitar convertirse en portavoces del materialismo económico y del relativismo ético, verdadera plaga de nuestro tiempo", escribía Benedicto XVI en su mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, celebrada el 4 de mayo pasado.

"Por el contrario, pueden y deben contribuir a dar a conocer la verdad sobre la humanidad, y a defenderla contra los que tienden a negarla o a destruirla", animaba el Papa. Una parte esencial de la comunicación de esta verdad es informar correctamente sobre los hechos básicos de la religión y de la Iglesia.

Por el padre John Flynn, L. C., traducción de Justo Amado


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Entrevistas


Luces y sombras de la familia en Latinoamérica

Entrevista con monseñor Aguilar Martínez, presidente de la Comisión del episcopado mexicano para la Familia

 

TEHUACÁN, domingo, 11 de enero de 2009 (ZENIT.org-El Observador).- "El VI Encuentro Mundial de Familias es un kairós, una experiencia de Gracia, es la presencia amorosa de Jesucristo que nos ama y cumple su promesa de estar con nosotros todos los días, hasta el fin del mundo", explica en esta entrevista concedida a ZENIT-El Observador monseñor Rodrigo Aguilar Martínez, obispo de Tehuacán y presidente de la Comisión Episcopal para la Familia, Juventud y Laicos de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM).

Ante el VI Encuentro Mundial de las Familias a celebrarse del 14 al 18 de este mes, el encargado de la familia entre los obispos mexicanos habla de las luces y las sombras que enfrenta la familia en México y en América Latina y enfoca el Encuentro desde el punto de vista de la Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, que se celebró en mayo del año pasado, en Aparecida (Brasil).

--¿Cómo percibe la realidad que vive la institución familiar en nuestro país?

--Monseñor Rodrigo Aguilar:  Podemos hablar de algunas "sombras". Lo primero que golpea es la situación económica. Muchas familias viven en la miseria, con angustia para salir adelante en lo material. Pero también está el problema de familias que no saben administrar sus ingresos económicos, gastando inadecuadamente. Décadas atrás, muchas familias vivían con menos dinero pero con más paz. El hecho es que se han disparado los extremos en lo socioeconómico: frente a familias que viven de manera demasiado holgada y aun ostentosa, otras viven al día y con crecientes deudas. Se ha acentuado la mentalidad consumista, unida a la búsqueda de placer a toda costa.

Se ha tergiversado la recta jerarquía de valores. Más aún, la mentalidad relativista que nos invade prescinde de los valores universales y pregona los valores a medida individual y privada o como fruto de consenso cultural, social, político e incluso religioso. La disminución o pérdida del sentido de trascendencia se manifiesta, desde luego, en la pérdida del sentido de Dios, el cual incluso muchas veces ya no se rechaza, simplemente no se tiene en cuenta.

Hay mucha sensación de soledad. Con frecuencia la comunicación en la familia es superficial y funcional. Se van rompiendo los vínculos duraderos. Con frecuencia se ve el sexo como camino para el placer, sin compromiso conyugal y sin apertura a la procreación.

Ya el matrimonio para muchos no es base familiar; se pretende equiparar el matrimonio con relaciones basadas en lo emotivo, incluso entre personas del mismo sexo, sin ningún sentido de contrato social o sacramental.

Se está perdiendo el respeto a la vida humana, con múltiples manifestaciones como el aborto o, en el otro extremo, la obsesión por el hijo a toda costa, con manipulación de embriones o renta de úteros. También contra el respeto a la vida humana está la creciente inseguridad y presencia del crimen organizado, con elevados índices de impunidad.

Pero también hay "luces" en la institución familiar, la cual sigue siendo baluarte en el desarrollo de muchas personas. La familia sigue siendo un valor estimado para muchas personas. Gracias a Dios, sigue habiendo muchas familias que son santuario de la vida, comunidad de personas unidas que se aman, solidarias en las necesidades sociales, que promueven con dedicación ser discípulos y misioneros de Jesucristo. 

--En su país se han aprobado leyes que abiertamente atentan contra la familia -el aborto, el divorcio exprés, las sociedades de convivencia, ¿a dónde nos encaminamos?

--Monseñor Rodrigo Aguilar: Quisiera pensar que quienes han promovido esas leyes pretenden asegurar un sentido de progreso, de desarrollo social; pero aunque la intención pudiera ser sana, ciertamente las bases antropológicas son equivocadas. El ser humano se construye sobre la libertad que es responsable, no sobre una libertad carente de ética; sobre la aceptación de la dignidad de la vida humana por el hecho de existir como ser humano, desde la concepción y  hasta el término de la muerte natural; sobre la aceptación de la identidad sexual de varón o de mujer. Dichas leyes, sustentadas en un relativismo y un laicismo a ultranza, pretenden promover un cambio conceptual de ser humano y de sociedad, por lo mismo, un cambio de época.

--Ante tales ataques ¿cómo es posible salvaguardar la  familia?

--Monseñor Rodrigo Aguilar:  Esas leyes son, efectivamente, un ataque contra la familia, al darle un significado tan plural y elástico que pierda su actual sentido, con la pretensión de identificar a la familia como toda relación de dos o más personas con cierto afecto y convivencia juntos. Este tipo de familia no significa progreso, sino desastre, la destrucción de la sociedad. Es importante salvaguardar la familia natural, o sea la unión estable y duradera de varón y mujer, de preferencia mediante contrato civil e incluso sacramental y abierto a la procreación.

Este tipo de familia es célula básica de la sociedad, la que garantiza y consolida el amor maduro de los cónyuges, la entrega paterno-materna y filial, el sentido de fraternidad. Efectivamente, tanto el varón como la mujer maduros esperan reciprocidad estable en la entrega de su amor; los esposos que se convierten en padres, esperan una atmósfera favorable para la educación de sus hijos; los hijos tienen derecho a papá y mamá constantes e inalterables a lo largo de su vida.

Afortunadamente la sociedad está despertando: por ejemplo ante las leyes a favor del aborto en algunos estados mexicanos, en otros se está promoviendo en la legislación correspondiente la defensa de la vida humana desde la concepción. Esto mismo se podría promover en relación al matrimonio y la familia.

Así como se habla de bio-ética, también debemos hablar de bio-medicina, bio-derecho, bio-informática, en lo que toda persona de buena voluntad está involucrada.

--¿Qué retos le presenta el tiempo actual a la Iglesia en cuestión de familia?

--Monseñor Rodrigo Aguilar:  El Documento de Aparecida dice que "dado que la familia es el valor más querido por nuestros pueblos, creemos que debe asumirse la preocupación por ella como uno de los ejes transversales de toda la acción evangelizadora de la Iglesia". En muchas diócesis de nuestra patria ya se va definiendo el trabajo en bien de la familia precisamente como uno de los ejes transversales de toda la pastoral.

En la Dimensión de la Pastoral de la Familia ofrecemos a las diócesis y a las provincias, a nivel subsidiario, material y apoyo para la estructuración de la pastoral familiar, por ejemplo en estos aspectos: Lo que se refiere al valor de la vida humana, al acompañamiento de parejas de novios que pretenden casarse, a matrimonios en situaciones difíciles, a parejas en situaciones irregulares, formación de agentes de pastoral familiar, acompañamiento a movimientos a favor de la familia.

Falta mucho por hacer: ser eficaces en el trabajo pastoral; o sea que no basta hacer mucho, sino hacerlo bien para que dé frutos en el acompañamiento a las familias en todas las fases de su desarrollo. Que la pastoral en bien de la familia se integre a la pastoral orgánica o de conjunto y, a su vez, que se integre a la pastoral con espíritu misionero: todos unidos para formar en cada bautizado un perseverante discípulo y un apasionado misionero de Jesucristo; y que anunciar, celebrar, vivir y servir a Jesucristo no sea una carga, sino un gozo.

--¿Qué frutos podemos esperar del Encuentro Mundial de las Familias? Las familias que no estarán presentes en el encuentro, ¿cómo pueden enriquecerse de este acontecimiento?

--Monseñor Rodrigo Aguilar: El tema bajo el cual nos convoca el Papa Benedicto XVI al VI Encuentro es muy sugestivo y pertinente: "La familia, formadora en los valores humanos y cristianos". Mucho se menciona que la clave es la formación en valores; de modo que el Encuentro nos ayudará con sus reflexiones y propuestas. Para quienes no puedan asistir, posteriormente se editarán las conferencias pronunciadas, tanto en el idioma original como en su traducción al español.

Si, por una parte, la situación actual de nuestra patria y del mundo entero, se debate en posturas encontradas en relación a la vida, el matrimonio y la familia, por otra parte esas situaciones se convierten en oportunidad para forjar nuestra identidad y nuestros proyectos de vida como ciudadanos y como discípulos y misioneros de Jesucristo. El VI Encuentro Mundial de Familias es un "Kairós", una experiencia de Gracia, es la presencia amorosa de Jesucristo que nos ama y cumple su promesa de estar con nosotros todos los días, hasta el fin del mundo. 

Por Gilberto Hernández


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Angelus


“El Bautismo, un gran regalo y una gran responsabilidad”, afirma el Papa

Alocución con motivo del Ángelus

CIUDAD DEL VATICANO, domingo 11 de enero de 2009 (ZENIT.org).- Ofrecemos a continuación el texto íntegro de la alocución del Papa con motivo del Ángelus, pronunciada hoy ante los miles de peregrinos congregados en la Plaza de San Pedro.

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Queridos hermanos y hermanas

En el domingo de hoy que sigue a la solemnidad de la Epifanía, celebramos el Bautismo del Señor. Éste fue el primer acto de su vida pública, narrado en los cuatro Evangelios. Llegado a la edad de alrededor de treinta años, Jesús dejó Nazaret, llegó al río Jordán y, en medio de mucha gente, se hizo bautizar por Juan. El evangelista Marcos escribió: “En cuanto salió del agua vio que los cielos se rasgaban y que el Espíritu, en forma de paloma, bajaba a él. Y se oyó una voz que venía de los cielos: “Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco”. En estas palabras: “Tu eres mi hijo amado” se revela qué es la vida eterna: es la relación filial con Dios, tal y como Jesús la vivió y nos la ha revelado y entregado.

Esta mañana, según la tradición, en la Capilla Sixtina he administrado el Sacramento del Bautismo a tres recién nacidos. A los padres, a los padrinos y a las madrinas, el celebrante les pregunta: “¿qué pedís a la Iglesia para vuestro hijo?”; a su respuesta: “El Bautismo”, él replica: “¿Y qué les da el Bautismo?”. “La vida eterna”, responden ellos. Esta es la estupenda realidad: la persona humana, mediante el Bautismo, se inserta en la relación única y singular de Jesús con el Padre, de forma que las palabras que resonaron en el cielo sobre el Hijo Unigénito se hacen verdaderas para cada hombre y toda mujer que renacen del agua y del Espíritu Santo: Tu eres mi Hijo, el amado.

Queridos amigos, ¡qué grande es el don del Bautismo! Si nos diéramos cuenta plenamente, nuestra vida se convertiría en un 'gracias' continuo. ¡Qué alegría para los padres cristianos, que han visto surgir de su amor a esta nueva criatura, llevarla a la fuente bautismal y verla renacer del seno de la Iglesia, para una vida que nunca tendrá fin! ¡Regalo, alegría, pero también responsabilidad! Los padres, de hecho, junto con los padrinos, deben educar a sus hijos según el Evangelio. Esto me hace recordar el tema del VI Encuentro Mundial de las Familias, que tendrá lugar en los próximos días en México: “La familia, formadora en los valores humanos y cristianos”. Este grande meeting familiar, organizado por el Consejo Pontificio para la Familia, se desarrollará en tres momentos: en primer lugar, el Congreso Teológico-Pastoral, en el que se profundizará en el tema, también mediante el intercambio de experiencias significativas; después, el momento de belleza y de testimonio, que hará emerger la belleza de encontrarse entre las familias de todas partes del mundo, unidas por la misma fe y el mismo compromiso; y finalmente, la solemne Celebración Eucarística., como acción de gracias al Señor por los dones del matrimonio, de la familia y de la vida. He encargado al cardenal Secretario de Estado Tarsicio Bertone que me represente, pero yo mismo seguiré con viva participación el extraordinario acontecimiento, acompañándolo con la oración e interviniendo en videoconferencia. Desde ahora, queridos hermanos y hermanas, os invito a implirra sobre este importante encuentro mundial de las familias la importancia de las gracias divinas. Lo hacemos invocando la materna intercesión de la Virgen María, reina de la Familia.

[Tras el ángelus, el Papa dijo a los peregrinos en lengua española]

Saludo con afecto a los peregrinos de lengua española que han participado en el rezo del Ángelus. En la Fiesta del Bautismo del Señor, invito a todos a reconocer en Cristo al Mesías de Dios, Salvador de la humanidad e imitar su entrega a la misión encomendada. Confío a María los buenos propósitos de avanzar con gozo en la vida cristiana, siguiendo fielmente la vocación a la santidad que hemos recibido en nuestro propio bautismo. Y a ella confío también a las familias que ya están de camino para celebrar esta semana la sexta Jornada Mundial de la Familias, en México. Unámonos a ellas con la oración, para que en cada hogar se refleje la luz y el amor de Dios. Feliz domingo.

[Traducción del original italiano por Inma Álvarez

© Copyright 2009 - Libreria Editrice Vaticana] 


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Documentación


Discurso del Papa a miembros del Camino Neocatecumenal

En el cuadragésimo aniversario de sus inicios en Roma

 

CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 11 de enero de 2009 (ZENIT.org).- Publicamos el discurso que dirigió Benedicto XVI en la tarde de este sábado en su encuentro con los miembros del Camino Neocatecumenal de la diócesis de Roma, en la Basílica Vaticana, con motivo de los cuarenta años del inicio de esta realidad eclesial en la ciudad eterna.

 


 

* * *


 

Queridos hermanos y hermanas:

Con gran alegría os recibo hoy tan numerosos con motivo del cuadragésimo aniversario del inicio del Camino Neocatecumenal en Roma, que ya cuenta actualmente con 500 comunidades. A todos os dirijo mi cordial saludo. De manera particular, saludo al cardenal vicario, Agostino Vallini, así como al cardenal Stanislaw Rylko, presidente del Consejo Pontificio para los Laicos, que con entrega os ha seguido en el camino de aprobación de vuestros Estatutos. Saludo a los responsables del Camino Neocatecumenal: al señor Kiko Argüello, a quien doy las gracias cordialmente por las palabras con las que ha interpretado los sentimientos de todos vosotros, a la señora Carmen Hernández y al padre Mario Pezzi. Saludo a las comunidades que salen de misión hacia las periferias más necesitadas de Roma, a las que van de "missio ad gentes" en los cinco continentes, a las 200 nuevas familias itinerantes, a los 700 catequistas itinerantes responsables del Camino Neocatecumenal en las diferentes naciones.

Nuestro encuentro tiene lugar significativamente en la Basílica Vaticana, construida en el sepulcro del apóstol Pedro. Fu precisamente él, el príncipe de los apóstoles, quien respondiendo a la pregunta con la que Jesús interpelaba a los doce sobre su identidad, confesó con empuje: "Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo" (Mateo 16,16). Hoy os habéis reunido aquí para renovar esta misma profesión de fe. Vuestra presencia, tan numerosa y animada, testimonia los prodigios realizados por el Señor en los cuatro decenios pasados; indica también el compromiso con el que queréis continuar vuestro camino iniciado, un camino de fiel seguimiento de Cristo y de valiente testimonio de su Evangelio, no sólo aquí en Roma, sino allí donde la Providencia os lleve; un camino de dócil adhesión a las directivas de los pastores y de comunión con todos los demás componentes del Pueblo de Dios. Queréis hacer esto, siendo conscientes de que ayudar a los hombres de nuestro tiempo a encontrar a Jesucristo, redentor del hombre, constituye la misión de la Iglesia y de todo bautizado. El Camino Neocatecumenal se integra en esta misión eclesial como una de las numerosas sendas suscitadas por el Espíritu Santo con el Concilio Vaticano II para la nueva evangelización.

Todo comenzó aquí, en Roma, hace cuarenta años, cuando en la parroquia de los Santos Mártires Canadienses se constituyeron las primeras comunidades del Camino Neocatecumenal. ¿Cómo no bendecir al Señor por los frutos espirituales que, a través del método de evangelización que aplicáis, se han podido recoger en estos años? ¡Cuántas frescas energías apostólicas se han suscitado tanto entre los sacerdotes como entre los laicos! ¡A cuántos hombres y mujeres, y a cuantas familias que se habían alejado de la comunidad eclesial o que habían abandonado la práctica de la vida cristiana, a través del anuncio del kerygma y del itinerario de redescubrimiento del Bautismo se les ha ayudado a volver a encontrar la alegría de la fe y el entusiasmo del testimonio evangélico! La reciente aprobación de los Estatutos del Camino por parte del Consejo Pontificio para los Laicos ha sellado la estima y la benevolencia con que la Santa Sede sigue la obra que el Señor ha suscitado a través de sus iniciadores. El Papa, obispo de Roma, os da las gracias por el generoso servicio que ofrecéis a la evangelización de esta ciudad y por vuestra entrega para llevar el anuncio cristiano en todos los ambientes.

Vuestra acción apostólica que ya es tan benemérita será aún más eficaz en la medida en que os esforcéis por cultivar constantemente ese anhelo por la unidad que Jesús comunicó a los doce en la Última Cena. Antes de la Pasión, de hecho, nuestro Redentor rezó intensamente para que sus discípulos fueran una sola cosa para que el mundo sea impulsado a creer en Él (Cf. Juan 17,21). Esta unidad, don del Espíritu Santo e incesante búsqueda de los creyentes, hace de cada comunidad una articulación viva y bien integrada en el Cuerpo místico de Cristo. La unidad de los discípulos del Señor pertenece a la esencia de la Iglesia y es condición indispensable para que su acción evangelizadora resulte fecunda y creíble. Sé con cuánto celo están actuando las comunidades del Camino Neocatecumenal en 103 parroquias de Roma. Mientras os aliento a continuar en este compromiso, os exhorto a intensificar vuestra adhesión a todas las directivas del cardenal vicario, mi colaborador directo en el gobierno pastoral de la diócesis. La integración orgánica del Camino en la pastoral diocesana y su unidad con las demás realidades eclesiales beneficiarán a todo el pueblo cristiano y harán más fecundo el esfuerzo de la diócesis a favor de un anuncio renovado del Evangelio en nuestra ciudad. De hecho, hoy hace falta una amplia acción misionera que involucre a las diferentes realidades eclesiales, las cuales, conservando cada una la originalidad del propio carisma, deben operar con concordia, tratando de realizar esa "pastoral integrada" que ya ha permitido alcanzar resultados significativos. Y vosotros, al poneros con plena disponibilidad al servicio del obispo, como recuerdan vuestros Estatutos, podréis ser ejemplo para muchas Iglesias locales, que ven con razón en la de Roma un modelo de referencia.

Hay otro fruto espiritual madurado en estos cuarenta años por el que quisiera dar gracias con vosotros a la divina Providencia: es el gran número de sacerdotes y de personas consagradas que el Señor ha suscitado en vuestras comunidades. Muchos sacerdotes están comprometidos en las parroquias y en otros campos de apostolado diocesano, muchos son misioneros itinerantes en varias naciones: ofrecen un generoso servicio a la Iglesia de Roma, y la Iglesia de Roma ofrece un precioso servicio a la evangelización en el mundo. ¡Es una verdadera "primavera de esperanza" para la comunidad diocesana de Roma y para la Iglesia! Doy las gracias al rector y a sus colaboradores del seminario Redemptoris Mater de Roma por la obra educativa que desempeñan. Su tarea no es fácil, pero muy importante para el futuro de la Iglesia. Les aliento, por tanto, a continuar con esta misión, adoptando las orientaciones formativas propuestas tanto por la Santa Sede como por la diócesis. El objetivo que deben buscar todos los formadores es el de preparar presbíteros bien integrados en el presbiterio diocesano y en la pastoral tanto parroquial como diocesana.

Queridos hermanos y hermanas: la página evangélica que ha sido proclamada nos ha recordado las exigencias y las condiciones de la misión apostólica. Las palabras de Jesús, que nos refiere el evangelista san Mateo, resuenan como una invitación a no desalentarnos ante las dificultades, a no buscar éxitos humanos, a no tener miedo de las incomprensiones e incluso de las persecuciones. Alientan más bien a poner la confianza únicamente en la potencia de Cristo, a tomar la "propia cruz" y a seguir las huellas de nuestro Redentor que, en este tiempo de Navidad que ya termina, se nos ha aparecido en la humildad y en la pobreza de Belén. Que la Virgen santa, modelo de todo discípulo de Cristo y "casa de bendición", como habéis cantado, os ayude a realizar con alegría y fidelidad el mandato que la Iglesia os confía con confianza. Mientras os doy las gracias por el servicio que ofrecéis en la Iglesia de Roma, os aseguro mi oración y de corazón os bendigo a los que estáis aquí presentes y a todas las comunidades del Camino Neocatecumenal esparcidas por todas las partes del mundo.

 [Traducción del original italiano realizada por Jesús Colina

© Copyright 2009 - Libreria Editrice Vaticana]


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Benedicto XVI: “El Bautismo es el camino que nos hace accesible a Dios”

Homilía en la Solemnidad del Bautismo del Señor

CIUDAD DEL VATICANO, domingo 11 de enero de 2009 (ZENIT.org).- Ofrecemos a continuación el texto íntegro de la homilía pronunciada hoy por el Papa Benedicto XVI, durante la homilía pronunciada en la Solemnidad del Bautismo del Señor, celebrada en la Capilla Sixtina, y donde recibieron en bautismo 13 niños.

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Queridos hermanos y hermanas,

Las palabras que el Evangelista Marcos recoge al principio de su Evangelio: “Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco” (1, 11) nos introducen en el corazón de la actual fiesta del Bautismo del Señor, con la que concluye el tiempo de Navidad. El ciclo de las solemnidades navideñas nos hace meditar sobre el nacimiento de Je´sus anunciado por los ángeles circundados por el esplendor luminoso de Dios: el tiempo de Navidad nos habla de la estrella que guía a los Magos de Oriente hasta la casa de Belén, y nos invita a mirar al cielo que se abre sobre el Jordán mientras resuena la voz de Dios. Son todos signos a través de los cuales el Señor no se cansa de repetirnos: “Sí, estoy aquí. Os conozco. Os amo. Hay un camino que viene de mí a vosotros. Y hay un camino que desde vosotros sube hasta mí”. El Creador ha asumido en Jesús las dimensiones de un niño, de un ser humano como nosotros, para poderse hacer ver y tocas. Al mismo tiempo, abajándose hasta la impotencia inerme del amor, Él nos muestra qué es la verdadera grandeza, es más, qué quiere decir ser Dios.

El significado de la Navidad, y más en general el sentido del año litúrgico, es precisamente el de acercarnos a estos signos divinos, para reconocerlos impresos en los acontecimientos de cada día, para que nuestro corazón se abra al amor de Dios. Y si la Navidad y la Epifanía sirven sobre todo para hacernos capaces de ver, para abrirnos los ojos y el corazón al misterio de un Dios que viene a estar con nosotros, la fiesta del bautismo de Jesús nos introduce, podríamos decir, en la cotidianeidad de una relación personal con Él. De hecho, mediante la inmersión en las aguas del Jordán, Jesús se ha unido a nosotros. El Bautismo es por así decirlo el puente que Él ha construido entre sí y nosotros, el camino por el que se nos hace accesible; es el arco iris divino sobre nuestra vida, la promesa del gran sí a Dios, la puerta de la esperanza y, al mismo tiempo, el signo que nos indica el camino a recorrer de forma activa y alegre para encontrarlo y sentirnos amados por él.

Queridos amigos, estoy verdaderamente contento de que también este año, en este día de fiesta, se me dé la oportunidad de bautizar niños. Sobre ellos se posa hoy el “complacimiento” de Dios. Desde cuando el Hijo unigénito del Padre se hizo bautizar, el cielo se ha abierto realmente y sigue abriéndose, y podemos confiar cada nueva vida que nace en las manos de Aquel que es más poderoso que los poderes oscuros del mal. Esto en efecto comporta el Bautismo: restituimos a Dios lo que ha venido de Él. El niño no es propiedad de los padres, sino que ha sido confiado por el Creador a su responsabilidad, libremente y de una forma siempre nueva, para que éstos le ayuden a ser un libre hijo de Dios. Sólo si los padres maduran esta conciencia conseguirán encontrar el justo equilibrio entre la pretensión de poder disponer de los propios hijos como si fueran una propiedad privada, plasmándolos en base a las propias ideas y deseos, y la postura libertaria que se expresa en dejarlos crecer en autonomía plena, satisfaciendo cada uno de sus deseos y aspiraciones, considerando la forma adecuada de cultivar su personalidad. Si, con este sacramento, el bautizando se convierte en hijo adoptivo de Dios, objeto de su amor infinito que lo tutela y defiende de las fuerzas oscuras del maligno, es necesario enseñarle a reconocer a Dios como su Padre y a saberse relacionar con Dios con actitud de hijo. Y por tanto, cuando según la tradición cristiana como hoy hacemos, se bautiza a los niños introduciéndolos en la luz de Dios y de sus enseñanzas, no se les hace violencia, sino que se les da la riqueza de la vida divina en la que se enraiza la verdadera libertad que es propia de los hijos de Dios; una libertad que deberá ser educada y formada con el madurar de los años, para que los haga capaces de elecciones personales responsables.

Queridos padres, queridos padrinos y madrinas, os saludo a todos con afecto y me uno a vuestra alegría por estos pequeños que hoy renacen a la vida eterna. Sed conscientes del don recibido y no ceséis de dar gracias al Señor que, con el sacramento de hoy, introduce a vuestros niños en una nueva familia, más grande y estable, más abierta y numerosa que la vuestra: me refiero a la familia de los creyentes, a la Iglesia, una familia que tiene a Dios por Padre y en la que todos se reconocen hermanos en Jesucristo. Vosotros por tanto confiáis a vuestros hijos a la bondad de Dios, que es potencia de luz y de amor; y ellos, aún en las dificultades de la vida, no se sentirán nunca abandonados, si permanecen unidos a Él. Preocupaos por tanto de educarlos en la fe, de enseñarles a rezar y a crecer como hacía Jesús y con su ayuda, “en sabiduría, edad y gracia ante Dios y ante los hombres” (cfr Lc 2,52).

Volviendo ahora al pasaje evangélico, intentemos comprender aún más lo que hoy sucede aquí. Narra san Marcos que, mientras Juan el Bautista predicaba en las orillas del río Jordán, proclamando la urgencia de la conversión ante la venida ya próxima del Mesías, he aquí que Jesús, confundido entre la gente, se presenta para ser bautizado. El de Juan era ciertamente un bautismo de penitencia, muy distinto del sacramento que instituirá Jesús. En ese momento, sin embargo, se entrevé ya la misión del Redentor ya que, cuando sale del agua, resuena una voz del cielo y sobre él desciende el Espíritu Santo (cfr Mc 1,10): el Padre celeste lo proclama su hijo predilecto y certifica públicamente su misión salvadora universal, que se cumplirá plenamente con su muerte en cruz y su resurrección. Sólo entonces, con el sacrificio pascual, se hará universal y total la remisión de los pecados. Con el Bautismo, no nos sumergimos entonces sencillamente en las aguas del Jordán para proclamar nuestro empeño de conversión, sino que se infunde en nosotros la sangre redentora de cristo que nos purifica y nos salva. Es el Hijo amado del Padre, en el que Él se ha complacido, el que nos devuelve la dignidad y la alegría de llamarnos y ser realmente “hijos” de Dios.

Dentro de poco reviviremos este misterio evocado por la solemnidad de hoy; los signos y los símbolos del sacramento del Bautismo nos ayudarán a comprender lo que el Señor opera en el corazón de estos pequeños nuestros, haciéndolos “suyos” para siempre, morada elegida de su Espíritu y “piedras vivas” para la construcción del edificio espiritual que es la Iglesia. La Virgen María, Madre de Je´sus, el Hijo amado de Dios, vele sobre ellos y sobre sus familias, les acompañe siempre, para que puedan realizar hasta el final el proyecto de salvación que con el bautismo se realiza en sus vidas. Y nosotros, queridos hermanos y hermanas, acompañémosles con nuestra oración; recemos por sus padres, los padrinos y las madrinas y sus familiares, para que les ayuden a crecer en la fe; recemos por todos nosotros aquí presentes para que participando devotamente en esta celebración, renovemos las promesas de nuestras Bautismo y demos gracias a Dios por su constante asistencia. Amén.

[Traducción del original italiano por Inma Álvarez

© Copyright 2009 - Libreria Editrice Vaticana] 


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Decreto de concesión de indulgencia plenaria con motivo del Encuentro de las Familias

Emitidos por la Penitenciaría Apostólica

 

CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 11 de enero de 2009 (ZENIT.org).- Publicamos el decreto que ha emitido la Penitenciaría Apostólica con el que concede la indulgencia plenaria con motivo del VI Encuentro Mundial de las Familias que se celebra en la Ciudad de México del 13 al 18 de enero.

 


 


 


 

Penitenciaría Apostólica

Ciudad de México

Decreto



 

con el que se concede la indulgencia plenaria a los fieles que, con motivo del VI Encuentro Mundial de las Familias, se congregarán en peregrinación en la Ciudad de México, o rezarán en familia según las mismas intenciones.

Dado que la familia ha sido instituida por el mismo Dios, autor de la vida en el orden natural y al mismo tiempo dador de los dones en el orden sobrenatural, y dado que ésta debe ejercer hasta el final de los tiempos la noble tarea de educar a las nuevas generaciones en el bien natural y sobrenatural, y de este modo apoyar y ayudar a formar personalidades en armonía con los valores, capaces de plasmar la propia vida según el ejemplo de Cristo, con la colaboración entre sí de la Iglesia y el Estado para alcanzar estos objetivos, con las escuelas, las parroquias y los diferentes grupos eclesiales, cada uno según le corresponde.

Se constata, por desgracia, que en el momento presente, quizá más aún que en el pasado, se lleva una vida que en la práctica se aleja de lo que se concibe en la teoría, y precisamente por este motivo se desea que el VI Encuentro Mundial de la Ciudad de México, del 13 al 18 del próximo mes de enero, infunda en las familias cristianas la fuerza para transmitir santamente a las futuras generaciones los rectos principios de conciencia que deben ser cultivados con la ayuda de la gracia de Dios. Por tanto, en el inminente Encuentro, la familia será tomada en consideración en el aspecto doctrinal y en la acción apostólica, que le caracterizan: la manera especial con que defiende y se asume la tarea de llevar a perfección los bienes, o valores, humanos y cristianos.

Por este motivo, el sumo pontífice Benedicto XVI, en sintonía con la intención y el celo pastoral de sus predecesores, en particular León XIII y Benedicto XV, que promovieron el culto de la Sagrada Familia de Nazaret, expresa el deseo de que, en este tiempo de Navidad, los espíritus mediten más intensamente en el misterio de la Sagrada Familia y, según el camino trazado por Juan Pablo II, de venerada memoria, quien decidió que el Encuentro Mundial de las Familias se celebrara cada tres años, el sumo pontífice desea ardientemente estar presente con todo el corazón, aunque no sea físicamente, en el acontecimiento mexicano, enviando, como representante de su persona al eminentísimo cardenal Tarcisio Bertone, S.D.B., secretario de Estado; así como a través de la transmisión televisiva y radiofónica de sus discursos y, sobre todo, impartiendo el don de la indulgencia plenaria, según estos términos:

--El Santo Padre concede a los fieles la indulgencia plenaria, que debe alcanzarse con las condiciones acostumbradas (confesión sacramental, comunión eucarística y oración según las intenciones del mismo sumo pontífice), excluido cualquier apego al pecado, en los días en los que participarán devotamente al IV Encuentro Mundial de las Familias.

--Los fieles que, verdaderamente arrepentidos, no puedan participar en este evento, alcanzarán la indulgencia plenaria, con las mismas condiciones, si, unidos en espíritu y pensamiento a los fieles presentes en la Ciudad de México, recitan en familia el Padrenuestro, el Credo, y otras oraciones para invocar de la Divina Misericordia las finalidades antes indicadas, en particular, en los momentos en los que las palabras y mensajes del pontífice sean transmitidos por la televisión y la radio.

Este decreto sólo tiene vigor en esta ocasión; no obstante cualquier disposición contraria.

Dado en Roma, en la sede de la Penitenciaría Apostólica, el 28 de diciembre de 2008, en la fiesta de la Sagrada Familia de Jesús, María y José.

Cardenal James Francis STAFFORD

Penitenciario mayor

+ Gianfranco GIROTTI, o.f.m. conv.

Obispo titular de Meta, regente

[Traducción del original en latín realizada por Jesús Colina]


 


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