12.01.09
La Ley del Talión
Estimado director:Si hay algo que debería distinguirnos a los cristianos del resto de las personas es nuestra capacidad de amar. Una capacidad que, apoyáda en el propio amor que Cristo nos tiene, alcanza el amor al enemigo.
El porqué de que remita esta carta a la sección de Cartas al Director es porqué necesito hacer pública esta reflexión que me ronda por la cabeza desde hace bastantes tiempo.
Decir primero que si algo he aprendido en mi peregrinar como cristiano es que nada que tenga que ver con el amor tiene naturaleza humana. Es decir. Por mas que me esfuerzo en amar, en salir de mi, en negar lo que me pide el cuerpo, siempre termina por aflorar lo que soy, véase, un trozo de carne con ojos y un pecador como la copa de un pino.
Si algo me ha gustado de ReL desde que se fundó es que es un espacio cristiano en un medio completamente descristianizado como es Internet. Un espacio cristiano y abierto al debate desde el respeto. Eso es difícil de encontrar. Es por eso que trato de participar en casi todos los blogs; como lector siempre y en pocas ocasiones como opinador de escaso conocimiento.
Si te digo que me gustó encontrar un portal abiertamente cristiano es porque creo firmemente que en todos los aspectos de la vida, en todas las actividades humanas, tiene que estar un cristiano que sea luz, sal y fermento. Un cristiano que ilumine y santifique esa actividad y ese medio, no por su sabiduría o su calidad humana sino porque refleje las actitudes de Cristo. Que sea instrumento del Señor para salar todas y cada una de las cosas que hacen los hombres.
¿Pero como salar? ¿Cómo sé es luz? ¿Cómo sé es cristiano? Yo personalmente he encontrado las respuesta en Mt 5,38-44 “Habéis oído que se dijo: Ojo por ojo y diente por diente. Pues yo os digo: no resistáis al mal; antes bien, al que te abofetee en la mejilla derecha ofrécele también la otra: al que quiera pleitear contigo para quitarte la túnica déjale también el manto; y al que te obligue a andar una milla vete con él dos. A quien te pida da, y al que desee que le prestes algo no le vuelvas la espalda. «Habéis oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa vais a tener? ¿No hacen eso mismo también los publicanos? Y si no saludáis más que a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de particular? ¿No hacen eso mismo también los gentiles? Vosotros, pues, sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial“.
Es por esto que, en ocasiones me resulta extraño el tono que se utiliza en algunos posts y en algunas opiniones de bloggers y foreros… se llega a insinuar que sería bueno que desapareciera un pueblo de la tierra, se pide y se clama para responder con la misma moneda a los que nos insultan o nos persiguen…
Tengo claro que estando inmerso en una sociedad uno debe defender en la medida de lo posible sus derechos. Pero sé también que no es el modo en el que Cristo quiere usarme para trasformar este mundo en el Reino de Dios, la llamada es otra, la llamada es a transformarme en el Siervo de Dios tal y como se expresa en el Sermón de la Montaña. Y sé que en la medida en la que sea capaz de responder al mal con bien, seré capaz de salar el entorno en el que Dios me ha puesto y que me ha encomendado como misión.
Porqué… si actuamos y hablamos como los Israelíes y Palestinos ¿en que nos diferenciamos de ellos? Si actuamos y hablamos como los ateos autobuseros ¿en que nos diferenciamos de ellos? Si actuamos y hablamos como ZP ¿en qué nos diferenciamos de él?…
Dejemos la justicia y la defensa a nuestro Padre del cielo. Sin dejar de denunciar las injusticias pero buscando ante todo ser sal, luz y fermento. Os animo a suavizar el tono, a respirar profundamente antes de escribir pensando que, es posible que haya personas que nos leen y que están buscando otra luz, otro estilo, una trascendencia. Que busca en nosotros a Cristo.
Cristo ha resucitado, la ley ha sido vencida, el Talión ya no es justicia.
Que Dios bendiga tú trabajo Luis Fernando y a todos los lectores habituales.
Un abrazo. La paz.
Óscar