12.01.09
Camino Neocatecumenal: 40 años después
Aunque fuera en 1968, a finales de aquel revolucionario año estudiantil, cuando el Camino Neocatecumenal sembró su primera semilla de movimiento católico, ha sido ahora, el pasado sábado, 10 de enero de 2009, algo más de cuarenta años después, cuando ha llegado el momento de celebrar tan gozoso y magno acontecimiento.Y es que, en verdad, hay razones más que suficientes como para dar resonancia a aquel momento en el que la gracia de Dios se manifestó al mundo con tal especial inspiración de Su Espíritu.
Muchas cosas deben haber pasado en la vida del Camino desde que el Madrid chabolista hiciera pensar a Kiko Argüello que, a lo mejor, era necesaria una evangelización, digamos, nueva.
En la actualidad, el Camino Neocatecumenal, tiene presencia en 6.000 parroquias de 106 países. Además, cuenta con 3.000 sacerdotes, a los que hay que añadir 1.500 seminaristas y 70 seminarios (Redemptoris mater) que para un movimiento ultra-católico (como es considerado por los que entienden de realidades espirituales más bien poco) no está nada mal (porque sería de esperar que, según la ideología que moteja al Camino de tal cosa, nadie le prestara atención o, al menos, un número muy pequeño de católicos hiciera tal cosa y quisiese acercarse a sus miembros)
Pero, ahora, es momento de celebración para el Camino y, por eso mismo, para toda la Iglesia católica donde vive la idea original de hacer presente la Palabra de Dios en aquellos que, es posible, la hayan olvidado o no hayan tenido un conocimiento, digamos, adulto de la misma.
En la basílica de San Pedro del Vaticano, Benedicto XVI se reunió con 25.000 personas. Pocas son si tenemos en cuenta los cientos de miles que conforman el Camino Neocatecumenal y, menos aún, si tuviéramos que hacer la relación de aquellas que, a lo largo y ancho del mundo, admiramos tal forma de hacer, de la entrega por los demás, una particular donación de sí mismos.
Pablo VI, en la Audiencia del 4 de agosto de 1976 dijo algo que ha venido a constituir, al fin y al cabo, el mismo espíritu del Camino: “Nuestro tiempo tiene necesidad de retomar la construcción de la Iglesia, casi, psicológica y pastoralmente, como si comenzase de nuevo”
Y tal ha sido la labor de aquellos (Kiko Argüello, Carmen Hernández, y, posteriormente, en 1992, el padre Mario Pezzi) que han querido manifestar al mundo que Dios es posible conocerlo, también, entre los más necesitados de Su voz y Su Palabra; demostrar, al fin y al cabo, que aquel “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas” y el “Amarás al prójimo como a ti mismo” es posible llevarlo a cabo, hacerlo real, en el tiempo que nos ha tocado vivir, y que no se trata de una ilusión exaltada.
Por eso, humildemente, tengo que agradecer el mucho bien hecho en estos primeros 40 años de vida del Camino Neocatecumenal y desear un bien eterno para sus fundadores y miembros.
Los demás, nos seguiremos “aprovechando” de su luz siendo deudores de su semilla y, sobre todo, agradecidos hermanos en la fe que reconocen, en el Camino, una senda recta hacia el definitivo Reino de Dios.