13.01.09
Es bien cierto que el tiempo pasa muy deprisa. Por eso resulta un tanto sorprendente que ya hayan pasado casi tres años desde que Benedicto XVI asistiera, en Valencia, a las dos últimas jornadas del V Encuentro Mundial de las Familias celebrado en la capital de la Comunidad Valenciana.Efectivamente, han pasado casi 36 meses desde aquellos 8 y 9 de julio de 2006 pero, por mucho que se haya intentado hacer lo posible para que la familia haya venido a menos (mediando legislaciones, etc.) no es menos cierto que la tan básica institución social sigue viva.
Ciudad de México es una demostración de ello porque el VI Encuentro Mundial de las Familias ha empezado hoy a celebrarse y, hasta el próximo domingo, 18, irá demostrando que, pese a quien pese, la Familia sí importa.
El lema escogido para estos días en los que la familia destaca (aún más) por sobre otras realidades falsas es “La Familia formadora en los valores humanos y cristianos” porque se entiende que, en realidad, quien constituye el núcleo de formación de la persona como ciudadano es la familia.
En la página oficial del Encuentro se puede acceder a toda la documentación necesaria para comprender, mejor, lo aquí dicho.
Sabemos, sobre todo, que la familia es la primera educadora de la fe; que es, educadora de la verdad del hombre; que es educadora de la dignidad y el respeto de toda persona humana; que es trasmisora de las virtudes y valores humanos; que está abierta a Dios y al prójimo; que es formadora de la recta conciencia moral.
Pero, además, también sabemos que en la familia se tiene la primera experiencia de Iglesia; que, además, tenemos, como colaboradores de la familia a la parroquia y a la escuela (esto es algo ilusorio en España, imposible e impensable); que, además, tenemos a la familia de Nazaret como modelo de familia.
Pero, por último, sabemos que la familia es, sobre todo, destinataria y agente de la nueva evangelización.Y todas estas realidades espirituales, que son el contenido de las Catequesis que se han preparado para que el VI Encuentro Mundial de las Familias estuviera, desde antes, lleno de razón y de fe, no deberíamos olvidarlas.
Y no deberíamos olvidarlas, sobre todo, los católicos porque el Maligno siempre las tiene en cuenta, al revés, para destruirla.
Por eso, la oración que abajo consta, debería ser convenientemente meditada por todo católico e, incluso, por todo cristiano que no lo sea.
ORACIÓN POR LAS FAMILIAS
Dios nuestro, Trinidad indivisible,
tú creaste al ser humano “a tu imagen y semejanza”
y lo formaste admirablemente como varón y mujer
para que, unidos y en colaboración recíproca en el amor,
cumplieran tu proyecto de “ser fecundos y dominar la tierra";
Te pedimos por todas nuestras familias
para que, encontrando en ti su modelo e inspiración inicial,
que se manifiesta plenamente en la Sagrada Familia de Nazaret,
puedan vivir los valores humanos y cristianos
que son necesarios para consolidar y sostener la vivencia del amor
y sean fundamento para una construcción más humana
y cristiana de nuestra sociedad.
Te lo pedimos por intercesión de María, Nuestra Madre y de San José.
Por Jesucristo Nuestro Señor.
AMEN.Por otra parte, dice el estribillo del “Canto a la Familia” que la Familia es lo que sigue:
Es la familia fuerza y unidad
es el cimiento de la humanidad,
es nuestra sangre que continuará
un nuevo tiempo…Fuerza, unidad, cimiento… palabras que, en sí mismas, constituyen toda una forma de comprender el sentido básico de la familia hoy día.
También habla el lema de “valores humanos y cristianos”…¿No será, todo esto, un sueño?