
ZENIT
El mundo visto desde Roma
Servicio diario - 14 de enero de 2009
SANTA SEDE
El Papa explica que quien está en Cristo “no tiene miedo de nada ni nadie”
Benedicto XVI espera que México permita redescubrir la belleza de la familia
El tribunal del Papa que recibe la confesión de pecados de perdón reservado
El cardenal Bertone visitará España del 3 al 5 de febrero
Nuevo nuncio para Austria
ENCUENTRO MUNDIAL DE LAS FAMILIAS
El presidente de México ve una relación entre ruptura familiar y violencia
Dos cardenales coinciden: La familia, “la escuela más eficaz de humanidad”
Predicador papal: Los cristianos deben redescubrir la belleza del matrimonio
Cardenal Ouellet: La crisis antropológica explica legislaciones anti-familia
Encuentro en México: muchas razas, una familia
MUNDO
Migración, prioridad para los presidentes de México y Estados Unidos
ENTREVISTAS
Por qué la familia no transmite valores
INFORME ESPECIAL
Pietro, el niño curado por intercesión de los papás de santa Teresita
AUDIENCIA DEL MIÉRCOLES
Benedicto XVI: La fuerza de la Iglesia es Cristo
DOCUMENTOS EN LA PÁGINA WEB DE ZENIT
Discurso del presidente de México en el Congreso sobre la Familia
Discursos de cardenales y obispo en la inauguración del Congreso de la Familia
Conferencias del Congreso Teológico Pastoral sobre la Familia
DOCUMENTACIÓN
Obispos venezolanos sobre situación del país y renovación ética
Santa Sede
El Papa explica que quien está en Cristo “no tiene miedo de nada ni nadie”
El señorío de Cristo sobre el cosmos es la “clave” para una relación correcta con lo creado
CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 14 de enero de 2009 (ZENIT.org).- El cristiano "no tiene miedo de nada ni nadie", pues Cristo, cabeza de la Iglesia, es el Señor del cosmos, aseguró Benedicto XVI este miércoles durante la audiencia general celebrada en el Aula Pablo VI.
Continuando con el ciclo sobre san Pablo, en el bimilenario de su nacimiento, el Papa explicó un aspecto de la doctrina paulina contenido en las cartas a los Colosenses y a los Efesios -dos cartas "casi gemelas", explicó- que es la consideración de Cristo como "cabeza" de la Iglesia y de todo el cosmos, y las implicaciones que esto tiene para la vida de los cristianos.
Este "señorío de Cristo" sobre "las potencias celestes y el cosmos entero" constituye "un mensaje altamente positivo y fecundo" para el hombre pagano de ayer y de hoy, explicó a los más de cuatro mil peregrinos que participaron en el encuentro.
"Para el mundo pagano, que creía en un mundo lleno de espíritus, en gran parte peligrosos y contra los cuales había que defenderse, aparecía como una verdadera liberación el anuncio de que Cristo era el único vencedor y de que quien estaba con Cristo no tenía que temer a nadie".
El Papa añadió que "lo mismo vale también para el paganismo de hoy, porque también los actuales seguidores de estas ideologías ven el mundo lleno de poderes peligrosos. A estos es necesario anunciar que Cristo es el vencedor, así que quien está con Cristo, quien permanece unido a Él no debe temer a nada ni a nadie".
Esto es importante también para los cristianos, añadió: "debemos aprender a afrontar todos los miedos, porque Él está por encima de toda dominación, es el verdadero Señor del mundo".
Cristo, explicó el Papa, "no tiene que temer a ningún eventual competidor, porque es superior a cualquier forma de poder que intentase humillar al hombre. Por eso, si estamos unidos a Cristo, no debemos temer a ningún enemigo y a ninguna adversidad; ¡pero esto significa también que debemos permanecer bien unidos a Él, sin soltar la presa!".
Esto tiene otra implicación importante, señaló, y es que el cosmos "tiene sentido": "no existe, por una parte, el gran mundo material y por otra esta pequeña realidad de la historia de nuestra tierra, el mundo de las personas: todo es uno en Cristo".
Esta visión no sólo es "racional", sino que es incluso "la más universalista": "la Iglesia reconoce que, en cualquier modo, Cristo es más grande que ella, dado que su señorío se extiende también más allá de sus fronteras".
"Esto significa que debemos considerar positivamente las realidades terrenas, porque Cristo las recapitula en sí, y al mismo tiempo, debemos vivir en plenitud nuestra identidad específica eclesial, que es la más homogénea a la identidad del propio Cristo", añadió el Papa.
De esta conciencia viene a los cristianos "la fuerza de actuar de modo recto" tanto de cara a los demás como hacia la Creación, explicó.
"Estas dos Cartas son una gran catequesis, de la que podemos aprender no sólo cómo ser buenos cristianos, sino también cómo llegar a ser realmente hombres. Si empezamos a entender que el cosmos es la huella de Cristo, aprendemos nuestra relación recta con el cosmos, con todos los problemas de su conservación".
Así también "aprendemos a verlos con la razón, pero con una razón movida por el amor, y con la humildad y el respeto que permiten actuar de forma correcta. , añadió.
Por otro lado, "si pensamos que la Iglesia es el Cuerpo de Cristo, que Cristo se ha dado a sí mismo por ella, aprendemos cómo vivir con Cristo el amor recíproco, el amor que nos une a Dios y que nos hace ver al otro como imagen de Cristo, como Cristo mismo".
Ante este "misterio de Cristo", afirmó el Papa, "las meras categorías intelectuales resultan insuficientes".
"Reconociendo que muchas cosas están más allá de nuestras capacidades racionales, debemos confiar en la contemplación humilde y gozosa no sólo de la mente sino también del corazón. Los Padres de la Iglesia, por otro lado, nos dicen que el amor comprende mucho más que la sola razón", concluyó.
Por Inma Álvarez
Benedicto XVI espera que México permita redescubrir la belleza de la familia
Pide oraciones por el VI Encuentro Mundial de las Familias
CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 14 de enero de 2009 (ZENIT.org).- Benedicto XVI ha confesado su esperanza en que el VI Encuentro Mundial de las Familias, que se celebra del miércoles al domingo en la Ciudad de México, permita redescubrir la belleza de la célula fundamental de la sociedad.
Poco antes de que comenzara la primera jornada del Congreso Teológico Pastoral del Encuentro, el pontífice, al despedirse de los miles de peregrinos que participaron en la audiencia general, subrayó la importancia del evento.
"Os invito a uniros a mi oración para implorar la abundancia de las gracias divinas sobre el VI Encuentro Mundial de las Familias, que se está desarrollando en estos días en la Ciudad de México", dijo, hablando en italiano.
"Que este importante acontecimiento eclesial manifieste una vez más la belleza y el valor de la familia, suscitando en todos nuevas energías a favor de esta insustituible célula fundamental de la sociedad y de la Iglesia", deseó.
Benedicto XVI se hará presente gracias a las nuevas tecnologías de la comunicación en los dos momentos culminantes del encuentro: en la tarde-noche del sábado, hora de México, transmitirá un video mensaje al encuentro festivo-testimonial que se celebrará en el atrio de la Basílica de Guadalupe.
En la mañana del domingo, hora de México, seguirá por televisión toda la misa de clausura y al final dirigirá su palabra a los presentes.
El Papa ha establecido que puedan alcanzar la indulgencia plenaria los participantes en el Encuentro, así como las familias que, al no poder estar presentes, se unan al acontecimiento en oración.
Los Encuentros Mundiales de las Familias fueron creados por Juan Pablo II, quien convocó el primero en Roma, en el año 1994, con motivo del Año Internacional de la Familia convocado por las Naciones Unidas.
Los siguientes encuentros se han celebrado en Río de Janeiro (1997), Roma (2000, año del gran Jubileo), Manila (2003) y Valencia (2006).
El tribunal del Papa que recibe la confesión de pecados de perdón reservado
Un simposio en Roma analiza la historia de la Penitenciaría Apostólica
ROMA, miércoles 14 de enero de 2009 (ZENIT.org).- El misterio del perdón y de la reconciliación en el mensaje cristiano son el centro y la razón de ser del más antiguo de los dicasterios vaticanos, la Penitenciaría Apostólica, que celebra en estos días en Roma un simposio sobre el Sacramento de la Penitencia.
En este simposio, que concluyó este miércoles, se ha abordado sobre todo la historia de la propia Penitenciaría, que hoy preside el cardenal estadounidense James F. Stafford.
Este tribunal de la Santa Sede nació en el siglo XII, con la tarea fundamental de recibir la confesión de los pecados, en nombre del Papa, que sólo podían ser perdonados directamente por él dada su gravedad, o para conceder dispensas y gracias reservadas al Sumo Pontífice.
Fue precisamente la oleada de peregrinos que acudía a Roma durante la Baja Edad Media, junto a una reflexión más profunda sobre el sacramento de la Penitencia, la que motivó el nacimiento de la Penitenciaría Apostólica.
La constitución apostólica "Pastor Bonus" que rige a la Curia Romana, publicada por Juan Pablo II, confirma que la competencia del Tribunal de la Penitenciaría comprende todo lo que se refiere al fuero interno (las cuestiones de conciencia), así como todo lo que corresponde a las indulgencias.
El purpurado confesó que él mismo, tras su nombramiento como Penitenciario Mayor, para comprender su nueva misión, dedicó varias semanas "de meditación intensa y de oración sobre la ontología del perdón y de la reconciliación en la Iglesia católica".
"Las palabras y el lenguaje del perdón son centrales en el misterio de la reconciliación cristiana. Sólo el lenguaje hace posible la comunicación de la reconciliación entre nosotros", explicó.
Durante los siglos, las competencias de la Penitenciaría, que al principio abarcaban muchas cuestiones relacionadas con las dispensas papales sobre el matrimonio etc., fueron centrándose en la cuestión del Sacramento y el fuero interno del penitente.
Este desarrollo del pensamiento y la comprensión del fuero interno de la persona humana, explicó el cardenal, "ha sido central para la concepción, exclusivamente occidental, del ser humano entendido como persona".
"La libertad humana trae consigo el desafío ilimitado con nuestra responsabilidad. Lentamente, me he dado cuenta de cómo la teología de la reconciliación prevé la Cruz de Cristo en su centro. Es la contradicción del mal".
"Me detuve especialmente en Jesús abandonado por el Padre. Lo ilógico del pecado fue 'capturado por la lógica del amor de la Trinidad'. Para mí se había vuelto imposible comprender el misterio del infierno y el perdón del Padre aceptando el commercium admirabile de Jesús, sin penetrar en el misterio del abandono de Jesús por parte del Padre en el viernes santo y el sábado santo", añadió.
Éste es el espíritu que ha animado desde su nacimiento a la Penitenciaría, afirmó el purpurado: "entre los más monstruosos pecados de la raza humana, el penitente está llamado a reconocer que él es deudor con su humilde e indivisible servicio, solo al Señor Dios".
"Sin Dios no existe drama alguno capaz de dar sustancia a la libertad estructural del hombre", añadió.
La Penitenciaría Apostólica "intenta llamar a las personas a la interioridad de su vida cristiana", explicó el cardenal Stafford. "La Iglesia siempre ha estado convencida de que el penitente no puede acercarse a la conversión de forma solitaria. La libertad humana siempre está envuelta en un diálogo con la libertad divina", añadió.
Más información en www.penitenzieria.va
Por Inma Álvarez
El cardenal Bertone visitará España del 3 al 5 de febrero
Para recordar el LX Aniversario de la Declaración de los Derechos Humanos
CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 14 de enero de 2009 (ZENIT.org).- El cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado de Benedicto XVI, visitará España del 3 al 5 de febrero, según informó este miércoles la Conferencia Episcopal Española.
La visita, que tiene lugar por invitación de esta entidad, recordará el LX Aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Por este motivo, indica la Oficina de Información de la Conferencia, el purpurado italiano pronunciará una conferencia sobre "Los Derechos humanos en el magisterio de Benedicto XVI"
Además, mantendrá diversos encuentros con los órganos rectores de la Conferencia Episcopal.
Asimismo, el secretario de Estado se encontrará con altas autoridades del Estado y recibirá a diversas personalidades de la vida pública.
El cardenal Bertone nació en Romano Canavese (provincia de Turín, Italia) el 2 de diciembre de 1934. Hizo su primera profesión como salesiano en 1950. Fue ordenado sacerdote el 1 de julio de 1960.
Licenciado en teología por la Facultad Teológica Salesiana de Turín, obtuvo el doctorado por el Pontificio Ateneo Salesiano de Roma, donde además realizó la licenciatura y el doctorado en Derecho Canónico.
En 1967 asumió la cátedra de Teología Moral Especial en el Ateneo Salesiano de Roma, hoy Pontificia Universidad Salesiana. En ella ha sido también Decano de la Facultad de Derecho Canónico, y de 1989 a 1991 fue su rector.
En 1991, Juan Pablo II le nombró arzobispo de Vercelli, en el norte de Italia y, en 1995, secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe; colaborando codo a codo con el prefecto, el entonces cardenal Joseph Ratzinger.
En 2003 fue nombrado arzobispo de Génova y el 21 de octubre de ese mismo año fue creado cardenal. Benedicto XVI le designó el 15 de septiembre de 2006 secretario de Estado. Es también cardenal camarlengo.
El arzobispo Peter Stephan Zurbriggen
CIUDAD DEL VATICANO, martes, 13 enero 2009 (ZENIT.org).- Benedicto XVI ha nombrado nuncio apostólico en Austria al arzobispo Peter Stephan Zurbriggen, quien hasta ahora desempeñaba esta misión en Lituania, Estonia e Letonia.
Sustituye al arzobispo libanés Edmond Farhat, representante papal en Viena desde julio de 2005, quien presentó la renuncia al Papa por motivos de edad.
Monseñor Zurbriggen nació en el 27 de agosto de 1943 en Brig, Suiza. Tras entrar al seminario de Sión, en su país, su obispo le envió a estudiar al Colegio Germánico de Roma. Fue ordenado sacerdote el 10 de octubre de 1969.
Tras licenciarse en Derecho Canónico, en 1975 entró en el servicio diplomático de la Santa Sede, ejerciendo su ministerio entre otros países en Bolivia, Uruguay, Alemania y Francia, Sudáfrica, y la India.
El 13 de noviembre 1993, Juan Pablo II le nombró nuncio apostólico en Mozambique, elevándole a la dignidad arzobispal.
El 13 de junio de 1998 el mismo Papa le nombró nuncio apostólico en las antiguas repúblicas soviéticas de Georgia, Azerbaiyán, y Armenia.
Era nuncio apostólico en Lituania, Estonia y Letonia desde el 25 de octubre de 2001.
Encuentro Mundial de las Familias
El presidente de México ve una relación entre ruptura familiar y violencia
La criminalidad crece con la falta de lazos familiares, explica
CIUDAD DE MÉXICO, miércoles, 14 enero 2008 (ZENIT.org-El Observador).- Ante casi 10 mil personas que participaron en la inauguración del Congreso Teológico Pastoral que precede al VI Encuentro Mundial de las Familias, el presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa, constató que al aumento de la ruptura familiar le corresponde también un aumento de la violencia.
Junto con el mandatario mexicano, inauguraron el Congreso el presidente del Consejo Pontificio para la Familia, el cardenal Ennio Antonelli y el cardenal Norberto Rivera Carrera, arzobispo primado de México, así como el presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, monseñor Carlos Aguiar Retes.
El Centro de Exposiciones Bancomer, situado al poniente de la capital del país, ha sido testigo de un nuevo récord de asistencia en este tipo de congresos teológicos, pues los inscritos en México rondan cerca de los 10.000.
En su intervención, el presidente Calderón Hinojosa señaló el vínculo que existe en México entre familias rotas y crimen organizado, especialmente en el caso del narcotráfico, al que la actual administración federal está combatiendo de forma inusitada en la historia moderna.
"Hoy las familias mexicanas enfrentan un paisaje y un ambiente de inseguridad. El crimen, la violencia y la exacerbación de la violencia amenazan la tranquilidad de quienes más queremos, también amenaza esa tranquilidad la apología del delito, por ello hemos desplegado y seguiremos desplegando todo el poder del Estado en contra de aquellos que amenazan la paz y pretenden esclavizar con la droga a nuestros hijos", aseguró el presidente Calderón Hinojosa.
El presidente de los mexicanos recordó su formación en escuelas religiosas, abogó por la fidelidad de la pareja y recordó, incluso, que está bajo la protección de San Felipe de Jesús, primer santo mexicano, insistiendo en que el vínculo matrimonial es una escuela de humanismo y que su desintegración es un pasaporte a la violencia.
En la parte medular de su discurso, Calderón Hinojosa, quien participó en el acto junto a su esposa, Margarita Zavala, enfatizó que "la proliferación de individuos que hacen de la violencia, del crimen, del odio su forma de vida coincide, por desgracia, en una gran medida con la fragmentación y la disfuncionalidad que afectaron su entorno familiar".
Más adelante, el primer mandatario de la nación azteca reconoció que "un gran porcentaje de las personas que fallecen en enfrentamientos de grupos criminales en México son particularmente jóvenes que están desarraigados de un núcleo familiar, son adolescentes y jóvenes que se formaron en la carencia absoluta no sólo de valores familiares, sino de familia misma".
Finalmente, Felipe Calderón Hinojosa --haciéndose eco de millones de familias mexicanas-- aseguró que México "extraña" mucho al Papa Benedicto XVI y reiteró que el Santo Padre es invitado permanente a asistir a este país --que fuera visitado en cinco ocasiones por Juan Pablo II-- y a quien se le recibiría "con los brazos abiertos".
En la sección de documentos de la página web de ZENIT (www.zenit.org), es posible leer la intervención del presidente Felipe Calderón Hinojosa.
Dos cardenales coinciden: La familia, “la escuela más eficaz de humanidad”
Intervenciones de los purpurados Antonelli y Rivera
CIUDAD DE MÉXICO, miércoles, 14 enero 2009 (ZENIT.org-El Observador).- Este miércoles ha comenzado el VI Encuentro Mundial de las Familias, en la arquidiócesis primada de México, congregando a más de nueve mil participantes en el Congreso Teológico Pastoral, un récord histórico para este tipo de eventos.
Al hacer uso de la palabra en la sesión inaugural el cardenal Ennio Antonelli, presidente del Pontificio Consejo para la Familia dio la bienvenida a los participantes e introdujo el tema del Encuentro.
El cardenal Antonelli expresó que "la familia es el primer y principal camino de la Iglesia",y "la escuela más eficaz de humanidad" que transmite las normas de vida, y que se basa en el ejemplo, el testimonio, la experiencia y el ejercicio cotidiano".
Por eso instó el hombre del Papa para la Familia a estar atentos a la voz del espíritu que hablará en este Encuentro de tal manera que se construyan caminos para hacer frente a la cultura de la muerte que ataca, principalmente, a la familia.
El cardenal Antonelli recordó que Benedicto XVI considera a la familia como una prioridad en la sociedad y enfatizó que la familia transmite los valores humanos y cristianos basándose en el ejemplo de la experiencia y ejercicio cotidiano.
Visiblemente emocionado el cardenal Antonelli expresó que en este encuentro se escucharán muchas expectativas y confirmó una certeza: "La familia es un gran bien para las personas y la sociedad es un don de Dios.
Más adelante, el cardenal Antonelli definió a la familia como una realidad humana y no solo eclesial, ya que es parte de nuestra cultura y finalizó señalando que México es un país en el que las familias comparten sus valores
Por su parte, el arzobispo primado de México, cardenal Norberto Rivera Carrera, aseguró que la "familia sigue siendo un baluarte de la sociedad", por lo que es necesario que el Estado la cuide y la proteja contra los factores externos que amenazan por disolverla.
En su intervención, monseñor Carlos Aguiar Retes, presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano consideró que "la familia es patrimonio de la humanidad y escuela de la fe", y advirtió que el relativismo pone en peligro la integridad de la familia.
Además, el prelado mexicano señaló que la pobreza y algunas legislaciones contrarias a la familia están minando a esta institución fundamental de la sociedad, por lo que hizo un llamado a tener mayor conciencia y compromiso para trabajar por la familia, algo que redundará para el bien de la sociedad en su conjunto.
En la sección de documentos de la página web de ZENIT (www.zenit.org), es posible leer los discursos que pronunciaron el cardenal Ennio Antonelli, presidente del Pontificio Consejo para las Familias, el cardenal Norberto Rivera Carrera, arzobispo primado de México, y monseñor Carlos Aguiar Retes, presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, en la inauguración del Congreso Teológico Pastoral sobre la familia.
Predicador papal: Los cristianos deben redescubrir la belleza del matrimonio
Intervención en el Congreso Mundial de las Familias
CIUDAD DE MÉXICO, miércoles, 14 enero 2008 (ZENIT.org-El Observador).-El padre Raniero Cantalamessa, predicador de la Casa Pontificia, aseguró este miércoles, que los propios cristianos "necesitan redescubrir el ideal bíblico del matrimonio y la familia", para poder proponerlo al mundo de hoy.
En la conferencia inaugural del Congreso Teológico Pastoral, el padre Cantalamessa indicó que no hay sólo que "defender" la idea cristiana de matrimonio y familia, sino que lo más importante es "la tarea de redescubrirlo y vivirlo en plenitud por parte de los cristianos, de manera que se vuelva a proponer al mundo con los hechos, más que con las palabras".
El sacerdote dedicó su intervención, en la primera jornada del Congreso Teológico Pastoral del VI Encuentro Mundial de la Familia, a explicar que durante siglos, el mismo pensamiento cristiano ha dejado en segundo plano, frente a la visión institucional, el significado esponsal del matrimonio, presente con fuerza en la Biblia.
En el fondo de las actuales propuestas "inaceptables" de "deconstrucción relativista" de la familia tradicional, hay una "instancia positiva" que hay que acoger, y es la revisión de la visión del matrimonio como unión y donación entre los cónyuges.
"Pero esta crítica se orienta en el sentido originario de la Biblia, ¡no contra ella!", advirtió el sacerdote capuchino. "El Concilio Vaticano II recibió esta instancia cuando reconoció como bien igualmente primario del matrimonio el mutuo amor y la ayuda entre los cónyuges".
"Incluso parejas creyentes tampoco llegan a reencontrar --a veces más que las otras-- esa riqueza de significado inicial de la unión sexual a causa de la idea de concupiscencia y de pecado original asociada a tal acto durante siglos".
Es necesario, redescubrir la unión sexual como imagen del amor de Dios, explicó el padre Cantalamessa.
"Dos personas que se aman --y el caso del hombre y la mujer en el matrimonio es el más fuerte-- reproducen algo de lo que ocurre en la Trinidad", explicó. "En esta luz se descubre el sentido profundo del mensaje de los profetas acerca del matrimonio humano, que por lo tanto es símbolo y reflejo de otro amor, el de Dios por su pueblo".
Esto supone "revelar el verdadero rostro y el objetivo último de la creación del hombre varón y mujer: el de salir del propio aislamiento y "egoísmo", abrirse al otro y, a través del éxtasis temporal de la unión carnal, elevarse al deseo del amor y de la alegría sin fin".
El predicador pontificio señaló, en este sentido, la acogida "insólitamente positiva" que en todo el mundo ha tenido la encíclica "Deus caritas est", que insiste en esta visión del amor humano como reflejo del amor de Dios.
Otra cuestión, añadió, "es la igual dignidad de la mujer en el matrimonio. Como hemos visto, está en el corazón mismo del proyecto originario de Dios y del pensamiento de Cristo, pero casi siempre ha sido desatendida".
No rebatir, sino proponer
El padre Cantalamessa explicó que ante la actual situación de "rechazo aparentemente global del proyecto bíblico sobre sexualidad, matrimonio y familia", es necesario "evitar el error de pasar todo el tiempo rebatiendo las teorías contrarias".
La estrategia no es "combatir al mundo" sino "dialogar con él, sacando provecho hasta de las críticas de quien la combate", afirmó.
Otro error que hay que evitar es "dirigir todo hacia leyes del Estado para defender los valores cristianos".
"Los primeros cristianos cambiaron las leyes del Estado con sus costumbres; no podemos esperar hoy cambiar las costumbres con las leyes del Estado", admitió.
Respecto a la actual "deconstrucción de la familia", o "gender revolution", el sacerdote explicó que tiene una cierta analogía con el marxismo, y recordó que frente a éste, la reacción de la Iglesia fue "aplicar el antiguo método paulino de examinar todo y quedarse con lo que es bueno", desarrollando "una doctrina social propia".
"Precisamente la elección del diálogo y de la autocrítica nos da derecho a denunciar los proyectos desquiciados de la gender revolution como inhumanos, o sea, contrarios no sólo a la voluntad de Dios, sino también al bien de la humanidad", añadió.
"Nuestra única esperanza es que el sentido común de la gente, unido al "deseo" del otro sexo, a la necesidad de maternidad y de paternidad que Dios ha inscrito en la naturaleza humana, resistan a estos intentos de sustituir a Dios, dictados más por atrasados sentimientos de culpa del hombre que por un genuino respeto y amor por la mujer", concluyó el padre Cantalamessa.
La conferencia del padre Cantalamessa puede leerse en la página web de ZENIT: "Las relaciones y los valores familiares según la Biblia"
Cardenal Ouellet: La crisis antropológica explica legislaciones anti-familia
Intervención en el Congreso Mundial de la Familia del primado de Canadá
CIUDAD DE MÉXICO, miércoles, 14 enero 2009 (ZENIT.org-El Observador).- La crisis de la familia no es sólo una crisis moral, es una crisis más profunda, antropológica --de concepción de la mujer y del hombre--, que explica legislaciones contra la familia, subrayó el cardenal Marc Ouellet, P.S.
El arzobispo de Quebec ilustró, en la jornada inaugural del Congreso Teológico Pastoral con el que comenzó este miércoles el VI Encuentro Mundial de la Familia, el actual "trastorno de los valores", que explica la adopción en algunos países de leyes que dan el reconocimiento jurídico del matrimonio a parejas homosexuales, incluyendo la posibilidad de la adopción.
En juego está, según el primado de Canadá, una "batalla cultural", en la que "una visión del mundo sin Dios intenta suplantar la herencia judeocristiana", con daños graves "en el plano humano, social y religioso".
Como consecuencia, constata el cardenal, de 64 años, a la fragilidad creciente de las parejas se han añadido los problemas graves y educativos ligados a la pérdida de los modelos paternos y a la influencia de corrientes de pensamiento que rechazan los mismos fundamentos de la institución familiar".
Esta crisis antropológica, indicó, particularmente extendida en Occidente, ha sido promovida en buena medida por la ideología del género (gender theory), que desnaturaliza "la realidad del matrimonio y de la familia replanteando la noción de la pareja humana a partir de los deseos subjetivos del individuo, haciendo prácticamente insignificante la diferencia sexual, hasta el punto de tratar de forma equivalente la unión heterosexual y las relaciones homosexuales".
"Según esta teoría --aclaró--, la diferencia sexual inscrita en la realidad biológica del hombre y de la mujer no influye de modo significante en la identidad sexual de los individuos porque ésta es el resultado de una orientación subjetiva y de una construcción social".
"Bajo la presión de estas ideologías a veces abiertamente anticristianas, ciertos Estados proceden a legislaciones que replantean el sentido del matrimonio, de la procreación, de la filiación y de la familia, sin tener en cuenta las realidades antropológicas fundamentales que estructuran las relaciones humanas".
"Varias organizaciones internacionales participan en este movimiento de destrucción del matrimonio y de la familia en provecho de ciertos grupos de presión bien organizados que persiguen sus propios intereses en detrimento del bien común", denunció.
"La Iglesia católica critica fuertemente estas corrientes culturales que obtienen demasiado fácilmente el apoyo de los medios modernos de comunicación", pues trastocan la naturaleza misma del hombre y de la mujer.
Ante este panorama, el purpurado propuso casi tres decenios después redescubrir las propuestas que hizo Juan Pablo II en la exhortación apostólica postsinodal "Familiaris Consortio" (22 de noviembre de 1981).
En ella, el magisterio pontificio "define el matrimonio como una unión personal en la cual los esposos se dan y se reciben recíprocamente", explicó el cardenal canadiense.
"Al definir la esencia de la familia y su misión por el amor y no en primer lugar por la procreación, el Papa no hace una concesión dudosa a la mentalidad contemporánea", aclaró Ouellet.
Pretende alcanzar "las raíces mismas de la realidad", afirmando la continuidad íntima "entre el amor personal de los esposos y la transmisión de la vida".
De este modo, aclaró, los tres valores del matrimonio --la procreación, el amor fiel y la indisolubilidad-- encuentran su "eje" en "el amor conyugal fecundo".
La intervención del cardenal Ouellet fue seguida por cerca de 8 mil asistentes a un centro de exposiciones situado el poniente de la Ciudad de México y seguida por Internet por miles de personas que se han integrado, por esta vía, a las sesiones del Congreso Teológico Pastoral que se lleva a cabo dentro del VI Encuentro Mundial de las Familias en la Ciudad de México.
Puede leerse la Conferencia del cardenal Ouellet en la sección de documentos de la página web de ZENIT (Cardenal Ouellet: La familia, educadora en los valores humanos y cristianos).
Por Jesús Colina
Encuentro en México: muchas razas, una familia
Entrevista de Zenit al padre Rafael Jácome, portavoz
CIUDAD DE MÉXICO, miércoles, 14 enero 2008 (ZENIT.org-El Observador).- El ambiente que se respira en el Congreso Teológico Pastoral que precede al VI Encuentro Mundial de las Familias nunca mejor dicho es de familia, explica su portavoz, el padre Rafael Jácome, LC.
En esta entrevista, el sacerdote mexicano hace un balance del inicio de los trabajos de este evento, que con sus 10 mil inscritos ha batido records con respecto a los congresos precedentes. Se espera que en los actos culminantes del fin de semana, los participantes superaren el millón.
--En los inicios del Congreso Teológico Pastoral, ¿qué ambiente se respira?
--Padre Jácome: Desde muy temprano han llegado los asistentes con mucha alegría y entusiasmo, en un ambiente de convivencia fraternal entre las diversas razas y nacionalidades de los cinco continentes. Ingresaban al salón principal para participar en el lectio divina [lectura meditada de la Palabra de Dios] dirigida por le cardenal Francisco Robles Ortega, arzobispo de Monterrey. Momentos después, ingresaban al recinto el cardenal Ennio Antonelli, presidente del Consejo Pontificio para los Laicos, con el cardenal Norberto Rivera Carrera, arzobispo de México, monseñor Carlos Aguiar Retes, presidente de la Conferencia Episcopal Mexicana, y el presidente de México, Felipe Calderón y su esposa Margarita Zavala, para entonar el himno nacional mexicano y dar inicio al Encuentro con la asistencia de más de 10 mil personas.
--¿Porqué son importantes estos encuentros?
--Padre Jácome: Como sabemos, el siervo de Dios Juan Pablo II instituyó estos encuentros desde 1994. Ahora Su Santidad Benedicto XVI nos invita a seguir con esta oportunidad de analizar, reflexionar y intercambiar opiniones sobre el papel insustituible de la familia en la formación de personas íntegras que construyan sociedades más justas y solidarias.
--En este sentido, ¿cuál sería el mensaje principal que quiere comunicar este encuentro?
--Padre Jácome: Son tres mensajes o líneas en las que se va a trabajar: la familia como formadora de valores humanos; la importancia del testimonio de los padres en la convivencia y comunicación; y la necesidad de promover leyes que fortalezcan y protejan a la familia.
--¿Qué fue lo más destacado en las palabras de inauguración?
--Padre Jácome: El cardenal Antonelli comentó que la familia es una prioridad decisiva para el futuro de la sociedad y de la iglesia y que el Papa Benedicto XVI ha puesto en el centro de su magisterio la promoción de los valores humanos y cristianos en nuestra cultura postmoderna enferma de individualismo y de relativismo.
El cardenal Rivera Carrera señaló que nos enfrentamos a un mundo despersonalizado y falto de solidaridad, y por ello la familia es un don para la sociedad humana para que camine por los valores espirituales y humanos.
Monseñor Aguiar Retes, presidente de la Conferencia Episcopal Mexicana, partiendo del documento de Aparecida indicó, citando al Papa en su discurso inaugural, que la familia es un patrimonio de la humanidad, escuela de la fe, palestra de valores humanos y cívicos, hogar en el que la vida humana nace y se acoge responsablemente.
Por su parte el presidente Calderón señaló que el papel de familia es de formar y transmitir valores humanos, sociales y políticos, en donde se aprende la vocación de servicio a los demás, el respeto, la tolerancia y la solidaridad. Subrayó que su gobierno está trabajando para buscar el bien común de la sociedad, poniendo el bienestar de la familia, como núcleo central de la sociedad.
--Por último, ¿Cómo podrían participar las personas que no pudieron asistir?
--Padre Jácome: Creo que todos podemos participar activamente en este VI Encuentro. Aún cuando no estemos físicamente, podemos seguir el desarrollo del Congreso Teológico Pastoral a través de los medios de comunicación: de agencias como ZENIT, Catholic.net, la página web de la Conferencia Episcopal Mexicana (www.cem.org.mx), que darán un buen seguimiento, y en la página web del encuentro (www.emf2009.com), que contiene toda la información y trabajos que se van realizando en diversos idiomas.
Si desde nuestra comunidad nos informamos y compartimos estos mensajes con nuestra familia, amigos y vecinos nos convertimos en promotores y activos participantes de este VI Encuentro Mundial de las Familias.
Por Karna Swanson
Mundo
Migración, prioridad para los presidentes de México y Estados Unidos
Según el obispo estadounidense responsable de migración
WASHINGTON, miércoles, 14 enero 2009 (ZENIT.org).- El presidente de la Comisión Episcopal de Migración de Estados Unidos, monseñor John Wester, obispo de Salt Lake City, Utah, urgió a los presidentes de México y Estados Unidos a cooperar en una mejora de la situación de los migrantes en sus respectivos países.
El obispo hizo este llamamiento coincidiendo con un encuentro celebrado este lunes entre el presidente electo Barack Obama y el presidente Felipe Calderón.
El obispo pidió especialmente que acaben los abusos contra los migrantes tanto en México como en Estados Unidos y llamó a considerar los factores que impelen a los inmigrantes a traspasar la peligrosa frontera de Estados Unidos.
"Lamentablemente, muchos [inmigrantes] murieron trágicamente en el desierto estadounidense o mexicano --dijo el obispo--. Según la Conferencia Episcopal, desde 1994, más de cuatro mil migrantes han perdido la vida intentando cruzar la línea Estados Unidos-México.
"La cuestión de la inmigración ilegal trasciende las fronteras y debe ser tratada a nivel regional si no hemisférico --dijo el obispo Wester--. Estados Unidos y México deben cooperar para asegurar que se adopten políticas, que permitan a los migrantes migrar y trabajar de un modo seguro y controlado".
"Hoy, son objeto del abuso y la explotación de empleadores sin escrúpulos, contrabandistas de seres humanos, y otros elementos criminales, así como objeto de retenciones prolongadas e innecesarias en prisiones infrahumanas".
La Iglesia en Estados Unidos acaba de clausurar la Semana Nacional sobre Migración que finalizó el sábado.
"Los migrantes arriesgan su bienestar y sus vidas para migrar para buscar trabajo y ayudar a sus familias. Es una decisión obligada por la necesidad, no una elección --insiste el prelado--. Como institución global, presente tanto en el país de procedencia como en el de llegada, la Iglesia católica comprende las fuerzas económicas y sociales que llevan a los migrantes a dejar sus familias y su hogar para buscar trabajo en otra tierra".
"Los dos países deben construir puentes de cooperación, no muros de separación", concluyó.
Traducido del inglés por Nieves San Martín
Entrevistas
Por qué la familia no transmite valores
Entrevista al director de la revista "Humanitas", Jaime Antúnez Aldunate
CIUDAD DE MÉXICO, miércoles, 14 enero 2009 (ZENIT.org-El Observador).- Con la conferencia "¿Qué cosa es el valor?", el profesor y periodista chileno Jaime Antúnez Aldunate desempeña un papel fundamental en este primer día de trabajo del Congreso Teológico Pastoral que se lleva a cabo en el marco del VI Encuentro Mundial de la Familia en México.
Jaime Antúnez Aldunate es fundador y director, desde 1996, de "Humanitas" (www.humanitas.cl), una de las revistas más importantes en América Latina sobre antropología y cultura cristiana, perteneciente a la Pontificia Universidad Católica de Chile.
Es, también, autor del libro de entrevistas "Crónica de las ideas" en el que --entre celebridades como Jean Guitton, Julián Marías, Eugène Ionesco, Octavio Paz, el Dalai Lama, Robert Spaemann, André Frossard o Josef Pieper--, ofrece una conversación ("El problema de fondo"), con el entonces cardenal Joseph Ratzinger, hoy Benedicto XVI.
A continuación reproducimos la entrevista concedida a ZENIT-El Observador por el doctor en Filosofía.
--¿Qué es "el valor" (tema de su conferencia) en un mundo como el nuestro que, según parece, le tiene fobia a lo que no es relativismo y subjetivismo?
--Jaime Antúnez Aldunate: En el lenguaje corriente se entiende en general por valor una opinión estable, identificable con una posición ética, por contraste con la mera opinión de coyuntura, como son las políticas, las económicas y otras de la especie. Entran así en la categoría de la discusión de valores especialmente aquellas referidas a temas como la familia, el aborto, el derecho a la vida, la reproducción sexual y similares. Se habla a veces, a este propósito, de "la cuestión valórica".
Pero hay que ir despacio y se necesita aquí hacer algunas distinciones. Pues un valor, que podría también ser entendido como un bien reconocido en cuanto tal, para ser efectivamente reconocido como bien, necesita ser primero que todo experimentado. Esto es algo de la esencia del valor cuando se trata del tema de la cultura.
La cultura, a la que el Concilio Vaticano II definió como "estilo de vida común que caracteriza a un pueblo y que comprende la totalidad de su vida", puede entonces ser vista, desde la perspectiva de los valores, como bienes que experimentan las personas en la vida de una sociedad. Por cultura puede entenderse en este sentido "el conjunto de valores que animan la vida de un pueblo y de desvalores que lo debilitan", o bien las formas a través de las cuales aquellos valores o desvalores se expresan y configuran en las costumbres, la lengua, las instituciones y en la convivencia en general.
La tradición aristotélica hablaba más de virtudes. Pero sea como fuere, virtudes o valores, unos y otros lo son en cuanto realidades vividas y no en cuanto meras opiniones. Si no son capaces de cultivar a la persona --en el sentido de germinar en ella un cultivo de su ser-- estamos en el plano de simples justificaciones o entelequias racionales, sin vinculación entitativa con el bien, la verdad y la belleza. Andaríamos por ahí en la dirección del nihilismo, según lo definió Nietzsche, situación en que los valores se resquebrajan, dejan de tener fuerza, pierden su finalidad, donde no existe respuesta a la pregunta por qué.
Y esto sí que es engendro de subjetivismo y del más puro relativismo. Si se habla de relativismo de los valores, miremos sobre todo el plano de la experiencia. Pues el relativismo tiene que ver, más que con el lenguaje y los discursos, principalmente con los quiebres familiares, con la secularización de la mujer, con la crisis social de la figura del padre, con la voluntad de no compromiso, y tantas y tan variadas actitudes del género. El valor no se sostiene en un discurso, como es claro, sino en un modo de ser persona. En una cultura, por lo tanto. El relativismo y el subjetivismo germinan en la ausencia de ésta.
--¿Ha perdido terreno la familia frente a los medios electrónicos de comunicación en lo que se refiere a la formación de valores humanos y cristianos de los hijos?
--Jaime Antúnez Aldunate: Ya el siervo de Dios Juan Pablo II hablaba, por ejemplo en su "Carta a las Familias" del año 1994, del drama de los modernos medios de comunicación sujetos a la tentación de manipular el mensaje, falseando la verdad sobre la persona humana, produciendo con ello profundas alteraciones en el hombre de nuestro tiempo, "a punto de poder hablarse en este caso de una civilización enferma", decía.
En dieciocho años es mucha el agua que ha corrido bajo los puentes y el problema se ha agravado considerablemente, abarcando incluso otras dimensiones.
Por ejemplo, considere usted tan sólo la creciente dependencia en que viven hoy los jóvenes de los más variados medios de comunicación electrónicos, que la técnica va cada día ofreciendo. Es claro que --al margen de la provechosa utilidad que obviamente pueden muchos generar de su buen uso-- se va generalizando el hábito mental de vivir "conectado", situación preocupante por la fuerte carga deshumanizadora que conlleva, la cual desplaza el natural y personal vivir "comunicado", timbre que caracteriza a una sociedad de personas humanas. Mientras lo segundo, lo dice la palabra, es propio de la comunión interpersonal, no sucede lo mismo con la conexión, crecientemente impersonal, activadora y sintomática a la vez de la soledad en que vive el hombre contemporáneo, en particular millones de jóvenes.
Todo esto, a la vez que horada la relación entre personas --y en concreto entre las personas de la familia-- es un venenoso sucedáneo frente al debilitamiento generalizado que la comunión personal viene sufriendo.
Pero digamos algo más. Este proceso, en sus rasgos psicológico-culturales, es el perfecto pórtico de una mística nihilista --mística "del nirvana", podríamos llamarla, pues lo aparente aquí se superpone a lo real-- donde el hombre se sumerge en un universo de ilusiones. En un contexto como el presente, que tiende al predominio de lo virtual, donde la apariencia se vive como realidad, trasparece una profunda sintonía con esos fenómenos místico-nihilistas. No extraña así que las manifestaciones de estos misticismos nihilistas proliferen hoy masivamente, expresándose a través de muy variadas formas, desde la llamada Nueva Era -suculentamente publicitada- hasta el campo de las músicas populares. Ejemplo prototípico de lo último, repare usted por ejemplo en la letra de la popular canción de John Lenon, "Imagine" (Imagine there's no heaven / It's easy if you try / No hell below us / Above us only sky / Imagine all the people / Living for today... / Imagine there's no countries / It isn't hard to do / Nothing to kill or die for / And no relion too / Imagine all the people / Living life in peace...)
--¿Qué papel debemos desempeñar los laicos --concretamente los laicos en los medios de comunicación o en la política-- para rediseñar una estrategia en la que la familia vuelva a ser la formadora de valores?
--Jaime Antúnez Aldunate: Le respondo con unas palabras muy justas de Benedicto XVI, dirigidas a un grupo de obispos en visita "ad limina", que acabo de leer en una selección de "L'Osservatore Romano": "Uno de los principales objetivos de la actividad del laicado es la renovación moral de la sociedad, que no puede ser superficial, parcial e inmediata. Debería caracterizarse por una profunda transformación del ethos de los hombres, es decir, por la aceptación de una oportuna jerarquía de valores, según la cual se formen las actitudes".
Esas palabras son una perfecta síntesis de lo que venimos conversando, y respuesta última y certera a lo que usted me pregunta. Los laicos tenemos una responsabilidad esencial en esa profunda transformación, hoy más necesaria que nunca, que requiere el "ethos", es decir, la jerarquía de los valores. Pero no valores así no más, por lo que dice el Papa, sino valores anclados en actitudes vividas, las únicas capaces de dar forma a una cultura.
No bastan pues los argumentos. La primera cristiandad se construyó con la sangre de los mártires.
-- Como conocedor de cerca del actual Papa Benedicto XVI, ¿cuáles son las líneas fundamentales del pensamiento del Santo Padre sobre la relación mundo moderno-familia-valores?
--Jaime Antúnez Aldunate. El Santo Padre ha venido apelando, cada vez con mayor belleza y profundidad, a la necesidad que tiene el hombre de nuestro tiempo de salir del reduccionismo en que lo puso la razón ilustrada. Fue ésta la clave de su célebre discurso en la Universidad de Ratisbona, Alemania, en septiembre de 2006. Luego de su discurso --no pronunciado-- a la Universidad La Sapienza, en Roma. Asimismo en París, de la hermosa alocución ante los constructores de la sociedad. En todas esas ocasiones ha mostrado que la razón no puede perder de vista la amplitud del logos y constreñirse a una pensar puramente empirista.
Pero me parece que este apelo del Papa se entiende plenamente cuando se comprende que esa razonabilidad del logos es consonante con la experiencia. Es decir, una vez más, con los valores encarnados en la vida. Esta formulación se entiende perfectamente al mirar la experiencia de la santidad en la historia de la Iglesia. El mismo Benedicto XVI ha declarado estar convencido de que la verdadera apología de la fe cristiana, la demostración más convincente de su verdad contra cualquier negación, se encuentra, por una parte en sus santos --una fuerza humana que arranca de lo divino y que visiblemente rehace la faz de la tierra-- y por otra, en la belleza que la fe genera.
La familia es una especie de piedra miliar de los valores así entendidos, frente a las graves necesidades que afligen al mundo moderno.
Por Jaime Septién
Informe Especial
Pietro, el niño curado por intercesión de los papás de santa Teresita
Junto a sus padres entre las reliquias de los beatos al Papa
CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 14 de enero de 2009 (ZENIT.org).- "Yo nací enfermo y cuando estaba enfermo los esposos Martin le pidieron a Jesús que me curara y Él me curó". Así explica el pequeño Pietro Schilirò, de seis años, el milagro de su recuperación cuando no era más que un recién nacido.
Los padres del pequeño Valter y Adele se encomendaron a los esposos Marie Zélie Guérin (1831-1877) y Louis Martin (1823-1894) , los papás de Santa Teresita del Niño Jesús. Gracias a este milagro fue aprobada la beatificación de ambos, que se efectuó el pasado 19 de octubre en la basílica de Lisieux en Francia.
La familia Schilirò viajó a Roma desde Milán para participar de la audiencia con el papa Benedicto XVI, en el Aula Pablo VI, este miércoles, pues en ella estuvieron presentes las reliquias del matrimonio beatificado.
En el día en el que en México comenzaba el Congreso Mundial de la Familia, el Papa destacó, hablando en francés, cómo los dos esposos vivieron "de una manera tan profunda el misterio del amor de Cristo".
Fueron precisamente los esposos Schilirò, pertenecientes al movimiento Comunión y Liberación, quienes entregaron al Santo Padre un relicario de los esposos Martin.
En diálogo con ZENIT, han narrado cómo ocurrió la curación del pequeño Pietro y cómo este testimonio los ha hecho tener una visión sobrenatural de aquellos momentos de incertidumbre y aparente abandono.
Historia de un milagro
Pietro es el menor de cinco hijos. Nació en Milán el 25 de mayo de 2002. El mismo día le fue detectada una malformación pulmonar grave, razón por la que el neonato permaneció en el hospital donde se le practicó una terapia intensiva para que pudiera respirar.
"Pronto nos dimos cuenta de que la enfermedad era muy grave. No había ninguna posibilidad de curación. Nos pidieron hacerle una radiografía pulmonar para ver qué podía ser", explica Valter.
Era necesario que se le practicara una biopsia, lo que implicaba un gran riesgo para el pequeño. Por ello los padres decidieron bautizarlo de inmediato. Fue así como le pidieron al padre Antonio Sangalli que le administrara el sacramento. El sacerdote carmelita les entregó una estampita de los esposos Martin.
"Ellos habían perdido cuatro hijos en tierna edad. Así podían ayudarnos en esa situación y en lo que el Señor nos estaba pidiendo en ese momento", dice Adele.
Los esposos Schilirò no sabían mucho de la vida de Zélie y Louis, lo poco que conocían era a través de los escritos de santa Teresita. En medio de la incertidumbre por la salud del pequeño descubrieron una "cercanía misteriosa con los esposos Martin", según confiesa Vlater.
"Nosotros nos atrevimos a pedirle al Señor aquello que llevábamos en el corazón: la curación de Pietro. El Señor nos había puesto entre las manos de los esposos Martin", testimonia la madre del pequeño.
En medio del sufrimiento, y al ver a su hijo recién nacido conectado a tantos aparatos artificiales para poder respirar, Adele y Valter entendieron que deberían preguntarle a Dios cuál era la voluntad para Pietro: "Para nosotros esto ha sido muy importante porque nos ha ayudado a mirar lo que nuestro hijo estaba viviendo. Vivía plenamente su vocación a través de lo que hacía en su sufrimiento. Participaba en la salvación de las almas con Jesús. Para nosotros éste ha sido el primer milagro", asegura Valter.
El 26 de junio Pietro sufrió una fuerte crisis respiratoria. "Los médicos nos dijeron que era cuestión de pocas horas o de cualquier día pero que de todas maneras para Pietro no había esperanza", comenta Adele.
Tras rezar varias veces la novena a los esposos Martin, el 29 de junio, día en que la Iglesia celebra la fiesta de San Pedro y San Pablo, Pietro comenzó a dar señales de mejoría. Dos semanas después el pequeño ya respiraba sin oxígeno y los médicos aseguraron que su curación era "un hecho sorprendente". Los padres se lo comunicaron al padre Antonio y fue así como el sacerdote se convirtió en el vicepostulador de la causa de beatificación de Zélie y Louis.
"Estamos verdaderamente colmados de agradecimiento. Nos sentimos sobrepasados," asegura Adele.
A lo que Valter agrega: "No es un mérito para nosotros en absoluto. Lo que le ocurrió a Pietro es algo para toda la Iglesia. De hecho, hoy estamos aquí para presentar al Papa esta reliquia, que es un signo de agradecimiento para toda la Iglesia".
Hoy Pietro es un niño normal: juega, va a la escuela y sabe muy bien que fue curado gracias al milagro de los esposos Martin.
"Todas las noches se encomienda con nosotros, en familia, a los padres Martín, rezando por las personas que nos piden sus oraciones", dice Adele.
"Reza también por el Papa y por todos nuestros queridos amigos sacerdotes, y por una gran lista de gente" agrega Valter.
Los papás de Pietro entienden muy bien lo que significa confiar en la Providencia cuando se sufre por la salud de los hijos: "Yo aconsejaría a los padres de los niños enfermos que no pierdan la esperanza de acercarse a Cristo a través de sus santos. Que se atrevan a pedir, porque el Señor es un Padre bueno. Es necesario tener esta fuerza de entender que lo que ocurre siempre es para el bien de todos", dice Valter.
"En un momento de prueba, el Señor nos pide mucho, pero si se pone la esperanza y la fe en Él, nos colmará con mucho más. Hay que pedir la conversión del propio corazón. Es la primera curación que se debe pedir siempre", señala Adele.
Por Carmen Elena Villa
Audiencia del miércoles
Benedicto XVI: La fuerza de la Iglesia es Cristo
Intervención en la audiencia general continuando el ciclo sobre san Pablo
CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 14 de enero de 2009 (ZENIT.org).- Ofrecemos a continuación el texto completo de la catequesis pronunciada este miércoles por el Papa Benedicto XVI, ante los miles de peregrinos reunidos en el Aula Pablo VI con motivo de la audiencia general, en la que continuó la serie de meditaciones sobre el apóstol san Pablo, en el bimilenario de su nacimiento.
Queridos hermanos y hermanas:
Entre las cartas del epistolario paulino, hay dos, las dirigidas a los Colosenses y a los Efesios, que en cierta medida pueden considerarse gemelas. De hecho, una y otra tienen formas de hablar que sólo se encuentran en ellas, y se calcula que más de un tercio de la Carta a los Colosenses se encuentra también en la de los Efesios. Por ejemplo, mientras que en Colosenses se lee literalmente la invitación a "amonestaros con toda sabiduría, cantad agradecidos a Dios en vuestros corazones con salmos, himnos y cánticos inspirados" (Col 3,16), en Efesios se recomienda igualmente "recitad entre vosotros salmos, himnos y cánticos inspirados; cantad y salmodiad en vuestro corazón al Señor" (Ef 5,19). Podríamos meditar sobre estas palabras: el corazón debe cantar, y así también la voz, con salmos e himnos para entrar en la tradición de la oración de toda la Iglesia del Antiguo y del Nuevo testamento; aprendemos así a estar unidos entre nosotros, y con Dios. Además, en ambas cartas se encuentra un "código doméstico", ausente en las otras Cartas Paulinas, es decir, una serie de recomendaciones dirigidas a maridos y mujeres, a padres e hijos, a amos y esclavos (Cf. respectivamente Col 3,18-4,1 y Ef 5,22-6,9).
Más importante aún es constatar que sólo en estas dos cartas se confirma el título de "cabeza", kefalé, dado a Jesucristo. Y este título se emplea en un doble nivel. En un primer sentido, Cristo es entendido como la cabeza de la Iglesia (cfr Col 2,18-19 y Ef 4,15-16). Esto significa dos cosas: ante todo, que él es el gobernante, el dirigente, el responsable que guía a la comunidad cristiana como su líder y su Señor (cfr Col 1,18: "Él es también la Cabeza del Cuerpo, de la Iglesia"); y el otro significado es que es como la cabeza que levanta y vivifica todos los miembros del cuerpo en el que está colocada (de hecho, según Col 2,19 es necesario "mantenerse unido a la Cabeza, de la cual todo el Cuerpo, por medio de junturas y ligamentos, recibe nutrición y cohesión"): es decir, no es sólo uno que manda, sino uno que orgánicamente está conectado con nosotros, del que también viene la fuerza de actuar de modo recto.
En ambos casos, la Iglesia se considera sometida a Cristo, tanto para seguir su conducción superior --los mandamientos--, como para acoger todos los flujos vitales que de Él proceden. Sus mandamientos no son sólo palabras, mandatos, sino que son fuerzas vitales que vienen de Él y nos ayudan.
Esta idea se desarrolla particularmente en Efesios, donde incluso los ministerios de la Iglesia, en lugar de ser reconducidos al Espíritu Santo (como 1 Cor 12) se confieren por Cristo resucitado: es Él que "dio a unos el ser apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelizadores; a otros, pastores y maestros" (4,11). Y es por Él que "todo el Cuerpo recibe trabazón y cohesión por medio de toda clase de junturas,... realizando así el crecimiento del cuerpo para su edificación en el amor" (4,16). Cristo de hecho está dedicado a "presentarse a la Iglesia resplandeciente a sí mismo, sin que tenga mancha, ni arruga, ni cosa parecida, sino que sea santa e inmaculada" (Ef 5,27). Con esto nos dice que la fuerza con la que construye la Iglesia, con la que guía a la Iglesia, con la que da también la dirección correcta a la Iglesia, es precisamente su amor.
Por tanto el primer significado es Cristo Cabeza de la Iglesia: sea en cuanto a la conducción, sea sobre todo en cuanto a la inspiración y vitalización orgánica en virtud de su amor. Después, en un segundo sentido, Cristo es considerado no sólo como cabeza de la Iglesia, sino como cabeza de las potencias celestes y del cosmos entero. Así en Colosenses leemos que Cristo "una vez despojados los principados y las potestades, los exhibió públicamente, incorporándolos a su cortejo triunfal" (2,15). Análogamente en Efesios encontramos que con su resurrección, Dios puso a Cristo "por encima de todo principado, potestad, virtud, dominación y de todo cuanto tiene nombre no sólo en este mundo sino también en el venidero" (1,21). Con estas palabras, las dos Cartas nos entregan un mensaje altamente positivo y fecundo. Es éste: Cristo no tiene que temer a ningún eventual competidor, porque es superior a cualquier forma de poder que intentase humillar al hombre. Sólo Él "nos ha amado y se ha entregado a sí mismo por nosotros" (Ef 5,2). Por eso, si estamos unidos a Cristo, no debemos temer a ningún enemigo y a ninguna adversidad; ¡pero esto significa también que debemos permanecer bien unidos a Él, sin soltar la presa!
Para el mundo pagano, que creía en un mundo lleno de espíritus, en gran parte peligrosos y contra los cuales había que defenderse, aparecía como una verdadera liberación el anuncio de que Cristo era el único vencedor y de que quien estaba con Cristo no tenía que temer a nadie. Lo mismo vale también para el paganismo de hoy, porque también los actuales seguidores de estas ideologías ven el mundo lleno de poderes peligrosos. A estos es necesario anunciar que Cristo es el vencedor, de modo que quien está con Cristo, quien permanece unido a Él, no debe temer a nada ni a nadie. Me parece que esto es importante también para nosotros, que debemos aprender a afrontar todos los miedos, porque Él está por encima de toda dominación, es el verdadero Señor del mundo.
Incluso todo el cosmos le está sometido, y a Él converge como a su propia cabeza. Son célebres las palabras de la Carta a los Efesios que habla del proyecto de Dios de "recapitular en Cristo todas las cosas, las del cielo y las de la tierra" (1,10). Análogamente en la Carta a los Colosenses se lee que "en él fueron creadas todas las cosas, en los cielos y en la tierra, las visibles y las invisibles" (1,16) y que "mediante la sangre de su cruz ha reconciliado por él y para él todas las cosas, lo que hay en la tierra y en los cielos" (1,20). Por tanto, no existe, por una parte, el gran mundo material y por otra esta pequeña realidad de la historia de nuestra tierra, el mundo de las personas: todo es uno den Cristo. Él es la cabeza del cosmos; también el cosmos ha sido creado por Él, ha sido creado para nosotros en cuanto que estamos unidos a Él. Es una visión racional y personalista del universo. Y añadiría que una visión más universalista que ésta no era posible concebir, y ésta confluye sólo en Cristo resucitado. Cristo es el Pantokrátor, al que están sometidas todas las codas: el pensamiento va hacia el Cristo Pantocrátor, que llena el ábside de las iglesias bizantinas, a veces representado sentado en lo alto sobre el mundo entero, o incluso encima de un arco iris para indicar su equiparación con el mismo Dios, a cuya diestra está sentado (cfr Ef 1,20; Col 3,1), y por tanto a su inigualable función de conductor de los destinos humanos.
Una visión de este tipo es concebible sólo por parte de la Iglesia, no en el sentido de que quiera apropiarse indebidamente de lo que no le pertenece, sino en otro doble sentido: por una parte la Iglesia reconoce que Cristo es más grande que ella, dado que su señorío se extiende también más allá de sus fronteras; por otra, sólo la Iglesia está calificada como Cuerpo de Cristo, no el cosmos. Todo esto significa que debemos considerar positivamente las realidades terrenas, porque Cristo las recapitula en sí, y al mismo tiempo, debemos vivir en plenitud nuestra identidad específica eclesial, que es la más homogénea a la identidad del propio Cristo.
Hay también un concepto especial, que es típico de estas dos Cartas, y es el concepto de "misterio". Una vez se habla del "misterio de la voluntad" de Dios (Ef 1,9) y otras veces del "misterio de Cristo" (Ef 3,4; Col 4,3) o incluso del "misterio de Dios, que es Cristo, en el cual están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento" (Col 3,2-3). Hace referencia al inescrutable designio divino sobre la suerte del hombre, de los pueblos y del mundo. Con este lenguaje las dos Epístolas nos dicen que es en Cristo donde se encuentra el cumplimiento de este misterio. Si estamos con Cristo, aunque no podamos comprender intelectualmente todo, sabemos que estamos en el núcleo y en el camino de la verdad. Él está en su totalidad, y no sólo un aspecto de su persona o un momento de su existencia, el que reúne en sí la plenitud del insondable plan divino de la salvación. En Él toma forma la que se llama "multiforme sabiduría de Dios" (Ef 3,10), ya que en Él "habita corporalmente toda la plenitud de la divinidad" (Col 2,9). De ahora en adelante, por tanto, no es posible pensar y adorar el beneplácito de Dios, su disposición soberana, sin confrontarnos personalmente con Cristo en persona, en quien el "misterio" se encarna y puede ser percibido tangiblemente. Se llega así a contemplar la "inescrutable riqueza de Cristo" (Ef 3,8), que está más allá de toda comprensión humana. No es que Dios no haya dejado las improntas de su paso, ya que el propio Cristo es huella de Dios, su impronta máxima; sino que uno se da cuenta de "cuál es la anchura y la longitud, la altura y la profundidad" de este misterio "que sobrepasa todo conocimiento" (Ef 3,18-19). Las meras categorías intelectuales aquí resultan insuficientes, y reconociendo que muchas cosas están más allá de nuestras capacidades racionales, debemos confiar en la contemplación humilde y gozosa no sólo de la mente sino también del corazón. Los padres de la Iglesia, por otro lado, nos dicen que el amor comprende mucho más que la sola razón.
Una última palabra hay que decir sobre el concepto, ya señalado antes, concerniente a la Iglesia como esposa de Cristo. En la segunda Carta a los Corintios el apóstol Pablo había comparado la comunidad cristiana a una novia, escribiendo así: "celoso estoy de vosotros con celos de Dios: pues os tengo desposados con un solo esposo para presentaros cual casta virgen a Cristo" (2 Cor 11,2). La Carta a los Efesios desarrolla esta imagen, precisando que la Iglesia no es sólo una prometida, sino esposa real de Cristo. Él, por así decirlo, la ha conquistado para sí, y lo ha hecho al precio de su vida: como dice el texto, "se ha entregado a sí mismo por ella" (Ef 5,25). ¿Qué demostración de amor puede ser más grande que ésta? Pero, además, él está preocupado por su belleza; no sólo por la ya adquirida por el bautismo, sino también por aquella que debe crecer cada día gracias a una vida intachable, "sin arruga ni mancha", en su comportamiento moral (cfr Ef 5,26-27). De aquí a la común experiencia del matrimonio cristiano el paso es breve; al contrario, ni siquiera está claro cuál es para el autor de la Carta el punto de referencia inicial: si es la relación Cristo-Iglesia, desde cuya luz hay que concebir la unión entre el hombre y la mujer, o si más bien es el dato de la experiencia de la unión conyugal, desde cuya luz hay que concebir la relación entre Cristo y la Iglesia. Pero ambos aspectos se iluminan recíprocamente: aprendemos qué es el matrimonio a la luz de la comunión de Cristo y de la Iglesia, aprendemos cómo Cristo se une a nosotros pensando en el misterio del matrimonio. En todo caso, nuestra Carta se pone casi a medio camino entre el profeta Oseas, que indicaba la relación entre Dios y su pueblo en términos de bodas que ya han sucedido (cfr Os 2,4.16.21), y el vidente del Apocalipsis, que anunciará el encuentro escatológico entre la Iglesia y el Cordero como unas bodas gozosas e indefectibles (cfr Ap 19,7-9; 21,9).
Habría aún mucho que decir, pero me parece que, de cuanto he expuesto, se puede entender que estas dos Cartas son una gran catequesis, de la que podemos aprender no sólo cómo ser buenos cristianos, sino también cómo llegar a ser realmente hombres. Si empezamos a entender que el cosmos es la huella de Cristo, aprendemos nuestra relación recta con el cosmos, con todos los problemas de su conservación. Aprendemos a verlos con la razón, pero con una razón movida por el amor, y con la humildad y el respeto que permiten actuar de forma correcta. Y si pensamos que la Iglesia es el Cuerpo de Cristo, que Cristo se ha dado a sí mismo por ella, aprendemos cómo vivir con Cristo el amor recíproco, el amor que nos une a Dios y que nos hace ver al otro como imagen de Cristo, como Cristo mismo. Oremos al Señor para que nos ayude a meditar bien la Sagrada Escritura, su Palabra, y aprender así realmente a vivir bien.
[Al final de la audiencia el Papa saludó a los peregrinos en varios idiomas. En español, dijo:]
Queridos hermanos y hermanas:
En esta catequesis reflexionamos sobre algunos aspectos teológicos contenidos en las cartas del Apóstol san Pablo a los colosenses y a los efesios, las cuales conservan entre sí una gran semejanza. En efecto, es sólo en estas cartas donde Cristo aparece con el título de "cabeza". En primer lugar, es considerado como cabeza de la Iglesia a la que guía, alimenta y mantiene unida, pero también como cabeza del cosmos, sometiendo y recapitulando en sí todas las cosas del universo. Con el concepto de "misterio", típico también de estos escritos, el Apóstol se refiere al inescrutable plan divino sobre el hombre, los pueblos y el mundo, que se cumple plenamente en Cristo. En él, el misterio se encarna y puede ser percibido tangiblemente. Un último concepto propio de estas cartas es también el vínculo esponsal entre Cristo y la Iglesia. Tomando como punto de referencia la unión conyugal entre el hombre y la mujer, la Iglesia es considerada como la esposa de Cristo, que ha hecho suya a precio de su vida.
Saludo cordialmente a los fieles de lengua española aquí presentes. En particular a los peregrinos y grupos venidos de España, México, Uruguay y de otros países latinoamericanos. Os deseo que vuestra peregrinación al sepulcro de los Apóstoles os fortalezca en la fe y os impulse a uniros más íntimamente a Cristo, que nos amó y se entregó a sí mismo por nosotros. Que Dios os bendiga.
[Traducción del original italiano por Inma Álvarez
© Copyright 2009 - Libreria Editrice Vaticana]
Documentos en la página web de Zenit
Discurso del presidente de México en el Congreso sobre la Familia
CIUDAD DE MÉXICO, miércoles, 14 enero 2009 (ZENIT.org).- En la sección de documentos de la página web de ZENIT (www.zenit.org), es posible leer la intervención que pronunció este miércoles el presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa, en la inauguración del Congreso Teológico Pastoral del VI Encuentro Mundial de las Familias (Cf. Discurso del presidente de México al inaugurar el Congreso de la familia).
Discursos de cardenales y obispo en la inauguración del Congreso de la Familia
CIUDAD DE MÉXICO, miércoles, 14 enero 2009 (ZENIT.org).- En la sección de documentos de la página web de ZENIT (www.zenit.org), es posible leer los discursos que pronunciaron el cardenal Ennio Antonelli, presidente del Pontificio Consejo para las Familias, el cardenal Norberto Rivera Carrera, arzobispo primado de México, y monseñor Carlos Aguiar Retes, presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, en la inauguración del Congreso Teológico Pastoral del VI Encuentro Mundial de las Familias.
Conferencias del Congreso Teológico Pastoral sobre la Familia
CIUDAD DE MÉXICO, miércoles, 14 enero 2009 (ZENIT.org-El Observador).- En la sección de documentos de la página web de ZENIT (www.zenit.org), pueden leerse algunas conferencias íntegras del Congreso Teológico Pastoral que prepara el VI Encuentro Mundial de la Familia.
Documentación
Obispos venezolanos sobre situación del país y renovación ética
Exhortación al concluir la asamblea plenaria del episcopado
CARACAS, miércoles, 14 enero 2009 (ZENIT.org).- Publicamos la exhortación que emitió este martes la XCI asamblea plenaria ordinaria de la Conferencia Episcopal Venezolana sobre "Situación del país y renovación ética".
* * *
1.- Al comenzar un nuevo año civil, los arzobispos y obispos de Venezuela saludamos en el amor del Señor a todos los católicos y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad de nuestro país. Reafirmamos nuestro compromiso con el pueblo venezolano de servirlo en aquello que, como sucesores de los Apóstoles de Jesucristo, es nuestra misión específica y nuestra razón de ser: llevarle la presencia de Señor Resucitado y su Evangelio, y compartir con todos, los dones de la salvación.
2.- Confiando en la promesa del Señor, "Yo estaré siempre con ustedes" (Mt. 28, 20), queremos responder decididamente a la invitación de la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano, reunida en Aparecida, Brasil, a realizar un trabajo intenso y prolongado de Evangelización en nuestro Continente y a llevar "nuestras naves mar adentro, con el soplo potente del Espíritu Santo, sin miedo a las tormentas, seguros de que la Providencia de Dios nos deparará grandes sorpresas" (DA, n. 551).
3.- Como ciudadanos venezolanos y Pastores de la Iglesia, tenemos el derecho y el deber irrenunciables de iluminar la vida social y el discernimiento ético de los cristianos y de las personas de buena voluntad, para defender los valores morales cuando éstos son gravemente lesionados y aportar criterios éticos para la acción que garanticen el bien común de las personas y de la sociedad. En este sentido, al emitir nuestra opinión sobre materia pública, que concierne a toda la sociedad, ejercemos un derecho humano reconocido universalmente y garantizado por la Constitución vigente en nuestro país.
UNA SITUACIÓN PREOCUPANTE
4.- El presente y el futuro del país están condicionados, tanto por la crisis financiera internacional, de cuyas graves consecuencias no estamos exentos, como por nuestra realidad nacional marcada por grandes problemas sociales y por un ambiente de confrontación interno, lleno de interrogantes e incertidumbres. En la realización de nuestra misión evangelizadora, estamos llamados a discernir la situación presente de nuestro país porque es en ella donde el Evangelio debe realizar su acción transformadora y salvadora en las personas que lo reciben y en sus entornos sociales y culturales.
5.- Percibimos en la Venezuela actual una crisis ética generalizada presente en todos los ámbitos de la convivencia social y que frecuentemente refleja un peligroso relativismo ético de funestas consecuencias.
6.- Vemos con tristeza la pérdida creciente del valor de la vida. La inseguridad personal se ha convertido en el principal problema de los venezolanos. Actualmente Venezuela es uno de los países más violentos del mundo y esta violencia tiene entre sus múltiples causas el tráfico y consumo de drogas, los asesinatos por ajustes de cuenta, el vil e inhumano negocio del secuestro y el aumento vertiginoso del sicariato. Pareciera que la vida humana no vale nada. Esta violencia se agrava por la ineficacia de los cuerpos de seguridad en la prevención y lucha contra la delincuencia y por la impunidad producto de las deficiencias del Ministerio Público y del Sistema Judicial.
7.- La vida cotidiana para muchos hermanos venezolanos se ha convertido en un verdadero drama: no encuentran en los hospitales los más elementales servicios de salud; carecen de viviendas dignas; no encuentran escuelas en condiciones apropiadas y la educación ha descendido en su calidad; los internos de las prisiones no tienen las condiciones mínimas para vivir humanamente; en contraste muchos funcionarios públicos gozan de altísimos salarios y desproporcionados beneficios económicos y algunos gobernantes y líderes políticos se dedican a asegurar mayores cuotas de poder, descuidando la función pública para la que fueron electos o nombrados.
8.- Un problema que no es de hoy, es la corrupción en la administración pública. Los ingentes ingresos por la venta del petróleo, la falta de controles institucionales, la falta de formación de la población para ejercer la contraloría social, pero, sobre todo, el bajo nivel de conciencia ética de dirigentes y empresarios ha incrementado a niveles alarmantes en los últimos años este fenómeno. La corrupción está presente en todos los estratos sociales, con el agravante que se ha debilitado en nuestro pueblo la recta conciencia moral, pues lamentablemente la corrupción en la administración de los dineros públicos no es sentida por la mayoría de la población como uno de los problemas graves del país; así lo reflejan muchas encuestas.
LA PAZ SOCIAL AMENAZADA
9.- La convivencia entre nosotros se ha deteriorado gravemente. La intolerancia, la exclusión, la descalificación y el insulto se han convertido en patrones de conducta cotidiana. Rechazamos el irrespeto de la dignidad y los derechos de las personas, entre ellas los Obispos de Venezuela, cuando emiten opiniones distintas a la posición oficial, también cuando por este mismo motivo se excluyen a hermanos venezolanos del ejercicio de cargos en la administración pública y de la recepción de muchos servicios sociales.
10.- En Noviembre pasado, el pueblo respondió cívicamente, mostrando su deseo de pluralismo, con una alta participación en los comicios regionales. Lamentablemente, en algunos casos, ha habido un desconocimiento de hecho de los resultados electorales, produciéndose actos bochornosos en las tomas de posesión de algunos gobernadores y alcaldes. Los bienes patrimoniales de las instituciones no pueden ser objeto de destrucción vandálica y de acciones fanáticas, mientras los poderes públicos, garantes del bien común, se muestran indiferentes ante esta situación.
11.- La enmienda a la Constitución, propuesta por la Asamblea Nacional a petición del Presidente de la República, para la reelección indefinida o postulación continua, en un primer momento para sí mismo y luego, extendida a las autoridades públicas elegibles por votación popular, presenta un aspecto ético donde como pastores tenemos una palabra que decir.
12.- Ya el pueblo en el referéndum del 2007 fue consultado y se pronunció contrario a la reelección indefinida. Nos preocupa que el intento de revertir esa decisión popular ya expresada, y además con una celeridad inusitada, se traduzca en una mayor confrontación política y social, afectando gravemente una paz ya debilitada.
13.- Habría que preguntarse si es lícito volver a consultar sobre una decisión ya expresada, cuando el art. 345 de la Constitución impide expresamente que una propuesta que no sea aprobada pueda presentarse de nuevo en un mismo período constitucional. En este caso la Constitución no se refiere al mecanismo a emplear o utilizar, reforma o enmienda, sino al contenido objetivo de la consulta.
14.-Por otra parte, el art. 6 de nuestra Constitución establece como principio fundamental del sistema de Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela el que éste sea alternativo. La alternabilidad implica que las autoridades, sobre todo las ejecutivas, no deben ser reelegidas ilimitadamente en sus cargos, para respetar la igualdad de oportunidades de los ciudadanos en el acceso a los mismos. El constituyente estableció los lapsos para el ejercicio de los mandatos y posibilidades limitadas de reelección a fin de impedir la perpetuación de un gobernante. El art. 340 prevé la enmienda que tiene por objeto la adición o modificación de uno o varios artículos de la Constitución sin alterar su estructura fundamental. La alternabilidad como principio fundamental del sistema de gobierno no puede ser objeto de enmienda por formar parte de los principios y estructura fundamentales de la Constitución.
15.- Hemos mencionado anteriormente los grandes problemas sociales que aquejan a los venezolanos, relacionados con la inseguridad física y jurídica, la salud, la vivienda, la educación y el trabajo. Mediante esta propuesta de enmienda para la reelección indefinida no se resuelven ninguno de esos problemas. La misma persigue una finalidad referida al poder y a su extensión en el tiempo y no a la superación de las carencias que sufre el pueblo, lo cual es impostergable.
NUESTRO COMPROMISO DESDE LA FE
16.- Cuando analizamos la preocupante realidad del país desde la misión que se nos ha confiado de llevar la luz y la esperanza de la Buena Noticia de Jesucristo a todas las personas, no podemos menos de lamentar el dolor en que están sumergidos tantos compatriotas y de comprobar que no se está favoreciendo soluciones reales a la crisis en que estamos inmersos, la cual abarca desde la situación económica hasta los enfrentamientos sociales y la crispación política.
17. Los católicos estamos llamados a convertirnos a Cristo y su Evangelio. Debemos volver nuestra mirada a Jesús, nuestro Maestro y Salvador. En Él descubrimos, además de nuestra dignidad y vocación a la santidad, el llamado a la fraternidad para la construcción de un mundo nuevo. Sin este encuentro con Él, todo esfuerzo sería inútil. "...porque separados de mi no pueden hacer nada." (Jn. 15, 5)
18.- Por otra parte combatir esta realidad exige la voluntad política del gobierno, la convocatoria de todas las voluntades, un mayor compromiso del Poder Moral, el fortalecimiento ético de las instituciones públicas y privadas y el concurso de los Medios de Comunicación Social. Los Pastores de la Iglesia, como formadores natos de la conciencia moral de los cristianos, que son mayoría en este país, tenemos el deber de revisar a fondo nuestros programas religiosos y educativos, actualizarlos y emprender una formación religiosa y una catequesis mucho más renovada, ordenada a la iniciación cristiana y a dar solidez a nuestra fe. (Cf. Lc. 1, 4).
19.- En su actuación política, el cristiano no puede tener como único instrumento de análisis o de elaboración de su estrategia a las ideologías, mucho menos, a las de índole materialista, ya sea capitalista o marxista. Debe analizar críticamente la situación socio política y estudiar las diversas alternativas de solución a la problemática social. Desde un estricto sentido de fe, debe guiarse en su comprensión de la realidad y en su compromiso social y político por la Palabra de Dios y la Doctrina Social de la Iglesia.
CONVIVENCIA Y SOLIDARIDAD
20.- Todos los cristianos debemos empeñarnos a fondo en la creación de un clima nacional de convivencia y de solidaridad. La convivencia es posible entre nosotros. Y frente a la inminente crisis económica mundial, hacemos un llamado a que cada cristiano asuma actitudes de fraternidad, moderación en el uso de los bienes, austeridad y solidaridad con los más necesitados, particularmente con los excluidos, los enfermos, los marginados con quienes tenemos que vivir la solidaridad fraterna, con la conciencia de que en ellos está el propio Cristo: "Les aseguro que lo que hayan hecho a uno solo de mis hermanos más pequeños, me lo hicieron a mi" (Cf. Mt 25, 40).
21.- Este llamado implica poner en primer lugar en la vida personal e institucional a los excluidos y empobrecidos. Todo lo cual, exige al cristiano plantearse su compromiso político desde una acción más profunda y radical, que vaya a las verdaderas causas estructurales del problema de la pobreza. Poner al pobre en primer plano significa no conformarse con acciones asistencialistas que son necesarias y hay que mantener en situaciones de emergencia, pero que asumidas como programas permanentes generan estado de dependencia y le impiden el necesario protagonismo, sin el cual no es posible superar la pobreza.
22.- A lo anterior se une la necesaria revisión y superación del modelo de desarrollo dominante, tal y como nos acaba de pedir Benedicto XVI en su mensaje para la Jornada Mundial de la Paz de este nuevo año. La Iglesia, tanto en Venezuela como a nivel mundial, ha rechazado el modelo capitalista neoliberal de desarrollo, pero igualmente el socialismo de Estado que se nos quiere imponer. Nuestro pueblo debe afrontar las causas de sus males con el protagonismo de la sociedad organizada, sin aceptar el falso mesianismo de un Estado todopoderoso o la mano invisible del Mercado.
23.- Al concluir este mensaje, no podemos dejar de pensar y deplorar el recrudecimiento del conflicto palestino-israelí con sus secuelas de destrucción, muerte y dolor en su mayoría de seres humanos inocentes. Imploramos a Dios ilumine la mente de los autoridades de ambos países a fin de detener la masacre y logren a través de un verdadero diálogo una paz estable y duradera para esos pueblos.
UNIDOS EN LA MISION
24.- La Misión Continental Evangelizadora que iniciamos este 14 de Enero, en la festividad de la Divina Pastora, en la ciudad de Barquisimeto, será ocasión propicia para sentir la fuerza y el dinamismo transformador de la vida nueva en todos los ambientes de nuestra nación, a fin de reafirmar la hermosa tarea recibida del Señor: salir al encuentro de todos para hacerlos discípulos de Jesús y darles a conocer el Evangelio.
25.-Ponemos en manos de Jesucristo, Buen Pastor, y de su Santísima Madre, Nuestra Señora de Coromoto, nuestras inquietudes sobre la situación del país y los frutos deseados de la Misión Renovadora a la cual hemos sido convocados.
Con nuestra bendición, y los mejores votos por un año lleno de satisfacciones, gracia de Dios y paz.
Los Arzobispos y Obispos de Venezuela
Caracas, 13 de Enero de 2009
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