13.01.09

Cuando encontramos noticias relacionadas con la situación en Oriente Próximo hay que recordar algunos detalles.
La población de Palestina es judía desde hace más de 3.000 años y árabe-musulmana desde hace menos de 1.400 años.
Nunca ha existido ninguna nación palestina. Sin embargo, sí que han existido varias entidades históricas identificadas con Israel-Judá-Jerusalén-Palestina que, estando ubicadas siempre en el mismo lugar, no han estado nunca bajo gobierno árabe-musulmán.
Por ejemplo, el Reino de Israel que existió entre 1050 y 930 a. de J.C.. Y que, dividido, siguió existiendo como Reino de Israel entre 930 y 720 a. de J.C. y, como Reino de Judá, entre 930 y 586 a. de J.C..
Después del Reino de Judá, siguió existiendo población judía bajo el dominio de los imperios babilonio, entre 586 y 539 a. de J.C., persa, entre 539 y 332 a. de J.C., alejandrino, entre 332 y 305 a. de J.C., tolemaico, entre 305 y 198 a. de J.C., y seléucida, entre 198 y 141 a. de J.C.
Volvió a existir un reino judío, primero independiente bajo la dinastía hasmonea, entre 140 y 37 a. de J.C., y después dependiente de Roma bajo la dinastía herodea, entre 37 a. de J.C. y 44 d. de J.C. Todo vestigio de un reino de Israel terminó a causa de la represión romana de la Revuelta Judía del año 70. Entre el 6 y el 135, la provincia romana se llamó Judea. Entre el 135 y el 395 pasó a llamarse Palestina. Y entre el el 395 y el 638 pasó a formar parte del imperio bizantino.
Entre el 638 y el 1099 la población judía pasó a depender de los califatos árabe-musulmanes. Entre 1099 y 1187 existió el Reino Cristiano de Jerusalén, que dependió de los Cruzados. Entre 1187 y 1516 pasó a depender de las monarquías egipcias. Primero de los ayúbidas, entre 1187 y 1260, y después de los mamelucos, entre 1260 y 1516. Entre 1516 y 1918 el territorio del actual Estado de Israel, al igual que el de los estados de Jordania, Líbano, Siria, e Iraq, formó parte del Imperio Otomano.
Entre 1917 y 1948 estuvo bajo control británico por mandato de la Sociedad de las Naciones (1918-1946) y de las Naciones Unidas (1946-1948). El Primer Ministro laborista David Lloyd George prometió el 2 de noviembre de 1917, a través de su Secretario de Asuntos Exteriores, Arthur Balfour, que el entonces futuro Estado de Israel se ubicaría en el Mandato británico de Palestina. Sin embargo, a través de su Secretario de Estado para las Colonias, Winston Churchill, entregó en 1922 todo el territorio al Este de río Jordán, que sumaba casi el 80% del territorio bajo Mandato británico, y que era conocido como Transjordania, a los árabes. Para que hicieran con él lo que estimaran más oportuno. Y lo que estimaron más oportuno hacer con un territorio habitado mayoritariamente por árabe-palestinos fue un estado árabe que no era palestino sino hachemita.
En 1948, la ONU dividió el poco más de 20% del territorio restante en dos partes de tamaño similar, y asignó una parte a los palestinos hebreos y otra a los palestinos árabes. Si los países árabe-musulmanes hubieran aceptado este acuerdo mediante el que recibían casi el 90% del territorio bajo el antiguo Mandato británico, ahora no existiría ningún conflicto en Oriente Próximo. Sin embargo, tanto en 1947, cuando rechazaron la Resolución 181 de las Naciones Unidas, como en 2000, cuando rechazaron los acuerdos de Camp David, les pareció excesivo que el Estado de Israel ocupara menos del 0,17% de la superficie de Oriente Próximo.
El Estado de Israel existe desde 1948. Aunque la parte del territorio bajo el antiguo Mandato británico que le correspondió está formada en un 60% por desierto árido, los colonos lo hicieron florecer. Sin embargo, a pesar de las cuantiosas ayudas de la ONU a la Franja de Gaza y Cisjordania, los territorios árabe-palestinos nunca se han desarrollado. El dinero de la ayuda internacional ha terminado en las cuentas suizas de sus dirigentes político-militares para financiar el odio étnico a los judíos y el terrorismo contra el Estado de Israel.
Desde finales del s. XIX hasta el día de hoy, la población de Jerusalén, ciudad capturada por el Rey David (1037-970 a. de J.C.) dieciséis siglos antes de que naciera Mahoma (570-632), ha sido siempre mayoritariamente judía.
De los 3.000 años de historia que acabamos de contemplar, más de 1700 años corresponden a entidades históricas identificadas con Israel-Judá-Jerusalén-Palestina que, estando ubicadas siempre en el mismo lugar, aunque sometidas a múltiples variaciones de fronteras, no han estado nunca bajo dominio árabe-palestino o árabe-musulmán.