13.01.09
Cálculos matemáticos y la Santísima Trinidad
Martín Saralegi Aranguren, catedrático de matemáticas de la Universidad de Artois, al ser preguntado en una entrevista si la existencia de Dios era la conjetura de las conjeturas en su disciplina dijo: “Ése no es el sumum de un matemático, en absoluto. Ni el minimum tampoco. Existe una lista con todos los temas matemáticos que se estudian y la existencia de Dios no está entre ellos. ¡Es mejor ser creyente que sapiente!”
Siguió el entrevistador: “¿Porque 2+2 no siempre son 4?”, a lo cual dijo el catedrático: “Hombre, si me pongo pedante, le diré que no. ¡Se puede tener 2+2=11! Esto es rigurosamente cierto en base 3, vamos, que sólo tenemos las cifras 0, 1 y 2. Si su pregunta se refiere a que las matemáticas son «rígidas», la respuesta es más bien sí. Para construir la pirámide del saber, las bases tienen que ser sólidas. En la vida corriente uno no está obligado a utilizar el riguroso lenguaje matemático; al contrario, se tiene más libertad. Así, aunque 4+3=1 sea una aberración matemática, es una frase con sentido completo.”
¿Y la Santísima Trinidad? ¿Es una aberración matemática? ¿Tiene sentido completo?
Michael Heller, un sacerdote y matemático polaco, ganó en 2008 el premio académico mejor dotado del mundo por sostener que las matemáticas prueban que Dios existe. Se trata del Premio Templeton al Progreso hacia la investigación o desarrollo de realidades espirituales. Según un artículo en Zenit: “Las teorías de Heller no se centran tanto en ofrecer pruebas de la existencia de Dios como en suscitar dudas acerca de la realidad. Su especialidad son las fórmulas complejas que son capaces de explicar cualquier cosa, incluso el azar, a través del cálculo matemático.”
En el lenguaje matemático, un axioma es una proposición evidente en sí misma y que por eso no necesita demostración. Sin embargo, en mi opinión [no soy ni experta en matemáticas ni en teología], el gran misterio de la Santísima Trinidad (3 Personas, 1 sola Naturaleza) desafía los axiomas euclidianos “El todo es igual a la suma de las partes” y “El todo es mayor que cada una de las partes”, porque “cada parte” está compuesta del “todo”, Dios. Lo siguiente es lo que dice el santo de hoy, San Hilario de Poitiers (c. 315-368) en su obra “Sobre la Trinidad”, que ayuda a reflexionar sobre el Evangelio del domingo del Bautismo del Señor, en el que el Padre dice a Jesús:“Tú eres mi Hijo amado”(Mc. 1, 11):
“Lo que hay en el Padre eso mismo hay en el Hijo, y el Uno y el Otro no son sino Uno; porque el Padre no pierde nada de lo que posee dándolo a su Hijo, y el Hijo recibe del Padre todo lo que hace de El un verdadero Hijo”(3,3; 4,42; 8, 52; 9, 66). Mientras, el Hijo “Posee todo lo que hace verdaderamente a un hombre y todo lo que hace verdaderamente a un Dios”(10, 19) porque “nada penetra en Dios si no es Dios mismo. . . y todo lo que hay en El es El mismo”(12, 55). Además, está el Espíritu Santo, el Amor de Dios, porque “No tendríamos sino un todo incompleto si algo le faltase al todo”(2, 29). [Fuente de citas:www.mercaba.org]
El Papa Benedicto XVI cita de la misma obra: “‘Dios sólo sabe ser amor, y sólo sabe ser Padre. Y quien ama no es envidioso, y quien es Padre lo es totalmente. Este nombre no admite compromisos, como si Dios sólo fuera padre en ciertos aspectos y en otros no’ (9,61). Por este motivo, el Hijo es plenamente Dios sin falta o disminución alguna: ‘Quien procede del perfecto es perfecto, porque quien lo tiene todo le ha dado todo’ (2,8).” (Audiencia General, 10.10.07)
El santo, que fue bautizado a los 30 años, escribió su gran obra en su destierro a Frigia (actual Turquía). Los arrianos (que no creían que Jesús era Dios) consiguieron su destierro allí, pero al ver las muchas conversiones que lograba, pidieron que volviera a Poitiers. Dice el Papa Benedicto XVI del santo: “Siempre firme en la oposición a los arrianos radicales, […]su espíritu de conciliación trata de comprender a quienes todavía no han llegado a la verdad plena y les ayuda, con gran inteligencia teológica, a alcanzar la plena fe en la divinidad verdadera del Señor Jesucristo.”(Audiencia General, 10.10.07)
También concluye su audiencia con la siguiente oración de S. Hilario: “Haz, Señor que me mantenga siempre fiel a lo que profesé en el símbolo de mi regeneración, cuando fui bautizado en el Padre, en el Hijo y en el Espíritu Santo. Que te adore, Padre nuestro, y junto a ti a tu Hijo; que sea merecedor de tu Espíritu Santo, que procede de ti a través de tu Unigénito… Amén.” («De Trinitate» 12, 57).
Pregunta del día [Puede dejar su respuesta en los comentarios]: ¿Qué nos dicen otros santos sobre la Santísima Trinidad?
Mañana: El Sacramento del Bautismo – “Él os bautizará con Espíritu Santo” (Mc. 1, 8)