15.01.09

¡Urgente!: frente a la dispersión, se necesita partido político que sea católico


La noticia vino, ayer, publicada en Religión en Libertad y tenía un titular tal que así: “La Iglesia Católica en México propone la creación de un partido católico”

Así de escueto y así de claro.

El 24 de noviembre de 2002, siendo el actual Papa, Benedicto XVI, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe y Tarcisio Bertone, el ahora segundo del Vaticano, Secretario de tal Congregación, aquel organismo vaticano emitió una Nota doctrinal relativa al compromiso y la conducta de los católicos en la vida política que, a lo mejor, nos dice algo al respecto.

En el punto 7 de tal nota doctrinal se dice que: “La fe en Jesucristo, que se ha definido a sí mismo ‘camino, verdad y vida’ (Jn 14,6), exige a los cristianos el esfuerzo de entregarse con mayor diligencia en la construcción de una cultura que, inspirada en el Evangelio, reproponga el patrimonio de valores y contenidos de la Tradición católica

Por tanto, hay posibilidad, sin salirse de la doctrina católica, de que se constituya un partido político esencialmente católico.

En España hay muchos grupos de laicos que podrían posibilitar, con la unificación de objetivos, la creación de tal fuerza política.

Así, a vuela pluma, recuerdo los siguientes:

Observatorio Antidifamación Religiosa

Foro Español de la Familia

HazteOir

E-Cristians

Es evidente, sin embargo, que existen muchas más y que cualquiera que pueda leer este artículo aportaría (a mí me gustaría que así fuera) otros nombres y otras direcciones.

Yo no sé ni el nombre que podría tener tal partido político pero sí sé que sería importante que se tomara alguna decisión al respecto porque, de otra forma, las cosas irán de mal en peor y, luego, quizá podamos objetar poco ante lo que nos venga dado por el Maligno.

También es conocido que existen, ya, opciones políticas que defienden principios y valores católicos:

AES-Alternativa Española

Familia y Vida

Por tanto, existe una base más que suficiente como para que se diera el paso delante de dar forma a un partido político de indiscutible sentido católico.

Como respuesta a la pregunta que cualquier católico podría plantearse sobre la necesidad aquí planteada, nos la ofrece la misma nota doctrina citada arriba que, acudiendo a un Discurso de Juan Pablo II Magno al Cuerpo Diplomático (el 11 de enero de 2002) decía lo siguiente:

La marginalización del Cristianismo, por otra parte, no favorecería ciertamente el futuro de proyecto alguno de sociedad ni la concordia entre los pueblos, sino que pondría más bien en peligro los mismos fundamentos espirituales y culturales de la civilización

Quizá deberíamos plantearnos, en serio, lo que han dicho en México, no vaya a ser que tengamos que repetir, en España, el fenómeno Cristero que ensangrentó aquellas tierras hermanas americanas.

Aunque también entiendo que se me pueda llamar iluso o, simplemente, que pueda decirse de mí que estoy en la inopia.

Pero yo, a tal acusación la llamaría, simplemente, ceguera.

De todas formas, el miedo es libre.