
ZENIT
El mundo visto desde Roma
Servicio diario - 02 de febrero de 2009
SANTA SEDE
El Papa ve necesaria “una nueva síntesis entre capital y trabajo”
Benedicto XVI pide que Turquía reconozca jurídicamente a la Iglesia
El Papa pide al patriarca ruso seguir trabajando por la unión de los cristianos
El cardenal Bertone visita a la Iglesia en España y a exponentes políticos
La Santa Sede inicia un informe sobre las religiosas en Estados Unidos
MUNDO
El obispo que negó el Holocausto pide perdón
Horror de un purpurado francés ante las afirmaciones de monseñor Williamson
El cardenal de Bolivia padece insuficiencia cardiaca
Comercio Justo, una propuesta para la Cuaresma 2009
Manos Unidas recaudó 53,6 millones de euros en 2008
ENTREVISTAS
Meditando la Palabra de Dios con santos, escritores y literatos
DOCUMENTACIÓN
Benedicto XVI presenta los desafíos de la Iglesia en Turquía
Discurso del Papa a sindicalistas católicos
Mensaje del Papa al patriarca ruso con motivo de su entronización
Santa Sede
El Papa ve necesaria “una nueva síntesis entre capital y trabajo”
La actual crisis económica y social, “una oportunidad que la Iglesia debe aprovechar”
CIUDAD DEL VATICANO, lunes 2 de febrero de 2009 (ZENIT.org).- La crisis económica exige encontrar una nueva relación entre capital y trabajo, considera Benedicto XVI, quien considera que la coyuntura interpela también a la Iglesia.
"El gran desafío y oportunidad, que la preocupante crisis económica del momento invita a saber aprovechar, consiste en encontrar una nueva síntesis entre bien común y mercado, entre capital y trabajo", afirmó el Papa al recibir el pasado sábado a los miembros de la Confederación Italiana Sindical de los Trabajadores (Confederazione Italiana Sindacati Lavoratori, CISL),
El pontífice recibió a los dirigentes de este sindicato, con motivo del 60 aniversario de su fundación. La CISL surgió en 1948 como una escisión de la Confederazione Italiana dei Lavoratori (CIL, fundado en 1918 como respuesta a la Rerum Novarum de León XIII).
En su discurso, Benedicto XVI afirmó que el mundo del trabajo es "la clave esencial" de toda la cuestión social, "porque condiciona el desarrollo no sólo económico, sino también cultural y moral, de las personas, de las familias, de las comunidades y de la humanidad entera".
Citando a Juan Pablo II, el Papa subrayó que la Iglesia "nunca ha dejado de considerar el problema del trabajo dentro de una cuestión social que ha ido asumiendo progresivamente dimensiones mundiales".
Precisamente, la crisis económica y social actual "está afectando especialmente al mundo del trabajo", y requiere "un esfuerzo libre y responsable por parte de todos; es decir, es necesario superar los intereses particulares y de sector, para afrontar juntos y unidos las dificultades".
"Nunca como hoy se ha advertido una urgencia semejante", advirtió.
Ante la actual crisis, añadió el Papa, es necesario realizar un "llamamiento a la solidaridad y la responsabilidad de todos", así como trabajar juntos". "Las dificultades que atraviesa el mundo del trabajo empujan a una concertación efectiva y más compacta entre todos los componentes de la sociedad", añadió.
En este sentido, insistió en el importante papel que deben jugar los sindicatos a la hora de encontrar esta nueva relación entre capital y trabajo, hasta el punto de considerarlos "un elemento indispensable de la vida social, especialmente en las modernas sociedades industrializadas".
"Auguro por tanto que de la actual crisis mundial brote la voluntad común de dar vida a una nueva cultura de la solidaridad y de la participación responsable, condiciones indispensables para construir juntos el futuro de nuestro planeta", añadió.
Sindicato para el trabajador
Al repasar la historia de la CISL, el Papa destacó el empeño histórico de este sindicato de "fundar su actuación en los principios de la doctrina social de la Iglesia y la práctica de un sindicalismo libre y autónomo de facciones políticas y de los partidos".
"En el pleno respeto de la legítima autonomía de toda institución, la Iglesia, experta en humanidad, no se cansa de ofrecer la contribución de su enseñanza y de su experiencia a aquellos que pretenden servir a la causa del hombre, del trabajo y del progreso, de la justicia social y de la paz", añadió.
El Papa invitó a los sindicalistas a "renovar el entusiasmo de los comienzos y para redescubrir aún más vuestro carisma original".
"El mundo necesita personas que se dediquen con desinterés a la causa del trabajo en el respeto pleno a la dignidad humana y del bien común. La Iglesia, que aprecia el papel fundamental de los sindicatos, os está cercana hoy como ayer, y está dispuesta a ayudaros, para que podáis cumplir lo mejor posible vuestro deber en la sociedad", afirmó.
En la sección de documentos de ZENIT puede leerse el discurso íntegro del Papa,
Por Inma Álvarez
Benedicto XVI pide que Turquía reconozca jurídicamente a la Iglesia
Al recibir a los obispos del país en visita "ad limina apostolorum"
CIUDAD DEL VATICANO, lunes, 2 de febrero de 2009 (ZENIT.org).- En nombre de la laicidad que inspira la Constitución de Turquía, Benedicto XVI pidió este lunes a ese país reconocer jurídicamente a la Iglesia católica.
El Papa aprovechó su encuentro con los obispos de la Conferencia Episcopal turca, que han visitado Roma con motivo de su quinquenal visita "ad limina apostolorum", para repasar la situación de la pequeña comunidad católica que vive en ese país de mayoría musulmana (98%).
Recordando que la Iglesia está viviendo el año del bimilenario del nacimiento de San Pablo, que tuvo lugar en la actual Turquía, el pontífice comenzó pidiendo a las autoridades que faciliten el acceso de los peregrinos "a esos lugares tan significativos para la fe cristiana, así como a las celebraciones de culto".
Turquía fue cuna de algunas de las primeras comunidades cristianas más florecientes, acogió durante un tiempo a san Juan y a la Virgen María, según la tradición, y es dio a luz a numerosos padres de la Iglesia.
En los lugares o incluso templos que custodian estas memorias, en ocasiones a la comunidad cristiana no se le permite celebrar el culto.
Repasando después los desafíos que afronta la comunidad cristiana en la Turquía moderna, el Papa constató que "vive en una nación regida por una Constitución que afirma la laicidad del Estado, pero en la que la mayoría de los habitantes es musulmana".
"Por tanto, es muy importante que cristianos y musulmanes puedan comprometerse juntos a favor del hombre, de la vida, así como de la paz y la justicia".
De hecho, aclaró, "la distinción entre la esfera civil y la esfera religiosa es ciertamente un valor que debe ser protegido".
"No obstante en ese ámbito, le corresponde al Estado garantizar con eficacia a todos los ciudadanos y a todas las comunidades religiosas la libertad de culto y la libertad religiosa, siendo inaceptable toda violencia contra los creyentes, cualquiera que sea su religión".
En ese contexto, aseguró el Papa, "soy consciente de vuestro deseo y vuestra disponibilidad para entablar un diálogo sincero con las autoridades y encontrar una solución a los diversos problemas planteados a vuestras comunidades, como el del reconocimiento de la personalidad jurídica de la Iglesia católica y de sus bienes".
"Ese reconocimiento tendrá necesariamente consecuencias positivas para todos", recalcó.
En este contexto, propuso que "se establezcan contactos permanentes, por ejemplo a través de una comisión bilateral para estudiar las cuestiones que todavía quedan por resolver".
El Papa pide al patriarca ruso seguir trabajando por la unión de los cristianos
Envió un mensaje a través del cardenal Kasper con motivo de su entronización
CIUDAD DEL VATICANO, lunes 2 de febrero de 2009 (ZENIT.org).- El Papa Benedicto XVI volvió a enviar un mensaje al nuevo patriarca ortodoxo ruso, Su Santidad Kiril, esta vez con motivo de su entronización, insistiendo en la importancia de seguir trabajando por la comunión entre los cristianos.
El mensaje le fue entregado al patriarca por el cardenal Walter Kasper, presidente del Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos, junto con un cáliz, ayer domingo 1 de febrero, durante la celebración de su entronización como cabeza de la Iglesia ortodoxa rusa, en la catedral de Cristo Salvador de Moscú.
El cardenal Kasper encabezaba la delegación de la Iglesia católica invitada a la ceremonia, y que estaba compuesta por el secretario de este dicasterio, el obispo Brian Farrell, L.C., por el arzobispo Antonio Mennini, representante de la Santa Sede ante la Federación Rusa, por monseñor Paolo Pezzi, arzobispo de la "Madre de Dios en Moscú", y por el sacerdote Milan Zust.
En su carta, el Papa recuerda los encuentros mantenidos con el nuevo patriarca cuando éste era presidente del Departamento de Relaciones Eclesiales Externas, que definió como "llenos de buena voluntad".
Benedicto XVI le recordó el papel que él mismo desempeñó "al forjar una nueva relación entre nuestras Iglesias, una relación basada en la amistad, en la mutua aceptación y el diálogo sincero".
"Tengo serias esperanzas de que continuaremos cooperando para encontrar modos de fomentar y reforzar la comunión en el Cuerpo de Cristo", afirma el Papa.
Por otro lado, el pontífice recalcó la labor realizada por el anterior patriarca, Alejo II, tanto hacia la renovación de la propia Iglesia ortodoxa rusa como hacia la cooperación con el resto de las Iglesias cristianas.
El fallecido, añadió el Papa, "dejó a su pueblo una profunda y respetuosa herencia de renovación y desarrollo eclesial, al guiar a la Iglesia ortodoxa rusa fuera del largo y difícil periodo de sufrimiento bajo un sistema totalitario y ateo, a una nueva y activa presencia y servicio a la sociedad de hoy".
Alejo II "trabajó asiduamente por la unidad de la Iglesia ortodoxa rusa y por la comunión con las demás Iglesias ortodoxas. Al mismo tiempo, mantuvo un espíritu de apertura y cooperación con los demás cristianos, y particularmente con la Iglesia católica, para la defensa de los valores cristianos en Europa y en el mundo", asegura.
"Estoy seguro de que Su Santidad continuará edificando sobre este sólido fundamento, por el bien de su pueblo y para beneficio de los cristianos de todas partes", añade el Papa.
"Con ocasión de su entronización, deseo por tanto reafirmarle mi estima y mi cercanía espiritual. Rezo para que el Padre celestial le conceda la abundancia de los dones del Espíritu Santo en su ministerio, que le capaciten para guiar a la Iglesia en la paz y el amor de Cristo", concluye el mensaje.
El texto puede leerse en la sección de documentos de la página web de ZENIT.
Por Inma Álvarez
El cardenal Bertone visita a la Iglesia en España y a exponentes políticos
Entre el miércoles y el jueves de esta semana
CIUDAD DEL VATICANO, lunes, 2 de febrero de 2009 (ZENIT.org).- Encuentros con los representantes políticos de España, en particular con el primer ministro José Luis Rodríguez Zapatero, y la profundización en los derechos humanos, caracterizan la visita que realizará a España el cardenal Tarcisio Bertone.
El secretario de Estado de Benedicto XVI visitará Madrid entre el miércoles y jueves con motivo de su undécimo viaje internacional en este cargo, el segundo de 2009, tras la visita a México.
Según confirma "L'Osservatore Romano", el purpurado tiene previstos varios encuentros en la mañana del 4 de febrero con el ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación Miguel Angel Moratinos; con la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa De la Vega; y con el presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero.
A las 13.00 horas está previsto un almuerzo con el rey Juan Carlos, en presencia del príncipe heredero, Felipe, del presidente del Gobierno y del ministro de Asuntos Exteriores.
En la tarde, el cardenal Bertone mantendrá un encuentro con Mariano Rajoy, presidente del Partido Popular y líder de la oposición.
Dedicará la jornada del jueves a la Iglesia en España, que le ha invitado a ofrecer una conferencia con motivo del sexagésimo aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Dictará a mediodía la ponencia en la sede de la Conferencia Episcopal con el título "Los derechos humanos en el magisterio de Benedicto XVI".
A continuación, el cardenal almorzará con los obispos españoles en la sede de la nunciatura apostólica.
La Santa Sede inicia un informe sobre las religiosas en Estados Unidos
“El objetivo es reforzar y animar estas comunidades”, afirma la visitadora encargada
CIUDAD DEL VATICANO, lunes 2 de febrero de 2009 (ZENIT.org).- La Congregación vaticana para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica ha dado inicio a una visita apostólica para estudiar los institutos religiosos femeninos en Estados Unidos.
La visita ha sido promovida por el prefecto de este dicasterio, el cardenal esloveno Franc Rodé, C.M. El decreto, emitido el pasado 22 de diciembre, subraya que el objetivo de esta iniciativa es observar la calidad de la vida de los miembros de estos institutos religiosos.
La visita estará guiada bajo la dirección de madre Mary Clare Millea, A.S.C.J., nombrada visitadora apostólica por el cardenal Rodé. La Madre Millea, nacida en Connecticut, es la superiora de las Apóstoles del Sagrado Corazón de Jesús, un instituto religioso internacional con base en Roma que tiene unas 1.250 hermanas profesas en el mundo, de las cuales 135 en Estados Unidos. Madre Millea entró en la vida religiosa en 1965 y profesó los votos perpetuos en 1973.
La visita, que recogerá y analizará datos y observaciones sobre la vida religiosa, se limitará a los institutos apostólicos, que trabajan de forma activa en el servicio a la Iglesia y la sociedad. Las religiosas contemplativas, que tienen estilos de vida distinta, no están implicadas en el estudio. Al final de la visita, la madre Millea emitirá un informe privado al cardenal Rodé. Aunque no hay fecha límite, se espera que la iniciativa concluya antes de 2011.
Las religiosas católicas se han dedicado en Estados Unidos a apostolados como la enseñanza, la asistencia sanitaria y una serie de servicios pastorales y sociales, ya antes de que la nación se fundara. Según el Centro para la Investigación Aplicada al Apostolado (CARA), con base en Washington, en los últimos 40 años en número de religiosas estadounidenses ha disminuido, mientras que su edad media no deja de aumentar.
"He aceptado muy humildemente y me siento superada" afirmó Madre Millea comentando su nombramiento. "A mí, que he visitado cada comunidad y misión de mi congregación, el pensamiento de recoger hechos y datos de casi 400 institutos de los Estados Unidos me impresiona".
"Rezo por todas las hermanas que estarán implicadas en esta visita, y espero en sus oraciones, tanto por el éxito de la iniciativa como por mi papel en ella --añadió--. Pido también las oraciones del clero y de los fieles americanos".
"Sé que el objetivo de esta visita es animar y reforzar las comunidades apostólicas de religiosas, por la sencilla razón que estas comunidades son parte integrante de la vida de la Iglesia católica, en Estados Unidos y en el resto del mundo".
La madre Millea afirmó no sentir como una obligación la visita a todas las comunidades de religiosas, sino que más bien manifestó su voluntad de conocer mejor las muchas dimensiones de la vida religiosa femenina, así somo su preciosa contribución a la Iglesia y a la sociedad.
Con ocasión de la iniciativa, se ha lanzado el sitio www.apostolicvisitation.org para ofrecer información sobre el proyecto.
Mundo
El obispo que negó el Holocausto pide perdón
Carta de monseñor Richard Williamson
ROMA, lunes, 2 febrero 2009 (ZENIT.org).- Monseñor Richard Williamson, el obispo tradicionalista que en declaraciones a la televisión negó la verdad histórica de la Shoá judía, ha pedido perdón a Benedicto XVI en una carta.
La misiva, enviada al cardenal Darío Castrillón Hoyos, el 30 de enero, el prelado afirma que "en medio de este tremenda tormenta levantada por comentarios imprudentes de mi parte en la televisión sueca, le ruego que acepte, con el debido respeto, mi sincera manifestación de pena por las innecesarias angustias y problemas que he causado a usted y al Santo Padre".
"Para mí, lo que realmente tiene importancia es la Verdad Encarnada, y los intereses de Su única verdadera Iglesia a través de la cual solamente es posible salvar nuestras almas y dar gloria eterna, en nuestro modesto modo, al Dios Todopoderoso", añade.
Citando una frase del profeta Jonás, I,12, afirma: "Agarradme y tiradme al mar, y el mar se os calmará, pues sé que es por mi culpa por lo que os ha sobrevenido esta gran borrasca".
El obispo concluye su carta pidiendo al cardenal que "transmita al Santo Padre mi sincero agradecimiento personal por el documento firmado el pasado miércoles y hecho público el sábado", con el que levantó la excomunión a los cuatro obispos.
Según ha explicado la Santa Sede, levantar la excomunión no significa establecer en funciones de gobierno de la Iglesia a estos obispos. La Conferencia Episcopal de Suiza ha aclarado que siguen suspendidos en sus funciones como obispos (suspensión "a divinis").
Horror de un purpurado francés ante las afirmaciones de monseñor Williamson
El cardenal Ving-Trois explica la “mano tendida” del Papa
PARÍS, lunes, 2 febrero 2009 (ZENIT.org).- "¡Estas palabras suscitan horror!". Con estas palabras ha comentado el cardenal André Vingt-Trois, arzobispo de París, las afirmaciones negacionistas del Holocausto pronunciadas por monseñor Richard Williamson.
En una entrevista publicada el 1 de febrero por el diario francés "Le Parisien", el arzobispo explica también las razones de la "mano tendida" de Benedicto XVI, a los integristas. Por último, invita a la comunidad judía a no interrumpir el diálogo.
En la entrevista, el cardenal Vingt-Trois rechaza horrorizado las afirmaciones del obispo integrista Williamson, cuya excomunión fue levantada por Benedicto XVI el 24 de enero.
Interrogado sobre las "excusas sinceras", expresadas este 30 de enero por el obispo que minimiza la "Shoá", el cardenal Vingt-Trois afirma no ser "juez de las conciencias para saber si su arrepentimiento es sincero o no".
"La cuestión no es por otra parte la de la sinceridad, sino la de la verdad histórica. Se espera de él y de las personas como él que reconozcan la realidad histórica de los campos de exterminio y que lo digan", añade.
El arzobispo de París explica también las razones de la "mano tendida" de Benedicto XVI a los integristas.
"El cisma no es una opción política. Es una actitud religiosa --subraya--. La decisión del Papa no es una mano tendida hacia opciones políticas, y mucho menos su aprobación. Su misión es trabajar por la unidad de la Iglesia".
De esta manera, "levantando las excomuniones, suprime una barrera y hace posible un trabajo en profundidad. Ahora corresponde a los interesados decir si están decididos a reencontrar su lugar en la Iglesia", añade.
Recuerda también la adhesión de Benedicto XVI al último concilio: "No necesito decir que para el Papa el el Concilio Vaticano II no es negociable. Está de sobra convencido él mismo, y lo ha dicho de nuevo este miércoles".
El cardenal Vingt-Trois, por último, dirige un mensaje a la comunidad judía. "Las proposiciones negacionistas de Williamson, y de otros, reflejan poco la postura de la casi unanimidad de los católicos y, ciertamente no reflejan la de la Iglesia. Nos producen horror. Lo que hiere a los judíos hiere hoy también a los cristianos", afirma.
"Querría pedir a la comunidad judía que no condene a la Iglesia católica sobre la base de proposiciones extremadamente minoritarias de alguno que no tiene ninguna posición y ninguna misión en nuestra Iglesia. El camino que hemos recorrido juntos y que se abre ante nosotros es demasiado importante para nos dejemos manipular por ultras", concluye.
Cabe señalar que el levantamiento de la excomunión de monseñor Williamson no le atribuye un cargo de responsabilidad pastoral en la Iglesia católica, pues sigue suspendido en sus funciones episcopales, según ha aclarado la Conferencia Episcopal de Suiza. Los cuatro obispos a quienes el Papa ha levantado la excomunión siguen suspendidos "a divinis".
Traducido del francés por Nieves San Martín
El cardenal de Bolivia padece insuficiencia cardiaca
Julio Terrazas, arzobispo de Santa Cruz
LA PAZ, lunes, 2 de febrero de 2009 (ZENIT.org).- La secretaría general de la Conferencia Episcopal Boliviana (CEB) ha informado a la opinión pública este lunes que el cardenal Julio Terrazas, arzobispo de Santa Cruz, se encuentra internado en la Clínica INCOR de la ciudad de Santa Cruz, desde este domingo, con diagnóstico de insuficiencia cardiaca de grado 3.
El cardenal había sido operado del corazón en el año 1992. De acuerdo al parte médico del doctor Liders Mercado, médico de cabecera, una Junta Médica establecerá en las próximas horas cuál será el mejor tratamiento a seguir.
En una rueda de prensa el doctor Mercado aclaró que "para nosotros el diagnóstico es una insuficiencia coronariana aguda".
"Las enfermedades del corazón son enfermedades que en cualquier momento hacen fallas --añadió--. Por eso es que tenemos la obligación de mantenerlo en un servicio de unidad de cuidados intensivos".
Ante la consulta de la prensa sobre otros factores que pudieran haber ocasionado este malestar el doctor Mercado señaló que es posible que factores como el estrés, la edad, la diabetes (que él padece) también sean causales de esta situación.
Comercio Justo, una propuesta para la Cuaresma 2009
Mensaje dirigido a los religiosos con casa generalicia en Roma
ROMA, lunes, 2 febrero 2009 (ZENIT.org).- Hoy día de la Presentación de Jesús en el Templo, festividad en que se celebra a la Vida Consagrada en la Iglesia, se conoce la sugerencia de un grupo de religiosos a las comunidades que tienen sede internacional en Roma. Una original propuesta para vivir la Cuaresma 2009 y evaluarla al llegar la Pascua.
La CJIP, Comisión Justicia, Paz e Integridad de la Creación (http://www.ofm-jpic.org/index_es.html) y el Grupo de Trabajo para la Justicia Económica, hacen un llamamiento a todos los religiosos y en especial a los responsables de las sedes generalicias, miembros de la Unión de Superiores Generales (USG/UISG) en Roma, a que consideren adquirir lo que produce Fairtrade/Comercio Justo durante la Cuaresma de 2009, como una forma concreta de expresar la solidaridad con los más desheredados.
La Campaña de Solidaridad Cuaresma de 2009, bajo el lema "Dando fuerza al pobre en el mundo desarrollado", es impulsada por la CJIP de los franciscanos y el Grupo de Trabajo Justicia Económica integrado por religiosos de distintas órdenes y congregaciones.
Por medio de un folleto (http://jpicformation.wikispaces.com/espanol), la CJIP y el Grupo de Trabajo, pretenden informar a los generalatos en Roma sobre el movimiento Fairtrade/Comercio Justo, dando algunos ejemplos de lo que los religiosos en distintos lugares del mundo están haciendo, así como algunos consejos prácticos.
En su llamamiento, afirman que "las prácticas justas de comercio pueden ser un catalizador que vaya dando forma a un estilo alternativo de globalización, que valorice la solidaridad y promueva relaciones más equitativas. Esto es algo urgente a la luz de desigualdades inaceptables: El 22% de la población más rica posee el 82% de la riqueza global; además, entre 1960 y 1988, la diferencia en el porcentaje entre los 20% más ricos y el 20% más pobres subió de 3:1 a 78:1".
"A partir de una visión financiera y un compromiso basado en los valores del Evangelio --añaden- pueden surgir nuevas relaciones económicas, retando a los religiosos y religiosas a que hagan sus elecciones como consumidores, a partir de una conciencia crítica, con base en la realidad política, económica y social".
Por ello invitan a los responsables de la administración y compras de esas órdenes y congregaciones a hacer sus compras en establecimientos de Comercio Justo, facilitando sus direcciones en Roma. En el folleto se ofrecen también historias exitosas de implicación de religiosos en este comercio justo.
En Latinoamérica, el primer foro de Fairtrade/Comercio Justo tuvo lugar en Perú, en la Universidad Salesiana, en 2004, con unos 200 granjeros y artesanos, y representantes de gobiernos y ONG de toda América Latina. Tras la reunión, se propuso establecer una coordinación continental para el movimiento Fairtrade/Comercio Justo. La información de este trabajo puede verse en: http://asociacion.ciap.org/?lang=es
Hace algunos años en Irlanda, un fraile franciscano empezó a hacer visitas personales a representantes de grupos importantes, organizaciones, Iglesias, centros educativos, asociaciones de negocios, antes de convocarlos a una reunión pública.
Toda la asamblea fue invitada a trabajar juntos para convertirse en una "comunidad Fairtrade/Comercio Justo". Surgieron siete voluntarios para trabajar por un año. Hubo una creciente demanda de parte de los supermercados del vecindario, que colocaron productos de Fairtrade/Comercio Justo. Los niños convencieron a sus padres a que participaran en el proyecto. Otras poblaciones de la región se involucraron, de modo que la Diócesis espera convertirse en la primera Diócesis Fairtrade/Comercio Justo del país.
Según lo promotores de la Campaña Cuaresma 2009, "con sólo decidirse a beber una taza de café o te de Fairtrade en esta Cuaresma en su Casa General, podrá hacerse algo importante para la vida de los pobres".
"Muchos de nosotros --añaden-- estamos alarmados por el nivel de pobreza y de exclusión en el mundo. Al tomar una decisión relativamente simple bebiendo o comiendo un producto que garantice un precio justo para una persona pobre, está dando un viraje en contra de la pobreza, conduciendo al mundo hacia una situación más justa y equitativa. Está haciendo uso de su poder de compra como un instrumento para inclinar la balanza a favor de los pobres. Este testimonio podría alentar a otros hermanos o hermanas por todo el mundo a hacer algo similar, y juntos podremos tener otras muchas historias exitosas que platicar".
Y ofrecen una serie de sugerencias a quienes se decidan a participar personalmente. Por ejemplo, hablar con los miembros de la comunidad local y/o con la persona responsable de la compra de productos alimenticios para la casa general. Buscar comprometerse a comprar al menos un producto Comercio Justo durante el periodo de la Cuaresma".
Otra sugerencia es buscar información acerca de Fairtrade/Comercio Justo, dado que hay gran cantidad de material disponible en la red mundial de internet.
También pueden "ampliar el reto hacia otros miembros de su congregación, especialmente en los de los países desarrollados".
Y, por último, en Pascua, "evalúen la experiencia y su impacto en la comunidad local".
Por Nieves San Martín
Manos Unidas recaudó 53,6 millones de euros en 2008
La ONGD de la Iglesia Española presentó su campaña para 2009
MADRID, lunes, 2 febrero 2009 (ZENIT.org).- La organización no gubernamental para el desarrollo (ONGD) Manos Unidas, de la Iglesia Española, presentó, en el 50 aniversario de su fundación, la campaña para este año bajo el lema "Combatir el hambre, proyecto de todos".
La ONGD comunicó que se cumplieron sus expectativas de recaudación en 2008 con 53,6 millones de euros, según los datos aportados este lunes por la presidenta de Manos Unidas Begoña de Burgos, en la presentación de la nueva campaña.
Como se sabe, la organización humanitaria católica hace coincidir todos los años su campaña de recogida de fondos con el inicio de la Cuaresma, animando a las personas que colaboran con ella a realizar encuentros en los que se ayuna y se dona el importe de la comida a los proyectos de Manos Unidas en todo el mundo.
La ONGD financió en 2008 la puesta en marcha de 774 nuevos proyectos, con 49,3 millones de euros comprometidos, de los que se beneficiaron 6,7 millones de personas de todo el mundo.
La mayor parte de los proyectos eran educativos, 273, seguidos por los de promoción social, 163, sanidad, 125, mujeres, 119, y agrícolas, 94.
La principal aportación provino de manos privadas, con 41,5 millones de euros, el 77,5%, mientras que el sector público aportó los 12,1 restantes, el 22,5%.
El número de socios creció en un 1% y la aportación de los mismos se incrementó en 4,4 puntos.
La presidenta de Manos Unidas valoró el cumplimiento de lo previsto y agradeció "la fidelidad y generosidad que están demostrando los socios y colaboradores en estos momentos económicos tan difíciles", en los que, dijo, "hay que recordar y valorar aún más los esfuerzos generosos de tantas personas".
"En Manos Unidas estamos convencidos de que lograremos acabar con el hambre si todos tenemos voluntad de hacerlo y dedicamos todo nuestro esfuerzo a conseguirlo", dijo Burgos al comentar el lema de la campaña de este año. Informó de que se dará prioridad a proyectos en Sierra Leona, Haití y el norte de la India.
El próximo viernes 6 de febrero, Manos Unidas celebrará el "Ayuno voluntario" en toda España "como símbolo de solidaridad con tantas personas que, en el mundo, ayunan por necesidad durante todo el año, que superan los mil millones".
El domingo 8 de febrero, la ONGD celebrará la Jornada Nacional de Manos Unidas, con una celebración eucarística en la catedral de la Almudena de Madrid, presidida por el cardenal Antonio María Rouco Varela, y el obispo consiliario de Manos Unidas, monseñor Juan José Omella.
El 2 de julio de 1955, la Unión Mundial de Organizaciones Femeninas Católicas (UMOFC) hizo público un manifiesto en el que anunciaba su compromiso de poner su capacidad de movilización y de sensibilización el servicio de una causa que no podía esperar: la lucha activa contra el hambre en el mundo.
En España, las Mujeres de Acción Católica, lideradas por Pilar Bellosillo (una de las dos mujeres auditoras en el Concilio Vaticano II), tomaron el testigo y propusieron un Día del Ayuno Voluntario. Las mujeres españolas hicieron un llamamiento para combatir tres tipos de hambre: de pan, de cultura, y de Dios. Así nació la primera Campaña Contra el Hambre que ahora cumple 50 años.
Manos Unidas desde 1960 lucha contra la pobreza, el hambre, la malnutrición, la enfermedad, la falta de instrucción, el subdesarrollo y contra sus causas. Nació como una campaña puntual contra el hambre y, a partir de 1978, adquirió plena personalidad jurídica, canónica y civil, como organización.
Para cumplir su objetivo financia proyectos de desarrollo en los países en vías de desarrollo y realiza campañas de sensibilización en este país.
"Nada mejor para conmemorarlo que leer hoy aquél manifiesto", dice Manos Unidas en su página web. El manifiesto llevaba por título "Declaramos la guerra al hambre".
"Nosotras, mujeres del mundo entero --decía--, llamadas por la naturaleza a dar la vida, protegerla y alimentarla, no podemos aceptar por más tiempo que las fronteras del hambre se inscriban en nuestro globo con trazos de muerte. Mujeres católicas, llamadas por Jesucristo para dar testimonio de un amor universal y efectivo por la familia humana, no podemos resignarnos al hecho de que la mitad de la humanidad sufra hambre".
Eran años en que dominaba el optimismo sobre la efectividad de la acción organizada y voluntariosa contra el subdesarrollo de tantos pueblos. El hambre no sólo no ha sido derrotada sino que los Objetivos del Milenio de la ONU están en peligro.
Sin embargo, la organización católica española ha mantenido su prestigio por la seriedad con que reparte sus fondos y sigue recibiendo la confianza de un gran número de pequeños donantes y socios. Numerosos colegios, organizaciones, asociaciones, parroquias, etc, celebran el Día del Ayuno Voluntario en el inicio de la Cuaresma.
En esta campaña de su cincuentenario, Manos Unidas afirma que "la tarea es gigantesca, pero las posibilidades técnicas de nuestra época están a su altura". Ciertamente, añade, "requiere los poderosos medios de acción que poseen los Gobiernos y la coordinación de estos medios de acción a nivel internacional".
La UMOFC, de la que nació Manos Unidas, afirma disponer de millones de ejemplares de los Boletines Nacionales como instrumento único de penetración en los innumerables hogares del mundo entero.
"A través de nuestros Organismos y Asociaciones, en mayor escala aún, daremos impulso a la enseñanza casera y a la economía doméstica, sabiendo que una de las llaves del problema se halla en la utilización más racional de todos los recursos alimenticios de que dispone la mujer en todos los hogares del mundo", dice la UMOFC.
"Un solo obstáculo en la lucha contra el hambre sería insuperable: creer la victoria imposible. Ahora bien, todas unidas y en conexión con todos aquellos que se consagran a la misma tarea, podemos mucho más de lo que creemos. No se necesita más para acometer la empresa. Declaramos la guerra al hambre", concluye el manifiesto 2009.
Para más información: http://www.manosunidas.org
Por Nieves San Martín
Entrevistas
Meditando la Palabra de Dios con santos, escritores y literatos
Entrevista con el autor David Amado
BARCELONA, lunes, 2 febrero 2009 (ZENIT.org).- La grandeza de las Escrituras es "que nos abren el corazón de Dios porque Dios quiere relacionarse con nosotros. Sin Jesús se caería en una ética o en una gnosis".
Con esta premisa, el sacerdote David Amado, de la archidiócesis de Barcelona, presenta la Palabra de Dios sirviéndose de comentarios de santos, papas, padres de la Iglesia, escritores... y el resultado es "Palabra de Dios para los domingos y fiestas", editado por San Pablo.
Las páginas de esta novedad editorial, siempre basadas en la lectura de la Palabra de Dios que la Iglesia ofrece cada domingo, son estímulo e invitación para la reflexión, la oración y la puesta en práctica del Evangelio.
David Amado Fernández es sacerdote de la archidiócesis de Barcelona, en cuyo Instituto de Teología Espiritual es profesor. Es asimismo Director de la revista sonora "Aura" para invidentes y colabora en la revista mensual "Magnificat" y en la Universidad Abat Oliba CEU.
--Santos, escritores, literatos... los comentarios a la Palabra de Dios son inagotables. ¿En qué se ha fijado usted para plasmar estos comentarios?
--Amado: La Palabra de Dios es inagotable en su contenido y a pesar de los múltiples comentarios que existen y de la tradición viva de la Iglesia uno no deja de sorprenderse de las riquezas que pueden descubrirse.
A mí me inspiran mucho los escritos de los santos Padres, no sólo en sus reflexiones concretas sobre textos determinados de la Escritura, sino, en general, su modo de leer la Biblia. También me parece que estoy influido por la lectura que, de algunos pasajes bíblicos, ha hecho Juan Pablo II. Pero, continuamente descubro, no sólo en autores espirituales, sino también en clásicos de la literatura o en estudios exegéticos interpretaciones muy sugerentes.
En los comentarios que yo he escrito ha influido también el contexto. Estaban destinados a la edición española de la revista Magníficat y pensados como una ayuda para la comprensión orante de las lecturas dominicales.
--El Sínodo de la Palabra ha sido exigente con el nivel de las homilías, que a veces no tienen nada que ver con la Palabra de Dios. ¿Qué debe tener, una buena homilía?
--Amado: A mí me gusta que estén centradas en los textos bíblicos que se han proclamado en la celebración, o que aludan a la fiesta concreta. A veces las homilías responden a otras finalidades concretas y es más difícil aludir a los textos.
Me parece que, como norma general, han de ayudar a comprender la Palabra que se ha proclamado para que pueda ser interiorizada por los fieles. Creo también que hay que evitar caer en el moralismo y procurar transmitir la fe de la Iglesia en toda su riqueza.
--La Palabra de Dios es Jesucristo. Mucha gente piensa que el cristianismo es una "religión del libro", identificándola con la Biblia. ¿Cómo superar este obstáculo?
--Amado: San Agustín dice, "no tenemos la posibilidad de palparlo, pero sí de leer". Y también es muy conocido el dicho de san Jerónimo de que quien desconoce las Escrituras desconoce a Jesucristo. Benedicto XVI ha señalado que el cristianismo consiste en el acontecimiento del encuentro con una persona. Esto es así.
La Biblia nos sirve para conocer lo que Dios ha dicho de sí mismo y, por lo tanto, nos lleva a saber de Él para conocer cómo nos ama y poder corresponderle. La grandeza de las Escrituras es que nos abren el corazón de Dios porque Dios quiere relacionarse con nosotros. Sin Jesús se caería en una ética o en una gnosis.
--Caridad y palabra de Dios están vinculadas. ¿Por qué muchas personas se quedan con la letra, olvidando el espíritu de esta, y la invitación a la acción?
--Amado: Cuando acogemos con humildad y fe la Palabra de Dios ésta nos va transformando interiormente.
San Agustín señalaba que la Sagrada Escritura se comprende a través de la vida de los santos.
El mismo Espíritu Santo que inspiró la Biblia es el autor de nuestra santificación. La Palabra de Dios es viva y eficaz y, por lo mismo, nos transforma interiormente y nos dispone a vivir según lo que ahí se nos dice.
Igualmente, la vida según el Evangelio, dispone para una mejor comprensión de las Escrituras. Si nuestra vida no cambia seguramente es por falta de docilidad y por pretender dominar las Escrituras en vez de permitir que ellas nos configuren a nosotros.
Por Miriam Díez i Bosch
Documentación
Benedicto XVI presenta los desafíos de la Iglesia en Turquía
Discurso a los obispos del país
CIUDAD DEL VATICANO, lunes, 2 de febrero de 2009 (ZENIT.org).- Publicamos el discurso que dirigió Benedicto XVI este lunes a los obispos de la Conferencia Episcopal de Turquía con motivo de su visita "ad limina apostolorum".
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Queridos hermanos en el episcopado y en el sacerdocio:
Con alegría os recibo esta mañana, al realizar vuestra peregrinación a las tumbas de los apóstoles Pedro y Pablo, signo elocuente de vuestra comunión con el sucesor de Pedro. Doy las gracias al presidente de vuestra conferencia episcopal, monseñor Luigi Padovese, vicario apostólico de Anatolia, por las amables palabras que me ha dirigido en vuestro nombre. A través de vuestra presencia, vuestras comunidades de múltiples rostros vienen al encuentro de la Iglesia de Roma, manifestando así la unidad profunda que las congrega. Al regresar, saludad afectuosamente de mi parte a los sacerdotes, a los religiosos y a las religiosas, y a todos los fieles de vuestras diócesis. Decidles que el Papa, que lleva siempre en su corazón el recuerdo de su peregrinación a Turquía, permanece junto a cada uno de ellos, de sus preocupaciones y de sus esperanzas.
Vuestra visita, que se desarrolla providencialmente en este año consagrado a san Pablo, adquiere una importancia particular para vosotros, pastores de la Iglesia católica en Turquía, tierra en la que nació el apóstol de las gentes y en la que fundó varias comunidades. Como dije en la basílica en la que se encuentra su tumba, he querido promulgar este año paulino "para escucharlo y aprender ahora de él, como nuestro maestro, 'la fe y la verdad' en las que se arraigan las razones de la unidad entre los discípulos de Cristo" (Basílica de San Pablo Extramuros, 28 de junio de 2008). Sé que en vuestro país habéis querido dar un brillo particular a este año jubilar y que numerosos peregrinos visitan los lugares amados por la tradición cristiana. Espero que a los peregrinos les resulte más fácil el acceso a esos lugares tan significativos para la fe cristiana, así como a las celebraciones de culto. De hecho, me alegro profundamente por la dimensión ecuménica que se le ha dado a este año paulino, manifestando de este modo la importancia de esta iniciativa para las demás Iglesias y comunidades cristianas. ¡Que este año haga posibles nuevos progresos en el camino hacia la unidad de todos los cristianos! La existencia de vuestras Iglesias locales, en toda su diversidad, se enmarca en la prolongación de una rica historia caracterizada por el desarrollo de las primeras comunidades cristianas. Muchos nombres, sumamente amados por los discípulos de Cristo, están ligados a vuestra tierra, desde san Juan, san Ignacio de Antioquía, san Policarpo de Esmirna, hasta muchos otros ilustres padres de la Iglesia, sin olvidar el concilio de Éfeso en el que la Virgen María fue proclamada "Théotokos". Más recientemente, el Papa Benedicto XV y el beato Juan XXIII también marcaron la vida de la nación y de la Iglesia en Turquía. Quisiera recordar a todos los cristianos, sacerdotes y laicos, que han testimoniado la caridad de Cristo, en ocasiones hasta con el don supremo de su vida, como el padre Andrea Santoro. Que esta historia prestigiosa sea para vuestras comunidades, de las que conozco el vigor de la fe y la abnegación en las pruebas, no sólo el recuerdo de un pasado glorioso, sino además un aliento a continuar con generosidad en el camino trazado, testimoniando entre sus hermanos el amor de Dios por todo ser humano.
Queridos hermanos: los Concilios de Nicea y de Constantinopola han dado al Credo su expresión definitiva. Que sea para vosotros y para vuestros fieles un aliento apremiante a profundizar en la fe de la Iglesia y a vivir cada vez con más ardor la esperanza que de él mana. El pueblo de Dios encontrará un apoyo eficaz para su fe y su esperanza en una auténtica comunión eclesial. De hecho, "la Iglesia es una comunión orgánica que se realiza coordinando los diversos carismas, ministerios y servicios para la consecución del fin común que es la salvación" (Pastores gregis, n. 44), y los obispos son los primeros responsables de la realización concreta de esta unidad. La profunda comunión que debe reinar entre ellos, en la diversidad de ritos, se expresa particularmente por una fraternidad real y una colaboración mutua, que les permite ejercer su ministerio con un espíritu colegial y reforzar la unidad del Cuerpo de Cristo.
Esta unidad encuentra una fuente vital en la Palabra de Dios, de la que el reciente Sínodo de los Obispos ha subrayado su importancia en la vida y en la misión de la Iglesia. Os invito, por tanto, a formar a los fieles de vuestras diócesis para que la Sagrada Escritura no sea una Palabra del pasado, sino que ilumine su existencia y les abra un auténtico acceso a Dios. En este contexto, me es grato recordar que la meditación de la Palabra de Dios ofrecida por el patriarca ecuménico de Constantinopola, Bartolomé I, fue un momento importante de esa asamblea sinodal.
Permitidme también dirigir un saludo a los sacerdotes y religiosos que colaboran con vosotros en el anuncio del Evangelio. Procedentes de un gran número de países diferentes, con frecuencia su tarea es difícil. Les aliento a integrarse cada vez más en las realidades de vuestras Iglesias locales para que puedan dar a todos los miembros de la comunidad católica la atención pastoral necesaria, sin olvidar a las personas más débiles y aisladas. El pequeño número de los sacerdotes, con frecuencia insuficiente para la grandeza del trabajo, os debe incitar a desarrollar una vigorosa pastoral de las vocaciones.
La pastoral de los jóvenes es una de vuestras preocupaciones principales. Es importante que puedan adquirir una formación cristiana que les ayude a consolidar su fe y a vivir en un contexto con frecuencia difícil. Desde esta perspectiva, la formación de los laicos debe permitirles también asumir con competencia y eficacia las responsabilidades que se les exigen en el seno de la Iglesia.
La comunidad cristiana de vuestro país vive en una nación regida por una Constitución que afirma la laicidad del Estado, pero en la que la mayoría de los habitantes es musulmana. Por tanto, es muy importante que cristianos y musulmanes puedan comprometerse juntos a favor del hombre, de la vida, así como de la paz y la justicia. De hecho, la distinción entre la esfera civil y la esfera religiosa es ciertamente un valor que debe ser protegido. No obstante en ese ámbito, le corresponde al Estado garantizar con eficacia a todos los ciudadanos y a todas las comunidades religiosas la libertad de culto y la libertad religiosa, siendo inaceptable toda violencia contra los creyentes, cualquiera que sea su religión. En ese contexto, soy consciente de vuestro deseo y vuestra disponibilidad para entablar un diálogo sincero con las autoridades y encontrar una solución a los diversos problemas planteados a vuestras comunidades, como el del reconocimiento de la personalidad jurídica de la Iglesia católica y de sus bienes. Ese reconocimiento tendrá necesariamente consecuencias positivas para todos. Es deseable que se establezcan contactos permanentes, por ejemplo a través de una comisión bilateral para estudiar las cuestiones que todavía quedan por resolver.
Queridos hermanos: al final de nuestro encuentro, quisiera repetiros estas palabras de esperanza dirigidas a las Iglesias de Éfeso y Esmirna en el libro del Apocalipsis: "Tienes paciencia: y has sufrido por mi nombre sin desfallecer... No temas por lo que vas a sufrir... Manténte fiel hasta la muerte y te daré la corona de la vida" (Apocalipsis 2, 3.10). Que la intercesión de san Pablo y de la Théotokos os permita vivir en esta esperanza que procede de Cristo resucitado y vivo entre nosotros. De todo corazón, os imparto una afectuosa bendición apostólica, así como a los sacerdotes, a los religiosos y a las religiosas, y a todos los fieles de vuestras diócesis.
[Traducción del original en francés realizada por Jesús Colina
© Copyright 2009 - Libreria Editrice Vaticana]
Discurso del Papa a sindicalistas católicos
“La solidaridad y la responsabilidad, necesarias para superar la crisis”
CIUDAD DEL VATICANO, lunes 2 de febrero de 2009 (ZENIT.org).- Ofrecemos a continuación el discurso del Papa a los miembros de la la Confederación Italiana Sindical de los Trabajadores (Confederazione Italiana Sindacati Lavoratori, CISL), a quienes recibió en audiencia el pasado sábado por la mañana en la Sala Clementina del palacio Apostólico Vaticano.
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Ilustres señores, gentiles señoras:
Con viva complacencia os acojo y saludo cordialmente a los miembros del grupo dirigente de la Confederación Italiana Sindical de los Trabajadores: saludo particularmente al secretario general, y le agradezco las palabras que me ha dirigido en nombre de todos. Él ha recordado que precisamente hace 60 años, la CISL daba sus primeros pasos tomando parte activa en la fundación del sindicato libre internacional y contribuía a la naciente entidad con el fundamento en los principios de la doctrina social de la Iglesia y la práctica de un sindicalismo libre y autónomo de facciones políticas y de los partidos. Estas mismas orientaciones intentáis llevar a la práctica hoy, deseando continuar extrayendo del magisterio social de la Iglesia inspiración para vuestra actuación, con el fin de tutelar los intereses de los trabajadores y de las trabajadoras y de los jubilados de Italia. Como ha afirmado oportunamente el secretario general, el gran desafío y oportunidad, que la preocupante crisis económica del momento invita a saber aprovechar, consiste en encontrar una nueva síntesis entre bien común y mercado, entre capital y trabajo. Y en este ámbito es significativa la contribución que pueden aportar las organizaciones sindicales.
En el pleno respeto de la legítima autonomía de toda institución, la Iglesia, experta en humanidad, no se cansa de ofrecer la contribución de su enseñanza y de su experiencia a aquellos que pretenden servir a la causa del hombre, del trabajo y del progreso, de la justicia social y de la paz. Su atención a las problemáticas sociales ha crecido a lo largo del último siglo. Precisamente por esto, mis venerados predecesores, atentos a los signos de los tiempos, no han dejado de proporcionar oportunas indicaciones a los creyentes y a los hombres de buena voluntad, iluminándolos en su empeño en la salvaguardia de la dignidad del hombre y de las reales exigencias de la sociedad.
En el alba del siglo XX, con la encíclica Rerum novarum, el Papa León XIII hizo una encendida defensa de la dignidad inalienable de los trabajadores. Las orientaciones ideales, contenidas en este documento, contribuyeron a reforzar la animación cristiana de la vida social; y esto se tradujo, por otro lado, en el nacimiento y consolidación de no pocas iniciativas de interés civil, como los centros de estudio social, las sociedades obreras, las cooperativas y los sindicatos. Se verificó también un notable impulso hacia una legislación del trabajo respetuosa de las legítimas expectativas de los obreros, especialmente de las mujeres y de los menores, y se obtuvo también una sensible mejora de los salarios y de las mismas condiciones de trabajo. De esta encíclica, que ha tenido "el privilegio" de ser conmemorada por sucesivos documentos pontificios, Juan Pablo II quiso solemnizar su centenario publicando la encíclica Centesimus annus, en la que observa que la doctrina social de la Iglesia, especialmente en este último periodo histórico, considera al hombre enmarcado en la compleja red de relaciones que es típica de las sociedades modernas. Las ciencias humanas, por su parte, contribuyen a que pueda entenderse cada vez mejor a sí mismo, en cuanto ser social. "Sólo la fe, sin embargo --señala mi venerado predecesor-- le revela completamente su verdadera identidad, y precisamente de ella nace la doctrina social de la Iglesia, la cual, valiéndose de todas las aportaciones de las ciencias y de la filosofía, se propone asistir al hombre en el camino de la salvación (n. 54).
En su precedente encíclica social Laborem exercens de 1981, dedicada al tema del trabajo, el Papa Juan Pablo II había subrayado que la Iglesia nunca ha dejado de considerar el problema del trabajo dentro de una cuestión social que ha ido asumiendo progresivamente dimensiones mundiales. Al contrario, el trabajo --insiste-- se ve como la "clave esencial" de toda la cuestión social, porque condiciona el desarrollo no sólo económico, sino también cultural y moral, de las personas, de las familias, de las comunidades y de la humanidad entera (cfr n. 1). Siempre en este importante documento se resaltan el papel y la importancia estratégica de los sindicatos, definidos como "un elemento indispensable de la vida social, especialmente en las modernas sociedades industrializadas" (cf. n. 20).
Hay otro elemento que vuelve frecuentemente en el magisterio de los Papas del siglo XX, y es el llamamiento a la solidaridad y a la responsabilidad. Para superar la crisis económica y social que estamos viviendo, sabemos que es necesario un esfuerzo libre y responsable por parte de todos; es decir, es necesario superar los intereses particulares y de sector, para afrontar juntos y unidos las dificultades que atraviesan todos los ámbitos de la sociedad, y especialmente el mundo del trabajo. Nunca como hoy se ha advertido una urgencia semejante; las dificultades que atraviesa el mundo del trabajo empujan a una concertación efectiva y más compacta entre todos los componentes de la sociedad. La llamada a una colaboración encuentra significativas referencias también en la Biblia. Por ejemplo, en el libro del Qohelet leemos: "Más valen dos que uno solo, pues obtienen mayor ganancia de su esfuerzo. Pues si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del solo que cae!, que no tiene quien lo levante" (4,9-10). Auguro por tanto que de la actual crisis mundial brote la voluntad común de dar vida a una nueva cultura de la solidaridad y de la participación responsable, condiciones indispensables para construir juntos el futuro de nuestro planeta.
Queridos amigos, que la celebración del 60 aniversario de la fundación de vuestra organización sindical sea motivo para renovar el entusiasmo de los comienzos y para redescubrir aún más vuestro carisma original. El mundo necesita personas que se dediquen con desinterés a la causa del trabajo en el respeto pleno a la dignidad humana y del bien común. La Iglesia, que aprecia el papel fundamental de los sindicatos, os está cercana hoy como ayer, y está dispuesta a ayudaros, para que podáis cumplir lo mejor posible vuestro deber en la sociedad. En la fiesta de hoy de san Juan Bosco, deseo finalmente confiar la actividad y los proyectos de vuestro sindicato a este Apóstol de los jóvenes, que con gran sensibilidad social hizo del trabajo un precioso instrumento de formación y de educación de las nuevas generaciones. Invoco también sobre vosotros y vuestras familias la protección de la Virgen y de san José, buen padre y trabajador experto que cuidó día a día de la familia de Nazaret. Por mi parte os aseguro un recuerdo en la oración, mientras que os bendigo con afecto a vosotros aquí presentes y a todos los inscritos en vuestra Confederación.
[Traducción del original italiano por Inma Álvarez
© Copyright 2009 - Libreria Editrice Vaticana]
Mensaje del Papa al patriarca ruso con motivo de su entronización
"Tengo serias esperanzas de que continuaremos cooperando"
CIUDAD DEL VATICANO, lunes 2 de febrero de 2009 (ZENIT.org).- Ofrecemos a continuación el texto completo del mensaje de Benedicto XVI a Su Santidad Kiril, nuevo patriarca de Moscú y de Todas las Rusias, con motivo de su entronización, que tuvo lugar este domingo 1 de febrero en la catedral de Cristo Salvador de la capital rusa.
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A Su Santidad Kiril,
patriarca de Moscú y de Todas las Rusias
Felicito a Su Santidad con alegría al asumir la gran responsabilidad de pastorear a la venerable Iglesia ortodoxa rusa. Recuerdo perfectamente la buena voluntad que ha caracterizado nuestros encuentros en la época de su servicio como presidente del Departamento de Relaciones Eclesiales Externas. Con ocasión de su entronización, deseo por tanto reafirmarle mi estima y mi cercanía espiritual. Rezo para que el Padre celestial le conceda la abundancia de los dones del Espíritu Santo en su ministerio, que le capaciten para guiar a la Iglesia en la paz y el amor de Cristo.
Usted es ahora el sucesor de nuestro amado hermano de reverenciada memoria, Su Santidad Alejo II, que dejó a su pueblo una profunda y respetuosa herencia de renovación y desarrollo eclesial, al guiar a la Iglesia ortodoxa rusa fuera del largo y difícil periodo de sufrimiento bajo un sistema totalitario y ateo, a una nueva y activa presencia y servicio a la sociedad de hoy. El patriarca Alejo II trabajó asiduamente por la unidad de la Iglesia ortodoxa rusa y por la comunión con las demás Iglesias ortodoxas. Al mismo tiempo, mantuvo un espíritu de apertura y cooperación con los demás cristianos, y particularmente con la Iglesia católica, para la defensa de los valores cristianos en Europa y en el mundo. Estoy seguro de que Su Santidad continuará edificando sobre este sólido fundamento, por el bien de su pueblo y para beneficio de los cristianos de todas partes.
Como presidente del Departamento de Relaciones Eclesiales Externas, usted mismo desempeñó un papel relevante al forjar una nueva relación entre nuestras Iglesias, una relación basada en la amistad, en la mutua aceptación y el diálogo sincero al afrontar las dificultades de nuestro viaje común. Tengo serias esperanzas de que continuaremos cooperando para encontrar modos de fomentar y reforzar la comunión en el Cuerpo de Cristo, en fidelidad a la oración de nuestro Salvador de que todos sean uno, para que el mundo crea (cf. Jn 17:21).
Consciente de las enormes responsabilidades que acompañan el ministerio espiritual y pastoral al que el Espíritu Santo le ha llamado, renuevo a Su Santidad la seguridad de mis oraciones y buena voluntad fraterna. Pido al Dios Todopoderoso que le bendiga con su amor, que vele sobre la amada Iglesia rusa, y que sostenga a los obispos, sacerdotes y a todos los fieles en la esperanza que no falla, que es nuestra en Cristo Jesús.
En el Vaticano, a 28 de enero de 2009
BENEDICTUS PP. XVI
[Traducción del original inglés por Inma Álvarez
© Copyright 2009 - Libreria Editrice Vaticana]
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