03.02.09

Leonardo Boff desprecia lo que hace el Papa: ¡Qué raro!


Verdaderamente, hay personas que se caracterizan por manifestar una actitud perennemente fuera de lugar y, con sus declaraciones, se les puede aplicar aquel dicho que dice que es mejor estar callado y parecer tonto que hablar y demostrar que lo eres.

No quiero decir, con esto, que Leonardo Boff sea tonto como por insultarlo sino que es, no me cabe la menor duda, un tonto religioso o, lo que es lo mismo, que está “Falto o escaso de entendimiento o razón”… religiosa.

Vamos, que su desnortamiento es total y absoluto.

A las pruebas me remito.

El pasado 30 de enero, publicó Religión Digital Qué boda sin la tía Juana!) unas declaraciones de Leonardo Boff en las que dejaba bien claro el aprecio que tiene por Benedicto XVI que es, más o menos, cero o menos de cero.

Se encuentra, Boff, “sorprendido” porque entiende que no le gusta mucho el levantamiento de las excomuniones de los 4 obispos ordenados por Marcel Lefebvre. Es más, haciéndose portacoz de “muchos sectores de la Iglesia” (eso dice y ya sabemos cuáles son) también se encuentra “escandalizado”.

Habla Boff de una serie de lugares comunes que, por mucho que los grite, no son tan comunes como él pueda creer: que si al Papa no le gusta el Concilio Vaticano II (y por eso favorece a los que, al parecer, tampoco aprecian tal Concilio); que la ideología conservadora de Benedicto XVI le hacer acercarse más de la cuenta a ciertas personas de la Iglesia católica; que si esto y que si lo otro…

En fin, que no se desmarca nada de su tradicional postura que es, por eso mismo, anacrónica, absurda y alejada del mundo de lo real.

Pero, incluso, va más allá en su comportamiento torticero.

Cree, y así lo dice, que “Esta decisión del Papa me parece despreciable, entre otras cosas porque tengo fundadas sospechas de que los lefebvrianos no se van a contentar con esta victoria, sino que pronto pasarán al ataque y exigirán más, hasta llegar a una revisión del Concilio Vaticano II

Dice Boff que tiene “fundadas sospechas” pero no dice en qué se basa para manifestar tan infundado sospechorio porque, en realidad, él parte de una premisa que es, en sí misma, falsa: la decisión papal no es admisible. Por lo tanto, todo lo que sigue a tan distraída idea, está tocado por la aberración, la mentira y la maledicencia.

A mí, lo único que se me ocurre es que Leonardo Boff hace mucho tiempo que se alejó de la comunión con la Iglesia católica y, por eso, no puede entender que se procure, por parte del Pastor, atraer a las ovejas descarriadas. En realidad, quien se siente alejado de la Madre Iglesia de tal forma que todo lo que hace o dice así lo parece y demuestra no puede querer que se haga real aquel “Para que sean uno” que Jesucristo proclamó.

Y habla de un posible “cisma” en la Iglesia católica a partir de la decisión de Benedicto XVI sobre los 4 obispos tradicionalistas.

En realidad, el cisma (o cismillo) ya se produce cuando personas como Leonardo Boff se manifiestan, continuamente, en contra de todo lo que emane del Santo Padre, de los organismos vaticanos o de cualquier documento o palabra que pueda provenir de la jerarquía eclesiástica.

Pues eso, un cismillo (o cisma ridículo) al que, por la importancia que tiene, bien puede dedicársele algún gran desprecio.