El día en que Rouco se tomó la revancha

Por José Manuel Vidal
RD
Jueves, 5 de febrero 2009

 

Día de fiesta en Añastro, sede de la Conferencia episcopal. Con cientos de invitados de postín. Y medidas de seguridad extraordinarias. La sala de la Plenaria se fue llenando. A la derecha, los obispos. Unos 60. En el centro y a la izquierda, personalidades de la vida social y religiosa. Casi todos de la derecha. “Aquí se ven nuestros amigos”, decía un obispo a otro, mientras le palmeaba la espalda. Excepto el ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, el director de Confesiones religiosas, José María Contreras, el asesor de la vicepresidenta, Carlos García de Andoin, y, si acaso, el Defensor del Pueblo, Enrique Múgica. Todo lo demás, a la derecha del Padre y de Rouco Varela.

Desde Soraya Saéz de Santamaría a Jaime Mayor Oreja, que se fundió en un gran abrazo con el arzobispo de Granada, Javier Martínez, pasando por el vicepresidente del Congreso de los Diputados, Jorge Fernández, o Federico Trillo. Pocos primeros espadas, pues. Y muchos de la vieja guardia: Fraga, Marcelino Oreja, Rodolfo Martín Villa, Manuel Jiménez de Parga o Juan Cotino.

Y muchos “católicos” de postín. Y la COPE en pleno, sin Losantos ni Villa ni Vidal. Hasta el fundador de la Universidad Católica de Murcia, José Luis Mendoza y señora. Jueces, fiscales, abogados, periodistas...Julio Ariza, entre otros. El presidente de la CONFER, Fernández Barrajón, y el secretario general de la FERE, Manuel de Castro. Y el rector de la Universidad Pontificia de Comillas (“la única universidad católica que hay en España”), José Ramón Busto.

Y el Padre Ángel, de Mensajeros de la Paz. Y líderes religiosos de otras confesiones: Riay Tatary por los musulmanes; David Hatchweell por los judíos, Carlos López por los anglicanos, Policarpo Stavropoulos por los ortodoxos y Bonifacio López por la Iglesia de Jesucristo de los Últimos Días.

El comentario generalizado antes de la llegada de Bertone era la suma rentabilidad que Zapatero y los suyos habían conseguido con la visita del número dos del Vaticano. Con portadas y fotos angelicales a profusión. Pero algunos ya esperaban que la cosa cambiaría hoy. “Es el día de la revancha de Rouco”, decía un periodista avezado en lides religiosas a mi lado.

Primero llegaron los cardenales del séquito de Bertone, para colocarse en la mesa presidencial. Sistach, Amigo y García Gasco. Los dos primeros con sus preceptivos capisayos púrpuras y Gasco de clergyman. Alguien susurraba que era una forma de mostrar su disconformidad con las sonrisas del día anterior de Bertone con los socialistas. Quizás no. Por cierto, tantos los cardenales como otros muchos obispos se paraban a saludar efusivamente a Bernardo Herráez, el otrora banquero de Dios y ex máximo responsable de la COPE.

Por detrás, una segunda remesa formada por Martínez Camino, el Nuncio, su consejero Bianco y le cardenal Cañizares. El nuevo prefecto, con cara de circunstancias. Serio, casi triste. Y después, las auténticas estrellas del acto: Rouco y Bertone. Rouco, radiante. Se veía que era su día. Y que venía a desmentir todos esos dimes y diretes del puenteo y de la lectura de cartillas. Con mando en plaza. Dirigía a Bertone y éste se deshacía en detalles con él.

Cerrada ovación. Rouco le presenta y le agradece su presencia con “sentida gratitud”. Y lanza una media conferencia en la que marca las líneas de fondo: “La vida y la familia presentan momentos de incertidumbre”.
Bertone se quitó las gafas y comenzó la lectura en perfecto español de su conferencia. Larga y trabada. Comenzó expresando su “gratitud al cardenal Antonio María Rouco Varela”. Y disertó largo y tendido. Ratificando en el plano de los principios todo lo que viene diciendo desde siempre la CEE. ¡Cómo no podía ser de otra manera! Derechos humanos de “matriz católica”, iusnaturalismo frente a iuspositivismo, Declaración de Derechos Humanos de "matriz católica".

Basados en la ley natural. Defensa del iusnaturalismo frente al iuspositivismo : "La ley natural está por encima de las mayorías parlamentarias".

Juan Pablo II tenía preparado un proyecto de encíclica sobre la ley natural como base y fundamento de los derechos humanos.

Consecuencias: matrimonio de hombre y mujer, libertad religiosa, defensa de la vida y de la familia, derechos de los padres a elegir la educación moral de sus hijos.

Es decir, "sana laicidad". "Una fe privada, como pretende el laicismo es una caricatura". "Sin Dios, el hombre está perdido". "Excluir la religión de la vida social socavaría las bases mismas de la convivencia".

"La Iglesia no quiere sustituir al Estado ni reivindicar su puesto"

Principio de la "mutua independencia y sana laicidad"

"No debería ser necesario renegar de Dios para ser ciudadanos".

Con deferencias continuas hacia Rouco: Agradeció especialmente su invitación y, para que quedase claro que no venía a puentearlo, señaló que su "oficio" le exige reunirse con las autoridades allá donde vaya.

“Como dijo el señor cardenal”, repitió en varias ocasiones durante la Conferencia. Gestos continuos de amabilidad hacia él y de petición de aquiescencia. A Rouco se le veía feliz, en plan ganador. A su lado, Cañizares, seguía absolutamente serio y sin cruzar palabra con el cardenal de Madrid. Sólo al final, por detrás de Bertone, Rouco y Cañizares se dieron la mano en un saludo de despedida frío y distante. Dicen que las relaciones entre ambos están muy “tocadas”. Y de hecho, en contra de lo que algunos preveían, Cañizares no tuvo protagonismo alguno en la visita de Bertone. Mising, desaparecido total.

Ovación de gala al término de su conferencia. Uno de los que más aplaudía, el ministro Bermejo. Que tampoco tuvo reparo en ponerse de pie, a invitación de Rouco, para rezar el ángelus. Eso sí, al final de la oración, no se santiguó, como la mayoría de los presentes.

A continuación, rueda de prensa. Con Martínez Camino de improvisado traductor del italiano al español. Con Bertone de estrella. Es simpático, amable y sabe camelar a los medios. Lástima que la rueda estuviese amañada. Sólo tres preguntas “asignadas”: Una al periodista de la RAI, otra al Abc y otra al programa “Ultimas preguntas” de TVE.

Bertone contestó a todo y con elegancia, pero in morderse la lengua. A su lado, Rouco con ganas de balón. Hasta pidió por lo bajo si respondía él a la pregunta sobre la libertad religiosa en España. Le dijeron que mejor no lo hiciese. Y, por una vez, se dejó aconsejar.

Bertone señalaba: "El Gobierno me aseguró que la nueva ley de libertad religiosa tiene en cuenta los Acuerdos" y que, por lo tanto, "no equiparará a todas las confesiones religiosas".

"En España también se está intentando redefinir los derechos humanos".

"En el aborto, mantenemos posiciones muy diferentes. He intentado convencer al Gobierno de que hay que restringir y no ampliar los casos de aborto".

Y se fue saludando a todo el mundo. Es alto (igual de alto que el cardenal Amigo) e irradia sencillez y amabilidad. Engancha. Como buen salesiano. Se le nota la escuela de Don Bosco.