Cardenal Amigo: "Me fui de misionero porque me quemaba el amor de Cristo"
06.02.09 | 19:15. Archivado en Amigo

(RD/OMPress).-Con la intervención del cardenal Carlos Amigo, arzobispo de Sevilla, han dado comienzo en Madrid hoy, viernes 6 de febrero, las Jornadas de Formación para Empleados y Voluntarios de las Obras Misionales Pontificias.En su intervención sobre los "Responsables y Agentes de la Pastoral Misionera", el capítulo VI de la Encíclica de Juan Pablo II "Redemptoris Missio", el cardenal de Sevilla ha querido mostrar el perfil-retrato de cada una de las personas que trabaja al servicio de la misión de la Iglesia, en la que todos estamos unidos peros somos distintos.
Ha querido tener como conductor de su ponencia los diversos retratos que presenta la encíclica misionera, uniéndolos como si se tratara de una composición musical. Hacía referencia al gran músico Mussorgski quien, invitado por un amigo suyo a una exposición de pintura, compuso la obra "Cuadros de una Exposición". Estos perfiles retratos están unidos por la única música de la acción del Espíritu Santo.
Como portal al recorrido por los agentes de la pastoral misionera, Mons. Amigo ha recordado, en primer lugar, el decreto Ad Gentes, del Concilio Vaticano II, que dio fundamento teológico al compromiso misionero, "sin teología, sin relación con Dios, estamos construyendo sobre arena", indicaba. Segundo, la Iglesia, por mandato de Jesucristo, ha encendido una llama que nosotros debemos mantener encendida.
También, ha hecho referencia al último sínodo de los obispos sobre la palabra. Todo esto como sustrato al anuncio y al testimonio. Por lo que también recordó que el anuncio debe ser explícito y el testimonio coherente con la vida, que es la credibilidad. Esta credibilidad nunca va a venir de los números, siempre viene de la coherencia. Y, por lo mismo, no hay testimonio sin testigos, no existe misión sin misioneros.
El testimonio en la Iglesia, recordaba el cardenal, tiene nombres y apellidos y número de carnet de identidad. Y la motivación ha de ser el amor de Jesucristo, "me fui de misionero porque me quemaba el amor de Cristo". De ahí también la alegría porque "un cristiano no puede blasfemar de Dios con la tristeza", la labor del misionero es hacer que sus hermanos se sientan a gusto y felices con la fe que tienen.
Entre los agentes de pastoral, ha hecho especial hincapié en el primer cuadro, el de los 12, el de los apóstoles cercanos a Jesús, cuyos sucesores son los obispos, que "predicaron la misma verdad y fundaron la misma Iglesia" en lugares distintos. Y la misión de los obispos es la de promover la animación misionera, "el obispo es el que empuja, el que promueve. pero también el que dirige". Su misión es la de coordinar la acción misionera, destinar operarios y recursos. Todo fiel cristiano debe exigir tener un pastor que les guíe, es un derecho de todo bautizado, y el obispo no debe renunciar a lo que en realidad es, un pastor.
Otro de los cuadros que presenta la "Redemptoris Missio" es el de la inculturación, palabra que muchos interpretan y pocos entienden. La inculturación es "meterse en la piel de la persona que tienes delante, gustar con sus mismos gustos, pensar como él piensa".
Recorrió la labor de los institutos misioneros que tienen el carisma de llevar a otros pueblos el nombre de Cristo y deben ser fieles a su carisma; la labor, también, de los institutos de vida consagrada; la labor de los sacerdotes diocesanos, de los "fidei donum"; la labor de los laicos y la de los catequistas; la de los nuevos movimientos eclesiales.
Concluyó su intervención afirmando que todos los agentes de la pastoral misionera son la voz: "Todos somos la voz, pero sólo uno es la Palabra. Cuando tú retiras tu voz, la Palabra permanece, sigue dando vida".