06.02.09

Lo progresista es apostar por la vida


Nuestra firma de apoyo a Red-Madre ha sido eficaz. El día 11 de diciembre las Cortes de Castilla-León han aprobado una ley de la que apenas se ha hablado y sin embargo es importante por las muy buenas consecuencias que puede tener. Me refiero a la “Ley de creación de una red de apoyo a la mujer embarazada”. Muchos recordareis que hace un año se nos pedía una firma para presentar una Iniciativa Legislativa Popular en apoyo a la mujer embarazada de forma que no tuviera que acudir al aborto.

Pues bien, el texto fue presentado con más de 40.000 firmas –la iniciativa exige 25.000- lo que supone un alto grado de participación ciudadana. El grupo socialista votó en contra de la toma en consideración rechazando que las Cortes iniciaran el debate del proyecto presentado. Ponían así de manifiesto su voluntad de no implantar una red asistencial de apoyo a la mujer embarazada e impedir el debate de esta Iniciativa Popular. Esta postura tiene su lógica desde la opción que ha tomado el gobierno del partido socialista: en lugar de apoyar a la madre embarazada, estamos oyendo una y otra vez a miembros y “miembras” del gobierno que van a ampliar, todavía más, la actual ley de aborto. Parece estar tomada la decisión de aborto libre en las 14 primeras semanas, como si fuera un derecho de la madre. Entre estas dos posturas, apoyar a la madre embarazada o dejar aborto libre, ¿cuál es de verdad la postura progresista?

Interesa conocer el contenido de la ley. La nueva ley supone crear una red de apoyo coordinando los recursos que ya existen (de sanidad, educación, etc) y creando recursos específicos como apoyo jurídico, psicológico, de posible alojamiento temporal, con teléfono gratuito para acceder a esta red, apoyo específico a adolescentes embarazadas que las permita adaptar su calendario escolar. Esta iniciativa no va contra nada ni contra nadie, tan sólo a favor de la mujer embarazada, sobre todo ante embarazos no deseados. Se trata de ayudar con más información y más recursos para que la mujer pueda elegir libremente y no tenga como única opción la del aborto que es la más traumática para la madre y para el hijo. La maternidad es un bien social, más aún cuando el escaso índice de natalidad hace que la población media en España sea muy envejecida. Por eso la nueva ley de apoyo a la mujer embarazada, además de salvar vidas, y vidas indefensas, es una clara protección de la maternidad. Esto sí es una opción progresista.

¿A dónde nos lleva el aborto? Yo conozco a niños que ya corren por las calles que no hubieran nacido si sus madres hubieran seguido el consejo médico de abortar para evitar un probable –en opinión del médico- síndrome de Down. El buen criterio humano de la madre ha hecho posible que esos niños tengan vida, y una vida sana, para felicidad de padres y abuelos. Este caso real, que tiene rostros bien concretos, nos muestra a dónde nos puede llevar el aborto. En primer lugar, a eliminar vidas humanas, que es lo más grave. ¿Quién se puede arrogar el derecho a matar la vida de un ser humano? ¿No hemos llegado a la convicción en las sociedades civilizadas de que la pena de muerte debe ser eliminada? ¿Cómo se puede defender el aborto bajo la bandera del progreso?

Por otro lado la alegría de padres y abuelos en el caso que he expuesto, contrasta con el trauma psicológico que arrastran muchas madres que abortan. El drama que hay detrás del aborto, normalmente se oculta, porque la verdad, cuando sale a la luz hace ver las cosas de otra manera. Por eso hasta se esconde el nombre con la eufemística expresión “interrupción voluntaria del embarazo”.

Las campañas que se vienen realizando desde hace años a favor del aborto son muy eficaces por situarse en la corriente de lo políticamente correcto y están logrando algo muy grave que es la aceptación social del aborto. Aquellos que se atreven a manifestar una opinión contraria, son tildados de integristas y faltos de corazón. Es el mundo al revés. Pero no debemos dejarnos engañar. Julián Marías ya nos dejó escrito que la aceptación social del aborto es lo más grave que ha ocurrido en nuestro tiempo. Muestra la pendiente inexorable hacia el embrutecimiento de la sociedad y la decadencia de una civilización que tanto ha contribuido al bien de la humanidad.

El paso siguiente está ya anunciado para que nadie se lleve a engaño. Vamos camino de la eutanasia. Lo ha dicho claramente el ministro de Sanidad, además con palabras engañosas, como si el hecho de procurar la muerte a un enfermo terminal, fuera un gesto de bondad. Y se cambia el nombre, como el aborto: se le llama muerte digna o suicidio asistido. Está claro que la campaña de mentalización social ha empezado a funcionar ya hace un tiempo. Basta recordar el caso Ramón Sampedro y el apoyo oficial, con seis ministros al estreno, a la película de Amenábar.

Como contraste, merece la pena destacar los muchísimos casos de muerte digna de personas que hasta el último suspiro han estado arropados del calor familiar. El testimonio de Adolfo Suárez Illana, hijo del ex-presidente Suárez, es muy aleccionador: “He visto a mi madre morir muy poco a poco. No se le alargó ni acortó un minuto ese camino, aunque se tomaron todas medidas para evitarle cualquier sufrimiento innecesario. De aquellos dos años tan difíciles no recuerdo ni un solo segundo indigno”. Y añade: “Llevo casi cinco años sin poder tener una comunicación intelectual con mi padre, pero por mucho que le hecho de menos, todos los días me hace feliz, y disfruto y me río con él.¿Alguien tiene el valor de decirme que esa es una vida indigna?”.

Ricardo Puente, Miranda de Ebro.

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