ZENIT

El mundo visto desde Roma

Servicio diario - 11 de febrero de 2009



SANTA SEDE
Benedicto XVI muestra cómo “progresar” en la vida espiritual”
Pasos hacia la normalización de las relaciones judeocatólicas
El Papa invita a la colaboración entre los obispos de países ex comunistas
Benedicto XVI recomienda a los enfermos encomendarse a la Virgen de Lourdes
La Santa Sede pide a Europa más solidaridad con África y con Tierra Santa

MUNDO
El Papa podría visitar Portugal “en un futuro próximo”
Jóvenes argentinos descubren el sentido universal de la misión
Los carmelitas descalzos abren una nueva fundación en Sri Lanka
Caritas continúa distribuyendo ayuda de emergencia a Gaza
Obispos constatan las heridas abiertas del comunismo en Europa del Este
Cáritas de Europa del Este junto a niños de la calle y víctimas de la trata

ENTREVISTAS
Un fundador presenta la formación como pilar para la misión del laico

AUDIENCIA DEL MIÉRCOLES
Benedicto XVI presenta la "Escala del Paraíso" de la mano de Juan Clímaco

DOCUMENTACIÓN
Propuestas de los obispos de México ante la crisis económica
 


Santa Sede


Benedicto XVI muestra cómo “progresar” en la vida espiritual”

Propone la “Escala del paraíso” de Juan Clímaco como ejemplo

 

CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 11 de febrero de 2009 (ZENIT.org).- El crecimiento de la propia vida en la virtud no es algo que pertenecía a los monjes del desierto o a quienes querían llevar una vida de heroísmo, sino que es un camino para todos los bautizados, afirma Benedicto XVI.

Ante los cerca de 8.000 peregrinos congregados en el Aula Pablo VI para la Audiencia General, el Papa retomó su enseñanza sobre los Padres de la Iglesia, que había dejado el año pasado para comenzar el ciclo de veinte catequesis sobre san Pablo.

En esta ocasión, habló sobre Juan Clímaco, monje ermitaño del siglo VI, autor de la "Escala del paraíso", uno de los escritos espirituales más importantes de la historia cristiana.

Juan Clímaco fue un monje que vivió en el Sinaí como ermitaño y como cenobita, en un tiempo en que el Imperio Romano se había desmoronado ante el empuje de las invasiones bárbaras, y la única institución que subsistía era la Iglesia.

"La Escala, obra escrita por un monje eremita que vivió hace mil cuatrocientos años, ¿puede decirnos algo a nosotros hoy? El itinerario existencial de un hombre que vivió siempre en la montaña del Sinaí en un tiempo tan lejano, ¿puede ser de actualidad para nosotros?", se preguntó el Papa.

Aunque la respuesta pareciera ser negativa en primer término, invitó a los presentes a caer en la cuenta de que "aquella vida monástica es sólo un gran símbolo de la vida bautismal, de la vida del cristiano".

El obispo de Roma puso de manifiesto que este método de vida espiritual propuesto en la Escala culmina "con las virtudes fundamentales, iniciales, más sencillas: la fe, la esperanza y la caridad".

"No son virtudes accesibles solo a los héroes morales, sino que son don de Dios a todos los bautizados: en ellas también crece nuestra vida", añadió.

La fe, por ejemplo, "implica que yo renuncie a la arrogancia, a mi pensamiento, a la pretensión de juzgar por mi mismo, sin confiarme a otros. Este camino hacia la humildad, hacia la infancia espiritual es necesario superar la actitud de arrogancia".

Por otro lado, "sólo la esperanza nos hace capaces de vivir la caridad. La esperanza en la que trascendemos las cosas de cada día, no esperamos el éxito en nuestros días terrenos, sino que esperamos finalmente la revelación de Dios mismo".

"Sólo en esta extensión de nuestra alma, en esta autotrascendencia, nuestra vida se engrandece y podemos soportar los cansancios y desilusiones de cada día, podemos ser buenos con los demás sin esperar recompensa. Sólo si Dios existe, esta gran esperanza a la que tiendo, puedo cada día dar los pequeños pasos de mi vida y así aprender la caridad", explicó.

"Escala"

El pontífice explicó a los fieles en qué consiste la "Escala" de Juan Clímaco, que este monje escribió después de 40 años de vida eremítica a los pies del monte Sinaí.

En este tratado de vida espiritual, Juan "describe el camino del monje desde la renuncia al mundo hasta la perfección del amor. Es un camino que tiene lugar a través de treinta escalones, cada uno de los cuales está unido con el siguiente".

Esta "ascensión" se divide en tres fases: "la primera muestra la ruptura con el mundo con el fin de volver al estado de infancia evangélica", la segunda "el combate espiritual contra las pasiones", y la tercera, "la perfección cristiana".

La primera fase, explica Benedicto XVI, supone "la vuelta a la verdadera infancia en sentido espiritual, el llegar a ser como niños. El alejamiento voluntario de las personas y lugares queridos permite al alma entrar en comunión más profunda con Dios. Esta enuncia desemboca en la obediencia, que es el camino a la humildad a través de las humillaciones -que no faltarán nunca- por parte de los hermanos".

La segunda, el combate contra las pasiones, no debe verse como algo negativo, pues "es importante tomar conciencia de que las pasiones no son malas en sí mismas; lo son por el uso malo que de ellas hace la libertad del hombre".

"Si son purificadas, las pasiones abren al hombre el camino hacia Dios con energías unificadas por la ascética y la gracia y, "si han recibido del Creador un orden y un principio..., el límite de la virtud no tiene fin", afirma el Papa citando a Juan Clímaco.

Respecto a la última fase, el sucesor de Pedro destaca los tres principios, "sencillez, humildad y discernimiento", de los cuales "Juan, en línea con los Padres del desierto, considera más importante este último, es decir, la capacidad de discernir".

Se refiere también a la oración, que puede ser corpórea y "oración del corazón", "la invocación del solo nombre de Jesús, una invocación continua como la respiración". El fin de la escala es la "trinidad de las virtudes": la fe, la esperanza y la caridad.

Esta caridad, comparada con el amor humano, está íntimamente unida con la esperanza. "La ausencia de la esperanza anonada la caridad: a ella están vinculadas nuestras fatigas, por ella nos sostenemos en nuestros problemas y gracias a ella estamos rodeados por la misericordia de Dios", concluye el Papa.

Por Inma Álvarez



 


Envìa esta noticia a un amigo
 

arriba


Pasos hacia la normalización de las relaciones judeocatólicas

Ambas partes se encontraron en Roma

 

CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 11 de febrero de 2009 (ZENIT.org).- Las dificultades en las relaciones entre representantes judíos y la Santa Sede, que siguió al levantamiento de la excomunión al obispo negacionista del Holocausto, podría estar llegando a su fin, según el Congreso Mundial Judío.

La organización internacional, que representa a cien comunidades judías de todo el mundo, mantuvo conversaciones en Roma este lunes con el cardenal Walter Kasper, presidente de la Comisión Pontificia para las Relaciones Religiosas con los Judíos.

La delegación visitó Roma para dialogar sobre el levantamiento de la excomunión a cuatro obispos de la Fraternidad de San Pío X, incluyendo al obispo Richard Williamson, quien en una entrevista a la televisión sueca negó la eliminación con gas de seis millones de judíos, casi al mismo tiempo que se le levantaba la excomunión.

Los obispos, incluyendo el actual superior general de la Fraternidad de San Pío X, incurrieron en excomunión cuando en 1988 cuando recibieron la ordenación episcopal ilícitamente de manos de Marcel Lefebvre, que les ordenó sin el permiso papal.

Ronald Lauder, presidente del Congreso Mundial Judío, dijo que la Santa Sede ha dado los primeros pasos para responder a las preocupaciones de la comunidad judía, pero que a estos pasos deberían seguir acciones concretas.

El obispo británico de 68 años Richard Williamson, desde entonces, ha sido reducido al silencio sobre el tema del Holocausto, y relevado de sus funciones como director del Seminario de la Fraternidad de San Pío X en Argentina.

"Deseamos que el Vaticano comprenda que acomodándose a antisemitas como Williamson, los logros de cuatro décadas de diálogo judeocatólico, desde la declaración de 1965 Nostra Aetate, serán puestos en duda" --dijo--. Ahora creemos que nuestro mensaje ha sido comprendido. La controversia de las últimas tres semanas ha tenido un impacto positivo".

Richard Prasquier, presidente del Consejo Representativo de las Instituciones Judías de Francia (CRIF) la organización paraguas de los judíos franceses.

Prasquier, y Maram Stern, vicesecretario general responsable del diálogo interconfesional del Congreso Mundial Judío, consideraron que la actual situación se superará pronto y que no pesará sobre la futura relación judeocatólica.

Refiriéndose a las declaraciones del obispo Williamson a la televisión sueca, Prasquier dijo: "Hoy, reafirmamos con fuerza que la negación de la Shoá no es una opinión sino un crimen".

Lauder expresó su esperanza en que la visita de Benedicto XVI a Israel, a finales de este año, podría ir más allá de lo esperado: "Confiamos en la visita del Papa a Tierra Santa. Será una oportunidad para reafirmar el compromiso vaticano en el diálogo con los judíos".

Traducido del inglés por Nieves San Martín


Envìa esta noticia a un amigo
 

arriba


El Papa invita a la colaboración entre los obispos de países ex comunistas

Al afrontar los desafíos de la Iglesia en Europa del este

 

CIUDAD DEL VATICANO, miércoles, 11 febrero 2009 (ZENIT.org).- Benedicto XVI considera que los obispos de los antiguos países comunistas del Este de Europa deben colaborar en la obra misionera para superar la difícil situación que han heredado.

Es la propuesta que deja en un mensaje enviado en su nombre por el secretario de Estado, el cardenal Tarcisio Bertone, al tercer encuentro de los presidentes y cardenales de las conferencias episcopales de los países del centro de Europa, que concluyó este martes en Zagreb (Croacia).

Los prelados han afrontado, como decía el tema del encuentro, la "Misión de la Iglesia en Europa central y del este, viente años después del derrumbe del sistema comunista (1989-2009)".

"De la naturaleza de la Iglesia deriva su misión, que siempre es la misma, como nos recuerda san Pablo: 'Proclama la Palabra, insiste a tiempo y a destiempo, reprende, amenaza, exhorta con toda paciencia y doctrina' (2 Timoteo 4, 2)", explica el Papa.

"Anunciar la buena nueva de Jesucristo hasta hace veinte años en los países de Europa central y del este era verdaderamente difícil e incluso peligroso, en especial para los pastores de la Iglesia".

"Entre aquellos que sufrieron persecuciones para permanecer fieles a Cristo y a la Iglesia", el Papa recuerda al beato mártir cardenal Alojzije Stepinac, "el personaje más ilustre" de la Iglesia en Croacia, como le definió Juan Pablo II, el 10 de septiembre de 1994 en Zagreb.

"El martirio y el testimonio del beato cardenal Stepinac nos estimulan y nos alientan, asegurándonos que la Iglesia continúa su peregrinación entre las persecuciones del mundo y los consuelos de Dios, anunciando la pasión y la muerte del Señor hasta que venga".

Según el mensaje pontificio, "tras la caída del comunismo, la Iglesia afronta nuevos desafíos, nuevos problemas, pero el mandamiento sigue siendo el mismo: 'Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación'" (Marcos 16, 15)".

"La cooperación mutua entre los pastores y las conferencias episcopales es de gran importancia para el desempeño de esta misión", asegura la misiva, considerando que el encuentro de Zagreb, "manifestación de la vitalidad de la Iglesia, da nueva esperanza para la eficacia de su misión en Europa y en el mundo".


Envìa esta noticia a un amigo
 

arriba


Benedicto XVI recomienda a los enfermos encomendarse a la Virgen de Lourdes

En la Jornada Mundial del Enfermo

 

CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 11 de febrero de 2009 (ZENIT.org).- Benedicto XVI recomendó a los jóvenes, enfermos y recién casados, encomendar su vida a María en el día en que la Iglesia celebraba la fiesta de la Virgen de Lourdes.

Al final de la audiencia general, celebrada en el Aula Pablo VI, el pontífice invitó a los chicos y chicas presentes entre los 8.000 peregrinos a encomendarse "siempre a la maternal protección de María para que os ayude a conservar un corazón generoso, disponible y lleno de entusiasmo apostólico".

En ese día, en el que la Iglesia también celebraba la Jornada Mundial del Enfermo, el obispo de Roma se dirigió a los enfermos para desearles que "la Virgen de Lourdes, a cuya intercesión acuden con confianza muchos enfermos en el cuerpo y en el espíritu, ponga su mirada de consuelo y esperanza sobre todos vosotros".

De este modo, los enfermos podrán recibir apoyo para "cargar con la cruz cotidiana, en íntima unión con la redentora de Cristo".

"Que María os acompañe, queridos recién casados, en vuestro camino, para que vuestras familias se conviertan en comunidades de intensa vida espiritual y de testimonio cristiano concreto", concluyó.



 


Envìa esta noticia a un amigo
 

arriba


La Santa Sede pide a Europa más solidaridad con África y con Tierra Santa

El cardenal Bertone a los embajadores europeos: más políticas en favor de la familia

 

ROMA, miércoles 11 de febrero de 2009 (ZENIT.org).- La Santa Sede pide a Europa más solidaridad con el resto de los pueblos del mundo, y especialmente con África y Tierra Santa. Así lo afirmó el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado de Benedicto XVI, durante su discurso de este martes a los embajadores de la Unión Europea ante el Vaticano.

El purpurado dedicó estas palabras a los representantes europeos durante un encuentro en la sede de la Embajada de la República Checa, acto con el que se celebró la inauguración de la presidencia semestral de este país en la Unión.

Dos son las cuestiones morales que Europa debe afrontar actualmente: de cara al exterior, una mayor solidaridad hacia los pueblos más desfavorecidos, especialmente los africanos y la Tierra Santa; y a nivel interno, una apuesta más decidida por la defensa de la familia.

El purpurado dedicó gran atención a la cuestión de África, continente que estará para la Iglesia al centro de la atención, con la celebración del Sínodo de los Obispos, la próxima visita papal de marzo y el simposio de las Conferencias Episcopales del continente.

Tras recordar la importante labor diplomática que la Iglesia realiza en favor de los países africanos, y especialmente "en lo tocante a sus derechos fundamentales", el cardenal Bertone afirmó que "el derecho de los africanos al desarrollo se basa en su pertenencia a la familia humana, así como una misma dignidad y destino que los países ricos".

"Los países europeos deben superar la tentación de establecer contactos con los países africanos con el único objetivo de sacar el mayor provecho posible de ellos", advirtió.

Por otro lado, pidió un mayor esfuerzo por promover la reconciliación en el continente, "ayudando a la solución de los conflictos en curso, a luchar contra las injusticias que los han provocado, y a socorrer a las masas de prófugos y refugiados que sufren y que desestabilizan al continente".

Respecto a la situación en Tierra Santa, el cardenal Bertone se refirió por una parte a la necesidad de actuar con urgencia ante la situación de la Franja de Gaza, y por otra, a la necesidad de ayudar a los pueblos de Oriente Medio a proseguir por el "difícil camino" de la reconciliación.

"La guerra y el odio no son la solución de los problemas: a algunos les parece una frase utópica, pero es realidad se trata de una verdad confirmara por la historia reciente de Tierra Santa", añadió.

Para llegar a una paz duradera, agregó el purpurado, es necesario tener en cuenta "el más amplio panorama de Oriente Medio, y por tanto, "un acercamiento global a las dificultades de los países de esa región, respetando sus aspiraciones y legítimos intereses".

Más política familiar

Respecto a la situación interna del continente europeo, el cardenal Bertone insistió en la importancia de reforzar la institución familiar con políticas adecuadas.

Por ello, pide que las instituciones políticas y económicas que "revisen también el estilo de vida consumista y hedonista, a apoyar la vida y la familia con acciones decididas en los diversos frentes".

"La Santa Sede no se cansa de recordar a los países de la Unión que, para tener sociedades estables y cohesionadas, son necesarias familias estables y éstas, a su vez, necesitan matrimonios estables. Sin embargo, entre 1998 y 2006, en la Europa de los 27 ha descendido un 23,9% el número de matrimonios, mientras que se produce un divorcio cada 30 segundos".

El purpurado subrayó que "la pareja hombre-mujer estable y duradera" ofrece "más ventajas sociales que las parejas de hecho o los hogares monoparentales".

"La pareja casada comporta, para los hijos, mayores probabilidades de buena educación, menos absentismo escolar, de delincuencia, de consumo de alcohol o drogas", y además "comporta mayor equilibrio psicológico para los hijos y para los propios padres".

"Por tanto, es de interés público que la familia se funde en el matrimonio y que sea sana", añadió,


Envìa esta noticia a un amigo
 

arriba


Mundo


El Papa podría visitar Portugal “en un futuro próximo”

Revela el nuevo nuncio en el país que negocia el nuevo Concordato

 

LISBOA, miércoles 11 de febrero de 2009 (ZENIT.org).- "El Papa Benedicto XVI desea visitar Portugal pronto". Así lo ha revelado el nuevo nuncio, el arzobispo Rino Passigato, en la primera entrevista concedida tras su llegada al país luso, al programa Ecclesia de la emisora RTP2, el segundo canal de la televisión pública portuguesa, que se transmitirá esta tarde, y cuyo contenido ha dado a conocer hoy la agencia Ecclêsia.

Según reveló el prelado, el Papa le recibió hace poco más de un mes, antes de su traslado a Portugal para sustituir a monseñor Alfio Rapisarda, que renunció por motivos de edad el pasado 2 de septiembre.

"Cuando fui recibido por el Santo Padre antes de venir aquí, él me dijo: 'espero poder ir a Portugal en un futuro próximo'. Aunque no se habló de fechas, Benedidcto XVI quiere estar 'en la tierra de Santa María', en un futuro 'no lejano'", explica monseñor Passigato.

Se trata, añadió, de "un deseo firme, un propósito del propio Santo Padre".

El nuevo Nuncio llega en un momento en que la Santa Sede y Portugal negocian los reglamentos que concretarán las disposiciones del Concordato firmado entre ambos Estados en el año 2004.

Monseñor Passigato, este concordato "supone un punto muy importante de llegada y de acuerdo", y éste "sigue existiendo" en la Comisión paritaria que trabaja para traducir en decretos y leyes el contenido del acuerdo bilateral.

El nuevo Nuncio afirma que es necesario "valorar la presencia de los católicos en la sociedad", pues "los católicos representan, desde el punto de vista sociológico, el 80,8% de la población. Es una realidad que debe expresarse en todas las circunstancias, en todas las situaciones: en las escuelas, en los hospitales, en el ejército... ¡es una realidad!".

Al final de la entrevista, el prelado se refirió a la fuerte identidad mariana de la fa de los portugueses, gracias a la devoción a la Virgen de Fátima.

"Tenemos una promesa, de Nuestra Señora en Fátima, que asegura que su corazón triunfará y que Portugal permanecerá católico, creyente, cristiano", concluyó. "Si los cristianos en Portugal mantienen firme su amor a Nuestra Señora, creo que también mantendrán viva su fe, que los lleva directamente a Jesús".

Monseñor Rino Passigato, italiano, fue nombrado por el Papa Nuncio para Portugal el pasado 8 de noviembre. Antes lo había sido de Perú y Bolivia.


Envìa esta noticia a un amigo
 

arriba


Jóvenes argentinos descubren el sentido universal de la misión

ESCOBAR, miércoles, 11 febrero 2009 (ZENIT.org).- Bajo el lema tomado de la beata Teresa de Calcuta, "Solo tengo un corazón para ofrecer y dos manos para servir", los jóvenes de la parroquia de Santa Florentina, junto a un grupo de seminaristas y el padre Mauricio Aracena, tuvieron a su cargo la misión desde el 31 de enero al 7 de febrero, en la capilla de San Cayetano, perteneciente a la jurisdicción de la parroquia de San Juan de la Cruz, que se encuentra en el barrio "Villa Alegre", ciudad de Escobar, Argentina, cuyo pastor propio es el presbítero Daniel Bevilacqua.

Durante los primeros días -informan los organizadores a ZENIT--, los jóvenes tuvieron un retiro preparatorio para la misión, contando con la presencia de la hermana Mariel, responsable de Propagación de la Fe en las Obras Misionales Pontificias, quien les habló a los jóvenes del sentido universal de la misión. Terminado el retiro espiritual, los jóvenes salieron a visitar las casas durante la mañana y por la tarde actividades con la gente del barrio.

Entre la multiforme participación, hubo concurrencia de numerosos niños y algunos adolescentes, esto es, alrededor de cincuenta niños de entre 3 y 13. Los días dedicados a la misión trascurrieron entre la oración, juegos, cantos, obras de teatro, y animación con juegos misioneros, compartiendo el don de la fe que los jóvenes recibieron y a su vez transmitían, conforme a las palabras que nos legara Juan Pablo II en la Redemptoris Missio: "La fe se fortalece dándola".

También, se realizaron actividades con los abuelos, compartiendo distintos y gratos momentos con ellos. Todos los días, los jóvenes concluían la jornada misionera rezando el rosario por las calles del barrio. Durante el jueves y viernes, se rezó especialmente por los difuntos y enfermos, viéndose la capilla colmada de personas que recibieron el don de la misión. El día sábado se concluyó la misión, habiéndose visto algunos primeros frutos, a través del bautismo de cinco niños. Por último, se celebró la misa de clausura.

Los jóvenes definieron la misión como un encuentro con Cristo y con los hermanos; como una verdadera experiencia de una Iglesia joven y misionera, testimonio de amor y presencia evangélica.

Los participantes señalaron los aspectos positivos de la experiencia: fue la ocasión para que mucha gente se acercara a la misa, así como al rezo comunitario del rosario; la visualización de la comunidad como pujante y con muchos fieles, con voluntad de participar y trabajar por el Reino; la adoración como centro de la misión; la revelación de un Dios viviente en la misión; resultó muy importante la presencia de la hermana. Mariel de Obras Misionales Pontificias, quien expuso una visión general sobre la Misión; vimos la gracia de poder percibir los frutos de la misión durante la misma, mediante los bautismo, las bendiciones de las casas, la visita a los enfermos, el regreso de la gente a la misa en la misión; pudimos mostrar el mensaje de un Cristo vivo. Nuestra función de ahora en más en rezar por la continuidad de las gracias dadas. Como desafío señalamos la necesidad de apuntalar una acción de servicio misionero más continuo.


 


 


Envìa esta noticia a un amigo
 

arriba


Los carmelitas descalzos abren una nueva fundación en Sri Lanka

ROMA, miércoles, 11 febrero 2009 (ZENIT.org).- El Definitorio general de la Orden Carmelita Descalza (OCD) ha organizado una nueva fundación en Sri Lanka.

La gran isla del océano índico cuenta en sus 64.652 kilómetros cuadrados con casi 18 millones de habitantes, de los que el 69% son budistas, el 15% hindúes, 7% musulmanes y un 1,8% cristianos.

Según informa la página web de la Curia General de la Orden, en la distribución carmelita, a la Provincia de Tamilnadu, India, pertenece la parte norte de la isla, con las diócesis de Jaffina, Mannar, Anuradhapura, Chilaw y Trincomalee-Batticaloa.

A la jurisdicción de la Provincia del Malabar, India, pertenecen las fundaciones del centro y del sur del país, con las diócesis de Colombo, Kurunegala, Kandy, Badulla, Ratnapura y Galle.

La Orden tuvo anteriormente una presencia, con el convento di Indigolla, en la diócesis de Colombo (1954-1966), que fue suprimida por la belicosidad entre rebeldes tamiles y fuerzas gubernamentales.

La nueva fundación responde a la invitación de los obispos a prestar una mejor asistencia a las religiosas carmelitas de clausura, y a promover las vocaciones locales.

El último carmelita de Sri Lanka profesó en 1946 y fue ordenado sacerdote en 1955, y vivió varios años en la provincia de Flandes. El padre Gabriel Gunasekara murió el 14 de marzo de 2008.

Como sucede frecuentemente en la historia, las religiosas carmelitas precedieron a los varones de la Orden. En 1935, el Carmelo Misionero de Cholet, Francia, ya suprimido, fundó el monasterio de Colombo, del que nacieron los filiales de Kandy (1950) y Galle (1967).

En los tres Carmelos del país viven una cincuentena de carmelitas descalzas. Desde 1978, el Carmelo Secular está situado cerca del monasterio de Colombo.


Envìa esta noticia a un amigo
 

arriba


Caritas continúa distribuyendo ayuda de emergencia a Gaza

Tras la guerra de los 22 días

 

CIUDAD DE GAZA, miércoles, 11 febrero 2009 (ZENIT.org).- Caritas inició un nuevo plan de distribución de alimentos, ayuda y reconstrucción de infraestructuras en Gaza.

La agencia humanitaria de la Iglesia informó este lunes que, a pesar de las restricciones para entrar en la ciudad, están llevando paquetes de alimentos a unas doscientas familias.


Las familias recibirán raciones que incluyen aceite, harina, arroz, azúcar, te, pasta de tomate, leche y conservas de carne, así como mantas y medicinas.

Tras la reciente guerra de 22 días, entre Israel y Hamas, muchas personas de Gaza se quedaron fuera del alcance de las organizaciones de ayuda, aunque se estima que el 90% de la población depende de la asistencia alimentaria exterior.


El 18 de enero fue declarado un alto al fuego por ambas partes, pero los militantes palestinos han seguido intercambiando disparos esporádicos con Israel.


El conflicto produjo la muerte de 1.330 palestinos y 13 israelíes.

Los bombardeos han destruido casas, hospitales, escuelas, infraestructuras de suministro de agua y sanitarias. Aproximadamente un millón de personas de Gaza están sin electricidad y medio millón no tiene agua corriente.

Caritas lanzó un llamamiento de emergencia para recibir donativos que proporcionen a las familias alimentos y ayuda sanitaria, así como sostenimiento económico a dos mil familias.

Traducido del inglés por Nieves San Martín


Envìa esta noticia a un amigo
 

arriba


Obispos constatan las heridas abiertas del comunismo en Europa del Este

Concluye el tercer encuentro de obispos de países ex-comunistas

 

ZAGREB, miércoles 11 de febrero de 2009 (ZENIT.org).- Las heridas causadas por el comunismo siguen presentes y envenenan la vida y la sociedad de los países que anteriormente sufrían tras el Telón de Acero. Así lo reconocen en un mensaje lanzado los obispos de los países de Europa del Este, reunidos hasta este miércoles en Zagreb (Croacia).

Se trata de la tercera reunión de este tipo desde la caída del Muro en 1989. Las anteriores se celebraron en Budapest (2004) y Praga (2007).

La última, con el tema "La misión de la Iglesia en los Países del Centro-Este europeo a veinte años de la caída del sistema comunista, 1989-2009", ha reunido en la capital croata a representantes de trece Conferencias Episcopales, invitados por el cardenal Josip Bozanić, arzobispo de Zagreb y vicepresidente del Consejo de las Conferencias Episcopales de Europa.

La fecha se eligió para coincidir con el aniversario de la beatificación del cardenal Alojzije Stepinac por parte de Juan Pablo II, y gran parte de los trabajos de la reunión giraron en torno a la figura y al legado espiritual de este y tantos otros mártires del comunismo.

En su intervención, durante la homilía de clausura del encuentro, el cardenal Bozanić comparó la fe de Stepinac y de tantos otros mártires del comunismo con el "grano que muere para dar fruto".

"El Telón de acero es la imagen de la división, de la fractura, del alejamiento y del egoísmo. Lo puso el hombre que quería impedir el acceso al hombre, pero su objetivo era mucho más profundo, el de impedir que la mirada del hombre se dirigiera hacia Dios y pudiera conocer su amor", explicó.

Sin embargo, cuando el hombre echaba el telón, "Dios echó la semilla, el don de la vida, y permitió que muriera. Y precisamente cuando parece que la tierra ha impedido la vida, se genera el fruto"..

El comunismo sigue presente

Sin embargo, advirtió el purpurado, "tenemos la impresión de que aunque el sistema acabó de funcionar en sus formas precedentes, se ha transformado presentándose como suelo envenenado en que debería haber brotado el fruto".

De hecho, una de las cuestiones que más preocupa a los prelados es que a pesar de la caída del comunismo, "su estructura ha permanecido en la legislación y en el poder judicial, en la economía, en la educación y en la cultura", y especialmente, "en el velo de silencio que se ha impuesto sobre los acontecimientos del pasado reciente".

"¿Cómo explicar que, a veinte años de su caída, la verdad no consigue echar raíces?", se pregunta el purpurado, afirmando que en Croacia, por ejemplo, se evita hablar sobre Stepinac

"Los 'hijos de la mentira' han recogido los trozos del Telón y con ellos esconden y nublan la verdad sobre los hechos, tanto sobre los individuos como sobre determinadas instituciones. Algunos, con los restos del telón, siembran la semilla de la división y de la confusión".

La verdad, admite el purpurado, "es que el Telón ha caído, que el sistema se ha roto, pero que los pedazos son muy resistentes y se manifiestan en formas de promoción de las mismas falsedades no sólo a través de la política y de la relación con el pasado, sino también con la educación, la ciencia y la instrucción".

El purpurado advirtió contra los "reclamos contradictorios sobre la verdad antropológica del hombre", especialmente en la defensa de la vida y la familia. "No consentiremos nunca ni permitiremos el compromiso político ante estas cuestiones, porque no se trata de acuerdos humanos, sino de la verdad central de la que nosotros somos la fuente".

Otra de las cuestiones a las que se refirió fue la de la comunión entre las Iglesias, una comunión que "las ideologías intentaron romper" entre los fieles de Oriente y Occidente, e invitó a los presentes a "no olvidar el gran apoyo de las Iglesias que vivían en libertad, y que con su solidaridad han dado valor a los pasos de la Iglesia mártir".

En otra intervención a lo largo del encuentro, el cardenal Bozanić explicó que es el momento de "una nueva y valiente evangelización para redescubrir las propias raíces cristianas" y de "responder a los desafíos que plantea una visión reduccionista del hombre", y en especial, a la "dictadura del relativismo".

En este sentido, los prelados tuvieron la oportunidad de profundizar durante el encuentro en los desafíos que suponen la globalización, la bioética, las neurociencias, la migración y la construcción de un nuevo orden mundial, así como la tutela de la libertad de conciencia y las nuevas ideologías, especialmente en cuanto a la viday la familia.

Recuperar el pasado

Los obispos reunidos durante las sesiones de trabajo pusieron de manifiesto la necesidad de que la Iglesia ayude a reconstruir la "memoria histórica" de los años del comunismo, luchando "contra la tendencia a callar lo que sucedió realmente", especialmente con los mártires.

De modo especial, se puso de relieve la necesidad de ayudar a los jóvenes "a conocer la verdadera historia", y a "tener presente la memoria de los que se dejaron martirizar por la fe".

"El comunismo ha dejado en herencia heridas profundas en la vida de las personas y de la sociedad, de las que surge una llamada de ayuda y la necesidad de Dios y de la Iglesia para curar al hombre", afirman los prelados, en una nota distribuida por la secretaría del arzobispado de Zagreb.

Con este fin se ha tomado la decisión de promover congresos históricos para iluminar la vida de la Iglesia y de los cristianos en el periodo comunista.

Por Inma Alvarez


 


Envìa esta noticia a un amigo
 

arriba


Cáritas de Europa del Este junto a niños de la calle y víctimas de la trata

MADRID, miércoles, 11 febrero 2009 (ZENIT.org).- Atención sanitaria a personas vulnerables, asistencia domiciliaria a mayores,  reinserción social de niños de la calle y ayuda a las víctimas del tráfico de personas con fines de explotación sexual son las áreas de actuación en Europa del Este en las que va a incidir Cáritas Española en los próximos meses, mediante el apoyo, con un monto global de 560.000 euros, a diversos proyectos de cooperación ejecutados por las Cáritas de Ucrania, Armenia y Albania.

Niños de la calle y víctimas de la trata de personas en Ucrania

Cáritas Española ha sumado sus esfuerzos a los de Cáritas Alemania para financiar en Ucrania, durante los tres próximos años, un programa estratégico de actuación con niños de la calle en las ciudades de Kiev, Lvov, Ternopil, Donetsk y Kmelntsky. Cáritas Ucrania viene desarrollando desde 2001 un intenso programa de inserción de estos menores, gracias al cual, además de cubrir sus necesidades materiales básicas (alimentación, vestido y asistencia sanitaria), se les ofrece asistencia psicológica y procesos personalizados de inserción e intermediación social y laboral. El presupuesto de este programa para el período 2009-2001 asciende a unos 430.000 euros, de los cuales Cáritas Española aportará 200.000 euros.

Junto a este trabajo con los niños de la calle, Cáritas Española va a apoyar también con 30.000 euros el programa de Cáritas Ucrania de atención a las víctimas del tráfico de personas con fines de explotación sexual, un problema especialmente agudo en un país que en los últimos años se ha consolidado como uno de los principales emisores de mujeres víctimas de esta práctica. Cáritas Ucrania puso en marcha en 2004 este proyecto, que funciona a través de una red de atención de cuatro centros distribuido en distintas zonas del país, donde cada año se ofrece acogida, apoyo psicológico e itinerarios de integración social a unas 100 víctimas de la trata.

Salud y asistencia domiciliaria a mayores en Armenia

Uno de los proyectos sociales más importantes de Cáritas Armenia es el programa estatal de salud primaria, gracias al cual se atiende cada año a unos 5.500 pacientes en situación especialmente precaria a través de una red integrada por 47 centros de salud. Cáritas Española ha atendido la solicitud de ayuda de Cáritas Armenia para garantizar la viabilidad económica de este programa, para lo cual ha decidido destinar una partida de 60.000 euros para los próximos tres años.

Asimismo, Cáritas Española va a destinar otra partida de 100.000 euros para apoyar durante tres años el funcionamiento del programa de Cáritas Armenia de asistencia a domicilio y centros de día para personas mayores. Este proyecto, del que se benefician unos 240 ancianos en condiciones de gran dependencia y vulnerabilidad en las ciudades Giumry y Vanadzor, cuenta también con el apoyo de Cáritas Alemania.

Salud primaria y cuidado de enfermos terminales en Albania

La Cáritas Albanesa, por su parte, lleva también a cabo una importante labor de asistencia sanitaria en todo el país gracias a una red de 47 centros de salud primaria, que cuenta con la financiación de Cáritas Española y Cáritas Italiana desde 2002. Este apoyo ha sido renovado desde Cáritas Española, que va a aportar 100.000 euros para sostener el proyecto hasta 2011.

Junto a ello, Cáritas Española colaborará con otra partida de 70.000 euros en la actividad de los tres próximos años que la Cáritas Albanesa desarrolla en el terreno de los cuidados paliativos a enfermos terminales. Este programa, gracias al cual se atienden cado año a unos 150 pacientes, se lleva a cabo en colaboración con diversas congregaciones religiosas.



 


Envìa esta noticia a un amigo
 

arriba


Entrevistas


Un fundador presenta la formación como pilar para la misión del laico

Entrevista con Luis Fernando Figari, fundador del Sodalitium Christiane Vitae

 

LIMA, miércoles, 11 febrero 2009 (ZENIT.org).- Luis Fernando Figari es el fundador del Sodalicio de Vida Cristiana, una sociedad de Vida Apostólica, nacida en Perú en 1971 y aprobada por el Papa Juan Pablo II en 1997. Sus miembros son laicos y sacerdotes que viven la plena disponibilidad para el apostolado.

También ha fundado el Movimiento de Vida Cristiana, la Fraternidad Mariana de la Reconciliación y las Siervas del Plan de Dios, así como otras asociaciones que hacen parte de la llamada Familia Sodálite. Es también consultor del Consejo Pontificio para los laicos.

Su último libro "Formación y misión" acaba de ser  publicado en Perú y Chile, y está en proceso de publicación en Italia, Brasil y los Estados Unidos. Se trata de la recopilación de algunas ponencias presentadas en diferentes eventos eclesiales. Todas ellas tienen como hilo conductor la formación y el anuncio como elementos claves en la vida del laico comprometido.

Luis Fernando Figari habla en esta entrevista con ZENIT sobre los puntos clave que toca su libro: la misión del laico y los nuevos movimientos eclesiales en la vida de la Iglesia.

--Su libro destaca de manera especial el papel del laico en la misión de la Iglesia sin caer en un laicismo exagerado donde se subvalore el papel de la jerarquía de la Iglesia ¿Cómo cree usted que se puede lograr este equilibrio?

--Luis Fernando Figari: La Iglesia está integrada fundamentalmente por clérigos y laicos. Todos son fieles de la Iglesia desde el Bautismo. Al recibir este Sacramento la persona queda sellada en su interioridad e invitada a participar activamente, según su estado de vida, según su vocación, en la misión que Dios le encomienda a la Iglesia.

El fiel laico, ejerciendo su vocación cristiana en el mundo, está destinado por Dios al apostolado, a cooperar para que el mensaje divino de reconciliación sea conocido y recibido por todos los hombres en todo el mundo. Evangelizar y dejarse evangelizar es una responsabilidad ineludible. También cada uno, según su propia condición, está llamado a impregnar y perfeccionar el orden temporal con el espíritu evangélico de justicia, paz, fraternidad, y en todo dar testimonio de su efectiva adhesión a Cristo y avanzar hacia la santidad. El clero, por su parte, tiene su propia identidad y misión que responden a una vocación particular y que están selladas por el Sacramento del Orden que imprime en la persona que lo recibe un carácter específico.

Una eclesiología clara, como la que brota del Concilio Vaticano II, permite comprender que  los dos estados fundamentales de los fieles son el clerical y el laical. Sabemos que sacerdotes y laicos se pueden consagrar a Dios de manera canónica. Estos últimos son los que en lenguaje usual son llamados "religiosos", sin que sea éste el lugar de entrar en precisiones técnicas. Dicho todo esto quisiera enfatizar que no debe presentarse una exageración en un sentido u otro, es decir, ni clericalismos ni laicismos. Es cuestión de entender la misión que tiene cada cual en la vida de la Iglesia, misión que es siempre de armonía, de comunión, y en ningún sentido de antagonismo u oposición. Si por desgracia se presentara una situación así, habría que verla como una patología cuya curación viene de una recta eclesiología y de la recuperación de la identidad propia, sea de clérigo, sea de laico. Para que no se debilite tal  identidad propia se requiere de un proceso de formación permanente, que cubriendo los diversos estados, se haga concreto en las variadas situaciones de la vida. No creo, pues, que se trate de equilibrios, sino de comunión. Me parece que se trata de conciencia de la propia identidad y estado de vida, de coherencia práctica con esa identidad, de sana teología y de un horizonte de vida que aspire en todo momento a la santidad. Hay que recordar siempre que todos estamos llamados a participar, desde el propio estado, de la misión de la Iglesia.

--En repetidas ocasiones se refiere en su libro a los nuevos movimientos eclesiales, ¿cuáles cree que son los frutos de santidad que desde ya pueden verse en esta nueva realidad eclesial?

--Luis Fernando Figari: Hay frutos de santidad por doquier. Muchas veces ellos permanecen ocultos a los ojos humanos, pero allí están iluminando y dando suave calor en medio del Pueblo de Dios. Todo fiel consciente sabe que está llamado a la santidad. La fe nos lo enseña con claridad. El Concilio Vaticano II se ha encargado de poner de realce la vocación a la santidad que todo bautizado tiene. Todo bautizado está llamado a la perfección de la caridad, en su existencia concreta, en su estado de vida. La vocación común de todos los discípulos del Señor es vocación a la santidad y a la misión de evangelizar el mundo, como señala el Catecismo. Ciertamente los movimientos eclesiales que recogen las orientaciones del Concilio y aspiran a responder a las enseñanzas del Magisterio se convierten en comunidades donde se busca vivir y celebrar la fe en un espíritu  de encuentro intenso con el Señor, abriéndose en admiración a la belleza de la verdad que Él es, amándolo, siguiendo su camino, haciendo lo que nos ha dicho e irradiando todo desde una existencia comprometida como una sinfonía luminosa que se esfuerza por vivir la virtud y perfección en el amor, evitando que la gracia que amorosamente derrama Dios en los corazones sea tornada estéril por falta de docilidad a su impulso.

Un tema ya recurrido es que no solamente existe la santidad de lo extraordinario, sino también la de lo común, la santidad de la vida cotidiana. En tal sentido los movimientos eclesiales, por su acento en aspirar a ser comunidades de fe, y por su organización en pequeñas comunidades de fe, ayudan a comprender que la santidad, a la que todos estamos llamados, es resultado de la acogida a la gracia que Dios derrama en los corazones, que se nutre en los sacramentos y la oración, y se forja en la vida cotidiana siguiendo a Jesús, el Verbo Eterno que se encarna en el seno de María Santísima, quien es modelo de toda santidad. Quién podría negar que en los movimientos eclesiales, como en otras realidades de la Iglesia, hay personas que viven intensamente el despliegue bautismal con los dones que Dios va concediendo, viviendo según el amor que viene de Dios y que va conduciéndonos, con la propia cooperación, a la perfección de la caridad que nos dona. En tal sentido, los movimientos eclesiales, ciertamente, están dando un aporte por el que millones de sus miembros, cual pequeñas antorchas alimentadas con el óleo del Espíritu Santo, van recorriendo desde su sencillez el camino de la vida cotidiana contribuyendo a llevar luz y calor a un mundo en donde las tinieblas y el frío amenazan extenderse.

--Menciona en su libro las cuatro rupturas que vive el hombre en su realidad del pecado: con Dios, consigo mismo, con los demás y con la creación. ¿De qué manera puede el hombre, en el seno de los nuevos movimientos eclesiales, vivir la reconciliación en su vida en cada uno de estos cuatro ámbitos?

--Luis Fernando Figari: "Ante todo no diría que la realidad del ser humano es sólo de pecado. También es una realidad de gracia, de crecimiento en la fe, de fidelidad al divino Plan, de hambre de santidad, de deseo de encontrarse con Jesús y alcanzar la plenitud de vida eterna en la Comunión de Amor. Es cierto que en el mundo en que estamos las consecuencias del pecado primero se hacen dolorosamente manifiestas, pero también se muestra maravillándonos el misterio del amor de Dios que sale al encuentro del ser humano en la Encarnación y en el dinamismo ascensional de la Resurrección y la Ascensión, nutriendo la esperanza del viador. Me parece recordar que Péguy evocaba el valor de la esperanza, y aunque la llamaba "niñita de nada", ligándola a la fe y a la caridad, poetizaba que junto a ellas "atravesará la esperanza los mundos llenos de obstáculos".  La reconciliación traída por el Señor Jesús ofrece a todos los hombres y mujeres de la Iglesia un concreto sendero de esperanza, un sendero que se abraza a  la misericordia divina, a los dones que nos vienen de Dios".

El tema de la reconciliación tiene su origen en la Escritura. En el Nuevo Testamento se encuentra la clave reconciliadora: Jesús. Dios envía al mundo al Reconciliador. San Pablo puede ser considerado el primer exponente de una teología de la reconciliación. El magisterio pontificio refleja esta realidad profunda. En el tiempo actual, que vamos a extender retrospectivamente hasta León XIII, con quien comienza el siglo XX, las referencias a la reconciliación jalonan las enseñanzas de los Papas. Ellas alcanzan una cumbre significativa desde el pontificado de Papa Pablo VI hasta hoy. El Siervo de Dios Juan Pablo II decía en una ocasión que escuchando el grito del hombre y descubriendo la nostalgia de reconciliación con Dios, consigo mismo y con el prójimo, "por gracia e inspiración de Dios" proponía "ese don original de la Iglesia que es la reconciliación". Sus enseñanzas han permitido una importante profundización de la reflexión teológica y pastoral sobre la reconciliación, en especial en América Latina. El Siervo de Dios tomaba una aproximación antropológica fundamental a las relaciones del ser humano, que están aquejadas por la ruptura. Ante esa realidad propuso una clave invalorable para el hombre del hoy al hablar de lo que llamó "cuádruple reconciliación".  Para una cultura cargada de fuerzas de ruptura, de secularismo, consumismo, materialismo y otras tendencias de ese tipo que amenazan la misma identidad de la persona humana, la reconciliación tiene la virtualidad de dirigirse al hombre entero. Esto ciertamente facilita el responder a los dones recibidos. El ser humano se descubre llamado a comprometerse desde una fe vivida, desde el encuentro con el Señor Jesús a superar las rupturas que lo hieren y hacen tanto más gravosa su infelicidad. La reconciliación llega cargada de esperanza alentando y ayudando a la persona a reconciliarse con Dios, consigo mismo, con los hermanos humanos y con la creación toda, dándole el sentido que tiene en el divino Plan. Cada uno está invitado a vivir la reconciliación, en la propia vocación, en las características de vida a la que está llamado. Los movimientos, como todas las demás realidades de la Iglesia, son ámbitos para vivir en la realidad concreta, situada, la reconciliación, don de Dios en Cristo Jesús. Los movimientos eclesiales que presenten el mayor acento existencial de la reconciliación ayudarán a sus miembros a mejor vivir estas dimensiones antropológicas fundamentales con su fuerza orientada a sanar las rupturas".

--Usted en sus escritos siempre se refiere a la presencia de Santa María. ¿Cómo descubre que ella alienta y guía la nueva realidad de los movimientos eclesiales, particularmente a la Familia Sodálite?

--Luis Fernando Figari: No es novedad alguna que la Virgen María ilumina las realidades de la vida cristiana, en cuanto perfecta discípula de su Hijo, el Señor Jesús. En un libro que leí al hacer los estudios de teología encontré un pensamiento que me impactó fuertemente, "en María queda manifiesto quién es Cristo". Más adelante me impresionó escuchar a los obispos que se reunieron en Puebla decir  que la Iglesia, "se vuelve a María para que el Evangelio se haga más carne, más corazón de América Latina". Son palabras intensas que evocan el Capítulo VIII de la Lumen Gentium. Todo ello como que fue formando una vertiente, y por otro lado con potencia extraordinaria desde un principio de mi peregrinar de fe irrumpieron con fuerza en mi conciencia las palabras de Cristo desde lo alto de la Cruz. Su testamento se me clavó en lo hondo del corazón: "He ahí a tu madre". Precisamente el sendero del amor filial quedaba abierto y su huella imborrable me sellaba profundamente. Es el mismo Cristo quien señala a su Madre y nos la ofrece como Madre. ¿Cómo no avanzar por ese camino de amor que el mismo Reconciliador nos ha señalado? Ni siquiera tuve mucho que pensar y desde entonces ha sido cada vez más fundamental en mi vida de fe el reconocer la dimensión mariana de la vida cristiana. Esta experiencia o alguna semejante ha de ser la de todo hijo e hija de la Iglesia. Su huella en los movimientos, precisamente por ser eclesiales, no puede diluirse ni ocultarse. La Familia Sodálite, nacida en la celebración de la Inmaculada Concepción de María, vive intensamente la piedad filial a la Santísima Virgen. Al acercarnos a María descubrimos que está plena de Jesús. Todo en Ella nos invita a centrarnos en el Señor Jesús".

 

--El cardenal Stanislaw Rylko, presidente del Pontificio Consejo para los Laicos, dice en la presentación de su libro que la formación de los cristianos laicos está pasando por un momento neurálgico a causa del influjo del relativismo ¿Cómo cree usted que los movimientos eclesiales pueden ser centros de formación eclesial y de fidelidad a la Verdad y al Magisterio Pontificio para sus miembros?

  

--Luis Fernando Figari: Hoy se encuentra extendida la escéptica pregunta de Pilato: ¿qué es la verdad? Se ve clara la ironía de la ceguera de quien formula la pregunta y que se encuentra en presencia de la verdad misma, el Señor Jesús. En estos tiempos se cuestiona la posibilidad de acceso a la verdad e incluso la existencia de la verdad misma. En todo ello hay una falta impresionante de realismo. El relativismo y el subjetivismo se van haciendo en muchos un modo habitual de pensamiento. Incluso un sensualismo agresivo coopera en ese proceso destructivo. Pero el ser humano es un buscador de la verdad, es algo que tiene enraizado en su ser. Esto es una característica y una necesidad. El ministerio Petrino reivindica la razón humana, en estos tiempos de irracionalidad y de dimisión de lo humano. En tal sentido los Papas cumplen con recordar que la razón del ser humano está abierta a la búsqueda de la verdad de las cosas de este mundo y a la iluminación de la Verdad sobrenatural que por la fe de la Iglesia sale a su encuentro iluminando su terreno peregrinar. En ello se puede ver que siguen el ejemplo del Señor, quien ante la mentira, el error, el alejamiento de la realidad que descubría, respondía buscando ayudar a que quien lo vivía se descubriera a sí mismo, y avanzara en la búsqueda de la verdad de las cosas, de la realidad. Comprometerse en la búsqueda de la verdad lleva al bautizado a encontrarse con el misterio de la Iglesia, a amar a la Iglesia, a escuchar sus enseñanzas y seguirla cuando señala la ruta para encontrarse con el Señor Jesús. Al recorrer tal rumbo de vida la persona descubre la sinfonía de la verdad, y escuchándola encontrará las palabras del Señor a Pedro y descubrirá la importancia del Magisterio Pontifico para avanzar por esta vida hasta su meta definitiva. Con Pedro y bajo Pedro, acento usualmente intenso en los movimientos eclesiales, se aprende a vivir la dicha de la vida cristiana y a desplegarse según el Plan de Dios, lo que va encaminando a la plena conformación con Cristo. Desde esa experiencia de encuentro y de fe, de amor y fidelidad, se siente la urgencia de compartir la experiencia vivida y el ardor de la evangelización.

 

--Recientemente se realizó en Lima el I Congreso de Espiritualidad Sodálite. ¿Puede contarnos qué significó esta experiencia para esta familia espiritual?

--Luis Fernando Figari: Efectivamente, hace poco culminó ese impactante evento que fue el I Congreso de Espiritualidad Sodálite que reunió por cinco días a más de mil doscientas personas llegadas a la Arquidiócesis de Lima desde diferentes países. Lo primero que me viene a la mente es que ha sido una inmensa bendición no solamente para la familia espiritual propia sino para la Iglesia. La Familia Sodálite se encuentra hondamente enraizada en la Iglesia y sus integrantes sin duda entienden que los dones recibidos no son solamente para ellos sino que se abren a la Iglesia toda. Ése es precisamente el sentido de los carismas, que no se cierran sobre sí sino que se extienden a todo el Pueblo de Dios para edificación de todos. Han sido días intensos de oración, de reflexión, de admiración, de inmensa gratitud a Dios, dador de todo bien. Ha sido una hermosa oportunidad para profundizar en algunos de los acentos que constituyen la espiritualidad propia en el gran marco de la espiritualidad católica. Las diversas muestras que acompañaron al Congreso, de pintura, de fotografía, de bellas  y numerosas esculturas en terracota y alabastro, junto con la música, fueron también ocasión de comprender que el arte católico no sólo no ha desaparecido, sino que desde su vitalidad y creatividad busca reflejar también hoy los misterios de la fe y la belleza de la creación de Dios. Ante tantas bendiciones pienso que todo miembro de la familia espiritual nacida en torno al Sodalitium Christianae Vitae debe elevar una profunda acción de gracias a Dios".

 

Por Carmen Elena Villa


Envìa esta noticia a un amigo
 

arriba


Audiencia del miércoles


Benedicto XVI presenta la "Escala del Paraíso" de la mano de Juan Clímaco

Durante la Audiencia General

 

CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 11 de febrero de 2009 (ZENIT.org).- Ofrecemos a continuación la catequesis que Benedicto XVI ofreció durante la audiencia general a los peregrinos congregados en el Aula Pablo VI. 

 


* * *
 



 

Queridos hermanos y hermanas:

Después de veinte catequesis dedicadas al Apóstol Pablo, quisiera retomar hoy la presentación de los grandes escritores de la Iglesia de Oriente y Occidente en la Edad Media. Y propongo la figura de Juan llamado Clímaco, transliteración latina del término griego klímakos, que significa de la escala (klímax). Se trata del título de su obra principal en la que describe la escalada de la vida humana hacia Dios. Nació hacia el 575. Su vida tuvo lugar en los años en que Bizancio, capital del Imperio romano de Oriente, conoció la mayor crisis de su historia. De repente el cuadro geográfico del imperio cambió y el torrente de las invasiones bárbaras hizo desplomarse todas sus estructuras. Quedó sólo la estructura de la Iglesia, que en esos tiempos difíciles continuó con su acción misionera, humana y sociocultural, especialmente a través de la red de los monasterios, en los que operaban grandes personalidades religiosas, como era precisamente la de Juan Clímaco.

Entre las montañas del Sinaí, donde Moisés encontró a Dios y Elías oyó su voz, Juan vivió y narró sus experiencias espirituales. Se han conservado noticias de él en una breve Vida (PG 88, 596-608), escrita por el monje Daniel de Raito: a los dieciséis años Juan, monje en el monte Sinaí, se hizo discípulo del abad Martirio, un "anciano", es decir, un "sabio". Hacia los veinte años eligió vivir como eremita en una gruta a los pies de un monte, en la localidad de Tola, a ocho kilómetros a los pies del actual monasterio de Santa Catalina. Pero la soledad no le impidió encontrar a personas deseosas de tener una guía espiritual, ni visitar algunos monasterios cerca de Alejandría. Su retiro eremítico, de hecho, lejos de ser una huida del mundo y de la realidad humana, le condujo a un amor ardiente por los demás (Vida 5) y por Dios (Vida 7). Tras cuarenta años de vida eremítica vivida en el amor de Dios y por el prójimo, años durante los cuales lloró, rezó, luchó contra los demonios, fue nombrado higúmeno (superior, n.d.t.) del gran monasterio del monte Sinaí y volvió así a la vida cenobítica, en el monasterio. Pero algunos años antes de su muerte, nostálgico de la vida eremítica, pasó al hermano, monje del mismo monasterio, la guía de la comunidad. Murió después del año 650. La vida de Juan se desarrolla entre dos montañas, el Sinaí y el Tabor, y verdaderamente se pude decir de él que irradia la luz que vio Moisés en el Sinaí y que contemplaron los apóstoles en el Tabor.

Se hizo famoso, como ya he dicho, por su obra "La Escala" (klímax), llamada en Occidente Escala del Paraíso (PG 88,632-1164). Compuesta por las insistentes peticiones del higúmeno del cercano monasterio de Raito, cerca del Sinaí, la Escala es un tratado completo de la vida espiritual, en el que Juan describe el camino del monje desde la renuncia al mundo hasta la perfección del amor. Es un camino que --según este libro-- tiene lugar a través de treinta escalones, cada uno de los cuales está unido con el siguiente. El camino puede resumirse en tres fases sucesivas: la primera muestra la ruptura con el mundo con el fin de volver al estado de infancia evangélica. Lo esencial, por tanto, no es la ruptura, sino la unión con lo que Jesús ha dicho, la vuelta a la verdadera infancia en sentido espiritual, el llegar a ser como niños. Juan comenta: un buen fundamento es el formado por tres bases y tres columnas: inocencia, ayuno y castidad. Todos los recién nacidos en Cristo (cfr 1 Cor 3,1) deben comenzar por estas cosas, tomando ejemplo de los recién nacidos físicamente" (1,20; 636). El alejamiento voluntario de las personas y lugares queridos permite al alma entrar en comunión más profunda con Dios. Esta renuncia desemboca en la obediencia, que es el camino a la humildad a través de las humillaciones -que no faltarán nunca- por parte de los hermanos. Juan comenta: "Beato aquel que ha mortificado su propia voluntad hasta el final y que ha confiado el cuidado de su persona a su maestro en el Señor: será colocado a la derecha del Crucificado" (4,37; 704).

La segunda fase del camino está constituida por el combate espiritual contra las pasiones. Cada escalón de la escala está unido con una pasión principal, que es definida y diagnosticada, indicando además la terapia y proponiendo la virtud correspondiente. El conjunto de estos escalones constituye sin duda el más importante tratado de estrategia espiritual que poseemos. La lucha contra las pasiones se reviste de positividad -no se ve como una cosa negativa- gracias a la imagen del "fuego" del Espíritu Santo: "Todos aquellos que emprenden esta hermosa lucha (cfr 1 Tm 6,12), dura y ardua, [...], deben saber que han venido a arrojarse a un fuego, si verdaderamente desean que el fuego inmaterial habite en ellos" (1,18; 636). El fuego del Espíritu Santo, que es el fuego del amor y de la verdad. Sólo la fuerza del Espíritu Santo asegura la victoria. Pero, según Juan Clímaco, es importante tomar conciencia de que las pasiones no son malas en sí mismas; lo son por el uso malo que de ellas hace la libertad del hombre. Si son purificadas, las pasiones abren al hombre el camino hacia Dios con energías unificadas por la ascética y la gracia y, "si han recibido del Creador un orden y un principio..., el límite de la virtud no tiene fin" (26/2,37; 1068).

La última fase del camino es la perfección cristiana que se desarrolla en los últimos siete peldaños de la Escala. Estos son los estadios más altos de la vida espiritual, experimentables por los "esicasti", los solitarios, que han llegado a la quietud y a la paz interior; pero son estadios accesibles también a los cenobitas más fervientes. De los tres primeros -sencillez, humildad y discernimiento- Juan, en línea con los Padres del desierto, considera más importante este último, es decir, la capacidad de discernir. Todo comportamiento debe someterse al discernimiento, todo depende de hecho de motivaciones profundas, que es necesario explorar. Aquí se entra en lo profundo de la persona y se trata de despertar en el eremita, en el cristiano, la sensibilidad espiritual y el "sentido del corazón", dones de Dios: "Como guía y regla de todas las cosas, después de Dios, debemos seguir a nuestra conciencia" (26/1,5;1013). De esta forma se llega a la tranquilidad del alma, la esichía, gracias a la cual el alma puede asomarse al abismo de los misterios divinos.

El estado de quietud, de paz interior, prepara al esicasta a la oración, que en Juan es doble: la "oración corpórea" y la "oración del corazón". La primera es propia de quien debe hacerse ayudar por posturas del cuerpo: extender las manos, emitir gemidos, golpearse el pecho, etc. (15,26; 900); la segunda es espontánea, porque es efecto del despertar de la sensibilidad espiritual, don de Dios a quien se dedica a la oración corpórea. En Juan ésta toma el nombre de "oración de Jesús" (Iesoû euché), y está constituida por la invocación del nombre de Jesús, una invocación continua como la respiración: "La memoria de Jesús se hace una con tu respiración, y entonces descubrirás la verdad de la esichía", de la paz interior (27/2,26; 1112). Al final, la oración se hace algo muy sencillo, simplemente la palabra "Jesús" se convierte en una sola cosa con nuestra respiración.

El último peldaño de la escala (30), lleno de la "sobria ebriedad del Espíritu" se dedica a la suprema "trinidad de las virtudes": la fe, la esperanza y sobre todo la caridad. De la caridad, Juan habla también como éros (amor humano), figura de la unión matrimonial del alma con Dios. Y elige una vez más la imagen del fuego para expresar el ardor, la luz, la purificación del amor por Dios. La fuerza del amor humano puede ser reorientada hacia Dios, como sobre el olivastro puede injertarse el olivo bueno (cfr Rm 11,24) (15,66; 893). Juan está convencido de que una experiencia intensa de este éros hace avanzar al alma más que la dura lucha contra las pasiones, porque es grande su poder. Prevalece por tanto la positividad de nuestro camino. Pero la caridad se ve también en relación estrecha con la esperanza: "La fuerza de la caridad es la esperanza: gracias a ella esperamos la recompensa de la caridad... la esperanza es la puerta de la caridad... la ausencia de la esperanza anonada la caridad: a ella están vinculadas nuestras fatigas, por ella nos sostenemos en nuestros problemas y gracias a ella estamos rodeados por la misericordia de Dios" (30,16; 1157). La conclusión de la Escala contiene la síntesis de la obra con palabras que el autor hace proferir al mismo Dios: "Que esta escala te enseñe la disposición espiritual de las virtudes. Yo estoy en la cima de esta escala, como dijo aquel gran iniciado mío (San Pablo): Ahora permanecen por tanto estas tres cosas: fe, esperanza y caridad, la más grande de todas es la caridad (1 Cor 13,13)!" (30,18; 1160).

En este punto, se impone una última pregunta: la Escala, obra escrita por un monje eremita vivido hace mil cuatrocientos años, ¿puede decirnos algo a nosotros hoy? El itinerario existencial de un hombre que vivió siempre en la montaña del Sinaí en un tiempo tan lejano, ¿puede ser de actualidad para nosotros? En un primer momento, parecería que la respuesta debiera ser "no", porque Juan Clímaco está muy lejos de nosotros. Pero, si observamos un poco más de cerca, vemos que aquella vida monástica es sólo un gran símbolo de la vida bautismal, de la vida del cristiano. Muestra, por así decirlo, en letras grandes lo que nosotros escribimos cada día con letra pequeña. Se trata de un símbolo profético que revela lo que es la vida del bautizado, en comunión con Cristo, con su muerte y su resurrección. Para mí es particularmente importante el hecho de que el culmen de la escala, los últimos peldaños sean al mismo tiempo las virtudes fundamentales, iniciales, más sencillas: la fe, la esperanza y la caridad. No son virtudes accesibles sólo a los héroes morales, sino que son don de Dios para todos los bautizados: en ellas también crece nuestra vida. El inicio es también el final, el punto de partida es también el punto de llegada: todo el camino va hacia una realización cada vez más radical de la fe, la esperanza y la caridad. En estas virtudes está presente la escalada. Fundamentalmente es la fe, porque esta virtud implica que yo renuncie a la arrogancia, a mi pensamiento, a la pretensión de juzgar por mí mismo, sin confiarme a otros. Este camino hacia la humildad, hacia la infancia espiritual es necesario: es necesario superar la actitud de arrogancia que hace decir: yo soy mejor, en este tiempo mío del siglo XXI, de lo que sabían los que vivían entonces. Es necesario, en cambio, confiarse solamente a la Sagrada Escritura, a la Palabra del Señor, asomarse con humildad al horizonte de la fe, para entrar así en la enorme vastedad del mundo universal, del mundo de Dios. De esta forma nuestra alma crece, crece la sensibilidad del corazón hacia Dios. Justamente dice Juan Clímaco que sólo la esperanza nos hace capaces de vivir la caridad. La esperanza en la que trascendemos las cosas de cada día, no esperamos el éxito en nuestros días terrenos, sino que esperamos finalmente la revelación de Dios mismo. Sólo en esta extensión de nuestra alma, en esta autotrascendencia, nuestra vida se engrandece y podemos soportar los cansancios y desilusiones de cada día, podemos ser buenos con los demás sin esperar recompensa. Solo si Dios existe, esta gran esperanza a la que tiendo, puedo cada día dar los pequeños pasos de mi vida y así aprender la caridad. En la caridad se esconde el misterio de la oración, del conocimiento personal de Jesús: una oración sencilla que sólo tiende a tocar el corazón del divino Maestro. Y así se abre el propio corazón, se aprende de Él su misma bondad, su amor. Usemos por tanto esta "escala" de la fe, de la esperanza y de la caridad, y llegaremos así a la vida verdadera.

[Al final de la audiencia, el Papa saludó a los peregrinos en varios idiomas. Hablando en español, dijo:]

Queridos hermanos y hermanas:

Después del ciclo dedicado a San Pablo, continuamos con los grandes Escritores Eclesiásticos del medioevo. San Juan Clímaco vivió entre las montañas del Sinaí como eremita y monje, en una época de profunda crisis a causa de las invasiones de los bárbaros. Su vida se caracterizó por un intenso amor a Dios y a los demás. Escribió un tratado de vida espiritual, la Escala del Paraíso, en la que describe el camino que debe recorrer el monje desde la renuncia al mundo hasta la perfección del amor. En la primera fase se trata de la ruptura con el mundo para volver al estado de infancia espiritual. Después, la lucha espiritual contra las pasiones para adquirir las virtudes. En la última etapa de la perfección cristiana, el alma, una vez alcanzado el estado de quietud, se preparara para la plegaria del cuerpo y del corazón. El autor concluye tratando de las tres virtudes teologales, y subrayando con San Pablo la primacía de la caridad sobre las demás. Es un escrito actual para los cristianos de hoy, pues señala la dirección hacia la que todos en la Iglesia deben de tender, la participación en la muerte y resurrección de Cristo comenzada con el bautismo.

Saludo cordialmente a los fieles de lengua española aquí presentes. En particular, a los peregrinos de las diócesis de Plasencia y Alcalá de Henares, acompañados por Monseñor Amadeo Rodríguez, Obispo de Plasencia, a la Hermandad de Nuestra Señora del Rocío, de Almonte, así como a los demás grupos venidos de España, México y otros países latinoamericanos. Aliento a todos a aprovechar peregrinación a Roma para profundizar en la fe y sentir el gozo de pertenecer a la Iglesia. Que Dios os bendiga.

[Traducción del original italiano por Inma Álvarez

© Copyright 2009 - Libreria Editrice Vaticana]



 


Envìa esta noticia a un amigo
 

arriba


Documentación


Propuestas de los obispos de México ante la crisis económica

MÉXICO, miércoles 11 de febrero de 2009 (ZENIT.org-El Observador).- Los obispos de México emitieron este martes un comunicado de prensa en el que piden a todos los sectores de la sociedad mexicana un acuerdo conjunto para enfrentar la crisis económica que golpea a este país, como a la mayor parte de los países de América Latina.

 

En el comunicado, los obispos mexicanos dejan en claro que "todos somos responsables de aportar soluciones y comprometernos para mostrar con hechos que queremos hacer verdaderamente un México mejor a favor de todos, donde las nuevas generaciones y las familias gocen de la protección eficaz y responsable del Estado, donde el concepto que se persiga no solo sea el de ganar unos pocos, sino de ganar todos para enriquecer al país".

 

A continuación, damos a conocer el comunicado completo de los obispos mexicanos.

 

* * *

 

Los Obispos de América Latina hemos señalado que la sociedad actual experimenta un Cambio de Época, producto de un proceso de globalización que afecta prácticamente todos los ámbitos de desarrollo del ser humano: cultural, político, social, educativo, económico, religioso y tecnológico. Nuestra Patria no queda ajena a este proceso que se agudiza cada vez más en la realidad socioeconómica.

La crisis económica mundial que afecta a México debe conducir a todas las instancias de gobierno a encontrar las prontas soluciones y no permitir que se agrave la ya de por sí situación de pobreza, desempleo, encarecimiento de los productos y servicios, deserción escolar y desaliento social que viven la mayoría de las familias de México.

Gobiernos, empresarios, políticos y la misma sociedad en general, tenemos que mostrar mayor sensibilidad ante este hecho, y mostrar además la madurez necesaria para afrontar todos juntos el problema financiero del país. Se extiende entre la población la percepción de que son cada vez mayores las dificultades, que cada día es más complicado salir adelante, pese a los signos de buena voluntad que manifiestan nuestras autoridades. Es necesario redoblar esfuerzos, de parte de todos los sectores para detener la violencia, el avance del narcotráfico, la corrupción, la desigualdad, el derroche económico y la transgresión de los valores éticos, sociales y familiares.

Todos somos responsables de aportar soluciones y comprometernos para mostrar con hechos que queremos hacer verdaderamente un México mejor a favor de todos, donde las nuevas generaciones y las familias gocen de la protección eficaz y responsable del Estado, donde el concepto que se persiga no solo sea el de ganar unos pocos, sino de ganar todos para enriquecer al país.

Ahora que se inicia un nuevo proceso electoral, contrasta con la crisis económica, el presupuesto excesivo en las campañas y el despilfarro que se pueda hacer de él, sólo generará desconfianza entre los ciudadanos. Los candidatos deberán evitar promesas al electorado que no se pueden cumplir; así mismo, evitar ofensas y agresiones entre ellos y partidos.  Deben privilegiar el bien del país por encima de la lucha por el poder.

Hacemos un llamado a todas las comunidades a participar activa y responsablemente en este proceso democrático, a interesarse en conocer y profundizar las propuestas políticas de cada partido, a sumarse con esperanza en este ejercicio democrático.

En estos momentos manifestamos nuestra fe y confianza en Jesucristo, Él es el centro de lo que proclamamos y hacemos, por eso Él mismo nos llama a llevar una vida según Su Vida y Obra. La fidelidad de los bautizados es una condición primordial para el anuncio del Evangelio y para la misión de la Iglesia en el mundo. Para manifestar ante los hombres su fuerza de verdad y de irradiación, el mensaje de la salvación debe ser autentificado por el testimonio de vida de los cristianos. El mismo testimonio de la vida cristiana y las obras buenas realizadas con espíritu sobrenatural son eficaces para atraer a los hombres a la fe y a Dios.

Invitamos a todos los fieles a prepararse para la renovación que haremos los Obispos de México, de la consagración del País al Espíritu Santo, el lunes 20 de abril. Que Santa María de Guadalupe que nos acompaña con fidelidad maternal nos dé su intercesión en este grave momento que vivimos.

Por los Obispos de México.


+Carlos Aguiar Retes

Arzobispo electo de Tlalnepantla


Presidente de la CEM


 

+José Leopoldo González González

Obispo Auxiliar de Guadalajara
Secretario General de la CEM


Envìa esta noticia a un amigo
 

arriba



ZENIT es una agencia internacional de información.

Visite nuestra página http://www.zenit.org

Para suscribirse/darse de baja: http://www.zenit.org/spanish/subscribe.html

Para cualquier información: http://www.zenit.org/spanish/contactanos.html

* * * * * * * * * * * * * * * *

La reproducción de los servicios de Zenit requiere el permiso expreso del editor:
http://www.zenit.org/spanish/permisos.html

(c) Innovative Media Inc.