13.02.09

La conversación íntima de los enamorados


Mañana muchos celebrarán el día de S. Valentín, un sacerdote mártir del que poco más se sabe con certeza. Se piensa que fue apresado por actuar como testigo de la Iglesia en muchas bodas cristianas (prohibidos en aquel tiempo) y que curó a la hija ciega de su carcelero, dejándole una nota a esa niña firmado: “Tu Valentín”, lo cual se supone dió origen a las tarjetas que se intercambian en su fiesta los que se aman. También parece ser que su fiesta se estableció en medio del mes de febrero para cristianizar fiestas paganas de amor.

En los EE.UU. es muy popular hasta con no creyentes y en las escuelas públicas casi todos se desean un feliz día de S. Valentín sin ningún problema. Claro que la comercialización tiene mucho que ver con eso. Según la compañía de tarjetas Hallmark, un 65% de las personas en los EE.UU. celebran ese día comprando tarjetas “valentines”, mientras que 38% compran dulces y 32% flores. Casi la mitad de los que compran tarjetas lo hacen los cinco días anteriores y 40% los compran padres para sus hijos. [Fuente: portal del censo en los EE.UU.]

¿Y cuántos harán algo especial por Dios, el eterno Amor de los amores? ¿Dedicaremos algún tiempo especial a la oración, “ese diálogo con Dios, de corazón a corazón”(S. Josemaría Escrivá)? Rezar, decía Sta. Teresa de Jesús, es: “tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama”(Libro de la vida). Para alcanzar esa intimidad con Dios: “No son menester fuerzas corporales para ella, sino sólo amar y costumbre; que el Señor da siempre oportunidad si queremos” (Sta. Teresa de Jesús). Jesús nos muestra cómo en el Evangelio del 5o. domingo de tiempo ordinario cuando se levantó de madrugada y en un lugar apartado “se puso a orar” (Mc. 1, 35).

Como la Hermana Glenda en este vídeo, pidámosle al Señor: “Enséñanos a orar”:

Deberíamos rezar como se hablan los enamorados: “sobre todo con confianza y el corazón abierto, porque Dios no acostumbra a hablar al alma que no le habla; si ésta no se acostumbra a conversar con él, comprenderá muy poco su lenguaje cuando le hable”(S. Alfonso de Ligorio). “(Estemos atentos) para que entendamos con quién estamos hablando y qué nos responde el Señor a nuestras peticiones. No penséis que se está callando, que, aunque no le oímos, bien habla al corazón cuando le pedimos de corazón” (Sta. Teresa de Jesús) S. Juan Cristóstomo nos dice que por la oración “nuestro espíritu, elevado hasta el cielo, abraza a Dios con abrazos inefables”, pero “No todos los deseos y afectos llegan a Dios, sino solamente aquellos que nacen de amor verdadero” (S. Juan de la Cruz).

Igual que los enamorados de esta tierra se obsequian cosas, debemos hacer de nuestras obras oración: “La oración no consiste sólo en las palabras con que invocamos la clemencia divina, sino también todo lo que hacemos en obsequio de nuestro Creador movidos pbr la fe.” (S. Beda) No hacen falta palabras: “orar mucho es mover, con ejercicio continuado del corazón, a aquel a quien suplicamos, pues, de ordinario, este negocio se trata mejor con gemidos que con discursos, mejor con lágrimas que con palabras” (S. Agustín)

Así lo hizo una pecadora arrepentida: [Completa la cita con estas palabras: A) ama B) amó C) mucho D) perdona E) poco F) se le ]

“Y he aquí que llegó una mujer pecadora que había en la ciudad, la cual, sabiendo que estaba a la mesa en casa del fariseo, con un pomo de alabastro de ungüento se puso detrás de Él, junto a sus pies, llorando, y comenzó a bañar con lágrimas sus pies y los enjugaba con los cabellos de su cabeza, y besaba sus pies y los ungía con el ungüento. Viendo lo cual, el fariseo que le había invitado dijo para sí: Si éste fuera profeta, conocería quién y cuál es la mujer que le toca, porque es una pecadora. […]Y vuelto a la mujer, dijo [Jesús] a Simón: ¿Ves a esta mujer? […]le son perdonados sus muchos pecados, porque (1)_____ (2)_____. Pero a quien poco (3) _____ (4) _____, (5)_____ (6)______. Y a ella le dijo: Tus pecados te son perdonados. Comenzaron los convidados a decir entre sí: ¿Quién es éste para perdonar los pecados? Y dijo a la mujer: Tu fe te ha salvado, vete en paz.” (Mt. 7, 37-50) [Solución]

Los que se aman de verdad perseveran en su amor. “Nada hay mejor que la oración y coloquio con Dios… Me refiero, claro está a aquella oración que no se hace por rutina, sino de corazón, que no queda circunscrita a unos determinados momentos, sino que se prolonga sin cesar día y noche” (S. Juan Crisóstomo). “Dios, que es amoroso espectador de nuestro día entero, preside nuestra intima plegaria.“(S. Josemaría Escrivá) Nuestros corazones necesitan latir, nuestras almas orar.

Pregunta del día [Puede dejar su respuesta en los comentarios]: ¿Hará algo especial por el Señor en el “día de los enamorados”?

Mañana: Santos Cirilo y Metodio – “vámonos a otra parte” (Mc. 1, 38)