ZENIT

El mundo visto desde Roma

Servicio diario - 15 de febrero de 2009



SANTA SEDE
Benedicto XVI invita a redescubrir el sacramento de la confesión
La peregrinación del Papa Jerusalén, "una decisión valiente"
El Papa nombra a los presidentes, relator y secretarios del Sínodo de África

MUNDO
Los obispos solidarios con el sufrimiento de los indígenas latinoamericanos
“Las obras de Tolkien satisfacen anhelos de trascendencia”
La dignidad humana, centro del debate sobre las migraciones
Cáritas Jerusalén asiste a 520 familias de Gaza

ANÁLISIS
El coste social del divorcio muestra el papel decisivo del matrimonio

FORO
¡Eluana vive! 

ANGELUS
Benedicto XVI: Sacramento de la confesión, resurrección interior

DOCUMENTACIÓN
Luces y sombras de Colombia, según sus obispos
 


Santa Sede


Benedicto XVI invita a redescubrir el sacramento de la confesión

Ofrece una especie de resurrección interior

 

CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 15 de febrero de 2009 (ZENIT.org).- Como le sucedió al leproso de Galilea curado por Jesús, el sacramento de la confesión ofrece hoy al creyente la purificación interior, una especie de resurrección espiritual, asegura Benedicto XVI.

El pontífice pidió redescubrir el valor del sacramento de la reconciliación en la alocución que dirigió a los miles de peregrinos congregados este domingo a mediodía en la plaza de San Pedro para rezar la oración mariana del Ángelus.

En su intervención, pronunciada desde la ventana de su estudio, el Santo Padre meditó sobre el pasaje evangélico de la liturgia de este domingo, en el que se presenta cómo Jesús curó milagrosamente a un leproso, enfermedad que para los israelitas no sólo era física, sino que ante todo representaba la impureza espiritual.

El enfermo "tenía que ser alejado de la comunidad y quedarse fuera de los poblados", recordó el pontífice.

Por este motivo, indicó, "la lepra constituía una especie de muerte religiosa y civil, y su curación una especie de resurrección".

De este modo, "en la lepra es posible entrever el símbolo del pecado, que es la verdadera impureza del corazón, capaz de alejarnos de Dios. La enfermedad física de la lepra no nos separa de Él, como preveían las antiguas normas, sino la culpa, el mal espiritual y moral", subrayó.

"Los pecados que cometemos nos alejan de Dios y, si no se confiesan humildemente confiando en la misericordia divina, llegan a producir la muerte del alma. Este milagro reviste, por tanto, un intenso significado simbólico", siguió aclarando.

Jesús, recordó, como había profetizado Isaías, "es el Siervo del Señor, quien 'cargó con nuestras dolencias y soportó nuestros dolores'".

"Con su pasión, se convertirá como en un leproso impuro por nuestros pecados, separado de Dios: todo esto lo hará por amor, con el objetivo de alcanzarnos la reconciliación, el perdón y la salvación".

"En el Sacramento de la Penitencia Cristo crucificado y resucitado, a través de sus ministros, nos purifica con su misericordia infinita, nos restituye la comunión con el Padre celestial y, con los hermanos, nos ofrece el don de su amor, de su alegría y de su paz".

El Papa concluyó su intervención invitando a los creyentes a "recurrir frecuentemente a su sacramento de la confesión, el sacramento del perdón, que hoy debe ser descubierto aún más en su valor y en su importancia para nuestra vida cristiana".


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La peregrinación del Papa Jerusalén, "una decisión valiente"

El portavoz vaticano explica el contexto

 

CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 15 de febrero de 2009 (ZENIT.org).- En el contexto actual la determinación de Benedicto XVI para viajar a Jerusalén constituye "una decisión valiente", asegura su portavoz.

El padre Federico Lombardi S.I., director de la Oficina de Información de la Santa Sede, ha analizado la anunciada visita del Santo Padre a Tierra Santa en el editorial de "Octava Dies", semanario del Centro Televisivo Vaticano, del que también es director.

Según fuentes de Roma y Jerusalén, el viaje comprendería Jordania, Israel y los Territorios Palestinos, y podría tener lugar en torno a la segunda semana del mes de mayo.

Benedicto XVI anunció personalmente que está preparando este viaje el 12 de febrero al recibir en audiencia a los miembros de la Conferencia de los Presidentes de las Mayores Organizaciones Judías Estadounidenses.

"Es una buena noticia", asegura el padre Lombardi. "Viajar a Jerusalén es el deseo de todos los israelíes y de todos los cristianos. Los antiguos israelitas caminaban hacia esta ciudad cantando; Jesús se dirige decididamente para cumplir hasta el final la voluntad del Padre".

Se trata, sigue diciendo, de "ir como peregrinos a los lugares santos, lugares de los encuentros entre Dios y los hombres que han marcado la historia de nuestra salvación".

"También el Papa lleva en su interior este deseo --asegura--. Aunque precedentemente ya haya estado, siente la importancia de ir de nuevo ahora como jefe de una comunidad de creyentes, que puedan peregrinar en unión espiritual con él y por medio de él a los lugares donde están arraigadas las raíces de su fe".

"Pablo VI quiso iniciar precisamente en Tierra Santa la serie de viajes internacionales de los Papas y Juan Pablo II, siguiendo sus pasos, plantó semillas inolvidables de reconciliación, de esperanza, y de paz".

"Ahora es el turno de Benedicto XVI --anuncia--. La suya es una decisión valiente. Existe incertidumbre en la situación política, hay una gran división de opiniones internas en los distintos campos".

"Hay continuas tensiones en una región inflamada de conflictos y recientemente marcada por una guerra que ha devastado la franja de Gaza y herido profundamente a su pueblo".

"Al proceso de paz le cuesta dar pasos resolutivos. Sombras o desconfianzas vuelven a menudo a oscurecer el diálogo, bien encaminado, entre el mundo hebreo y la Iglesia católica".

"Pero de todos modos, es necesario ir --afirma--. Es más, por todos estos motivos quizá es realmente urgente emprender el viaje. Para rezar en los puntos más cruciales del enfrentamiento entre odio y amor: allí donde la reconciliación parece humanamente imposible".

"Para recordar que el nombre y la vocación de Jerusalén es el de ser 'ciudad de la paz', de encuentro entre los pueblos, en el nombre de un Dios de salvación, de paz y de amor para todos".



 


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El Papa nombra a los presidentes, relator y secretarios del Sínodo de África

Se celebrará del 4 al 25 de octubre de 2009 en el Vaticano

 

CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 15 de febrero de 2009 (ZENIT.org).- Benedicto XVI ha nombrado a cuatro cardenales africanos como presidentes delegados y relator general del segundo Sínodo de Obispos de África de la historia que se celebrará en el Vaticano del 4 al 25 de octubre de 2009.

Según informó este sábado la Oficina de Información de la Santa Sede, los tres presidentes delegados del Sínodo (el presidente de hecho es el Papa) son el cardenal nigeriano Francis Arinze, prefecto emérito de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos; el cardenal Théodore-Adrien Sarr, arzobispo de Dakar (Senegal); y el cardenal Wilfrid Fox Napier, O.F.M., arzobispo de Durban (Sudáfrica).

El relator general, que tiene un papel decisivo en la asamblea, pues a él le tocan plantear los argumentos para el debate y recoger las conclusiones, será el cardenal Peter Kodwo Appiah Turkson, arzobispo de Cape Coast (Ghana).

Los secretarios especiales del Sínodo serán monseñor Damião António Franklin, arzobispo de Luanda (Angola); y monseñor Edmond Djitangar, obispo de Sarh (Chad).

El Sínodo tendrá por argumento "La Iglesia en África al servicio de la reconciliación, de las justicia y de la paz. 'Vosotros sois la sal de la tierra... Vosotros sois la luz del mundo' (Mateo 5, 13.14)".

El Papa entregará en Yaundé, Camerún, el 19 marzo, el Documento de trabajo ("Instrumentum laboris") de esa asamblea. En esa capital, Juan Pablo II, en 1995, entregó "Ecclesia in Africa", la exhortación apostólica postsinodal conclusiva del primer sínodo africano, que se había celebrado el año anterior en el Vaticano.  


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Mundo


Los obispos solidarios con el sufrimiento de los indígenas latinoamericanos

Expresan los desafíos que hoy tiene la Iglesia para su atención pastoral

 

LIMA, domingo, 15 de febrero de 2009 (ZENIT.org).- Los obispos de América Latina y el Caribe han denunciado la situación de sufrimiento en que viven muchos indígenas del continente y les han manifestado su compromiso solidario, enunciando los desafíos que la Iglesia tiene para ofrecerles una mejor atención pastoral-

Los prelados han denunciado los abusos del medio ambiente que se dan en América y que tienen un serio impacto en la vida de los indígenas.

"Es un crimen seguir explotando en forma indiscriminada el medio ambiente que es fuente de vida de la humanidad", dice en uno de sus párrafos el mensaje emitido al término del Encuentro latinoamericano de Pastoral Indígena que, convocado por el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), se realizó del 9 al 12 de febrero en Lima.

La convocatoria al encuentro fue realizada por monseñor Rodolfo Valenzuela, obispo de Verapaz (Guatemala) y responsable de la Sección Pueblos Originarios del CELAM, y reunió a obispos y secretarios ejecutivos de las comisiones de Pastoral de Pueblos Originarios de los episcopados de México, Guatemala, Nicaragua, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Paraguay y la Argentina.

Las deliberaciones giraron en torno al tema "La Palabra de Dios e inculturación", con los siguientes contenidos: Sínodo de la Palabra. Palabra de Dios e inculturación. Animación bíblica de la pastoral indígena. Los pueblos indígenas en el documento de Aparecida.

Uno de los momentos significativos del encuentro fue cuando se compartieron las experiencias bíblicas en el mundo indígena de cada uno de los países representados.

Al concluir las deliberaciones, los reunidos emitieron un mensaje en el que resumen las conclusiones a las que arribaron al cabo de los cuatro días.

"En un ambiente de oración, fraternidad, libertad y gran esperanza  --afirma el mensaje--,  constatamos que hay avances significativos en el caminar de la Pastoral Indígena iluminada por la Palabra de Dios en toda América Latina; sin embargo, vemos que hay necesidad de enfatizar algunos importantes aspectos de esta pastoral".

Estos aspectos son expuestos en los siguientes diez puntos.

"1. Anunciar y testimoniar explícitamente la persona de Jesucristo por medio de la Sagrada Escritura, como modo privilegiado del encuentro con el Señor".

"2. Fortalecer la encarnación de la fe cristiana en la vida de los pueblos que tienen una larga tradición histórica de fe y espiritualidad. La fe se encarna en comunidades vivas que tienen su propia cultura".

"3. Enfatizar la importancia del aprendizaje de los idiomas propios de los pueblos originarios".

"4. Promover la traducción católica de la Biblia a los diversos idiomas de los pueblos originarios, como un derecho de ellos a experimentar el amor del Padre que nos manifiesta su Palabra, en el propio idioma".

"5. Reconocer que el proceso de la inculturación del Evangelio es una experiencia comunitaria. Son los mismos pueblos los que tienen que hacer el discernimiento a la luz de la Palabra de Dios. Son ellos los principales agentes de la inculturación".

"6. Asumir, en sintonía con el documento de Aparecida, la exigencia de una conversión pastoral, tanto personal como institucional. Esto implica 'descolonizar las mentes...' (DA 96), compartir sus luchas por una vida digna, vivir en cercanía de corazón con los pueblos, sentirse bien con ellos, vencer los temores, valorar las culturas, adaptarse a su ritmo de vida, comidas, fiestas, música...".

"7. Descubrir los carismas en orden a los ministerios y hacer un reconocimiento explícito de los que ya existen en las comunidades originarias".

"8. Brindar plena confianza a los indígenas, agentes de pastoral: sacerdotes, religiosas, animadores de las comunidades y catequistas, para que se sientan apoyados y tengan el lugar que les corresponde, como protagonistas del proceso de inculturación del Evangelio".

"9. Urgir un acompañamiento más cercano con la Palabra a las comunidades y a sus agentes propios. Que la Biblia esté más presente en reuniones, encuentros, celebraciones y momentos significativos de la vida".

"10. Solicitar a la Sección de Pueblos Originarios del CELAM la organización de talleres para traductores de la Biblia y de la Liturgia a los idiomas indígenas, con criterios bíblicos, litúrgicos, antropológicos, canónicos y pastorales que se deben tomar en cuenta".

El mensaje termina con una invocación a "María de Guadalupe, Madre y compañera de los pueblos indígenas y originarios en el caminar con el Evangelio".


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“Las obras de Tolkien satisfacen anhelos de trascendencia”

Un libro analiza la filosofía del autor de “El Señor de los Anillos”

 

 

GRANADA, domingo, 15 de febrero de 2009 (ZENIT.org).- Eduardo Segura, profesor del Instituto de Filosofía Edith Stein, de Granada, España, analiza en su último libro la filosofía de la obra de J.R.R. Tolkien, autor de la famosa saga de El Señor de los Anillos, a través de un poema casi desconocido que lleva por título "Mitopoeia".

El profesor Eduardo Segura, del Instituto de Filosofía Edith Stein, de Granada, acaba de publicar su último libro, titulado "J.R.R. Tolkien. Mitopoeia y Mitología. Reflexiones bajo la luz refractada".

En él se aborda el estudio del autor de la famosa saga de "El Señor de los Anillos" desde una perspectiva desconocida ya que, a la luz de su poesía "Mitopoeia", en la que aparecen una serie de claves estéticas y filosóficas, se intenta comprender toda la obra de Tolkien como una gran labor de  reflexión filosófica y de creación estética.

"En concreto, se trata de poner en cuestión, tanto en la vía teórica como en la elaboración artística, la validez de los preceptos empíricos como el único modelo posible para comprender el mundo que  nos rodea", informa a ZENIT el instituto Edith Stein.

En una reciente conferencia, que pronunció en la Universidad Pompeu Fabra, de Barcelona, dentro del ciclo "El mundo de Tolkien", desarrolló su argumentación a partir del análisis del concepto de fantasía que hemos heredado de la Ilustración.

"El empirismo dio al traste con el respeto que, desde Homero, había merecido la capacidad de imaginar. Más tarde, el racionalismo dio el golpe de gracia a todo lo que no pudiese ser demostrado empíricamente. La creación literaria adquirió la carga peyorativa de fantasía o cuento como sinónimo, en definitiva, de mentira", dijo Segura.

Frente a esa visión, el filósofo español sostiene que, en Tolkien, la noción de "verdad" es más amplia que la mera verosimilitud: "Verdad es dotar a la invención de credibilidad; y la credibilidad presupone y exige una cierta fe literaria que, a menudo, nos trae un eco de la alegría de la redención. Tolkien lo llamaba eucatástrofe, la capacidad que posee la belleza para transfigurar la realidad".

Eduardo Segura es uno de los principales españoles en la vida y obra del creador Tolkien. Ha trabajado durante muchos años para acercarse a la esencia del mundo que el autor inglés fue tejiendo con sus leyendas, cuentos, poesías y relatos mitológicos.

 


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La dignidad humana, centro del debate sobre las migraciones

Monseñor Marchetto interviene en un congreso sobre el tema

 

ROMA, domingo, 15 de febrero de 2009 (ZENIT.org).- La dignidad humana es el elemento que debe resaltar en mayor medida en el debate sobre las migraciones, afirmó monseñor Agostino Marchetto interviniendo este viernes en Roma en un simposio sobre "La dignidad del hombre y los derechos humanos en los tiempos de la globalización", organizado por la Fundación Konrad Adenauer en cooperación con la comunidad San Egidio.

El prelado, secretario del Consejo Pontificio para la pastoral de Migrantes e Itinerantes, pronunció una conferencia sobre el tema "Derechos humanos y dignidad del migrante en la época de la globalización", y comenzó observando que las migraciones "constituyen hoy uno de los retos más complejos de este nuestro mundo globalizado".

Por esto, "es natural" que "salte a primer plano también el tema de los derechos fundamentales de la persona humana - y por tanto también de aquellos que están implicados en la movilidad humana".

Desde este punto de vista, constató, la Iglesia "está continuamente comprometida en varios niveles, atenta como está, sobre todo, en promover un camino que respete y valore la dignidad de la persona migrante".

"En consideración con la característica global y estructural de las migraciones , anima y augura el desarrollo de una política explícita y concertada, donde los migrantes no sean el chivo expiatorio de otros problemas sociales, ni una amenaza contra la seguridad y la estabilidad".

"El punto de partida humano y eclesial", añadió, lo constituyen de hecho "la afirmación de la igualdad entre las personas, más allá de las determinaciones de la raza, la lengua o el origen, y también la unidad de la familia humana".

Por este motivo, la Iglesia está "extremamente atenta" a la acogida y al acompañamiento pastoral de los migrantes, no olvidando subrayar que el fenómeno de la migración comporta también "un conjunto de deberes y derechos, el primero de ellos el derecho al traslado migratorio".

El derecho de los Estados a la gestión de la migración, por su parte, debe "prever medidas claras y factibles de ingresos regulares en el país, velar sobre el mercado del trabajo para entorpecer a aquellos que explotan a los trabajadores migrantes, poner en marcha medidas de integración cotidiana, combatir los comportamientos xenófobos, promover las formas de convivencia social, cultural y religiosa que toda sociedad plural exige".

El Estado, además, "debe ejercer su deber-derecho de garantizar la legalidad, reprimiendo la criminalidad y la delincuencia y gestionando a las personas en situación irregular", pero actuando siempre "en el respeto de la dignidad humana, de los derechos humanos y de las convenciones internacionales".

Necesidad de un enfoque global

La tutela de la dignidad de la persona humana, explicó el prelado, "revela aún más la necesidad de un cuidado pastoral específico en el ámbito migratorio para la primera y la segunda generación", que debe contemplar "el respeto por el uso de la lengua materna en la catequesis, en la predicación y en la administración de los Sacramentos, la atención a las exigencias particulares de la religiosidad popular, el envío de misioneros designados para cada caso".

Las estructuras pastorales, añadió, deben "garantizar un proceso progresivo de integración activa en la Iglesia local, que supere la tentación de la 'colonización religiosa' y de la asimilación tout court, evitándose por otra parte también una forma de gueto".

Junto al trato estrictamente pastoral, prosiguió monseñor Marchetto, "no deben faltar intervenciones adecuadas también en el campo social, civil y político".

Las migraciones, de hecho, "casi nos obligan a poner en el centro a la persona humana para un desarrollo provechoso de toda la familia de los pueblos y de las naciones, solicitando prioridades y criterios precisos de intervención".

La importancia del diálogo

El secretario del dicasterio vaticano subrayó que en primer lugar "es necesario asegurar un progreso sostenible efectivo, promoviendo y orientando la producción, con la participación ordenada de todas".

De la misma forma, se invita a "mejorar el nivel de 'humanismo' de la sociedad, renovando también la cultura y la escuela en sus muchas ramificaciones". En esta perspectiva, el conocimiento de los distintos grupos étnicos y de sus culturas es "un paso obligado que debe insertarse en los programas educativos escolares y en los de la catequesis".

También las estructuras de la pastoral migratoria, observó, "deben valorar los momentos de encuentro y de diálogo, que pueden ayudar a mejorar las relaciones interpersonales y también favorecer un testimonio más capilar y convencido del mensaje evangélico".

Por esto, es necesario insistir "en la formación, sobre todo de los jóvenes, pero también de los líderes de los grupos y las colectividades".

"La urgencia hoy y el secreto del futuro están en el diálogo entre las personas, comunidades, pueblos, culturas, religiones y etnias, porque la cerrazón y la intolerancia nacen de la idolatría de sí mismos y del propio grupo".

En consideración a esto, para monseñor Marchetto, es indispensable "reafirmar que, para temer efectos verdaderamente positivos y duraderos, la globalización debe fundarse en una visión de la persona humana que responda a los criterios cristianos profundamente humanos, más allá de las ideologías materialistas y laicistas, que se unen a la causa del relativismo, relativizando, en el fondo, precisamente la dignidad fundamental de toda persona humana".

Por Roberta Sciamplicotti, traducción de Inma Álvarez


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Cáritas Jerusalén asiste a 520 familias de Gaza

A pesar de los obstáculos administrativos

 

JERUSALÉN, domingo, 15 de febrero de 2009 (ZENIT.org).-Desde el pasado lunes, 9 de febrero, 520 familias de Gaza  en situación especialmente vulnerable debido a la falta de suministros provocada por el reciente conflicto bélico están recibiendo de manos de voluntarios y trabajadores locales de Cáritas Jerusalén lotes unifamiliares de alimentos.

Estos paquetes contienen aceite, harina, arroz, azúcar, te, salsa de tomate, conservas de carne y pescado, queso, pasta, lentejas, alubias, guisantes y sémola.

Muchas de las familias atendidas llevaban semanas sin poder adquirir alimentos. "Esta comida supone un verdadero alivio. No puedo ocultar mi alegría al ver esta harina y el azúcar, ni la excitación ante la idea de poder comer este queso tan bueno", ha confesado una de las amas de casa tras recibir el lote de Cáritas.

Un proceso lleno de obstáculos

El plan de distribución está siendo mucho más lento de lo que se había estimado inicialmente debido, sobre todo, a los múltiples obstáculos y requisitos que estás imponiendo las autoridades israelíes.

Para poder transportar esta ayuda hasta Gaza, Cáritas Jerusalén ha tenido que seguir, según señalan sus responsables "un proceso largo y tedioso" de carácter administrativo sobre la naturaleza, volumen y destino de la carga.

Y es que, después de haber conseguido la autorización, los bultos tuvieron que ser enviados, primero, a los almacenes de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina (UNRWA) en Ramala y, una vez allí, a los almacenes de esa agencia en Jerusalén, desde donde pudieron ser transportados en camiones hasta Gaza, donde la carga pasó finalmente a manos del coordinador de Cáritas en la zona, Jouma Khadoura.

"Se emplea tanto tiempo en coordinar el envío de los paquetes de alimentos a Gaza, que lo único que se consigue es que mucha gente que está hambrienta tenga todavía más hambre", ha señalado Jameel Khoury, director de proyectos de Cáritas Jerusalén.


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Análisis


El coste social del divorcio muestra el papel decisivo del matrimonio

Respaldo de la Iglesia y de la sociedad a los derechos de la familia

 

ROMA, domingo, 15 de febrero de 2009 (ZENIT.org).- Mientras el estatuto de la familia y el matrimonio siguen estando a la primera línea de muchos debates públicos, el coste social de las rupturas matrimoniales está deparando sorpresas.

Un estudio reciente en Inglaterra ha descubierto que el divorcio tiene como resultado un beneficio económico significativo para los hombres, pero penaliza a las mujeres, informaba el 25 de enero el periódico Observer.

Según el estudio llevado a cabo por Stephen Jenkins, director del Institute for Social and Economic Research y miembro del Council of the International Association for Research on Income and Wealth, cuando un matrimonio se divide, los ingresos disponibles del padre aumentan cerca de un tercio.

En contraste, y sin que importe si hay hijos o no, la media de ingresos de las mujeres tras el divorcio cae en más de un quinto, y esto afecta negativamente durante años.

Según el reportaje del Observer, la encuesta llevada a cabo por Jenkins es el primer estudio a largo plazo de ingresos y rupturas matrimoniales.

Jenkins descubrió que la tasa de pobreza entre las mujeres divorciadas es del 27%, casi tres veces mayor que la de sus antiguos maridos.

Las penurias económicas no son la única desventaja asociada con el divorcio. Un estudio australiano publicado el año pasado encontró que el impacto emocional y social del divorcio hace que se sienta durante décadas, informaba el periódico Sydney Morning Herald del 10 de julio.

Un equipo de investigadores dirigidos por David de Vaus de la Universidad La Trobe de Melbourne, presentó las conclusiones de un estudio en una conferencia en el Instituto Australiano de Estudios Familiares. Compararon el bienestar de cerca de 2.200 australianos de entre 55 y 74 años.

Los divorciados no sólo sufrían traumas en los años inmediatamente después del fin de su matrimonio, sino que tendían también a pensar que no podían confiar en nadie, y estaban menos satisfechos con su hogar y su salud.

Vital

Benedicto XVI afirmaba recientemente la importancia de la familia para la sociedad en su mensaje enviado a los participantes en el rezo del rosario durante la Sexta Jornada Mundial de las Familias, reunida en la Ciudad de México.

Durante su vídeo mensaje del 17 de enero, el Pontífice afirmó que la familia es la "célula vital de la sociedad".

"Por su función social esencial, la familia tiene derecho a ser reconocida en su propia identidad y a no ser confundida con otras formas de convivencia", explicaba el Papa.

Por ello, Benedicto XVI pedía que la familia basada en el matrimonio de un hombre y una mujer recibiera suficiente apoyo legal, económico y social.

La importancia social de la vida familiar no es algo afirmado únicamente por la Iglesia. Jennifer Roback Morse, antigua profesora e investigadora de la Hoover Institution de la Universidad de Harvard, y actualmente profesora en el Acton Institute for the Study or Religion and Liberty, publicaba recientemente la segunda edición de su libro "Love and Economics" (Amor y Economía) (Ruth Institute Books).

Una de las secciones de libro se titulaba, "Por qué no hay sustituto para la familia". La familia es irreemplazable no sólo en el sentido de que los dos padres de un niños juegan un papel único en su vida, sino también porque la misma institución de la familia no tiene sustitutos eficaces.

Morse afirmaba que la función primaria de la familia es relacional. Claro está que algunas familias llevan a cabo esta tarea mejor que otras, pero, sostenía, no hay otra institución que lo haga mejor que la familia.

Sin opciones

Según Morse, el hecho de que algunas familias fallen no debe llevarnos a la conclusión de que la familia es una institución meramente opcional.

"Si pudiéramos mantener la familia unida a nivel individual y personal, tendríamos menos necesidad de esquemas magníficos para reemplazar a la familia a nivel social", afirmaba Morse.

Morse resumía los resultados de varios estudios que documentan los resultados negativos de niños criados en familias con un solo progenitor: pobreza; resultados educativos peores; y problemas de comportamiento.

La tarea de criar hijos es simplemente demasiado para un solo progenitor, afirmaba Morse. Además, otras posibles variaciones, tales como la cohabitación y los padrastros no proporcionan las mismas ventajas que una familia basada en los dos padres biológicos de los hijos.

El papel del padre va más allá de lo económico, continuaba Morse. Su aportación al desarrollo moral de los hijos es algo de lo que la sociedad es culpable de haber ignorado durante mucho tiempo, acusaba.

"La verdadera cuestión no es si hombres y mujeres son diferentes sino cómo la diferencia les permite a cada uno aportar algo único al desarrollo moral de los hijos", afirmaba Morse.

Comentando los espectaculares cambios en las normas morales y en los hábitos sexuales de las últimas décadas, Morse observaba que los cambios que tuvieron lugar en los sesenta y setenta prometieron la felicidad y la plenitud a través de una libertad ilimitada. Con la experiencia del tiempo, Morse afirmaba que ahora podemos concluir que la capacidad de mantener compromisos es un don que trae una felicidad y una satisfacción más profundas.

"Un gran número de adultos están ahora dispuestos a volver a aprender lo que puedan sobre el matrimonio para toda la vida, para su propio provecho así como para provecho de sus hijos", concluía.

La libertad tiene sus límites, sostenía Morse en el capítulo conclusivo de su libro. Cada generación no es libre para redefinir la familia y sus obligaciones. Algunas virtudes y obligaciones son indispensables, afirmaba Morse.

El cardenal Seán Brady, arzobispo de Armagh y primado de Irlanda, expresó un punto de vista similar durante un discurso el 4 de noviembre a la Céifin Conference.

El tema de su discurso fue "La Familia como Fundamento de la Sociedad".

La familia basada en el matrimonio como fundamento de la sociedad es una verdad revelada por Dios en las Escrituras, afirmaba el cardenal Brady, pero es también uno de los valores humanos más preciosos, añadía.

El bienestar del matrimonio y la familia son de interés público, mantenía el cardenal, y son fundamentales para el bien común. Son, por tanto, merecedores de una consideración y un cuidado especial por parte del Estado.

"Otras relaciones, sea sexuales o no, son el resultado de un interés privado", explicaba. "No tienen la misma relación fundamental al bien de la sociedad y a la crianza de los hijos como la familia basada en el matrimonio", mantenía el cardenal Brady.

Al afirmar que la familia basada en el matrimonio es digna del apoyo del estado, el cardenal clarificaba que la intención no es penalizar a aquellos que han elegido formas diversas de relaciones.

"Es más bien apoyar el principio de que la familia basada en el matrimonio entre un hombre y una mujer está tan íntimamente conectada al bien de la sociedad que merece un cuidado y protección especial", afirmaba.

Compromiso

"El nexo entre el compromiso público por el matrimonio para toda la vida y la estabilidad de la unidad familiar así como el papel distinto de una madre y un padre en la generación y educación de los hijos, da al matrimonio una relación con la sociedad única y cualitativamente diversa a cualquier otra relación", precisaba el cardenal Brady.

La familia es un fundamento indispensable para la sociedad, afirmaba Benedicto XVI en su vídeo mensaje durante la misa de conclusión del Encuentro Mundial de las Familias el 18 de enero.

"Hemos recibido una vida de otros, que se ha desarrollado y madurado con las verdades y valores que aprendemos en relación y comunión con los demás", explicaba.

"Es en el hogar donde se aprende verdaderamente a vivir, a valorar la vida y la salud, la libertad y la paz, la justicia y la verdad, la concordia y el respeto", afirmaba el Papa. Una verdad válida para todas las culturas y sociedades.

Por el padre John Flynn, L. C., traducido por Justo Amado



 


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Foro


¡Eluana vive! 
 

Por monseñor José Ignacio Munilla Aguirre, obispo de Palencia

 

PALENCIA, domingo, 15 de febrero de 2009 (ZENIT.org).- Publicamos el artículo que ha escrito monseñor José Ignacio Munilla Aguirre, obispo de Palencia, sobre la muerte de la italiana Eluana Englaro.



 

* * *

     El pasado lunes día 9, a las 20.10, dejaba de respirar la joven Eluana Englaro, al mismo tiempo que se paraba su corazón. Habían pasado tan sólo tres días desde que le fuese retirada su sonda alimenticia en una clínica italiana. La polémica suscitada en torno a la autopsia no debe distraernos del hecho esencial: el asesinato de una joven, reivindicado por su propio progenitor por motivos compasivos. 

      Confundir para intentar justificar 

      La pretensión del padre de Eluana de justificar su petición de eliminar la vida de su hija, aduciendo que ella ya había manifestado antes de su accidente, que no le gustaría alargar su vida artificialmente conectada a una máquina, no deja de ser un argumento destinado a crear confusión. Lo cierto es que Eluana no estaba conectada a ninguna máquina, ni estaba sometida a ningún encarnizamiento terapéutico. Sencillamente, estaba inmersa en un prolongado coma, y era sostenida exclusivamente por la hidratación y la alimentación por sonda. Las religiosas que la cuidaban han revelado el dato de que Eluana abría los ojos durante el día, y los cerraba de noche.

      La eutanasia de Eluana ha sido especialmente llamativa, porque ella no se encontraba en fase terminal (de hecho, llevaba diecisiete años en ese mismo estado, y quizás podría haber vivido muchos más). Pero, sin embargo, es necesario denunciar que no es tan inusual el recurso a este mismo método cruel de eutanasia, para acelerar la muerte de los enfermos terminales, provocando que su fallecimiento tenga lugar, no ya por causa del cáncer o de la enfermedad que padezcan, sino por causa de inanición o deshidratación. 

     "Libertad de amar" o "libertad de matar" 

      En el caso Eluana se han confrontado dos concepciones antagónicas e irreconciliables de la existencia: la "cultura de la muerte" y la "cultura de la vida". Por mucho que pensásemos que ya lo habíamos visto todo en esta vida, tengo que reconocer que me quedé profundamente impresionado al leer el titular con que uno de los periódicos de mayor difusión de este "país", daba la noticia del fallecimiento de la joven: "Eluana sale de escena y explica lo que es la libertad". ¡Estremece comprobar hasta dónde pueda llegar la soberbia humana! Lejos de mostrar el menor arrepentimiento, se pretende elevar el homicidio al rango de la heroicidad... ¡La libertad de matar y de suicidarse!

      Por el contrario, las religiosas que han estado atendiendo a Eluana a lo largo de estos años (es importante hacer notar que no fue su padre quien la asistió), han dado un testimonio impagable sobre la cultura de la vida. La mayor parte de las cadenas televisivas han ocultado la escena de las religiosas llorando, cuando a la 01.00 de la madrugada, Eluana era sacada "furtivamente" del hospital en que era cuidada y amada, para conducirla hacia la "clínica de la muerte". Mientras que el padre afirmaba que tenía la sensación de estar visitando la tumba de su hija cuando acudía al hospital, las religiosas se habían manifestado de otro modo: «Nosotras la sentimos viva». «No pedimos nada a cambio, sólo el silencio y la libertad de amar y darnos a los débiles, a los pequeños, a los pobres...». La conclusión es bastante evidente: Somos capaces de apreciar y valorar el don de la vida, en la medida de nuestra salud espiritual. 

     Legalidad y moralidad 

      Sin entrar a valorar otros muchos temas de la agenda política del primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, es un hecho que su decidida actitud en defensa de la vida de Eluana, ha abierto la puerta a otro interesante debate: ¿las leyes positivas de un Estado son la última instancia inapelable, o por el contrario, los derechos fundamentales del ser humano están por encima de cualquier interpretación jurídica? O dicho de otro modo: ¿es la ética la que tiene que someterse a la ley, o la ley la que tiene que ajustarse a la ética? ¿Berlusconi ha intentado burlar la legislación al hacer los posibles por salvar la vida de Eluana, o más bien, se ha esforzado en humanizar el régimen legal?

      En cualquier caso, Eluana ha aportado su granito de arena para intentar despertar a esta vieja Europa de su letargo moral. Lo peor no es ya ser víctimas de la cultura de la muerte, sino entrar en un "coma espiritual" que nos lleve a la connivencia con los verdugos. ¡Gracias Eluana, por "aferrarte" a la vida durante diecisiete años en coma! ¡Confiamos plenamente en que Dios te habrá dado, en plenitud, esa vida que aquí se te ha negado! 


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Angelus


Benedicto XVI: Sacramento de la confesión, resurrección interior

Intervención con motivo de la oración mariana del Ángelus

 

CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 15 de febrero de 2009 (ZENIT.org).- Publicamos la intervención que pronunció Benedicto XVI este domingo a mediodía, al dirigir la oración mariana del Ángelus junto a varios miles de peregrinos congregados, en la plaza de San Pedro del Vaticano.



 

* * *



 

Queridos hermanos y hermanas:

En estos domingos, el evangelista san Marcos ha presentado a nuestra reflexión una secuencia de varias curaciones milagrosas. Hoy nos presenta una sumamente particular: la de un leproso sanado, quien se acercó a Jesús y, de rodillas, le suplicó: "Si quieres, puedes limpiarme" (Cf. Marcos 1,40-45). Él, conmovido, le tendió la mano, le tocó y le dijo: "Quiero; queda limpio". Instantáneamente se verificó la curación de ese hombre, a quien Jesús le pidió que no revelara lo sucedido, y que se presentara a los sacerdotes para ofrecer el sacrificio prescrito por la ley de Moisés.

Aquel leproso curado, por lo contrario, no logró guardar silencio, es más, proclamó a todos lo que le había sucedido, de manera que, según refiere el evangelista, acudían a Jesús aún más enfermos de todas las partes, hasta obligarle a quedarse fuera de las ciudades para no ser asediado por la gente.

Jesús le dijo al leproso: "queda limpio". Según la antigua ley judía (Cf. Levítico 13-14), la lepra no era considerada sólo como una enfermedad, sino como la forma más grave de "impuridad". Les correspondía a los sacerdotes diagnosticarla y declarar inmundo al enfermo, quien tenía que ser alejado de la comunidad y quedarse fuera de los poblados, hasta que tuviera lugar una eventual y certificada curación. Por este motivo, la lepra constituía una especie de muerte religiosa y civil, y su curación una especie de resurrección. En la lepra es posible entrever el símbolo del pecado, que es la verdadera impureza del corazón, capaz de alejarnos de Dios. La enfermedad física de la lepra no nos separa de Él, como preveían las antiguas normas, sino la culpa, el mal espiritual y moral. Por este motivo, el salmista exclama: "Dichoso el que está absuelto de su culpa, a quien le han sepultado su pecado". Y luego dirigiéndose a Dios, añade: "Había pecado, lo reconocí, no te encubrí mi delito; propuse: 'confesaré al Señor mi culpa', y tú perdonaste mi culpa y mi pecado" (Salmo 31/32,1.5).

Los pecados que cometemos nos alejan de Dios y, si no se confiesan humildemente confiando en la misericordia divina, llegan a producir la muerte del alma. Este milagro reviste, por tanto, un intenso significado simbólico. Jesús, como había profetizado Isaías, es el Siervo del Señor, quien "cargó con nuestras dolencias y soportó nuestros dolores" (Isaías 53,4). Con su pasión, se convertirá como en un leproso, impuro por nuestros pecados, separado de Dios: todo esto lo hará por amor, con el objetivo de alcanzarnos la reconciliación, el perdón y la salvación. En el Sacramento de la Penitencia Cristo crucificado y resucitado, a través de sus ministros, nos purifica con su misericordia infinita, nos restituye la comunión con el Padre celestial y, con los hermanos, nos ofrece el don de su amor, de su alegría y de su paz.

Queridos hermanos y hermanas: invoquemos a la Virgen María, a quien Dios preservó de toda mancha de pecado, para que nos ayude a evitar el pecado y a recurrir frecuentemente a su sacramento de la confesión, el sacramento del perdón, que hoy debe ser descubierto aún más en su valor y en su importancia para nuestra vida cristiana.

[Al final de la audiencia, el Papa saludó a los peregrinos en varios idiomas. En español, dijo:]

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española presentes en esta oración mariana, y a los que se unen a ella a través de la radio y la televisión. Os invito a acoger la exhortación del apóstol san Pablo de hacerlo todo, más que por el propio interés, para la gloria de Dios y el bien de los demás, siguiendo así el ejemplo de Cristo. Nos acompaña en este camino la intercesión maternal de María Santísima, siempre dócil a la voluntad del Señor. Feliz domingo.

[Traducción del original en italiano de Jesús Colina

© Copyright 2009 - Libreria Editrice Vaticana]



 


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Documentación


Luces y sombras de Colombia, según sus obispos

Comunicado emitido por la asamblea de la Conferencia Episcopal

 

BOGOTÁ, domingo, 15 de febrero de 2009 (ZENIT.org).- Publicamos el comunicado que emitió este viernes la LXXXVI asamblea de la Conferencia Episcopal de Colombia, en la que analizó los desafíos que afronta el país.

* * *

Hemos concluido la LXXXVI Asamblea Plenaria del Episcopado dedicada al análisis de la Realidad Colombiana. Hemos reflexionado sobre hechos y situaciones que preocupan hoy al país y a la Iglesia.

Como pastores conscientes de nuestra responsabilidad, tratamos de aproximarnos a la realidad política, económica, cultural y por supuesto, a la realidad religiosa y pastoral del país. Al terminar este ejercicio queremos compartir esta buena noticia con todos nuestros fieles y con quienes se preocupan por impulsar el progreso y crear mejores condiciones de vida para todos los ciudadanos.

El fruto de esta reflexión y análisis lo entregaremos más tarde en un documento extenso, a los agentes de pastoral, a los dirigentes del mundo político, cultural y económico y a todos los colombianos preocupados de saber qué pensamos y qué proponemos para responder a los desafíos de la hora presente.

Vemos el País con preocupación y también con esperanza.

Con preocupación porque son muchas las sombras que oscurecen el horizonte de nuestra patria.

Somos conscientes de que vivimos un cambio de época: el mundo entero está experimentando transformaciones profundas de orden político, económico, cultural y religioso, que nos afectan directa o indirectamente. Muchos de estos cambios inciden en nuestro tradicional estilo de vida, en nuestras costumbres y tradiciones y hasta en el modo de relacionarnos con Dios, con los demás y con la naturaleza.

Nos angustia el permisivismo moral, la inequidad y la injusticia social, el desempleo y la pobreza, los conflictos sociales, las violaciones de los derechos humanos, el conflicto armado, el horror del secuestro y el sufrimiento que ocasiona a las víctimas y a sus familias, el narcotráfico, la corrupción y el enriquecimiento ilícito, la crisis mundial de la economía, la falta de formación y de participación de los católicos en los procesos de construcción de un país más democrático y más próspero.

Vemos también signos de esperanza en las movilizaciones ciudadanas para rechazar el secuestro y la violencia, en la incursión de las generaciones jóvenes en puestos de comando, en el papel pro activo de la mujer en la Iglesia y en la sociedad, en el aprovechamiento de los mecanismos de participación consagrados por la Constitución Nacional, en la superación del odio político que inició el largo y doloroso vía crucis de la Violencia en Colombia.

En el diálogo sobre la realidad, pudimos ver con claridad el compromiso y la misión que tenemos de consagrarnos y empeñarnos a fondo en la búsqueda de la paz, en la lucha contra la pobreza, contra la injusticia en todas sus formas, contra la violencia que nos roba la vida de los seres queridos.

Al concluir nuestra Asamblea, expresamos la decisión de estar en adelante mucho más cerca de los desplazados, de las familias de los secuestrados, de las víctimas de la violencia, de todos los marginados, a quienes nos proponemos llevar un mensaje de solidaridad y el ofrecimiento de nuestra vocación de servicio.

El país que soñamos tenemos que construirlo entre todos. Los Obispos, después de esta Asamblea, nos sentimos en disposición de introducir en los planes de trabajo, programas y acciones que nos permitan, de verdad, ser para nuestros hermanos luz que ilumine y aliados creíbles en la tarea de consolidar un estado social de derecho en el que todos nos sintamos igualmente amparados y protegidos.

Conscientes del momento difícil que atraviesa Colombia, y sintiendo en carne propia el efecto de los conflictos y contradicciones, hacemos una opción decidida por la esperanza, con la certeza de que el Señor Jesús que camina a nuestro lado, nos ayudará a construir entre todos un país mas amable, más justo, fraterno y solidario.

Bogotá, D.C., 13 de febrero de 2009

+ Rubén Salazar Gómez

Arzobispo de Barranquilla

Presidente de la Conferencia Episcopal

+ Iván Antonio Marín López

Arzobispo de Popayán

Vicepresidente de la Conferencia Episcopal

+ Fabián Marulanda López

Obispo - Secretario General

de la Conferencia Episcopal



 


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