15.02.09
Debate sobre el primado de Pedro
Recientemente participando en un foro protestante fui abordado por un participante que quería dialogar sobre el tema del Papado. Aunque su tono era algo agresivo y presentí que el diálogo no iba a dar muy buenos resultados, quise responderle y así comenzamos a entablar una larga plática.Luego de que el diálogo había avanzado ya algo me enteré de que con quien dialogaba era el señor Edgar Treviño (participante activo del foro Ekklesia Viva, moderador de un par de foros también protestantes y quien se confiesa francamente anti-católico).
Debido a que estos diálogos suelen ser extensos, los argumentos escritos de ambas partes de forma algo precipitada, y en algunos momentos su lectura puede ser tediosa por redundar muchas veces en las mismas cosas, casi siempre prefiero no publicarlos, y si elaborar artículos que resumen los argumentos principales de cada tema. Este diálogo en particular tampoco se podía presentar como un buen candidato, dado que los argumentos que presentaba Edgar, sin ganas de demeritar sus intervenciones, no estaban al nivel de otros apologetas protestantes con quienes he tenido la oportunidad de debatir (casi toda su exposición se limitaba a copiar porciones de libros protestantes y páginas Web, la mayoría de dudosa credibilidad).
Le solicité acelerar el final del diálogo debido a que las labores de mi maestría comenzaban, y ya terminando me llevé una desagradable sorpresa . Resulta que mi contraparte (Edgar Treviño) estaba publicando el debate, pero de forma truncada y mutilada en los foros donde es moderador. Mis intervenciones no sólo eran descontextualizadas y cortadas, sino que la mayoría de los casos completamente omitidas, y las respuestas colocadas en tono triunfal como “refutaciones". Noté también que en dicho foro había una sección donde Edgar intenta refutar los argumentos que aquí en apologeticacatolica.org expongo en un tema titulado “Los errores de la apologética católica".
En virtud de eso me inscribí en dicho foro y solicité que si se iba a hacer uso del diálogo, este fuera publicado de forma íntegra, y pedí la oportunidad hacer unas cuantas aclaraciones puntuales. A esto la reacción fue completamente hostil amenazando con expulsarme si intentaba exponer algún argumento: “respeta mi espacio", “tus respuestas serán proselitismo del catolicismo romano lo cual no esta permitido aquí", ” “creo que tengo libertad de hacer mis estudios independientes como cualquier otro, ¿Te cuesta trabajo entender eso?", “¿Te imaginas que yo interrumpiera “la misa” o “el rosario” para decir que la adoración a María es falsa y todo el romanismo es falso?” entre otras cosas, contestó.
Debo aclarar que el reglamento no decía nada sobre la prohibición de participar a católicos, e inclusive no leí ninguna prohibición a hacer proselitismo (aunque mi intención no era esa). Simplemente no vi nada de malo en que dado allí tenían tanto interés por mis publicaciones, pudiera yo hacer un par de observaciones puntuales, pero al parecer, en vez de ver como una oportunidad de demostrar en “vivo” los errores de la apologética católica, el tono hostil inclusive terminó traduciéndose en descalificaciones personales. Cuando ya había comenzado a vituperar sobre la pedofilia del clero católico (cosa que nada tenía que ver), preferí partir por la paz, ya que con alguien en ese estado mental no se puede dialogar.
Debo reconocer que tiene todo el derecho de publicar estudios donde nadie le conteste ni le pueda contradecir de algún modo, después de todo “en la tierra de los ciegos, el tuerto es el rey”
Es por eso que he querido publicar ahora el diálogo que hemos mantenido y quien por casualidad se lo encuentre tenga forma de conocer realmente lo que se dijo. Disculpen los lectores si la redacción de mis argumentos es precipitada y no está bien cuidada, al fin y al cabo, no fue pensada para publicarse.
Para que el diálogo sea más fácil de leer, he creído conveniente agruparlo de varias maneras. En la primera, el diálogo íntegro y completo, tal cual como fue escrito, y la segunda, agrupado en los sub-temas en que fue derivando.
Para hacer más clara la lectura colocaré mis intervenciones en fondo azul y las de mi contraparte en fondo verde, y los comentarios realizados por mí posteriores al diálogo en fondo amarillo.
Nota: Hubo algunas respuestas del señor Treviño las cuales insertó dentro de las citas a mis comentarios. Esto no me permitió en ese momento percatarme de que habían algunos comentarios por contestar. En cualquier caso, no eran realmente substanciales y por fortuna no ocasionaron que ningún punto importante quedara sin tocar, sin embargo, debido a la ilegibilidad se hizo necesario que reacomodara los comentarios.
El debate lo transmito integro sin corregir incluso los errores de trascripción y ortográficos presentes en él.
Contenido del debate.
Debate integro.
Página 1, Página 2, Página 3, Página 4, Página 5
Debate agrupado en temas.
El primado de Pedro en la Biblia y especialmente en Mateo 16,18
El Concilio de Calcedonia y el primado romano.
San Agustín y el primado romano
San Juan Cristóstomo y el primado romano
Los padres de la Iglesia en general y el primado romano.