Obispo de Valparaíso: No, a la pena de muerte
10.08.09 | 06:23. Archivado en América

Valparaíso, Chile (Patricio Downes, RD).- El obispo de Valparaíso, Gonzalo Duarte García de Cortázar, sostuvo que fue "lo más doloroso que me ha tocado vivir" el presidir el funeral de la niña de 5 años, Francisca Javiera Silva, violada y asesinada. Durante la misa, al aire libre porque la multitud desbordaba el templo, se oyeron gritos en favor de la pena de muerte contra los criminales que violan y matan a menores. "Hubo quienes pidieron a gritos la pena de muerte. Los comprendo. Es una expresión espontánea de dolor y un clamor por que se haga justicia, porque lamentablemente la opinión pública, y particularmente el mundo de los pobres, siente que no se está haciendo justicia en Chile", escribió el obispo en una columna publicada por el diario El Mercurio.
El obispo de Valparaís también fue duramente increpado luego de la misa, por quienes reclamaban la pena de muerte para el violadora y criminal, un vecino de la pequeña. "La trágica muerte de la menor Francisca Silva y todo lo relativo a su velatorio y funerales ha sido lo más doloroso que me ha tocado vivir en mis ya 42 años de sacerdote. He sentido como nunca la impotencia del ser humano frente al dolor moral extremo y la imposibilidad de decir palabras de consuelo", señaló el obispo. Dijoque por eso se limitó a acompañar en silencio a la familia de Francisca Javiera y "a hacerles cariño en medio de su dolor inconmensurable".
Recordó que la misa se hizo ante un ataúd blanco, con una foto del bautismo de Francisca, encima de unas flores. "Tuve que hablar, aunque con el corazón desgarrado. Y dije que no hay palabras humanas capaces de consolar a unos papás que han perdido a su hijita, a unos abuelitos que han perdido a su nieta. Porque siento que en verdad no las hay. Y es entonces cuando tenemos que aferrarnos a la Palabra de Dios, la única que puede dar sentido a toda nuestra vida y a todo en nuestras vidas. Y recordé las palabras de Jesús: "Dejen que los niños vengan a mí…..el que no se hace como un niño no podrá entrar en el Reino de los Cielos".
En la homilía se pregntó "qué familia estamos construyendo, qué sociedad estamos construyendo, qué Iglesia estamos construyendo. Hasta cuándo vamos a seguir con las peleas, la violencia verbal y las descalificaciones. Hasta cuándo se va a seguir victimizando a las poblaciones pobres, cuando los problemas de violencia, alcoholismo, droga y sexo lamentablemente cruzan toda la sociedad chilena que hemos ido ¿construyendo? Pienso que ha llegado el momento de empeñarnos, cada uno, en la noble tarea de regalar a nuestros niños y jóvenes un mundo bello, un mundo mejor, un mundo más justo y solidario".
"Durante la Misa hubo quienes pidieron a gritos la pena de muerte. Los comprendo. Es una expresión espontánea de dolor y un clamor por que se haga justicia, porque lamentablemente la opinión pública, y particularmente el mundo de los pobres, siente que no se está haciendo justicia en Chile. Les dije que hay que dejar que los tribunales hagan serena y eficientemente su labor. Que pienso que, dados los detalles horribles que hemos ido conociendo, en este caso se debería aplicar la pena máxima que contempla nuestra legislación", expresó.
También sostuvo que "la sociedad chilena, a través de los poderes públicos que la representan y que ella misma ha elegido, dio un paso importante de humanización suprimiendo la pena de muerte. Debo reconocer que, terminada la celebración, algunas personas me enfrentaron duramente por esto. Pero serenamente lo mantengo".